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Hola queridos lectores

actualizacion de premio a Maria Teresa Fuenzalida quien gano :D

aqui esta lo prometido es deuda

nos vemos abajo

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CAPITULO 6 LA DULZURA DEL ALMA NO ES UN ARMA PARTE I

CAPITULO 6 RAZON NUMERO CUATRO


A veces suele ser la vida cruel, pero también suele ser demasiado directo y no verla, a veces el ciego quiere ser ciego hasta que quiere, a veces el espejismo mismo que hemos impuesto en nuestro mismo reflejo solo es eso una apariencia pero ¿Cómo saber entonces cuando es verdad o es mentira lo que vemos reflejado? Simple, cuando sabemos y luchamos por lo que somos, por lo que queremos y por lo que es lo mejor para nosotros.

La vida es un camino lleno de baches que a veces podemos sondear, la vida es a veces injusta, pero también te da los mejores regalos del mundo que puedes ver cuando quieras ver, porque como el débil existe hasta que el cobarde lo decide, también el ciego existe hasta que este quiera seguir siéndolo.

Como hemos dicho anteriormente el destino y la vida siempre cambiaran o serán iguales hasta que uno lo desee…hasta que la venda se quite de los ojos…

S.M.


Helga miraba un poco avergonzada a los abuelos de su amado quienes estaban sentados frente a ellos, no sabía que decir o cómo actuar, después de la intervención de su abuela en el cuarto cuando ambos estaban besándose, está emocionada los ínsito a quedarse a cenar con toda la familia.

-Y cuéntanos Helga ¿Cómo has estado? –Pregunto Miles sonriéndole dulcemente

-Bien –Susurro tímida correspondiéndole la sonrisa –Todo igual ya sabe

-Nos alegra tanto que nos visites de nuevo, sobre todo después de lo último que paso con tu padre, nos da gusto verte bien –Sonrió Stella alegre

-A mí también señora Shortman y lamento mucho lo que pasó esa vez, aunque en verdad se los agradezco. –Susurro sonrojada, algo que Arnold le pareció adorable

-No hay nada que agradecer y nada de señora, por favor sabes que Stella está bien

-Claro…Stella –Susurro aún más sonrojada dejando de lado su plato medio vacío –Bueno creo que debo irme ya, Bob seguramente estará preguntándose donde estoy y…

-No te preocupes cariño le avise que te quedarías a cenar con nosotros. –Dijo Miles

-Pero Alex…

-No te apures –Sonrió tranquilamente Stella –Él está siendo cuidado por Susie se ofreció a ir a verlo por ti un rato y Bob acepto porque estaba desesperado ya que el pequeño no dejaba de llorar.

-¿Qué…? –Dijo sin poder creerlo y también preocupándose más porque seguramente él bebe la extrañaba, prácticamente estaba con ella todo el tiempo y con sus profesoras de la guardería por supuesto.

Seguramente cuando llegara a casa este se molestaría demasiado Bob, porque sabía cuánto odiaba que gente ajena estuviera en su casa.

Arnold miro de reojo a la rubia, supo que estaba preocupada por todo esto. –Bueno creo que será mejor que te acompañe ¿Vamos Helga?

Ella solamente asintió levantándose de su lugar.

-Pero todavía no has terminado bien, cariño –Comento Stella sonriéndole

-Está bien, Stella, la verdad es que todo estuvo delicioso y he quedado satisfecha.

-Bien pero por favor tienes que venir otra vez para que puedas probar mi postre especial

-Claro que si Stella –Sonrió la rubia dulcemente –Nos vemos –Dijo sonriéndole al resto.

El rubio la siguió fuera del comedor para acompañarla a casa.

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La vida no había sido amable con ella, la vida había sido cruel y sobretodo sus padres, pero esto estaba llegando a un punto terrible, desde aquel día que Richard volvió a su vida, este parecía interesado en que ella no olvidara el infierno, pese a que ya vivía uno al haber hecho lo que hizo hace un año, el conocerlo fue un error, el estar con él fue otro, el confiar en que se casarían fue el peor, ya que la había dejado toda y embarazada junto con una boda realizada.

No superaría jamás eso.

Como el abandono de su hijo.

Pero no había marcha atrás, quería dejarlo en el pasado, quería olvidar y renacer su vida, era joven tenía derecho de seguir adelante sin que nada la detuviera, aunque haya sido egoísta pedirle a Helga que hiciera lo que hizo, sabía que su pequeño hijo estaría mejor con su hermana que con ella, menos ahora, pero…

-¿Te estas divirtiendo Olga cariño?

Esta se levantó de la cama donde la última persona le había dejado, estaba más que quebrada, la reputación estaba ya por los suelos, de eso se había encargado el que fue el amor de su vida, que ingenua fue…

-Ya no….

