Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)
Harén de Harry.
HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.
SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.
Star Wars: Clone Wars
¡El Peligro Acecha!
A pesar de las recientes victorias, en el Borde Exterior. Las mentes criminales planean, en el corazón de la república.
El Cazador de Recompensas Cad Bane reúne a los Cazarrecompensas, más peligrosos de la galaxia.
Y planea usar ese ataque, para secuestrar a varios miembros del Senado, ¿Cuál será el objetivo, de esta despreciable acción?
Capítulo 96: Rehenes.
Un alienígena de piel azul, ojos rojos, un rostro alargado, sin nariz y una boca sin labios. Que vestía con una gabardina café y un pantalón gris, descendió de una nave.
― ¡Atención: ¡esta es una zona restringida, no puede aterrizar sin autorización! ―Dijo un soldado, que vestía con una armadura azul, la cual tenía un penacho en la parte superior.
―Me temo, que tengo asuntos con el Senado ―dijo el alienígena Duro. ― ¿Por qué no se hacen a un lado?
― ¡De rodillas! ―gruñó enfadado el mismo soldado.
―No lo creo ―dijo, mientras sacaba un revolver láser.
Pero comenzaron a dispararles, desde un edificio.
A la lejanía, una mujer de piel blanca, con la mayor parte de la cabeza afeitada, menos una cola de caballo castaña y ojos verdes, vistiendo un traje de lycra rojo; comenzó a dispararles, con un rifle francotirador láser, logrando matar a un soldado.
Tres droides de elite, que acompañaban al Duro, dispararon contra los soldados, logrando matarlos a todos.
Un mensaje fue enviado, a un transmisor de un guardia azul. ―Base a plataforma, ¿Qué fue eso? ―llamó alguien, desde la base.
El Duro asintió a uno de los droides. ―Opositores armados, aparecieron. Pero nos hemos hecho cargo.
―Colóquense los uniformes, y despejen la plataforma, ¡ahora! ―ordenó el Duro. ―Todos los demás: Síganme.
Dentro del edificio, estaba una pareja de esposos.
Una pareja, que no podía decirle al mundo que estaba casada. Anakin y Padme Skywalker.
―Cariño, se supone que estoy en un retiro para meditar. Deberíamos irnos lejos, y conozco un lugar, donde nadie nos reconocería. ―Se puso de pie, y se acercó a Padme. ―Parecería, que somos marido y mujer.
―No puedo, Ani.
―Oh vamos, ¿Cómo que no puedes? ―se acercó al rostro de la castaña. ―Dos semanas. Ni más, ni menos.
Padme se rio emocionada. ―Ani, tengo que presentar este discurso, en dos semanas.
―Y.… es más importante, que darte consentir, solo un par de semanas, por tu esposo ―preguntó Anakin, besando su cuello, haciéndola sonreír.
―Nuestros... trabajos... como... Jedi y.… senadora... son al servicio... de... la... república ―dijo Padme, gimiendo ante las caricias que le propiciaba su esposo, volvió a sentarse, mientras Anakin corría suavemente la silla y desataba el nudo de su vestido, haciéndola sonrojar. ―A... Ani... ―Padme no podía creer, que su esposo fuera a hacer eso, en su oficina.
El castaño, le ofreció agarrar el sable de luz. ―Cuando construí mi sable de luz, Qui Gon me dijo: "El arma de un Jedi, es tu vida". Bueno, te entrego mi vida, amor mío. ―Dijo Anakin.
Padme agarró el arma. ― ¡Anakin! ―chilló, cuando lo vio meterse bajo su escritorio, y como su silla era empujada hacía allí. Dio un respingo, cuando sintió lo que su esposo pretendía hacerle, mientras el sonrojo en su rostro, aumentaba. Gimió, y se recostó, disfrutando de las atenciones que le propiciaba el castaño.
―Senadora Amidala ―dijo una voz, mientras la puerta se abría. Rápidamente, Padme agarró el sable de luz, y lo escondió.
―Senador Organa, ¿Qué se le ofrece? ―preguntó Padme, tratando de hablar con tranquilidad. Aunque eso sería mil veces, más fácil, si su esposo no tuviera una lengua tan mágica.
―El Canciller, desea continuar con el debate que dejamos abierto el día de ayer. Sobre la ley de Invasión para la Protección de la Privacidad. ―Dijo Bail.
―Sí. La Protección de la Privacidad ―susurró Padme suavemente.
―Debemos darnos prisa, Senadora ―dijo Bail, dándose media vuelta.
―Iré en un minuto, cargaré mi discurso, en mi Holo-Tableta ―dijo ella.
―Entendido ―dijo Bail, ya en la puerta y retirándose.
Padme alejó su silla, y permitió que su esposo saliera de debajo de la mesa. ― "Jamás. Nunca jamás, te atrevas a repetir eso, Anakin Skywalker" ―susurró furiosa.
―Entendido, Senadora ―dijo él.
Padme tuvo tanta prisa, que no se fijó, en que se había llevado el Sable de Luz.
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El grupo terrorista, se encontró con ocho guardias republicanos, tras una esquina.
