Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
Este capítulo es algo diferente al resto.
Cursivas: recuerdos
Narrado desde la perspectiva del personaje.
"¿Por qué no duele?" Es la primera pregunta que cruza mi mente al ser más consciente de mi cuerpo. Lo último que recuerdo es el agonizante dolor que me quito el aliento. Literalmente sentí como si la vida se me escapase y estuve a punto de dejarme vencer por aquel enemigo invisible que me apresaba entre sus garras, pero al escuchar el grito desesperado de Jack a la distancia, algo hizo click en mí y todo pareció detenerse.
No sé cuánto tiempo habrá pasado, ni sé que realmente pasó después de que el dolor abrumara todo mi cuerpo, pero ahora, estoy sintiendo mi cuerpo nuevamente y es surreal, demasiado diría yo; realmente pensé que no despertaría jamás.
Mi vista comienza a enfocarse y no reconozco donde estoy. ¿Cuánto tiempo pasó? ¿Minutos? ¿Horas? ¿Días? ¿Semanas? ¿Años? No tengo la menor idea y eso me asusta.
― ¿Reina? ―pregunta alguien a mi lado y yo al principio no reconozco la voz, pero luego mi memoria comienza a trabajar y eso solo hace que me extrañe más al escuchar ese apodo de parte de ella.
― ¿Señora Gerda? ― pregunto. ― ¿Qué hace aquí?
―No haga esfuerzos, su Alteza; iré por su hermana y el medico real. ― ¿Su Alteza? ¿Medico Real? ¿De qué se supone que habla? Trato de preguntarle, pero la mujer fue más rápida que yo y, antes de que pudiese reaccionar, se había ido. Me incorporo un poco hasta quedar sentada en la cama y observo mis alrededores con extrañeza. Esperaba estar en una habitación de hospital, pero en cambio, estoy en una gran habitación estilo medieval, en una enorme cama y vestida con un vestido holgado que supongo es para dormir.
Este lugar se me hace parecido, pero no sé de dónde.
― ¡Elsa! ―escucho la inconfundible voz de mi hermana y en cuestión de segundos la tengo sobre mí en un efusivo abrazo. ― Pensé que ya no ibas a despertar…― Le devuelvo el abrazo, pero no puedo evitar observar la vestimenta de los presentes. ¿Qué rayos está pasando?
―Su Majestad, ¿Cómo se siente?
― ¿Por qué me llaman "Su alteza"? ―pregunto. Los presentes me miran con preocupación entre sí.
― ¿No recuerda nada?
― ¿Qué se supone que debo recordar? Solo recuerdo haber estado en el hospital, hablando con Jack.
― ¿Quién es Jack? ―pregunta Anna, descolocándome totalmente.
― ¿Cómo que quien es Jack? No me parece gracioso, Anna. ―le respondo. Dada la situación, lo último que necesito es una broma de mal gusto. ― De seguro está con Brian.
― ¿Brian? ―vuelve a preguntar y mis ojos se abren como platos.
― ¡Nuestro hermano menor! ―los presentes vuelven a mirarse con confusión en sus ojos.
―Elsa, solo somos nosotras dos. ―me quedo sin habla. La conozco y sé cuándo miente, pero en estos momentos, su semblante es sereno, algo confundido, pero denota sinceridad. Realmente no sabe quiénes son Jack y Brian. ― ¿Qué está pasando, doctor? ¿Es consecuencia del golpe?
― ¿Golpe? ―pregunto.
― Así es, Reina; sufrió un golpe grave en la cabeza al caerse de un caballo durante un paseo con su hermana; ha estado inconsciente por una semana.
―No, claro que no; yo estaba en un hospital porque sufro de leucemia.
― Usted está en perfectas condiciones, Reina; no hay ningún rastro de otra enfermedad.
― ¿Por qué me siguen llamando Reina?
―Porque eso eres; eras la Reina del Reino de Arendelle. ― muy bien, suficiente. Me rio con ironía.
―No sé qué tipo de broma es esta, pero esto es simplemente ridículo. ―comienzo a decir. ―Yo tengo un novio llamado Jack, Anna y yo tenemos un hermano menor llamado Brian y no existe un Reino llamado Arendelle, por lo que, no soy Reina de un reinado ficticio; lo único que tengo de Arendelle es mi apellido, ¿entendido? ― los presentes me observan con extrañeza, como si lo que acabase de decir fuese lo más ilógico del mundo. ―Ahora bien, ¿pueden alcanzarme mi celular?
― ¿Celu-qué?
Mi paciencia está llegando al límite.
― Ya sabes, ese aparatito que utilizamos todas las personas en este siglo XXI.
―Elsa, faltan varios siglos para llegar a ese. ― me responde y yo me quedo pasmadas por unos segundos, salgo de la cama y me dirijo al gran ventanal al final de la habitación.
― ¡¿Dónde estamos?!
―En Arendelle, hermana.
Esto no puede ser real.
―Por lo que observo, concluyo que el trauma fue tan fuerte que originó una realidad alterna que ella piensa fue real. Sus recuerdos previos fueron reemplazados por aquella realidad.
― ¡Eso ni siquiera tiene sentido! ―le respondo. ―No sé qué está pasando, pero esto no es mi realidad. ¿Alguien puede decirme que pretenden? Si es una broma, no me hace gracia…
―Elsa…
― ¡Dejen de bromear! ―exclamo agitando mis brazos en señal de exasperación y cuál es mi sorpresa cuando de mis manos, una ráfaga de hielo sale de ellas. Estoy atónita… ― ¿Pero qué…?
― Elsa, tienes que tranquilizarte; sabes que tus poderes son guiados por tus emociones; no queremos otro invierno eterno…
―No se…yo no…―dejo salir un chillido de frustración. Esto simplemente no puede ser real.
Han pasado días desde que "desperté" y aun, estoy en Arendelle. No entiendo como mi apellido se volvió un Reino completo, pero sé que no estoy loca como todos piensan; esto debe ser un sueño. Todo lo que experimenté no pudo ser producto de un golpe…Los locos eran ellos, así de sencillo. ¿Cómo podían tan siquiera a tratar de convencerme del sin sentido que me planteaban? Es un sueño, un sueño y nada más.
¿Pretenden que me convenza que de alguna forma nací con poderes de hielo y permanecí años encerrada en mi habitación hasta el día de mi coronación (debido a que supuestamente lastimé a Anna), cuando me vi obligada a tomar posesión del trono dado el fallecimiento de mis padres y que esa misma noche, dejé en evidencia mis poderes y escapé a las montañas donde mi hermana supuestamente conoció a Kristoff, fue a buscarme, para luego salir lastimada por causa de mis poderes y estar al borde de la muerte mientras un lunático príncipe llamada, valga la ironía de aquí al infinito, Hans, trató de matarnos para apoderarse del trono, siendo detenido por Anna al último momento?
