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Hola queridos lectores

lamento la demora, he tenido problemas el año pasado de depresion y otras cosas que se me juntaron ademas de que no he estado bien emocionalmente por lo que pido una disculpa sobretodo porque la inspiracion que me daba al escribir me ha costado volver a tenerla, pero quiero decirles que no abandonare ninguno de los fics, mi lucha aun sigue, pero quiero intentar recuperarme por eso quiero volver a actualizar todo lo que tenia pendiente y ademas tengo nuevas ideas quizas una que otra tenga momentos que yo misma he pasado y eso puede ayudarme a estar mas tranquila expresandolos de alguna manera.

pero espero que disfruten mucho este capitulo que escribi :D

no olviden dejarme sus comentarios y sus sugerenciaas tambien jejeje

espero que les guste,

debo confesar que este iba a ser el ultimo capitulo de este fic y pensaba hacer una segunda parte pero creo que aun no llega el momento del final total de este fic y lo dejare juntos las ideas que me surgieron jejeje

espero que lo disfruten

saludos desde la cdmx

y FELIZ AÑO NUEVO :D

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CAPITULO 27 LA DECISION DE HELGA


PROMESA DE AMOR

¿Los adultos realmente aman? Por supuesto que si solo que el amor no es como el primer amor, hay diferentes formas y estilos de amor, aquel que te deja sin aliento, aquel que te apasiona y te hace sentir que puedes amar con locura y te hace increíblemente fuerte por dentro ese que te llena de emociones inexplicables.

¿Cómo enamorarte de esa forma? No es una decisión, el amor simplemente llega.

¿Qué locura puedes hacer por amor? Por el verdadero amor se es capaz de todo. Pero ¿Por qué los padres suelen ponerse locos cuando por amor pierdes el suelo y haces lo que nunca pensaste? Solo es quizás porque han olvidado aquellos sentimientos, no es que no lo hayan sentido o no amen, sino que es un amor más maduro, más real, con los pies en la tierra.

Ninguna forma de amor es mala.

Y cuando se ama tampoco se razona, solo se es capaz de hacer acciones buenas o malas pero así de complejo y raro es el amor.

Como las estrellas en el cielo, inalcanzables e inexplicables.

A.P.S.


Bob empacaba las cosas que se llevaría de su alcoba y de la de Miriam, mientras la rubia mayor cuidaba de Alex y empacaba lo de la cocina.

Helga por su lado estaba sacando todo lo de su cuarto, quería llevarse todo pero sabía que eso no era sano, tendría que desprenderse de ciertas cosas, esas cosas eran todos sus libros y libros de poesía dedicados a su hermoso cabeza de balón.

Además de que ya no era necesario porque esos los escribía cuando Arnold no le miraba o cuando ella pensaba que no lo hacía.

Suspiro

Extrañaría tanto a Arnold, pero sabía que ambos estarían bien, él la apoyaba y ella sentía más seguridad con eso.

-¿Cariño?

Helga volteo a ver a su padre -¿Si?

-Solo quiero asegurarme que estas bien

Helga sonrió de lado

-Papa por supuesto que estoy bien con el viaje, me alegra poder ir a otra ciudad y por supuesto estar con ustedes como la familia que somos ahora

Bob sonrió mientras la abrazaba -¿Terminaste?

Helga se separó un segundo –Si

-Bueno ese Alfred me comento que tenía una sorpresa para ti, recuerda que debemos levantarnos temprano el avión sale a las 10 de la mañana cariño pero quiero que te diviertas.

Helga sonrió dulcemente –Gracias papa

-Ve hija –Le dio un beso en su cabeza antes de que la rubia tomara sus cosas y saliera de su alcoba.

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Helga miraba a Arnold quien estaba afuera de su casa esperándola, sonrió dulcemente cuando el rubio se acercó a ella.

-Hola preciosa –Dijo dándole un tierno beso en sus labios

-Arnold –Dijo sonrojada

-¿Vamos?

