Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

Harry Potter, miró la máscara fijamente. ― "Darth Koldin... Darth Glych" ―susurró Harry. Suspiró y miró la luna, por la ventana. Sonrió y salió de la habitación, estaba con sus ropas Jedi, la Fuerza lumínica estaba actuando en su ser, en esos momentos. Pero sentía y sabía, que era mucho más que un Jedi...

O un Sith.

Sentía la Fuerza en su ser. La Fuerza había cambiado, en su ser. Tanto la Fuerza Luminosa, como la Fuerza Oscura.

La Magia cambió. No entendía cómo, solo sabía que cambió en su interior, lo sintió.

Sintió la Fuerza Luminosa y la Fuerza Oscura, y siguió el camino que le indicaba, hasta una Cámara de Meditación, al mirar en su interior, vio a Sheda y a Kel'eth Ur, enseñándole a su maestro, ¡al mismísimo Darth Kaft, sobre el lado luminoso! Sinceramente, no entendía nada. ― ¿Qué demonios, significa esto? ―Suspiró, y pensó en dejar aquello de lado, mientras planificaba en quien confiar, para volver a Almas y rebuscar en aquel templo. Se alejó de allí, a paso calmado, agarró el Holo-Disco con la telequinesis de La Fuerza, y lo encendió, mientras buscaba la frecuencia, y la figura femenina comenzó a volverse más nítida.

―Hola Harry, ¿Qué puedo hacer por ti? ―preguntó Padma, sonriente.

―Lady Taara. Me preguntaba si usted podría reunirse conmigo, en el planeta Almas. ―Pidió Harry.

― ¿En qué sistema queda? ―preguntó Padma, mientras salía del lugar donde estaba, se notaba que comenzaba caminar.

―En el sistema Cularin. ―Adoptó un tono más secretista, con su princesa oscura hindú. ― "Tengo que ingresar a un templo del lado oscuro, pero se necesitan dos, y no puedo interrumpir a mi maestro, en estos momentos"

―En ese caso, nos vemos allá. No diré nada a mi maestra ―prometió Padma.

Harry sonrió, apagó el Holo-Comunicador, volvió a su habitación y agarró su máscara, se aseguró de tener sus sables de luz, su varita y salió, con su destino ya conocido. R2-J1 actuaría como una brújula, pues el destino ya estaba en su Base de Datos.

Star Wars: Clone Wars

El Planeta Ryloth es invadido.

Sujetos a la ocupación Droide, los habitantes de Ryloth mueren de hambre, por un bloque de la flota Separatista.

El siniestro líder Separatista Skakoano, Wat Tambor gobierna con mano de hierro.

En respuesta a una petición del Senado, el ejército de la Republica monta una fuerte ofensiva, para liberar el sistema.

Ahora depende de Anakin Skywalker y su Padawan Ahsoka Tano, abrir paso para la avanzada de Qui Gon.

Capítulo 94: Tormenta sobre Ryloth.

El crucero Jedi estaba aún en el Híper-Espacio, pero no duraría mucho.

―Almirante estamos saliendo del Híper-Espacio. ―Avisó un clon.

―Prepárense para la batalla, activen los escudos. ―Ordenó el almirante. Así lo hicieron. ―Preparen todas las naves, para despegar.

Ahsoka fue a su propia nave Caza, que acababa de serle regalada y acababa de conocer a su propio droide R7-J2. ―Significa mucho para mí, el que el maestro confíe en que podré dirigir el escuadrón. Causemos una buena impresión R7. ―El Droide le contestó. ― ¡Claro que no estoy nerviosa!

―Ahsoka ―le llamó Anakin. ― ¿Estás lista, para salir? No estés nerviosa, sé que lo harás bien. ―Y le enseñó una sonrisa.

― ¿Por qué no dejan de repetirme, que estoy nerviosa? No lo estoy ―en realidad, comenzaban a nacer los nervios, gracias a su maestro y a R7.

―Los soldados están a tu cargo. Sus vidas, dependen de tus decisiones en el campo de batalla ―dijo Anakin.

―Gracias, ya no estoy nerviosa.

Anakin le dio una sonrisa y le acarició la cabeza, para molestia de la Togruta. ―Sé que lo harás bien. Confío en ti, y no te mandaría, si no confiara en que sabrás hacerlo.

Las naves despegaron, siguiendo la Nave Caza de Ahsoka.

