Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)
Harén de Harry.
HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.
SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.
Star Wars: La Venganza de los Sith
189: Diplomacia.
El Consejo Jedi y los Consejeros Oscuros de Groth, agradecieron el ahora tener, los recuerdos de Dooku y del surgimiento del movimiento Separatista, en unos Holocrones.
Ambos consejos, decidieron movilizar a equipos compactos de Jedis y usuarios oscuros, a los planetas Separatistas (Neimoidia, Skako, Muunilinst, Geonosis, Castell, Kooriva, Ando y Dac), para que actuaran como espías y adquirieran conocimientos, sobre las infraestructuras de los planetas.
Decidieron, que esta guerra ya había durado suficiente, y le pondrían un fin.
De una forma u otra: Ya fuera mediante la diplomacia o con un extenso sabotaje a las bases militares de los planetas, tales como destruir sus torretas láser de tierra-cielo o destruir los silos de armamento más difícil o Hackear a los Astro-droides de navegación o Hackear los Destructores Imperiales, para así dejarlos a merced de los Jedis y los Clones.
Los principales planetas Separatistas, amanecieron con grandes bloqueos Republicanos, llevados a cabo por naves crucero y lanzaderas, y con ataques incesantes Aire-Tierra, contra ciertos y específicos blancos: Ataques contra los aeropuertos galácticos militares, para impedir a las naves caza, las lanzaderas y a las naves crucero, pudieran despegar y contraatacar.
Los tanques blindados de asalto y los tanques blindados terrestres de los Separatistas, apenas y podían hacer algo, contra los incesantes ataques de las naves Republicanas, que, en ningún momento se acercaron a tierra o a un rango de ataque que fuera efectivo.
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Palpatine estaba enfadado, debido a la noticia que acababa de escuchar: El Consejo Jedi, aceptó realizar un ataque premeditado y muy bien organizado, en contra de los ocho planetas Separatistas, obligándolos a rendirse. Lo que más lo enfadaba, era que el ataque fue tan perfecto, que no hubo bajas Republicanas y los ataques a la infraestructura de las ciudades Separatistas, se mantuvieron al mínimo, sufriendo los mayores daños, las bases militares y las fábricas de armas.
Solo tres días después, se estaba enterando de supuestos rumores, de aparentes grupos políticos en el Senado Separatistas, quienes abogaban por la diplomacia y una posible paz, con los Republicanos.
Corrían rumores, de que el Consejo Jedi, había decidido dejar ir al Conde Dooku, para poder dar inicio a una conversación pacifica, con los Separatistas.
Aquel día, fue especialmente malo, para sus planes: liberarían a Dooku en cualquier momento, en cualquier día de aquella semana y él... no sabía qué hacer.
¿Enviar a Dooku a Castell?
Si liberaba a Dooku y él intentaba aplacar la voz de pacifismo, que estaba creciendo entre los Separatistas, era posible que una guerra civil se librara, entre los guerreristas y los pacifistas. Esto provocaría, que se centraran en sí mismos y no en el problema que supuestamente representaba, la corrupción Republicana y la visión que se ofreció a los Separatistas, de que su gobierno de ninguna forma, podría llegar a ser corrupto. Escuchó que llamaban a la puerta, y suspiró. —Adelante. ¿Qué ocurre, Amedda?
El Chagriano de piel azul y obeso, de cuernos en su cabeza y cuernos bajo su mandíbula, lo miró algo nervioso. Se notaba el enfado del canciller. —Em... Sí... bueno... Canciller, el Jedi Anakin Skywalker, lo busca.
—Déjalo entrar —pidió Palpatine, sonriendo con calma, mientras veía al joven entrar. —Ven, Anakin. Creo que hay mucho de qué hablar, y quizás entre ambos, podamos... buscar una respuesta, ante el actual comportamiento del Consejo Jedi y quizás, del Senado.
— ¿Qué ocurre, señor? —preguntó Anakin, fingiendo preocupación por el hombre, que, en el pasado, intentó atentar contra sus madres. Ahora lo sabía. La Fuerza carecía de motivos, para intentar ocultarle verdades al Elegido.
El Canciller suspiró. Preguntándose, por cuanto tiempo más, podría él sostener la farsa. —Anakin, al parecer varios Senadores, planean liberar al Conde Dooku, para así poder...
—Para tener una esperanza, de hacer la paz —interrumpió Anakin, mientras se encogía de hombros. Buscaba parecer despreocupado y un general de la guerra, que no entendía de política. —Las fábricas de droides más importantes de los Separatistas, así como sus naves de guerra y armamento, están siendo destruidos diariamente. Los bloqueos Republicanos, impiden que obtengan ayuda externa. Muy pronto, Canciller, podremos poner fin a la guerra. —Le enseñó una sonrisa... luminosa, mientras sentía la irritación del hombre, y sentía también como hacía un esfuerzo colosal, por no dejarle sentir a Skywalker, su conexión con el lado oscuro.
