Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


Muchas veces pensé que la muerte era algo que los jóvenes no deberían experimentar y, aun así, como siempre, la vida se encarga de llevarme la contraria. Odio ver mi reflejo en el espejo, vestido de negro y con la seriedad marcada en mi rostro. Odio todo en estos momentos, pero tengo que aguantar porque le hice una promesa a Elsa y tengo que cumplirla.

Paso mis manos sobre mi rostro.

Es difícil, muy difícil; no quiero ir al funeral porque todo se hace más real, más devastador, especialmente, al ver los rostros de Anna y Brian que, desde la noticia, no han vuelto a mostrar una sonrisa ni por accidente y sería el peor de los hipócritas si los reprochara al respecto.

─ Hijo, ¿estás listo? ─ dirijo mi atención hacia la puerta donde mi madre y hermana me esperan, ya listas para partir. Ambas me miran con expectación, esperando cualquier tipo de emoción por mi parte, ya que, desde que salí de despedirme de Elsa, he sido un témpano de hielo.

─Sí; vámonos...

Es por lejos, lo mas devastador que he experimentado en mi vida.


Entre mi madre y el abuelo de Elsa, quien se notaba a lejos que le carcomía la culpa de saber que su nieta murió sin saber la verdad, habían costeado los gastos del funeral. Estoy gratamente sorprendido de ver tantas personas en el funeral de mi Reina; sabía que era especial, pero ver la cantidad de personas que profesaban haber tenido una linda experiencia con ella, era sobrecogedor para mí. Gente que nunca había visto en mi vida me había contado como Elsa, con tal solo sonreírle o aconsejarles una tarde que pasaban por la tienda, había logrado que todo mejorase.

Y yo les creo porque mi Elsa era así.

─ Es una verdadera lástima…─ De la nada, aparece la señora Gerda a mi lado. La mujer, al igual que casi todos los presentes, no puede contener sus lágrimas. ─ ¿Cómo estás, querido? ─ me pregunta mientras acaricia mi brazo de manera maternal.

─Ahí le vamos…─ respondo como puedo. No quiero abundar mucho en el asunto, por miedo a perder el control. Me observa por unos instantes, como si me analizara y, sinceramente, me pone nervioso.

─ Sé que cada uno hace su duelo a su manera, pero por favor, jovencito, no te reprimas; yo sé cuánto amabas a Elsa y creo que sería mejor para ti, desahogarte. ─ Se me instauró un nudo en la garganta.

─Lo tendré en cuenta, señora Gerda. ─ ella asiente, adivinando de seguro que no quería seguir con el tema. Dirijo mi atención hacia Anna, quien se encuentra sentada a pasos del ataúd donde Elsa yace y me acerco a ella, para verificar si estaba bien, dentro de lo que cabe. Me siento a su lado y, por unos momentos, no me atrevo a dirigirle la palabra, pero al percibir el pequeño temblor en sus hombros, clara señal de que trataba de controlarse, la atraje hacia mí y la abracé de manera protectora.

─ La extraño tanto, Jack…

─ Lo sé ─ la imagen de Anna derrumbándose ante la noticia de la muerte de Elsa, jamás abandonará mi mente. ─ Sabes que cuentas conmigo para lo que sea…─ella se separa de mí y me observa con los ojos hinchados, de tanto llorar.

─ ¿Cómo le haces, Jack?

─ ¿Cómo hago qué?

─ Mantenerte sereno; con lo mucho que amabas a Elsa…─ ¿Cómo le hago? Ni yo entiendo cómo, pero quiero pensar que es porque se lo prometí a mi Reina.

─ Solo quiero estar bien para que ustedes…─ella sonrió con tristeza.

─ Ella te lo pidió, ¿no? Típico de Elsa; siempre pensando en los demás ─ Anna observa fijo hacia el ataúd y comienza a negar con la cabeza. ─ No creo que pueda, Jack…

─No digas eso, Anna…

─ La necesito…No sé cómo hacer sin ella; desde que tengo uso de razón, ella ha estado a mi lado, pensar que ya no está…─ Se cubre el rostro con las manos. ─ Nos quedamos totalmente solos, Jack.

─ ¿Sola? Pero si yo estoy aquí y tu abuelo también, y no hablemos de Kristoff que sé que por nada del mundo se apartará de tu lado. ─ le aparto las manos del rostro y hago que me mire y hago un esfuerzo sobrehumano para sonreírle. ─ Vamos a estar aquí para ti y para Brian, sin importar qué…─ ella vuelve a negar con la cabeza.

