Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.


Capítulo 3

— ¡Estoy en casa! —Ranma gritó al abrir la puerta, con la bolsa de la ropa sucia en la mano. Se quitó los zapatos antes de acomodarlos de manera pulcra en un compartimento, los años de entrenamiento desde la infancia haciendo efecto. Dejó la bolsa en el cuarto de lavado antes de dirigirse a la cocina. Se sorprendió al verla vacía, usualmente su madre solía estar ahí cocinando.

Revisó la sala, la cual también se encontraba vacía. Esperaba ver a su padre viendo la tele y bebiendo sake. Frunció el ceño, fue a tocar a la puerta del cuarto de su hermana menor y esperó a que le respondiera. Una vez que ella llegó a la pubertad, Ranma dejó de irrumpir en su recámara por miedo de ver algo que no debería después de que una vez la encontrara cuando estaba a punto de cambiarse. Afortunadamente para su salud mental no vio nada y ella únicamente le gritó sobre su privacidad en lugar de darle una paliza. Ranko le abrió la puerta un segundo después y parpadeó al verla, sorprendido por cómo estaba vestida.

Su hermana era una marimacho de corazón, siempre que podía usaba pantalones de mezclilla y camisetas. En su defensa, siempre eran pantalones bonitos y camisetas ajustadas, pero nada como lo que estaba usando hoy.

Arqueando una ceja en señal de sospecha, preguntó:

— ¿Tienes una cita o algo?

—Nop —dijo con una sonrisa, añadiendo en su mente: «Yo no».

— ¿Entonces por qué ese atuendo? Pareces una chica.

Ella le dio un puñetazo en el hombro.

—Soy una chica, tonto.

—Sí, sí, pero usualmente no luces como una.

Eso le valió unos ojos en blanco y otro puñetazo en el hombro.

—Mamá y papá me dijeron que me vistiera porque íbamos a salir a cenar esta noche.

— ¿Qué hizo papá esta vez? —Ranma preguntó, sabiendo que a su padre no le gustaba gastar dinero en restaurantes. Solo salía con su esposa cuando necesitaba endulzarla para algo que quisiera hacer o para compensarla por algo que ya había hecho.

Ranko se limitó a encogerse de hombros.

—Será mejor que vayas a cambiarte. Mamá quiere que nos pongamos guapos.

—De acuerdo. —Ranma sonrió y rápidamente le puso una mano sobre la cabeza y comenzó a frotarla de un lado a otro.

Ella retrocedió de forma rápida y apartó su mano.

—Ya está, esto se ve mejor —dijo sonriendo.

— ¡Maldición! ¿Sabes cuánto tiempo tardé en conseguirlo? —se quejó peinándose el flequillo con los dedos.

— ¡Oh, no suenes tan nenita! —dijo antes de dirigirse a su habitación.

Ella entrecerró los ojos, se puso en marcha rápidamente, saltó sobre su espalda poniendo un brazo alrededor de su cuello y usó la otra mano para darle un golpe. Su hermano se rio y se estiró para hacerle cosquillas causando que ella diera un gritillo y se retorciera antes de contraatacar.

—Niños, ¿qué les he dicho sobre estar jugando en casa? —Nodoka preguntó fríamente mientras estaba parada en la puerta de su habitación, con las manos juntas, sonriéndole a sus hijos.

Ranma volteó lentamente con Ranko aún en su espalda y con sus dedos índices jalándole las orillas de la boca. Nodoka solo negó con la cabeza divertida por la escena frente a ella. Algunas cosas nunca cambiaban y esperaba que esta fuera una de ellas.

—Lo siento, mamá —dijeron al mismo tiempo después de que su hija bajara de la espalda de su primogénito.

—Ranma, ¿por qué no vas a cambiarte? —Nodoka inclinó la cabeza hacia un lado y dijo—: Ranko, ¿por qué tu cabello está tan despeinado?

—Sí, hermanita, deberías arreglarlo; estás hecha un desastre.

La susodicha, se jaló el parpado inferior del ojo y le sacó la lengua a su hermano, haciendo un "bii" como sonido, antes de regresar a su dormitorio.

La matriarca Saotome caminó por el pasillo ignorando la última payasada.

El hombre de la trenza entró a su habitación de la infancia, encendió el interruptor de la luz antes de dirigirse al armario y sacar algunas bonitas prendas. A pesar que ya vivía aparte, seguía teniendo algunas cosas ahí ya que nunca sabía qué podría necesitar, siendo esa noche el perfecto ejemplo.

