Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

Star Wars: Clone Wars

¡Mensaje misterioso!

Se intercepta una transmisión, más allá del Borde Exterior,

en los confines del Sistema Chrelythiumn, y aun que se ignora el porqué del mensaje y su contenido, se ha descubierto que es un mensaje de auxilio Jedi, que no ha sido usado en más de 2000 años.

Temiendo que una nueva guerra, entre antiguos enemigos, (como lo ocurrido en Mandalor), cause que la guerra llegue aún más lejos, Qui –Gon Jinn, Anakin Skywalker y Ahsoka Tano, son enviados para investigar, temiendo una trampa Separatista, deben viajar con un crucero Republicano, fuertemente armado.

119: Superiores.

―Rex, Rex, ¿me escuchas? ―preguntó Anakin. ―Estamos en el punto de reunión, ¿Dónde están ustedes?

―Estamos en el punto de reunión, pero no los vemos en el radar ―contestó Rex.

― ¿Qué está pasando? ―se preguntó Anakin. En la imagen, Rex lo vio pesando algo, pero a Rex lo ponía nervioso, que su general se demorara tanto, en tomar una decisión. ―Trata de enviar un aviso, para que la maestra Obaset, y Harry vengan en nuestra ayuda.

―De inmediato. Comandante Skywalker, resistan por favor ―pidió el capitán de la nave, mientras corría al puente. Y volvía casi 8 minutos después. ―Ya está... el mensaje se ha enviado, y la maestra Obaset, dice que vendrán, ubicándonos con sus radares.

―Esperemos que puedan dar con nosotros ―dijo Rex.

―Algo andan mal ―dijo Anakin. ―Estamos en las Coordenadas, donde se originó la señal de auxilio, pero no hay nada... ―Una luz surgió desde el vacío del espacio y Anakin maniobró la nave, haciéndola descender, en la infinidad del espacio, mientras que Rex lo miraba.

― ¡General, lo encontramos! ―dijo Rex feliz, cuando lograron captar la nave en el radar, e incluso tuvieron contacto visual.

― ¡Sí Rex, y eso estuvo muy cerca! ―dijo Anakin. Rex lo miró confundido.

― ¡REX! ―Gritó Ahsoka, enfadada. ― ¡Casi nos destrozan a nosotros!

― ¿De qué estás hablando, Comandante? ―preguntó Rex, hablándole directamente a Ahsoka. ―Hace un segundo, ustedes no estaban allí, ni siquiera en el Radar y ahora, acaban de aparecer de la nada.

―Lo mismo les decimos, a ustedes ―gruñeron Anakin y Ahsoka, mirando al clon, con el ceño fruncido. La señal se apagó, la nave de los Jedi se apagó, y en eso, vieron una nave llegar en un Híper-Salto.

― ¡La maestra Obaset, junto al maestro Kaft y tu novio, Ahsoka! ―dijo Anakin feliz, y sin poder evitar reír, mientras que la Togruta se sonrojaba.

La nave se volvió a encender, y apareció una Holo-Transmisión de Sheda. ― ¿Qui Gon, Skywalker, Tano, me escuchan?

―Fuerte y claro, maestra Obaset ―dijo un sonriente Qui Gon. ―La nave parece tener... algún tipo de falla. La energía cayó y acaba de restaurarse.

― ¿Qué es eso? ―preguntaron Anakin y Ahsoka, mientras señalaba algo, detrás de la nave de la "familia Kevazz-Obaset".

Se trataba de una estructura colosal, con forma de un octaedro, el cual atrajo ambas naves a su interior, vieron como la estructura se abrió, mientras que una luz blanca, que provenía del interior, no dejaba de hacerse más y más intensa, y los seis acabaron desmayándose.

―Me... ¿me desmayé? ―se preguntó Anakin suavemente.

― ¿Pero, quién aterrizó la nave? ―preguntó Qui Gon, admirando el paisaje.

―No... No fui yo ―aseguró Ahsoka, quien apenas despertaba. No entendía nada, pero le alegraba seguir viva.

― ¿Dónde estamos? ―preguntó Anakin, mirando lo que parecía ser un gran jardín.

― ¡Miren! ―dijo Ahsoka, apuntando hacia un lado, era la nave de Sheda, Athric y Harry.