─ No es lo mismo…─ see que no lo dice con mala intención, pero su comentario solo sirve para volver a pegarme la realidad a la cara.

Quiero refutarle, pero sé que tiene razón…nunca volverá a ser lo mismo…


El camino al cementerio se me hizo eterno. Es como si arrastrase el dolor a cada paso que doy y es que quiero que se detengan; no quiero llegar porque ese será el adiós definitivo y aunque me repito una y otra vez que debo de aceptarlo, la práctica es mucho más difícil que la teoría. Trato de mantener un ojo sobre Anna y Brian; por lo menos Anna tenía a Kristoff, pero el menor de los hermanos me preocupaba sobremanera. Brian no había pronunciado palabra alguna y no hay que ser un genio para saber que eso no podía ser normal.

─ ¿Jack? ─ salgo de mis pensamientos. Kristoff me observa extrañado.

─ ¿Qué pasa?

─ Ya van a descender el féretro. ─ respiro hondo y asiento con la cabeza. Tengo unas ganas terribles de aislarme de todos y no presenciar esto. Es extremadamente duro saber que no había posibilidad alguna; era el fin definitivo. ─ ¿Estás bien? Claro…dentro de lo que cabe…

Menuda pregunta

─ Ve con Anna, por favor. ─ agradezco que no haga preguntas y simplemente me haga caso. Sé que Anna debe de necesitarlo más que yo. Ver a todas estas personas dirigirse hacia el lugar de entierro, me causa una sensación extraña en el pecho y es que, por más que trato, tengo una contradicción en mi ser; es como si aún no pudiese asimilarlo del todo.

─ ¿No piensas acercarte? ─ me sorprende escuchar esa voz. Giro hacia el origen de esa voz. ─ ¿Qué? ¿Tanto te sorprende verme aquí?

─ A decir verdad, sí. ─ Toothianna me sonríe tristemente. ─ No te vi en la funeraria

─ Estaba allí, pero no me animé a acercarme. ─ me dijo─ Cuando me enteré, creí que…por respeto, debía venir; Elsa fue…lo más cercano que conocí como amiga, ¿sabes?

─ Lo sé; es una lástima que no hayan tenido el tiempo para profundizar esa amistad; creo que hubiesen congeniado a la perfección.

Pero lamentablemente, ya eso queda en la categoría "de lo que hubiese sido", como otras tantas cosas.

─Jack, tal vez no sea idóneo y suene fuera de lugar, pero alguien tiene que decírtelo.

─ ¿Qué cosa?

─ Feliz cumpleaños

Estaba en lo correcto, ese comentario estuvo muy fuera de lugar, pero no puedo enojarme con ella por señalar lo obvio…A pesar que, por lejos, es el peor cumpleaños de la historia…

─Gracias…─respondo por mera cortesía.


Ver descender el ataúd, sobrepasó todo nivel de dolor y angustia que anticipé que sentiría. Nunca imaginé cuan alto era mi nivel de autocontrol. Ver ese ataúd descender lentamente, suponía una agonía que jamás había experimentado. Es el fin; no hay vuelta atrás y Elsa jamás volverá. Siempre se alberga la esperanza de que la persona despierte y que todo fue un mal sueño.

─ ¡No! ─ salgo de mis pensamientos. Tardo unos segundos en reaccionar, pero cuando lo hago, no logró actuar de inmediato. ─ ¡No lo hagan! ¡Elsa! ─ Como pensé desde el principio, el pequeño Brian llegaría a su límite y por más que Kristoff y Anna trataran, el niño no se tranquilizaba; me toca intervenir.

─Brian…campeón, tranquilo…─ le digo cuando llego hasta él

─ ¡No! ─ grita ─ ¡Elsa!

─ Brian…detente…

─ ¡No! ¡Me mintieron! ─ me reclama, zafándose de mi agarre. ─ ¡Me dijeron que estaría bien! ─ todos nos quedamos estáticos al ver la rabia que profesan esos ojos que antes irradiaban alegría. ─ ¡Justo como hicieron con mamá! ─ y antes de que pudiese decir algo, Brian sale corriendo del lugar.

─ ¡Brian! ─ llama Anna, con claro intento de seguirlo, pero yo la detengo. Quiero que presencie todo; que tenga su cierre en toda esta experiencia.

─ Yo iré.

─ ¡Elsa! No…

─Brian…─trato de tomarlo del brazo, pero evita mi contacto.

─ ¡Me mentiste! ¡Eres de lo peor! ─ me dice y trato de no tomármelo de manera personal. Me siento lo suficientemente mal por no haber podido evitar que Elsa muriese. ─ No quiero escucharlos. A partir de hoy, ¡no existen para mí!

