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Hola queridos lectores
espero que les guste el siguiente capitulo
muchas gracias por la espera
y disculpen la demora
gracias de verdad por sus hermosos reviews que me alientan a seguir escribiendo
saludos
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CAPITULO 24 UNA DIFICIL DECISION
ALAN REDMOND ¿BIEN O MAL?
Cuando la vida te lleva a estar en una situación complicada ¿Qué debes decidir? ¿El bien o mal? ¿Qué se debería hacer? ¿Cómo saber que es lo correcto? ¿Qué es lo incorrecto? ¿Quién puede decidir lo que es correcto o no?
¿Qué es el mal? ¿Qué es el bien? ¿Qué debe realizarse en los momentos cruciales?
Realmente nadie lo sabe
Maldito carrusel de indecisiones.
A.R.
Arnold estaba desesperado no sabía en donde más buscar, pero solo quedaba una mas…
Si no estaba ahí, no sabía dónde más estaba.
Recibió una llamada en ese momento…era Gerald
-¿Qué paso Gerald?
-Viejo Pataki recibió una llamada
-¿Qué?
-Era Richard
Arnold quedo sorprendido ante lo que había dicho el moreno, solamente observando a lo lejos a la mansión Redmond.
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Helga miraba toda la habitación intentando ver que podría usar para desatarse o para poder al menos encontrar alguna salida en algún momento, pero en aquel momento la puerta se abrió.
Un castaño ingreso a la habitación y le quito la venda de la boca.
-Helga
-¡¿Alan?! Déjame ir por favor
La miro con un poco de dolor y culpa pero no pudo decir algo más porque en ese momento Richard ingreso a la habitación
-¿Qué rayos? ¿Qué no puedes esperar a que sea el momento donde te la tengo que dar? Ni la he podido preparar
-Así está bien
-¿Estas ansioso? Supongo que es porque eres igual de virgen que ella
Alan se sonrojo
Helga lo miro sin comprender
-Tendré que enseñarte entonces –Sonrió Richard –Entonces tú miras y luego lo haces ¿No?
-¡No! –Dijo el castaño sonrojado y molesto
-Vamos es mejor tener una de practica ¿No?
-No…no soy virgen –Dijo Alan mirándolo con enojo –Así que no necesito tu ayuda
-De cualquier forma yo tengo que cuidar mi mercancía
Helga sintió nauseas
-No necesitas estar con nosotros
-Yo creo que sí, bueno ahora sal, la preparare
Alan miro a la rubia para después abrazarla, pero la joven se movió incomoda entre sus brazos.
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Ya casi dos días, dos días que no sabían de la rubia, dos días que estaban esperando las noticias nuevas, Bob Pataki había tomado las medidas necesarias, había visto de donde sacar el dinero que Richard le había pedido para poder recuperar a su hija.
Pero no le marcaban.
Los Pataki's estaban destrozados, y él, él no sabía qué hacer.
Alan ni siquiera lo había recibido, ni había ido a la escuela.
La desesperación empezaba a consumirlo y la culpa lo estaba matando.
"Helga" pensó mientras dejaba salir un par de lágrimas de sus ojos antes de seguir recorriendo el parque con la débil esperanza de verla ahí.
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Helga sollozaba mientras Richard le quitaba la ropa –Vamos no creo que quieras presentarte ante los invitados así ¿verdad?
Helga gruño bajo la venda de la boca.
-Lamento mucho desgarrarla pero no puedo arriesgarme –Dijo con las tijeras en mano –Y sé que si te desato totalmente te iras
Las manos de la rubia permanecían sujetadas por dos hombres que habían ayudado a Richard en todo ese negocio
-Esta joven esta hermosa ¿Podremos disfrutarla también?
-¿Cómo con Olga? –Richard rio –Si pero ya saben que hay que pagar
-¿Lo mismo? –Pregunto el otro
-No, ella es más cara
-¿Por qué?
-Es especial, Olga ni siquiera era virgen cuando yo me metí con ella, aunque insistió en que no, pero no le creo, ella no era tan pura como esta –Beso en el cuello a la rubia, provocando que esa se moviera bruscamente
-Ojala tuviera la cantidad para que aquí mismo –Dijo el primer hombre que estaba del lado izquierdo, cabello azabache y cuerpo corpulento, ojos color miel y tenía una cicatriz en la mejilla derecha.
