Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)
Harén de Harry.
HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.
SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.
26: Las Profecías, dependen del punto de vista.
Un nuevo año dio inicio.
Su tercer año de estudios, y sinceramente, Harry esperaba que este año, fuera más calmado que los otros dos.
Sin que Voldemort, estuviera en la nuca de algún maestro.
Sin que estuviera con el alma en el interior de un diario, controlando a algún alumno inocente, y a un Basilisco milenario.
Aun así, sabía que no había nada de qué preocuparse, pues habían destruido el diario y el relicario, (y sus maestros, se habían hecho cargo de su cicatriz)
Y hablando de sus maestros, estos le enviaron visiones/recuerdos, de una zona boscosa, un tanto alejada de la civilización.
Reconoció el bosque, pero al comienzo, Harry se preguntó cómo llegaría, a ese lugar.
Entonces, apareció Sirius.
Recuerdo
Harry estaba en la biblioteca de la casa Black, leyendo un libro.
―Hola cachorro. ―Dijo Sirius, ingresando por la puerta. ― ¿Qué estás leyendo?
―Hola Sirius ―saludó el joven pelinegro, enseñándole tres libros.
― "Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos" de Newt Scamander. ―Leyó el título del primer libro. ― "Runas Antiguas Fáciles" de Laurenzoo.
―Y estoy, repasando un poco sobre Alquimia ―dijo Harry sonriente, enseñando un tercer libro.
―Oh, ¿así que tomarás Alquimia, Runas Antiguas y Animales Fantásticos, como tus optativas? ―preguntó Sirius. ―Aburrido. ―Puso sus ojos en blanco. ―Solo Peli-Peli...
―Mamá.
―Sí. Solo Peli-Peli, tomaba tantas materias, incluso llegó a ser Premio Anual y Prefecta ―dijo Sirius, antes de sacar de entre sus ropas, un pergamino viejo, el cual Harry miró extrañado y luego sacó una caja diminuta. ―Este pergamino, lo cree, junto con tu padre, Lunático y el traidor de Colagusano. Apuntale con la varita ―Así lo hizo Harry. ―Ahora di estas palabras, en voz alta: "Juro solemnemente, que mis intenciones no son buenas"
―Juro solemnemente, que mis intenciones no son buenas. ―Repitió Harry, el pergamino se abrió y la tinta fluyó desde la nada.
―Es más que solo un mapa de Hogwarts, te mostrará a todos los alumnos y maestros ―dijo Sirius. ―Para cerrarlo, di: "Travesura Realizada"
―Travesura Realizada. ―Repitió Harry, la tinta fue borrándose, lentamente, y se dobló por sí mismo. Harry sonrió, y guardó el pergamino, antes de abrazar a Sirius.
―Y, tu otro regalo ―Sirius, abriendo la caja diminuta.
― ¿Una escoba de adorno? ―preguntó Harry, interesado.
―Más, que solo una escoba de adorno de escritorio ―dijo Sirius sonriente, mientras colocaba la escoba en el suelo. ―Finite Incantatem ―Y la escoba creció, hasta tomar un tamaño normal.
Los ojos de Harry, se abrieron como platos. ― "Imposible" ―susurró, mientras agarraba la escoba. ― ¿Una Saeta de Fuego? ―Soltó la escoba y abrazó a Sirius, aún más fuerte, que con el diario. ― ¡Muchas gracias!
―De nada, mini-cornamenta ―dijo Sirius, acariciándole el cabello.
Fin del Recuerdo
Harry esperó, hasta que fuera de noche, tomó sus Sables de Luz, y los colocó dentro de una bolsa, junto a los libros Jedi y Sith, tomó la Capa de Invisibilidad, y se la colocó encima, tomó la Saeta de Fuego, la montó y salió (literalmente), volando por la ventana.
Le tomó lo suyo, llegar al Bosque de Sherwood, a pesar de la velocidad de la Saeta de Fuego, llegó al bosque el cual se encontraba cercano al pueblo de Edwinstowe, en Nottinghamshire, en Inglaterra e históricamente, es asociado a la leyenda de Robín Hood.
Una vez allí, recibió otra visión de La Fuerza, de sus maestros esperándolo en aquel lugar, logró encontrar aquella cabaña alzada en madera y piedra, la cual estaba protegida por Alquimia Jedi y Sith, algo similar al encantamiento Fidelio, allí le esperaban Sheda y Kaft, sonrientes.