No hay forma de que me convenzan de aquello…
Acostada, observo el techo, sigo dándoles vuelta al asunto. Podían ser físicamente iguales a mis seres queridos y amigos, pero no eran las personas que yo conozco; son unas versiones medievales que no tienen ni la mínima idea de quien soy ¿Cómo quieren que crea que mi lindo hermanito fue una ilusión mía?
¿Cómo quieren que crea que Jack no fue real?
Solo de pensar en él, mi corazón se acelera y eso no puede ser producto de un duro encuentro con el piso. Hemos compartido tantas cosas que no creo, es más, me rehusó a creer que él fue una ilusión de mi mente.
― Tal vez estoy aquí por alguna retorcida razón; tal vez hay una enseñanza de todo esto. ―Porque es la única explicación razonable que se me ocurre, pero ya tengo unos días en este extraño lugar y aun no comprendo que es lo que debo buscar o entender y esto me frustra sobremanera.
―Ciertamente, te ves mejor. ―me incorporo de un salto en la cama al escuchar esa voz. Frente a mí, hay una figura con una capucha azul, pantalones marrones y lo que creo es una vara.
― ¿Jack? ―pregunto. Reconocí su voz de inmediato, pero tratándose de este lugar tan extraño, hay que estar seguros. Se quita la capucha de la cabeza y me confirma lo que ya yo sabía.
―A sus órdenes, mi Reina. ― corro hacia él. No sé si él también está en el plan de "La Reina de Arendelle", pero el solo hecho de tenerlo allí, es algo que me reconforta de una manera extraordinaria. ― ¿Estas bien?
―Creo que sí. ―respondo. ―Pero…
―Temía que no despertaras después de la caída. ― y con eso, me separo de él. ― ¿Qué pasa?
― ¿Tú también estas en esta locura? ―digo. ― ¿Y por qué estás vestido así?
― ¿Eh? Siempre me he vestido igual. ¿Segura que estas bien?
Estoy al borde de perder los estribos, en serio, pero tengo que entender qué se supone que debo hacer para salir de este lugar y mi única alternativa es escuchar lo más que pueda. No me queda de otra que seguirle la corriente.
―Sí, lo estoy. Solo estoy algo confundida con todo; ¿podrías explicarme por qué nadie sabe quién eres?
―Eso es porque soy un espíritu, solo los que creen en mí, pueden verme. ―me explica como si fuese lo más obvio del mundo. ― ¿Qué ocurre? ¿Es un efecto del golpe? ―lo observo fijamente con incredulidad y le respondo tan solo con un asentimiento de cabeza. ― Entonces…
―Solo recuerdo algunas cosas…
― ¿Recuerdas que tengo poderes como los tuyos? ― me dice para luego hacer una pequeña demostración y dejarme atónita. Me dedico a negar con la cabeza. ― ¿Recuerdas algo relacionado a nosotros?
Menuda pregunta…
Claro que recuerdo muchas cosas de nosotros, pero estoy segura de que no coincidiremos en nada.
― ¿Podrías ser tan amable de refrescarme la memoria?
Y así, me cuenta una historia por demás fantástica donde supuestamente lo conocí cuando era tan solo una niña y él fue mi único amigo durante todo ese tiempo. Me contó cómo me consolaba cada vez que, con mucho pesar, rechazaba a Anna por temor a dañarla. Me contó como desapareció por varios años debido a problemas con los días nevados y los niños y finalmente, me contó lo sorprendido que estuvo cuando volvió el día de mi coronación y me vio tan… "cambiada".
Es como si literalmente trataran de venderme un cuento de hadas….
― ¿No te acuerdas de nada de eso? ―me pregunta y yo siento como mi último gramo de paciencia sale disparado de mi cuerpo.
―No, no…y ¡no! ―respondo abruptamente. ― ¡No puedo recordar algo que nunca pasó!
―Elsa, tranquila…
― ¡No! ―digo. ― ¡Estoy harta de este juego! Yo soy Elsa Arendelle, no la Reina Elsa de Arendelle. No tengo poderes…―digo, recibiendo una contradicción inmediata de mi parte al sentir como puntiagudos pedazos de hielo salen disparados de mis manos. ―a pesar de que la situación diga lo contrario. Gerda no es mi sirvienta, es mi jefa. Anna y yo tenemos un hermano menor y tu…―digo señalándolo amenazadoramente, enviando involuntariamente una ronda de escarcha hacia él. ―No eres un espíritu, eres un chico de carne y hueso, algo infantil, molestoso y a veces hasta insufrible cuando quieres, pero eres tantas cosas buenas que robaste mi corazón y ahora, no puedes simplemente venir y decirme que todo lo que he pasado junto a ti, nunca existió. No puedes decirme que todo lo que he pasado, desde el abandono de mi padre hasta la muerte de madre fue una ilusión. No estoy loca, ¿me escuchaste?
― Solo estas confundida; necesitas descansar…
― ¡No lo estoy! ¡Esta no es mi realidad y no la quiero! ¡Quiero mi realidad de vuelta! ― Se me queda observando por unos instantes hasta que por fin, me sonríe y comienza a acercarse a mí. No entiendo que es lo gracioso de lo que acabo de decir, pero por alguna razón, él no borra la sonrisa de su rostro. Toma mi rostro entre sus manos y me besa, tomándome totalmente por sorpresa. ― ¿Por qué…?
―Era exactamente lo que quería escuchar.
Ahora sí estoy confundida.
― ¿Qué…? ― él solo me sonríe.
― Sé que no estás loca y que ésta no es tu realidad, no es la mía tampoco, pero necesitaba que reafirmaras este hecho con total convicción.
―Es lo que he venido haciendo desde un principio…
―Sí, pero en algunos momentos tenías tus dudas y así no podías avanzar. ―me responde.
― ¿De verdad me crees? ¿No crees que esté loca?
―Claro que no, mi Reina; ya te lo había dicho antes, soy tu guardián y donde sea que estés, estaré yo. ― me dice y siento como mi corazón da un vuelco ante sus palabras. ―Estamos aquí porque queríamos que te acordaras de alguien y espero que lo hagas pronto. Solo soy un simple intermediario.
―No te entiendo.
―Haz memoria, mi Reina; ¿este lugar no se te hace familiar? ―Su pregunta solo reaviva mis dudas. Ya había notado que el lugar, por bizarro que parezca, me inspira un aire de familiaridad y no entendía por qué. Comienzo a hacer memoria y fragmentos de imágenes pasan frente a mis ojos. ― Viajabas a este lugar con una persona y justamente esa persona, quiere hablar contigo. ―Las imágenes son confusas, especialmente porque percibo que son recuerdos muy antiguos, de mi infancia para ser más específica, y no son muy claros, pero lo que puedo percibir, parece ser suficiente.
― ¿Puedes leérmelo de nuevo?
― Lo hemos leído muchas veces ya.
―Por favorcito.
―Está bien, pero luego a dormir, ¿bien?
―El libro…―susurro. ―Estamos en el libro.
― ¿Cuál libro? ― me pregunta con una sonrisa.
