Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)
Harén de Harry.
HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.
SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.
Para Anakin, la petición de su esposa fue inusual, pero no tan extraña. Aun recordaba, cuando ella les auxilió, en la batalla de Geonosis. Entonces, aceptó enseñarle los pasos para tener un sable de luz, y que él le entrenaría, a lo cual, una muy feliz Padme, lo besó en los labios.
Anakin tardó dos días, en poder robar todos los componentes del sable de luz. No hacía falta, el ser sensible a la Fuerza, para empuñar un sable de luz. Pero sí era necesario, en otros casos, como en las muchas piruetas, que realizaban.
Comenzó indicándole como montar el sable, y luego le dijo que lo encendiera. El sable era de un bello dorado.
—El dorado, Senadora —dijo Anakin sonriéndole orgulloso, a su esposa. —Es el color de la compasión y la sabiduría.
Padme desactivó el sable de luz. —Muchas gracias por su ayuda, maestro Jedi.
¿Fue una buena idea, el que Anakin la entrenara? Era bueno, que ella tuviera como defenderse, si es que algún día, perdía su sable de luz.
¿Fue buena idea, el pedírselo a Anakin? No. Anakin le decía, a medida que entrenaban en la forma V, que él jamás permitiría que se pusiera en peligro, que él siempre la entrenaría. Y Anakin le había robado a su pobre esposa, los pocos momentos de calma y paz, para entrenarla al máximo, en lo que ella pudiera lograr, en la Forma V, sin ser una usuaria de La Fuerza.
Star Wars: Clone Wars
¡Diplomacia! O Decepción.
El Consejo de Sistemas Neutrales, representa a más de 1500 sistemas planetarios, que no quieren participar en la guerra.
Pero en este lado de la República, se rumora que la nueva líder del Consejo, la Duquesa Satine de Mandalor, está formando su propio ejército, para unirse a la Causa Separatista.
¡Ahora, el maestro Jedi Obi-Wan Kenobi, es enviado a Mandalor para descubrir la verdad, de estos rumores!
104: La Duquesa y el Jedi.
Obi-Wan ingresó en la atmósfera del planeta, y pronto se abrió ante él y pudo descender su nave, en el lugar indicado.
Allí, había un hombre esperándolo, era un caballero de Mandalore, y estaba sobre lo que parecía ser una plataforma Aero-deslizante. —La duquesa lo espera, general Kenobi.
—No quiero hacer esperar a la duquesa —dijo Obi-Wan, saltando al aero-deslizador, y esta se comenzó a mover, hacía el palacio. Luego de varios minutos, de pasar por puertas, y girar a izquierda o derecha, llegó a la sala del trono, donde un anciano le esperaba. —Primer ministro.
—General Kenobi. Es un placer tenerlo en Mandalor. Pero debo decir, que a la duquesa y a unos cuantos, nos extrañan mucho, aquellos rumores. La duquesa Satine, es neutral, pero tiene muy buenos acuerdos comerciales, con la República, como usted bien sabe. Y ella, valora más la paz, que su propia vida.
—Conozco la reputación de Mandalor —dijo Obi-Wan.
—A todos nuestros soldados, se les otorgaron naves, se les pidió que hicieran sus vidas, como ellos lo desearan. Algunos fueron exiliados a la luna Concordia, donde fallecieron. —Dijo el Ministro. —Hace años.
—Hace algunos años, me topé a un hombre que vestía una armadura Mandaloriana. Jango Fett. —Confesó Obi-Wan.
El primer ministro, le miró casi indignado. —Jango Fett era un Cazarrecompensas. Y le juro, que aun a día de hoy, ignoro cómo la consiguió, pero ese hombre, no era, ni fue jamás, un Mandaloriano.
—Hola, maestro Kenobi. —Dijo la Duquesa Satine, quien llevaba un vestido verde y azul, su cabello era rubio y tenía un raro peinado.
