N/A: Nuevo UA situado en la actualidad. Advertencia, Ranma es un imbécil aquí. Clasificación M por lenguaje y contenido sexual.

Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.


Capítulo 1

La cita a ciegas

—No.

—Pero, Akane, cariño, es un buen muchacho.

— ¿Cómo lo sabes, papá? ¿Acaso lo has conocido?

—Bueno, no. No en realidad. Pero es hijo de un amigo mío de la infancia.

—Papá, no has hablado con ese hombre durante diez años.

—Eso no lo hace menos amigo mío.

—OK, bien, pero nunca has conocido a este chico. ¿Qué tal si resulta ser una especie de acosador extraño?

—Por supuesto que no lo es. ¡Viene de una buena familia!

La mujer peliazul miró exasperada a su padre. Sabía que en su mente ese argumento tenía sentido. ¿Cómo? No tenía idea, pero supo que era mejor no discutir con él sobre esos asuntos.

—Vamos, cariño, es solo una cita. ¿Qué daño podría hacerte? —dijo con voz apacible.

Ella puso los ojos en blanco.

—Mucho. Mucho daño. El último chico con el que me planeaste una cita me dio migraña. No pude entender ni una sola palabra por la verborrea con la que hablaba.

—Estoy seguro que este te agradará.

— ¡Eso fue lo que dijiste la vez pasada, pero terminé yendo a una segunda cita con él porque me seguiste molestando y diciendo que en realidad no le había dado una oportunidad! ¡Me llevó a un recital de poesía esa noche y tuve que escuchar una de sus creaciones originales! ¡Él siguió con ello por quince minutos! —Akane sintió escalofríos al recordar—. ¡Quince minutos, papá!

— ¿Y cómo se supone que iba a saber? Era un joven bien parecido proveniente de una buena familia que además tenía dinero. Pensé que se llevarían bien.

— ¡Pues no lo hicimos! Lo peor fue que después Kuno no dejaba de llamarme para otra cita, sin importar las veces que lo rechacé. ¡Apareció afuera de mi dormitorio con rosas y amenazó a un chico de mi grupo de estudio!

—Bueno, estoy seguro que no quería dar problemas, solo fue un tanto eufórico. Sé que esa en particular no funcionó, pero estoy seguro que disfrutarás esta cita. ¡Por favor, cariño! Hazlo por mí.

Al ver que no estaba llegando lejos, puso un dejo afligido en el rostro y suspiró profundamente.

—Solo quiero verte estable y contenta, como tus hermanas. ¿Es mucho pedir? Que te vea feliz de la manera en que tu madre y yo fuimos.

Gimió mientras se resignaba a lo inevitable. Su padre siempre sabía como conseguir que ella hiciera lo que él quería. Con la mención de su madre, sus resistencias caían.

Nabiki tenía razón. Era una completa pelele.


—No.

—Pero, Ranma, solo una cita.

Ranma negó con la cabeza.

—No, mamá. ¿No recuerdas cuánto me llevó deshacerme de la última con la que me citaste? Era una acosadora de primera.

—Pero al principio te agradaba. Era una muy buena chica.

El chico de la trenza bufó.

—Las chicas buenas no dejan que los hombres les hagan ese tipo de cosas, especialmente en la primera cita —murmuró sin pensar.

Cuando se dio cuenta que la habitación estaba repentinamente demasiado callada, alzó la mirada para ver a su madre fulminándolo con la mirada y a su hermana tratando de esconder una sonrisa burlona.

— ¡Muchacho, cuida lo que dices delante de tu madre y hermana! —gritó su padre indignado, pero tras sus espaldas le mostró una gran sonrisa y un pulgar arriba.

Hizo un gesto de dolor cuando su madre lo alcanzó y lo golpeó al costado de la cabeza, lo que causó que su hermana se riera de él.

Típico.

—Pues si no querías seguir saliendo con ella, debiste haberla terminado antes.

Ranma se encogió de hombros, incapaz de defenderse.

¿Qué podía decir? ¿Qué nunca salió con Shampoo y que solo la utilizaba como su booty call cuando estaba ebrio o simplemente cachondo?

No estaba de más que también estuviera muy buena. Tenía unos descomunales y turgentes senos, una cintura estrecha, un trasero redondo y bonito al que le gustaba tomar por detrás, y unas larguísimas piernas. Tenía una cara bastante bonita y unos labios carnosos que usaba para darle una buena mamada. Era perfecta y estaba muy dispuesta a hacerle cualquier cosa que él le pidiera. Así que sí, la siguió llamando porque era un chico y ella estaba ahí muy disponible. Sabía que debió haber borrado su número antes, pero vaya qué si era una buena cogida.

