Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


Lo primero que quiero hacer en este día, es agradecerles a ustedes por estar. FF fue la primera comunidad que me acogió mientras aceptaba mi amor por la escritura. 8 años, un libro publicado y otro en proceso después, seguimos aquí brindando cariño a estas tramas. Gracias de corazón, gracias de verdad.


Observaba su reloj. Había llegado un poco más temprano de la hora acordada, como era costumbre en él. Cuando su nieta le comentó que quería verlo, al principio no creía sus ojos, especialmente, porque ella fue la que se acercó a comunicárselo, no Anna; Elsa en vivo y en directo. También se sorprendió al saber que la reunión sería en conjunto con su hijo. Seguro tendría que ver con la enfermedad, era lo más lógico, pero si ese era el caso, no tenía muchas esperanzas de que la conversación fuese amena, tenía la experiencia.

–Veo que aún no llega…– North levantó la vista, encontrándose con Asdgar.

–Seguro se complicó su jornada laboral, ya llegará…– respondió, sin prestarle mucha atención a su hijo, quien tomó asiento a su lado, manteniendo la distancia, intuyendo que era mejor de esa manera que ocupar el lugar que su primogénita más tarde. La cafetería que servía de punto de encuentro estaba cerca del sitio donde la rubia laboraba; si no había llegado, debía ser por otra responsabilidad.

–¿Sabes para que nos citó?
–No, pero si nos convocó a ambos, debe ser por algo relacionado a su enfermedad. No somos personas santas de su devoción, tiene que ser por algo importante. – Asdgar asintió. Luego del ofrecimiento inicial, no habían tenido noticias más allá de que la rubia seguía firme en no tenerlos en cuenta.

–Disculpen la tardanza; hubo una emergencia en el cambio de turno y tuve que intervenir para resolverla. – escucharon a la joven rubia decir mientras rodeaba la mesa para sentarse frente a ellos. Padre e hijo observaron a la chica mientras profesaban que no había problema. Lo que si existía era algo diferente, pero no sabían identificar qué. Si, su peinado era diferente, llevaba una simple cola de caballo, con algunos mechones enmarcando su rostro, en vez de su característica trenza, pero no era eso. Era algo diferente en su expresión, en sus ojos, pero no podían identificarlo. – Gracias por venir, lamento que haya sido con tan poco tiempo de antelación.

–No te preocupes por eso; tú y tus hermanos son mi prioridad. – respondió North, sin incluir a su hijo en su declaración. – Lo que necesites.

–De alguna forma, podremos ayudar, en lo que sea. – Elsa observó a los hombres, tratando de mantener la compostura y no saltar en conclusiones apresuradas, como le recomendó su terapeuta. Había pasado casi una semana desde que tuvo su llamada de atención. Helen había planteado un programa de atención con dos sesiones a la semana, para que tuviese mucho tiempo para poner en práctica en el mundo real, las herramientas que les estaba brindando. Una de sus primeras tareas fue hablar con estos dos individuos. Era el tema critico porque involucraba su salud. Estaba tratando de no utilizar la hostilidad, pero ese último comentario de su padre, con la audacia de decir aquello teniendo en cuenta todo lo que hizo, la desestabilizó un poco. Contó en su mente hasta tres para recuperar la compostura, lo mejor sería ir al grano, sin tomar en cuenta lo que acababan de decir.

–Yo he estado pensando, colocando mis prioridades en orden. Mi principal prioridad son Anna y Brian, cuidarlos y mantenerlos en bien. No me gusta admitirlo, pero como el tiempo no está a mi favor, no soy capaz de manejar todo lo financiero involucrado, incluyendo el nuevo monto que tendré que destinar para no poner en peligro mi beca. Ante todo, esto, yo…– sí que le estaba resultando difícil dar su brazo a torcer. – aceptaré su oferta, señor North, de costear todo el proceso. Necesito estar bien para ellos. – Una enorme sonrisa de alivio se extendió sobre el mencionado, incluso Asdgar parecía estar aliviado. – Pretendo pagarle todo el monto más adelante, esto solo sería un préstamo para…

–No. – fue la tajante y rápida respuesta del hombre. –No aceptaré ese dinero devuelta.

