Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

Star Wars: Clone Wars

105: Complot en Mandalor.

Obi-Wan ingresó en una fábrica de algún tipo. Siguió un camino, el único que había, y luego unos rieles, hasta llegar al corazón de la fábrica. —Esto no parece abandonado. —Se acercó a unos cascos Mandalorianos, solo para ser atacado, rodó por el suelo, activó su sable de luz azul, pero su agresor desapareció. — ¡Estoy aquí, en una misión diplomática, bajo la protección de la duquesa Satine!

—No reconocemos su gobierno —dijo una voz, detrás de él.

Obi-Wan se giró y logró bloquear al menos, tres disparos, antes de recibir una patada, que lo desarmó.

Pero el Jedi destruyó la pistola de su enemigo, antes de iniciar un combate mano a mano, con el soldado Mandaloriano, solo para que este recibiera ayuda de otro soldado.

Y entre ambos, lograron dejar inconsciente a Obi-Wan, con una patada en el rostro.

-/-/-/-/-

—El Senado Republicano, cree que esto es cosa de Guardia Letal —dijo Satine.

— ¿Guardia Letal? —preguntó Ihsona. —Son peligrosos. De eso no hay duda, pero... Tendría que ser alguien, con mucha influencia entre los Separatistas.

—Pero, ¿Por qué me atacan a mí? —preguntó la rubia.

—No les gusta la paz. Alguien muy poderoso, trabaja para derrocarte. —Dijo Ihsona, con enfado.

-/-/-/-/-

Obi-Wan despertó, estando encerrado en una rara celda de energía, la cual era muy delgada, para no dejarle posibilidad de mover sus brazos, y estaba de cabeza.

—Debemos buscar, si hay más Jedi en la zona —dijo uno de los soldados.

—Entendido. —dijo el segundo, mientras jugaba con el sable de Obi-Wan. —Aunque es inofensivo, sin su sable de luz. Al jefe le encantará esto.

Obi-Wan logró comunicarse con Satine.

Y ella fue a buscarlo, siguiendo la señal del rastreador.

— ¡Sí señor! —dijo uno de los Mandalorianos, recibiendo un mensaje a su comunicador. Entonces, miró a su compañero, que estaba a los mandos de la celda. — ¡Enciende la máquina, es hora de que el Jedi, tenga un accidente fatal!

Satine siguió el radar. — ¿Dónde estás, exactamente?

—Solo sigue el estrepitoso sonido. Es la máquina, que está a punto de hacerme pedazos. —Dijo Obi-Wan.

Satine se encontraba junto a una alarma, y la activó, siguió avanzando, pero supo cuándo ocultarse, para así ver a los soldados Mandalorianos pasarle por el lado, usando un palo alargado y cuadrado, y los dejó inconscientes.

— ¿Qué demonios es esto? —preguntó una voz femenina, extrañada. — ¿Mamá?

— ¿Cómo...? —se preguntó Satine, mirando a Ihsona ¿Por qué la siguió? Se quitó esa pregunta de la cabeza. Obi-Wan estaba en peligro. —¡No hay tiempo, vamos!

Ambas rubias llegaron a la fábrica, y vieron la prensa que estaba a punto, de hacer picadillo de Jedi, con Obi-Wan. — ¿Por qué tardaron tanto?

—De nada, por venir a salvarte —dijeron ambas rubias, mientras que Satine subía unas escaleras.

— ¿Podrían apurarse? —pidió Obi-Wan.

—Sé paciente —pidieron ambas.

Satine subió unas escaleras, para llegar a los controles.

Ihsona buscaba algo, para detener el avance de la prensa. Agarró una vara de metal, y la clavó entre las llantas de la oruga, para detener su avance.

Satine agarró un barril, que arrojó a los controles de la prensa, destruyéndola con una explosión.

Entre ambas, liberaron a Obi-Wan, quien enfrentó a los dos soldados de Mandalor, pero Ihsona no se quedó atrás, quitándole el casco a uno de ellos, y ahorcándolo.

Obi-Wan usó la Fuerza, para arrojarles barriles, a los dos soldados, para luego despojarlos de sus armaduras, y entre padre e hija, pudieron derrotarlos, y el castaño recuperó su sable de luz.

—Para ser un defensor de la paz, parece complacerte mucho, lastimar a los demás. —Dijo Satine.

—Para ser una mujer que se opone a la violencia, no parece inquietarte, que pude haber muerto. —Dijo Obi-Wan.