Lástima que resultara ser una completa sicópata.

Todo inicio de a poco, con pequeños detalles que realmente no lo alarmaron. Cómo que apareciera afuera de su casa después de regresar de sus actividades, él la dejaba pasar y ella le preparaba de cenar antes de que tuvieran sexo. O que apareciera de la nada en el bar en el que se encontraba y él se la llevaba a casa porque estaba demasiado ebrio como para preocuparse. Debería haber sabido que algo andaba mal, pero no le dio demasiada importancia.

No hasta esa noche.

Había llevado a casa a una mujer que conoció en una cafetería durante una cita, ambos se estaban poniendo a tono en el sofá. Justo cuando estaba por llevarla a la habitación, la puerta de su departamento se abrió y, antes de saberlo, Shampoo estaba ahí maldiciendo y gritando en chino mientras aventaba cosas por todo el departamento. Después, arremetió contra la chica. Afortunadamente, fue capaz de detenerla mientras la joven de la cafetería (¿cuál era su nombre?) huía.

Fue su turno de ponerse furioso cuando descubrió que ella había sacado una llave de su departamento.

Después, comenzó a llorar diciéndole cuánto lo amaba y como no podía vivir sin él. La corrió de su casa y cambió las cerraduras la mañana siguiente. Borró su número y desde entonces no la había llamado. Aún así, ella se las arreglaba para aparecer de vez en cuando en cualquier lugar donde él estuviera. Le dieron escalofríos.

Así que no. No quería ir a otra cita a ciegas. Incluso si fue él quien, en primer lugar, se puso en esa maldita situación.

—Ranma, vas a ir a esta cita. Su padre es un viejo amigo mío. Ya está arreglado. Es todo.

Padre e hijo se miraron fijamente. Ninguno parpadeó.

—Ranma —dijo su madre, tratando de llamar su atención—. Por favor, hazlo por mi. Ha pasado mucho tiempo desde que tuviste una novia. Solo quiero que seas feliz. ¿No puedes, por favor, darle una oportunidad?

Echó un vistazo y vio el rostro de su madre lleno de ansiedad y preocupación. Suspiró. Podía enfrentar cara a cara a su padre en cualquier momento, pero no había mucho que pudiera hacer contra esa mirada.

Echó otro vistazo para ver a su hermana con una gran sonrisa en el rostro mientras le decía en voz baja: Tonto.


Akane se sentó en el tocador, maquillándose. Se reclinó, se examinó críticamente y decidió que necesitaba algo de rubor. Se aplicó un poco de manera experta antes de reclinarse nuevamente. Le dio a su reflejo un pequeño asentimiento de aprobación, feliz por la manera en que lucía.

Suspiró mientras comenzaba a guardar sus cosas. No sabía para qué se molestaba. Todo sería desperdiciado para un chico que seguramente la aburriría a muerte.

Frunció el ceño, molesta de su propia reacción. Por lo que sabía, podía ser perfectamente un sujeto agradable. Él no tenía la culpa que ella tuviera que ir a esta cita. De hecho, posiblemente estaba teniendo tanto temor como ella. No había ninguna razón para ir a su cita con tan mala actitud. Decidió en ese momento que trataría de ser positiva al respecto.

Y si las cosas iban realmente bien, incluso, podría ser el elegido. Nunca se sabe, podría pasar.

Resopló. OK, ahí estaba siendo demasiado optimista, pero comenzar la noche con una actitud negativa solo aseguraría que la cita saliera mal. Si acaso, quizás, haría un nuevo amigo.

Sonrió mientras iba a su armario para elegir un vestido para la noche.


Ranma estaba sentado en la mesa esperando a que llegara su cita.

Usaba unos pantalones de mezclilla negros, una camisa de botones roja remangada, con los dos botones superiores desabrochados y unos cómodos zapatos de vestir. Sabía que tenía buen aspecto y las mujeres fijándose en él mientras entraban solo era una afirmación de ese hecho.

Pero no se había esforzado para su cita. No, definitivamente no para ella.

Iría a la cita y la terminaría tan pronto como pudiera. Después, se reuniría con unos amigos y le darían un vistazo a un club nuevo donde podría elegir a alguna chica sexi. Todo lo que tenía que hacer era deshacerse de su cita tan pronto como fuera posible y tenía un plan para eso. Solo tendría que ser lo más detestable posible, en espera de deshacerse de la desconocida antes que fuera demasiado tarde.