Brian me empuja y sale corriendo entre la multitud, siendo seguido por Anna de inmediato, y yo simplemente no llego a reaccionar.


No me había dado cuenta que necesitaba estar solo hasta que por fin lo estuve. El funeral había acabado y todos los invitados se habían ido, pero yo decidí quedarme un poco más para tratar de aceptar que, realmente, mi Reina…está en esa tumba. Es increíble cómo me cuesta creer que esto es real. Tal vez mi cerebro no procesa o no quiere entender que esto realmente está pasando, no quiere creer que una persona tan extraordinaria ya no está conmigo.

─ ¿Y ahora que se supone que haga, Elsa?

Porque no sé por dónde comenzar…

─ Pensé que sería el único aquí. ─ Giro hacia la persona que acaba de interrumpir mis pensamientos y mi ceño se frunce cuando reconozco quien es.

─ Yo pensaba que no lo volvería a ver más por estos alrededores; lo único que tenía que hacer, ya no sirve de nada.

─ Tengo derecho a…

─ Por favor, no me venga con su falsa empatía y preocupación que no le queda. ─respondo ─ No tiene derecho, de ningún tipo. ─ me enfurece que tan siquiera piense que puede llegar y que todo estará bien ─Usted se fue y no le importó

─ No eres nadie para juzgarme; no sabes por qué me fui…

─Ni tampoco me importa saberlo, ¿sabe por qué? Porque no me importa tratar de comprender a un hombre que fue capaz de abandonar a sus tres hijos…─ no me responde y honestamente, no me sorprende. ─ Espero que por lo menos tenga la decencia de no hacerse el afectado porque sé que todo es una vil actuación.

─Yo no quería que muriera…

─ Yo no he dicho eso.

─Esa es la impresión que quieres dar…─respiro hondo, tratando de controlarme; no vale la pena

─ Si alguna vez llegó a sentir algo de cariño por su hija… déjela descansar en paz

Asdgar me observa de manera inexpresiva, no dice nada por un momento, donde le sostengo la mirada, hasta que, por fin, da media vuelta y se aleja del lugar. Me aseguro de que no volverá y regreso mi atención a la recién "inaugurada" lapida.

─ No te preocupes, mi Reina; voy a mantener todo en orden


Empezar a reconfortar a los hermanos de Elsa es una tarea que me parece imposible. Por mucho que me preocupe Brian, también tengo que preocuparme por Anna. No había vuelto a llorar desde el funeral, pero su semblante se nota sombrío…algo muy raro en ella. Le he pedido apoyo a mi madre para tratar de ayudarlos, así que, temporalmente, nos estamos quedando con ellos.

─ Brian no ha comido nada. ─ me dice mi madre, mientras lava unos platos.

─Iré a hablar con él. ─ digo.

Mientras me acerco a su habitación, trato de encontrar las palabras correctas. Yo no sé como lidiar con la muerte de Elsa…no puedo decirle que todo estará bien, si yo no estoy seguro de si yo estaré bien. Respiro hondo y toco la puerta.

─ ¿Brian? ─ no me responde, así que decido entrar de todas formas. La veo allí, acostada en la cama, mirándome fijamente, sin ningún tipo de expresión en su rostro. Por un momento, no sé cómo reaccionar. ─ ¿Por qué no me respondiste cuando te llame?

─Porque no me apeteció…─me responde de manera hostil.

Su respuesta me descoloca completamente.

─ ¿Y por qué me respondes así? ─se encoge de hombros. Posiblemente, deba regañarlo por ser tan altanero, pero lo dejaré pasar por ahora. ─ Mamá me dijo que no has comido; si no lo haces, te puedes enfermar.

─ ¿Y a ti que te importa? Solo tienes que seguir como si nada…justo, así como haces desde la muerte de Elsa.

─ ¿Crees que no me importa que Elsa haya muerto?

─ Sé que no te importa y no confío ni en ti ni en nadie…

─Brian…

─ ¡Vete!


Cierro la puerta, aun incrédulo de lo que acababa de pasar con Brian. Está tomando la muerte de Elsa, aferrándose a la ira y el rencor, causados por no entender por qué pasó todo aquello. Sé que a su corta edad hay situaciones que son difíciles de asimilar, pero me preocupa que esto desencadene un comportamiento mil veces peor.

Con Anna, es un poco más fácil porque Kristoff está en la ecuación, pero no creo que este pueda ayudarme con el menor de los Arendelle, cuando está tan concentrado en no dejar que el espíritu de la pelirroja se quiebre más de lo que está.