-Si

Ambos se encaminaron hacia el restaurante donde tuvieron su primera cita no oficial pero su primera cita.

Chez Paris.

Ambos tomaron asiento en la mesa que Arnold había reservado para esa noche especial, Helga miraba con dulzura al rubio quien estaba siendo todo un caballero con ella.

-Gracias por esta despedida Arnold aunque no tenías que…

-Quería que fuera especial y ya te dije que no es un adiós Helga, es solo un hasta luego

-Arnold yo no sé si…

-No y no Helga Pataki esta vez no huirías de mí nunca

-Pero me voy a ir…

-Helga no me importa además la universidad a donde ingresare estará cerca de donde tu estarás.

Helga suspiro

-Bueno ya veremos

-Nada Pataki, ya te lo dije –Dijo con una sonrisa malvada

Helga sonrió de lado

-Bien

Arnold solamente siguió sonriendo mientras comían.

Después de la cena Arnold la llevo a la casa de huéspedes donde tenía una sorpresa mas para su amada rubia.

Cuando entraron a la habitación del rubio, Arnold tomo el ramo de rosas de que tenia depositado en su cama –Son para ti hermosa

Helga sonrió de lado –Gracias Arnoldo

-Y….Helga tengo…algo que decirte

-¿Qué es?

Arnold respiro hondamente mientras sacaba de su bolsa una cajita color rosa y se la enseñaba

-Arnold –Dijo Helga sorprendida y sonrojada

-Yo quiero hacerte una promesa mi amor

Helga lo miro sonrojada aun mientras tomaba la cajita para abrirla, dentro de ella había un pequeño anillo plata con un corazón brillante

Helga sonrió

-Siempre te voy a amar Helga Geraldine Pataki, no quiero estar lejos de ti nunca jamás, por lo que no me digas que no nos veremos porque tú vas a ir a otra ciudad y no estaremos juntos, así que no, no lo hare no te dejare hacerlo, te amo mi amor y este anillo es un símbolo de mi amor por ti y que te prometo hacerlo para siempre, eres el amor de mi vida, no quiero perderte.

-Arnold –Helga se sonrojo

-Te amo

Y entonces beso a la rubia, la besó con todo el amor que sentía desde siempre, dejo que sus instintos le llenaran su corazón y su mente, comenzó a colocarse encima de ella, mientras la besaba con pasión, desesperación y amor, sintió como la rubia se quedaba sin aire y sin fuerzas para no querer seguir.

-Arno… -Intento decir entre besos

-Perdón –Susurro el rubio dejando de atacar sus labios

-No…no me molesta

-Sé que no es el momento y…

-Arnold –Lo miro con dulzura y decisión –Nunca sería el mejor momento ahora solo cállate y bésame

-¿Segura?

-Si cabeza de balón

Arnold la miró por un segundo y después cerro el espacio entre ambos para besarla nuevamente pero esta vez con más dulzura y amor, lentamente dejando que el amor que sentía por ella se fundiera en ambos.

Lentamente el comenzó a besarle el cuello mientras ella tocaba su torso. Posterior fue bajando hasta llegar al pecho de la rubia quien se sobresaltó un poco pero sonrió mientras dejaba que Arnold explorara en su pecho.

Las ropas fueron cayendo por el suelo, pronto quedaron sin ninguna barrera de por medio, Arnold admiraba su cuerpo, era simplemente perfecto, ella sonrojada y con esa mirada observándolo con dulzura simplemente era perfecta.

-Arnold –Susurro la rubia sonriéndole –Te amo

Arnold se volvió a dejar caer sobre de ella, sintió que se estremecía debajo de él –Yo también te amo

Ella soltó sus brazos de alrededor de su cuerpo para enredarlos en el cuello y torso del rubio, por su parte Arnold la beso quería sentirla y fundirse por completo en ella, sintió como ella tembló al momento de sentir su beso y como la comenzó a tocar tímidamente.

