Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)
Harén de Harry.
HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.
SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.
193: Revelación.
El Espacio Salvaje fue el nombre dado a un gran grupo de sistemas estelares desconocidos en la orilla del borde de la galaxia. Se encuentran "fuera del borde del mapa", donde nadie tiene conocimiento respecto a lo que hay en el otro lado.
En contraste, las denominadas Regiones Desconocidas fueron asignadas, pero en gran parte inexploradas.
Algunos de sus planetas conocidos, son: Teth, Indoumodo, Thune y Lira San.
Además del misterioso Mortis.
Sería realmente, a un planeta de gran parecido a Dagobah, a dónde el cadáver guiaría a Palpatine. Obligándolo a descender de la nave e internarse en los pantanos, hacer frente a las criaturas del planeta y correr, saltar, escalar, hasta poder llegar a una cueva que exudaba Lado Oscuro.
Palpatine ingresó en la cueva, empleando los poderes de la Fuerza en los que ni siquiera él, estaría dispuesto a entrenar a Darth Vader, pudiendo ver todo cuanto en la cueva se encontraba, sin saber que fue seguido por varios de sus seguidores.
Escuchó un gritó.
Luego dos más.
Tres personas gritaban, y luego callaron.
Entonces, el cadáver liberó su conexión con la Fuerza y mandó a volar a Palpatine, mientras que las extremidades crujían y la momia cobraba vida. Aún se veía muy arrugada, pero ahora esas arrugas, no eran por la corrosión de la piel al haber sido expuesta a los fondos marinos, sino a la avanzada edad.
Elevó su mirada y los ojos azules y fríos de la momia, se encontraron, con los ojos dorados del Lord Sith.
— ¿Ya te has recuperado? —preguntó Palpatine.
—No —contestó la momia, quien dio algunos pasos tambaleantes, hasta la pared y la usó como punto de apoyo, mientras avanzaba hacia el interior de la cueva, que se iba haciendo más y más oscura, hasta que Palpatine lo perdió de su vista. El anciano saltó del miedo, al sentir la roca crujir. Esperó y no se movió, más que para preparar un ataque, con los Rayos de la Fuerza, por si era atacado por la momia. Escuchó el ruido de un vidrio quebrarse, ser amplificado, por el eco de la cueva.
La momia volvió, pero no tenía nada en su mano.
— ¿Qué fue ese ruido? —preguntó Palpatine.
La momia, ahora tenía la piel caucásica, ojos azules, pero su rostro seguía siendo arrugado, viejo y demacrado. —Algo, que dejé aquí mismo. Parte de mi... esencia. —Pasó por el lado de Palpatine, quien se apoyó en el muro, al sentir el aura de la antigua momia.
—Nunca... Me dijiste, quien eras.
—Verdad. —Pareció recordar. —Mi nombre es...
-/-/-/Templo Jedi, habitación de Mace Windu/-/-/-
Mace Windu, se encontraba en su habitación, pensando y reflexionando en lo acontecido, hace algunas horas, en la Sala de los Maestros.
Recuerdo
Ante los maestros Jedi, se encontraban, el Caballero Jedi Anakin Skywalker y la actual Canciller: Padme Amidala.
— ¿A qué se debe esta visita, Canciller Amidala? —preguntó el maestro Windu.
—Yo, Anakin Skywalker, estoy aquí, ante todos ustedes: dispuesto a aceptar, que he roto mi voto como Jedi —dijo Anakin, pálido y sudando
— ¿De qué manera has faltado al Código, Skywalker? —el tono de voz del maestro Kenobi, era reconfortante y tranquilo.
Anakin se mordió los labios, y tomó una profunda aspiración. —Me he casado, al comienzo de las Guerras Clon, con la actual Canciller de la República. Y... Padme, está embarazada... De gemelos.
—Luke y Leia —dijo el maestro Ki-Adi Mundi.
—Así es, maestro Mundi —dijo Anakin.
Luke tomó la palabra, dando un paso al frente. —La línea de tiempo, ha sido alterada. Es completamente distinta, a lo que yo conocía. —Comenzó el joven Jedi del futuro. —Lo que yo sabía, era que a... A... A mi padre, no le habían otorgado el Rango de Maestro Jedi, por su juventud, pero no porque le faltara experiencia. Mi padre, escudo de Darth Sidious, una historia. Cuándo aún confiaba en Sidious y en su papel de ser un simple político. Lentamente, Sidious había estado sembrando en mi padre, la desconfianza hacia la Orden Jedi y los Jedi, no estaban ayudando a dar algún tipo de... Esperanza.
— ¿Qué historia fue esa, Skywalker? —demandó saber, la maestra Adi Galliah.