-Tranquilo Jack, recuerda que la mercancía, es la mercancía
-Lo sé pero –Sentía demasiada excitación en su ser –Creo que saliendo tendré que ir a algún lado
-Está bien, puedes desahogarte con Olga
Helga abrió los ojos de par en par
-¿Olga?
-Si se dónde está pero en esta ocasión tendrás que arreglártelas tú mismo
-¿Y eso?
-Yo tuve un trato con Olga y si tú quieres tener algo con ella, yo no puedo conseguirte que este ahí para ti
-No te preocupes Jack –Intervino el otro joven quien era de cabello pelirrojo y de ojos azules –Tengo un par de viejas esperándonos
-¿Enserio Mike?
-Si
-Perfecto porque quedare –Dijo sonriente mirando el cuerpo de la rubia con descaro
-Si
-Bueno ya basta de charlas, alcen sus brazos
Estos lo hicieron mientras el vestido de color rojo entraba por el cuerpo de la rubia.
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Arnold iba a casa de los Pataki's para ver si había noticias cuando de pronto vio a una patrulla afuera del hogar.
-Lo encontramos aquí afuera hace menos de una hora
-¿Les ha marcado de nuevo el secuestrador?
-No
-¿Tienen algún sospechoso?
-Sus amigos creen que es el profesor y yo también pero nadie sabe nada de él
Bob se sentía impotente
-Dejo la escuela –Añadió su esposa
-¿Es la ropa que usaba su hija, esta seguro?
-Por supuesto que estamos seguros –Dijo enojado Pataki –Haga algo para encontrarla por dios, viva o….muerta, quiero a mi niña de vuelta
Miriam sollozo
Arnold sintió un nudo en el estómago al escuchar eso
-Señor Pataki la realidad es que no podemos detener a Richard Redmond porque es el hijastro del Señor Redmond, un millonario importante en la ciudad.
-A mi me da igual ¡Si es hijo del presidente, quiero justicia!
El policía solo bajo la mirada la orden que recibió de su superior era clara
No escándalos
Menos con la familia Redmond
¿Qué debía hacer? A veces le asqueaba tanta burocracia.
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Arnold llego a la casa de los Redmond, observo que había varios automóviles estacionados afuera de esta, lo cual era raro.
Se enteró por Rhonda que los padres de Alan y Richard estaban fuera del país.
Quizás también por ello la policía no quería realizar un cateo en la casa.
Pero si ellos no hacían nada, él lo haría
Suspiro mientras veía como entrar al lugar.
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Nunca fui el tipo que se portara realmente mal, jamás había sentido la necesidad de quitarle a alguien lo que más amaba, jamás pensé sentir la necesidad de poseer lo que quisiera a costa de lo que fuera, a costa de su propia voluntad, pero ahora…ahora todo había cambiado ¿Qué había cambiado con exactitud?
Había explotado su ser, era increíble creer que un niño como el, un joven que lo tenía todo, que tenía la vida resulta, resultara que tuviera más frustraciones que alegrías en su vida.
Pues así era.
Su padre, nunca estuvo con él, jamás le puso atención y por supuesto jamás fue su prioridad, desde que murió su madre, el hombre se había dedicado a ver por su soledad sin darse cuenta que dejo en esa horrible soledad a su hijo de tan solo 6 años.
Fue difícil para él, pero se intentó acostumbrar.
Arnold ayudo en su momento pero solo por un tiempo para después volver a quedarse solo y luego llego la madre de Richard.
Y de nuevo solo.
Richard parecía mas hijo de él, que el mismo
Eso le dolió
Entonces ¿Por qué no tomar por una vez lo que te hará feliz?
Helga era todo para él, se enamoró como un idiota de ella sin proponérselo
¿Por qué no disfrutar?
Ella seria suya para siempre
Se la llevaría lejos
Si eso haría
Sonrió de lado para después bajar a la pequeña sala donde se llevaría a cabo "Una pequeña subasta"
Nadie ofrecería mas que él eso era seguro
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Arnold ingreso por la puerta de atrás, se encontraba en un pequeño pasillo, no sabía para donde lo llevaría pero sabía que eso no importaba, solo debía seguir por ese pasillo hacia las voces, tomo su teléfono y envió un nuevo mensaje a Gerald como lo venía haciendo desde que había tomado la decisión.
"Entre"
Arnold suspiro mientras avanzaba, su celular vibro
"Ten cuidado viejo"
Lentamente se acerco al pequeño bullicio de la sala, donde se encontraba…
"¡¿Helga?!"
