Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Star Wars pertenece a George Lucas (y a Disney)

Harén de Harry.

HP: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil y Susan Bones.

SW: Aayla Secura, Ahsoka Tano y Maris Blood.

199: Comprendiendo a mi enemigo.

Los Maestros de la Orden Jedi, tenían una reunión y hablaban a los gritos, intentando comprender, como fue posible, que un Sith, los hubiera engañado a todos, por tantos años.

Cuando lograron sacar a Palpatine del poder, fue cuando ya habían recibido la ayuda de los gemelos Skywalker. Cuando Luke y Leia destaparon todo lo que en realidad pasaba. Cuando Palpatine ya tenía casi dos décadas, en el poder y tomó a los sistemas guerreristas, bajo su control.

Cuando ya se habían unido a él.

Cuando ya les había convencido, de que un Imperio Galáctico, era lo mejor.

.

¿Qué sabían realmente, sobre Palpatine?

¿Cuándo se unió al lado oscuro?

¿Quién era Darth Plagueis "el Sabio"?

.

Quizás deberían de creerle a Anakin, quien tenía una respuesta simple: —El maestro Yoda, me permitió ingresar en la sala de los Holocrones.

.

Y estas tres, eran solo algunas de los cientos de preguntas que tenían.

—Debemos de pedirle a la Canciller Skywalker, que revise los archivos públicos —dijo la maestra Shaak Ti, mirando a Anakin.

El más joven de entre los maestros Jedi (superando a Obi-Wan) asintió. —Me comunicaré con la Canciller Skywalker, tan pronto como se dé por finalizada, esta reunión.

—Se levanta la sesión —dijo el maestro Yoda, con una sonrisa y una mirada cómplice. —Maestro Skywalker, su avance esperaremos.

—Entendido, maestro Yoda —dijo Anakin, mientras se marchaba de la sala del Consejo, e iba hacía el aeropuerto.

.

Al llegar a la oficina usada por el Canciller de la República, por primera vez, Anakin Skywalker vio la diferencia, entre ambos estilos de gobierno. Entre Palpatine y su esposa. Las paredes dejaron de ser escarlata y pasaron a ser cían, mientras que las columnas dejaron de ser negras, y pasaron a ser color crema; dándole un ambiente más amigable a la oficina. — ¡Qué bien que quitara las vasijas, senadora Skywalker! —dijo Anakin muy feliz, al notar aquello, cuando ingresó por el pasillo. — ¡Y mandaste a quitar también, el mural de la Gran Guerra Hiperespacial! —Interrumpiendo la reunión de su esposa y varios aliados pacifistas, ahora con altos cargos políticos, alrededor de la figura de la senadora Skywalker. Todos miraron sonrientes, al maestro Jedi.

—Bienvenido, maestro Jedi —dijo Padme sonriente, poniéndose de pie y besando los labios de su esposo, mientras pasaba sus brazos por el cuello, mientras que Anakin, la tomó por la cintura. — ¿Qué podría hacer por ti?

—Necesito toda la información que tengas, sobre Palpatine —pidió Anakin, con una mueca en el rostro, luego de notar que interrumpió la reunión.

Ella asintió. —Todas las... baratijas, están actualmente en el Templo Jedi —comenzó ella, antes de devolverse, hacía su escritorio y comenzar a teclear. Los Senadores se despidieron por ahora y salieron, pero la pareja no los notó, haciendo reír a algunos aliados. —Por otro lado... Nació en el planeta Naboo de los Territorios del Borde Medio como Sheev Palpatine. La noble familia Palpatine pertenecía a la clase acomodada de la sociedad de Naboo, Palpatine se crio en la civilizada ciudad de Theed, la capital de su mundo natal; formando conexiones con una gran cantidad de políticos creíbles producidos a lo largo de los siglos, al mismo tiempo que adquirió una gran cantidad de conocimientos sobre el gobierno y las sutilezas del poder durante su juventud.

—Solo mediante la meditación, descubrimos que se convirtió en el aprendiz Sith del Señor Oscuro de los Sith Darth Plagueis y adoptó el nombre de Darth Sidious, teniendo unos... 19 años de edad. Aprendió todo lo que su maestro Sith sabía sobre el lado oscuro de la Fuerza y estudió la Fuerza como lo sabían sus predecesores, incluido el antiguo Darth Bane. —Comentó Anakin. — Mientras era aprendiz de Plagueis, Sidious construyó sus propios sables de luz Sith. Darth Sidious y Plagueis trabajaron juntos durante años, tratando de descubrir los secretos de la inmortalidad. Sidious finalmente se dio cuenta de la capacidad de Plagueis para manipular a los midiclorianos para crear vida, que su maestro empleó para evitar que las personas allegadas murieran. Sin embargo, Plagueis finalmente descubrió un secreto para engañar a la muerte, que Sidious más tarde robó: la capacidad de transferir su propia conciencia a otro cuerpo, utilizando cuerpos como vasijas. Esta obsesión por extender la propia vida más tarde pasó a Sidious desde su época como Emperador Galáctico. Plagueis también intentó crear una díada de la Fuerza con Sidious, un vínculo de Fuerza único tan fuerte como la vida misma y que inspiró la Regla de Dos. Sin embargo, Plagueis no pudo formar dicha conexión.