Sin decirle nada a "su hijo", ambos le enseñaron que debajo de la cabaña, había una especie de mina o cueva, la cual estaba llena de runas Jedi y Sith, alquimia Sith y hechicería Jedi, para que la mina/cueva, no se viniera abajo, y enseñaron que había muchos libros legendarios, en una especie de mesa.
Una vez allí, usando La Fuerza, abrieron una especie de puerta de piedra, caminaron los tres por un sendero, hasta una gran cámara, donde le enseñaron una nave, cuya cabina era muy espaciosa, para el piloto y otras personas.
―Esta nave, es completamente tuya, Harry ―dijo Sheda. ―Y es completamente única.
―Es el perfecto hibrido, entre una nave caza y una nave... bueno, que no esté orientada al combate ―dijo Kaft, mientras los tres se subían a la nave, y le enseñaban a conducirla, le enseñaron que se abastecía de luz lunar y energía solar.
―Dragón ―bautizó Harry, aquella nave, haciendo sonreír a sus maestros, quienes sorpresivamente le atacaron.
Harry respondió, empuñando sus dos sables de luz.
El Negro, orientado hacia la luz.
El Naranja, orientado hacia la oscuridad.
Con el lumínico, empleaba la forma V.
Con el oscuro, empleaba una forma VII, alterada, que usaba cosas de la forma II.
Ambos maestros sonrieron, al ver cuán bien se manejaba su alumno, e hijo adoptivo, en aquel punto.
Su concentración, no había disminuido.
Su Esgrima, se mantenía e incluso, creyeron notar, que había aumentado.
Sus sentidos, mejorados gracias a La Fuerza, se volvieron más agudos.
Su control sobre La Fuerza, era mayor, que en el pasado.
Él se había fortalecido, incluso si ellos habían estado lejos, y sin dar muestras de estar vivos.
― ¡Te estaremos, esperando! ―dijeron ambos, sonrientes y esperanzados, mientras dejaban de atacarle. Los tres enfundaron sus sables de luz, lo abrazaron, compartieron un poco, y le contaron lo que estaba ocurriendo en La Galaxia.
La guerra entre los Jedi y los Sith, se volvió una realidad, incluso cuando los Sith habían desaparecido hace tanto, y Darth Maul, parecía ser la única conexión con los Sith, en tantos milenios.
Pero Kaft le dijo, que algunos de los maestros y Padawan, a los que él había conocido en Korriban, se estaban moviendo, cosa que había dado inicio a una nueva guerra.
Eso solo hizo que Harry, aceptara su propio plan: Eliminar a ambas ordenes, y reconstruir él mismo, la Orden Je'daii, la organización original de los Usuarios de La Fuerza, que empleaban tanto la Luz, como la Oscuridad, al mismo tiempo en el Campo de Batalla.
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Tres días después, Harry caminaba por el Callejón Diagon, junto a Sirius. Ya habían comprado los ingredientes de pociones, y solo sería cosa que comprar los libros necesarios, de ese año.
El Monstruoso Libro de los Monstruos.
Transformación, Nivel Intermedio.
Libro de Reglamentario de Hechizos, curso 3.
Alquimia: antigua arte y ciencia.
Runas Antiguas Fáciles.
Diccionario de Runas.
Diccionario del Hechicero.
El vendedor, se mostró cándido ante el interés de Harry, por las Runas, debido a los tres últimos libros, y comentó algo tipo "Llegarás muy lejos, gracias a la alquimia muchacho, más allá de que logres recrear la Piedra Filosofal" y también le dijo "Las Runas pueden abrirte puertas de trabajo, como pocas cosas lo harán, y serás capaz de leer libros, los cuales solo unos pocos, pueden entender y alimentarse de dicho conocimiento"
Y Harry, compró también un libro de Medimagia.
Pasaron tres días, hasta que Harry y sus amigas, se encontraron en el tren, Daphne presentó a una linda niña de cabello negro y ojos grises, su hermana menor Astoria Greengrass. Los jóvenes de 13, hablaron emocionados, sobre lo que les depararía ese año, pero especialmente, sobre las visitas a Hogsmeade.
Harry, les enseñó el libro de Medimagia, los tres de Runas y de Alquimia.
Hermione dijo que ella estaría tomando Runas Antiguas, Cuidado de Criaturas Mágicas y Aritmancia, pero sorprendió a todos, cuando dijo que tomaría Estudios Muggle.
