En unos pocos días Meowth se adaptó a ser subcapitán, que no tenía un significado muy distinto a ser el asistente personal de Jonas. Con unos pocos retoques pulió la planificación para la fase final de la operación Moon. Demostró su valía y ganó el halago de Giovanni.
Se adaptó al horario nocturno de los jefes. El trabajo empezaba al anochecer y terminaba al amanecer. Si algo se debía hacer bajo el sol, lo podía hacer un soldado sin nombre.
Pero ellos esperaban la excepción.
Cuándo el sol brillaba, en la tarde del sábado, se reunieron en la oficina de Giovanni.
—Ya sabéis por qué estáis aquí: en el monte Moon los fósiles domo y hélix han sido totalmente extraídos de la tierra. El equipo de excavación ya los ha resguardado y están listos para el transporte. Jonas, Meowth, reunios con los soldados que han sido seleccionados para esta fase de la misión e informadles solo de lo estrictamente necesario. Qué es lo que están transportando no es algo que necesitan saber, recordadlo.
—Por supuesto, jefe —dijo Jonas
—Meowth, bien dicho.
—Hoy no hagáis nada más que eso. Quiero que estéis descansados. Además, la operación se realizará al amanecer. Samuel es muy madrugador. Me lo quiero encontrar cuando esté solo en su laboratorio. Y así vosotros tampoco tendréis tráfico que os moleste.
»Como ya sabéis, os montaréis en la furgoneta que tenemos detrás del casino. Ahora mismo hay un mecánico revisando que esté en perfecto estado. Porque no puede haber imprevistos. Iréis en ella hasta la entrada del Monte Moon desde Ciudad Celeste y ahí os entregarán los fósiles. Conduciréis hasta Ciudad Carmín, donde os esperará una lancha motora. Los chicos que os van a ayudar saben pilotar, ese fue el criterio de selección. Ellos os llevarán. Cuando lleguéis a Isla Canela solo tendréis que entregar los receptáculos. Y entonces habremos ganado.
Giovanni rió. Jonas sonreía embobado ante su ídolo, tenía el privilegio de ayudarle a lograr el éxito en sus planes. Meowth soltó un «bien dicho» de la manera más coherente que pudo. Solo podía pensar en una cosa: destruir esos malditos fósiles.
En la operación Moon se había involucrado al menor número de actores posibles.
Dos soldados acompañaban a los paleontólgos. Se aseguraban de que hicieran su trabajo y nada más. Ellos mismos llevarían el cargamento desde la excavación hasta el exterior de la cueva. Eran los mejores combatientes del Team Rocket y por eso custodiaban la zona.
Jonas y Meowth eran encargados de transportar los fósiles desde Moon hasta Canela. Se le había encargado a ellos por ser el cargo más bajo con una visión global de la misión. Nadie más debía saber sobre la relación entre el monte y el laboratorio.
Dos soldados con el carnet de patrón esperarían a Jonas y Meowth en Ciudad Carmín. Sabían que los llevarían con un cargamento a Isla Canela.
El resto sería para los científicos de Giovanni.
Solo quedaba esperar al día siguiente.
En los alrededores del casino, la mañana de los domingos siempre es un recuerdo de la noche anterior. Un borracho dando tumbos de vuelta a casa, otro durmiendo tirado en la acera, vasos de plástico tirados por el suelo, un charco de vómito y quizá un monedero que irán a buscar al día siguiente. Siempre van a buscarlo.
Normalmente la parte de atrás del casino es la peor. Al no estar a la vista, cualquiera pensaría en esconderse ahí para lo que sea. Ya a nadie le sorprendería nada que encontrase en ese lugar. Pero esa noche había sido diferente. Varios turnos de soldados custodiaron la entrada y se aseguraron de que nadie se acercase a la furgoneta que conducirían Meowth y Jonas. Era El Día y todo tenía que funcionar a la perfección.
Giovanni lo había planeado todo para que no hubiera imprevistos. Incluso si eso implicaba mentir a sus subordinados.
Un coche negro con las lunas tintadas aparcó delante del callejón. De él bajó el jefe y se acercó a Meowth y Jonas. Sonrió mientas le observaban sin entender por qué estaba ahí.
—Hemos tenido cambios de última hora. La entrega de los fósiles se hará al lado de Ciudad Plateada, en la ruta 3, y la lancha espera en Pueblo Paleta. Y Meowth, ahora tú vendrás conmigo.