―Creo que... ―Qui Gon accionaba algo, y una pantalla se encendía. Comenzó a presionar algunos botones y a mover cosas, en la pantalla. ―Las lecturas indican, que estamos en una especie... de masa orgánica. Y es más grande, que una estrella.

―Ni siquiera sé, en qué parte de la galaxia estamos ―dijo Ahsoka, mirando en su consola. ―O.… si al menos, estamos en nuestra galaxia.

Anakin revisó varias cosas, de la funcionabilidad de la nave. ―Los sistemas de la nave se ven bien, pero... por algún motivo, nada funciona.

Sin nada más que hacer, y sin saber qué deberían de hacer, Ahsoka bajó de la nave, al igual que lo hicieron sus otros compañeros.

Para Sheda y Athric, el amor de Harry y Ahsoka era muy obvio. Incluso si Ahsoka era bastante más joven, que Harry.

―Nos alegra que estén bien ―dijo Sheda sonriéndoles.

― ¿Dónde rayos estamos? ―se preguntó Athric. Había montañas, valles, un cielo, un sol... fauna y flora.

―Las lecturas decían, que estamos en una especie de planeta, pero no tiene sentido ―dijo Ahsoka, sonriendo suavemente.

Qui Gon suspiró. ―Los misterios de La Fuerza, nos han traído a este lugar. Debemos descubrir, lo que la Fuerza nos quiere decir.

―Te vez demasiado calmado, Qui Gon ―dijo Athric, empuñando su sable de luz. ―Debemos permanecer en guardia.

―Te saludo, Elegido ―dijo una suave voz.

― ¿Escucharon eso? ―preguntó Anakin.

―Yo no escuché nada ―dijo Qui Gon.

―No estás loco ―ahora sí, que todos escucharon una voz femenina, y se dieron la vuelta. ―Preferí que pudieras escucharme, solo tú. ―Ante ellos, había una mujer de cabello largo y verde, ojos también verdes, su piel era pálida, pero resplandecía suavemente, tenía un vestido dorado y blanco.

― ¿Tu, nos trajiste aquí? ―preguntó Qui Gon.

La mujer les enseñó una sonrisa, y negó suavemente con la cabeza. ―Mi Padre, los trajo hasta aquí. Él desea hablarte, Anakin Skywalker. Vamos, por aquí. ―Todos le acompañaron, ella no se negó.

― ¿Han notado, como las estaciones parecen cambiar, con el paso del día? ―preguntó Qui Gon.

―Es bastante extraño, este lugar es único en la galaxia ―dijo Harry.

―Tu conexión y balance, entre la luz y la oscuridad, son un rasgo sorprendente: Harry Potter. ―Mencionó La Hija.

―Gracias.

El camino siguió, hasta que una roca cayó, pero entre todos, lograron deshacerse del problema, arrojándola lejos. ―Esto es obra, de mi hermano. ―Dijo la mujer, mirando a lo alto. ―Quédense aquí, buscaré a mi Padre, y lo traeré.

Pero desobedecieron, y volvieron a la nave.

Encontrándose con un hombre calvo, de ojos rojos y esclerótica negra, que tenía la piel blanca, líneas verticales en su cabeza y mandíbula, así como ropas negras. ―No hicieron, lo que se les dijo.

― ¿Y qué se nos dijo? ―preguntó Qui Gon, para luego entenderlo. ―Que esperáramos, en ese lugar.

―El Lado Oscuro, es poderoso en ti ―dijo Athric, cuyos ojos se volvieron anaranjados. ―Tengan cuidado.

Aunque el lado oscuro y el luminoso, era algo que se pudiera comparar, con un interruptor, eso no evitó que Harry apartara al lado luminoso, del balance y se dejara llenar del lado oscuro. Sus ojos se volvieron dorados.

― ¿Es cierto, que él es el Elegido? ―preguntó el hombre, mientras que Qui Gon, Ahsoka y Athric, encendían sus sables de luz. Sables verdes y escarlata, apuntaron al hombre.

― ¿Qué sabes tú, de esas cosas? ―preguntó Qui Gon.