Al mismo tiempo, en la nave Separatista, se ordenaba que la misma cantidad de naves Caza, fueran a enfrentar las naves enemigas.

-/-/-/-

―Dile a Ahsoka, que la flota está lista ―ordenó Anakin.

―Sí general ―dijo el almirante, mientras llevaba una mano a su audífono. ―Comandante, tiene luz verde.

―Gracias almirante ―dijo Ahsoka, mientras abría las comunicaciones con sus aliados. ―Mantén tu escuadrón al margen y espera mi señal.

―No hay problema ―avisó el comandante clon.

Las naves Separatistas, comenzaron a atacar, y ellos respondieron al fuego, mientras giraban en el aire esquivándolos y disparando.

Al mismo tiempo, en la nave Separatista, el comandante ya se había dado cuenta de que Anakin dirigía la misión, gracias a la Inteligencia Separatista.

―Señor, se están acercando. ―Alertó uno de los droides.

―Paciencia. Veamos qué artimañas, creen tenernos esos Jedi. ―Dijo el comandante.

Por desgracia, la formación estilo punta de flecha, de los Republicanos, estaba haciendo papilla la formación rectangular enemiga. Pero las naves Republicanas se confiaron, hasta que aparecieron los Cruceros de Batalla Separatistas, y las naves de refuerzo, comenzaron a salir de ellas.

Ahsoka usó La Fuerza, para concentrarse y voló temerariamente, para atraer la atención de sus enemigos, mientras hacía girar la nave sobre sí misma, esquivando así a sus enemigos, antes de abrir fuego, logrando destruir sus alas y alerones, causando que se estrellaran, unas con otras.

― ¡Comandante, es una trampa! ―avisó el general del crucero Republicano. ―Preparen curso de escape.

―Podemos hacer esto, General ―aseguró Ahsoka, quien primero usó la Fuerza, para sentir si habían formas de vida, pilotando las naves caza enemigas. Al no sentirlas, se concentró en La Fuerza, causando que una nave colisionó con otra.

― ¡Comandante, de media vuelta ahora! ―ordenó el general.

Ahsoka intentó hablar, pero Anakin la cortó antes. ―Ahsoka, vuelvan.

―Entendido maestro ―dijo Ahsoka desanimada. ―Debemos dar media vuelta, pero cuidándonos la retaguardia.

―Entendido, comandante ―dijo uno de los clones, todas las naves comenzaron a volar en reversa, por estar equipadas para eso. Pero no la nave caza de Ahsoka, quien tuvo que volar literalmente dando media vuelta, y esquivando a sus enemigos.

Aquello permitió a los clones, disparar contra las naves enemigas, diezmando a muchos cazas droides, pero también perdió a muchos compañeros clones.

En una formación Kamikaze, las naves droides, comenzaron a estrellarse contra los cruceros, mientras que las naves republicanas, aún estaban muy lejos.

Al haber tenido que salir del puente de mando, Ahsoka no recibió respuesta y se preocupó, por eso.

Las naves de su escuadrón, fueron cayendo poco a poco, solo dos naves volvieron. ―Cierren las compuertas del hangar... Llegamos. ―Dijo devastada, cuando sus compañeros y ella, volvieron a uno de los cruceros.

―Salto Hiperespacial, ahora ―ordenó Anakin, y los soldados obedecieron. Minutos después, Anakin habló con los clones. ―Necesito saber, cuanto perdimos. ―Vio a Ahsoka, no muy lejos, con la cabeza gacha, agarrándose el brazo, aunque no estaba herida, físicamente. ―Ahsoka, estoy muy decepcionado de ti ―nunca antes, su maestro mostró un tono de voz como aquel. Era obvio que erró. ―Nos desobedeciste, y solo cumpliste tu orden, cuando viste que eran demasiados.

―Pensé que podría derribar las naves de batalla, para que el maestro Qui Gon, pudiera pasar ―se excusó Ahsoka.

―Sé que tus intenciones eran buenas, pero parece que no estás entendiendo algo: La primera regla de la guerra, es escuchar y obedecer a tus superiores ―dijo Anakin, haciendo que la Togruta se sintiera peor.

― ¡Pero a veces, tu desobedeces órdenes! ―se excusó ella.

Anakin colocó una mano en su hombro. ―Por lo mismo, entiendo bien lo que estás pasando.

―Y fracasé ―desvió la mirada.

