Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

Star Wars

182: La Verdad.

Aunque Harry y Xadra, aún no entendían, qué pintaban ellos, en aquella reunión, que tendría lugar, en el apartamento de la Senadora Amidala, en el edificio Republica 500, aceptaron ir.

—Mi maestro, necesita todo el apoyo que pueda tener. —Fueron las palabras de Ahsoka. —Él necesita a su hermano, junto a él.

— ¿Es tan grave? —preguntó Xadra, preocupada.

—No. No es algo negativo, pero... —prometió Ahsoka sonriendo, para luego mirar a Xadra y después a Harry, dirigiéndole la palabra. —Sabes bien, de los problemas de ira, que tiene el maestro. Lo conoces desde hace ya muchos años. —Harry asintió. Su novia Togruta le sonrió y lo besó en los labios, dejando a Xadra incrédula. —Nos necesitará, como apoyo moral, para... para saber, que no está solo.

—Entonces: es en el Republica 500, pero aún no nos has dicho la hora —dijo Harry, Ahsoka se sonrojó.

—A las 18:00, es una cena, después de todo —dijo Ahsoka, encogiéndose de hombros. —Por cierto: si pudieras traer a la maestra Secura y a Maris, te lo agradecería.

—De acuerdo, allí estaré con ellas —prometió Harry asintiendo, mientras se cruzaba de brazos, y se alejaba junto a su Padawan, preguntándose qué estaba pasando en el apartamento de la Senadora.

-/-/-/República 500, apartamento Amidala (Skywalker)/-/-/-

Luke suspiró, mientras se pasaba una mano por la parte posterior de la cabeza. Leia y Padme, lo miraron.

— ¿Qué pasa, Luke? —preguntó Padme preocupada, mientras acariciaba la mejilla de su hijo.

—Papá va a estar, furioso con nosotros —predijo él, su rostro denotaba nerviosismo y algo de estrés. —Nos hará una ley de hielo, apenas se entere.

—A nadie, le gustaría que le ocultaran algo así, Luke. —dijo Leia, cruzándose relajadamente de brazos. —Especialmente, cuando... cuando descubres, que te unirás a uno de los Lores del Sith, más poderosos del universo y que... —miró a su madre, quien los abrazó a ambos. —Luke, escúchame: Sabemos que ahora mismo, papá puede estar siendo influenciado por Palpatine.

—Eso es lo obvio, Leia —dijo Luke nervioso. —Y es el problema principal. ¿Y si decide, que solo puede confiar en Palpatine, y que nosotros, ya no somos de su confianza?, ¿y si se entrega al Lado Oscuro y se convierte en Vader, por enfadarse con nosotros, al descubrir que somos sus hijos y no se lo dijimos?

—No lo hará —madre e hijos, gritaron y miraron hacía la ventana, encontrándose con una seria Ahsoka, la cual tenía una mirada decidida en su rostro. —Si el maestro intenta algo así, en algún momento, voy a detenerlo, de una forma u otra.

Leia saltó, cuando sintió la mano de su madre, sobre la suya. —Leia, ¿me ayudas a cocinar?

—Por... por supuesto, mamá —dijo la castaña, algo nerviosa, haciendo reír a su madre, a Ahsoka y a Luke.

Entonces, Ahsoka tuvo una idea, de como auxiliar al hijo de su maestro. —Luke, ven conmigo. —Un curioso Luke, siguió a Ahsoka por el apartamento de sus padres, hasta la habitación que compartían ellos dos. Vio a la Togruta, abrir el armario y empujar las ropas, hacía un lado, antes de empujar la pared del fondo, enseñando que había unas escaleras. Ahsoka no le dijo nada y Luke, solo la siguió, subiendo las escaleras, hasta llegar a la azotea del Republica 500, dónde Ahsoka presionó un botón, que estaba junto a la puerta, y el botón alumbró el verde. —Gracias a este amiguito, sabremos cuando el maestro llegue y cuando tengamos, que bajar. —dijo ella, refiriéndose al botón. —Entonces, ¿listo? —Ahsoka desenfundó uno de sus sables de luz, lo hizo girar en sus dedos con maestría y lo encendió.

—Por supuesto —dijo un sonriente Luke, mientras encendía su sable y miraba a la alumna de su padre, con una sonrisa burlona. —Veamos lo que sabes hacer, anciana. —Ahsoka se enfadó, por el apodo y se lanzó contra Luke, rápidamente con la forma V, mientras que Luke, optó por la forma III de Obi-Wan.

-/-/-/En la cocina/-/-/-

— ¿Qué te pasa, Leia? —preguntó Padme, con un tono maternal, dejando de lado, los medallones de estrea de mar Plavoniana.

—Luke es el Jedi, yo soy la Senadora —comenzó la chica, mientras terminaba de condimentar las rodajas de lengua de Aric y los filetes de Bantha. —Papá amará más a Luke, de lo que me amará a mí.

Padme le sonrió, con ternura y le paso una mano por la mejilla. —Leia, tu padre los amará a ambos en la misma medida. Sin distinciones. Son sus hijos y el que sus empleos sean distintos, no significa que su padre y yo, amaremos más a uno, que al otro. Además: ¿Nunca has escuchado la frase: "los niños son de mamá y las niñas de papá"? —La chica le enseñó una sonrisa tímida a su madre, mientras asentía. —Ayúdame con las especias, para las costillas de Brot y no olvides, el picante de Kitasis.