Después de unos segundos las caricias sobre su cuerpo ya no eran suficientes, por lo que la miro mientras ella separaba sus piernas.

-Helga si no quieres –Dijo agitadamente mientras mentalmente se pegaba

Ella rio –Deja de ser tan samaritano Arnoldo por supuesto que deseo estar contigo en todos los sentidos –Se sonrojo fuertemente

Arnold la besó tiernamente mientras acariciaba sus mejillas sonrojadas con una mano y con la otra intentaba ingresar su miembro en la vagina de su amada.

Helga se tensó cuando sintió que él quería ingresar, sintió un poco de temor pero Arnold le dio más besos tiernos y le acariciaba para que ella se relajara

-Tranquila amor, no te hare daño

Helga le sonrió –Si lo sé, sé que contigo, estoy en buenas manos siempre –Dijo haciendo que el rubio sonriera

Arnold volvió a intentar ingresar y esta vez sintió por primera vez la calidez y el placer de estar dentro de la mujer que amaba.

Helga gimió un poco cuando ingreso ya que le había dolido, pero Arnold comenzó a besarla y a acariciarla nuevamente.

-Tranquila –Dijo besándola

-Estoy bien –Susurro ella mientras le correspondía los besos

Y eso basto para Arnold para comenzar un suave vaivén dentro de ella, lentamente Helga dejaba de sentir dolor e incomodidad comenzó a sentir más y más placer con sus caricias, sus besos, sobretodo el que pensara que eso era real, Arnold Shortman le hacia el amor a ella.

Esa noche, ese momento, ese instante siempre permanecería en su corazón hasta más allá de la muerte.

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A la mañana siguiente el sol acariciaba su espalda, sentía el brazo de su amado alrededor de su espalda, sentía una enorme felicidad e inexplicable, abrió los ojos lentamente para posteriormente mirarlo.

Se veía tan hermoso, tan placido así, durmiendo.

Tomo su teléfono para ver la hora, era temprano aun pero ya debía irse.

Beso a Arnold suavemente en su mejilla para después levantarse pero un brazo la detuvo.

-No creas que puedes huir así de mí

-Arnold –Susurro sonrojada –No escapaba

-Entonces ¿Por qué no me despertaste? –Dijo abriendo los ojos

-Porque bueno…yo…

Arnold sonrió –Te conozco Helga

-Lo siento Arnold, es solo que las relaciones a distancia…no creo que funcione

-Si no lo intentas no lo sabrás

Helga bajo la mirada –La verdad quisiera empezar de nuevo en todo

-Helga –Susurro el rubio con seriedad –Sabes que no quiero eso

-No se trata de que quieras Arnoldo sino de lo que yo necesito

-¿No te importa que anoche hiciéramos el amor para después terminar conmigo?

Helga rodo los ojos –Por supuesto que me importa pero…pero…entiéndeme

-No te desharás tan fácil de mí –Dijo firme el rubio

-No me entiendes Arnoldo

-Ni tu a mi Geraldine, hablo enserio

Helga negó con la cabeza con un suspiro –Arnold –Le miro con ternura –No quiero atarte cuando vamos por caminos separados pero eso no quiere decir que no te amé, o que lo de anoche no significara nada para mí, era virgen –Se sonrojo –Lo sabes y por supuesto que sé que significa también para ti, pero…tengo miedo, la distancia y la soledad no es buena consejera no quiero que me lastimes ni yo lastimarme, me conozco demasiado bien para entender mi amor obsesivo hacia ti

Arnold se sonrojo levemente –Eres hermosa y por eso te amo aún más, pero estoy dispuesto a…

-Arnold no es por ti

-¿Por ti? –Pregunto con una ceja enarcada

Helga asintió –Por supuesto –Suspiro –No me desaparece de la faz de la tierra, solo no quiero que pienses que aun eres mi novio, porque eso nos compromete, dame mi espacio y dame tiempo y si realmente me amas como has dicho, sabrás esperar a que este más sana y fuerte emocionalmente y sobre todo cuando podamos estar juntos.

