CAPITULO 17 ADAPTANDOSE II

UN AMOR SECRETO

El amor no es algo que se deba de ocultar, no es algo de vergüenza y menos algo que no se pueda gritar a los cuatro vientos…pero ¿Qué pasa cuando las personas no aceptan el amor que hay entre quienes no quieren que tengan ese amor?

Pero ¿Acaso se les olvido que es tener esa edad? ¿Se les olvida que es el amor?

En realidad lo que pasa es que aprenden a amar de una manera más consciente y menos fantasiosa.

Ya no aman con el corazón ni la ilusión.

Aman con madurez y con aceptación.

Aman con razón, aunque el amor no se razona

Maldita encrucijada.

Maldito circulo interminable, donde sigues y sigues cayendo una y otra vez al mismo punto.

M.P

Helga miraba con molestia por la ventana del autobús, cuando llegaron a la escuela, seguramente el rubio le haría mil preguntas de porque no le respondió los mensajes, las llamadas y porque venía en el autobús.

Pero es que no quería que la viera así… ese golpe que tenía en la mejilla…Suspiro

No quería responder nada a nadie

Pero en ese momento Alan se sentó a su lado

Era lo último que le faltaba.

-¿Qué quieres idiota?

-Cuanta amabilidad –Dijo sarcástico el castaño

-Nadie te pidió que te sentaras aquí ¿O sí?

-Te ves hermosa hoy

-Sabes que Arnold se molestara si ve que me molestas ¿Verdad?

Alan rio –Si pero esta vez responderé –Toco su mejilla provocando que la rubia le pegara –Un consejo –Sonrió de lado –Si quieres ocultar que tu novio te pega, usa maquillaje en toda tu cara y no solo en el golpe.

Helga se sonrojo fuertemente pero trato de ignorarlo y tomar sus cosas para bajar del autobús

Arnold ya la esperaba.

¿Cómo le diría?

Richard sonreía maliciosamente con el teléfono en mano –Bien Olga si sigues así, lograras una mejor vida para ti y tu hijo

-Ya no quiero más por favor –Decía Olga del otro lado de la línea

-Todavía falta que tú hermana caiga en mis brazos así que todavía no puedes irte

-Pero…

-Debo colgar, te marco luego para el siguiente paso –Dijo mirando a la rubia entrar con aquel joven que le molestaba.

Esta tras lo que él deseaba.

Y no le permitiría ganar.

-Chicos examen sorpresa

Todos se quejaron

-Vamos, vamos chicos, no hay mucho tiempo y es bastante complicado el examen –Sonrió –Pero no se apuren, no es nada que no hayamos visto

Helga bufo, lo último que necesitaba era un examen.

-Tu no Helga

La rubia lo miro sin entender

-Estas exenta de este examen –Le guiño un ojo –Ve a la cafetería o algún otro lado que desees por esta hora

-Claro –Dijo sin poder creerlo pero tomo sus cosas y salió, Arnold solo miro la escena con celos y molestia

Helga suspiro mientras miraba el cielo, estar entre la naturaleza le ayudaba.

-Hola preciosa

-Hola señor raro –Helga sonrió de lado -¿Por qué se supone que estoy exenta en tu materia?

-Tu último trabajo fue excelente

-¿De verdad?

-Claro que si –Dijo sonriendo –Además supongo que el golpe que tienes en la mejilla es suficiente por ahora ¿No?

-Creí que ya no se veía

-No estés triste pequeña –Dijo tomando el mentón de la rubia –Mejor dime ¿Qué te paso cariño?

-Son mis padres…ahora resulta que no soy tan invisible como pensé y… -En ese momento Richard la beso con dulzura en la mejilla muy cerca del nacimiento de sus labios, mientras ella solo le miraba de reojo -¿Qué…?

-Lo siento –Se separó abruptamente –Sentí mucha ternura al verte así, tan frágil y dulce, perdóname y Helga –Se acercó nuevamente –No eres invisible para muchas personas.

Helga sonrió –Gracias hombre raro

Richard sonrió –Pensaba si nos vemos hoy por la noche

-Lo siento hombre araña pero tengo otros compromisos

-Lastima –Se encogió de hombros –Sabes que eres la mujer más hermosa que he visto y que tu novio tiene suerte.

-Richard –Dijo seria la rubia

-Si ya entendí, nos vemos luego hermosa

-Adiós

Pero todo lo había visto Arnold. Al menos lo que realmente no deseaba ver.

La rubia iba camino a su casa cuando alguien la halo.