—Debo decirles, maestros —comenzó Anakin. —Que la historia, se ha desarrollado de formas imprevistas, de acuerdo con mis recientes visiones. Mi esposa estaría en peligro, debido a la intervención de Palpatine, al enviarme pesadillas, donde ella moriría, en el parto de nuestros hijos. Y él me contaría esta historia: Darth Plagueis fue un antiguo lord Sith, tan poderoso que incluso podía influenciar en los Midiclorianos y así evitar, que sus más cercanos murieran. Le enseñó todo cuanto supo a su alumno y una noche, este lo mató mientras dormía. —Todos asintieron. —Como ya lo expresé: Sidious me daba supuestas memorias del futuro, donde Padme fallecía, pero yo logré sentir la Fuerza, reconocí que era una creación de la Fuerza y jalé a Sidious hacia mí, confrontándolo. Lo he estado... Espiando desde entonces, hasta que Padme, logró sacarlo del poder.
—Y Anakin no es el unico que ha violado el código —dijo Obi-Wan.
— ¿Obi-Wan? —preguntó un sonriente Kid Fisto.
—Aún no he decidido la fecha, pero espero llegarme a casar, con la Duquesa Satine.
Kid Fisto agachó la cabeza y lo pensó, por varios minutos. —La verdad es que... La maestra Shaak Tii y yo, también, hemos faltado a nuestros votos Jedi.
—Comenzamos un romance, después de que salimos vivos de Geonosis —dijo la sexy maestra.
Mace Windu frunció el ceño, pero no dijo nada. Comenzó a reflexionar.
Recientemente, alguien más, se sentaba en las sillas de los maestros. Muy recientemente, ella fue elevada a ese puesto. Suspiró y se pasó una mano, por el cabello. —Incluso yo, he tenido un romance.
—Tu romance con Athric, se ve a un millón de Parsecs, Sheda —dijo una sonriente Deppa Billaba. —Eso, no es un secreto para nadie, pues eres pésima, para guardarlos. —Sheda la miró furiosa.
—No es solo mi romance con Athric. Veo a Harry, como el hijo que jamás he podido tener —concluyó Sheda.
—También he violado el código de apego —dijo Harry, dispuesto a caer junto a su hermano de batalla y a su maestra. —Mi romance con Maris Blood, era conocido por los maestros de Korriban y el Lado Oscuro, no encuentra ningún problema con esto. Mi auténtica violación al código llegó, cuando sostuve un romance, con la actual Caballero Jedi Aayla Secura y después, cuando regresé a la tierra, con Hermione Granger, Susan Bones, Padma Patil y Daphne Greengrass.
—Claramente, muchos por fuera de este salón, deben de tener sus propios romances o apegos —dijo Mace Windu. —El código debe de ser reformado. —Estas palabras, los sorprendieron a todos. —El amor no es un enemigo. Otorga motivos para luchar y te acerca a la luz.
Fin del Recuerdo
Mace Windu frunció el ceño, cuando escuchó a alguien, llamando a su puerta. Era un usuario de la Fuerza y su marca, era desconocida para él. Pero tenía la misma firma distintiva, de cuando se viajaba en el tiempo. Se acercó a la puerta, y detrás de ella, vio a una mujer de cabellos rojos y ojos azules. Notó, no solo a la bebé en brazos de la mujer, sino también, la pulsera que los Mandalorianos, colocaban en el pasado, a sus esclavos sensibles de la Fuerza para que no pudieran usar sus poderes. — ¿Quién eres? —preguntó Mace. — ¿Qué pretendes aquí?
—Maestro Windu —comenzó la mujer. —El nombre de esta niña, es Mara Jade y deseo su ayuda, para otorgarle un futuro, que valga la pena vivir. Solo usted puede salvarla, de una vida de oscuridad y tormento.
— ¿Por qué yo? —preguntó el hombre, frunciendo el ceño.
La mujer, le enseñó una sonrisa. —Porque... En esta nueva línea de tiempo, que se está asentando, usted me otorgó la oportunidad, de ser una Jedi y estar lejos de las maquinaciones de Palpatine, cuando fui enviada por él, para matar a los Senadores pacifistas, que siguen a la Canciller Skywalker. —Mace Windu abrió sus ojos.
— ¿Cuál es tu nombre? —preguntó él.
— ¡Mara! —dijo Luke Skywalker, abrazando a su esposa, quién cayó al suelo, mientras se reía.
— ¡¿ME ESTÁS DICIENDO, QUE MARA JADE, UNA DE LAS MANOS DEL EMPERADOR, ES TU NOVIA?! —Chilló una histérica e incrédula Leia Skywalker.