―Alto ―dijo el vaquero Duro, al ver a los guardias ingresar tras una puerta. Él, extrajo de su bolsillo una granada y la activó, antes de acercarse sigilosamente a sus enemigos. ―Aquí vamos ―arrojó la granada dentro, la puerta se cerró y explotó. ―Ahora, vamos con los Senadores.
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Bail, Padme y otros senadores, se reunieron.
―No podemos permitir, que el Canciller apruebe, esta ley de invasión a la privacidad ―decía Bail.
―Estamos de acuerdo ―dijo un Senador de la raza Gran, una raza que contaba con tres ojos, antenas y orejas palmeadas. ―Espiar a nuestros pueblos, sería un suicidio político. Podrían desear la protección del movimiento Separatista.
Dos disparos, llamaron la atención de todos. Al girarse, encontraron al Duro y a la francotiradora, estaban allí.
―Buenos días, Senadores ―dijo el Duro. ―A partir de ahora, todos están bajo mi poder. Si cooperan, esto será rápido y sin problemas. ―Los droides y los piratas, ingresaron por otras puertas.
―No tengo tiempo para esto ―dijo otro senador Gran, pero de piel purpura, quien ignoró el peligro y le pasó por el lado, solo para ser asesinado.
― "Son seis" ―susurró Padme.
― "No tenemos armas, Padme" ―susurró Bail.
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A la oficina del Canciller, llegó el Senador Orn Free Taa, un Twi'lek obeso. ―Canciller Papatine.
― ¿Qué ocurre, senador Free Taa? ―preguntó el canciller.
―Debe de ver esto ―el Twi'lek, presionó el Holo-Disco del escritorio del canciller, y la imagen del vaquero Duro apareció.
―Lamento molestarlo Canciller. Pero debe saber, que acabo de apoderarme de apoderarme del ala Este del edificio de su senado. Y sus ocupantes, ahora son mis rehenes. Si quiere que vivan. Le sugiero que libere a Ziro The Hutt, de su prisión. ―Dijo el Duro.
―No cometa el error de creer, que ahora la Republica le obedecerá ciegamente ―dijo Palpatine. ―Si secuestró a un Senador, le aseguro que la Republica, tomará las medidas pertinentes.
―Ya lo veremos ―dijo el vaquero, solo para que la luz fuera cortada, y la comunicación también. El edificio fue sellado y al Canciller le fue imposible, comunicarse con el Templo Jedi.
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―Por favor, entreguen sus Holo-Comunicadores ―ordenó el vaquero.
― "No puedo permitir que me requisen" ―susurró Padme, a Bail.
― "¿Qué ocurre?"
― "Tengo algo, que no me pertenece" ―enseñó la sable de luz de Anakin.
―Por favor, entregue su dispositivo ―ordenó el vaquero a Padme.
―Soy la Senadora Padme Amidala, y ordeno que nos liberen de inmediato ―ordenó Padme.
―Cuando yo obtenga lo que quiero, entonces serán libres ―dijo.
―El Senado jamás ha negociado, con terroristas ―dijo Padme.
―Es usted muy joven y bella, para ser senadora ―dijo el vaquero.
Padme miró hacia arriba, donde estaba Anakin.
El vaquero se giró y comenzó a disparar, mientras Anakin corría. ― ¡Se trata de Skywalker, vayan tras él!
Anakin pronto se encontró, esquivando los disparos láser de sus enemigos, mientras intentaba inútilmente, comunicarse con sus compañeros Jedi. Pronto, se encontraba ante dos cazas recompensas, llevó su mano a su sable de luz, recordando que no lo tenía.
Continuó corriendo, hasta voltear en una esquina, donde lograría concentrarse en La Fuerza, y desarmó a uno de los droides, luego usó sus partes, como proyectiles, contra otros droides y tomó las pistolas láser de ambos droides, contra otros y contra los caza recompensas.
Vio a droide mecánico, que claramente estaba con sus enemigos y se acercó a él, pero este cerró la puerta.
Un droide guerrero apareció, pero Anakin le arrebató su arma y lo derrotó.
Sin embargo, el droide mecánico lo electrocutó y dejó inconsciente, llevándolo con los Senadores.
El Hutt fue liberado, y el terrorista vaquero, se identificó como Cad Bane, aseguró que los Senadores serían liberados de inmediato.
El Hutt subió a un transporte.
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Al Canciller Palpatine, casi le dio un ataque, cuando seis clones destruyeron su ventana. Al girarse, vio que los transportes de clones, parecían estar rodeando el edificio.
Pero dejaron que los terroristas escaparan, bajo la promesa de terminar con las vidas, de todos los Senadores.
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Anakin despertó y vio la situación en la que estaban. ―Desearía tener mi sable de luz, en estos momentos.
― ¿Se refiere a este, caballero Jedi? ―preguntó Padme entregándoselo. ―Lo vi enfrentar a los terroristas, y lo recogí cuando se le cayó.
―Muchas gracias, Senadora Amidala ―dijo Anakin. ―Por favor, todos júntense, lo más que puedan. ―Anakin creó un círculo en el concreto, cayendo todos, en el piso inferior, salvándose así de la explosión.
Por desgracia, los terroristas escaparon.
Y a saber, si podrían volverse a encontrar con ellos, para ponerlos tras las rejas.
