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Hola queridos lectores

disculpen la tardanza

aqui les dejo un nuevo capitulo

nos vemos abajo

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CAPITULO 7 LA DULZURA DEL ALMA NO ES UN ARMA PARTE 2

CAPITULO 7 RAZON NUMERO CINCO TE ODIO AMO


La hipocresía es una condición, una adicción, ya que es una decisión no es algo imposible de distinguir de otras acciones, sentimientos u decisiones, pero ¿Cómo es que una persona termina en esta situación? Esa es la cuestión, eso es lo interesante y lo más importante para llegar al fondo de todo.

Sentimientos negativos hay muchos, diferenciar entre ellos es un trabajo de toma de decisiones de cada persona, la mayoría son meditados antes, algunos no son tan racionales o fáciles de encontrar una razón de ser u de identificar.

Pero la manera en que nos desenvolvemos en el mundo es el modo en que tendremos la oportunidad de apreciar ¿Qué tanto somos? ¿Qué es lo que hacemos? ¿Qué está bien o mal? Madurez es parte de nosotros pero no somos maduros por naturaleza, pero podemos lograr en algún punto dejar de ser ciegos por decisión propia.

S.M


La rubia miraba con dulzura y amor al joven que se había quedado dormido a su lado, al principio tan nerviosa como para poder captar lo que ocurría pero poco a poco él se encargó de que sus nervios se fueran disipando, Arnold ante todo siempre un caballero, después de unos cuantos besos y caricias prohibidas sobre la ropa, la situación se había calentado de mas, ella dudo un segundo y él se aprovechó de ello. Paro y simplemente la abrazo dulcemente mientras le decía que no haría nada de lo que no quisiera.

Fue un dulce y amargo momento, porque ella realmente deseaba, deseaba ser suya en cuerpo y alma como siempre estuvo dispuesta, ser de él y solamente de él, pero también se sentía incomoda por tener a Alex a un lado, sus padres en la otra habitación.

No era ni el momento y lugar indicado, pero ¿Cuándo es el momento indicado?

En realidad si lo meditaba más, ella estaba enamorada de Arnold desde los tres años casi, era terrible y ridículo pensar que una joven como ella de casi dieciocho años, había pasado prácticamente toda su joven vida enamorada del mismo chico, era demasiado patético como para mostrarlo a la luz ¿No?

Pero estaba disfrutando de lo lindo, Arnold estaba con ella y la respetaba pese a no ser más que amigos, no le había visto con nadie en la escuela ni afuera de esta, era solo para ella por fin después de tantos años, ella era la que tenía su atención y su calor cerca.

Se le veía hermosamente en su cama, sus cabellos rubios desordenados cayendo con gracia sobre su cara de balón, su rostro se le veía tranquilo y feliz, no podía creer que durmiera tan plácidamente en su cama junto a ella, solo con ella y para ella.

Sonrió dulcemente mientras seguía los contornos de su cara, sus labios estaban relajados en media sonrisa, sus manos caían sobre su cama, pero una estaba más cerca de su abdomen consecuencia de que se quedaron dormidos abrazados, podía oler con facilidad su cabello, shampoo de fresas, no las comía pero las olía y era un aroma delicioso.

Sus pies sobre las sabanas seguramente en la noche le dio calor o ella se quedó con todas sin que pudiera evitar descubrir un poco al rubio…. Toco sus labios cuando…

-¿Te diviertes? –Pregunto el rubio sonriendo abriendo lentamente los ojos sorprendiéndola

Helga se sonrojo. –Solo…yo…

-Está bien me gusta que me observes –Susurro sonriente antes de plantarle un beso en sus labios, sin que pudiera replicar la rubia –Buenos días mi dulce y hermosa dama

-Bue…buenos días –Dijo aun nerviosa

-¿Qué hora es?

-Las 10 de la mañana

-¿No iras a la escuela? –Pregunto sonriente

-Si solo que….Alex seguro ya no tendrá guardería, dormí demasiado tratare de ir para llegar al tercer periodo

-¿Qué tal si lo cuido?

-¿Qué?

-Estoy suspendido –Le recordó feliz y divertido

-Oh –Murmuro avergonzada, ya que había sido por ella por quien el rubio estaba suspendido, una pequeña daga se instaló en su pecho, eso significaba que no lo vería hasta terminar la escuela –Pero… -De pronto volvió su golpe de realidad -¡¿Cómo lo vas a cuidar?! ¡Mis padres…!

-Shhh –Dijo Arnold colocándole su dedo índice en sus labios –Te veré afuera en… -Observo su reloj y después a ella -¿Cuánto tiempo necesitas para salir?