― ¿Por qué tomarás Estudios Muggle? ―preguntó una confundida Padma. ― ¡Tú perteneces al Mundo Muggle, lo conoces mejor, que todos nosotros!
Hermione asintió, a cada una de las palabras de la chica hindú. ―Sí, sí. Pero será interesante, saber cómo es visto el mundo Muggle, desde el punto de vista de los Magos. ―Todas las chicas, se removieron incomodas, Harry hizo una mueca. ― ¿Pasó algo? ―preguntó confundida. Se miraron entre ellos.
― "Salem" ―susurró Harry.
―Oh ―fue todo lo que ella dijo, al entenderlo.
―Es posible que... ―comenzó Susan incomoda.
Daphne completó la idea, era muy incómodo para ella hablar de eso. ―El maestro o maestra... le dé bastante saña al tema de la cacería de brujas. Quizás, los pocos hijos de Muggles, que tomen el tema, vean aquello con malos ojos, y sea una tortura.
―Casi un 85% de los alumnos Sangre Pura y Mestizos, no toman Estudios Muggle, porque creen que jamás tendrán que asistir a ese mundo. ―Dijo Padma. ―Por esto, es tan molesto. Muchos, o bueno... mi hermana y yo, hemos sido obligadas, a tomar Estudios Muggle, desde casa, y gracias a algunos maestros, que nuestros padres han contratado para nosotras. ―Susan asintió, su tía hizo lo mismo con ella; y Daphne solo se encogió de hombros, sus padres eran Sangre Pura, eran neutrales, jamás apoyaron a Dumbledore, ni al lado lumínico del Wizengamot (que todo el mundo, sabía, que estaba lleno de seguidores de Dumbledore), ni tampoco el lado oscuro (que estaba lleno de seguidores de Voldemort), su hermana era la más aplicada, su hermana era una amante de los libros, de la teoría, y ella lo era de la práctica.
Luego, compraron dulces, y Astoria les contó emocionada, todo lo que esperaba aprender ese año, y ellos, le desearon la mejor de las suertes, al tiempo que le pedían a la joven Greengrass, alejarse de Ron Weasley y Draco Malfoy.
Finalmente, llegaron a la estación de Hogsmeade, y luego fueron al Gran Salón, y vieron a los alumnos de primer año.
Romilda Vane, fue a Gryffindor.
Astoria Greengrass, fue a Slytherin.
Luna Lovegood, fue a Ravenclaw.
Luego de la selección, se presentó al nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, el cual era un hombre de cabello castaño, ojos negros, y tenía una toga remendada, se trataba de Remus Lupin, un amigo de James Potter, al cual Harry miró desde la lejanía, en su mesa.
Harry notó, que su jefe de casa, el profesor Severus Snape, quien les daba la clase de Pociones, miraba enfadado, al profesor Lupin, claramente tendría que ver con el tema de Los Merodeadores, del cual Sirius le había hablado.
Tardó en notar, que Hagrid, el guardabosque, estaba en la mesa de profesores, y sería el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas. Aunque, según las palabras de Ryddle, y por lo que Harry pudo saber, gracias a diversas fuentes, Hagrid fue expulsado en su tercer año, cuando creyeron que su Acromántula mascota, había matado Myrtle Warren, y fue inculpado por Voldemort, quien había sido Prefecto, de haberla matado.
―Señor Potter ―dijo el profesor Snape, haciendo que Harry le mirara de reojo.
―Buenas noches profesor, ¿ocurre algo? ―preguntó el joven, girándose y mirándolo directamente a los ojos, sintió una suave onda legeremántica, frunció el ceño, y lo expulsó.
―Sí. El director desea verlo ―dijo Snape, quien, con un simple ademán, dijo que lo guiaría. Las miradas de Harry y Daphne, se cruzaron, ambos asintieron y Harry siguió a Snape, mientras activaba el Espejo de Comunicación, una invención de Los Merodeadores, al ver Sirius, solo el pantalón de Harry, permaneció en silencio. ―La contraseña de estas primeras semanas, es "La Magia es Poder".
―Entendido ―dijo Harry, antes de sonreír. ―Una podría ser "Que la Magia te acompañe", o algo así. ―Dijo recordando el lema Jedi: "Que la Fuerza te acompañe"
―No es mala idea ―admitió Snape. ―Nunca has sido arrogante, eres un grandioso alumno, y.… te pareces bastante a tu madre, Harry.
