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Hola queridos lectores
lamento mucho la demora pero aqui estoy y seguire como ayer puse tuve un pequeño bloqueo mental y no podia escribir fue horrible pero ya volvi espero no decepcionarlos y les siga gustando mi fic
este fic esta por llegar a su fin
espero que les guste y como este llega al final tengo una sorpresa tan tan tan "Continuacion del fic de Adolescencia" ¿que les parece? ya comence a escribirlo jejejeje
dejen sus hermosos reviews que me animan a seguir escribiendo ;D
y no olviden dejarme en los comentarios que fic les gusta mas :D
saludos
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CAPITULO 25 UNA LUZ DE ESPERANZA I
La esperanza ¿Realmente que quiere decir la fe en las personas? ¿Cómo saber que las personas somos escuchada por algo divino y puro que nos dicen como la fe?
Realmente ¿Cómo asegurar que el tener fe nos pueda llevar a algún lado?
¿Cómo tener fe cuando la oscuridad te está envolviendo totalmente?
¿Cuándo las tinieblas llegan a su totalidad que mas esperar? ¿Qué mas esperar cuando todo se ve negro?
¿Fe? ¿Una luz de esperanza existe ahí?
Existe en la oscuridad ¿La luz?
¿Cómo pensar las cosas de otra forma cuando la negrura de las sombras están en su alrededor?
Dios….
H.G.P
Arnold miraba con molestia a los hombres que se encontraban mirando a la rubia, quien estaba atada de manos y con una venda en la boca, pero lo mas molesto quizás fue la vestimenta.
Un vestido demasiado escotado y corto, el cabello suelto que le llegaba a la mitad de la espalda, sus labios rojos carmín y sin zapatos.
Su sangre hirvió al darse cuenta de lo que pretendía.
Tomo su teléfono para enviarle un mensaje a Gerald.
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-Bien ¿Qué les parece? Es hermosa ¿Quién me dará más?
Helga sintió nauseas
-Yo –Dijo inmediatamente Alan
-Un millón ¿No? Pero ¿Quién puede superar eso?
Alan lo miro con enojo
-Ese no fue el…
-¿Quién?
-¡Yo! –Dijo un hombre como de unos 35 años
-¿Cuánto?
-Un millón y medio
-¿Quién da más?
Alan cerro los puños molesto
-Yo –Dijo nervioso
Richard lo miro con sospecha – ¿Enserio?
-Si
-¿Quién da mas? Es virgen recuerden
Hubo unos pequeños murmullos hasta que un joven de 25 años aproximadamente hablo.
-Dos
Richard sonrió
-Dos millones a la una…a la dos…
Pero en ese momento Alan se acercó a tomarlo del brazo –Este no era el trato
-Quien tiene dinero es el que gana mi querido hermano
-No soy tu hermano
-Por eso mismo no hay trato –Richard sonrió con burla –Yo solo veo los negocios
-Maldito no…
-Ya cállate –Jalo su brazo para zafarse un poco del agarre de Alan –Vendido –Aventó a la rubia hacia el hombre –Dinero –Extendió el brazo
-Claro –Le paso un maletín negro
-Bien, Jack los llevara a un cuarto
Helga sintió que las piernas le fallaban y prácticamente los hombres la llevaron cargando
Alan se fue encima de su hermano fue lo ultimo que alcanzo a distinguir antes de salir de la sala.
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Alan Redmond
Realmente no esperaba que Richard me traicionara así, le había dicho que Helga me encantaba era más que un gusto, me estaba volviendo loco de obsesión por esa chica, desde que la vi se convirtió en obsesión sobre todo después de saber que Arnold estaba enamorado de ella, sé que eso no debió influir en mi interés por ella pero la verdad solo quería hacerle daño y no había pensado en nada.
Por eso cuando me di cuenta de que yo mismo ayude a que Helga estuviera ahí en ese momento de alguna forma quise frenarlo.
Al menos eso me hizo creer Richard, que todo eso era por mí y para mí
Hasta que llegamos a este momento, en el momento de la verdadera cara de mi hermanastro
Usar a las personas como un objeto tampoco era algo que no supiera que hacía, pero saber que era Helga la que era vendida me molesto demasiado, más de lo que pensé, incluso sabiendo que había agotado todos mis ahorros que mi padre había depositado en mí desde hacía años.
Era lo único bueno que tenia de mi padre, su dinero.
Pero jamás esperaba que me traicionara.
Cuando Helga era llevada por Jack y el otro hombre que la compre, me fui encima de él y ahí comenzó la pelea no solo mía sino de otros.
Y aunque Richard comenzó a pegarme no pude evitar ver pasar una sombra directo a donde se habían ido Jack y el otro con Helga.
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Arnold Shortman
Observe como se llevaban a Helga y en cuanto Alan comenzó el alboroto con su hermano aproveche para poder ir detrás de ella.
No iba a permitir que le hicieran daño, antes tendrían que pasar sobre de mí.