─ ¿Y bien?

─No va a comer; está ocupado odiando a todo el mundo. ─respondo mientras cubro mi rostro con mis manos; totalmente frustrado. Siento que mi madre se acerca.

─Dale tiempo; solo han pasado unos pocos días desde la muerte de Elsa…Es normal que se sienta enojado por la situación…Es un niño; no puede comprenderlo…

─ Yo no soy un niño y no lo logro comprender…

No dice nada más; se limita a darme uno de sus protectores abrazos, pero no funciona; quiero el abrazo de otra persona.


Cuando el representante del juzgado abandonó el antiguo hogar de mi novia, me dispongo a entrar rápidamente. Cuando supieron de la muerte de Elsa, comenzaron a visitarnos con el fin de llevarse a los menores Arendelle. Entre el señor North y mi madre, pudieron retenerlos hasta aquel encuentro, con el fin de llegar un acuerdo sobre el destino de ambos.

─ ¿Y bien?

─ Se quedarán con ustedes hasta nuevo aviso; aun no deciden del todo la situación, especialmente porque su padre no los ha reclamado y aún no se prueba que soy apto para cuidarlos ─ responde el señor North

─ Tuve que utilizar algunas de las influencias de tu padre. ─ responde no muy contenta al respecto─ Todo con tal no se los llevaran hoy ─responde ─ Iré a preparar el almuerzo; los chicos ya están por llegar.

Observo como se aleja de nosotros.

─ No tengo palabras para agradecerte a ti y a tu familia por lo que han hecho por mis nietos.

─No tiene nada que agradecer; son de la familia. ─El señor North me observó por unos segundos.

─Realmente la amabas, ¿no es así?

Menuda pregunta…

─Más de lo que pueda imaginarse…─ sonrió tristemente.

─Ella te amaba también…ojalá hubiese sabido la verdad sobre nuestro parentesco…tal vez, hubiese llegado a quererme─ suspiró. ─ detecto el dolor en su voz. ─ Pero, en fin, iré a resolver algunos asuntos. Volveré luego para ver a los chicos.

Al verlo partir, no puedo evitar preguntarme como hubiese sido la relación de Elsa con él; de seguro se hubiese enojado porque le ocultamos la verdad, pero mi Reina era puro amor y hubiese perdonado (a la larga) a su abuelo.

Otro escenario más que nunca se podrá comprobar…


Me desajusto la corbata y suspiro cansado. Hoy se cumple un mes desde que mi Elsa se había ido a un mejor lugar y las cosas no parecen querer mejorar como tal. Los trámites de la adopción de Anna y Brian no avanzaban y tenemos el temor de que vengan por ellos en cualquier momento.

Brian estaba peor cada día. El niño tierno y jovial se había ido, dejando a uno que vivía de mal humor, que desobedecía cada instrucción que se le daba y que profesaba un nivel de odio que no hacía más que preocuparme. Honestamente, no sé qué hacer cuando me observa con rencor en sus ojos porque sé que piensa que, de alguna forma, soy su enemigo…

A veces pienso que cree que tuve algo que ver con la muerte de su hermana.

Anna ha sido la que menos problemas me ha dado. No es la misma desde que Elsa murió: es más callada, menos extrovertida…es como si se hubiese apagado su chispa. Seguía en la preparatoria, pero se empeñó en que debía ayudar de alguna forma a la familia que la acogió, así que, consiguió un trabajo de medio tiempo y todo lo que ganaba, se lo entregaba a mi madre. Por más que se negase, Anna no daba su brazo a torcer y tenía que terminar aceptando el dinero, aunque al final, lo gastásemos en salidas donde estuviésemos todos.

Y yo…bueno…Ha sido duro, demasiado, a decir verdad. Siento el peso sobre mis hombros cada vez que despierto y me cercioro de que no es una pesadilla. La extraño y daría lo que fuera porque estuviese conmigo, pero sé que no es el caso, así que, me dediqué de lleno a los chicos y la universidad, sabiendo que eso sería que lo Elsa esperaría de mí. Tengo empleo a tiempo completo y por las noches tomo mis respectivas clases.

No espero mucho apoyo por parte de mi padre como tal, así que, me aseguraré de que a Anna y Brian no les falte nada.

Como mis maestros avisaron que no harían acto de presencia, tengo la noche libre, por lo que, aprovecho para dirigirme a casa. Con suerte, será una noche tranquila…

─ ¡Dije que no!