―El Reino Congelado; estoy en una versión alterna del libro que solía encantarme de niña; aquel que me leía…―y allí fue que todo hizo sentido. El lugar comenzó a desaparecer y en vez de la habitación medieval que había habitado por días, todo desaparece a mi alrededor, incluyendo a Jack y llego a una especie de espacio en blanco, donde solo existo yo y una figura a unos pasos de mí. Un nudo se me instala en la garganta.
―Estás preciosa, mi niña.
― Mamá…― no se en que momento me acerqué a ella y la abracé, pero no me importa. La he extrañado tanto que no sé qué más hacer que aferrarme a ella. Está exactamente como la recordaba; con su lacio y largo cabello castaño amarrado en un moño elegante, sus brillantes ojos azules, sus facciones amables…Todo en ella seguía igual.
―Está bien, cariño; todo va a estar bien. ―Me separo de ella aun con lágrimas descendiendo por mis mejillas, las cuales ella limpia de esa manera tan única y maternal que solo ella poseía.
― ¿Qué…qué haces aquí? ¿Acaso yo…?
―No, mi vida; aun vives, pero estás dejándote vencer y eso no es bueno.
―Estoy intentando lo mejor que puedo…
―No, no lo estás; de eso tratas de convencerte, pero estas tan cansada de todo que, sin saberlo, estas perdiendo la batalla. ―Lamentablemente, no puedo negarle aquello. Quiero volver, por Jack, por Anna, por Brian…, pero el dolor tanto físico y emocional que he sufrido me arrastran a pensar que tal vez lo más fácil sería dejar de luchar. Me siento culpable de sentir o tan siquiera pensar en aquello, pero solo alguien que haya vivido lo que yo, entendería lo que siento. ―Por eso quise que experimentaras ese pequeño tiempo en tu libro favorito, para que recordaras que no solo son los momentos malos los que deben recordarse, también aquellos que te generan gran ilusión; recuerdo lo feliz que era cuando te leía esa historia.
―Eran otras circunstancias, mamá…
―Eso no importa. ― me dice. Mueve su mano levemente y aparece una puerta frente a nosotros. ―Sígueme.
― ¿A dónde?
―Solo confía en mí. ―atraviesa la puerta y yo no tengo más opción que seguirla. Aparecemos en un lugar que reconozco de inmediato como mi antigua habitación, donde visualizo a una versión más joven de mi observando a Anna dormir mientras cargaba al pequeño Brian en mis brazos. Recuerdo esa noche perfectamente…
La noche en que papá se fue.
― ¿Por qué me traes aquí?
―Solo observa. ―Nuevamente, obedezco.
― Como me gustaría que no tuviesen que enterarse de esto. ―escucho a mi pequeña versión decir. Sé exactamente todas las palabras que saldrán de su boca porque esa noche, fue la noche en que asumí mi nuevo rol en la familia. ―Sé que tú no recordarás nada, Brian; me preocupas tú, Anna. ― dice observando a la figura durmiente de la pequeña Anna. ―Espero que no te duela ni la mitad de lo que me duele a mí en estos momentos, hermanita. Daría lo que fuera para que no sientas este dolor, pero sé que es imposible. Lo único que me consuela es que al menos no lo viste partir. Me sentí tan tonta por haber querido a alguien que al final, demostró ser un monstruo. Me repugna la idea de que un mal día aprendí a decirle papá a una persona que no se lo merecía, pero creo que de los errores se aprende. Lo importante es que yo voy a hacer mi mejor esfuerzo para que su ausencia no se note tanto; seremos felices solo nosotros tres y mamá; se los prometo, nadie los va a dañar.
Es increíble como esas palabras dolían como la primera vez.
―Me hubiese gustado que no tomaras esa decisión, Elsa. ―la observo por unos segundos. ― No debías asumir ese tipo de responsabilidades.
―Necesitabas ayuda, mamá.
―Lo sé, pero eso no significaba que tenías que dejar de ser una niña. ― me dice. ― Como madre, sé que te fallé en ese aspecto.
―Eso no es cierto.
― Debí salvaguardar mejor tu inocencia.
―Eso ya no importa. ―le dije. Ella solo se dedica a asentir para luego realizar aquel extraño movimiento de mano y aparecer una puerta frente a nosotros. La sigo, sin tan siquiera tratar de entender hacia donde me dirige. ―Mamá, ¿por qué me traes aquí? Yo no quiero…
―Observa…
No entiendo por qué lo hace. ¿Por qué quiere que reviva esto?
―No quiero irme a dormir; quiero esperarla, Elsa
― Te prometo que en cuanto llegue, le diré que pase por tu habitación. ― recuerdo que estaba tan o más preocupada que ella. Era medianoche y mamá aun no llegaba, pero tenía que mantenerme tranquila, por Anna y Brian. ―Ya, vete a la cama.
―Pero…
―No está a discusión.
Recuerdo que fue un verdadero reto hacer que Anna se fuera a la cama, más aún porque en realidad, no quería que se fuera. Tenía un muy mal presentimiento y quería tenerla a mi lado, aunque fuese para distraerme un poco, pero también sabía que necesitaba alejarla por si realmente mi presentimiento era fundado.
―Mamá, por favor…―pero ella permanece impasible a mi lado, incitándome a que siga observando, justamente en la parte que quería evitar.
Escucho el toque en la puerta. Aquel toque que cambió mi vida y la de mis hermanos y veo con tristeza como la "yo" de ese entonces, se levanta rápidamente del sillón, esperanzada pensando que finalmente, mamá había llegado.
―Mamá, qué bueno que…―pero en vez de encontrar a mamá, me encontré con dos oficiales en el umbral de la puerta. ― ¿Quiénes son ustedes?
― ¿Esta es la residencia Arendelle?
― Sí…
― Estamos aquí porque…ocurrió un accidente. ― Siento el mismo tirón en el pecho que sentí en ese entonces. Cuando la oración "lo siento mucho, la señora Arendelle falleció" salió de los labios del oficial, me derrumbé por dentro.
―Tiene…que haber…algún tipo de error. ― pero en el momento en que el oficial me entregó el relicario que ella llevaba a todos lados, no había forma de negarlo. ― Oh por Dios…― es surreal revivir ese momento como espectador. Verme allí, petrificada, con lágrimas en mis ojos, sin poder creer que todo aquello estuviese pasando.
― Quisiera que fueses más abierta a tus emociones. ― me reprocha mamá y entiendo por qué lo dice. Me controlé lo mejor que pude hasta cerrar aquella puerta. Me dejé caer de rodillas presa de mis emociones. La sensación de desasosiego me abrumaba sobremanera porque no solo tenía que lidiar con el hecho de que el pilar de la familia, el miembro más importante…la única persona en el mundo que nos amaba de manera incondicional, se había ido…
Y era yo la que tenía que seguir por el bien de todos.
