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Hola queridos lectores lamento la demora pero lo prometido es deuda constantine ;D
ya tengo una pagina especial en facebook, aparezco como serenity moon
nos vemos abajo
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CAPITULO 5 LA PACIENCIA ES UNA VIRTUD
AMOR U OBSESION ESA ES LA CUESTION
Bajo las estrellas también podríamos mirarnos mientras la luna nos acobija con ternura y dulzura con el manto de la luz que invaden nuestros corazones, pero simplemente a veces la vida no es como una novela romántica, no es como el cielo la pinta, las estrellas y la vida siempre es inconstante, cambian, tienen etapas, son diferentes y únicas a la vez, entonces ¿Qué es lo que se debe de realizar en la paradoja del amor? ¿Cómo entender sin juzgar a alguien? ¿Cómo aceptar sin rechazar? ¿Cómo ver virtudes y defectos sin que surja un efecto contrario? Enigma más grande que el amor, es la vida y el enigma más parecido que la vida es el amor, pero ambos hermanos del mismo seno, ambos tan parecidos y diferentes a la vez.
Como el agua y el cielo, tan imponentes, bellos y maravillosos como misteriosos e incomprensibles.
Que maldita cuestión es esta, ¿Qué se necesita para saber que se debe de hacer? Ni el hombre más sabio, paciente y amoroso se puede salvar de tener esta maldita cuestión entre el amor, el odio, obsesión y la vida…esa es la cuestión.
S.M
Helga miraba de reojo al rubio que estaba tratando de explicar a la profesora Banes por qué estaban encerrados en el closet de los materiales para educación física, pero esta obviamente no se estaba creyendo ni una palabra de Arnold, lo cual ponía en un constante enigma a la rubia, ¿Qué demonios iba a pasar si Bob se enteraba?
-Y así fue como nos quedamos encerrados ¿Verdad Helga?
Ella no dijo nada solo miraba el suelo.
Banes enarco una ceja aún más desconfiada.
-Se lo explicaran al director, vamos –Susurro mirándolos con molestia
-Profesora todo esto es mi culpa –Arnold bajo la mirada resignado, debía salvarla eso era lo que su mente pensaba solo eso.
Helga levanto su mirada sin comprender.
-¿De qué habla señor Shortman?
-He estado molestando y acosando a mi compañera –Dijo firme y demostrando vergüenza también –Porque no ha querido aceptar a salir conmigo
Tanto Banes como Helga le miraron sorprendidos, la profesora tuvo que volver a colocarse bien los lentes, pensando que el que tenía enfrente no era Arnold Shortman un alumno intachable desde que llego a la preparatoria y a Helga quien siempre estaba metida en problemas con los demás porque era una niña problemática desde siempre según los profesores que la conocían.
-¿Qué…? –Susurro Helga pero Arnold la calló
-Esa es la única verdad, por lo que si hay alguien que merece un castigo soy yo, porque dejarme llevar por mis impulsos y orgullo por querer tener algo que se me ha negado
Banes miro un momento más al rubio y con un suspiro asintió –Bien señor Shortman acompáñeme, señorita Pataki vaya a clases estaremos vigilando que el señor Shortman no la vuelva a molestar
Arnold dio media vuelta para seguir a la profesora pero no sin antes mirar a la rubia de sus sueños con media sonrisa burlona, divertida y enigmática. Algo que le dio un pequeño escalofrió, quizás sabía que estaba tramando algo por eso último que no alcanzaba a entender, eso le asusto, Arnold era fácil de leer, lo que la llevo a preguntarse…
¿Qué demonios había hecho con Arnold Shortman?
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Mientras caminaba hacia la oficina del director, poco a poco su mente se iba aclarando era como si una capa empañada por adrenalina de momento le hubiera poseído y le hubiera hecho hacer lo que hizo, pero entre más se daba cuenta de lo que había ocurrido y lo que había hecho más comenzaba a sentir un fuerte dolor de cabeza, preguntándose…
¿Por qué demonios lo hizo?