O tal vez no…

─ ¿Crees que te estoy preguntando? ¡Lo vas a hacer y punto!

─ ¿Qué está pasando? ─ intervengo, provocando que los hermanos Arendelle se fijen en mí.

─ Brian desordenó toda la cocina para hacerse un sándwich; no solo no quiere ordenar el desastre que hizo, me respondió altaneramente. ─observo al pequeño rubio, quien nos observa con odio

─ ¿Se puede saber por qué no quieres ordenar y le contestas mal a tu hermana mayor?

─ Porque me da la gana…

─ A mí no me importa que te dé la gana, lo vas a hacer porque te corresponde y, por supuesto, le pedirás disculpas a tu hermana.

─ ¿Y si no quiero?

Respiro hondo…Anna me observa esperando mi reacción ante la insolencia del niño. No puedo creer que en tan poco tiempo haya sufrido un cambio tan repentino…Entiendo que me rechace a mí, ¿pero a Anna? ¿A su propia hermana? Era demasiado… Me arrodillo frente a él para quedar a su altura…Tal vez me veo más intimidante de lo que creo, ya que, por un momento, veo la indecisión en el niño.

─ Vas a pedirle disculpas a Anna inmediatamente…y después, ordenarás la cocina… ¿entendido? ─ nunca había utilizado este tono tan autoritario con nadie, pero Brian no podía seguir así…él no puede seguir complicando lo que ya de por sí es complicado. No dice nada y se acerca a su hermana…

─ Lo siento…─ dice entre dientes, para dirigirse a la cocina y comenzar a ordenar de mala gana.

Vuelvo a respirar, tratando de lidiar con la situación…

─ Gracias, Jack. ─ observo a la pelirroja por un instante. ─ Ha estado un poco difícil desde…lo que pasó…─ ni siquiera puede decirlo…Por más que pase el tiempo, ninguno puede superarlo.

─ No hay de qué─ le digo mientras le entrego una palmadita amistosa en el hombro. ─ Estamos juntos en esto…─ Ella me regala una sonrisa forzada. Varias veces me ha cuestionado el por qué sigo con ellos, por qué simplemente no vivo mi dolor como quisiera…Pero es que no puedo…Ellos se convirtieron en mi familia y no puedo abandonarlos a su suerte.

─ ¿Y tu madre?

─ Me acaba de escribir: llegará tarde, así que, iré a buscar la cena…

─ Si quieres, Kristoff puede acompañarte, para que te ayude con las bolsas.

─ ¿Esta aquí?

─ No, pero viene de camino; no debe de tardar.

No soy muy bueno esperando, pero necesitaré esas manos extras para traer todo, así que, no me queda de otra. Observo al pequeño de los Arendelle, quien termina su labor en la cocina y, sin mediar palabra alguna, se encierra en su habitación con un portazo.

Honestamente, no sé que hacer con ese niño…


─ ¿Qué más falta? ─ pregunta Kristoff observando los combos en la pantalla.

─ Dos infantiles. ─respondo. Llevamos comida como si fuésemos a alimentar un batallón. ─ Creo que es todo. ─declaro. Nos sentamos en una mesa cercana a esperar nuestra orden. El joven rubio ha sido un verdadero apoyo en toda la situación, especialmente, con Anna, aminorando un poco mi preocupación por ella, pero, aun así, sé que él también siente la partida de Elsa…La consideraba su hermana mayor y, de vez en cuando, noto la nostalgia en sus ojos cuando trata de consolar a Anna.

Salgo de mis pensamientos al sentir vibrar mi teléfono. Lo tomo y veo que ha llegado un mensaje de mi madre.

"Tengo malas noticias: el juez dio el fallo y, hasta que no se reconozca al señor North como pariente de los chicos, estos deben permanecer bajo la tutela del estado; no sé por qué ocurrió este cambio tan repentino, pero estamos haciendo todo lo posible para remediar esto"

─ ¿Todo bien? ─pregunta el joven rubio, al ver la preocupación en mi rostro.

No…nada estaba bien

─Sí…─miento ─ asuntos del trabajo de último momento; mañana los resuelvo. ─ veo por su expresión que no se convence del todo, pero lo deja pasar, cosa que agradezco.

─ ¡Que pequeño el mundo es!

─ Oh, hola Toothianna. ─saludo sin mucho ánimo y ella lo nota.

─ Pues buenas noches para ti también, Jackson. ¡Cuidado con ese entusiasmo! ─responde sentándose al lado del novio de Anna ─ ¿Cómo estas, Kristoff? ─ saluda.