― ¿Elsa? ―la voz de Anna me trae a la realidad, haciendo que la Elsa del recuerdo se incorpore rápidamente mientras se seca las lágrimas del rostro. Recuerdo el pavor que me causó escuchar su voz. Había pasado una hora desde que los oficiales se habían ido y yo había quedado en una especie de trance de tan solo pensar todas las cosas que vendrían a partir de ese momento. ― ¿Mamá llegó?
― No. ― Es increíble lo natural que soné dadas las circunstancias. Mamá tiene razón: no soy la mejor mostrando mis emociones
― ¿Estas bien, Elsa? ¿Qué ocurre? ―Se sienta en el sofá y veo como la Elsa de ese entonces la imita. No sé cómo me contuve mientras Anna batallaba con lo que le acababa de decirle, pero el hecho de sentirla temblar entre mis brazos mientras repetía una y otra vez que yo mentía, fue duro, incluso hasta el día de hoy me duele recordarlo.
Nunca me imaginé que a mi corta edad tendría que realizar todos aquellos trámites y más aún, teniendo que mantenerme estoica por el bien de mis hermanos.
―El funeral fue intenso, ¿sabes? Todos los tramites, los chicos, los gastos…me sentía abrumada, especialmente cuando llegaron los oficiales por Anna y Brian.
Porque sí, fueron tan insensibles que me dieron el citatorio en pleno funeral como si estuviésemos en una reunión social cualquiera. Como si el martirio de la muerte de mamá no fuese suficiente, el Estado pretendía separarme de mis hermanos porque supuestamente, no soy apta para cuidarlos.
Recuerdo la sonrisa irónica que me causó esas palabras.
¿Con que fundamentos me decían aquello? ¿Por mi edad? ¿Creen que estarían mejor en un lugar extraño que con su propia familia? Separarnos a los tres no era una opción factible. Estaba cercana a la mayoría de edad y saldría del sistema pronto, pero con tan solo pensar que Anna y Brian tendrían que estar con unos desconocidos quienes podrían hacerles cualquier tipo de cosas, la preocupación me embargaba. Tenía que actuar rápido; no tenía mucho tiempo.
― Siempre estuve consciente de que era la única persona que respondería por ustedes y quise dejar todo a su disposición…
―Lo sé; siempre fuiste muy precavida en esos aspectos; nos ayudaste mucho.
Y no miento al decirle eso. Mamá dejó sus últimos deseos claros y concisos, dándome total acceso al dinero que se encontraba en el banco; no era mucho, pero nos ayudó a subsistir hasta que logré conseguir empleo. Necesitaba reportar que estaba trabajando y era autosuficiente para que el estado me permitiera emanciparme y de ahí, que me otorgaran la custodia de mis hermanos.
Mamá hizo ese extraño movimiento de manos otra vez.
― ¿Recuerdas como conseguiste tu empleo? ―me pregunta y de inmediato me percato de que esa es la escena en la que nos encontramos.
¿Cómo olvidarlo? Antes de llegar al negocio de la señora Gerda, deambulé todo el día a cada oferta de trabajo que encontraba, pero claro, nadie quería arriesgarse a contratar una ingenua jovencita que ni siquiera tenía su primera experiencia laboral. Ya era tarde y decidí que lo mejor que podía hacer en ese momento era ir por los ingredientes de la cena. Tomaba lo que se me ocurría, para luego descartarlo cuando notaba que no sería un elemento adecuado para lo que quería hacer, pero es que mi mente solo pensaba en mis opciones y a que lugares iría después a buscar empleo.
No imaginaba que lo encontraría mientras hacía compras.
―Concéntrate, Elsa; tienes que llegar a casa. ― viéndolo en retrospectiva, debí haber postergado esas compras porque tenía la cabeza en todo menos en eso, pero como siempre, todo obra para bien.
― ¡Esto es increíble! ―la exclamación de una señora de mediana edad desvía mi atención de las compras. Cualquier persona normal hubiese seguido su camino, pero no yo. Tuve que acercarme a ver qué ocurría. Nunca he podido darle la espalda a alguien que necesite ayuda; es algo innato en mí.
― ¿Qué ocurre? ― la señora me observa.
―Tengo quince minutos buscando una marca en específico y no logro encontrarla; creo que tendré que irme sin ella. Y tanto que la necesitaba…― se lamenta.
―Pero hay marcas iguales de buena; por ejemplo, mire ésta; la he utilizado y me ha funcionado genial.
―No lo sé; nunca he usado una marca diferente.
―A veces el cambio es bueno; puede hacer lo siguiente: compre dos o tres de este como contingencia y vuelva en un par de días; lo más seguro es que ya ordenaron más y en pocos días estará aquí.
― Es una buena idea; gracias, jovencita.
― No hay de qué.
― ¿Puedes ayudarme a mí también? ―No pensé que mi acción atraería a una ronda de clientes que me pedirían consejos como si realmente yo trabajara en el establecimiento. Como mamá estaba tan ocupada con su trabajo, yo era la que me encargaba de hacer las compras, por lo que, estaba familiarizada con el recinto y lo conocía como la palma de mi mano. No pensé que, mi simple viaje por la cena, se convertiría en un servicio al cliente.
― Muchas gracias, señorita. ― me dice el ultimo cliente y yo le regalo una pequeña sonrisa. Por extraño que parezca, me sentí tranquila mientras los ayudaba; mi mente se había despejado de todos los problemas.
― Eso fue impresionante, jovencita. ― dice una voz cuando me disponía a seguir con mis compras. Allí, fue que conocí a la señora Gerda ― ¿Trabajas aquí?
―No, no; solo vine por algunas cosas; solo ayudé a las personas que estaban algo perdidas.
―Es increíble el conocimiento que tienes de la tienda.
― Es que soy cliente frecuente. ― recuerdo que, en ese instante, lo único que rondaba mi mente era irme porque ya había desperdiciado demasiado tiempo. ― Un placer, señora….
―Gerda, mi nombre es Gerda, un gusto…
―Elsa. Ya tengo que irme; el tiempo ha pasado volando.
― ¿Vas a clases?
― No, voy a casa a preparar la cena, para luego seguir buscando.
― ¿Seguir buscando qué?
―Empleo.
Me sentí extraña al compartir ese tipo de información con aquella mujer que acababa de conocer, teniendo en cuenta que soy una persona por demás reservada, pero la conversación fluyó de manera tan natural que no le di muchas vueltas al asunto; creo que tenía que ver con el hecho de que apenas habían pasado unos días desde la muerte de mamá.
― ¿Empleo? Estás muy joven, según mi opinión; deberías estar enfocada en tus estudios. ―dice. ― ¿Qué opinan tus padres?
―Yo…soy huérfana; mi madre murió hace unos días.
― Lo siento tanto; no fue mi intención.
―Está bien; no se preocupe, usted no sabía. ― Estoica, sin sentimientos. ¿Realmente soy así ante las personas? Ver mi accionar es una revelación para mí porque sé cómo actúo, pero no sabía cómo era percibida. ―Fue un placer, ya tengo que irme. ― no había dado ni tres pasos cuando ella me detuvo.