Sabía que ella no había hecho nada malo, y posiblemente era una buena persona, pero lo último que necesitaba era a otra chica acosándole. Parecía que siempre terminaba con mujeres que, aparentemente, se enamoran de él debido a su aspecto y no captaban la indirecta que no las quería en su vida. No se arriesgaría a que esta joven se prendara de él, así que se aseguraría de no agradarle en lo absoluto. De esta forma, era más seguro.

Mirando su reloj, se dio cuenta que le quedaban cinco minutos para que su cita comenzara. Sacó su iPhone y revisó sus mensajes, tenía un par de algunos amigos hablando sobre cuáles eran los planes para la noche y de unas jóvenes que había conocido la semana pasada. Puso el móvil en vibrador antes de meterlo en el bolsillo.

Alzó la mirada y vio al jefe de sala yendo hacia donde estaba con una hermosa mujer en un vestido de verano y corto cabello azul, sonrió de lado. Si esa era su cita, entonces, por lo menos, tendría un rostro lindo al que mirar por un rato. Fue decepcionante que estuviera usando un vestido de verano conservador y no algo que mostrara un poco más de piel; aún así, podía decir que probablemente tenía un cuerpo esbelto y bien formado. Se lo tenía que reconocer a sus padres, nunca le arreglaban citas con adefesios.

Cuando llegaron a la mesa, Ranma se levantó para saludar a la chica apropiadamente mientras el jefe de sala se marchaba discretamente.

—Hola, soy Ranma Saotome. Es un placer conocerte —dijo cordialmente mientras hacía una reverencia.

—Hola, mi nombre es Akane Tendo. También es un placer conocerte —dijo con una sonrisa amable en el rostro antes de hacer una reverencia.

Se sentaron y se miraron de manera incómoda por un momento.

—Así que...—dijeron ambos al mismo tiempo—. No tú...—continuaron simultáneamente.

Akane soltó una risita por lo extraño de la situación. Hizo un ademán con la mano como gesto de que podía continuar con lo que estaba diciendo.

—Así que, ¿a qué te dedicas, Akane?

— Oh, aún soy estudiante, estoy en mi último año universitario. ¿Y tú?

—Yo igual. Estudio educación física, me graduaré la primavera próxima.

— Qué interesante. ¿Y qué planeas enseñar?

—Artes marciales. Espero tener mi propio dojo algún día.

Akane sorprendida entornó los ojos y rio para sí.

«Ves, venir con una actitud positiva ha dado su recompensa. Sí tenemos algo en común», pensó. Además no estaba de más que fuera tan bien parecido.

Estaba a punto de responder cuando el mesero les llegó a interrumpir. Alzó la mirada y se encontró con un mesero en sus veintes bien parecido que les saludaba.

—Hola, mi nombre es Haru. Seré su mesero esta noche. —Hizo contacto visual con ella brevemente, sus ojos se abrieron ampliamente antes de ver a Ranma. Su vista volvió rápidamente hacia a la linda joven mientras que ella le observaba con los ojos más bonitos que había visto en su vida. Se dio cuenta que la estaba observando fijamente cuando ella lo vio con una mirada interrogante.

Se aclaró la garganta y añadió:

—Como nuestra especialidad, tenemos magret de pato con salsa a la naranja sobre arroz pilaf y pequeñas zanahorias escalfadas, y filete miñón con champiñones salteados, patatas alevines asadas y espárragos a la plancha. ¿Han tenido la oportunidad de ver el menú o necesitan más tiempo?

—No hace falta. La señorita tomará el especial de pato y yo el filete. ¿También puedes traernos dos copas de pinot noir, por favor? —Le pasó su menú al mesero, quien asintió y tomó el menú frente a Akane antes de marcharse.

La peliazul sentada con una mueca encajada en el rostro trataba de procesar lo que había pasado. En verdad, ¿él ordenó por ella? ¿Sin ni siquiera dejarla mirar el menú primero? Nunca antes había tenido una cita que fuera lo suficientemente arbitrario para ordenar por ella. Sí, seguro, el pato sonaba maravilloso y posiblemente lo habría ordenado por sí misma pero ¡quería la oportunidad de elegir ella sola!

Tomó un respiro para calmarse. Ahí estaba de nuevo, su fuerte temperamento. Ella era tremendamente independiente y cuando alguien amenazaba eso reaccionaba muy mal. Tal vez él solo quería ser amable y ofreció algo que sabía que estaría bueno.

