Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

Star Wars: La Venganza de los Sith

186: El Elegido vs Sidious (mental).

La nave descendió en Utapau e incluso antes, de que la rampa terminara de desplegarse, el General Grievous, ya estaba descendiendo de ella, ignorando por el camino, a los Droides, y siendo seguido únicamente, por los Magna-Guardias, hasta el interior del templo, dónde se encontró con el proyector holográfico, el cual enseñó el holograma azul, de Darth Sidious. —Sí, lord Sidious.

—General Grievous —contestó Sidious. —Le sugiero que enviee a los Separatistas a Mustafar.

—Así lo haré, mi lord —aseguró Grievous.

—El fin de la guerra, se está acercando —aseguró Sidious. —Aquel a quien veo, como mi aprendiz, no actuó, como yo lo esperaba. Dooku sigue vivo y en manos de los Jedi.

-/-/Coruscant, edificio República 500/-/-

Jenna y Shemi, habían ido al apartamento de Anakin, Padme, Ahsoka, Luke y Leia, para conversar (contar cosas vergonzosas, de la infancia de Anakin, haciendo reír a todos y causando que Anakin se sintiera traicionado por su esposa e hijos) y cenar. Al final, por la insistencia del matrimonio Skywalker-Amidala, ellas se quedaron a dormir.

Cuando el matrimonio se fue a dormir, antes de poderse quedar, profundamente dormido, Anakin logró sentirlo. Una intrusión de la Fuerza, en sus sueños.

Frunció el ceño, pero solo levantó sus escudos mentales, y cuando tuvo la certeza de que había una Fuerza externa, invadiendo su mente, la agarró y la jaló, hacía el interior.

Anakin se vio de pie, vistiendo con una túnica abana y una camisa interna blanca, con un pantalón castaño y botas altas. Sujetaba un sable de luz azul cian y otro azul oscuro.

Ante él, vio a una figura encapuchada, que vestía con una túnica escarlata. A causa de la capucha, no veía su rostro, pero sí veía sus ojos dorados y su boca y mentón arrugados y caídos, por la edad. — ¡¿Qué significa esto?! —preguntó enfadado el Lord Sith, al verse arrastrado, a la mente de Skywalker. Allí estaba, ante él. — ¡¿Cómo lo hiciste?!

Sal de mi mente, y nunca más, te atrevas a volver —ordenó Anakin, mientras empujaba, con su mente, hacía el hilo de la Fuerza, que lo estaba conectando con el Lord Sith. Intentaba "descubrir", quien estaba invadiendo su mente.

Al darse cuenta de lo que planeaba Skywalker, Sidious trató de salir, pero en el sueño, mientras sentía como era alejado de Skywalker, por una banda transportadora; el castaño alargó su mano y lo jaló hacía él, impidiéndole su cometido.

Sidious extrajo sus sables de luz, encendiéndolos en un bello rojo carmesí y chocó de frente, con los sables de su oponente.

Anakin los colocó horizontalmente, resistiendo el embate del Lord Sith, antes de intentar patear a su oponente, quien saltó, haciendo fracasar a Anakin, con el intento de patada.

Sus alrededores cambiaron.

Ya no era en una oscuridad vacía. Ahora estaban en la oficina de Sidious y afuera, en lugar de verse Coruscant, se veía Tatooine.

Sidious usó la Fuerza, para alejarse de Skywalker, pues él había intentado, apuñalarlo.

Y no era solo un sueño, era un enlace mental de doble vía, que ahora estaba siendo creado, de manera forzada. Ahora Sidious ya no lo controlaba.

Sabía que, al atacar mentalmente al Elegido de la Fuerza, esto podría ocurrir. Pero jamás creyó, que Skywalker, sería tan diestro, en técnicas de la mente.

Pero claro: El plan original, había fracasado y Qui Gon no había muerto, ante Maul, como él había querido, sino que sobrevivió y Obi-Wan, nunca se volvió el maestro del niño.

No.

Debería de haberlo sabido, mejor.

