Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)
Harén de Harry.
HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.
SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.
Star Wars: Clone Wars
(N/A: Este capítulo -así como varios otros-, estarán directamente "inspirados" -casi plagiados- del Fanfic "A través del Tiempo" de LizzyTangaryan de Wattpad)
171: Vinimos para ayudar.Ahsoka Tano miró a los hijos de su maestro, aún sin poder creerlo.
¡No podía creer que su maestro y la Senadora Amidala, estuvieran juntos!
Tampoco podía comprender totalmente, como era posible, que su maestro se volvería un lord Sith.
¡Y MUCHO MENOS ENTENDÍA, COMO ERA POSIBLE QUE EL CANCILLER PALPATINE, FUERA AQUEL LORD SITH, A QUIEN ESTABAN BUSCANDO!
Pero ahora mismo, solo un nombre y un rostro, estaban en su mente. Ese nombre y ese rostro, eran los de Anakin Skywalker.
Si ella no ayudaba a los gemelos, el futuro sería una completa pesadilla. Y sabía, que no podía simplemente ir y matar a Palpatine, así sin más.
—Ahsoka... —pronunció el chico, Luke.
—Vengan —les ordenó, mientras se giraba y comenzaba a caminar. —De nada les servirá ocultarse. Lo mejor que podemos hacer, es ir directamente al Consejo Jedi. Ellos... Quizás lo mejor, sería que seamos sinceros. —Opinó ella, sabiendo bien, que los gemelos la seguían. —No... No diremos quiénes son ustedes. Pero sí les comentaremos, que han llegado para ayudarnos. Contaremos, sobre... La caída de la Orden y esa... Orden 66. Sobre la rebelión.
—Parece bien —dijo Leia, sin poder evitar reírse. — ¿Por qué atravesamos ese portal sin más, Luke?
—Somos idiotas. No tenemos ningún plan. Solo... Solo el deseo de salvar a mamá y papá. —Confesó Luke.
Se acercaron sonrientes, hasta la entrada del templo Jedi, pero dos guardias, les cerraron el paso, y encendieron sus Picas de Luz, antes de cruzarlos. —Padawan Ahsoka Tano, usted ya no pertenece a la Orden Jedi, debe de dar media... —Comenzó uno de los guardias, pero alguien estaba allí.
— ¿Qué quieres, Sabionda? —preguntó Anakin enfadado y cruzándose de brazos, mirándola desafiante. Ahsoka se puso nerviosa. Entonces, Anakin reparó en que la Togruta, no venía sola, sino acompañada de dos desconocidos. — ¿Quiénes son ustedes? —los gemelos se pusieron nerviosos.
—Eh... Este... Nosotros... —comenzó a decir Luke.
—Ma... Anakin: Ellos dos, son Jedis quienes han viajado desde... Desde... —Ahsoka no supo qué inventarse.
—Él es mi hermano Luke, yo soy Leia. Fuimos entrenados en la Fuerza, por el maestro... Har Kevaset —inventó Leia rápidamente. —Nuestro maestro, fue atacado por un lord Sith llamado Darth Vader, y nos ordenó escapar. Nuestra nave fue convertida en cenizas y nunca antes, hemos estado en Coruscant. Ahsoka nos ofreció venir con nosotros al templo Jedi.
Anakin los miró a los tres, por unos largos dos minutos, antes de tomar una decisión. —Deja que entren. Los tres. —Ordenó Anakin, a los guardias.
—Sí señor —dijeron los dos guardias, dándoles paso, hacía el interior del templo.
—Los acompañaremos a la Sala del Consejo, para que expliquen su caso. —Dijo Anakin.
Ambos hermanos miraban sorprendidos el templo y sonreían.
—Es diferente el estar rodeados de Jedis aquí y allá, que pasar toda tu vida casi solo, con un maestro Jedi. —Dijo Luke.
—Apuesto que sí —dijo Ahsoka sonriente, mientras que pensaba, en cómo lograr volver. No podía, ni debía de abandonar a Anakin. Necesitaba descubrir cómo salvarlo del Canciller, tenía que evitar el nacimiento de Darth Vader. Inconscientemente, lo agarró por su túnica, obligándolo a detener su avance.
Se sorprendió, cuando sintió a Anakin abrazarla. —Sabionda. Lamento mucho, no haberte creído. Lamento, haber intentado arrestarte.