― ¿Te gustaría trabajar aquí? ―mi corazón dio un vuelco.
― ¿Lo dice en serio? ― ella asiente.
― Me hace falta una cajera; no es muy ostentoso, pero creo que te ayudaría.
― Sí, de verdad, gracias; no la decepcionaré.
Ese momento fue el primer respiro que tuve en aquella semana. No ganaba mucho, pero era lo suficiente para subsistir y eso me tranquilizaba un poco, por lo menos hasta que llegó el momento de comparecer ante las autoridades y sellar el destino de los tres. Mamá hizo aparecer otra puerta frente a nosotras y como ya era la temática, la atravesamos y aparecimos en el día de la audiencia.
Por compasión supongo, las autoridades no nos habían reubicado inmediatamente se supo de la muerte de mamá, lo cual es de por más inusual, pero en ese momento, poco me importaba. Lo único que importaba es que había tenido unas tres semanas para acumular evidencia suficiente de que yo era más que capaz de independizarme y velar por la seguridad y bienestar de mis hermanos. Teníamos un techo propio que pasó inmediatamente a nosotros con la muerte de nuestra madre, tenía trabajo y algunos ahorros a disposición que nos ayudaría a sobrevivir los primeros meses en los que balanceaba el trabajo y la escuela.
― Usted es muy joven; debe entender que es por el mejor interés de ustedes.
Observo a mi yo del pasado y noto la furia que sentí en ese momento. Me sentía frustrada con aquellas personas que parecían ignorar todo lo que les decía. Cada pregunta que me hacían, yo se las respondía satisfactoriamente y, aun así, la única razón que podían darme para no emanciparme es que era "muy joven".
― Eso no hace ningún sentido. ―responde mi versión en el recuerdo con el ceño fruncido. Sonrío ante el comentario. Sonó más insolente de lo que pensé en ese entonces. ― No me ha dado otra razón a parte de mi edad que pruebe que no puedo hacerme cargo de mí misma y de mis hermanos. ―le dije. ― Les he demostrado mis ingresos, les he explicado como pienso proseguir, traigo evidencias de que los tres estamos bien en los estudios, han revisado nuestro hogar y comprobaron que todo está en orden. He sido capaz de pagar las cuentas, de asegurar la integridad y educación de mis hermanos… ¿qué más quieren que haga?
―Señorita Arendelle, tiene que calmarse…
― ¿Cómo me pide eso? ¿Cómo? Si he hecho de todo y parece no ser suficiente. Fui obligada a crecer cuando el hombre, si se le puede decir así, al que llamábamos padre se marchó, sin mirar atrás. Ahora, mi madre muere y los tres estamos con el espíritu quebrantado y ustedes quieren separarnos. ¿Cómo se supone que me calme cuando no toman en cuenta nuestros sentires? Soy perfectamente capaz de sacar a mis hermanos adelante y creo que lo he demostrado. ― Recuerdo que, en ese entonces, quería salir de allí y golpear todo lo que encontrara y es que mi nivel de frustración era alto, muy alto porque sentía que mis palabras no eran escuchadas. ― Por favor, se los suplico por lo más sagrado: denme una oportunidad, déjenme convencerlos de que puedo porque yo sé que sí.
El nudo que se me instauró mientras esperaba la decisión, no se lo desearía ni a mi peor enemigo. Solo de pensar que podría salir de ese lugar sin mis hermanos, me destrozaba y más, porque sabía que ellos esperaban ansiosos en la entrada por la respuesta.
Solo tardaron unos minutos que a mí me parecieron años.
― Señorita Arendelle, hemos llegado a una decisión: estará en probatoria.
― ¿Qué significa?
― Significa que estará a prueba por unos seis meses, donde tendrán visitas periódicas de nuestros representantes quienes evaluarán la calidad de vida que están llevando. Si durante estos seis meses, los resultados son satisfactorios, le otorgaremos la custodia permanente de sus hermanos; por los momentos, se le concede la temporal y su emancipación.
En ese momento, corrí hacia los representantes y los abracé. Fue una de las pocas ocasiones donde mostré mis sentimientos y es que no cabía de la emoción; había ganado esa batalla.
―Ese fue un buen día; salir de allí y abrazar a Anna y a Brian sabiendo que no nos iban a separar, fue mágico. ― Mamá sonrió. ― Aun no entiendo por qué me muestras todo esto.
―Elsa, ¿recuerdas lo que te dije la mañana antes del accidente?
―Sí, lo recuerdo; no es necesario que…―otra puerta aparece frente a nosotros. ―Oh, otra puerta, está bien…
Nos adentramos en ésta y llegamos a la mañana antes del accidente; la última vez que hablé con ella.
― Muy bien, tengo los lápices, el borrador, mi identificación… ¿qué más falta?
― ¿Qué tal un poco de calma? ― me aconseja mamá. El día del accidente fue el mismo día que tomé el examen final para aplicar a la beca universitaria y estaba realmente nerviosa. A pesar de que mamá decía que no me preocupara o me sintiese presionada por la situación, sabía que mamá contaba con ella para mi educación.
― Lo siento; es que estoy muy nerviosa. El proceso ha sido largo y tener la oportunidad tan cerca…
― Todo estará bien, Elsa. Te has esforzado y sé que eso traerá recompensas, así que, no te preocupes, ¿bien?
―Yo solo…quiero que te sientas orgullosa. ― ese día, cuando vi aquella sonrisa que me dedicó ante esas palabras, justamente pensé en que haría sin ella. ¿Cómo iba a imaginar que en cuestión de horas esa pregunta sería contestada?
― Ya estoy orgullosa de ti, Elsa. Has crecido tanto y te has convertido en una joven mujer ejemplar en la que confío ciegamente. No importa lo que pase hoy, yo siempre estaré orgullosa de ti. ― No estaba lista para dejarla ir, creo que aún no lo estoy, pero el hecho de revivir ese momento, me hizo apreciar más todos los momentos que compartí junto a ella. ―No importa lo que pase, no importa que te digan: nunca te rindas, nunca dejes de luchar. Las cosas no siempre saldrán como queremos y eso está bien porque nos hace crecer, lo importante es la lección que aprendas de ellas. No importa cuán desesperanzadora sea la situación o cuán gris se tornen las cosas, siempre recuerda seguir adelante hasta el final, donde encuentres la luz hacia la solución. ― Ahora que la escucho hablar, me pregunto si ella presentía algo de lo que pasaría ese día.
― Gracias, mamá. ― y sé que mis palabras en ese entonces no significaron mucho, pero si hubiese sabido que era la última vez que la vería, hubiese actuado tan diferente. Veo como Brian y Anna aparecen en la fotografía. Era hora de la escuela y mamá tenía que ir a trabajar. Compartimos un abrazo familiar, el último de todos y nos despedimos como cualquier día normal.
―La última imagen que tengo de ti con vida fue aquella despedida; tu sonrisa nunca ha abandonado mi mente.
