Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

Star Wars: Clone Wars

¡Para evitar un futuro desastroso!

La Padawan Ahsoka Tano, ha decidido abandonar la Orden Jedi, luego de ser inculpada, por un crimen que no cometió.

Pero dos personas llegarán desde un oscuro futuro, buscando mejorarlo.

Y su primera tarea, es evitar que Ahsoka Tano, abandone la Orden Jedi.

(N/A: Este capítulo -así como varios otros-, estarán directamente "inspirados" -casi plagiados- del Fanfic "A través del Tiempo" de LizzyTangaryan de Wattpad)

170: Nos enviaron por ti, 20 años después.

Su nombre completo, era Leia Skywalker Amidala. Fue acogida por un amigo de su madre: Bail Organa, y llevada a vivir a Alderan, para su protección.

Era la hermana de Luke Skywalker Amidala, quien era el último Caballero Jedi en pie, en su presente.

Un presente dónde los Caballeros Jedi, fueron erradicados, y dónde Shiev Palpatine, gobernada con puño de hierro, junto a su alumno: Darth Vader.

A través de sus sueños, Luke y Leia, fueron contactados por los fantasmas de la Fuerza de los maestros del Consejo Jedi: Yoda, Obi-Wan Kenobi, Shaak Tii y la proyección en La Fuerza del líder del grupo rebelde-terrorista: Luz Negra: Harry Obaset.

Yoda tomó la palabra. —Cuando a mí, tú llegaste, te dije que completarías tú entrenamiento, cuando a Darth Vader enfrentaras.

—Lo recuerdo, maestro Yoda —dijo Luke, asintiendo a sus palabras.

—Cuando logras trascender y hacerte uno con La Fuerza, grandes secretos del pasado, presente y futuro, te son revelados —dijo Shaak Tii. —Joven Leia, aunque fuiste acogida por un hombre como Bail Organa, y eres una política y general de la Resistencia, aun así, no dejas de ser una Usuaria de la Fuerza. ¿Estarías dispuesta, a aprender?

Leia se quedó en silencio. Lo suyo era dar órdenes y formar estrategias. Solo iba al frente, cuando hacía falta. Normalmente, Luke y su amado: Han Solo, eran quienes combatían y pilotaban las naves, en los conflictos con El Imperio. Además: ella no sabía nada de La Fuerza. —Sí. Si con esto, podemos terminar la guerra.

Obi-Wan enseñó una pequeña sonrisa. —Hace ya mucho tiempo, Harry Obaset, formó una academia de usuarios de La Fuerza. Los entrena en un planeta, llamado Tython. La cuna de la así llamada, orden de los Je'daii. Allí, él entrenará a Leia, usando un templo especial, como peligroso: Que te dará los conocimientos básicos de todo practicante de La Fuerza, y conocimientos de la Fuerza neutral y luminosa. Te ayudará a construir un Sable de Luz.

Harry le enseñó una sonrisa a Leia. —Cuando lleguen aquí, y luego del entrenamiento de Leia, usarán una plataforma, ubicada en una de las pirámides de la Orden Je'daii, y esto los enviará al pasado.

— ¿Al pasado? —preguntaron los gemelos, entre asombrados e incrédulos.

Yoda tomó la palabra. —Al pasado deben viajar, y este presente evitar. Su primera tarea, que Ahsoka Tano, ex-Padawan de su padre: Anakin Skywalker, a la orden Jedi, regrese. A ella, todo deberán de contarle. —Los hermanos se miraron y asintieron.

—Deben convencer a Ahsoka de que dicen la verdad: Le revelarán que son del futuro. Será su decisión, si le dicen quiénes son sus padres. —Dijo Harry. —Cuando Anakin... Cuando Anakin perdió a Ahsoka, fue cuando comenzó a ir por el camino que Palpatine, ya desde antes, le había colocado. Primero fue Ahsoka y luego... —Negó con la cabeza.

—Nunca antes Skywalker había demostrado deseos, de ser un Maestro Jedi. Pero se esforzó por lograrlo, y no se lo otorgamos —dijo Shaak Tii. —Fue obra de Palpatine, al decirle que el conocimiento de su propio maestro Sith: Darth Plagueis, estaba en los archivos Holocrónicos Jedi, a los cuales solo los maestros podían acceder.

—Maestra Shaak Tii. —Interrumpió Harry. —Bien sabe usted, que había mucho más, que solo Holocrones Jedi, en esa cámara. —Y miró a los gemelos. —Es verdad: Habían Holocrones Sith.