-Director Kyle, aquí está el señor Shortman, lo encontré dentro del closet con la señorita Pataki
-¿Qué? –El hombre de edad mediana, tez morena y cabello azabache miro sin comprender y realmente alarmado -¿Cómo es eso?
-El señor Shortman dice que ha estado siguiéndola por varios días y que estaba cansado de que ella no le hiciera caso y por eso la encerró en el closet.
-¿Es cierto eso? –Pregunto el azabache mirándolo con dureza
Arnold solo le quedo asentir secamente con la cabeza mientras miraba al suelo.
-Y asumirá su castigo
Kyle miro un momento al rubio antes de asentir secamente. –Tome asiento joven, que tenemos mucho de qué hablar y hablaremos con tus padres
"Ahora si estoy en problemas" pensó Arnold nerviosamente mientras el director levantaba el teléfono
¿Hasta dónde era capaz de llegar con tal de proteger el orgullo Pataki? Ahora tenía la respuesta, estaba peor de lo que llego a pensar en algún momento.
Aunque sabia que también lo había dicho y hecho las cosas para poder evitarle algún problema a la rubia tampoco sabía que estaba bien haberle mentido a las autoridades de la escuela, pero ¿Qué más podía hacer? No podía hacer nada malo en contra de ella, además de todo y sobre todas las cosas la amaba y aunque la odiara mil veces más la amaba.
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Gerald miraba molesto a Helga mientras esta platicaba tranquilamente con Lorenzo quien la tomaba de vez en cuando la mano y ella sutilmente la quitaba, su amigo estaba loco ¿Cómo es que podía estar enamorado de alguien como Helga G. Pataki? Él tenía más de una razón por las que no debería de estar enamorado de ella.
La número uno, Helga era poco agraciada y femenina para él.
Razón número dos, era gruñona, mandona y enojona, parece que todo le molesta y nunca nada le agrada.
La tercera, Helga no lo quería, porque si lo hubiera seguido queriendo o siquiera le gustara no permitiría que Lorenzo estuviera haciendo lo que hacía.
La cuarta y de las más importantes, Helga G. Pataki era demasiado egoísta. Justo lo estaba comprobando su amigo seria castigado no solo en la escuela seguramente en su casa también.
Sus pensamientos fueron interrumpidos, pensando en esto último, su amigo tan paciente y buen samaritano como siempre lo han conocido ese ser sin problemas y sin ningún problema existencial era aprensado por algo que realmente no era cierto, lo conocía, no era capaz.
El chisme había corrido ya por toda la escuela por eso sabía perfectamente bien todo lo que había pasado.
-Gerald
El moreno se sobresaltó un poco al oír la voz de su mejor amigo, había estado más al pendiente de lo que veía enfrente que a su alrededor.
-Arnie ¿Qué paso?
-Ah ¿Ya te enteraste?
-Si viejo toda la escuela se enteró ya
Arnold resoplo molesto mientras abría su casillero –Una semana castigado y tres días suspendido –Suspiro un poco más antes de añadir –Y castigado de por vida por mis padres.
-Mmm mmm mmm –Gerald le miro con algo de pena antes de continuar –Tu castigado y…no quiero ser un entrometido pero mira a tu chica
El rubio miro hacia donde Gerald miraba hace unos minutos y entonces la vio, tan dulce, salvaje e imponente, tan sarcástica y tan hermosa a la vez pero con una sonrisa en sus labios que no era para él y…dios Lorenzo la tomaba de la mano en el momento que la vio, por instinto azoto la puerta de su casillero provocando el sobresalto de Gerald y la atención de Helga.
-Cálmate hermano los…
-No son celos ni nada de lo que crees –Dijo inmediatamente Arnold –Anota la tercera razón para odiar a Pataki, Gerald
-¿Tercera? –Gerald torció la boca en una mueca de disgusto
Arnold lo ignoro y continúo
-La paciencia puede terminarse en el momento en que Helga Pataki se aparece alrededor de tu mundo, es egoísta y manipuladora, además de ser un peligro silencioso como una enfermedad, que puedes odiar pero necesitas a la vez.
-Lo cual sigue siendo una razón confusa y directa pero también comprendo que la amas y por ello estas de este modo ¿No? No la dejaras ¿Verdad?