Qui Gon podía ser aventurero e imprudente, pero era un genio en muchos aspectos de La Fuerza y claramente, forzaría el brazo de Skywalker, obligándolo a leer o a escuchar, largas y tediosas conferencias respecto a diversos poderes de La Fuerza, que tantos otros solían ignorar.

Decidió que era suficiente, y atacó con los Rayos de la Fuerza, creyendo que podría huir.

Pero era el Elegido de la Fuerza, y esta le hablaba de formas, que Sidious apenas y podía imaginar.

Y él lo supo, cuando los ojos de iris azules de Skywalker, se volvieron plateados. Anakin levantó su mano derecha, y los Rayos de la Fuerza, detuvieron su avance. ¡Como si Skywalker, hubiera detenido el tiempo mismo!

Anakin se tele transportó, hasta dónde estaba parado Sidious y lo decapitó con sus sables de luz.

Anakin despertó, abruptamente. Y se concentró, en sentir la Fuerza.

Padme, se encontraba en un excelente estado de salud. Sus hijos crecían en su interior, perfectamente.

Sus hijos, en un par de habitaciones más allá, de unos veinte años, estaban bien e intactos.

Sus tres hijos, dormían en paz y armonía.

—Annie, ¿todo bien? —preguntó Padme, mirándolo preocupada y acariciándole la mejilla.

Anakin suspiró, dejando ir las telarañas del combate y la pesadilla. —Sí. Pero Sidious, ha comenzado ya, con su estúpido jueguito mental y.… no creo haber sido, exactamente... muy sutil. —Una pequeña risa, escapó de sus labios. En eso, sonó el despertador y Anakin gimió, mientras se giraba. —Dile al templo, que tu esposo está enfermo —bromeó. Padme rio.

—Annie —Rio Padme, abrazándolo por la espalda. — ¿Y si buscas el conocimiento, para la sanación en la Fuerza? La biblioteca del templo Jedi, tiene muchos conocimientos, podrías intentar viajar, a otros planetas, dónde encuentres otros templos Jedi y hay planetas que han coleccionado conocimientos Jedi, por siglos. Podrías pedir permiso, para entrar en sus templos, investigar y podrías auxiliarnos a los niños y a mí, ese día.

—Gracias, Ángel —dijo Anakin, girándose sonriente. Su esposa era MUY inteligente. —Siempre sabes qué decirme, para darme paz —la besó en los labios, haciéndola gemir.

A la mañana siguiente, el maestro Yoda le confesó, que sintió el combate de la Fuerza entre Sidious y él, asombrando a Anakin, Ahsoka, Luke y Leia. —Seguirme, les pido. —Y comenzó a caminar. — ¿Qué te hizo ver, Anakin?

—Maestro Yoda, mi sueño... —tuvo miedo, de perder su lugar como Jedi —fue falso, eso lo sé. Sentí su Fuerza y su firma en la Fuerza, así que lo jalé, hasta mi palacio mental y combatimos allí.

—A tus hijos y esposa, proteger quieres —dijo el maestro Yoda, sonriendo tranquilo, ante las miradas de sorpresa, de Anakin, Ahsoka, Luke y Leia.

— ¿Cómo...? —comenzó Anakin, incrédulo. — ¿Desde cuándo...?

—Desde que aquí llegaron. Un viaje temporal, a través de la Fuerza, algunos indicios deja, en los Crononautas —dijo Yoda. —Su marca en la Fuerza, junto a su padre, simple de ver, esto es. Temor no deben tener, su secreto guardaré, aunque en la Fuerza extrañas visiones he tenido y lo he podido visualizar. —Le colocó una mano en el hombro. —Grandes deseos de reconocimiento y poder, tienes, joven Skywalker. Pero... temor, no.

—Maestro Yoda —comenzó Anakin. —Sidious, me ha estado envenenando, por años. Es muy listo. Gracias a Leia, he descubierto, que me quiere como su aprendiz. Quiero que yo ansíe en puesto del Consejo, y lo he visto, gracias a las visiones del futuro.