Algo de lo que estaba sintiendo se le debió notar en el rostro.

—No te preocupes, te gustará.

« ¿Ves?», pensó para sí y por un momento se sintió tonta por su reacción exagerada.

—A todas las chicas que traigo aquí parece gustarle. Además es bastante ligero así que no tendrás que preocuparte por subir de peso. —Le guiñó coqueto.

Akane parpadeó.

Y parpadeó otra vez, sin creer las palabras que habían salido de su boca.

Antes de que pudiera reaccionar, el mesero llegó con sus ensaladas y copas de vino. Ella le agradeció y comenzó a comer en lo que sería la cena más larga de su vida.


La peliazul asentía mientras escuchaba una historia más. La cara se sentía rígida del esfuerzo por mantener la sonrisa amable en su rostro. Era eso o gritaría. Esta era sobre Ranma colocándose primero en un torneo de artes marciales. La anterior fue sobre él anotando el gol ganador en un partido de fútbol. La anterior a esa fue...oh, demonios, no podía recordar. Parecía que él tenía un sin fin de historias sobre cómo había ganado un torneo o hecho una anotación crítica en algún partido.

Mentalmente giraba los ojos mientras asentía automáticamente en una de sus pausas y hacía un ruido evasivo. Se estaba abriendo paso rápidamente a través de su pato, el cual estaba delicioso, porque no había tenido la oportunidad de decir nada.

El jefe de sala pasó entonces dirigiendo a un grupo de cuatro jóvenes sonrientes junto a ellos para llevarlas a sus respectivas mesas. Ranma, de hecho, detuvo su historia para rápidamente mostrarles una sonrisa coqueta y un guiño cuando pasaban, causando que dos de ellas se rieran nerviosamente. Las dos chicas de atrás lo saludaron ondeando los dedos antes de susurrar una a la otra. Ranma giró la cabeza para observarlas mientras pasaban.

Una de ellas echó un vistazo sobre el hombro, claramente dándole a Akane una rápida mirada de inspección antes de mostrarle una sonrisa de superioridad. Se atusó el cabello mientras se daba la vuelta y comenzó a contonear las caderas de forma exagerada.

Apretando los dientes, la mujer peliazul apretó los puños en su regazo antes de extender la mano hacia su copa de vino, bebió de golpe todo el contenido y la regresó a la mesa antes de que él volteara.

¡Este tenía que ser el hombre más grosero, ególatra y egocéntrico que alguna vez hubiera conocido! ¡Uf! La única razón por la que no se había levantado y abandonado la cita antes era porque sus padres eran amigos. Si hubiera sido alguien más, se habría largado desde hace rato.

No quería más que darle un puñetazo en la cara. O mejor aún, tirarlo de judo contra una pared. O patearlo lo suficientemente fuerte para que volara sobre la órbita terrestre baja, como en un manga. ¡Oh, cómo deseaba poder sacar un mazo de la nada y estampárselo en la cabeza!

Mientras seguía pensando en maneras de castigar al hombre idiota frente a ella, una verdadera sonrisa pequeña, pero maliciosa, adornó su rostro cuando Ranma volteó.

Ranma se dio la vuelta esperando finalmente haber llevado a la chica a su límite, pero se sorprendió al ver que estaba sonriendo. No la sonrisa ausente que le había estado dando sino una real. ¿Cómo demonios podía sonreír al ser tan descaradamente irrespetada? Tal vez estaba loca. Eso explicaría el por qué le habían tenido que arreglar una cita a ciegas.

De pronto, la sonrisa de la muchacha se volvió perversa y sus ojos brillaron peligrosamente sin siquiera hacer contacto visual con él. La expresión en su rostro era un poco atemorizante, para ser honesto. Se aclaró la garganta dudosamente, llamando su atención. Por un momento, ella lo vio con tal fuego en la mirada que quedó hipnotizado y, si era sincero, un poco excitado.

Y así, tan pronto como apareció, el fuego se extinguió, reemplazado por una fría y amable sonrisa en su rostro. Se preguntó por qué sintió decepción antes de elegir otra historia con que aburrirle. Sintió su móvil vibrar en el bolsillo y sonrió cuando una nueva idea vino a su mente.

Metió la mano en su bolsillo y lo sacó. No estaba esperando nada importante, solo era un mensaje de uno de sus amigos. Aún así, pasó un par de minutos revisando sus mensajes no leídos y respondiendo a cada uno.