Arnold sonrió maliciosamente –No, lo bueno de estar con Helga Pataki es que sabes cómo puede pensar de la manera más retorcida y confusa del mundo pero a la vez es clara como el agua, pero complicada como la lluvia, solo necesitas un poco de claridad propia para poder comprender su juego y jugarlo.
No sé qué tramaba su amigo pero la mirada de león acorralando y analizando su siguiente movimiento para su presa no le gusto.
Definitivamente Arnold Shortman estaba loco, pero sabía que su locura tenia nombre.
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En la tarde, mientras el sol se ponía a través de su ventanal de cristal, Arnold miraba a su eterna amada que estaba bajando por la ventanilla de esta para su cuarto, este sonrió al verla, al saber que de inmediato respondió el mensaje que le envió.
-Hola Cecile
-Arnoldo –Murmuro la rubia en modo de saludo antes de acercarse a este.
Había tomado la costumbre de besarlo cada vez que lo veía pero en esta ocasión el rubio se levantó antes de que terminara de acercarse, sabía que podía hacer mal jugar esto, jugar con fuego era obvio que se quema uno mismo pero necesitaba hacerlo.
-¿Qué hacía Lorenzo agarrándote la mano en la escuela?
-¿Qué?
-Y tú le sonreías ¿Te…? –La pregunta quedo en el aire
-¿Yo que?
-Nada olvídalo, solo…no me gusto que…
-Arnoldo quedamos que sin celos, sin sentimentalismos, ni nada por el estilo
-Lo sé pero… -Se acercó un poco más a la rubia –Creí que eras mía.
-¡Pues creíste mal!
-¿Creí mal?
-Solo somos amigos ¿Lo recuerdas Arnoldo?
El rubio suspiro frustrado –Amigo con beneficios ¿No?
-Si exacto pero no puedes ni tienes derecho a reclamar ni a celarme
-Helga
-Sabes algo, al final solamente tú tienes la culpa de que te hayan castigado, porque tú quisiste echarte esa culpa y esa mentira tú la planeaste solo no yo, yo no te dije nada.
-¡¿Cómo puedes ser así?!
-¿Así cómo? –Pregunto la rubia sarcástica y burlona
-¡Así! –Grito el rubio frustrado y sin saber más que hacer la tomo desprevenida por la cintura para besarla, estaba harto, cansado y frustrado, su paciencia eterna siempre desapareciendo cada vez que la rubia lo exaltaba al punto de llevarlo al extremo de no tener esa paciencia para resolver las cosas de otra forma más que a ser apasionado y dejándose llevar por sus emociones.
Sus labios atacaban los de la rubia con tanta fuerza y pasión, mientras por la fuerza la había empujado poco a poco hasta que cayeron sobre la cama del rubio, este comenzando a sentir mil sensaciones al tenerla bajo su cuerpo, disfrutando cada centímetro bajo su piel, era increíblemente como podía llevarlo al cielo y después al infierno, luego de estar alegre y enamorado, pasara a un Arnold molesto, frustrado.
Ya tenía lo siguiente y algo más para su regla número tres, Helga Pataki puede hacerle perder la paciencia al más santo de las personas, pues su pasión extremista y su manera de ser tan dulce y agria al mismo momento y ser tan sarcástica pero sincera, siempre le traería problemas.
Sobretodo Helga Pataki podía hacerle perder la más grande virtud a cualquier persona con el simple hecho de ser ella y su orgullo Pataki.
-¡Eleonor!
Ambos rubios sobresaltados y sonrojados se sobresaltaron al escuchar la voz que les gritaba, sin saber bien que decir.
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-Maldita sea debo hacer algo para que dejes de estar con ella –Dijo la joven mientras miraba la escena desde la azotea vecina –Lamentaras haberme rechazado Arnold Phill Shortman
Hola queridos lectores
lamento la demora pero aqui esta el nuevo capitulo, espero que les guste
dedicado a Constantine quien voto por este fic en facebook
mi nuevo perfil es Serena sukino para que se unan jejeje
saludos