—Anakin, a veces siento, que puedo confiar... en muy pocas personas —dijo él. —T... Em... La Senadora Amidala... recientemente, parece estar teniendo algunas ideas y pensamientos, los cuales me son agradables. Creo que la guerra, está dejándole ver, que hay formas de hacer política, más allá de la paz y me agrada, pues me permite tomar ciertas decisiones, en las votaciones. Claro: jamás he pensado, en llevar esto hasta una hipotética...
— ¿Hasta un hipotético senado totalitario? —sugirió Anakin burlón.
—Si la República se convirtiera en un estado totalitario, ¿tendría sentido, la existencia del Senado? —preguntó Palpatine.
—No —respondió el Jedi sonriente. Estaba engañando al futuro emperador de la galaxia, al lord Sith, que pondría de rodillas a toda una galaxia. Entonces, se enfureció. El Lord Sith, que lo llevó a asesinar a su esposa, el lord Sith que le llevó a no confiar en su esposa. El lord Sith que destronó la orden Jedi y fundó el II Imperio Sith, con él como su mano derecha. Con él, con Darth Vader, como su maldita marioneta, obligando a sus hijos, inocentes de todos sus crímenes, a combatir en una guerra, en la cual no tendrían que haberse visto envueltos.
—Confía en mí, Anakin.
—Desde luego —dijo el castaño, preguntándose, si se lo diría. Si estaba a punto de confesarle, que era un Lord Sith. Comenzó a pensar, ¿a quién pedir ayuda, telepáticamente?, ¿a Obi-Wan?, ¿al maestro Yoda?, ¿al maestro Fisto? Maldición, se estaba quedando sin tiempo. Movió su mano, hacía uno de sus sables de luz.
El Lord Sith lo miró, calmado. —Sabes que confío en ti, ¿no es verdad?
—Sí, señor.
—Quiero que seas los ojos, oídos y la voz de la Republica, ante el Consejo Jedi. —Dijo Palpatine, caminando ante él y sin mirarlo. —Anakin: te nombraré, como mi representante personal, en el Consejo Jedi.
— ¿A mí? —preguntó sorprendido. —Eso me convertiría en...
—En un maestro dentro del Consejo Jedi —dijo Palpatine con seguridad y calma. Creía que su manipulación sobre Anakin, estaba rindiendo frutos. Pronto, el chico caería al Lado Oscuro.
La manipulación de Palpatine, era demasiado obvia. Anakin trató de controlar y guardar su furia, en lo más profundo de su ser. Así como lo manipulaba a él, ¿Quién sabe, a cuantos otros, también podría estar engañando?, ¿Cuántos planetas saldrían perdiendo?, ¿Cuántas familias sufrían diariamente, por obra directa o indirecta de Darth Sidious? —Me halaga, señor.
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En los días siguientes, Anakin tuvo el apoyo del Consejo Jedi, especialmente de los maestros Yoda, Kenobi, Koon y Tii, para continuar el espionaje contra el Canciller Palpatine, pero las pruebas que tenían, tales como los recuerdos de Dooku y las fotografías de tantos objetos oscuros o relacionados con los Sith, presentes en el despacho del Canciller, parecían volverlo obvio.
A nadie se sorprendió, cuando supieron que los Senadores Padme Amidala y Bail Organa, tenían en sus manos, Holo-Comunicadores, para comunicarse, con algunos maestros Jedi, como Anakin, Sheda, Yoda, Obi-Wan o Ploo.
Los otros maestros (Ki-Adi-Mundi, Saesse Tiin, Mace Windu, Kit Fisto, Agen Kolar, Adi Gallia, Eeth Koth y Coleman Kcaj), se sorprendieron, al saber que estos dos, tenían reuniones secretas, con algunos miembros del Senado Separatista, quienes apoyaban la paz.
Aun así, estos pocos miembros, lograron convencer al completo Senado Separatista, estaba dispuesto a entablar conversaciones con la República, para intentar dejar de promover la guerra, pues no les estaba llevando a nada.
Saesse Tiin, Eeth Koth y Adi Gallia, se llevaron las manos a la cabeza, cuando vieron algunos espionajes de Bail y Padme, pero no preguntaron cómo lo consiguieron: Eran listas de Clan Bancario, en dónde se demostraba, que estaban apoyando a ambos lados de la guerra, pero más especialmente, había cientos de movimientos de créditos fantasma: créditos que no se identificaban.