-Pero ¿Seguiremos en contacto? –Pregunto el rubio mirándola

Helga rio –Por supuesto Arnoldo, no seas tonto, tienes el teléfono nuevo de mi casa y mi nuevo celular, además de que como bien dices nuestras universidades no estarán a días de distancia

-Gracias a dios –Dijo el rubio riendo

-Nos vemos Arnold –Le dio un tierno y suave beso en la boca

-Te amo

-Y yo a ti mi hermoso cabeza de balón nunca lo olvides

Arnold sonrió enamorado mientras la miraba vestirse para después subir por el traga luz e irse a su casa.

Aunque en el fondo no sentía completa felicidad.

Saber que pierdes a alguien sin realmente perderla por completo pero sin tenerla como deseas es algo terrible.

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Horas después se encontraban en el aeropuerto, Helga tomaba su maleta para pasarla a inspección mientras sus padres le ayudaban a entregar documentación de todos.

Miro a su alrededor, le dijo a sus amigos que no quería que la fueran a despedir, esperaba que Arnold fuera pero no lo veía.

Se regañó mentalmente, ella misma ya se había despedido de él la noche anterior.

-¿Helga todo listo?

Su papa la saco de sus pensamientos sobresaltándola

-Si…si

-¿Vamos amor? –Tomo la mano de la joven haciéndola sentir un poco ridícula pero prefería que sus padres fueran así

Miriam le sonrió dulcemente – ¿Listos? Vámonos hijos –Dijo con Alex en brazos.

Helga sonrió mientras caminaba con ellos hacia la sala de abordaje, cuando de pronto una mano la detuvo.

-Helga

-¡¿Arnold?!

-Buenas tardes señor Pataki, perdónenme –Los miro con culpa -¿Podría hablar con ella dos segundos?

Bob le miro con molestia pero Miriam respondió –Claro, vamos Bob

El hombre solamente siguió a su esposa sin querer realmente, aún estaba molesto porque Helga no había llegado a dormir.

-Un minuto Helga –Dijo serio antes de desaparecer

-¿Qué ocurre?

-Te amo –Dijo simplemente y la beso atrayéndola de la cintura, fue un beso posesivo y lleno de amor a la vez provocando que ella perdiera el piso –Esto no se ha terminado es lo que vine a decirte y no me importa lo que tu retorcida mente piensa yo no quiero dejar de ser el novio de Helga Geraldine Pataki, no me vas a volver a torturar de esta forma, ¿Qué no ves lo loco que estoy por ti?

Helga lo miro con una sonrisa para después rodearlo del cuello y besarlo esta vez ella con todo su amor y deseo -¿Quién dijo que eras libre? Seré peor que tu peor pesadilla por haber caído en mis redes, tonto, ahora ya eres mío cabeza de balón y no dejaras de serlo

Arnold la miro con malicia –Eso es lo que quería oír –La beso de vuelta –Te amo, te veré pronto

-Te veré pronto mi dulce cabeza de balón –Dijo mientras pegaba su cabeza a la de él

-Adiós mi hermosa musa –Dijo sonriendo –Por cierto gracias por los poemas

Helga se sonrojo

-Debías verlos hasta después

Él se encogió de hombros

-No pude esperar

-Es porque la paciencia es nula en ti Arnoldo siempre entrometiéndote en todo sin poder evitarlo

El rio –Nos vemos preciosa

-Hasta pronto –Dijo soltándose de él, mientras caminaba hacia donde Bob la esperaba.

-Hasta pronto –Susurro el rubio mirándola partir.

Pronto estarían de vuelta juntos, esperaba con ansias el momento de tenerla de nuevo en sus brazos, la amaba demasiado como para dejarla ir.

Sin darse cuenta una joven en ese momento lo miraba a la distancia.