―Gracias, profesor ―dijo Harry, mientras seguían subiendo escaleras, giraban en un descansadero y llegaban a la torre del director.
―Bastón Dulce ―la gárgola se hizo a un lado, cuando Snape dijo la contraseña.
―Gracias Severus ―dijo Dumbledore, mientras veía a Harry, tomar asiento ante él, pero Severus no se fue, solo se mantuvo en las sombras, aquello puso nervioso a Dumbledore. ―He notado algo perturbador, Harry...
―Señor Potter, para usted ―dijo Harry calmado, y empleando hipnosis en la Fuerza, Dumbledore resultó ser muy fuerte, poseía grandiosos escudos Oclumánticos, pero él también, permitió que las emociones, embriagaran a Dumbledore, y le hicieran obedecer.
―Señor Potter... al parecer, se ha inscrito en Cuidado de Criaturas Mágicas, Runas Antiguas y Alquimia, para sus electivas. Aunque estoy seguro, de que a Hagrid le hará mucha ilusión verte en su materia, pienso que las otras dos son... molestas, y creo que Adivinación será un mejor curso de acción, ¿no estás de acuerdo? ―esperaba que Harry se enfadara. ―Me tomé la libertad, de cambiar tu horario.
Dumbledore esperaba, que Harry se enfadara. Pero la verdad era, que Harry necesitaba saber que las profecías eran un hecho tácito. Que estas eran una realidad, pues existía una profecía, la cual Dumbledore, necesitaba que Harry cumpliera.
Al escuchar aquello, Sirius entendió, porqué Harry solo activó el espejo, pero no le vio la cara, y porqué permaneció en silencio.
―Esto será una bomba, para El Profeta ―pensó Sirius, mientras extraía el recuerdo, y lo embotellaba, antes de enviarlo al Profeta. Si ese estúpido anciano, creía que controlaría a su ahijado, entonces estaba muy mal.
―Runas es necesario, para la vida política y mágica, profesor. Muchos de nuestros avances mágicos, son gracias a las Runas ―dijo finalmente Harry, mirando a Albus a los ojos. ―Quizás no sea sencillo, pero sé que puedo lograrlo. Soy el futuro Lord Potter, ¿Cómo honraré a mis padres, o a los abuelos Fleamont y Euphemia, sin poder conocer sobre ese tema? Es sumamente importe, especialmente para aquellos que algún día, tendremos que sentarnos en el Wizengamot, no puedo simplemente dejarlo de lado. Tengo cientos de libros sobre Alquimia, y resulta ser extremadamente interesante, no solo por el Elixir de la Vida o por convertir el metal corriente, en Plata u Oro, sino por sus otras posibilidades. Mis notas en Pociones, son muy altas, y...
―Se podría pensar, que La Alquimia, es el siguiente salto, la etapa evolucionada de las Pociones. ―Dijo Snape, poniéndose del lado de Harry. Esto causó que Dumbledore hiciera una mueca de enfado.
―No solo tomaré Cuidado de Criaturas Mágicas por ser Harry un buen amigo, sino que también, la materia tendría un apartado, en sexto año, sobre los núcleos mágicos, y deseo aprender sobre la Varitología, y quizás, a futuro, volverme un Creador de Varitas. ―Dijo Harry sonriente. ―Por otra parte, profesor. No crea que desconozco, el motivo detrás de querer hacerme tomar Adivinación. Es debido a la Profecía de 1980. ―El rostro de Dumbledore palideció, y Snape dio un paso atrás, golpeándose la cabeza, contra la pared. ― «El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca..., Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida...» ―citó Harry.
― ¿Cómo sabes sobre la Profecía de Trelawney? ―preguntó Dumbledore, pálido, incrédulo y temblando incontrolablemente.