—Hola, duquesa Satine. Después de tantos años, estás más hermosa que nunca. —Dijo Obi-Wan.
—Cuánta gentileza de un hombre, que me acusa de traición —dijo Satine. Obi-Wan no pudo evitar, que una sonrisa se formara en su rostro. Ella siempre fue así: Directa.
—Jamás la acusaría de hacer algo incorrecto, duquesa —dijo Obi-Wan. —Pero un saboteador, afiliado a los Separatistas destruyó por sí solo, un crucero Republicano. Un saboteador, de Mandalor. —Levantó las manos en alto, demostrando que no tenía malas intenciones, y solo con La Fuerza, sacó un Holo-Disco, en el cual se enseñó la grabación de alguien, con una armadura Mandaloriana.
—Debe estar equivocado —replicó el Primer Ministro, en negación. —Ningún Mandaloriano, haría algo tan violento. ¿Dónde está ahora?
—Se quitó la vida, para no responder preguntas —dijo Obi-Wan. —Sé que estos comandos, lucharon en el pasado contra los Jedi.
—Todos mis compatriotas, son tan rectos como yo —se quejó Satine.
—Sé que parece difícil, pero...
Satine ignoró a su consejero. —Es claro que ordenaron su investigación, porque el Senado está ansioso de intervenir en nuestros asuntos.
—Duquesa —Obi-Wan intentaba, decirlo de la forma más calmada, clara y pacífica posible. —Mi investigación fue ordenada, por el Consejo Jedi. Ahora, no solo enfrentamos a los Separatistas. También enfrentamos a un grupo de usuarios del lado Oscuro de la Fuerza.
—Por favor, perdóneme por mi rudeza —pidió Satine, Obi-Wan asintió. La duquesa alargó grácil y gentilmente su mano. —General Kenobi, ¿quiere acompañarme, a dar un recorrido por la Ciudad? —Obi-Wan tomó su mano, y abandonaron la sala del trono.
—Me alegra mucho, volverte a ver Satine. Tu política pacifista, ha rendido frutos. —Elogió Obi-Wan.
—No todos en Mandalor, creen que la paz es una señal de progreso —se lamentó la mujer. —Hay un grupo guerrillero. Se hacen llamar: La Guardia Letal. Imagino, que son los renegados que estás buscando. Creen en la guerra, y en la actitud violenta, del pasado. —Pronunció las palabras suavemente, casi convirtiéndolas en un susurro. Agachó su mirada. —Pero entre nosotros, hay varios oficiales, que trabajan para detener a esos criminales.
— ¿Qué tan extendido, está este movimiento delictivo? —preguntó Obi-Wan.
—Yo no diría que son un movimiento delictivo. Pero sí que son... complicados. Es un pequeño grupo, que realiza pequeños crímenes, nada más. —explicó Satine. —Pronto serán historia. Logramos localizarlos, en la luna de Concordia.
—Espero, que tengas razón —dijo Obi-Wan.
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Al mismo tiempo, un hombre con armadura gris y decorado azul, hablaba con el Conde Dooku. —No entiendo como no le preocupa, la llegada de este Jedi. Prometió apoyar a la fuerza de Guardia Letal, derrocar a la duquesa Satine y su gobierno promotor de la paz.
—Y pretendo cumplir mi promesa. —Prometió Dooku.
— ¿Pero ¿cómo? —Preguntó. —Si la República interfiere ahora, Guardia Letal no logrará tomar el planeta.
—Piensa: Cuando el Senado despliegue tropas en Mandalor, el pueblo se verá rodeado de una Presencia Militar. Eso no les gustará. —Una sonrisa, apareció en los labios de Dooku. —Se Revelarán.
—Y nos apoyarán. Nuestra causa, ganará fuerza —dijo el soldado, completando la idea del Conde. —La Duquesa caerá.
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—Para lograr la paz, hay que estar en el frente de batalla. —Contradijo Obi-Wan.