Helga lo medito un momento –Como unos… 20 minutos si soy rápida –Miro a Alex quien estaba sentado mirándolos, no se había percatado que su sobrino había despertado pero este tampoco hacia mucho ruido.

-Bien te veré entonces en un rato –Le dio un fugaz beso antes de salir por la ventana –Apresúrate si no quieres llegar más tarde –Sonrió maliciosamente al verla embalsamada por su beso.

-Lo que digas, Arnoldo –Dijo despertándose sonrojada por lo que parecía más un sueño que una realidad, pero ¿Cuál era la realidad?

Suspiro cansada mientras se levantaba para tomar una ducha express –Te amo odio Arnold –Susurro mientras tomaba su relicario molesta, pero con una dulce sonrisa en sus labios.

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Alan miraba por la ventanilla del automóvil acababan de llegar a Hillwood y ya moría por ir a los lugares donde alguna vez estuvo, estar nuevamente en su hogar y poder ver también a gente que conoció en su niñez como aquel niño con forma de balón que le ayudo con su relación con su padre, cuando su madre había muerto, se murieron también y ese niño fue el que logro que no fuera más invisible aunque solo durara por un rato y después tuviera que hacer su lucha propia, para mostrarse ante Sammy.

Richard simplemente observaba su teléfono sonriente, no comprendía que era lo divertido que hubiera en ese aparato pero tampoco quería saberlo.

-¿Y de que se trata este nuevo trabajo, Richard?

El aludido rodo los ojos mirando con desprecio a su padre –Uno nuevo Sammy, no creo que importe mucho ¿O sí?

-Solo nos interesa saber, cariño –Intervino July ante esa replica mirando severamente a su hijo, pero este solamente bufo molesto

-Es un trabajo sobre lo que estudie

-¿Estudiaste? –Dije con burla a mi hermanastro, realmente no lo creía

-Alan –Mi padre me miro por el retrovisor pero no hice caso

-Eso si es una novedad

-Por lo menos no soy un raro bicho como ciertas criaturas ¿No lo crees?

Apreté los puños con furia

-Bueno basta de charlas –Dijo July –Iremos directo a la preparatoria a inscribirte

-Puedo ir solo –Murmure algo avergonzado

-Pero por ser el primer día iremos para que no te pierdas mañana en las calles de Hillwood

-Papa aquí vivimos mucho tiempo ¿Recuerdas?

-Sí pero no…no es igual que hace ocho años hijo

Alan resoplo molesto por más que quisiera decirles que es exactamente igual no podría evitar que lo llevaran así que dejo que lo guiaran a la preparatoria donde estaría estudiando.

Richard reía en silencio para mayor molestia del castaño.

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Helga caminaba feliz por los pasillos de la preparatoria, había sido una agradable mañana, Arnold llego a casa de sus padres, claro que solo bajo de su ventana, dio los buenos días a sus padres y dijo que la acompañaría, en el camino a la preparatoria, jugaron rieron y Alex estaba feliz, al llegar a su destino ambos se despidieron discretamente ante las posibles miradas y ella ingreso tranquila de que Alex estaba en buenas manos.

Si tan solo fuera real, pero nada de eso era real.

Podía ser que le gustara físicamente a Arnold, que la deseara como cualquier otro chico, pero jamás, le amaría como ella le amaba.

Eso jamás pasaría y eso le dolía.

Jamás la vería con ojos de amor, solo con ojos de cariño y deseo tal vez, porque si noto cuando sus besos y caricias eran diferentes, era mujer después de todo sabia cuando era deseada y el la deseaba pero solo eso.

Poco a poco su estado de ánimo fue bajando hasta llegar a ser nada, ensimismada en sus pensamientos no se dio cuenta de que alguien iba caminando en dirección contraria hasta que choco con él.

-¿Qué demonios…? ¡¿Por qué no te fijas idiota?! –Reclamo desde el suelo

-Eres tu quien viene en las nubes

Ambos se miraron un momento y entonces Alan sonrió dulcemente al admirar la belleza que pudo ver en su mirada azulada infinita de amor y a la vez de dolor.

-Hola

-Fíjate por donde vas melenudo –Dijo la rubia levantándose y rechazando la mano del castaño –Esfúmate de mí vista idiota, estas estorbando ¿Qué no te das cuenta?

-Eres demasiado hermosa como para tener un carácter tan feo ahora comprendo porque no tienes novio

-¿Y quién dijo eso?

-No necesito saberlo, solo mirarte cinco segundos me di cuenta de muchas cosas –Dijo sonriente

-¿Ah sí? ¿Cómo de qué?

-Como del gran dolor y amor que guardas en tu ser

Helga se quedó estática al escuchar eso

-¡Alan!

