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Hola queridos lectores
lamento mucho el haberme ausentado estas semanas cuando apenas volvia a escribir, tuve una crisis emocional y no me permitio hacer nada durante una semana y media casi, apenas estoy intentando recuperarme, no es nada malo, quizas es por todo y el encierro de la cuarentena me tiene un poco mas deprimida
pero estoy aqui de regreso
espero que les guste este nuevo capitulo
no olviden dejarme cual es su fic favorito? para poder saber cual actualizare :D
saludos cordiales
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CAPITULO 26 UNA LUZ DE ESPERANZA II
UN NUEVO AMANECER
Y entonces cuando a veces el mundo puede llenarse de sombras terribles que nos hacen creer que la vida ya no tiene esperanza, todo parece acomodarse…
Una luz al final del túnel puede asomarse cuando el corazón amado puede ser capaz de curar todo lo pasado, limpiar ante el manto de la luz el dolor que pudo haber existido en la laguna de mi ser.
Mirar al cielo y poder entender que todo fue un terrible error, acobijarse de la noche y comprender que nada fue lo que parecía
Bañarse con el brillo de las estrellas mientras se deja envolver en el sueño infinito lleno de bellos momentos.
Momentos que nos ayudaría para poder ser….estar en el arcoíris donde nunca se debió salir.
H.G.P
Arnold miraba con tranquilidad a la rubia quien le miraba con tristeza y preocupación pero el simplemente le sonreía.
Estaba en el hospital, habían pasado la noche ahí y seguramente aun le faltaban algunas horas porque seguro que aun no podían dejarlos ir los agentes
-Estoy bien por favor no estés así
-Fue mi culpa –Dijo la rubia por lo bajo
-Eres la menos culpable en todo esto Helga
-Pues quizás pero al menos esa bala…
-Helga –Tomo su mano con la izquierda que estaba libre –Daria mi vida por ti
Ella se sonrojo levemente al escuchar eso
-Si…ya me di cuenta…idiota
Arnold rio por lo bajo
-Gracias por el insulto amor
Helga rodo los ojos –Ni creas que te perdono
-Lo lamento de verdad
-Eso no será suficiente
-Vamos tú también estabas mal
-Si pero yo no fui una completa idiota
Arnold sonrió de lado –Bueno al menos tu humor ya volvió y eso me alegra
-Ya cállate idiota
Arnold la haló para abrazarla –Lo único que me importa es que estés bien
Helga sonrió con ternura para después corresponderle
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-¡Quiero que este maldito no salga jamás de la cárcel! –Grito Bob avanzándose sobre Richard.
-No hubo violación –Dijo sonriendo el hombre –No pueden detenerme
-¡Maldito idiota y ¿Qué hay del daño psicológico?!
-Es una idiotez, ella creyó las cosas porque sabía que era una fácil que me….
No pudo continuar por que Bob soltó un puñetazo directo en su boca provocándole que la sangre le saliera.
-¡Imbécil, maldito infeliz!
-Señor Pataki –Un policía lo detuvo –Sera mejor que salga antes de que se meta usted en problemas
Richard rio –Quedara usted en vez de yo en la cárcel
-¡Idiota!
Se iba a abalanzar nuevamente pero entonces.
-Tranquilo papa –Dijo Olga yendo con paso seguro –El pagara
-¡¿Olga?! –Dijo molesto Bob, había escuchado la versión de los hechos de Helga, pero también de Alan quien no omitió nada
-Yo presentare la demanda
-Tú eres mi cómplice Olga
-Yo también he sido tu victima pero se termina hoy
-Te vas a condenar idiota –Dijo Richard intentando asustarla
-Condenada estaba a vivir con esta culpa, nada puede ser peor ya
-Olga maldita ¡Maldita perra!
Olga lo ignoro y se fue directo hacia los oficiales –Estoy lista
-Vamos señorita por aquí
-¡Olga!
Pero la rubia siguió su camino sin darle importancia al grito de Richard.
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Helga dormía con tranquilidad en el regazo de Miriam quien sonreía con ternura al verla descansando ahí.
-¿Qué haremos Bob?
-Olga será procesada también –Miro a la rubia quien estaba en el sofá de su casa con su esposa –Sera mejor irnos de Hillwood
-Pero ¿crees que Helga…?
-Es lo mejor para ella, pero esta vez no decidiremos por ella, dejaremos que ella decida
-Bien
-Y Alex será su hermano menor, nosotros tenemos que hacernos cargo de él, hicimos mal en ponerle tanta responsabilidad, la expuse…expuse tanto que…
-Tranquilo Bob
-Estoy tan consternado aun
-Yo estoy igual créeme cariño pero debemos seguir fuertes…por ella
-Temo que ella elegirá Hillwood por ese niño
-Ya no nos meteremos
-No…no amor –Dijo tomando a la rubia entre sus brazos –La subiré a su alcoba
Y con ello se fueron para descansar.
Mañana sería otro día.
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Al día siguiente Helga desayunaba con tranquilidad con sus padres mientras que ellos le comentaban lo que planeaban pero que no harían nada si ella no lo deseaba
-¿Dejaremos a Olga aquí?
-Aun no…no sabemos que pensar
-Papa por favor Olga no puede estar sola, cometió errores pero debemos preguntarnos ¿Qué la orillo a eso?
-Hija estuvo dispuesta a sacrificarte, es más ¡Ella lo hizo! –Dijo Miriam sacándose de quicio
-Mama pero ella fue a declarar eso es un punto a su favor
-Cariño comprende a tu madre –Tomo la mano de su hija pequeña –Creemos que es lo mejor para ti, no quiere decir que abandonaremos para siempre a tu hermana, es nuestra hija sea lo que sea que hizo, seguirá siendo nuestra hija pero ahora nuestra prioridad eres tú y aunque nos quedemos Olga no va a estar por un buen tiempo con nosotros, incluso ya decidimos que Alex pasara por nuestro hijo
Helga los miro sorprendidos
-Pero…
-Piénsalo amor y nos dices luego
Helga bajo la mirada pensativa –Bien
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Arnold miraba con curiosidad a la rubia, mientras estaban rodeados por sus amigos en la casa de huéspedes ¿Por qué estaba tan pensativa?
-¿Qué tienes Helga?
-Arnold…
-¿Qué princesa?
-Mis padres quieren que nos vayamos de Hillwood
Listo ya lo dijo
-¿Qué?
-Creen que es lo mejor para mi
Arnold se sentó junto con ella sobre la orilla de la azotea.
-¿Qué quieres tú?
-Por un lado no quiero irme, pero por otro…quizás sea bueno…creo
-Entonces vete
-¿Qué? –Pregunto mirándolo dolida pero Arnold la miro con una sonrisa tierna
-Si es lo mejor para ti está bien para mí, de todas formas esta vez no pienso alejarme de ti Pataki, seré peor que tu acosador personal
-Ya quisieras Arnoldo
-Hablo enserio Geraldine ¿Me estas retando?
-Quizás…pero aun no decido
-Piénsalo amor, pero lo que no está a discusión es nuestra relación
Y con eso último dicho la besó apasionadamente acorralándola con su mano sana.
Oh si….definitivamente todo esto había provocado una sola cosa, que Arnold Shortman se volviera totalmente loco.
