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Hola queridos lectores
les dejo un nuevo capitulo de mi fic
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CAPITULO 10 CAMBIOS INESPERADOS I
CAPITULO 10 EN TU LUGAR
A veces no sabemos lo que la otra persona o personas pueden sentir en dichas situaciones que ante nuestros ojos pueden parecer de lo más fácil y normal superar, pero que es diferente para los demás, a veces no nos damos cuenta del daño que pueden ocasionar ciertas acciones o ciertos comentarios que dejamos salir como el agua que fluye en un rio.
La única diferencia es que en la otra persona no fluye, muchas veces se queda estancada en lo más profundo de su ser, no nos percatamos de esto hasta que las facetas de la vida van cambiando y entonces por una u otra razón nos encontramos en las situaciones donde tú eras el sol y el la luna, ahora es al revés, sabes que es lo que se puede llegar a sentir y la confusión o desesperación dependiendo la situación puede ocasionar.
La vida es una ruleta, un día arriba otro abajo, nunca sabes cuándo podrías ser tu quien este arriba o abajo.
H.G.P
Helga caminaba molesta hacia su casillero y es que ¿no era increíble acaso? La primera semana que tenían al nuevo profesor de trigonometría y ya había reprobado su examen, además de cumplir un castigo, por haber estado con un chico en el salón a solas, ¿Cuándo acabaría el calvario de esa semana? Al menos en casa las cosas iban mejorando y esperaba que esta vez fuera para siempre.
Eso era algo bueno ya que ese día tendría que quedarse tarde y Alex aún estaba en la guardería, pero su madre dijo que ella iría por él, eso le tranquilizaba.
Pero por otro lado…
Arnold y ella habían preferido seguir con su pequeño juego en casa del rubio lo que había provocado casi un infarto para Helga, el día anterior habían estado a punto de…
Se sonrojo al recordar.
Todo el día había pensado en ello, pero no había podido ver al rubio para poder tranquilizar un poco su ansiedad, pues…quizás Arnold se había molestado, porque al final, ella tuvo que darle un alto antes de morir de amor en sus brazos, aunque era un buen final a su vida.
Ahora que lo pensaba era perfecto, pero el miedo la invadió.
Suspiro profundamente dejándose invadir un momento por el amor que tenía hacia el rubio y lo bien que se sentía estar entre sus brazos cuando de pronto unos brazos la rodearon, provocando que despertara de su letargo.
-¡¿Qué….?!
Pero ni tiempo tuvo de reclamar más, porque unos labios intentaron besarla.
Empujo fuertemente a quien intentó robarle un beso pero antes de que terminara de ejercer toda su fuerza otra persona interfirió.
-¡Arnold!
-¡¿Qué fue lo que te dije?! –Pregunto colérico cuando logro alejar a Alan de ella, provocando que este trastabillara
-¡No…Arnold!
Intento sujetarlo pero el rubio estaba fuera de sí y le dio un empujón en el brazo alejándola, no fue tan fuerte pero lo suficiente para que ella misma tropezara al tratar de mantener el equilibrio.
-¡Arnold! –Gerald quien venía detrás del rubio, había visto lo que ocurrió.
-¡¿Qué debo hacer para que lo entiendas?! –Susurro colérico
-¡No voy a dejarte las cosas fáciles…nada es fácil estúpido Shortman! ¡Aunque tú quieras que tu vida sea todo color de rosa! ¡No puede ser así!
Arnold le propino un fuerte puñetazo que hizo que Alan cayera de bruces, este segundos después se quiso abalanzar sobre el rubio pero ya había más chicos tratando de detenerlos. Por lo que no alcanzo a regresarle el golpe.
-¡¿Qué está pasando aquí?! –Richard miraba con desaprobación la escena, pero en el fondo con una sonrisa burlona al ver a su pequeño hermanastro en aquella situación.
-Arnold empezó –Susurro molesto Alan desde los brazos de uno de los chicos
Harold inmediatamente intervino –Alan molesto a Helga, por eso Arnold le pego.
Esto sorprendió a más de uno. Helga no decía aun nada, en realidad no sabía que decir, solo miraba a Arnold entre sorprendida y molesta.
-Bien, Arnold tú ya tenías castigo por haber estado con una compañera tuya en una situación delicada, por lo que quedaras castigado después de clases no solo hoy, sino también la semana entrante. Alan quedas suspendido unos días por andar molestando a tus compañeras –Se acercó a la rubia quien hasta ese momento reacciono –En cuanto usted señorita Pataki, le pido que se quede también castigada después de clases para que piense dos veces antes de provocar a sus compañeros con su manera de vestir.
-¡¿Qué?!
-Ahora todos a clases –Dijo Richard mientras le sonreía con coquetería a Helga.
Esto no pasó desapercibido para varios, pero Arnold fue el que se acercó a abogar por ella. -¿está diciendo profesor que es culpa de Helga que personas como Alan se comporten así con ella?
Richard sonrió –Algo así, y usted debería de controlar su mal genio, si no quiere más problemas para usted y su novia
-¡¿Es acaso una broma?! –Dijo molesto el rubio
Helga lo tomo del hombro –Puedo defenderme sola Arnoldo, y en cuanto a lo que dijo profesor, no tengo la culpa de que los hombres sean unos simios cuando ven a alguna chica pasar por ahí –Señalo su ropa –No siento que venga como las mujerzuelas que acostumbran buscar en las noches ¿O usted piensa eso? –Estaba más que furiosa; ese día había llevado una falda de mezclilla fuerte entablada que le llegaba hasta la rodilla y una blusa de manga larga rosa fuerte, sus tenis igual de rosa, llevaba el cabello recogido en una coleta.