— ¡Me encantan las costillas de Brot con picante de Kitasis! —saltó una sonriente Leia, haciendo reír a Padme.

—No me sorprende: a tu padre le fascinan —dijo Padme sonriente. —No son capaces de quedarse fuera de la acción, sus planes a menudo fracasan y cuando improvisan, a ambos las cosas les salen tan bien, que intentan mantener un rostro serio y convencer a los demás, de que todo esto, era parte del supuesto plan. no les gustan que vayan en contra de sus órdenes y se tragan su orgullo, si otros planes triunfan. Son impulsivos, se dejan llevar por el corazón y son capaces de cualquier cosa, por aquellos a los que aman.

—Mamá. Tenemos que... que encontrar pruebas, o papá no nos creerá, tu misma has dicho, que papá confía ciegamente en Palpatine —dijo Leia, cada vez más preocupada por su padre.

Luke y Ahsoka se habían aseado y cambiado de ropas. Auxiliaron a colocar el mantel en la mesa, sirvieron el jugo en los vasos, y los llevaron, así lo hicieron con las cucharas, cuchillos y tenedores. Cuando Padme sacó las carnes del horno, escucharon la puerta abrirse, y vieron entrar a Anakin, acompañado por Xadra, Maris, Aayla y Bith. Hermione, Padma, Daphne y Susan llegaron, y traían más comida, al tiempo que se disculpaban, por llegar de imprevisto. Padme aseguró, que no importaba e incluso apareció el maestro Qui Gon, disculpándose repetidamente, por la falta de modales de las cuatro chicas humanas, quienes lo arrastraron en contra de su voluntad.

Todos comenzaron a comer, mientras contaban anécdotas y fue una bella velada.

—Entonces, Padme —dijo Anakin, mirando a su esposa. — ¿Por qué Luke, Leia, Ahsoka y tú, están tan nerviosos?

Los gemelos miraron a Padme y Ahsoka, quienes asintieron.

—Es... es difícil de explicar y aún más difícil que nos crean —dijo Leia cada vez, más nerviosa. —P.… maestro: ¿podrías ayudarme, creando una proyección mental? —Anakin asintió, siendo ayudado por Qui Gon. Era una técnica, que permitiría a todos, ver los recuerdos de Leia, pero ella meditó y conectó su mente, a la de su padre, viajando entre los recuerdos futuros de este último.

Cuando la proyección se creó, imprevisiblemente, los recuerdos que El Padre le había quitado a Anakin, volvieron de golpe: todos vieron, como Palpatine resultaba ser Darth Sidious, como él estaba detrás de los Separatistas y de la República, como él era el maestro de Darth Tyrannus. Como Tyrannus sería asesinado en algunos meses, por obra de Anakin y ordenes de Sidious, como Sidious enviaría a la mente de Anakin, los falsos sueños de Padme muriendo en el parto.

Sidious, hablándole sobre Darth Plagueis.

Como a Anakin, le negaban un puesto en el Consejo de los Maestros. Siendo esto necesario, para tener acceso a la sección prohibida y poder buscar información de Darth Plagueis y cómo salvar a Padme.

Como Anakin se uniría a Sidious, por ser (supuestamente) el único capaz de salvar a Padme.

Como Anakin combatiría a Qui Gon y a Harry, en Mustafar y como el Elegido sería mutilado, para luego ser dejado quemándose.

La extensa y dolorosa operación, que lo llevaría a ser Darth Vader. Como sentiría la muerte de su esposa, pero desconocería que sus hijos sobrevivirían.

Los recuerdos no se detuvieron, sino que se volvieron más desordenados. Las masacres causadas por Vader, como Luke fue criado por los Lars y entrenado por Obi-Wan e Yoda, como Leia, fue criada por Bail Organa.

Como ambos, pasaron a formar parte de la Resistencia contra el Imperio.

El combate de Darth Vader, contra Luke y como Luke perdió su mano.

Un fugaz combate entre Darth Vader y un Harry, que más bien parecía ser Darth Glych.

Los recuerdos se detuvieron, Anakin temblaba, sudaba frio, sus pupilas estaban dilatadas y comenzaba a transpirar. Antes de que pudiera alejarse, Leia lo abrazó con fuerza, mientras comenzaba a llorar. Anakin también empezó a derramar lágrimas, mientras la abrazaba.

—Y-Yo... —Anakin no sabía que decir.

—Papá —dijo Leia suavemente. Se sentía liberador, finalmente poder llamarlo así. —Cuando... cuando nos enviaron aquí. No sabía si podía confiar en ti. Sabía, que, matando al emperador, podríamos detener todo esto, pero... pero no sabía, si acaso, ya serías su aliado. Pero, gracias a todas estas experiencias, que he pasado con mamá y contigo, sé que no eres un monstruo. Lo hiciste, porque intentaste salvarnos.

— ¡Y en el camino, condené a toda la galaxia, Leia! —gritó Anakin furioso, solo para ver a su hija sonreírle calmada y besarle la frente.

—Detendremos a Palpatine y lo encerraremos —juró Leia, entonces fue sincera. —Aunque sigo prefiriendo, ver al maestro Windu a punto de matarlo.

—Somos dos

—Todos —dijeron los demás.

— ¿Nos entrenarás, cuando volvamos a nacer y tengamos la edad suficiente, ¿verdad? —pidió Leia, Anakin asintió, mientras le sonreía a su hija, y abrazaba a Luke.