–Pero…esa es una condición. Estoy agradecida con su ofrecimiento, pero sé que son ahorros, es dinero que no estaba destinado para esto. No es justo que yo…

–Este dinero estaba destinado para hacerme feliz. Seré feliz si sé que soy capaz de ayudarlos de alguna manera y recuperar el tiempo perdido. Quiero que estés bien. Independientemente de que aún no te sientas cómoda llamándome 'abuelo', eso es lo que soy y de ninguna manera, lo que hago por ustedes es una obligación.

–Pero…

–Todo lo que hago es porque quiero y esta no es la excepción. Quiero ser su abuelo, el que necesitaron todo este tiempo; el dinero no significa nada. – No quería admitirlo, pero su declaración la dejó sin palabras. No estaba acostumbrada a recibir ayuda sin nada a cambio, era claro teniendo en cuenta su historial. Se suponía que necesitaba un cambio en su vida y no lo lograría si seguía con sus viejas mañas. Suspiró. Ella estaba cambiando y esto era parte del proceso.

–De acuerdo, usted gana. Muchas gracias. – La expresión de sorpresa de ambos hombres no se hizo esperar. Sinceramente, no esperaban que fuese tan sencillo. – Espero que por lo menos acepte mi segunda condición.

– ¿De qué se trata?

–Creo que…es hora de que comencemos a conocernos mejor como 'aliados'. Anna lo adora y por lo que he entendido, Brian también. Ya es parte de sus vidas y para aprobarlo del todo, debo conocerlo mejor. – Técnicamente, eso fue su culpa; North había intentado varias veces propiciar el acercamiento. –Si está de acuerdo, por supuesto.

–Me encantaría. – respondió con una sonrisa genuina en su rostro. Elsa giró hacia su padre.

–En cuanto a usted: debo agradecerle su disposición de ser el donante. No sé que lo motiva, pero aun así le entrego mi gratitud. Ahora bien, esto no cambia el pasado y lo que hizo. No he presenciado algún punto trascendental que me haga creer que no volverá a repetir sus pasos. Anna tampoco y por eso, mantenemos a Brian alejado de usted. No queremos que él se vea envuelto en el mismo sufrimiento que usted nos causó a nosotras.

–Te juro…

–No, no me jure nada, su palabra aun no es del todo creíble. Accione, si quiere probar algo. Después de todo, usted ya tiene la libertad que tanto ansiaba cuando abandonó a mi madre. Reitero mi agradecimiento, pero eso no me convierte en una ingenua que piensa que usted está aquí para quedarse. Brian no pasará por lo mismo que nosotras, se lo repito. – Asdgar se sintió como un niño regañado, lo cual le molestó bastante teniendo en cuenta que su hija era quien le regañaba, aunque en el fondo, entendía su punto. – Quiero pensar que el hecho de que quiera salvarme la vida es un indicador, pero aun, no siento que este al nivel como para confiarle algo que usted se encargó de destruir años atrás.

Las palabras podían ser duras, pero el hecho de que ella estuviese aceptando que no podía con todo sola, no significaba que aquello fuese un 'borrón y cuenta nueva', no significaba ser ingenua y dejar que los demás hicieran lo que quisieran. Esto se trataba de dar oportunidades bajo la observación de un halcón; ella seguía velando por sus hermanos y por eso hacia todo lo que hacía, para que ellos estuvieran tranquilos. Eso incluía este trato; debía estar viva para cuidar de ellos.