─ No me quejo. ─responde el rubio con una sonrisa. ─ Iré a ver cómo van nuestros pedidos, ¿quieres que ordene algo, Tooth?

─A decir verdad, sí. ─ toma su cartera y saca algo de efectivo. ─ Con doble ración de queso, por favor. ─ En el momento en que Kristoff se aleja, la castaña se fija en mi ─ Ya en serio, ¿cómo estas?

─ La situación legal de los hermanos de Elsa se complicó.

─ ¿Y por qué no me contactaste? Sabes que mis padres tienen contactos en el juzgado…

─ Me acabo de enterar; mi madre está tratando de resolverlo.

─Cualquier cosa, no dudes en decirme, ¿bien? ─ Sé la siguiente pregunta, por lo que, me adelanto a responder.

─ No estoy bien, Toothianna, pero debo seguir adelante; ella lo hubiese querido de esta forma.

Ella simplemente suspira; sabe que no hay nada que pueda hacer por mí.

─ Ya están; ¿nos vamos?

─Los puedo acompañar? Mi casa queda de camino…

Y así, los tres emprendemos camino. Toothianna y Kristoff charlan de algo que yo no logro registrar, o mejor dicho, que no presto atención…Mi exnovia se había acercado a la familia Arendelle más de lo que alguna vez llegué a imaginar, pero ahora, lo último que pasa por mi mente es eso.

Estaba comenzando a sentir una sensación de ahogo y es que…todo se había complicado tan rápido… las cosas no parecían mejorar y yo no me sentía capaz de salir adelante…estoy totalmente absorto en mis pensamientos…

Tropiezo…

Tirando la bolsa de comida que llevaba conmigo. Veo con impotencia como la porción de papas fritas se derrama por todo el suelo. Ese es el punto de quiebre…No me importan las malditas papas, pero maldita sea, ¿todo tiene que salir mal? ¿Todo?

─Jack, ¿estás bien?

─ Las malditas papas han caído al suelo…

─Tranquilo, yo te daré las mías; de todas formas…

─ ¡No las quiero! ¡Maldita sea! ¡¿Nada puede salir bien?! ─exploto, preso de la furia y impotencia que me embarga. ─ Nada puede…salir bien…─ me derrumbo…no puedo más…el peso de la situación, de la ausencia de Elsa…es demasiado.

Siento un par de brazos que me abrazan y una gran mano que se apoya en mi hombro…

─ Ya era hora de que lo dejaras salir…─ escucho a Kristoff decir...No sé cuánto tiempo pasa, pero me desahogo, dejando salir todo aquello que me estaba consumiendo por dentro…Y hasta ahora, no había notado lo mucho que lo necesitaba…

─ ¿Quieres ir a dar un paseo? Nosotros llevaremos la cena…tú tomate un tiempo para ti…lo necesitas…─ me dice Toothianna cuando finalmente logro tranquilizarme un poco y noté que estaba haciendo una pequeña escena…

─Ya estoy bien…yo solo…

─Hazle caso; ella tiene razón… ─ los observo a los dos por unos instantes.

Sé que tienen razón…necesito un tiempo a solas.


Por primera vez desde que empecé a salir con Elsa, he realizado un acto ilegal. Me sorprendo de no haber perdido mis habilidades de allanamiento de propiedades y es que, fue muy fácil para mí, burlar la seguridad del cementerio. No podía esperar hasta mañana para verla…el mundo me supera, el peso se hace insoportable y solo ella es capaz de aliviar esta agonía…

Me adentro en la oscuridad del cementerio, sabiendo instintivamente el camino mientras alumbro el lugar con la linterna de mi teléfono, hasta que, finalmente encuentro la lápida. Permanezco de pie, alumbrando el inerte pedazo de roca por tiempo indeterminado. Al final, decido tomar asiento, pero mi vista no se aleja de esa infame lápida.

Por más que venga al lugar, sigue pareciéndome irreal que ella este allí. Por un breve instante, todas las mañanas, despierto pensando que se trata de una pesadilla, pero no lo es y eso me consume por dentro…

─ Te extraño demasiado, mi Reina…─ le digo al aire─ No sé cómo seguir con mi vida, así que…intento que los demás puedan seguir con la suya…y hasta eso creo que estoy haciendo mal…─le digo─ Brian está imposible, Anna rara vez sonríe y cuando lo hace, no es de manera sincera…y ahora el estado se los quiere llevar…No importa que haga, parece que todo saldrá mal de todas maneras…─bajo la cabeza y cubro mis ojos con mis manos, tratando de controlar las lágrimas que amenazan con salir. Y es que, por más que me esfuerce en el trabajo, en la universidad, en la familia, en sostener a todos…nada parece salir bien…y allí es que la ausencia de Elsa me supera. ─ ¿Sabes algo, mi Reina? Yo había sonado con nuestra hija y pensé que esa era la opción que viviría contigo…donde seríamos felices…nunca pensé que la que se haría realidad sería esta…