—Palpatine controló a la República, y controló al Movimiento Separatista, causando una guerra, en la cual solo él ganó, pues se rodeó de personas a las cuales les prometió orden, les prometió paz, y todo lo que pidió a cambio, fue su absoluta y completa sumisión. —Fueron las palabras de Obi-Wan.

—Evitar que Ahsoka abandone la Orden Jedi y en ustedes confíe. A ella convencerla deben, y a su madre: Padme Amidala, encontrar la forma de contactarla y que les crea, deben —dijo el maestro Yoda.

Obi-Wan dio un paso al frente, con un gesto de dolor, y alargó su puño cerrado. Luke no supo el porqué, pero alargó la mano, y vio caer, de la mano de Obi-Wan, un collar. —Anakin creó este collar para Padme. Es único. Ella les creerá, cuando se lo enseñen.

—Busquen a Harry Obaset. Con él siempre suelen estar otras personas, otras mujeres. Ellas les ayudarán, también —dijo Shaak Tii, haciendo sonreír a Harry.

—Vengan a Tython, tan pronto como puedan —pidió Harry. Los gemelos asintieron, y los fantasmas, además de la proyección de la Fuerza, desaparecieron.

—Vamos Luke. Vayamos con el maestro Harry —dijo Leia.

—Vamos. —dijo un sonriente Luke, sintiendo esperanza en su ser. —Debemos salvar a mamá y a papá.

Tomaron una nave, y cursaron una ruta, hasta el sistema de mismo nombre, que el planeta en cuestión.

Allí, vieron a un buen número de usuarios de la Fuerza, entrenándose, bajo la mirada de una mujer de cabello castaño y ojos castaños. La mujer dejó de mirar a sus alumnos, y miró hacia la derecha, sonriéndoles a los dos jóvenes. —Ustedes deben de ser Luke y Leia, ¿Verdad?

—Lo somos —dijo él. —Soy Luke. Luke Skywalker. Ella es mi hermana: Leia Skywalker, aunque prefiere ser llamada...

—Leia Organa —interrumpió y completo una mujer, de la edad de los gemelos, de cabello castaño y ojos verdes. —Soy Caroline Obaset, por aquí, por favor, mi padre los espera. —Hizo una reverencia. —Madre. —Hermione asintió, mientras los tres se alejaban, e iban hacia una ciudad construida en piedra, en dónde encontraron a un gran número de personas que usaban armaduras azules. —Los Caballeros de la Luz Negra, el escuadrón principal y el brazo derecho de mi padre, a lo largo de cada asalto contra el Imperio.

—Gracias por toda la ayuda, que suelen prestarnos, en verdad: se los agradezco —dijo Leia, realizando una reverencia, junto a su hermano.

—De nada —dijo Caroline sonriente, mientras avanzaban, hasta un edificio de paredes recubiertas de plata y un metal negro. —Aquí es, donde mi padre suele permanecer más tiempo: La Cámara de los Eventos. Solo ustedes deben ingresar. —Dijo la mujer, mientras se recostaba contra la pared, y veía a los hermanos ingresar.

Lo hicieron, caminando lentamente. Saltaron asustados, empuñando, uno un Sable de Luz y la otra su Blaster. —Bienvenidos a la Cámara de los Eventos. —Un hombre de cabello negro y muy corto, con ojos verdes y una cicatriz apenas visible en su frente, avanzó hacía ellos. —Soy Harry Obaset, Gran Maestro de la Orden Je'daii.

—Maestro —saludaron ambos.

—Eres el caso, que nos trae hasta esta situación Leia Skywalker, pues, aunque eres una usuaria de la Fuerza, jamás te entrenaron en ella. —Harry alargó su brazo izquierdo, que era un brazo robótico, y algo brilló en una luz violeta, siendo un reloj de arena gigante. —Aquí, el tiempo pasará más rápido, que allí afuera. Voy a entrenarte en los secretos de La Fuerza neutral y la fuerza luminosa, veamos qué tanto, le puedo enseñar a tu hermano Luke, quien fue entrenado por Yoda y Obi-Wan. —Luke asintió.

Harry le enseñó a Leia, a como exteriorizar y manipular La Fuerza. Le enseñó a hacer levitar objetos, a cómo empujar y atraer, usaron un Droide desactivado, para que Leia lo desarmara y lo volviera a ensamblar, les enseñó el Grito de la Fuerza, les enseñó el Tutaminis (una habilidad de La Fuerza neutral, capaz de disipar la energía concentrada, como un disparo Blaster o un sable de luz).

A cómo usar La Fuerza para aumentar sus atributos físicos: fuerza física, velocidad, agilidad y resistencia.

Les enseñó a ambos hermanos, el Jeswaldi, la forma de combate mano a mano.