Para el momento que habían terminado de cenar, ella había comenzado a fantasear con tomar su tenedor y clavarlo en la mano del joven, la cual había colocado muy despreocupadamente sobre la mesa. Sorprendida de sus propios deseos violentos, colocó cuidadosamente el tenedor sobre su plato y puso las manos en su regazo.

Afortunadamente, un ayudante de mesero pasó justo entonces para retirar su plato y salvar a su cita de sufrir daños, y a ella de una demanda por agresión.

El mesero llegó a su mesa un momento después.

—Espero que todo haya sido de su agrado —dijo.

A pesar que el mesero sabía que no debía, no pudo evitar mas que darle prácticamente toda su atención a la chica bonita sentada en la mesa. Es que había algo en ella que despertaba su interés. Tal vez era la manera en la que estaba sufriendo silenciosamente, en lo que obviamente era una cita horrible, o pudo haber sido que solo le gustaba la manera en que sus ojos iluminaban su rostro.

—Todo estuvo maravilloso, gracias —respondió, regalándole una sonrisa.

—Estupendo. ¿Les gustaría algún postre? Tenemos un delicioso crème brûlée y un pastel de chocolate de lujo.

—No, gracias. Cómo podrás ver está tratando de cuidar su peso.

El mesero se puso rígido y finalmente dirigió su atención hacía el hombre de la trenza también sentado en la mesa. Los hombres sostuvieron una conversación silenciosa con sus miradas antes que el mesero esquivara su mirada, intimidado. Aclaró su garganta.

—Por supuesto —dijo con firmeza antes de dejar sola a la pareja.

A Ranma le molestó que el mesero tuviera las agallas de coquetear con su cita justo delante de él. No importaba que él mismo no tuviera interés en ella. Era una cuestión de principios. Por supuesto, él no iba a dejar el desafío pasar. Sintió una sensación de suficiencia al ganar su pequeño duelo de miradas.

Akane sentada ahí apretó los dientes. Podía lidiar con egocentrismo. Podía lidiar con la egolatría. Incluso podía lidiar con la descortesía. Pero dijo basta al ser abiertamente insultada. No había hecho nada mas que ser cortés en esta estúpida cita, así que no había justificación para sus acciones. Ella tampoco había querido estar ahí pero había sido educada al respecto.

Esperó hasta que el mesero se fuera y jaló su bolsa de mano a su regazo. Sacó unos billetes y los puso en medio de la mesa, resistiendo el impulso de arrojárselos a la cara, se ganó un arqueado de ceja del chico de la trenza.

—Eso debería cubrir la mitad de mi cena. Diría que fue un placer conocerte, pero sería mentira —dijo fríamente, sus ojos tan duros como piedras. Se levantó y salió del restaurante sin otra palabra.

Juró que esta era la última cita a ciegas a la que iría. ¡Y esta vez lo decía en serio!


— ¡Te estoy diciendo que es la peor cita que he tenido! Ese chico era completamente desagradable. ¡No me sorprende que le hayan tenido que arreglar una cita a ciegas! ¡No me imagino que pueda tener una propia con esa personalidad!

No pudo haber sido tan mala.

— ¡Lo fue! No pudo haber sido más grosero aunque tratara. Este tipo fue peor que Kuno.

Bueno, aún es temprano, ¡sal conmigo esta noche! Voy a reunirme con ese chico nuevo que he estado viendo en un club. Podrías conocerlo, estoy segura que traerá a alguno de sus amigos —dijo Ukyo con una risita.

Akane gimió.

—OK. Entonces diviértete. Voy a quedarme en casa y ver una película.

Ahh, ¡solo bromeaba! Seguramente vendrá con algunos amigos. Pero no voy a tratar de emparejarte con uno de ellos. ¡Lo prometo!

—Lo sé, pero creo que de todos modos debería quedarme en casa. Estoy cansada.

— ¡Por favor, Akane! ¡Te necesito! No quiero conocer a sus amigos sola —suplicó descaradamente.

—Ukyo, realmente quiero quedarme en casa.

— ¡Por favor! ¡Por favorcito! Te llevaré a comer mañana esos parfaits* que tanto te gustan. Yo invito. ¿Por favor?

—OK. OK. Iré.

¡Pasaré por ti a las diez! —dijo rápidamente y colgó antes que su mejor amiga pudiera cambiar de opinión.

La chica peliazul se dejó caer en su cama exhausta. «Por Dios, Akane», pensó mientras se frotaba la frente. «De verdad, soy una pelele».