—Maestro yo... No quería abandonarte. —Dijo Ahsoka, mientras apretaba el agarre. No podía dejarlo solo. Tenía que encontrar una forma, de separarlo del Canciller, tenía que volver a ganarse su confianza, demostrarle que no estaba solo. Impedir que el Canciller lo corrompiera. —No quise hacerlo, pero... Sigo... Enfadada, molesta, porque todos, excepto tú y Harry, me creyeron una traidora.
—Te entiendo. En verdad, te entiendo y lamento mucho haberte perseguido —dijo él, acariciándole uno de sus Lekku, con un gesto paternal.
—Maestro. Quiero... Regresar. —Le rogó ella, sin soltar el abrazo, mientras que ambos sentían las lágrimas de la joven, humedeciendo la túnica del Jedi. Tenía que quedarse a su lado, alejarlo del Canciller, salvarlo. Pero era muy desesperante, el no saber qué o cómo hacer, para salvarlo.
— "Abre los ojos" —susurró Anakin, ella así lo hizo, viendo su trenza, flotando y siendo colocada en su cabeza.
— "Gracias maestro" —susurró ella, mirándolo a los ojos, y encontrando en el rostro de su maestro y figura paterna, las mismas lágrimas, que adornaban su propio rostro. —Se alejan.
Se apresuraron para llegar al lado de los gemelos, y Anakin y Ahsoka, los guiaron a la sala del consejo, siendo Anakin el primero en entrar, detrás de él, entró Ahsoka y después, Luke y Leia.
—Maestros: Ahsoka ha decido volver a la Orden —informó Anakin, con una sonrisa, mientras que obviamente no se molestaba en ocultar su alegría. Ella estaba sonrojada. Todos y cada uno de los maestros, se disculparon con Ahsoka. Ella lo aceptó. —Además: cuando ella se estaba yendo, se encontró con estos dos, quienes han dicho ser Jedis y que su nave fue destruida. Aseguran, que nunca han colocado un solo pie en Coruscant, pero que... Recibieron entrenamiento.
Yoda cerró sus ojos, sus orejas se movieron, pero no había viento, dentro de la sala. —A esta época, ellos dos no pertenecen. Desde el futuro han venido, sus motivos no son malos. Esperanza veo en ellos. —Todos se sorprendieron, pero sabían que el maestro Yoda, jamás les mentiría, ni les jugaría una broma.
— ¿Cuáles son sus nombres? —preguntó el maestro Fisto, algo reticente de creerlo, a pesar de que diariamente, colaboraba con Jedis del pasado.
—Soy Luke Sk... —Leia le dio un pisotón. — Skyice. Ella es mi hermana Leia.
— ¿Saben cómo llegaron a esta época? —preguntó Obi-Wan.
Leia tomó la palabra. —Maestros, la verdad, es que el maestro Yoda, el maestro Obi-Wan Kenobi y la maestra Shaak Tii, nos enviaron a buscar al maestro Harry Obaset, líder de un movimiento rebelde, que al igual que mi hermano y yo, hace frente al emperador Sith. —Esa noticia, desató el pandemónium, en la sala del Consejo.
—Este hombre, se hace llamar Darth Sidious. Y tiene un poder muy grande, dentro de la misma República Galáctica. —Dijo Luke.
—Quizás lo sepan o quizás no. —Comenzó el maestro Windu. —Pero estamos colaborando con un movimiento de usuarios del Lado Oscuro, quienes solo intentan mantener el equilibrio de la Fuerza. Hasta que fueron traicionados y un nuevo grupo de enemigos, quienes siguen a un tal Darth Maleval, han declarado la guerra contra la República.
—Tenemos conocimiento de esto, maestro Jedi —dijo Luke, asintiendo. —Las Fuerzas de Darth Sidious, enfrentan a la Rebelión, a las fuerzas armadas del maestro Harry Obaset y al imperio de Darth Maleval. Si por lo menos, evitamos el crecimiento de las Fuerzas de Darth Sidious y frenamos a los Separatistas, así como evitar la Orden 66, entonces nuestro futuro podría no ser tan desastroso.
— ¿Quién se ofrece, para auxiliar a Luke y Leia? —preguntó el Maestro Fisto.
— ¡Nosotros lo podemos hacer! —dijo Ahsoka, casi sin pensarlo. Luego pensó, que no sería tan mala idea, pues los gemelos necesitaban estar junto a su maestro, para evitar que se convirtiera en Darth Vader.