―Si él no hace el primer movimiento, entonces nosotros no deberíamos de hacer el segundo ―dijo Harry. ―Claramente: Tu hermana y tú, saben mucho, quizás demasiado, sobre la luz y la oscuridad, en La Fuerza, ¿no es verdad?

―No lo niego ―dijo el hombre. ―Eres especial. Muy especial. Nunca antes había conocido a alguien, con un balance perfecto.

―Gracias.

―Lo que está a punto de pasar, es algo que TIENE, que tener lugar. Ya sea que les guste, o no ―dijo el hombre, agitando su mano, los sables de los Jedi, se apagaron.

― ¿Eres un Sith? ―preguntó Athric.

― ¿Sith? ―preguntó el hombre, casi sorprendido por escuchar esa palabra. ―Desde su punto de vista, soy un Sith, un usuario del Lado Oscuro. Mi hermana, es lo que llamaría una Jedi, pero mi padre... es quien tiene el balance y el conocimiento total, sobre luz y oscuridad, llamando a la neutralidad absoluta. ―Comenzó a llover. ―Las tormentas aquí son letales, les sugiero que busquen refugio. ―El hombre se alejó de allí, caminando, sin dañar a nadie.

Viendo cuan peligrosos eran los rayos, todos fueron a refugiarse en una cueva.

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Anakin esquivaba los rayos, y se ocultó por un momento, dentro de una cueva, en el suelo. ―La persona que estoy buscando... está en ese monasterio. ―Efectivamente, a lo lejos se veía un templo. Sin perder el tiempo, y mirando hacia el cielo, en busca de los rayos, comenzó su camino hacia la montaña, donde veía el monasterio. Escalarla, no fue fácil y tuvo que emplear todos sus conocimientos en La Fuerza para escalar, correr y pudo llegar hasta su meta, ingresando en el monasterio y acercándose a un hombre, sentado y de ojos cerrados, tenía un sombrero alto y ropas azules.

―Bienvenido, Elegido.

― ¿Qué es lo que quiere de mí? ―preguntó Anakin.

―Te trajimos hasta aquí, para que conozcas una verdad. Una verdad, que quizás siempre has sabido. ―El hombre se puso de pie. ―Una verdad en la que debes creer, para cumplir con tu destino.

―Basta de acertijos, anciano. ―Advirtió el castaño. ―Dígame, qué sucede aquí.

―Es tarde, serás mi invitado esta noche ―dijo el anciano, mientras comenzaba a caminar, y Anakin caminó a su lado.

Anakin tuvo una visión en la Fuerza, de sus madres. Pero eran formas... extrañas de ella, formas salvajes, inclinadas hacía el Lado Oscuro, y deshizo la ilusión con la Fuerza, sin haberles hecho caso.

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En la cueva, Ahsoka tuvo un encuentro con una forma suya. Una Ahsoka mayor, bastante mayor de edad.

―Tu maestro retiene tu potencial. ―Dijo la Ahsoka adulta. ―Tu maestro, ha plantado semillas del Lado Oscuro, en tu interior. Es salvaje, no sigue ordenes, actúa por su cuenta.

―Le confiaría mi vida. No me importa que sea apasionado e impulsivo, su corazón lo guía en la dirección correcta. ―Dijo Ahsoka.

―Si te quedas en este planeta, jamás tendrás tu autentico potencial ―dijo la Ahsoka adulta, para luego mover su brazo derecho: Viéndose a Ahsoka en una especie de templo, ante una silueta, que empuñaba un sable de luz escarlata. La Ahsoka del templo, empuñó dos sables de luz, encendiéndolos, siendo blancos y dando paso a un combate contra el lord Sith.

«Creía saber quién está, bajo esa mascara» Dijo Ahsoka. «Pero es imposible, él jamás haría algo tan aborrecible, como todo lo que tú hasta estado haciendo, hasta ahora» El combate se reinició, y la Ahsoka en la visión, logró destruirle una parte de la máscara, al hombre, dejando ver un ojo anaranjado.

Un ojo que Ahsoka reconoció, pero no quería creerlo. La Ahsoka adulta, desapareció, en una llama de la fogata.

-/-/-/-

― ¿No puedes dormir? ―preguntó el anciano.

―Eres un lord Sith ―aseguró Anakin.

