Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

175: Crisis en Utapau.

Leia, Luke y Ahsoka, nuevamente se reunieron con Padme en secreto, cuando supieron que ni Qui Gon, ni Anakin, ni tampoco Harry, estaban por allí cerca. — "Padme, esto podría ser peligroso, ¿Qué ocurre?" —preguntó Ahsoka, mirando a la mujer, que consideraba como su madre.

— "Niños tengo una idea, pero necesito saber, qué piensan ustedes" —Les dijo, sin hacer distinción entre sus hijos y la Padawan de su esposo, y el corazón de Ahsoka se calentó, al saber que Padme la veía como una hija. La Togruta, la veía como su madre. — "Tuve la idea, de acercarme a Palpatine, y decirle que con la guerra acrecentándose, estoy sintiendo, como mis ideales pacifistas están fracasando, y que quiero apoyar el movimiento armado republicano"

Los ojos de los tres, se abrieron de forma desmesurada, ante el plan de su madre (madrastra/esposa de su maestro).

— "Mamá, ¿eso no lo haría sospechar?" —preguntó Luke. — "Eres pacifista, y de la noche a la mañana, quieres apoyarlo"

— "Al menos, de que madre le dé pistas a Palpatine, de que esto es por el bien de padre, Luke" —Intervino Leia. — "Si ese fuera el caso, Palpatine podría probar que el apoyo de mamá, es "verdadero", y creerá que el amor de mamá, por papá, está debilitando los ideales de mamá"

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Sobre el planeta Utapau, las naves de tipo caza y los cruceros Separatistas, se estaban desplegando, al tiempo que cientos de criaturas espantosas, con formas que recordaban vagamente a seres marinos, pero con tamaños titánicos, estaban abriendo sus fauces y mordiendo los cruceros, al tiempo que destruían las naves caza.

Los soldados y los droides, estaban en tierra preparados, y cuando supieron que todos los cruceros y naves, habían sido destruidos, entonces usaron los cañones para abrir fuego, cuando vieron a las criaturas ir descendiendo, hacía la superficie del planeta.

Algunas de las criaturas fueron asesinadas o malheridas, pero eso no salió como se esperaba, pues el tamaño de las criaturas era tan colosal, que estas solían caer, sobre los campos de cultivos, los bosques, aldeas o ciudades, creando un daño muy grande y causando desolación en los corazones de los soldados, quienes intentaban defender Utapau.

Pronto, se vio que eran usuarios de la Fuerza, quienes cabalgaban las criaturas y todos ellos encendieron sables de luz, de un bello rojo carmesí, y cargaron contra los soldados a quienes cortaban o empalaban con sus armas, o los ahorcaban con la fuerza, los electrocutaban o los quemaban.

Las fuerzas armadas de Malevak, avanzaban hacia las ciudades, sin que las fuerzas armadas de Utapau, pudieran hacer nada, para evitarlo.

Los tanques eran cortados con sables de luz o se liberaban contra ellos, poderosos Rayos de la Fuerza.

Los aldeanos y ciudadanos, huían despavoridos, dejando sus hogares y pertenencias, cuando los veían llegar, permitiendo a los miembros del imperio Sith de Maleval, tomar casi un 30% de Utapau, pues las Fuerzas Armadas, no podían hacerles frente.

Los soldados disparaban, solo para que los Siths usaran sus sables de luz y reflejaran disparos. O los más versados, extendían sus manos, y detenían en el aire los disparos láser, con el Tutaminis, y luego se los devolvieran, solo con señalarlos.

Los droides de batalla, eran convertidos en chatarra, solo con el apretar de un puño de sus oponentes.

Más del 55% del planeta, fue conquistado por las fuerzas de Maleval, en solo dos semanas y cuatro días.

Finalmente, el Conde Dooku logró abrirse paso a Utapau, pese al bloqueo del Imperio Sith (y por bloqueo, nos referimos a cientos de criaturas alquímicas, que estaban rodeando el planeta), acompañado por el General Grievous.

Gracias a que tomaron aquel 55% del planeta, lograron comenzar la extracción de la materia orgánica acumulada en sedimentos del pasado geológico del planeta, comenzando a extraerlo mediante la perforación de pozos.

Una fuente de combustible, que también podría ser convertida en un agente cristalino, altamente volátil y que se podría usar como explosivo, para la conquista galáctica, por parte del Imperio de Maleval.

El Conde Dooku y el General Grievous, lograron abrirse paso y cuando hicieron descender a los Droides, pronto descubrieron que se trataba de usuarios de la Fuerza, pues emplearon la Fuerza y también sables de luz escarlata.