― Desearía que las cosas hubiesen sido diferentes. ―me dice. ― Y eso, es exactamente lo que quería que entendieras con todos aquellos recuerdos. Elsa, nunca te rendiste, ¿por qué comenzar ahora?
―Es solo que…estoy tan abrumada por todo. Trato y trato y no veo que funcione. ¿Por qué tenía que enfermarme? ¿Por qué tenía que sufrir un secuestro? ¿Por qué mi vida debe depender de una persona a la que no le importo? Todo es tan…irreal que no sé ni por dónde empezar.
― ¿Por qué no empiezas por querer realmente salvarte? ― La observo confundida. ―Lo único en lo que piensas es en el bienestar de Anna y Brian.
― ¿Y eso es algo malo?
― Lo es, si nunca piensas en ti misma. ¿Cómo pretendes cuidar de ellos si no te cuidas tú?
― No es verdad…
― ¿Ah no? Entonces, ¿por qué en todo el tiempo que llevas aquí solo has pensando en los chicos? No has dicho una sola palabra que me haga pensar que quieres vivir por ti. ― No había reflexionado en aquello y, por más que me duela admitirlo, tiene razón. He seguido adelante porque debía hacerlo por ellos, aguanté todo aquel dolor porque no quería que sufrieran. ¿Pero qué hay de mí? ¿Realmente quiero seguir adelante por mí misma? ― No todo ha sido malo y en eso, es en lo que debes aferrarte para vivir, Elsa. ― Pensé que haría aquel movimiento de manos extraño que hacía cada vez que hacía aparecer una puerta de manera inexplicable frente a nosotros, pero esta vez, solo coloca su mano sobre mi hombro y, de inmediato, veo una serie de recuerdos pasar ante mis ojos. Las imágenes pasaban a mil por hora, unas detrás de la otra.
─ ¡Sorpresa!
─ ¿Qué es todo esto?
─Buenas noches, señorita Arendelle; su reservación ya está lista. Sígame. Por aquí
─ ¿Y usted es…?
─Yo soy su mesero por esta noche.
─Muy bien…entonces, mesero ─dijo ella divertida ─ ¿Qué es todo esto?
─Es un gesto de agradecimiento para que nuestra hermana mayor sepa lo mucho que la queremos.
─No es necesario; ella sabe eso.
─Pero aun así, nosotros queremos hacer un hermoso gesto para nuestras súper-hermana
─ ¿Qué traes ahí, Anna?
─No te preocupes; yo no lo cociné. ¡Es comida china directa desde la mismísima China!
─En realidad, lo conseguimos en el Restaurante Chino que está a dos cuadras de aquí
─Esperamos que lo disfrutes.
─ ¿Y ustedes no comerán conmigo?
─Ya comimos.
─Además, aún hay otra sorpresa y debemos prepararla. Así que, come tranquila que ya volvemos
Al verlos tan empeñados en hacerme sentir bien, no pude evitar sentir orgullo porque eso solo me confirmaba que lo estaba haciendo bien y ellos lo reconocían. Ese día recobré las ganas de seguir porque para mí, valía la pena.
─ ¡Ups!
─ ¡¿Qué es lo que te pasa, imbécil?!
─Eres muy torpe; deberías tener más cuidado…
─Y ustedes, deberían tratar de que su cerebro coordine sus acciones. ¡Ah cierto!... no tienen.
─Eres una…
─Escucha, Elsa: no te conviene meterte con nosotros…
─No les tengo miedo. Yo no les he hecho nada y aun así, han estado molestándome desde el primer día. Si quieren molestarme, háganlo, no me interesa; solo pierden su tiempo…
─Eres una nerd…
─Y tú un patán…
─ ¿De verdad quiere convertirte en mi enemiga, Arendelle?
─Pruébame… Overland.
Increíble las vueltas que da la vida. El que me hubiese dicho que aquel chico al que consideraba un neandertal, se convertiría en alguien tan importante en mi vida, honestamente, no le hubiese creído.
─ ¿Ahora te vas a sentar siempre a mi lado?
─No te des tanta importancia; es el único asiento libre.
─Buenos días, clases. Hoy tenemos mucho por hacer, pero primero, aquí les traigo sus exámenes ya calificados
─ ¡F! ¡¿Pero qué…?! Tu…
─ ¿De verdad pensaste que no sabía que te copiabas de mí?
─ ¡Pusiste las respuestas mal a propósito! ¡Por eso no habías entregado cuando lo hice!¡Las estabas arreglando! ¡Oye!¡No es divertido!
─Nadie te dijo que hicieras trampa, además, ibas a reprobar de todas formas…
─Eres una…
─Bien, clase. Como ya les había avisado, tenemos mucho por hacer, pero primero quiero informarles algo. Hoy asignaremos un trabajo en parejas que valdrá el 50% de su calificación final y ya, formé dichas parejas. Siguiente pareja: Elsa Arendelle y Jackson Overland.
─ ¡¿Qué?!
Jackson Overland era un perfecto enigma para mí; no entendía cómo una persona podía llegar a exasperarme tan fácilmente.
─ ¡Esto es increíble! Ni siquiera hemos empezado a trabajar en equipo y ya nos enviaron a terapia. ¿Y sabes qué? Todo es por tu culpa, Elsita. Si fueras más abierta y menos frívola, nos llevaríamos bien y no tendríamos que desperdiciar dos horas con la psicóloga escuchando las posibles explicaciones de por qué nos llevamos mal y sinceramente, yo…
─Jack…
─ ¿Qué?
─Cállate…
─Muy buenos días, jóvenes. Mi nombre es Helen Clark y hoy estaré ayudándolos con sus constantes…desacuerdos. ¿Cómo se llaman?
─Soy Elsa
─Jack…
─Mucho gusto, Elsa y Jack. Este es mi amigo "Pecas" y estaría encantado de que conversaran con él.
─Wow, Elsa, no pensé que encontraría a alguien más loco que tú.
─Eh…señorita Clark, no creo que esto de los títeres vaya a resultar...
─Entonces, vamos al grano del asunto. ¿Por qué ustedes dos no pueden llevarse bien?
─Por dónde empezar…
─Por la verdad, ¿no crees? ¡Dile que eres el que siempre está molestándome!
─ ¡Mentira!
─ ¡¿Cómo que mentira?! ¡No te hagas la víctima, Overland!
─ No, me hago la victima… ¡soy la victima! Tu eres la peleonera.
─ ¡Claro que no!
─Ok, ok, suficiente. Vamos a escuchar su versión de los hechos de por qué ustedes no se llevan bien. Primero, Elsa.
─ ¿Por qué ella primero?
─Las damas primero, señor Overland…
─Entonces no tiene sentido, aquí no hay una dama.
─ ¿Ve lo que hace? Siempre es lo mismo…
─Por favor, Elsa…
─ ¡No me vengas con por favor, Jack!
─ ¡Tranquilos! Ahora…cuéntame tu versión Elsa. Jack, ¿Por qué tratas a Elsa de esa manera? Ella no te ha hecho nada.