Unos días de locos, eso era lo único que podía pensar el joven Overland mientras esperaba por su entrevistador, la persona que sería, si todo seguía yendo bien como hasta los momentos, su supervisor inmediato. El primer problema era el tal Pitch que, al parecer, sabia muchas cosas internas de la policía. Por supuesto que le hizo saber aquello al plantel policial, quienes supuestamente, habían abierto una investigación sobre el incidente. Fue la táctica más estúpida que pudo pensar, si les dijo que estaba obteniendo datos del lugar y no sabían cómo, ¿qué harían abriendo una investigación interna? En fin… Mientras tanto el tipo seguía enviándole mensajes amenazantes. No creyó conveniente preocupar a Anna con el asunto hasta que entendiera que pasaba, así que, prefirió preocupar a Kristoff para que mantuviera un sexto sentido alerta en cuanto a ella.

Lo académico estaba yendo bien, teniendo en cuenta sus estándares y la carrera que tenía en mente. Estaba tratando de agotar todas las asignaturas genéricas, para poder adelantar en lo que hacía el cambio de carrera. Sinceramente, no le quedaba dudas de que la administración de empresas no era lo suyo, él no se sentía apasionado al respecto. Por eso, le gustaría intentar el empleo que le estaban ofreciendo, aunque fuese administrativo, seria en el campo que le interesa y estaba convencido de que aquello le ayudaría muchísimo a entrar en calor.

En cuanto a Elsa, la extrañaba muchísimo. Ella seguía en contacto con su familia, como él lo estaba con la suya y con eso, podía estar más tranquilo. Todos le decían que se veía muy tranquila y en paz, menos rígida, más abierta. Al principio, se sintió un poco fuera de lugar pensando que todo aquello sucedió luego de que se alejaron, pero sabía que estaba tomando terapia y que eso también ayudaba. De todas maneras, quería estar con ella en esos momentos, especialmente, porque había iniciado otra etapa de su vida, al igual que él y quería que fueran parte del proceso del otro. No le gustaba, pero entendía que de alguna forma aquello tenía que pasar, el hecho de que incluso a la distancia, sintiera aquello era una prueba irrefutable. Tenía que tener paciencia, valía la pena.

–Joven Overland, puede pasar. Por el pasillo, primera puerta a la derecha. – le indicó la recepcionista.

–De acuerdo, gracias. – Siguiendo las instrucciones, estuvo en el lugar, tocó la puerta y escucho un firme 'pase' desde el otro lado.

–Bienvenido, joven Overland, ¿cierto?

–Así es, señor. – dijo entrando y cerrando la puerta. Extendió su mano en forma de saludo, lo cual el hombre correspondió. –Un placer. – El hombre al que le estimaba estaba en sus cuarentas, le devolvió el saludo. De pelo negro, adornado con canas y ojos miel, el hombre no parecía ser tan terrible como lo imaginó. Su figura regordeta, a pesar de su estatura, lo hacía ver imponente.

–Toma asiento, por favor.

–Gracias. – Jack estaba nervioso. En las anteriores entrevistas, las cosas fueron más impersonal, pero ese era el último eslabón. Cosas más personales saldrían y su pasado no era una joyita que presumir.

–Entonces, Jackson, lo hiciste muy bien en las pruebas previas. Me gustaría hacerte unas preguntas más directas, en cuanto a lo que has compartido y lo que dice aquí.

–Por supuesto, es entendible. – respondió. – ¿Qué quiere saber?

–Lo primero, es en cuanto a tu pasado. Fuiste muy honesto en cuanto a lo problemático que eras, no hace tanto, un año atrás, ¿no? – Tal vez no fue su mejor estrategia, pero las cosas se descubren con el tiempo, especialmente, algunas tan escandalosas como las que hizo él. –Me intriga que hayas hablado al respecto.

–Fue una etapa oscura de mi vida donde me sentía perdido y necesitaba ayuda de alguien que me guiara. Gracias a Dios, pude conseguirla y sé que parte del empleo es poder recopilar información mientras sirves de apoyo durante todo el proceso. Sé que es posible y quiero ser parte de algo que me permita contribuir.

–¿Por qué?

–He vivido el cambio y lo que es estar batallando con este monstruo de primera mano. Quiero ayudar, por eso quiero experimentarlo desde ahora; no quiero esperar a terminar la carrera. Falta demasiado. – El hombre lo examinó buscando cualquier tipo de indicio de que mentía. No encontró ninguno, por lo que, sonrió.