―La Profecía está a mi nombre. Y: El problema de las profecías, es que están creadas, de tal forma, de casi cualquier persona, podría creer que la profecía habla sobre él o ella. ―Dijo Harry. ―Permítame, que le cuente una historia: En una época no muy antigua, nacieron dos bandos, unos usaron la luz, se hicieron llamados Caballeros Jedi, los otros usaron la oscuridad, y se hicieron llamar Lores Sith. Cuando la guerra estalló, entre ambos bandos, un grupo de Jedis que eran más bien quienes desentrañaban los secretos de La Magia, escucharon una profecía, venida desde ningún lugar: «Sólo a través del sacrificio de múltiples Jedi logrará la Orden erradicar el pecado infringido sobre quienes carecen de nombre.El peligro del pasado no ha pasado, sino que duerme en un huevo. Cuando el huevo eclosione, toda la galaxia se verá amenazada.Cuando la mismísima Fuerza se tambaleé, el pasado y el futuro deberán discurrir y combinarse.Un Elegido surgirá, sin necesidad de un padre, y a través de él, el equilibrio final de la Fuerza se restablecerá.» A simple vista, habla sobre alguien, que seguirá y luchará por los Jedi, quienes son los guardianes de la paz y la justicia. ―Dumbledore asintió, ante las palabras de Harry, y reflexionó, sobre esa profecía, sobre ese tal Elegido ―Pero hace tres siglos, se descubrió, que los Sith, aquellos que causaban mal y dolor, quienes causaban el caos, también tenían una profecía: «El Sith'ari no conocerá límites. El Sith'ari liderará a los Sith y los destruirá. El Sith'ari despertará a los Sith de entre los muertos y los hará más fuertes que antes» Llegué a la conclusión, de que ambas profecías, hablaban de un mismo personaje. Un hombre que tendría las enseñanzas de la luz. Un hombre que sería un Jedi, y que también abrazaría la oscuridad, acabaría por llegar a ser un Sith. ―Harry agitó su varita y susurró una palabra, en un destello de luz, apareció un libro de portada escarlata, y letras negras, alargadas y afiladas, que decía El Libro de los Sith. Harry hojeó el libro, por algunos minutos. Solo se escuchaba el rumor de las hojas, hasta que Harry hizo girar el libro. ―Estos son, todos los Sith, quienes han llegado a la conclusión, de que son el Sith'ari, cada nueva generación, se ha creído el Sith'ari. En nuestro presente, ellos ya no se hacen llamar Sith, solo son usuarios de la oscuridad. Adas en la Edad Oscura. ―Cambió de hoja, y enseñó a un hombre con una armadura. ―Sorzus Syn: una mujer de cabellos blancos y ojos rojos, durante, lo que nosotros podríamos llamar... la Edad Arcaica. En el Periodo Helenístico, llegarían Sirak y luego Dessel, quien se haría llamar Bane, y sería este último, quien eliminaría a Sirak, él instauró algo importante: La Regla de Dos.
― ¿Regla de Dos? ―preguntó Dumbledore confundido, tratando de salir de la historia. Jamás había escuchado sobre esos lores oscuros, a lo largo de la historia humana.
―Un maestro y un aprendiz. El maestro enseña, el aprendiz acata. Cuando el alumno se volvía, lo suficientemente sabio, asesinaba al maestro y entonces, tomaba el título de próximo maestro. ―Explicó Harry. ―Usted lo sabrá mejor que yo, profesor: Para los tiempos del Imperio Bizantino, Roma caería, por culpa de la gran cantidad de Magos Tenebrosos de la época. ―Dumbledore apretó los labios, su conocimiento en la Historia, no era amplia, pero sí tenía ese hecho presente. ―Fue gracias a Dessel, que los Magos Oscuros, existieron en los años posteriores, y gracias a su Regla de Dos. Y.… bueno. ¿Ya puede ver, a donde me dirijo, profesor? ―aquello hizo a Dumbledore, y Snape volver a la realidad. ―Aquel que así lo quiera, tomará una Profecía en sus manos, la interpretará como quiera y hará con ella, lo que desee hacer. Es imposible saber si una profecía, aun nos conecta con un futuro próximo, ¿y si es algo ya desencadenado?, ¿o si, por algún motivo, es una Profecía Tardía? ―Aquello último, aquellas dos palabras, eran algo enteramente, inventado por Harry, solo tomó una palabra, un tanto al azar, por querer pensar rápido.
Profecía Tardía.
Esas palabras, resonaron en la mente de Dumbledore, y le hicieron apretar los labios.
Era algo que se había dado... en ciertas circunstancias del pasado, en las cuales, alguien había acabado por Profetizar un evento del pasado, y por consecuencia, la Profecía había sido descartada.
― ¿Y si él tiene razón? ―se preguntó Dumbledore. ― ¿Y si no es él? ¿Y si tampoco fuera Neville?
―Buenas noches, profesor ―dijo Harry, mientras se iba, junto a Snape.
―Excepcional ―dijo el hombre.
―Gracias ―dijo el joven.
27: Garras de Hipogrifo.