Esto causó que Dooku se mordiera el labio inferior. — ¿Usuarios del Lado Oscuro?, ¿de dónde han salido? —se preguntó el Conde, sin poder entenderlo. — ¿Estarán del lado del maestro Sidious?, ¿o serán independientes? No. Si están atacando un planeta Separatista, significa que NO están del lado del maestro Sidious. Pero tampoco son Republicanos, ni Jedis. —Miró hacía su derecha, un mapamundi del planeta, y allí se veía la destrucción de las ciudades y las masacres. Todo esto, gracias a varios satélites artificiales y las fotos dejaban ver, que nada de esto era obra de la Orden Jedi, ni de la República, quienes jamás harían algo así.

Dooku y Grievous descendieron de la nave y desplegaron a los droides, comenzando a recorrer las ciudades, con sus sables encendidos.

Dooku abrió sus ojos, al tiempo que Grievous rugía de dolor, y ambos caían sobre una rodilla, con una mano en el suelo, y otra mano, a sus corazones. —Esto... esto es... Morichro. Están ralentizando rápidamente mis funciones corporales, hasta el punto de la muerte. —Alargó su otra mano, hacía Grievous, y generó una esfera de la Fuerza, para formar algo similar a una esfera, que alejaría el ataque enemigo, sobre Grievous, y luego lo hizo, sobre sí mismo.

Al avanzar, Grievous apenas y tuvo tiempo, para generar un campo de fuerza con un tablero tecnológico, en su antebrazo derecho.

Avanzaron entre las aldeas y pueblos, que la gran mayoría, solo eran fantasmas y no había nadie allí.

Cuando ambos bajaron sus guardias, cinco hombres y cinco mujeres, salieron desde las casas de una aldea, rodeándolos a ambos.

El Kaleesh ciborg liberó sus dos brazos extra y desenfundó sus cuatro sables de luz.

Un Myneyrsh se paró junto a un Besalisko y ambos asintieron, al tiempo que desenfundaban sus sables, para hacerle frente a Grievous.

Grievous y Dooku se miraron, y se pusieron espalda con espalda, antes de que el mismísimo Maleval, líder actual de la Orden de los Sith; los usuarios del lado oscuro, que ahora vivían en Korriban; apareciera.

Maleval asintió al Myneyrsh y al Besalisko, para que atacaran a Grievous, quien tuvo que bloquear ocho sables de luz, con dos sables cada uno.

Dooku abrió sus ojos sorprendido, y retrocedió, mientras bloqueaba con su sable, un rápido tajo ascendente, de Maleval, quien tenía una gran fuerza física, y lo mandó a volar por el aire. Dooku usó la Fuerza, para girar sobre sí mismo, y caer al suelo, sin sufrir daños.

Cuando Maleval le atacó, extendió su mano derecha, y lo mandó a volar, para luego tener que bloquear con su sable de luz, debido a que Maleval le arrojó rayos de la Fuerza.

Cuando el Conde contraatacó con los mismos rayos de la Fuerza, Maleval hizo un movimiento con su brazo derecho, desviando los rayos del Conde y Maleval contraatacó nuevamente con su Sable de Luz, lanzando un corte descendente, que el Conde bloqueó con su sable, pero la fuerza física del Conde, fue superada por la de Maleval, tirando a Dooku al suelo, y haciéndolo gemir debido al golpe que sufrió el anciano.

Maleval levantó su Sable de Luz, para atravesar al Conde a la altura de su pecho; pero el Conde empujó el Sable de Luz de su oponente, hacía un lado y luego recorrió la hoja de plasma escarlata de Maleval, obligando al Quarren a soltar la empuñadura de su sable de luz, permitiéndole al anciano líder Separatista ponerse de pie, y el tiempo suficiente para que Maleval recuperar su Sable de Luz, siendo el Sith empujado por la Fuerza, y haciendo lo mismo con los enemigos de Grievous, quien aprovechó para decapitar al Myneyrsh, pero en cambio el Besalisko bloqueó los sables de su oponente, y le dio una patada.

Los Separatistas y los Sith se miraron.

Era un punto muerto.

Un mensaje llegó al auricular del líder Separatista. «¡Conde Dooku, las fuerzas enemigas, nos están obligando a replegarnos!» escuchó un rugido y la comunicación se cortó.

Todo comenzó a temblar, y muchas explosiones se escucharon.

Dooku y Grievous supieron lo que debían de hacer.

Por mucho que el Conde lo odiara, era hora de que escaparan.

El hecho de otorgarles un planeta Separatista, como Utapau a estos... estos Siths, le provocaba a Dooku, querer vomitar.