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Hola queridos lectores
lamento mucho la demora pero aqui les dejo un nuevo capitulo de este fic
espero que les guste
saludos
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CAPITULO 14 LOS CELOS DE ARNOLD I
Un doloroso adiós.
Un nuevo camino.
Un nuevo momento.
Un dia sin ti.
Regreso a la rutina sin la luz de tu mirada,
Miro atrás y me pregunto ¿Qué mal fue el que hice?
No mirar mas la luz que me brindaba el calor que necesitaba
El aliento que me daba vida,
Es un verdadero tormento,
El dolor tan inmenso como el mar que siento ahora en mi corazón
Nadie lo puede sacar de mi ser.
Solo tu podrías devolverme a la vida
Pero ¿Cómo decírtelo sin decírtelo? ¿Cómo hacértelo saber sin hablarte?
El dolor en mi pecho es increíblemente inmenso
Ya no puedo mas, no se cuanto mas podre soportar
La ausencia de tu amor.
H.G.P
Helga miraba con dolor de lejos al rubio quien no le había dirigido la palabra en toda la semana, suspiro mientras miraba de nuevo su libro que permanecía en sus manos, no comprendía ¿Cómo podría estar tan enojado que la ignoraba?
Entendía que ella había tenido la culpa pero ¿Qué rayos esperaba el tonto?
¿Qué ella accediera a ser su novia oficial?
¿Para que?
Al final, estaba mejor así su relación ¿O no?
Suspiro molesta
¿Quién demonios lo necesitaba?
Miro su libro nuevamente para poder continuar con lo suyo cuando llego un mensaje a su teléfono.
Al verlo se percato que era Richard, sentía una mezcla de sentimientos que no entendía.
Ese hombre le mandaba mil mensajes al dia, sin exagerar
Esa atención desmedida y exagerada era la que la confundía, quizás porque ella nunca había tenido tanta atención de parte de alguien y de quien quisiera tenerla no la tenia.
-¿Por qué Arnold?
Suspiro mientras respondía el mensaje de Richard.
Sin darse cuenta de que alguien la miraba.
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Richard miraba como todos los alumnos salían de la escuela, no había tenido clases en la ultima hora por lo que decidió esperar afuera y poder hacer su siguiente movimiento.
-Helga, Helga, Helga –Decía mientras miraba la rosa en mano
Entonces la vio, estaba saliendo de la escuela con su amiga.
-Bueno Phoebe como sea…yo no lo voy a buscar, esto se acabo y punto
Phoebe la miro con la ceja enarcada aun sin creer lo que escuchaba –Como tu digas Helga, pero creo que estas cometiendo un error.
-Nos vemos despues Phoebe
-Claro Helga, nos vemos pero ten cuidado
Lo ultimo que le dijo su amiga no lo entiendo tanto pero supo que era porque a su amiga no le podía ocultar nunca nada.
Suspiro
Camino tranquilamente hacia su casa, cuando entonces alguien se acerco a ella
-Hola pequeña ¿Qué tal tus clases?
Richard le sonrió dulcemente mientras le entregaba una rosa de su color favorito.
-Hola raro –Dijo la rubia pero trato de ocultar la sonrisa de su cara
-¿Y me responderás?
-Lo normal y ¿Tu que tal tu dia?
-Ya sabes pequeña solo tener que soportar a chavos inmaduros, pero mi clase favorita es la que tengo que enseñarle a una chica tan linda e inteligente como tu
Helga se sonrojo levemente –Gracias
-¿Te puedo acompañar a casa?
-Claro –Aun sentía esa sensación rara que no comprendia ¿Por qué? Richard solamente quería ser su amigo ¿Qué tenia de malo eso?
¿Por qué le causaba tantas cosas en su interior? Una de ellas sentía que era miedo pero no sabia si solo era porque no se acostumbraba a la presencia de Richard
Un rubio miraba desde lejos la escena muriéndose de los celos.
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-Muchas gracias Richard por acompañarme –Dijo la rubia estirando la mano para que le devolviera su mochila que le había quitado a mitad del camino
-Por nada pequeña –Sonrió coquetamente mientras entregaba la mochila
-Bueno nos vemos mañana
-Contare los minutos –Se acerco para despedirse pero Helga se alejo un poco
-Si nos vemos –Susurro mirándolo con una sonrisa culpable
-No tengas miedo es un beso de amistad lo prometo
Helga le sonrio con burla –Lo se pero no lo acostumbro y si seremos amigos tendrás que acostumbrarte a eso
-Bien –Sonrio de vuelta –Nos vemos entonces, pequeña
-Nos vemos, extraño
Lo observo alejarse, pensando, la verdad es que se la pasaba bien con el hombre, no era tan malo pero entonces ¿Por qué seguía sintiendo desconfianza?
Su cabeza decía que estaba loca y su corazón decía que le hiciera caso a su intuición.
En ese momento se acerco otra persona llamándola por su nombre, sacándola de sus pensamientos.
-¿Arnold?
-¿Ahora te estas divirtiendo con el? –Pregunto lleno de dolor y coraje.
-¿Qué demonios te pasa?
-¡¿Qué ahora te gustan grandes?!
Helga no podía comprender ni quería entender porque Arnold se comportaba asi con el.
-Estas loco –Murmuro la rubia antes de darle la espalda para entrar a su casa
Pero Arnold se acerco deteniendo la puerta del pórtico para que ella no pudiera abrirla
-¡Hey!
-Helga necesitamos hablar
-No Arnold no tenemos nada de que hablar, me lo dejaste en claro en ese mensaje ¿No te acuerdas?
-¿No te importa?
Helga no dijo nada
-¿A que le tienes miedo Helga?
-Yo no le tengo miedo a nada
Arnold la halo para que ella quedara de frente –Entonces –Tomo su barbilla para obligarla a que lo viera –Ámame
-Arnold
-Por favor Helga –La tomo de la cintura para acercarla mas a él –Deja de huir
Helga ya no supo un segundo mas de ella, solo estaba pensando en Arnold, en sus ojos verdes que la hipnotizaban, que la volvían loca.
Arnold era todo lo que en ese momento importaba, el hecho de que su corazón brincara de emoción al tenerlo cerca y además su piel se erizara por el aliento que pegaba como caricia en su piel.
-Yo…
Arnold acorto la distancia para posar con gentileza sus labios en los de ella.
-¡Helga!
Ambos se separaron con brusquedad y asustados ante el grito que escucharon de alguien que no esperaban, de alguien que preferían no haber visto en ese momento.
-¿Papa?
Pero Bob no le respondió, paso rápidamente hacia donde estaba Arnold y mirándolo con molestia –Aléjate de mi hija, es la ultima vez que te lo digo.
Con eso tomo a la rubia y la forzó a meterse a la casa, Arnold solo observo como entraban, sin saber bien que hacer.
Pero por ese momento era mejor dejar las cosas como estaban.
Suspiro mientras caminaba a su casa, cuando recibió un mensaje que alentó su corazón.
"Creo también que quiero intentarlo Arnold."
Sonrió dulcemente antes de seguir su camino.
No todo estaba perdido.