─No, no y no. Ella no es la victima aquí. A ella le encanta echarme en cara su inteligencia sobrehumana. Siempre me insulta con palabras que no entiendo…
─¡Porque tú me provocas!
─ ¡Claro que no!
─Jack, honestamente, ¿molestas a Elsa sin razón alguna?
─Es cuestión de jerarquía: Ella es una chica estudiosa y aburrida, una "nerd", yo soy un chico fiestero y divertido, soy "cool". Es mi deber como representante de mi gente, fastidiar al bando contrario…
─ ¿Te das cuenta del poco sentido que tiene lo que acabas de decir?
─Eso prueba mi afirmación; ni siquiera sabe que somos de diferentes bandos
─Señor Overland, siéntese. Nunca había visto un caso tan…intenso como el suyo, pero…creo que podría haber un motivo oculto. En mis años de carrera, he notado que puede surgir cierta tensión si existe alguna atracción de por medio
─No entiendo.
─Que raro…
─Lo que quise decir es que, tal vez, sus constantes peleas se deban a que…se sienten atraídos el uno al otro.
─ ¡No!
─ ¡Qué asco!
─Chicos, por favor…
─Ni en sus mejores sueños podría conseguir a este macho
─No creo…mis sueños están muy bien sin ti en ellos.
─ ¿Ah sí?
─ ¡Sí!
En ese entonces, no tenía la menor idea de por qué Jack era así, pero al llegar a conocerlo mejor, me di cuenta que su actitud era solo una pantalla. Acercarme a él entre el proyecto y los ensayos, fue una revelación de cuan equivocada estaba respecto a él. Era un chico dulce, alegre, cálido…todo lo contrario a la faceta que portaba cuando lo conocí. Él al igual que yo, sentía el peso del mundo sobre sus hombros, solo que él decidió enfrentarlo de una manera mucho más destructiva.
─Tienes 5 segundo para decirme que quieres o te rompo el brazo
─ ¡Espera Elsa, soy yo!
─ ¿Jack? ¡¿Por qué entras como un ladrón a mi habitación?!
─Al parecer, es la única forma en que me recibirías.
─No deberías estar aquí…
─ ¡No me importa! ¡¿No entiendes que no puedo dejarte ir?! Yo…estoy enamorado de ti
─Tu…
─Sí…y no pienso hacerme a un lado porque tengas leucemia. La única forma de que me vaya de tu vida es que me digas en mi cara, viéndome a los ojos, que…tu no sientes lo mismo Dímelo…dime que no me quieres y yo…te dejaré en paz.
─No puedo…no puedo hacerlo.
─ ¿Y por qué no quieres que estemos juntos? ¿Por tu enfermedad? Te dije que no me importa. Lo que pasó antes fue por la sorpresa de la confesión, pero nada más.
─Tu no mereces esto…
─ ¿No crees que debo ser yo el que lo juzgue?
─Yo…tengo miedo. No quiero morir.
─ No vas a morir, no dejaré que eso pase. Vamos a hacer hasta lo imposible para salvarte; no dejaré que mueras. Te quiero, Elsa
─También te quiero, Jack .
─ ¿Quieres ser mi novia, brujelsa?
─Claro que sí…gasterópodo…
Esa fue la primera vez en años que no sentí miedo y es que Jack era todo lo que había estado buscando sin siquiera haberlo premeditado. Llegó a mi vida para mejorarla y nunca tendré afectos o palabras para agradecérselo.
─Nunca vuelvas a recibir una bala por mi…
─No te prometo nada…
─Jack, hablo en serio.
─Yo también. Sabías en lo que te metías cuando aceptaste ser mi novia.
─Recibiste una bala por mi…
─Recibiría mil municiones por ti, sin pensarlo dos veces, Elsa…
─Idiota…
─Puede ser, pero soy tu idiota personal… Por cierto, ¿sabes lo condenadamente sexy que te ves enojada y sosteniendo un arma?
─Jack…no tienes remedio…
Muchos buenos recuerdos en tan poco tiempo, es lo que me ha regalado mi antiguo archi-enemigo y no puedo ni siquiera concebir mi vida sin él.
─ ¡Oh Dios mío, Anna!
─ ¿Cuál es nuestro problema con las puertas?
─ ¿Qué hacías detrás de la puerta?
─Escuché un auto alejarse y vine a ver si habías llegado.
─ ¿Te duele mucho?
─Ya no tanto, pero duele. Pero eso no es importante, ven conmigo.
─¿Cómo que no es importante? Acabas de…
─ ¡Sorpresa! No sabes lo que me costó encontrar ese copo de nieve; pensé que lo habíamos perdido.
─Todo está precioso, Anna…
─Qué bueno que te gustó; esa era la idea.
─Pues lo lograste. ¿Y Brian?
─Dormido. ¿Qué horas son estas de llegar, señorita?
Mi no tan pequeña Anna…Como admiro a mi hermana menor por mantener su inocencia viva; sé que no todo el tiempo está feliz, pero plasma una sonrisa en su rostro para no preocuparnos. A veces olvido lo afortunada que soy de tener a todas estas maravillosas personas a mi lado, pero también…
Siento que no soy suficiente.
─ ¿Y bien?─ vuelvo a mis sentidos en el momento en que mamá retira su mano de mi hombro. ─ ¿Viste lo feliz que fuiste en esos momentos? ─ yo me mantengo en silencio. Coloca su mano nuevamente en mi hombro y aparezco en una habitación totalmente blanca con una especie de mueble de madera en el centro y escucho unos pequeños sonidos provenientes del mismo. Al principio, dudo en acercarme, pero al reconocer una serie de gorjeos y balbuceos indicándome de inmediato que allí había un bebé, lo hago para asegurarme que esté bien.
En efecto, había una bebé.
Vestida con un enterizo de estampados de copos de nieve y un gorrito tejido, yacía una pequeña bebé rubia. No puedo dejar de notar el gran parecido que guarda conmigo y peor aun, no puedo desligarme del sentimiento de plenitud que recorrió todo mi cuerpo al verla. Pataleaba, apretaba sus ojitos y movía sus pequeños bracitos en desesperación como si algo estuviese molestándola sobremanera.
Estaba a segundos de estallar en llanto.
─ No pasa nada, pequeña; esta bien. ─le digo mientras la tomo en brazos. Esperaba algún lloriqueo o más inconformidad, pero no, sus movimientos cesaron y sus pequeños quejidos cesaron mientras la pequeña se acomodaba en mi pecho. ¿Por qué se sentía tan bien? No sé de quién es esta bebé, ni que hace aquí, pero tenerla entre mis brazos se siente como lo correcto, como lo que está destinado a hacer sin yo pensarlo. ─ ¿Qué pasa? ─ pregunto suavemente cuando siento que vuelve a inquietarse. Por primera vez, abre sus ojitos y me deja ver aquel par de ojos de aquella misma tonalidad de azul que poseía una de las personas más importantes. ─ No puede ser…
Antes de que pudiese salir de mi asombro, el escenario cambió ante mis ojos. Ya no tenía a la bebé en brazos y no me encontraba en la blanca habitación. Ahora, estoy en lo que yo supongo es un cementerio. ¿Acaso retrocedí al recuerdo del funeral de mamá?