Y esto último, era muy raro: Los Muun, eran una raza casi como los duendes de Gringotts, pues estaban obsesionados con el dinero y con sus cuentas. Esto solo podía significar, que estos créditos fantasmas, iban a algún tipo de banco sombrío, donde eran transformados en créditos Separatistas y enviados a sus arcas, para continuar promoviendo la guerra.
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-/-/-/Una semana después, sala de Reuniones del Senado/-/-/-
Para Palpatine, fue una experiencia inaudita, ver a los senadores Separatistas y a los senadores Republicanos, conversando sobre la economía y sobre sus puntos de vista.
Se daban la palabra, unos a otros de forma respetuosa y ninguno comenzaba a hablar, hasta que el otro terminaba.
Palpatine creyó que podría sacar algo positivo, cuando cerca de las cinco y media de la tarde, cuando se comenzó a hablar sobre el General Grievous; el Conde Dooku expresó, que Grievous actualmente, estaba actuando en contra de las decisiones del Consejo Separatista. Los nervios de Palpatine se crisparon, cuando Dooku mencionó, sobre su reciente alianza con la Senadora Mina Bonteri, una pacifista Separatista y diciendo, que Mina, junto a varios compañeros, que eran escorias pacifistas Separatistas, estaban auxiliando a sus respectivos planetas, debido a los insidiosos ataques Jedi, evitando fracturas económicas y aumentando los índices de educación en sus planetas, los índices de pobreza comenzaban a disminuir, y dando inicio a posibles aperturas económicas, en busca de volverse Sistemas Independientes, tanto de la República, como del Movimiento Separatista (aunque esto último, nadie de la facción Separatista, lo mencionó en voz alta).
La conversación comenzó a desviarse, con algunos senadores Republicanos y Separatistas, hablando cómodamente, como si estuvieran en la sala de la casa de algún conocido, preguntando y realizando comparaciones políticas y económicas, hasta llegar a una conclusión: Todo el conflicto, era culpa del Lord de los Sith, del Conde Dooku quien era alumno de ese hombre misterioso, del General Grievous quien era el alto general de las fuerzas droides y del Clan Bancario, al mando de Lux Bonteri.
En ese momento, la facción pacifista, al mando de Padme Amidala y Bail Organa, saltó, con su líder, Padme Amidala, quien enseñó ante todos, lo que se descubrió, gracias al Consejo Jedi, respecto a la economía Republicana: Los impuestos por parte del Clan Bancario ascendían para los Republicanos y la guerra se encarecía.
Entonces, Mina Bonteri enseñó un segundo holograma, mostrando los impuestos exorbitantes, por parte del Clan Bancario, para los Separatistas.
—Los impuestos para ambos bandos, están en ascenso —dijo Padme Amidala, todos le dieron la palabra. —Y la gran mayoría de nuestros dineros, que deberían de estar siendo enviados a los planetas menos favorecidos, están en manos de los Senadores Republicanos y Separatistas, que apoyan abiertamente la guerra. Más dinero para más vehículos militares, más dinero para el entrenamiento de los clones en Kamino, más dinero para las fábricas de droides.
—Si se me permite —dijo el Conde, pero no interrumpió a Padme. —Necesito enseñar ante todos, algo que nos asombrará. Algo que todavía, no me puedo explicar.
—El Conde Dooku, tiene la palabra —dijo Palpatine, preguntándose a dónde iba esto. Este no era el plan. Maldición, ¿Qué estaban haciendo?, ¿Qué buscaban?
Dooku hizo flotar un proyector holográfico, hasta el centro de la sala y se mostró un holograma a color. —Es una guerra, entre dos facciones de usuarios de la Fuerza, en Jakku. Estas facciones, responden como "Señores Oscuros", y como todos saben, abiertamente soy un usuario de la Fuerza del lado oscuro. —Todos asintieron. —Pero lo que pocos saben, es de la existencia de una regla, entre los Sith. Solo existirá un maestro y un aprendiz. Y eso tendría que ser todo, pero claramente no lo es. Por milenios, se creyó a los Siths extintos. Entonces, apareció ante mi viejo Padawan: Qui Gon-Jinn y su entonces Padawan: Obi-Wan Kenobi, el antiguo alumno de mi maestro Sidious. Su antiguo alumno, se llamaba Maul. Cuando él fracasó, él concretó mi entrenamiento en las artes Sith y he sido un lord Sith, desde entonces. —Palpatine se resistió a gritarle a Dooku en la cara, que él aun no era un lord Sith, pues estaba vivo y la regla de dos, era muy clara: "Solo se será un maestro Sith, cuando asesines a tu maestro". —Abandoné la Orden Jedi, porque veía como se estaba corrompiendo y a la República, por este mismo motivo. La guerra nos arrastrará a todos, a un agujero negro de muerte y autodestrucción y al final, ni los Separatistas, ni los Republicanos, saldremos victoriosos. Por esto mismo, demuestro el día de hoy, ante todos los presentes: Separatistas y Republicanos, mi apoyo a Mina Bonteri, para que tome las riendas del gobierno Separatista y nos lleve a una era de comprensión y paz, que evite la destrucción mutua de ambas facciones políticas en la galaxia.