-Helga, necesitamos hablar

-Hola cabeza de balón –Volteo el rostro para que no se viera el golpe -¿De qué?

-Hoy has estado muy rara

-No es…

-No me esperaste para traerte a la escuela y menos en la escuela para acompañarte a tu casa y… -Respiro –Sé que no quieres que diga nada de tus amistades pero vi como Richard te daba un beso –Su enojo regreso –Y tú no hiciste nada

-Fue un beso en la mejilla

-¡No lo parecía! ¡No me mientas!

-¡No me grites Arnoldo y no te miento!

-Entonces ¡¿Dime algo?! ¿Te gusta? –La tomo fuertemente del brazo

-¡¿Qué demonios…?! ¡Esto es ridículo!

-¡¿Lo es?!

-¡Si lo es y no tengo porque escucharte!

-¡Helga!

La rubia lo miro nuevamente y con una triste sonrisa dijo –De todas formas iba a terminar contigo aunque estaba dispuesta a correr el riesgo de perderlo todo por ti

-¿De qué hablas?

-Exactamente –Suspiro –Estas cegado por tu enojo y tus celos que no te percataste ¿no? –Señalo la mejilla

-¿Qué…?

-Demasiado tarde para las preguntas Arnoldo, se acabo

-Helga pero…

-No Arnold, créeme es lo mejor para ambos

-Helga por favor no… -La tomo de la mano –Perdóname…no seré mas así, pero es que…no, no me gusto ver a un profesor así contigo por favor amor no…

-No es por él, no es ni siquiera por tu desconfianza que esto debe terminar.

-¿Entonces? –Pregunto con un dolor indescriptible

-Mi papa ya lo sabe y no quiere que este contigo, el me pego

Arnold la miro con dolor y con un enorme odio hacia Bob Pataki. Pero eso no le impediría….

-Ven conmigo

Ambos caminaron tranquilamente hacia la casa de Arnold.

La rubia estaba un poco reacia a entrar pero Arnold le comento que no había nadie.

-Solo quiero que hablemos más tranquilos

-Bien –La rubia suspiro –Solo un momento ¿Si?

Ambos subieron a la alcoba del rubio.

-No quiero perderte Helga –La miro con dulzura –Por favor amor dime que hay otra opción

-Creo que lo mejor es no estar juntos perdóname, al menos no por ahora

Arnold la abrazo –No le diremos a nadie

-¿Eso es justo para nosotros?

-Por ahora no…no importa eso…solo estar juntos ¿O no? –La miro intensamente

Helga sintió sus piernas flaquear al igual que su corazón

-Te amo Helga por favor –La beso, con dulzura, con amor, con deseo, la llevo lentamente hacia la cama donde la deposito sin cortar el beso –Te amo –Murmuro una vez mas entre los labios de ella.

Comenzó a acariciar sus piernas, ese día la rubia había ido de short a la escuela.

-Arnold –Susurro nerviosa cuando este subió la mano por sus piernas torneadas.

La mano del rubio llego al abdomen de la joven donde la reposo unos minutos antes de que nerviosamente subiera a sus senos. Helga se estremeció pero no cortó ni el beso ni las caricias.

Lentamente el rubio bajo en un camino de besos hacia el cuello de la rubia. Helga gimió quedamente al sentir los labios de Arnold sobre su cuello.

El rubio subió ambas manos a los senos de ella.

-Arnold –Dijo suavemente lo que excito más al rubio.

Bajo por el pecho de ella hasta llegar al nacimiento de sus senos.

-¿Puedo? –Pregunto el mirándola con dulzura

La rubia sonrió mientras asentía

Arnold lentamente quito su blusa, así como iba bajando su sostén lentamente hasta que los senos de la rubia quedaron a la intemperie.

-Eres hermosa –Susurro sonrojado mirándola –Te deseo tanto Helga

Ella sonrió dulcemente –Yo también –Rodeo con sus brazos el cuello del rubio –También te deseo amor y eres al único que deseo

Arnold sonrió dulcemente antes de perderse entre los melocotones de Helga, succiono con dulzura y con deseo ambos senos, tomándose el tiempo para disfrutar y que Helga de igual forma disfrutara de sus besos y caricias.

La rubia gimió tocando la cabellera rubia de Arnold, lo acercaba más y más a sus senos.

Arnold bajo sus manos hacia el short para irlo bajando lentamente hasta tener libre el camino hacia la entrepierna de la rubia, quien al sentir la mano de la rubia se sobresaltó, pero no lo detuvo.

Arnold metió su mano por dentro de las bragas de Helga, ella solo sintió el calor de su mano y sintió que se iría al cielo.