-Eso depende de ti –Sonrió maliciosamente –Tu eres la que no me ha querido decir la dirección o la cuenta bancaria de lo que posee tu padre, entonces asume las consecuencias

-Ya no por favor –Susurro débilmente

-Este es mi gran negocio y contigo lo induciría a Hillwood pero cuando fui ya no estabas, por cierto que vi también a nuestro hijo y tu hermana –Sonrió aún más –Tu hermana es realmente hermosa, incluso más que tu

Olga enfureció se levantó tratando de golpearlo pero lo único que consiguió fue más burla y un golpe de el –Vamos si ella está metida en esto, no te molestaría más a ti, dejaría que siguieras con tus tonterías de querer se actriz

-¡Eres un maldito olvídalo!

-Y tú eres una zorra ¿crees que tus padres te ayudarían sabiendo que te estas vendiendo, solamente para proteger a un vividor como tu padre?

-Mi papa no es eso

-Vamos por favor, el emporio de los localizadores Pataki no es más que una vil pantalla

-Eso no es verdad e…

-Vamos Olga, ¿De verdad crees que todo ese dinero vino de ese negocio? Bob ha hecho contrabando y me basto con investigarlo

-Él no es eso que tú dices, solo porque tú eres un maldito…

-Ya me harte de esta conversación con una niña idiota apuesto que tu hermana es más lista que tú y como ya dije es aún mejor de buen ver…mmm seguro es virgen no como tú que ya estabas usada

-¡Idiota…!

Otra abofeteada

-Cállate, como no quieres cooperar buscare otra manera de hacer pagar a tu familia, además no te hagas la idiota, sabes que Bob te vendió.

-Mentiroso

-¿Por qué entonces por eso todo fue solo con él y no con tu madre presente ni hermana? No las conozco, bueno a Helga ya, ¿Ese es su nombre no?

Olga se quedó callada sintiendo un fuerte escalofrió recorrerle la espina dorsal, mientras sudaba frio…no podía permitirlo pero ella no podía hacer nada, estaba peor, por lo menos Helga aún estaba con su padre.

Ella era la hija muerta…eso fue lo que estuvieron diciendo sus padres cuando salió con el embarazo.

Seguramente se inventaron algo para justificar la ausencia, el alcoholismo de su madre y que el niño estuviera en la casa Pataki, cuando solo Helga viviera ahí. Y no tenían más hijos Miriam y Bob, menos un recién nacido.

-Te odio –Murmuro débilmente

-Coincidimos en algo al fin querida, yo también te odio y me das asco –La beso fuertemente en el cuello –Pero la verdad es que tenerte así, es tentación pero… -Se quitó –Ya no me acostaría contigo nunca pero mi gran amigo está aquí y él te ayudara con eso.

Un hombre regordete entro a la habitación –Para que me odies más Olga.

Cerro la puerta mientras escuchaba los gritos de la rubia, sonriéndole dulcemente a su pequeño hermanastro quien no podía creer lo que pasaba adentro de esa alcoba.

-¿Qué se te ofrece Alan?

-Mi papa me envió para que fueras a cenar con nosotros.

-¿Cómo la familia que no somos?

-Por favor Richard sabes que mi papa y…

-Mi madre

-Como sea –El castaño rodo los ojos -¿Iras? Deberías hacerlo por lo menos por ella.

-La verdad es que iré solamente para decirles que aceptare ir con ustedes a Hillwood, ya que me ofrecieron un trabajo nuevo

-¿"Trabajo"? ¿Cómo este? –Pregunto el joven de dieciocho años señalando el cuarto que acaba de cerrarse

-Aun eres muy joven –Se acercó –No entiendes las pasiones y lo que se hace cuando una mujer entra en lo más profundo de tu ser pero cuando lo sientas y lo hagas, sabrás que no se puede controlar tan fácil el amor.

-¿Y tú la amas?

-Ya no pero debe pagar su traición además le gusta

-A ella…

-Basta Alan y nada de andar de chismosa con nuestros padres –Alan rodo los ojos –Recuerda que lo chismoso es de viejas ¿Vamos?

El solo hecho un último vistazo a la habitación con un suspiro de resignación, aun no comprendía ¿Cómo es que su madre permita eso? Peor aún ¿Cómo es que su padre no intervenga? Aunque sabía que la idea de volver todos a Hillwood no le agradaría a Sammy Redmond pues la idea era alejarse de lo oscuro que era ese joven de Veintiocho años.

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Una joven de cabello chino y rubio caminaba por las calles de Hillwood, regresando de la tienda, iba un poco más tranquila después de platicar con su gran confidente y amigo, pero aun así no podía evitar sentir la necesidad de ir a donde estuviera el rubio para asegurarse que no estaba con ella, pero no necesito realmente ir, porque el destino parecía jugarle una mala jugada.

Arnold y Helga iban caminando en la acera de enfrente tomados de…

Enfurecida decidió seguirlos de cerca.