Al ver a su odiada enemiga de pie y como Dooku acababa de darle la espalda, Sidious apretó los puños. —Otorgo a la Senadora Amidala, la palabra.
Padme se puso de pie y le dio una mirada de agradecimiento a Dooku y a su maestra, Mina Bonteri. —No soy una Jedi, ni puedo... sentir emociones ajenas. Pero lo que sí puedo, es ver y puedo estudiar los rostros de varios Senadores Republicanos, quienes abiertamente, han apoyado esta guerra, por muchos años. ¿Por qué desean ustedes, que ahora abiertamente el Conde Dooku o la Senadora Bonteri, expresen un discurso en el cual digan, que su sistema político, económico y de pensamiento, ha fracasado y que la República está en lo correcto, cuando de un modo u otro, lo que se buscaba, era dar fin a la guerra y comenzar una nueva era de paz? —Todos se mantuvieron en silencio. —Los sistemas que decidieron, desligarse de la República, tuvieron sus motivos personales, para hacerlo. Si desearan volver a la República, hace ya muchos años, que hubiéramos tenido noticias de éxodos masivos de naves enteras, en busca de alojamiento en planetas Republicanos, pero jamás se vio nada de eso. —Muchos se miraron unos a otros, entendiendo las palabras de Padme. —La Republica les falló de alguna forma desconocida, y encontraron en el discurso Separatista, el cobijo que buscaban. No tenemos necesidad de que ambas facciones se desarmen. No tenemos una autentica necesidad de que una facción admita que están equivocados, solo para que unos pocos, se sientan bien consigo mismos. No tenemos por qué convertirnos en una única unión, ni formar una nueva y rara mezcolanza Senatorial. Solo necesitamos paz y entendimiento.
— ¡No tiene poder, para pedir por la paz, Senadora Amidala! —gritó Palpatine, viendo como todo lo que había construido por casi una década (o dos), se venía abajo. — ¡No se extralimite!
— ¡La Senadora Amidala, tiene la palabra! —gritaron varios Senadores, tanto Republicanos, como Separatistas.
Padme suspiró, y Mina tomó la palabra. — ¿Soy acaso la única, que puede ver, que estamos todos de acuerdo, en que la paz es posible?, ¿acaso soy la única, que comprende y desea que las palabras de la Senadora Amidala, se hagan realidad? —muchos, demasiados levantaron sus manos. Cientos, miles de sistemas de ambos bandos, buscaban la paz y apoyaron a Padme y Mina. —Pero estoy viendo, como el Canciller Palpatine, está mirándonos con odio, por aceptar y comenzar finalmente, a buscar la paz. —Quienes apoyaban a Palpatine, repentinamente se volvieron en su contra o solo lo miraron con odio.
Los Senadores Republicanos, comenzaron a exigir una votación, para un nuevo Canciller Republicano y comenzaron a insultar a Palpatine, con muy pocos notando, como Dooku caminaba por entre los corredores, hasta el palco Jedi, siendo saludado por Yoda.
Dooku ignoró la algarabía, y se disculpó profusamente con todos, siendo perdonado especialmente, por Anakin.
Un grito trajo a los Jedi de vuelta al circo político, que se estaba llevando a cabo junto a ellos. — ¡¿NO SABEN CUAN DURO, HE LUCHADO POR LA REPUBLICA?!
— ¿Así como al pedirme que diera un voto de desconfianza, hacía el Canciller Valorum? —contraatacó Padme, y todos gritaron contra Palpatine, acusándolo de inmoral y corrupto. Sin haberlo preparado y sin ser una trampa premeditada, cientos de sistemas republicanos, votaron en contra de Palpatine, sacándolo definitivamente del poder político Republicano y de Coruscant.
Sheev Palpatine, dejó de ser el Canciller y perdió un gran poder político, en ese momento. Pues muchos de sus (anteriormente) aliados, estaban presentes en esa misma sala y al verlo perder su poder político, automáticamente le dieron la espalda.
Palpatine abandonó la sala Senatorial en ese momento y apretó con fuerza su comunicador, mientras la rabia fluía en su ser.
Había dejado de ser el Canciller y ya no podía emplear la Orden 66.
Ahora, no era más que un simple Lord Sith, que permanecía oculto en las sombras, sin poder alguno.