—En su personalidad pública como Sheev Palpatine, su maestro lo ayudó a emprender una carrera en la política, quien lo elevó al puesto de senador de su mundo natal en el Senado de la República Galáctica. Una vez elegido, el representante de Naboo se unió rápidamente al partido gobernante del entonces Canciller Supremo Skor Kalpana, y notó las fervientes disputas y la corrupción que asolaban a la República. —Leyó Padme, en su Holo-computadora. —Comenzó a establecer relaciones con quienes se convertirían en sus futuros colaboradores, como Wilhuff Tarkin. El dúo se conoció por primera vez cuando Tarkin todavía era un cadete de la Academia de Navegantes Espaciales del sector Sullust. Interesándose en el joven, el senador Palpatine decidió ayudarlo a unirse al Departamento Judicial, según el deseo de Tarkin, pero le aconsejó que también considerara una carrera política. En los años siguientes, su relación se volvió cada vez más confidencial. Palpatine a menudo elogiaba a Tarkin por sus talentos y habilidades y comentó que eran muy similares: ambos provenían de planetas en los límites de la galaxia, pero estaban destinados a tener una gran repercusión en la historia galáctica. —Padme dejó la computadora y se recostó en la silla. —Sabemos que Palpatine se movilizó para tomar el poder del Canciller Supremo Finis Valorum, quien virtualmente no tenía poder político y lo contaba como un amigo cercano y aliado, permitiendo que Sidious lo manipulara fácilmente. Sabemos que incluso conspiró con el Virrey Gunray para bloquear el planeta Naboo en protesta por los impuestos del Senado a las rutas comerciales sobre los sistemas estelares periféricos. Llevado a la desesperación por la inactividad del Senado, Valorum envió en secreto al Maestro Qui-Gon Jinn y al entonces padawan, Obi-Wan Kenobi, como embajadores para negociar con los líderes neimoidianos de la Federación. Nos conocimos allí. —La pareja se sonrió y se besaron. —Luego del combate contra Maul, ya en Coruscant, Palpatine me dijo: «Ahí tiene a los burócratas, los reales líderes de la República y comprados por la Federación de Comercio, además. La fuerza del Canciller Valorum en un segundo, desaparecerá.» —Anakin hizo una mueca. Conocía muy bien ese tipo de pensamiento, pues él mismo, había pasado muchos años, junto a Palpatine. —Tras llevarme a su apartamento para una audiencia, Palpatine me dijo, que el Senado había dejado de preocuparse por el bien común, mientras que Valorum era esencialmente impotente contra ellos. Con el Senado y Valorum herméticos como opciones para ella, entonces él me ofreció dos opciones: podía solicitar un Voto de No Confianza en el Canciller Valorum y presionar para la elección de un líder más eficaz; o podría llevar el asunto a los tribunales, lo que llevaría aún más tiempo. —Padme se recostó en la silla, mientras se frotaba las sienes, viendo como estaba a punto de sufrir un dolor de cabeza, mientras una sonrisa de rabia, aparecía en sus labios. Sintió a su esposo a su lado y su simple presencia, la calmó un poco. Comenzó a transmitirle paz y un alivio para el dolor, solo con la Fuerza. —Con la esperanza de llegar a alguna resolución sobre el asunto en el Senado, opté por asistir a la sesión extraordinaria del organismo al día siguiente. Durante la esperada sesión del Senado, intenté defender la intervención de la República para detener la ocupación de su mundo por parte de la Federación de Comercio. Sin embargo, el representante de la Federación, Lott Dod, se opuso fervientemente a las «acusaciones» formuladas contra la Federación, citando que no había pruebas de que se hubiera producido una invasión u ocupación. Cuando se recomendó que se enviara una comisión a Naboo para determinar la verdad de la situación, una moción que fue apoyada por el senador de Malastare, Aks Moe. Entonces, el Vicepresidente Mas Amedda conversó en privado con Valorum durante unos momentos, y Palpatine aprovechó la oportunidad para predecir que el canciller, encadenado al procedimiento senatorial a instancias de burócratas que probablemente estaban en la nómina de la Federación, no ayudaría a Naboo. Cuando Valorum admitió a regañadientes que la Federación estaba en su derecho de solicitar una comisión, yo indignada me di cuenta de que Palpatine tenía razón; Valorum era demasiado débil e ineficaz para proporcionar a mi planeta la ayuda que necesitaba. Como tal, seguí su consejo y solicitó públicamente un Voto de No Confianza en el Canciller. En unos momentos, cientos de senadores comenzaron a exigir una votación inmediata, dejando a Valorum estupefacto. El repentino vacío de poder llevó a la nominación de Palpatine como Canciller Supremo junto a Bail Antilles de Alderaan y Ainlee Teem de Malastare. Sin embargo, cuando anunció su nominación a mí, yo declaré mi intención de regresar a Naboo y reclamarlo de la Federación de Comercio por cualquier medio que pudiera. Palpatine hizo una demostración de preocupación y trató a medias de convencerme de que me quedara en Coruscant. Pero yo me fui a pesar de todo, llevándome al maestro Jinn y al maestro Kenobi conmigo para protección y deseándole éxito a Palpatine en las elecciones. —Ella suspiró. —Cariño, ¿no eres caso, un Jedi especializado en las computadoras?