─ Fue culpa mía que todo esto pasara…─ Doy un respingo al escuchar esa voz. Debo de estar peor de lo que creo…puedo jurar que escuché a Elsa. ─ Jack…

Esa no es mi imaginación…no puede ser…

─Elsa…─ Está de pie frente a mí, tal y como la recuerdo aquella noche en que se despidió de mí en sueños. ¿De verdad esta aquí? ─ No… ya estoy alucinando

─ No, no lo estas. ─ me responde

─ Pero tú estás… muerta…─ me duele decirlo en voz alto, pero es la cruel verdad y debo repetírmelo.

─Lo sé…pero vine a verte…no puedo dejar que te rindas…

Muy fácil decirlo…

─ Necesito que te quedes…─su expresión pasa a ser de angustia

─Eso no es posible…─ Me sumerjo en mis pensamientos. Sus palabras son duras, pero por alguna razón, me siento en paz. Eso es lo que siempre pasa cuando Elsa está conmigo…La veo arrodillarse frente a mí y me sonríe con aquella angelical sonrisa que añoraba volver a ver.

─ Elsa, no puedo…

─ Claro que sí puedes…Eres la persona más fuerte que conozco y sé que sabrás como seguir adelante sin mi…Estás haciendo un increíble trabajo con todos; te aseguro que todo mejorará…

─ ¿Cómo mejorará? ¿Cómo? Ya no estás aquí…

─ Siempre estaré pendiente de ustedes. ─ me abraza y yo no digo nada más, necesito que este momento sea eterno, pero para mi desgracia, no dura lo suficiente. Sus brazos, ya no me rodean…─ ¿Elsa? ─ es desesperante ─ ¡Elsa! ─ me reincorporo rápidamente y busco a mi Reina, sin éxito. ─ ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ─ Entro en un estado errático, corriendo entre las lapidas buscándola porque no se pudo ir de nuevo, así como así…─ ¡Elsa!

Es inútil…

Siento que doy un paso en falso y caigo sin poder sostenerme; un fuerte dolor en la cabeza es lo único que puedo percibir y todo se vuelve confusión…Lo único que registro es la luna, que parece acercarse a mí, cada vez más…

RING

El sonido del teléfono me sobresalta. Observo a mi alrededor confundido y sin entender qué esta pasando. Al final, reconozco mi habitación, exactamente como recuerdo haberla visto al inicio de aquel fatídico día. Acaso…

¿Todo fue un sueño? ¿O tal vez una premonición?

Observo el reloj en la mesita de noche y marca las 10:30 a.m…Es idéntico a mi sueño y me aterra. Salgo disparado en dirección a la sala de estar donde momentos antes el teléfono, reclamaba atención y veo a mi madre de pie al lado del aparato.

Dios mío, es exactamente la misma situación…

Salgo en pijamas y descalzo, sin importarme absolutamente nada. Corro y corro entre la nieve, esquivando objetos y personas sin detener el paso en ningún momento…Estoy aterrado por decir lo menos.

─ Por favor, mi Reina…─ suplico al cielo cuando diviso el hospital a distancia.

La opresión cesó…


─ ¡Jack! ─ me llama Anna al divisarme, pero yo no me detengo, ni siquiera le dirijo la mirada, entro directamente a la habitación y, literalmente…

Mi corazón da un vuelco…Ni siquiera puedo moverme de la impresión… Todos los presentes en la habitación me observan como si esperaran mi siguiente movimiento, pero yo no logro reaccionar, solo me concentro en una persona…

─ Hola, amor…Feliz cumpleaños…─ y no me importa que esa frase haya salido en un murmullo o que aun la enfermedad se hiciera presente en ella. Estaba viva, sonriéndome y yo no pude aguantar la sonrisa que se plasma en mi rostro.

─Mi Reina…─susurro mientras me acerco y me arrodillo a un lado de la cama para quedar frente a ella. Me importa muy poco que no estemos solos en esa habitación y es que después de aquella pesadilla, solo me importa comprobar que, efectivamente, estoy despierto y que ella está aquí… ─Realmente, estas aquí…─ apoyo mi cabeza en la cama y me dejo mimar por ella.