Cuando pasaron 6 meses en ese lugar, Harry llevó a Leia, con su hija, su hija con Padma: Sashi, quien se encontraba en un edificio pequeño. Estaba rodeada por varias mesas de trabajo, con muchos viales de gran anchura, en cuyo interior, había cristales Kyber y cristales Kohlen. Sashi tenía el tono de piel y ojos de Padma, pero el rebelde cabello de Harry.

— ¿Terminaste el entrenamiento en La Fuerza, de ambos? —preguntó Sashi sonriente, al tiempo que sus ojos negros, se encontraban con los verdes de su padre.

—Especialmente, en la chica —dijo Harry.

Su hija asintió. —Es hora del arma de Luz. —La mujer alargó su mano derecha, hacía el lado derecho y una cortinilla, se hizo a un lado. —Adelante, chica. Deja que La Fuerza, te indique, qué cristal es el tuyo y qué bosquejo de futura arma de Luz, usarás. —Leia asintió, e ingresó. Volvió casi veinte minutos después. Sashi se acercó a paso calmado. —Un Sable de Luz curvo, como la tía Susan, ¿Eh? —Señaló hacía el suelo y una sección del suelo se alzó, enseñando una forma cilíndrica, pero hexagonal, de la cual surgió un compartimento, que flotó hasta Leia. —Comencemos entonces: Lo que tienes ante ti, son diez piezas y todas ellas, son esenciales para el funcionamiento del Sable: El cilindro es la empuñadura. Tienes la placa de activación, el interruptor de seguridad, la matriz emisora, un ensamble de lente, una celda de energía —iba señalándoselos, uno por uno. — (...) Entonces: Debes de concentrarte y usar la Fuerza, solo en los momentos más delicados del proceso. Gran parte del ensamblaje, es físico, es decir: tocarás con tus manos, los componentes. —Leia siguió paso a paso, las palabras de Sashi, y los convenientes y precisos consejos de Luke, a la hora de ensamblar su Sable de Luz, lo cual le tomó una semana y cuatro días. — (...) Ahora, querida Leia, es momento de agregar el cristal que tomaste. —Ella así lo hizo. —Séllalo y enciéndelo. —Ordenó Sashi sonriente. Leia obedeció, y ambos hermanos, quedaron asombrados, ante el color. —Justicia, compasión y sabiduría.

—Vamos a comer —ordenó Harry. —Luego, los llevaré al Espejo del Tiempo, para enviarlos a la época, que mencionaron los maestros. —Aunque estaban nerviosos, los hermanos asintieron, a sus palabras, y siguieron a Harry y Sashi, hasta el gran comedor, donde conversaron con los otros muchos alumnos de la Orden Je'daii. Cuando el almuerzo finalizó, ambos fueron llevados hasta un templo de piedra roja. —Párense ante ese espejo y tóquenlo —la superficie no era fría como en un espejo normal, era tibia. Pronto, sintieron como si el espejo se estuviera corriendo, al igual que lo hacía una cortina, y como caían a través del espejo.

— ¡Harry! —gritó Hermione, llegando al lugar.

—Yo también lo siento, Hermione —aseguró Harry. —Una presencia milenaria y perteneciente al Lado Oscuro, más allá de Ahch-To. Más allá de Rakata Prime.

-/-/-/-

Y nuevamente, el Emperadorescuchó esa voz del lado Oscuro, que lo llamaba. Qué lo había estado llamando,desde que ese impertinente hijo de Anakin Skywalker, había destruido laEstrella de la Muerte.

Sheev. Sheev. Búscame. Búscame. —Ordenaba (o quizás imploraba) esa voz misteriosa y desconocida, pero de la cual el Emperador, estaba seguro de que pertenecía a una entidad en resonancia con el Lado Oscuro.

-/-/20 años antes, Coruscant/-/-

Si necesitaba ser sincera,consigo misma, Ahsoka Tano, no sabía muy bien a dónde dirigirse, ahora quehabía abandonado, la que había sido su vida, por tantos años.

Todos le dieron la espalda.

Bueno.

No todos.

Su maestro y su amado, la apoyaron en todo momento.

Ahora estás en dónde perteneces, Barriss —pensó con rencor, mientras apretaba el puño. —No. Deja de pensar así. —Se reprendió. —Esto no es lo que me enseñaron.

—A... ¡Ahsoka! —cuando escuchó que la llamaban por su nombre, giró en redondo, y se preparó, por si tenía que enfrentarse a alguien. Sus ojos se abrieron de sorpresa, al ver aún hombre joven, quizás de su edad, quizás tendría un año menos que ella. Estaba acompañado por una chica.