–Entiendo, gracias por ser honesto. Lo que me preocupa es que, cuando cambies oficialmente de estudios, no creo que tengas el tiempo suficiente para realizar todas las tareas. Es cierto que la gran parte de tu labor, será análisis de data y manejo de historiales y eso puedes hacerlo de manera remota, pero la otra parte de campo, puede que se te complique.

–Buscaré la forma; realmente quiero este empleo. – No sabía si lo habría convencido o si algo había cambiado, pero estaba siendo honesto. Muchas cosas habían pasado en su vida en el último año desde que dejó que Elsa entrara a su vida. Tenía una nueva perspectiva y quería llevarla a cabo. Había exteriorizado su deseo y esperaba, que eso fuese suficiente.


Elsa observó la intravenosa en su brazo mientras tomaba un gran suspiro. La fecha del trasplante estaba fijada, por lo que, el proceso previo había iniciado. Como su médico le había exteriorizado desde el principio, las condiciones en las que se encontraba su cuerpo, no eran las ideales para realizar un tratamiento agresivo de quimioterapia, por lo que, cuando encontraran el donante, deberían amostrarle previamente cantidades reducidas de la misma en un proceso llamado 'minitrasplante'. Lo que le obligaba a permanecer totalmente tranquila hasta que todo acabase. Decidió que no fuese tiempo perdido, así que, le pidió a North que le acompañara para iniciar el 'reconocimiento'.

–Disculpa la tardanza, Elsa. El tráfico esta insoportable. – se disculpó el hombre llegando al lugar.

–No se preocupe, apenas acaban de colocarme esta cosa. – Su humor no era el mejor, esperaba que eso no influyera en la dinámica de la situación. – Anna me dijo que llegaría un poco después, por lo que, tenemos bastante tiempo. Siempre llega tarde.

–En su defensa, llega a tiempo a clases.

–Por lo menos…–respondió con cierta ironía en su voz. Amaba a su hermana, pero no podía negar lo desordenada que era. El silencio se instauró en el lugar, por lo que, Elsa desvió su atención hacia su acompañante. Este le observaba pensativa. – ¿Ocurre algo? – aquello pareció sacarlo de su introspección.

–¡Oh, disculpa, no! Es solo que…me quedé pensando en lo mucho que te pareces a tu madre. Asdgar me enseñó su fotografía y el parecido es impresionante. – Elsa sonrió ante el comentario. Amaba cuando alguien le comparaba con ella; fue una excelente madre, una excelente mujer, todos los que la conocieron, decían lo mismo.

–Eso es un verdadero cumplido; gracias. – respondió. – ¿Ve alguna semejanza en mi con su esposa?

–De manera física, Anna es más parecida, pero en actitud, me atrevería a decir que tienes su personalidad. Tu abuela era de armas tomar, aunque era dulce.

–Así que, ¿corre en la familia?

–Eso parece. – confirmó. El ambiente se había vuelto más ameno. –¿Cómo estuvo tu día, Elsa? – Pequeños pasos, pero significativos para North. Quería hablar sin ningún tipo de restricciones con ella, que fuese natural. Esperaba que no fuese demasiado.

–No me puedo quejar. Me entregaron el resultado de un proyecto y me fue bastante bien. Estoy retomando el ritmo, o el nuevo ritmo, ni siquiera lo sé, con todo esto del semipresencial y las posibles tutorías, es un caos.

–Lo importante es que pronto tu salud se restaurará, dejarás los hospitales.

–Sí, eso espero. Me hace falta dejar estas paredes, tal vez hacer algo al aire libre.

–¿Te gusta ese tipo de actividades? Me encanta el senderismo y acampar.

–Interesante, de pequeña hacíamos cosas por el estilo y me encantaba. Alejarse de la ciudad de vez en cuando es necesario.