Estaba pasando el rato con algunos amigos, la música estaba alta, las bebidas estaban deliciosas y las chicas estaban buenas. En la opinión de Ranma, la vida era perfecta.

Le dio otro sorbo a su cerveza mientras observaba a las jóvenes en la pista de baile.

— ¿Las ves?

El chico de la trenza volteó los ojos a su estúpido amigo.

—Nunca las he conocido. No podría decírtelo aunque las estuviera mirando.

—Oh, es cierto —dijo con un sonrojo en la cara mientras se frotaba la nuca avergonzado antes de mirar nuevamente a la multitud.

Ranma se dio la vuelta y observó otra vez la pista de baile, todavía era temprano, pero ya estaba llena. Había parejas besuqueándose, chicos rondando el perímetro echando un vistazo a las mujeres y, su vista favorita, chicas rosándose una a la otra al bailar.

Sus ojos rastreaban la pista de baile hasta que vio a dos jóvenes en el extremo de esta. Una particular llamó su atención. Su top era prácticamente inexistente ya que solo cubría la parte inferior de su columna, dejando sus hombros y espalda descubiertos. Estaba usando una falda corta que se mecía tentadoramente con cada contoneo de sus redondeadas caderas. Era hipnotizante la manera en que el borde de la falda se meneaba de un lado a otro, apenas logrando cubrirle el culo. No pudo apartar la mirada, solo podía esperar que con cada movimiento la falda se levantara un poco más. Un par de centímetros más y tendría un vistazo de lo que estaba debajo.

Sintió un golpeteo en el hombro, volteó y vio a su amigo parado junto a él. Señaló a las chicas que Ranma había estado observando.

— ¡Ahí está!

«Joder», pensó decepcionado.

— ¿La de falda?

—Nah, la que está a su lado.

Ahora sonriendo, Ranma dijo:

—Adelante. —Antes de seguir a su amigo hacía las dos mujeres.

El chico de la trenza rio cuando su amigo envolvió con sus manos la cadera de la joven vestida de jeans, lo que le valió un codazo en la cara. Ryoga siempre fue un poco imbécil, pero parecía que su nueva novia estaba acostumbrada a ello. Así que ella se disculpó y el joven del colmillo ignoró el ataque. Entonces, lo saludó con un abrazo y un beso antes de presentarle su amiga a su novio.

La chica de la falda se rio de toda la interacción. Se acercó cuando las presentaciones terminaron y el grupo se se dio la vuelta hacia él. Finalmente, le dio un buen vistazo a la joven que había estado observando y le gustó lo que vio. Tenía cabello corto y oscuro, grandes ojos marrones, y una sonrisa que le quitó el aliento.

Eso fue hasta que su expresión cambió. En sus labios se dibujó una línea apretada mientras sus ojos se entrecerraban al verle.

— ¡Tú! —le gritó mientras le apuntaba con el dedo.

.

.

.

Parfait: en la gastronomía de Estados Unidos, es la combinación de frutas y helado que se suele servir en vasos alargados y generalmente dispuestas en capas claramente visibles.


Aviso: En algunos capítulos, estaré traduciendo las notas de autor que será indicado con un N/A siendo los comentarios que hizo la autora del fic para dar información respecto al capítulo. Cuando sean aportes míos, los haré con un N/T (notas de traductor). Espero no crear confusiones.

.

.

.

N/T: Hola a todos. Si llegaron hasta aquí, les agradezco mucho.

Esta es el primer fanfic que subo. No es una creación mía, sino una traducción con el permiso de la autora PurseMonger, les invito a leer sus fics y dejarle sus impresiones, si no lo han hecho. Ella es una de mis fickers favoritas del fandom por lo que le agradezco mucho dejarme traducir esta historia.

Quiero aclarar,por si acaso, que NO soy traductora profesional así que pido disculpa de antemano si la traducción la encuentran cutre, y por los errores ortográficos o de dedo que se me pudieran escapar.

En cuanto a la historia, como se habrán dado cuenta, las personalidades de Ranma y Akane varían de sus versiones tanto en anime como manga. Sin embargo, me parece que la autora respeta, hasta donde le es posible, sus personalidades. Tomen en cuenta el contexto de la historia en donde ambos son jóvenes universitarios en un escenario más moderno y occidental. Les pido un poco de paciencia con Ranma; la propia autora advirtió sobre su comportamiento, especialmente en los primeros capítulos. No es mal muchacho a pesar de lo que parezca...

Si todo va bien, la siguiente actualización estará en un par de semanas.

Gracias por leer.