—Para lograr la paz, se debe asegurar de que no haya un conflicto. —Rebatió Satine.
—Una descripción muy noble. —Dijo Obi-Wan. —Pero no es realista.
— ¿La realidad es lo que hace, que un Jedi abandone sus ideales? —Y una vez más. Satine pudo darle la vuelta a la respuesta de Obi-Wan, confundiéndolo. Y encantándolo aún más. Como en su juventud. — ¿O simplemente es una respuesta, a la conveniencia política? —Un monumento explotó, y muchos civiles salieron heridos, de entre el humo apareció un Holo-Disco, con un símbolo de color anaranjado y de tres picos ascendentes, y dos descendientes. —El símbolo de Guardia Letal.
—Duquesa. Esto, es más, que solo vandalismo político. Es una crítica y una protesta terrorista, contra tu gobierno. Aquí no estás segura. Te llevaré de vuelta al palacio. —Le ayudó a ponerse de pie, y se dirigió a un guardia. —Quiero interrogar a todo el mundo, que nadie se vaya de aquí. —Pero un hombre, salió corriendo de entre el gentío. Dos guardias escoltarían a Satine, mientras que Obi-Wan, perseguía al hombre que trataba de escapar. El hombre saltaba obstáculos, escalaba por edificios bajos, mientras era perseguido, por Obi-Wan. Finalmente, pudo acorralarlo. —Únicamente, quiero hablar.
El hombre dio un mensaje en el idioma de Concordia, y saltó. No fue muy alto, quizás dos pisos o dos pisos y medio. Golpeó el suelo, pronto llegaron Satine y Obi-Wan, él le dio el resto del mensaje, y Satine lo despidió ritualmente, según las costumbres Mandalorianas.
Obi-Wan y Satine, volvieron al interior del palacio. — ¿Qué dijo? —preguntó el maestro Jedi.
—El dialecto que usan en Concordia —dijo Satine. —Iremos juntos, porque es una provincia, con su propio gobernador. Estuviste involucrado, en la muerte de un Concordense.
—Yo no lo arrojé, ni le dije que saltara —dijo Obi-Wan.
—Lo sé. Y por eso, todavía te amo —dijo ella, dándole una sonrisa.
Satine y Obi-Wan, visitaron a la gobernadora de Concordia, a Obi-Wan la mujer no le resultó sospechosa, ¿pero por qué Satine, confiaba en alguien tan joven, para tal misión?
—Sé que dirás que estoy loco, pero quiero ver esas minas. Creo que podrían estar ocultando algo —dijo Obi-Wan, antes de entregarle algo. —Ve a la cena, estaré en contacto.
Satine se colocó el audífono. —Quiero que busques soluciones, no que crees problemas.
—No los crearé, lo prometo —dijo él, mientras tomaba un Speeder.
Satine fue a buscar a la joven gobernadora. Una chica castaña, de ojos azules. —Duquesa, estoy realizando los arreglos, para que los familiares del difunto, puedan reclamar el cuerpo.
—Entiendo gobernadora —Dijo Satine. —Es lo apropiado.
Se quedaron en silencio. La mujer más joven, realizaba algo en su Holo-Pad. —Es él, ¿verdad?
Satine, no contestó. Al menos, no al principio. —Sí. Es él. —Su tono denotaba culpabilidad. Suspiró. —Ihsona, Obi...
—Jamás lo supo. Lo entiendo —dijo ella.
—Fue mi culpa. —Satine avanzó hacía la mujer más joven, colocándole una mano en el hombro.
—Pudiste haber sido feliz a su lado. Pero jamás lo intentaste contactar. —Dijo Ihsona, mirando a Satine a los ojos.
—La Orden Jedi, lo era todo para él. —Dijo Satine, alejándose. Eran iguales. Nunca se daban la razón mutuamente. Ambas querían tener la razón.