Ellos caminaron rápidamente hacia una habitación del final del segundo piso de aquella mansión.
-Muévete preciosa, veras que la pasaras genial
Arnold rechino un poco sus dientes por ver como la empujaban
-Te la dejo en este cuarto, cuando termines solamente sal y cierra la puerta con esta llave –Le entrego una cadena con la llave de la puerta, el hombre sonrió con lujuria
-De acuerdo, gracias
-Bien –Miro a Helga que estaba siendo tomada por el hombre y sonrió –Ya quiero poder ponerte yo las manos encima
Y con eso dio media vuelta y desapareció sin percatarse de mi presencia que estaba detrás de una cortina que estaba antes de bajar las escaleras.
Observe como el hombre quiso besar a Helga y como ella luchaba entre sus brazos, eso hizo que la sangre me hirviera aún más.
-Eres hermosa –La toco con lujuria –Nos la pasaremos bien, ya verás –La jalo para el cuarto pero Helga comenzó a moverse con fuerza para evitar que la metieran.
-Vamos
Vi que la venda de mi amada que llevaba en la boca comenzó a quitarse, pues escuche nuevamente su voz.
-¡No!
-¡No estoy para panchos! –Y con eso último vi como la cargaba, era el momento.
Corrí hacia la habitación y antes de que este pudiera irse encima de ella lo golpee con lo que encontré a la mano.
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Richard miraba con furia a Alan –Es increíble que hagas tanto drama por una virgen ¿Qué de verdad no puedes estar con alguien más?
-Solo la quiero a ella –Dijo Alan
Ambos caminaban hacia la habitación para poder hacer lo que Alan quería –Quiero aclarar que solamente vas a disfrutarla porque cobre mi dinero y porque el joven que la compro ya haya terminado, nada más ¿Ok?
Alan trono sus nudillos –Eres un infeliz
-Trátame bien hermano porque ni te estoy cobrando
Se limpió la boca, donde aún sangraba un poco
Cuando vieron la puerta abierta Richard se preocupó e inmediatamente ingreso -¿Qué demonios? –Dijo mientras veía al hombre en el suelo, comenzando a recuperarse
-¿Qué paso aquí? –Alan observo toda la alcoba pero no había rastro de Helga, ni siquiera de que hubiera pasado algo
-¿Qué paso? –Pregunto Richard tomando de las solapas al hombre -¿Y Helga?
El hombre se quejó para después mirarlo con enojo -¡Yo que sé, solamente sentí el golpe en la cabeza y hasta ahorita reaccione!
-No…no –Richard salió corriendo hacia el pasillo para gritarle a sus compinches
Alan observo hacia el jardín y entonces vio -¡Ahí están!
Richard miro hacia afuera y vio que estaba Helga al lado de alguien corriendo -¡Atrápenlos!
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Se escuchaban los pasos del personal de la mansión Redmond y los gritos molestos de Richard, pero continuaron corriendo, ambos tomados de la mano para salir del lugar, casi lo habían logrado cuando de pronto un hombre se interpuso entre la puerta del jardín y ellos.
-Bien hecho Jack –Dijo agitado Richard -¿querían escapar?
Miro hacia ambos y por fin pudo ver quien había sido tan estúpido para rescatar a Helga.
-Vaya, vaya Arnold Shortman, no esperaba esto
El rubio puso detrás de si a Helga.
-¿Por qué arriesgar tu vida por alguien como ella? ¿Qué no olvidas que se acostó conmigo? –Levanto el arma
-Eso es mentira –Dijo la rubia molesta pero tomando fuertemente la mano y el brazo de Arnold
El rubio lo miro con enojo –Y aunque así fuera no te da derecho a querer venderla como un mueble para usarlo al antojo de otros.
-Ella es mía y ya pagaron por ella
-Ella no es una cosa –Dijo enojado
-Bien si no quieres entenderlo entonces es mejor que desaparezcas de este mundo –Apunto más su arma hacia el pero en ese momento sonaron las sirenas de patrullas que se encontraban afuera seguramente y un mini segundo después habían disparado a Jack y este caía al suelo por una herida.
-¡¿Qué esperan disparen?! –Grito Richard molesto
Arnold jalo a Helga hacia un lado para evitar el tiroteo que se desato entre la gente de Richard y los policías.
Unos segundos después se veía cómo iba acabando lentamente el ruido de balas, al menos hacia se escuchaba por fuera aunque para Arnold y Helga seguían siendo un ruido estruendoso en sus oídos.
-¡Pero si me voy tú te vas conmigo! –Grito Richard acercándose a los rubios, mientras la policía ya ingresaba al jardín y le gritaban que se detuviera, pero este sin pensarlo dirigió su arma hacia Arnold y Helga, ambos sintieron sus corazones latir con fuerza, el rubio miro a la joven quien tenía un miedo en sus celestes profundos y sin pensarlo dos veces la empujo detrás de él.
-¡Arnold!
Todo se volvió oscuridad.