─ ¡¿Papi?! ─escucho una voz infantil en el abierto lugar. Miro a todas partes buscando el origen de la voz y, a la distancia, veo a una pequeña niña que corría por el lugar, llevando consigo un ramo de rosas blancas.
─ ¡Oye! ─ Comienzo a perseguirla; siento que ella me llevará hacia donde sea que tengo que ir. ─ ¡Espera! ─pero esta niña parecía no escucharme. Luego de lo que pareció una eternidad, la niña se detiene y da una vuelta para recoger algo que se le había caído. No podía ser: esa niña era una viva imagen mía a esa edad. Su pelo, sus facciones…lo único diferente eran sus ojos, los cuales, eran idénticos a los de Jack. ¿Era la misma bebé que había tenido en mis brazos momentos antes? Llevaba un simple vestido blanco con zapatillas que hacían juego y su pelo estaba recogido en una sencilla cola de caballo. La niña ya había reanudado su andar para cuando volví en sí. Tratando de no perderla de vista, corro tras ella, hasta que la veo llegar al lado de un hombre parado frente a una lápida, quien la carga de inmediato. A pesar de que el hombre estaba de espaldas, sé de quién se trata.
─ ¡Papi!
─Hola, mi princesa, ¿encontraste lo que buscabas? ─pregunta la versión más adulta de Jack. La niña asintió.
─Sí. Traje las más bonitas para ella. ─dijo mostrándole las rosas. Es extraño ver esta versión de Jack; no solo estaba más guapo, también se veía más melancólico, a pesar de que trataba de aparentar felicidad frente a la niña. Lo conozco demasiado como para saber cuándo está sufriendo.
─ ¿Qué te parece si se las obsequiamos? ─ella vuelve a asentir. Jack coloca a la niña en el suelo. La pequeña rubia se arrodilla frente a la lápida y coloca las rosas sobre ellas.
─Hola, mami, ¿cómo estás? ─ Me petrifico al instante. No puede ser lo que estoy pensando. ─Te he traído unas bellas rosas para que sepas que no me olvido de ti.
Jack se sienta a su lado y toma a la pequeña hasta sentarla en sus piernas. Veo una lágrima descender por su mejilla.
─Y cada día que pasa, se parece más a ti. ─dice, para luego, besar la cabeza de la niña tiernamente. Sentí una sensación fría recorrer todo mi cuerpo mientras me acercaba más a ellos y leía la inscripción de la lápida: Elsa Arendelle.
Doy una gran bocanada de aire al volver al lugar inicial al lado de mi madre, cayendo de rodillas. No sé qué pensar, cómo reaccionar o qué hacer, ni siquiera estoy consciente de mis lagrimas hasta que las veo empapar mi vestimenta, pero es que el hecho de ver a Jack de esa manera, de ver a nuestra pequeña tan esperanzada de por lo menos hablar conmigo, ver mi propia lapida. ¿Es real? ¿Se va a cumplir?
─ ¿Qué…fue eso? ─ es increíble el impacto que tuvieron esas escenas en mí; estoy literalmente temblando. ─ ¿Por qué me mostraste esos escenarios?
─ Para que entiendas que todo depende de ti. ─ Se sienta a mi lado y me abraza de manera protectora como solía hacerlo cuando era tan solo una niña.
─ ¿Qué hago, mamá? Tengo miedo…─ Hay tantos asuntos en mi vida que no sé cómo comenzar a resolverlos. Quiero volver, pero no me siento con la fuerza suficiente para luchar. Estoy cansada de batallar y sentir que me vencen; mi propio cuerpo me ha traicionado y siento algunas veces que lo mejor es dejar de intentarlo, pero luego…están Jack, Anna, Brian…esperándome con brazos abiertos y me siento culpable con el mero hecho de tan siquiera pensar en rendirme.
─Hija, yo no puedo decidir por ti; si decides seguir luchando o decides que ya tu espíritu y tu cuerpo no pueden coexistir, es tu plena decisión y se respetará, pero quiero que estés segura porque no hay vuelta atrás. Quiero que entiendas que, si decides seguir luchando, debes hacerlo por ti porque si no, no funcionará.
─Mamá…
─ No importa que decidas, Elsa, estaré allí para ti siempre.
─ Si pidiera tu opinión honesta, ¿qué… me dirías? ─ella refuerza el abrazo.
─ Te diría que eligieras la opción que te haga feliz y te brinde paz.
Me quedo en silencio, reflexionando en qué hacer. Sea cual sea mi decisión, habrá consecuencias y sé que no será fácil de asimilar todo lo que viene, pero como dijo mi madre, es mi decisión.
─ Sin importar qué…perdónenme. ─ digo al aire, con la esperanza de que mis palabras llegaran a mis seres queridos…
Especialmente, a mi Guardián.
Decir que me he tardado, es quedarse corto y no sé ni cómo pedirles excusas, pero lamentablemente, escapa de mi control. Espero que el capítulo haya sido de su agrado y que haya compensado de alguna forma la espera. Decidí hacer este capítulo centrado en Elsa porque pensé que era muy necesario entender el punto de vista de ella y que interviniera de una u otra forma en este momento crucial.
Quiero agradecerles a: Iva Ren(Sí, no tenía planeado tardar tanto y me disculpo por ello. Solo queda esperar como se desenvuelve todo de aquí hasta el final de la historia), Waguneru(En efecto, aún quedan varios detalles por desvelar y tengo más o menos la idea de como hacerlo), Guest, TPATFan16, Dark J . Marshmallow (Eso suele pasar con los primeros días. Mi primera historia fue de Danganronpa y sufrí muchísimo para poder subirla porque no entendía, pero después de un tiempo, te acostumbras. Por cierto, bienvenido y gracias por haberte tomado un tiempecito para leer esta historia; qué bueno que te gustó), tuperver, angel's.the-love, DaniFrostSnow, ALARZAM (Al contrario, casi siempre tengo el siguiente capítulo más o menos planeado, pero por cuestión de obligaciones y responsabilidades, no tengo el tiempo que me gustaría para plasmarlo. En cuanto a tu otra inquietud, creo que he dado unos pequeños indicios al respecto, pero como siempre, no todo está escrito en piedra y no quiero asegurar nada aún), Vic del Eien, Nastinka Lykke, AmoJelsa, Monkey D. Ani y Guest(Con Dios mediante y mientras tenga salud, eso no pasará. Puede que tarde, pero tengo planeado acabarlas todas); espero que no se me haya escapado alguien. Muchísimas gracias por tomarse un tiempecito de escribirme qué les ha parecido y también gracias a ustedes por los nuevos favs y follows; significa un mundo para mí.
Como siempre, siéntanse libres de comentar,
Cuídense,
Bye.
Posdata: La próxima actualización será de doble capitulo.