No sé cuanto tiempo ha pasado, pero no quiero que termine…

─ ¿Estas bien? ─ escucho que me pregunta y, por fin, levanto la vista.

─ ¿Es en serio? Yo soy el que debería estar preguntando. ─ respondo con una sonrisa. Al parecer, ha pasado más tiempo del que pensaba; estamos solos en la habitación del hospital. Elsa ríe por lo bajo al verme mirar hacia todos lados sorprendida.

─ Tranquilo; de seguro pensaron que necesitabas un tiempo para reflexionar…eso, o que estabas drogado de alguna forma…─Oh Dios, como la extrañé…─ Vamos; levántate y ponte cómodo aquí conmigo…─ no necesito que me lo digas dos veces. Es una verdadera odisea encontrar una posición que me permitiese estar cerca de ella y que, al mismo tiempo no interfiriera con la labor de todos aquellos aparatos y tubos que monitoreaban a mi rubia novia, pero lo logro y me siento inmensamente feliz, tranquilo…─ Y bien, ¿cómo la estás pasando hasta ahora? Había planeado algo para celebrar tu cumpleaños…pero…ya sabes…─ me comenta mientras esconde su rostro en aquel espacio que está entre mi cuello y mi hombro.

─ Lo único que necesito está justamente aquí…─le digo ─ Después de todo esto, lo único que me interesa es que estas aquí, viva…que decidiste seguir luchando…

La siento removerse, por lo que, la observo, recibiendo de lleno la dulzura de su mirada azul.

─ No entiendo cómo puedes tener tanta fe en mi…

─ Sería un idiota si no lo hiciera…eres Elsa, por el amor de Dios…A veces pienso que eres una extraña especie de mujer maravilla…excepto aquella vez que me atrapaste entrando a tu habitación; allí pensé que eras un agente encubierto o algo…Ella ríe; música para mis oídos. ─ Te amo, mi Reina…─ Me acerco y la beso tiernamente; solo lo suficiente para no forzar su comprometida respiración.

─ Yo a ti, amor…Feliz cumpleaños…─ vuelve a repetir, a lo que yo solo respondo besando su frente.

Tengo tantas cosas que contarle…unas buenas, otras malas…pero me concentraré en el momento que estamos viviendo…Después le diré todo lo que ha acontecido en su "ausencia" …Aunque no tengo ni idea de cómo abordar el tema de que su padre, por fin, había aparecido.


¿Alguien aun aquí? Hola a todos…comenzaré por pedir perdón divino por lo que tardé en actualizar (más de un año, por lo que vi), pero por fin, aquí están los dos capítulos. Fue un verdadero desafío escribir la perspectiva de Jack, me tomo bastante tiempo y comencé unas cuatro veces el capítulo hasta que me llegó a convencer. Tenía planeado subirlo el 7 de julio (como costumbre de actualizar en mi cumpleaños), pero la ley de Murphy se hizo presente. Gracias al Señor, ya terminé la universidad y trataré de reorganizar mi tiempo para actualizar más rápido.

Gracias a ustedes por los nuevos favs y follows. Saludos especiales a: Waguneru, ALARZAM, Ivx Rigel, Dark J. Marshmallow, Nastinka Lykke, AlbaSky, ashly estrada, guest, lina, ANewFanOfJelsa, frozenheart55, tuperver, nocapla5, Carly Overland, Guest, Alice, TusLocuras, Yuki05, LauraRdz, Guest, isabel, Endrina, isa, MinLaura, lazzy y Neit-Tehenut por sus reviews. Los he leído todos y les digo que a veces me asusta lo cercano que están algunos de ustedes con la trama que pienso seguir desarrollando, pero no diré nada para que sea sorpresa más adelante.

A todos aquellos que esperaban la actualización, espero que no los haya defraudado, aunque sé que este ha sido un periodo de gran inactividad, pero entre la pasantía, la universidad y demás, fue una misión imposible en todo el sentido de la palabra.

Me alegra leer en los reviews de todas mis historias que muchos de ustedes están interesados en escribir fics. Realmente, no hay consejos como tal para poder escribirlos. Lo único que se tiene que tener en mente es que deben mantenerte fieles a ustedes mismos y así, encontrarán la forma y estilo de escritura que les agradará a ustedes y a los que te leen. Y de manera técnica, tratar de estar pendiente en la gramática y ortografía para que las ideas lleguen claramente al lector.

Sin más nada que decir, espero que la pena haya valido la pena, Cualquier cosa, saben donde encontrarme y, como siempre, siéntanse libres de comentar.

Cuídense,

Bye!