―Fue una trampa, sabionda ―dijo Anakin. ―No fue tu culpa.

―Maestro. Perdí a muchos, de mis pilotos ―admitió Ahsoka. ― ¿En qué estaba pensando, al continuar la misión? ―se preguntó, desilusionada consigo misma. Los gritos de sus pilotos, la perseguirían hasta el día de su muerte.

―No te desilusiones. Es la cruda realidad, de estar al mando ―dijo Anakin.

―Estamos cerca de la zona de reagrupación ―avisó Rex.

―Gracias ―dijo Anakin.

―El maestro Windu, solicitó un informe de avances ―dijo Rex, con el mayor tacto que pudo. Sabía de las asperezas y el odio mutuo.

― ¿De avances? ―preguntó Anakin, incrédulo. ―Todavía no hemos hecho ningún avance.

―Se lo diré, señor ―dijo Rex.

―No Rex. Yo mismo, se lo diré ―dijo Anakin. ―En cuanto atiendan a los heridos, dame un informe de daños.

―A la orden, general ―dijo Rex, mientras que Ahsoka salía de allí, demasiado afectada por su fracaso.

―Oye sabionda, necesito que... ―cuando Anakin se giró, ella ya no estaba allí. Fue a dar el aviso.

.

―Entonces, los esperaban ―dijo Qui Gon.

―Así es.

― ¿Cómo está Ahsoka? ―preguntó Obi-Wan.

―Perder a su escuadrón fue... difícil ―dijo Anakin.

―Si no puedes lograrlo en veinticuatro horas, pospondremos la invasión ―dijo Mace.

Anakin abrió sus ojos, asombrado. ― ¿De qué está hablando? ¡No podemos hacer tal cosa! ¡Los habitantes de Ryloth están muriendo de hambre, nos necesitan!

―Estoy de acuerdo ―dijo Mace ―No tenemos mucho tiempo.

La comunicación se cortó. ―Rex, avisa a Ahsoka que debo hablarle.

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Ahsoka fue a ver a su maestro, al hangar, donde él estaba reparando la nave caza. ― ¿Quería verme, maestro?

―El maestro Windu, avisó que debemos continuar la misión. ―Dijo Anakin.

Ahsoka se sorprendió. ―E... Enviarán más tropas.

―No. Debemos lograrlo, con nuestras tropas ―dijo Anakin.

―Pero... ¡No podemos hacerlo! ―dijo Ahsoka. ― ¡No tenemos suficiente poder de fuego, para derribarlos, y yo perdí a casi todos mis hombres! ―Suspiró, y se fue antes de que Anakin pudiera hablarle.

El humano, solo vio a la Togruta irse, mientras que una idea comenzaba a formarse en su cabeza, fichas de un rompecabezas comenzaban a aparecer, y él fue armando el resto. Una sonrisa apareció en sus labios, y fue al puente de mando, para hablar de su nuevo plan, con el almirante.

Luego de unas horas, Ahsoka escuchó ruido en el pasillo y fue a ver lo que pasaba. Todos los soldados, estaban saliendo de allí. ―Soldado, ¿Qué ocurre?

―Hay que dirigirse al hangar, comandante ―dijo el soldado clon, Ahsoka los siguió.

Cuando llegó, vio a su maestro y a Rex, ordenando que muchas cajas fueran llevadas a los Transportes de Asalto de Baja Altitud transportadores y a los TABA de Infantería.

―Maestro, ¿Qué estamos haciendo? ―preguntó Ahsoka.

―Tienes razón, sabionda: No podemos atacar el bloqueo. En parte, tienes mucha razón. ―Dijo Anakin sonriente. ―También insinuaste que mis planes, ponen en riesgo a mucha gente y.… estoy de acuerdo. ―Le enseñó una sonrisa burlona. ―Decidí que la única forma de romper el bloque, es estrellar el Defensor, contra su nave de batalla y.… derribar a su comandante.

― ¡¿Que?! ―preguntó Ahsoka incrédula.

―Así seré el único que se arriesgará ―dijo Anakin, como si fuera tan fácil. ―Además: El Defensor, ya está dañado.

―No.… puedes hablar en serio, maestro ―dijo Ahsoka incrédula sobre tal plan. ¿En que estaba pensando su maestro? ¿Cómo rayos, había tenido este nuevo, plan suicida? ― ¡Morirás!