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Antes de llegar al pórtico de la rubia, Arnold la tomó de la cintura atrayéndola hacia el –Algo quedo inconcluso en mi alcoba ¿No?

Esta sonrió entre divertida y burlona –Lastima cabezón perdiste tu oportunidad por segunda vez

-Oh pero la tercera es la vencida ¿No lo crees?

-No lo creo Arnoldo, mañana será otro día –Susurro sonriendo tratando de zafarse pero este no iba dejarla escapar por lo que la beso rápidamente dejando los quejidos de esta a un lado.

-Creo que a alguien le gusta mis labios

Helga se sonrojo levemente pero sonrió burlonamente –Si y tanto que hasta me quiso morder

Ahora Arnold se sonrojo, este era un juego él estaba harto pero a la vez adoraba ponerla en aprietos cuando este lograba que se avergonzara por algo, sonrió divertido y enloquecido a la vez.

-¿Están tus padres?

Helga le miro confundida

-Supongo que si

-¿Qué tal si entramos y averiguamos? Así podríamos terminar lo que Cecile comenzó

-Suerte con eso –Rio la rubia por lo bajo –Alex no me dejara en paz

-Es tarde seguro duerme

-Seguro que no

-Es un bebe no un adulto Helga

-Como sea creo que debes ir y calmar tus impulsos, cabezón

Esta se zafo por fin acercándose al pórtico y subiéndolo para poder abrir, pero alguien iba saliendo.

-Vaya hasta que llegas jovencita

-Hola Bob

-Susie ya se va

La rubia salió saludando con dulzura a Helga –Alex se quedó dormido

-Gracias –Dijo sorprendida pues le costaba mucho hacerlo dormir

-Ya entra jovencita y tu –Miro a Arnold –Puedes irte con tu huésped para que no se vaya sola

Era obvio que no lo perdonaría por cómo le hablo pero a Arnold le importaba un comino, lo importante era su rubia.

Esta le hizo un gesto a modo de despedida pero antes de que cerrara la puerta le guiño el ojo sin que se dieran cuenta Bob o Susie quien iba unos pasos delante del joven.

Minutos después llego un mensaje

"El árbol"

Sonrió

Se disculpó con Susie justificando que iría a la casa de Gerald rápidamente para que le diera unos cuadernos que había olvidado.

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Helga miraba la ventana mientras cuidaba en silencio a su pequeño sobrino quien dormía plácidamente en su cuna, cuando el apareció.

-Hola hermosa

-Debes de ser silencioso –Susurro indicándole que debía hablar bajo mientras le ayudaba a llegar a la ventana.

-Eres una chica mala

La rubia sonrió ampliamente – ¿Apenas lo notaste?

-No, años atrás lo note

-Vaya que crees que eso es un logro, hay quienes lo supieron antes de que yo naciera –Sonrió burlonamente señalando una fotografía de sus padres.

-Vamos ellos te quieren

-Si como no Arnoldo

-Helga

Esta rodo los ojos rodeándolo con el cuello –Solo quería aclararte que entre Lorenzo y yo no hay nada, aunque habíamos dicho que sin celos Arnold

-Pero…

Ella negó con la cabeza –Sin ataduras ¿Recuerdas?

Esto era frustrante ¿Cómo pudo aceptar? Un golpe de realidad le cayó encima, él la amaba, la adoraba, la idolatraba, la odiaba y la deseaba. Todo junto, todo era ella, ella era simplemente perfecta y tanto era su idolatría por ella que se había cegado junto con todos sus sentimientos pensando que si era la única forma lo haría, estaría con ella, porque la necesitaba como el aire al respirar.

Razón número cuatro por la que no te debes de enamorar de Pataki, puede volverte loco de emociones pasionales que te pueden llevar a la demencia, porque si con ella todo es igual de intenso, de extremista y no hay cabida para débiles, un segundo de duda y la pierdes pero también la puedes tener sin tenerla en realidad. Maldita paradoja.

Los orbes azules le miraron con inocencia y dulzura, ¿Cómo lo hacía? Le importaba poco en ese momento, solo deseaba probar sus labios una vez más, la necesitaba, ya no podría estar sin ella. Eso se lo repetía para convencerse de como llego a este maldito juego, ciclo vicioso que lo estaba consumiendo lentamente pero a la vez le alimentaba el alma, estaba endemoniadamente loco…loco de amor por Pataki.


Hola queridos lectores

lamento la demora pero aqui esta el nuevo capitulo, espero que les guste

dedicado a Maria Teresa Fuenzalida quien gano y voto por este fic en facebook

mi nuevo perfil es Serenity sukino para que se unan jejeje me encuentran asi como Serenity Sukino y el grupo es Serenity Moon P.S. (Anime)

envienme solicitud para que estemos por ahi, ya que estoy haciendo preguntas quien gane hago la actualizacion que desee :D

saludos