—Maestro Yoda —dijo Luke. —Necesito, hablar con usted en privado. Sobre... La...
—Reunión, finalizada —dijo el maestro Yoda, ordenando indirectamente, a que todos se fueran. —Entonces, ¿De qué se trata?
— "Darth Sidious... Es alguien con un poder enorme en la esfera política republicana y... todos confían en él" —Susurró Luke nervioso. — "Los Clones tienen un chip en sus cabezas, que les obligará a asesinar a los generales Jedi, por supuesta traición, contra la República"
El maestro Yoda, en ese momento, descubrió la identidad de este tal Darth Sidious. Miró a Luke y asintió. El chico se arrastró fuera de la sala de reuniones.
Al salir, vio a Leia caminando junto a Ahsoka. Cuando Luke salió, su hermana, Ahsoka y su padre lo miraron.
—Les enseñaremos sus habitaciones —dijo Anakin, a lo que Luke asintió y les siguió, internándose por los pasillos del templo Jedi, hasta una habitación, con dos camas. —El maestro Fisto y Obi-Wan, hablaron con nosotros, Luke. Ya que Ahsoka y yo, somos los encargados de asistirlos a ustedes nos han dado una semana, para permitirles... Aclimatarse a esta época.
—Eres una leyenda, maestro Skywalker, todos conocen tus hazañas, el "Jedi sin miedo" —dijo Leia sonriente, mientras que Anakin se miraba apenado.
Leia intentaba reconstruir esa curiosa calidez, que acababa de sentir, cuando Anakin la miró, al llegar al templo. Verlo como un Jedi, como alguien que defendía los verdaderos valores de la República, le hacían querer estar a su lado, ganarse su confianza, para así poder alejarlo del Emperador.
Este hombre era... Era noble a la causa Jedi y defendía a la República.
Era su padre, ¿Cómo era posible, que él lo arrojará todo por la borda y se aliará al emperador?
—Este... gracias, Leia —dijo Anakin algo sonrojado, mientras que Luke y Ahsoka los miraban. Luke sorprendido, por cuan buena era su hermana al hablar y Ahsoka sonriente, y decidida a salvar a su maestro.
—Maestro Skywalker, ¿Qué puede decirnos, sobre el Conde Dooku? Es el líder de los Droides de Batalla, y según lo que nosotros sabemos, son el enemigo a vencer de la República —dijo Luke.
—Fue un alumno del maestro Yoda, al igual que lo es el maestro Qui Gon. A pesar de que una vez fue un Maestro Jedi, Dooku dejó la Orden Jedi y la República Galáctica después de desilusionarse con la corrupción en el gobierno. Y creó al movimiento Separatista, el cual es un gobierno no reconocido, galáctico, democrático, corporatocrático y confederado. Hemos descubierto, que cuentan con el apoyo secreto de varias mega corporaciones, incluyendo la Federación de Comercio y el Gremio de Comercio. La Confederación fue formada por miles de sistemas estelares secesionistas sobre la base de impuestos excesivos y corrupción dentro del Senado Galáctico. —Informó Anakin, a los gemelos. —Hasta hace unos... siete meses, Asajj Ventress fue una de sus aprendices, pero fue traicionada y se volvió una Jedi. Ahora, solo queda el General Grievous, quien es un Kaleesh ciborg, no-sensible a la Fuerza, pero eso no lo hace ser un enemigo menos poderoso.
—Bien, esta es su habitación —dijo Ahsoka, dejando que los gemelos entraran.
—Gracias por su ayuda, Ahsoka, maestro Skywalker —dijo Luke.
—Descansen —dijo Anakin sonriente, ambos asintieron y la puerta se cerró detrás de ellos. — ¿Vienes conmigo, sabionda? Iré a informarle a la Senadora Amidala, que has vuelto a la orden.
— ¿Y sobre Luke y Leia? —preguntó Ahsoka. Necesitaba encontrar alguna forma, de que los gemelos, pudieran conocer a su madre e informarle a Padme sobre todo esto. Sabía que ella podría auxiliarlos, a derrocar al Canciller.
Anakin pareció pensarlo un momento. —Sí. También de ellos.
Al día siguiente, tendría lugar una reunión, que cambiaría el rumbo de la guerra.