Su madre le llamo seguramente ya estaba todo arreglado, suspiro resignado –Nos vemos luego hermosa

Helga no dijo nada solo espero a que este se esfumara para poder comenzar a reaccionar lentamente, al final con coraje y maldiciendo se fue a su salón, esperaba no volver a verlo nunca pero lo vio de nuevo más rápido de lo que canta un gallo.

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-Seguro cariño que estarás bien

-Si mama –Susurro el castaño por enésima vez –El director dijo que ya puedo quedarme y prefiero comenzar que estar solo en casa todo el día, porque ustedes deben de ir a ver los trabajos con la empresa

-Podrías venir

-No papa, aun no –Murmuro el castaño algo cansado de ese tema, el quería hacer otra cosa no lo que el planeaba.

-Bien pero si te cansas o prefieres…

-Lo sé, nos vemos

-Si cariño, hasta al rato –Dijo su madre antes de caminar con su padre

Richard miraba molesto al adolescente, este le miro con molestia igual –Adiós bebe

Fue lo único que susurro antes de irse hacia donde estaban caminando el matrimonio.

Alan suspiro cansado y se fue a buscar su salón.

Prefería estar en la escuela a estar más tiempo por ese día cerca de su hermanastro.

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A la salida, Helga iba caminando ya directo afuera, había recibido un mensaje de su…amigo, aun no estaba segura de como referirse a Arnold, pero por ahora diría con su mantecado, si eso le gustaba, sonrió para sí misma feliz.

Pero no contaba con algo…

-Vaya por fin te vuelvo a encontrar hermosa –Dijo el castaño mientras se acercaba a ella -¿Querrías ir conmigo bueno si no tienes nada que hacer? Soy nuevo en la escuela y en Hillwood de hecho y la verdad…

-Lo lamento mucho melenudo pero tengo que ir a otro lado, tengo una vida y además no te conozco

-Soy Alan Redmond y si no salimos ¿Cómo nos conoceremos? –Dijo poniendo su mejor sonrisa de seductor

La rubia sonrió peligrosamente –Oh tienes razón –Se acercó un poco –Pero sabes algo primor –Alan sintió un pequeño cosquilleo en la piel cuando ella tomo su brazo –Yo no deseo conocerte y lo empujo lejos –Y ya te dije que estorbas

-Pobre chico, es nuevo y no sabe que Helga es imposible y no permite que nadie se le acerque –Murmuro alguien que no supo quién fue pero estaba apostando ya con el que estaba a su lado seguramente, trato de ignorarlos.

Siguió a la rubia quien caminaba fuera de la escuela ya, por la acera –Así que tu nombre es ¿Helga?

-¿Tiene algo relevante para ti saber mi nombre? Se lo que quieres niño rico y no pasara.

-¿Cómo sabes que quiero?

-He tenido que lidiar con tipos como tu

-Mis intenciones no son las que seguramente tu mente sucia piensa

-No me interesa –Helga estaba por llegar a su destino y no quería que Arnold se molestara al ver que había una nueva mosca molestándola, no es que le tuviera que preocupar al final era una relación libre y sin celos, pero Arnold no sabía mantenerse al margen y ya estaba suspendido, como para tener problemas con ese chico, que no había visto por cierto –Escúchame bien, no sé qué traes contra mí, no te conozco y no te había visto –Se dio media vuelta para encararlo –No quiero que me sigas, no me gusta, me molesta y si no quieres problemas con…

No la dejo terminar pero tampoco lo dejaron terminar su cometido porque cinco segundos después de sentir sus labios en los suyos alguien lo quito…

Razón número cinco para no amar a Helga, es que la rubia siempre lleva tus emociones al máximo, es un tesoro en bruto que puedes amar con locura y con esa misma locura perder la poca cordura que te queda cuando tienes el peligro de que te sea arrebatada, Helga es igual a belleza y amor, dulzura y luz, pero a la vez puede sacar lo peor de tu persona y meterte en problemas. Si no estás listo para mantener tu animal salvaje dentro en los momentos adecuados es mejor que no ames a una Pataki, no estás listo y si no cambias tal vez nunca estarás listo para recibir tanto amor, pasión y desenfreno de emociones.

-¡Arnold! –Pero el rubio ya no escuchaba solo tenía en su mente que alguien había besado los labios que eran suyos, solamente suyos. Eso lo estaba enloqueciendo por dentro, quería borrar de sus labios el sello de los de la rubia y borrar la osadía que tuvo de siquiera pensar que podría arrebatársela.


Hola queridos lectores

mil gracias por su paciencia y sus hermosos reviews espero que este nuevo capitulo les guste ;D

no abandonare nunca mis fics ;D

espero que les guste

y sigan votando

hooy votos dobles otra vez ;D

saludos