El anciano abrió los ojos. ― ¿Sientes eso, viniendo de mí? ―preguntó. ― ¿Es la Fuerza Oscura, lo que mi cuerpo transmite?

―Tus visiones y hechizos no me engañan, ¡dime que está pasando, aquí! ―ordenó Anakin.

Para su asombro, el anciano agarró físicamente el plasma, sin dañarse, y lo apartó de su rostro, como si no lo lastimara, agitando suavemente su mano, el láser volvió a la empuñadura. ―Somos portadores de La Fuerza.

―Los Jedi no saben lo que eres.

―Pocos lo saben. Pocos, nos han conocido. ―Dijo el hombre.

― ¿Qué fue eso? ―preguntó, apuntando a la habitación. ―No eran mis madres. Eran otra cosa.

― ¿Vertido a la oscuridad, ¿verdad? ―preguntó el anciano. ―Adoptamos muchas formas. Mis hijos y yo, manipulamos la Fuerza, como nadie. Nos retiramos del mundo material, y vivimos aquí, aislados.

― ¿Cómo un santuario?

―Como una prisión. No imaginas, lo que es sentir tanto amor por tus hijos. Y saber, que podrían destruir la esencia misma, del universo. ―Dijo el anciano. ―Soy la representación física, de la neutralidad en La Fuerza. Mi hijo, lo es del lado oscuro (Bogan) y mi hija, del lado luminoso (Ashla). Pero tú, Anakin Skywalker. ―Colocó una mano en su hombro. ―Eres el Elegido de la Fuerza, ¿Qué tanto conoces, respecto a la Profecía?

Anakin se encogió de hombros. ―Llegará un Jedi poderoso, que eliminará para siempre, la oscuridad de la galaxia.

― ¿Qué pasaría, si miraras directamente al sol? ―preguntó nuevamente. ―Comienza a amanecer, vamos. ―Anakin siguió al hombre, hasta una puerta lateral, llegando a una especie de coliseo. ― ¿Tienes la respuesta, a mi pregunta?

―Me quedaría ciego.

― ¿Y si te quedas en la profundidad, de una cueva? ―preguntó el anciano. ―Sin tu sable de luz, ni fuente alguna, ni siquiera La Fuerza.

―No vería a donde voy. ―Contestó Anakin. ―Sería ciego, igualmente. ¿Por qué me pregunta esto?

―Toma una decisión ―pidió el anciano. Dos extrañas criaturas aladas y reptilianas, aparecieron. Una de ellas, la blanca, sujetaba a Qui Gon y la otra, la negra, sujetaba a Ahsoka. ― ¿Tu maestro, o tu aprendiz?

― ¡Ordena que los suelten! ―exigió Anakin al Padre.

―Eso es algo, que solo tú puedes ordenarles, hacer. ―Contestó este.

Anakin se concentró, sintiendo La Fuerza del planeta, y de la zona en la cual estaban, tocó el suelo con ambas manos, y el suelo comenzó a ondular, como si fuera de agua, causando que todo temblara. ― ¡Suéltenlos! ―La tierra, polvo y arena, ascendieron en el aire, acariciando las pieles de las criaturas. Solo para luego, endurecerse, haciéndolas chillar de dolor, logrando liberar a Qui Gon y a Ahsoka, usando la Fuerza, pero siendo más amable, atrajo a ambos, hacía él. Pero las criaturas se liberaron, y atacaron a Anakin. ― ¡ALTO! ―Exigió. ― ¡DE RODILLAS! ―Las criaturas retornaron a su forma humana.

―Buen trabajo ―dijo El Padre, llegando. ―Solo el Elegido, podría domar a mis dos hijos.

―Ya he pasado tu prueba...

― ¿Y qué has aprendido, hasta ahora, de mi prueba? ―preguntó el anciano.

―La luz y la oscuridad, son uno solo ―dijo Anakin. ―La luz y la oscuridad... ―Una epifanía llegó a él. ―Son y deben de ser vistos, como uno solo. Son lo mismo, pero los Jedi y Sith, le ponemos etiquetas y la usamos únicamente, para el conflicto, en vez de buscar la paz interior.

El Padre asintió, los hijos realizaron una venia.

Los Jedi y el Sith, subieron a sus naves, para salir de ese lugar.