— ¿Fueron así, todo el tiempo que usted convivió con la duquesa, maestro Kenobi? —preguntó Ihsona, recostada contra la pared.

Satine se rio con los labios cerrados, pero una sonrisa plasmada. —Casi tres horas eran peleas, y otras dos de calma y paz. —Entonces, miró a Obi-Wan. — Pero no moriste, y aun no te escuchamos, decir gracias.

—No has cambiado mucho. —Dijo Obi-Wan, dando un par de pasos al frente, el ascensor se abrió y el Jedi, dejó inconsciente a otro soldado de Guardia Letal. Los soldados de GL, se lanzaron contra ellos, sin haber visto aun a las mujeres, Obi-Wan trató de agarrar su sable, pero no lo encontró. Agarró un par de rifles y logró matar a dos soldados, tomó una mochila cohete, la arrojó y la hizo explotar, acabando con los dos Mandalorianos.

Tres Mandalorianos más, se acercaron y uno de ellos, se quitó el casco.

—Sabía, que jamás debí de haberte dado ese puesto. Vicegobernador —gruñó Ihsona.

—Durante generaciones, mis ancestros lucharon orgullosamente contra los Jedi. Ahora, esa mujer mancha el nombre de Mandalor —dijo el Vicegobernador.

— ¿Lo mancha? —preguntó Ihsona, actuando de forma prepotente. — ¿Dices que la paz, es un error?

—Defiéndela, si quieres —dijo el vicegobernador, arrojándole el sable de luz, a Obi-Wan quien lo activó con su bello color azul. El vicegobernador tomó de su espalda, una empuñadura delgada, casi como un rectángulo, muy delgado y activó una Katana de luz, de color negro, pero la hoja se veía agrietada de blanco y tenía una débil aura blanca. —Este sable de luz, fue recuperado del Templo Jedi, por mis ancestros durante la caída de la Antigua República. Desde entonces, muchos Jedi han muerto frente a él. —Señaló a Obi-Wan, con el sable oscuro. — ¡Prepárate, para unirte a ellos!

—El Sable Oscuro... de Terra Viszla. El único Mandaloriano, que llegó a formar parte de los Jedi. —Dijo Obi-Wan, reconociendo el sable de luz.

El vicegobernador saltó, hacía Obi-Wan, quien bloqueó el ataque, y empujó, alejando a su enemigo.

El vicegobernador, lanzó un corte horizontal, pero Obi-Wan ya había dado un paso atrás.

El Jedi lanzó un corte ascendente, que fue esquivado por su enemigo, pero eso era lo que quería Obi-Wan, antes de desarmar al hombre, el cual recuperó el sable, al moverse ágilmente hacía atrás, y usó su mochila propulsora, en un burdo intento, por atacar desde arriba.

Pero Obi-Wan usó el Empuje de La Fuerza, mandando a volar a su enemigo, antes de llegar ágilmente y lanzar una estocada, que fue desviada por el Sable Oscuro, y un enfrentamiento a muy corta distancia, entre sable de luz, se llevó a cabo.

Obi-Wan nuevamente, usó el Empuje de La Fuerza, y ahora el vicegobernador, cayó a los pies de sus compañeros.

― ¡GUERREROS, ACÁBENLO! ―ordenó el hombre.

Los cuatro soldados, doblaron sus espaldas hacía adelante, y desde sus mochilas cohete, volaron misiles, que fueron esquivados por Obi-Wan, pero los misiles lo buscaron.

El Jedi solo se concentró en desviar los misiles, el vicegobernador y los soldados, no pudieron escapar, y murieron de forma macabra, solo quedando intacto el sable de luz.

Ihsona miró a su madre, ella suspiró y asintió. La castaña recuperó el sable de luz. ―Bueno. Mejor... que esté en manos de alguien con sangre Jedi, ¿verdad? ―dijo ella, mirando a Obi-Wan, de forma... astuta.

Algo hizo clic, en la mente del Jedi. ― ¿Tu...? ―dio un paso hacía la chica, quien le enseñó una sonrisa, mientras Satine se acercaba nerviosa, encontrándose con la mirada incrédula del Jedi. Casi podían ver las ruedas de engranajes, girando en su cabeza. ― ¿Ella es tu...?

Una nerviosa Satine, agarró gentilmente la mano de Obi-Wan, entre sus manos. Asintió. Obi-Wan volvió a mirar a la chica, aun en shock, solo para hacer reír a la joven. ― ¿Eres mi...?

― "Lo soy" ―susurró Ihsona Kenobi-Kryze.