Ambos tenían el cabello castaño, que inmediatamente le llevó a pensar en su maestro y en la Senadora Padme Amidala.

La chica era idéntica a la Senadora, excepto quizás, por el color de ojos. ¡Azules, como los ojos de su maestro!

Y el chico en cambio, tenía el cabello castaño y enmarañado de su maestro, pero los ojos castaños de la senadora Amidala.

— ¿Quiénes son ustedes? —preguntó, cuando logró recuperarse de la sorpresa, que le causó la apariencia de los desconocidos.

— ¡Ahsoka, necesitamos de tu ayuda! —le pidió el muchacho. — ¡No abandones la Orden Jedi!

La Togruta frunció el ceño. — ¿Quiénes son ustedes?, ¿acaso el Consejo, no entiende lo que es un NO?, ¡NO voy a volver!, ¿Me oyeron? —Y se giró.

— ¡Ahsoka, por favor, escucha lo que tenemos que decirte! —pidió el chico, siguiéndola.

—No —contestó ella.

— ¡Ahsoka, necesitamos que nos escuches, por favor! —rogó la chica, tomándola del hombro, causando que se volviera bruscamente hacía ella. —Ahsoka, nosotros... —y las palabras, murieron en la garganta de la chica, que tomó aire. —Somos... Somos los hijos de Anakin Skywalker.

Ahsoka se quedó en silencio, tratando de procesar, las palabras de la chica. Luke miró a su hermana, sorprendido de que ella decidiera revelarlo tan de repente y sin mayores explicaciones.

Entonces, Luke tomó aire, para apoyar a Leia. —Créenos. Sabemos cuan loco suena todo esto, pero no te estamos mintiendo.

Ahsoka nuevamente, frunció el ceño, mientras los miraba con una sonrisa burlona. — ¿Y qué pruebas tienen, de que dicen la verdad? —Pero ella misma, había sido testigo del viaje en el tiempo. Había luchado codo con codo, con Jedis de eras pasadas, e incluso con un antiguo lord Sith, quien pensó que la luz, era el auténtico camino, hacía la verdadera fuerza, para su orden.

El chico miró a su hermana, sin saber cómo convencer a la Togruta, de que decían la verdad. La chica dio un paso al frente. —Usa la Fuerza y busca en mis recuerdos. —Una desconfiada y escéptica Ahsoka, hizo lo que la chica le dijo, y vio no solo los recuerdos de Leia, sino a los fantasmas de la Fuerza, que se aparecieron ante los hermanos. Incluso vio a su amado Harry, quien le confirmaría la historia de los gemelos Skywalker-Amidala. —Soy... Mi nombre es Leia.

El chico miró a Ahsoka, y le enseñó una sonrisa nerviosa. —Me alegro de finalmente conocerla, maestra Tano. Ben... Digo: Obi-Wan, me habló mucho sobre usted. Soy Luke.

— ¿Qué...? ¿Qué esperan de mí? —les preguntó ella. Pero las imágenes, llegaron a las mentes de los tres, gracias a Harry, Aayla Secura, Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Maris Blood del futuro. —Oh no. No es posible. ¿La Orden Jedi caerá?

—Palpatine es el Lord Sith que la Orden Jedi está buscando, Ahsoka. —Dijo Hermione, desde el futuro. —Debes de volver, debes quedarte junto a tu maestro, quien te considera como una hija. Quédate a su lado, convéncelo de que entrene a Luke y Leia, aléjenlo de Palpatine.

—Luke y Leia, deben de hablarle al Consejo Jedi, acerca de algo llamado: Orden 66. Esto fue, lo que causó la caída de la Orden. —Dijo una voz femenina, que Ahsoka reconoció, como Aayla Secura.

—Cuando te fuiste, la tristeza y el sentimiento de soledad, envolvieron a tu maestro. Y Darth Sidious, es decir: Sheev Palpatine, en sus manos lo tuvo a él. —Era la voz del maestro Yoda. —Pequeña Ahsoka, en tu corazón, el perdón hacía nosotros, te ruego que encuentres.

Ahsoka se puso de pie y miró a los gemelos. —Vengan. Vamos a ver al maestro. Salvaremos a Anakin, descubriremos como murió la senadora Amidala, y... Salvaremos a la galaxia, de ese imperio Sith. —Luke y Leia, le dieron una sonrisa de agradecimiento y esperanza, mientras la seguían, rumbo al templo Jedi.

(Payaso y Arlequín: ¡Oh, sí! Finalmente, llegué a este apreciado capítulo, vamos directo hacía el episodio III -aunque no, inmediatamente-)