-Solo digo que deje de provocar a sus compañeros –Miro a Alan quien también se estaba acercando –Porque puede provocar desgracias más graves que esta ¿No cree?
-¡Usted no es el mejor ejemplo ¿Cómo pretende que los demás lo…?!
-No levante la voz, señorita Pataki o me veré en la necesidad de llevarla con el director.
-¡Pero….!
-Helga –Tomo la mano de la rubia –Mejor vámonos
-¡Pero es que Arnoldo mira lo que este idio…!
Arnold la miro firme y molesto, indicándole con ello que no estaba preguntando, la halo hacia la dirección contraria de donde estaba el castaño y su hermano.
Mientras se alejaban Alan miro a su hermano con molestia -¿Y ese era tu plan? Ahora Helga no querrá que me le acerque ni un centímetro
-Tranquilo –Dijo Richard riendo –Además te prometo que serás el primero
Alan hizo una mueca de disgusto –No has entendido ¿Verdad? Yo quiero bien a Helga.
-Alan yo también quería bien a su hermana pero salió con una idiotez, créeme es mejor no enamorarse y menos de una persona como los Pataki's son lo peor aparentemente –Sonrió –Bueno ve a la enfermería y luego a casa ¿Si?
-No me digas que hacer –Dijo malhumorado el castaño
-Como sea, diré a mama que llegare tarde –Se dio media vuelta dejando a Alan molesto y confundido
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-¡¿Qué rayos te pasa Arnoldo?! Creí que habíamos quedado…
-Helga por favor –Dijo el rubio exhausto -¿Por qué te empeñas en fingir?
-¿De qué hablas? Yo no….
-¡Helga por favor es obvio que no puedo con esto…! ¡Yo te amo! –Grito el rubio molesto y aliviado a la vez
Helga no supo que contestar. Era la primera vez que veía a Arnold tan desesperado, con tanto que dar y en ningún lado donde poder verter el cálido amor que comenzaba a ahogarle, se vio reflejada en él. Sintió dolor.
-Te amo, Helga Geraldine Pataki, ¿quieres saber porque? Me enamore como un idiota de la persona que estaba ya desde siempre las 24 horas del día en mi mente, porque si ¡Ni en mis sueños me dejabas en paz! ¿Quién más que tu puede ocupar mi corazón? ¿Qué otra persona puede sacarme de mis casillas y a la vez calmarme? ¿Cómo no amarte? Cuando te tengo metida hasta los huesos. Eres hermosa, dulce y salvaje a la vez y eso es lo que más amo de ti, que no te da miedo ser como eres, que puedes ser la persona más desesperante y molesta de mi mundo pero a la vez la más dulce y tierna, amorosa de mi mundo y que sin ti este se vuelve loco, mírame –La tomo de los hombros -¡Estoy más que loco por ti! ¡¿Por qué no puedes verlo?!
Arnold rio un poco de nervios al terminar de decirlo, con las mejillas sonrojadas, y estaba muerto de miedo por ver la reacción de la joven pero ella simplemente miraba a sus ojos sin decir nada, parecía que estaba en schock, por lo que la tomo con más fuerzas y antes de besarla volvió a decirle que le amaba.
La beso como nunca.
Con amor, con todo el infinito amor que tenía en su corazón.
Con pasión, dulzura y ternura, que había estado soportando dentro de su ser para ella.
Cuando se separó para mirarla, ella parecía estar a punto de caerse.
Pero antes de que pudiera decir algo, ella simplemente se alejó con ojos llorosos y sin decir nada huyo…
Huyo como siempre…
Esa vez él tuvo la culpa le dio la oportunidad de huir y ahora ella lo hacía sin perder tiempo.
El temor lo invadía.
El temor regresaba, como ella tenía miedo, y como alguna vez ella estuvo ahora estaba, parado con su corazón en la mano, desesperado ya por la situación y hastiado por tener que guardar en su corazón todo el amor que sentía por ella.
Harto de tener que callar y conformarse con las migajas de atención y amor que ella le brindaba de vez en cuando, ni siquiera era amor, era más bien pasión, deseo de experimentar. Pero ahora…ahora todo había cambiado desde la noche anterior lo había pensado.
Pero la evito todo el día.
Y cuando la encontró.
Ahora comprendía como se llegó a sentir la rubia ante todo su amor por él, cuando eran más pequeños.
Ahora entendía muchas cosas y rogaba por que no fuera demasiado tarde.
A lo lejos alguien observaba, como ya era costumbre para este, tenía que seguir cada paso de sus enemigos y poder atacar, utilizar lo que tuviera que utilizar para conseguir el gran tesoro y estaba por poder acercarse un poco.
-Helga… -Miro la fotografía que llevaba en su cartera donde Olga estaba con ella –Pronto…muy pronto niña –Sonrió maliciosamente.
Hola queridos lectores
espero que les haya gustado este nuevo capitulo
por favor no olviden dejar sus votos en sus hermosos reviews
gracias por su paciencia ;D y por seguir mis historias
espero que les guste
y lamento la demora
slaudos
y bonito martes