Yoda se quedó en silencio y lo pensó. Lo pensó por un minuto, el minuto se volvieron dos y tres. —Skywalker. El lado oscuro, con las emociones más burbujeantes, se libera. El lado luminoso, con las emociones como la calma y la paz, es convocada. Si en una situación como el fallecimiento de tu esposa, tú te encuentras, deberás de... —Anakin, Ahsoka, Luke y Leia, escuchaban las instrucciones del maestro Yoda, con incredulidad, pero con calma y grabándolas en sus mentes.

¿El más antiguo y sabio de los maestros de la Orden, estaba realmente otorgándoles el conocimiento, para sanar y salvar a otros?

— (...) Recordar esto deben: pocos segundos o incluso minutos, de fallecido deberá tener la víctima, si es que salvarla quieren. Si una hora llegara a pasar, ni los Sith salvar a la víctima, podrían. —Les dijo el maestro Yoda, luego de treinta y ocho minutos de conferencia. Salieron algo... perturbados, luego de escuchar las instrucciones del maestro Yoda, mientras que él les decía, que iría a la cafetería a buscar algo de comer.

Luke suspiró, mientras agradecían salir de esa habitación. —Definitivamente... el maestro Yoda, es muy viejo. Tiene enormes conocimientos en la Fuerza y es muy sabio. —Miró a su hermana de sangre y luego, a su hermana mayor adoptiva, finalmente miró a su padre e hizo una mueca. — ¿Qué demonios vio el maestro Yoda, para llegar a conocer algo así? —los otros tres, sufrieron un escalofrío.

Anakin sufrió un escalofrío, cerró sus ojos y trató de controlar su temor, deseoso de JAMÁS tener que poner a prueba, este nuevo conocimiento, que acababa de recibir, mientras apretaba los puños. —Por culpa de Sidious, ahora sabemos cosas, que quizás, tendrían que haberse quedado enterradas, en los cementerios de Korriban.

— ¿Y a qué diablos, se enfrentó el maestro Yoda, para llegar a conocer esto? —preguntó Ahsoka pálida, enferma y parecía que iba a vomitar. Mientras que Leia solo cerraba los ojos y meneaba la cabeza, de un lado a otro, para borrar las recreaciones de su excelente imaginación, sobre todo el proceso, para salvar a alguien.

Minutos después, Anakin, Luke, Leia y Ahsoka, llegaron a la cámara del Consejo, y dieron su informe sobre la búsqueda en el Borde Exterior.

—Saleucami ha caído y el maestro Voss, ha pasado sus tropas a Boz Pity —dijo Obi-Wan.

—Lo lamentamos mucho, maestros —dijo Lin-Win, en voz muy baja y sintiéndose culpable.

—Seguramente, el Senado le concederá al Canciller, más poder —dijo Saesse Tiin.

—Terminar la guerra con los Separatistas, era una cosa, antes de que Luke y Leia, llegaran, maestros —dijo Anakin. —Ahora sabemos, que ambos lados del conflicto, son conducidos por Darth Sidious, ¿no tenemos forma, de intentar entablar una conversación con ellos?

—Podríamos hacerlo, si tan solo su líder, el Conde Dooku, no estuviera en nuestros calabozos —dijo Plo Koon.

—Y si lo liberamos, nos acusarán de traición —dijo Obi-Wan.

—Una buena idea, la charla pacifica es —dijo Yoda, sonriente. —Pero complicado resulta, si a su líder encarcelado dejamos ir. Y liberarlo, igualmente imposible puede resultar. —Miró a Anakin, solo con que sus miradas se cruzaran, fue suficiente para que la comunicación entre el anciano maestro Jedi y el Elegido, se diera. —A él, acercarte no quieres, pero necesitamos que Palpatine piense, que, de él, nada sabemos. Que a la identidad de Darth Sidious ignoramos.

— ¿Me piden acercarme a él? —preguntó Anakin, solo para estar seguro. Ellos asintieron. Anakin suspiró, deseoso de poderse negar.