Su esposo se rio. —Los Centinelas Jedi, los que llevan esas máscaras blancas con dorado y esos sables de luz de doble hoja amarilla. Ellos son los más especializados, en las computadoras y Hackeos, se les llama División Técnica. —Llevó una mano, a su barbilla, mientras rodeaba el escritorio, su esposa se puso de pie, él se sentó y luego, tomándola delicadamente de la cadera, la sentó sobre su regazo y empezó a teclear, mientras que abría nuevas pestañas y ventanas, sin usar el ratón, solo con el teclado, dejando a su esposa incrédula, ante la enorme habilidad tecnológica/digital, de su marido. —He tenido algunas clases, con el maestro J'oopi Shé. Solo una pocas, él no deja de ser mejor que yo, en esto. Pero creo que tengo... ahora solo necesito superar el Firewall —Padme se desconectó de la parte teórica y de la jerga digital, que ella simplemente desconocía. Y solo lo dejó hacer, aunque se estaba mareando bastante, cuando su esposo hizo algo raro. Se asustó, cuando la pantalla se puso negra, y comenzaron a llover líneas de letras verticales, en color verde. —Creo que lo tenemos. —Un documento se abrió. Jamás se hubieran esperado un documento o una exposición titulada "Mi plan maestramente malvado" o "Como convertir al elegido de la Fuerza, en tu sirviente Sith", ni tampoco esperaban que dijera "Domina la galaxia, con un Imperio Galáctico Sith, en cinco sencillos pasos" Ni Sidious era tan estúpido, ni ellos tan ingenuos. — ¡Padme, aquí está! —Cuando su esposo alzó la voz, la asustó.

— ¿De qué estás hablando? —preguntó ella, entrecerrando los ojos. —Solo veo esos símbolos raros en verde. Y... —Padme gritó, cuando la pantalla se volvió blanca y comenzaron a aparecer letras blancas, desde la parte superior de la pantalla, sin que hubiera una margen, clara. — ¿Qué le hiciste, a mi computadora?

—Solo espera —dijo él, sonriente, mientras alejaba las manos del computador y la pantalla se iba llenando de texto de programador, sin que su esposo escribiera. La pantalla se llenó de texto y luego, comenzaron a aparecer varios planos extraños y con unos símbolos raros. —Rayos.

— ¿Ahora qué pasa? —gruñó Padme, comenzando a tener migraña.

—Palpatine catalogó sus planes, en su propia biblioteca personal. —Explicó él. —Cuando los sacamos de aquí, reclasificamos todo, para poderlo guardar en la biblioteca del templo Jedi. Mira esto: Armaduras de Veskar. Vehículos Imperiales... Un ejército de civiles... ¿Stormtroopers?... la orden 66... —Los ojos de Anakin se abrieron, al leer un documento. —Cabrón. —Vio otros. —Maldito desgraciado.

—No... No solo tenía planes, para Superarmas, capaces de destruir planetas enteros. Sino que... —Padme no se lo creía. — ¿Buscaría a las Jedis femeninas sobrevivientes a la Orden 66, para que fueran violadas y dieran a luz, a una próxima generación de usuarios de la Fuerza, a los que denominaría como Inquisidores?

—Debemos de llevar esto de inmediato. El proyecto Inquisitorius I al XI, el proyecto de la Estrella de la Muerte...

—Mira este —dijo Padme, señalando uno en específico y abriéndolo. —Immortalis. —Sus ojos se abrieron, cuando leyeron el documento. —Es inseguro que un clon, creado a partir de un usuario de la Fuerza, sea sensible. Pero mis investigaciones, junto a las de los científicos de Umbara, podrían dar paso, a la creación de artefactos artificiales de metal y de un tamaño microscópico, que podrían ser introducidos en el cuerpo del usuario, dando paso a algo similar a la Fuerza. Gracias al legado de mi maestro, en el Traspaso de la Esencia, yo podría clonarme a mí mismo y luego, introducir esto en mis clones, para seguir siendo inmortal y Sensible a la Fuerza.

¡CABRÓN DE MIERDA! —el grito del matrimonio Skywalker, se escuchó en toda Coruscant.