–Totalmente de acuerdo. En un futuro no muy lejano, me gustaría organizar ese tipo de actividades con ustedes. –Elsa le sonrió asintiendo ante la posibilidad. – North estaba en las nubes ante el gran avance que estaba sintiendo ante esta interacción que tenía con su nieta. No era lo que se había imaginado, pero estaba satisfecho, de alguna forma esto era un avance. La familia que debió ser, se estaba formando.


Eran altas horas de la noche cuando por fin, Jack pudo sentarse en su cama y suspirar. El día había sido ajetreado, estresante y de alguna u otra forma, largo. Lo único que quería era dormir y olvidarse del mundo por los momentos, pero vio una notificación en su teléfono del correo institucional de la universidad, informándole que necesitaba llenar de manera oficial el formulario de cambio de carrera. Pensó en dejarlo para después, pero sabía que mañana diría lo mismo, así que decidió completarlo en el momento.

Rodó los ojos con notorio fastidio. Un formulario totalmente normal, pidiendo informaciones que ellos deberían tener a estas alturas. No era como si estuviese inscribiendo desde cero. En fin, volvió rellenarlas y esperó a que cargara la próxima página, solicitando la información que realmente importaba.

Mientras lo hacía, sus pensamientos volaron hacia cierta rubia. Había tenido una sesión en el hospital. Suerte que tenía a su espía pelirroja en todo momento para informarle de la situación. Saber que estaba pasando por aquello, sin el estar apoyándola, era difícil, no conocía el nivel de autocontrol que tenía hasta ese momento. ¿Eso era parte de madurar? No le gustaba para nada. Vio una notificación de Anna iluminar su teléfono. Era una imagen; no pudo evitar sonreír al visualizarla.

–Sí que es una reina…– era una foto de Elsa durante su sesión del día de hoy. Ignoró totalmente el equipo médico atado a su abrazo, o el hecho de que estaba en el hospital. Anna capturó el momento donde se reía sabrá Dios de que cosa, pero su sonrisa era tan pura y genuina, que costaría creer la situación o el contexto. Y eso era lo que amaba de ella, no estaba vestida de gala, usaba su uniforme habitual con un par de tenis, usaba una simple coleta y, aun así, no había nada que llamase más la atención que ella en ese salón. Dudaba que se mantuviese alejado el día de la cirugía, no había madurado tanto para llegar a ese nivel.

Finalmente, la página terminó de cargar en su PC. El apartado de 'Carrera escogida para el cambio' apareció ante el. Observó por última vez la foto enviada por Anna y sonrió. No había dudas al respecto. Escribió 'Medicina' y terminó de rellenar los acápites faltantes. Presionó el botón de 'Enviar' y volvió a sonreír. Se sentía seguro de su decisión, se sentía en paz con ese prospecto. Era su forma de hacer la diferencia. Otro aspecto de su vida que Elsa había propiciado sin querer, otro aspecto que había surgido gracias a ella. Tal vez, no en la mejor situación, pero con ella y ante ella. Por eso confiaba en que esto era pasajero y que volverían. Lo sabía, simplemente lo sabía; estaban destinados a complementar al otro. Simplemente, era su destino.


Por aquí en mi cumpleaños, como hago todos los años. Estaré actualizando múltiples historias en el transcurso del día. Lamentablemente no todas, porque tuve unos problemitas con algunos de los archivos y no me alcanzó el tiempo para re-escribir. Estaré respondiendo los mensajes privados en el fin de semana. Todo se me complicó a último minuto; solo pude revisar los capítulos una sola vez después de escribirlos; no es lo ideal, pero así es la vida, debo aceptarlo.

Gracias a Nastinka Lykke, Hanha Mckenzie, Alarzam, MikuGuz17, TPATFAN16, Evelyn Aparicio, Lyn Aparicio, gongville y Ash, por los reviews en el capítulo pasado. Significa mucho. Por los momentos me retiro a seguir con otras cosas.

Como siempre, siéntanse libres de comentar, especialmente, porque el capítulo que viene no será tan tranquilo. Cuídense un montón; ¡un fuerte abrazo virtual!

Bye!