Lentamente Arnold comenzó a dejar un camino de besos desde los senos de la rubia para ir hacia su intimidad, en cuanto sus labios tocaron su parte, Helga gimió un poco más fuerte, Arnold sonrió.

Dejándose llevar por su instinto beso suavemente la vagina de la rubia, esta solamente dejaba llevarse.

-Arnold –Susurro sonrojada al punto del orgasmo, sujeto de la cabeza al rubio, dándole más abertura para que siguiera

Poco a poco Helga sintió el orgasmo por todo su cuerpo, sujeto con fuerza la cobija de la cama de Arnold, para intentar no gritar, aunque en ese momento no solo quería gritar, su corazón parecía a punto de salirse de su lugar.

Arnold volvió hacia su cuello para besarla suavemente hasta poder besar sus labios –Te amo –Susurro

La rubia sonrió dulcemente mirándolo –También yo te amo mi cabeza de balón

-Helga tu… -Se sonrojo –Has… ¿Has pensado en…? Bueno ya sabes

-Si –Dijo la rubia sonrojada

De pronto sintió calor

-¿Quieres…?

Helga sonrió de lado –Por supuesto pero….me un poco de…miedo

-Quiero que te sientas segura –Dijo Arnold mirándola con dulzura

-¿Esperarías…?

Helga lo miro con ojos cristalinos y enamorados

-Por supuesto…no haría nada que tu no desearas

-Gracias –Susurro la rubia tiernamente

Arnold se puso de pie intentando no desviar su vista al cuerpo de Helga, pero estaba siendo un trabajo complicado

-Bueno…creo que…debo ir al…baño

Helga sonrió dulcemente -¿Creí que querías tu recompensa?

-¿Ahm?

-¿No quieres?

-Pues… -Se sonrojo

Helga rio antes de bajar el pantalón del rubio y sus boxers, para después tragarse su pene que estaba de un buen tamaño para la rubia.

-Helga –Sintió que se desmayaría al sentir el calor de la boca de Helga sobre su miembro, sentía de pronto mucho calor y placer.

Ahora estar dentro de ella, quizás ese día…moriría

Después de unos segundos se sintió cerca por lo que intento alertar a la joven –Helga…mmm ya…ya casi

Sintió como la rubia aumentaba la velocidad, no aguantaría más…pero Helga no parecía incomoda con la idea de seguir…

Y dejo llegar el orgasmo…

Helga succiono más su miembro hasta que Arnold no pudo soportar más.

Helga sintió como Arnold llegaba al éxtasis, cuando termino ella inmediatamente fue al escritorio del rubio, donde había un cesto de basura y clínex.

-Helga yo…

Arnold estaba muy sonrojado intentando abrocharse los pantalones

Ella solamente sonrió con dulzura y amor –Me encanto –Lo beso

-¿Enserio?

-Gracias Arnold, yo…no…no he estado con nadie nunca

-Lo se…yo tampoco

Helga sonrió

-Eso me gusta

-A mi igual

-¿Entonces...? Creo que debo…irme

Arnold tomo su mano -¿Estarás conmigo aun en contra de tu familia verdad?

-Un amor secreto creo que puede funcionar –Dijo sonriendo

-Si –Arnold sonrió –Al menos por el momento –Añadió con un suspiro

-Mientras soy menor de edad, solamente

Arnold asintió emocionado –Podemos irnos a una misma universidad o alguna cercana

-Claro cabezón pero aún no se…Alex

-Comprendo Helga –Tomo su mano –Ya lo veremos

Helga asintió

-Bueno nos vemos en la escuela cabezón

-¿No quieres que te acompañe?

Helga negó con la cabeza –Recuerda amor secreto –Añadió antes de desaparecer por la puerta

-Amor secreto –Susurro Arnold

Le gustaría que no fueran las cosas así pero por el momento no había otra opción, debían estar así. Helga por su lado y el por el suyo, al menos mientras ella viviera aún bajo el techo de Bob Pataki.

Pero después serian libres.

-¿Olga? Tenemos un problema, debes ayudarme querida –Dijo molesto el hombre viendo como la rubia salía de la casa de huéspedes –Tu hermana debe ser mía mañana mismo y no sé cómo le harás pero sacaras a tus padres de tu casa y me dejaras entrar para hacerlo…. ¡No me interesa! Debes hacerlo antes de que le abra las piernas al idiota de su novio como tú lo hiciste

Colgó molesto

-No perderé mi mercancía y menos el dinero que ya me dieron por ti, Helga G. Pataki