―Claro que no. ―Dijo confiado y haciéndole un gesto con los ojos. ―Hay me ayudarás tú. ―Ahsoka lo miró confundida. ―En enemigo no podrá, desviar el curso de la nave. ―subió a otro TABA transportador. ―R2 y yo, subiremos a una capsula de escape y saldremos antes del impacto.

―Pero... ¡La Flota enemiga, está justo ahí! ―dijo la joven Padawan, señalando con el dedo.

―Lo sé. Y sí: Ya sé que estaré casi indefenso, en una capsula de escape. Así que tu misión será dirigir la flota restante, con las unidades combinadas que tenemos aquí ―dijo Anakin.

Ahsoka apretó los puños. ―Maestro eh... No puedo. ―Admitió, bajando la mirada, solo un momento, antes de mirar nuevamente a Anakin. ―Si algo sale mal... no puedo hacerme responsable de...

―Ya ERES la responsable Ahsoka. Estos hombres, dependen de ti ―dijo Anakin. ―Y esta vez: Yo también.

―Pero maestro, la última vez que yo...

― ¡Atención, todo el mundo, atención! ―dijo Anakin. ―Ahora, escúchenme bien: Tomaré el control del Defensor, y dejaré a la Comandante Tano a cargo. Ella dirigirá la segunda parte de la misión, cuando ataquemos lo que quede del bloqueo.

―Déjenos un par de naves enemigas, general ―pidió Rex.

―Seguro Rex. Ahora: La Comandante Tano, les dará los detalles del plan ―dijo Anakin.

Ahsoka se giró, hacía los soldados, pero Anakin apareció en un Holograma.

―Muy bien Ahsoka, todo está listo ―dijo Anakin.

―Maestro. ¿Estás seguro, de que ya lo pensaste bien? ―preguntó Ahsoka.

―Es la única forma, créeme ―dijo Anakin, antes de cortar la comunicación.

―Pónganos al tanto, comandante ―pidió Rex.

― "Claro" ―susurró Ahsoka.

Minutos después, desde la nave en llamas, Anakin se comunicó con el General Separatista.

― ¿Qué tal general? Le habla Anakin Skywalker, general de la Republica Galáctica.

―Sé quién es. Y no me impresiona ―dijo El general Separatista.

―Tengo órdenes de entregarme... junto con toda la tripulación de esta nave ―mintió Anakin. ―A cambio, de que permitan el paso de alimentos y provisiones médicas, a los habitantes de Riloth.

―Un gesto muy noble, Jedi. Y su captura me convertirá en la envidia de la flota Separatista ―dijo el general.

En la nave, uno de los almirantes, no pudo evitar hacer una pregunta incomoda. ―Aunque el general pueda destruir la nave, ¿Cómo enfrentaremos a aquellas naves, que queden intactas?

―Lo... estuve pensando, y bueno: creo que tengo una idea ―dijo Ahsoka.

―Escuchamos, comandante ―dijo Rex.

―Si tomamos el Resolución y dirigimos su casco, contra las naves agresoras, el puente y el hangar, estarían relativamente a salvo de un ataque ―resolvió Ahsoka rápidamente. ―Tomamos los bombarderos, los cuales son más veloces.

―No creo que todos los heridos puedan ser evacuados, Comandante ―dijo Rex.

―Nos vamos ―ordenó el almirante, quien estaba despierto, pero mal herido. ― ¡Preparen las naves restantes, y enfilen el piloto automático, para colisionar!

― ¡SÍ SEÑOR! ―Dijeron todos.

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Un droide se acercó, al general Separatista. ―Señor, hemos realizado un escaneo a la nave, y la única forma de vida, es Skywalker.

― ¡¿Cómo?! ―preguntó el general.

―Hemos realizado un escaneo a la nave...

― ¡Droide tonto! ―gritó el general separatista.

―Adiós... caballeros ―dijo Anakin, mientras cortaba la transmisión.

R2, colocó el piloto automático, y una cuenta de 20 segundos para el salto Híper-Espacial, al tiempo que Anakin corría hacía la capsula de escape, logrando abordarla, y salir a tiempo.

― ¡NO! ―Gritaron los generales separatistas, de las tres naves, cuando se dieron cuenta de la trampa de los Republicanos.

Ambos cruceros Jedi, colisionaron con dos de sus naves, lo que, a su vez, por la explosión, destruyó la tercera nave.

Ahora, había un camino libre para Riloth, pero la misión aún no acababa.