Le dio un vistazo a su habitación y sonrió. Sus padres habían dejado su cuarto prácticamente intacto; trofeos en la repisa, posters en la pared y libros en los armarios. Todo gracias a su mamá. Si por su padre fuera, su habitación se habría convertido en un man cave* desde el momento en que partió a la universidad.

Después de cambiarse rápidamente, llevó las prendas que había llevado puestas al cuarto de lavado, dónde comenzó a ordenar su ropa. Pudo haber hecho el lavado de ropa en su departamento, pero parecía nunca tener suficiente dinero. Aquí podía obtener comida casera y lavado de ropa ¡gratis!

Sin embargo, no vino a casa solo por los beneficios, sino para ver a su familia. Amaba su libertad e independencia, pero, aunque nunca lo admitiría en voz alta, echaba mucho de menos a su familia ahora que ya no vivía con ellos. Su madre siempre había sido su piedra angular, apoyándolo en todos sus esfuerzos y haciendo de intermediaria entre él y su padre.

Siempre había adorado a su hermana y de niña posiblemente la había consentido más que sus padres. Siempre se habían llevado increíblemente bien porque siempre había sido valiente y nunca rechazaba un desafío. Una de las razones por las que le agradaba regresar a casa era para ver cómo estaba y saber cómo le iba. Sabía que era popular y que los chicos la encontraban atractiva y, a pesar que odiaba la idea, sabía que tenía citas. Así que venía a casa vigilarla y ver si necesitaba darle una paliza a algún chico. Ella misma lo podía hacer, pero pensaba que ese era su privilegio de hermano mayor.

Incluso extrañaba a su padre. A pesar que discutían todo el tiempo, siempre había sido uno de sus más grandes apoyos. Le enseñó a Ranma todo lo que sabía sobre artes marciales e incluso le dedicó tiempo entrenándole en otros deportes. A veces con demasiado entusiasmo. Su padre tenía ideas muy raras sobre como entrenar. Una vez, sugirió que Ranma podía incrementar su velocidad si correteaba y atrapaba gatos. El chico de la trenza fue obligado a perseguir a algunos gatos callejeros, lo que le causó varios rasguños en el cuerpo antes de que su madre interfiriera.

Esa ni siquiera fue la peor sesión de entrenamiento. En un momento dado, su progenitor creyó que necesitaba aumentar su fuerza e ideó lo que pensó que sería un sistema genial y sin costo. Su padre envolvió sus brazos y piernas alrededor de Ranma mientras este trataba de liberarse de su férreo agarre, todo mientras su progenitor le restregaba su incipiente barba por todo el rostro. Se estremecía solo de recordarlo.

Después de comenzar con la primera carga, Ranma entró a la sala familiar y se encontró al resto de la familia esperándolo. Su madre estaba usando uno de sus kimonos más bonitos y su padre estaba vestido como siempre, con un gi, pero el joven de la trenza notó que no estaba deshilachado o manchado. Debía ser una ocasión especial.

— Y bien, ¿cuál es la gran ocasión ? —preguntó Ranma.

—Nada en especial solo vamos a cenar con unos viejos amigos nuestros —respondió Nodoka con una sonrisa.

— ¿Viejos amigos? —preguntó con curiosidad—. ¿Los conozco?

—No, no creo que hayas conocido a Soun antes —Genma respondió—. Ya vámonos, Tendo nos estará esperando.

Ranma se preguntó porqué ese apellido le sonaba familiar, se encogió de hombros pensando que lo debió haber escuchado en una de las interminables historias de los días de gloria de su padre.

Los Saotome se dirigieron a la estación del metro, Genma siendo demasiado tacaño para pagar un taxi. Solo recorrieron unas cuantas paradas antes de llegar a una zona suburbana de Tokio. Caminaron a largo y Ranma notó que su hermana parecía demasiado alegre, lo cual le pareció raro dado que ella odiaba este tipo de salidas donde se le obligaba a comportarse bien. O para ser más específicos, se le obligaba a comportarse como su madre creía que una dama debía hacerlo.

Ranma comenzó a sentirse un tanto inquieto cuando empezó a notar lo extraño que su familia estaba actuando. Pero era demasiado tarde para decir algo ya que sus padres se habían detenido frente a un muro empedrado con grandes puertas de madera. A un lado de la entrada, había un letrero que decía: Para derrotar al propietario en un combate salvaje, use la puerta trasera. Sonrió ante el anticuado cartel. Eso era algo extraño de encontrar en una propiedad privada, ya que habitualmente solo se encontraba delante de dojos antiguos.

Una de las puertas se abrió y fueron recibidos por un hombre alto de largo cabello negro y bigote. Su rostro mostró una sonrisa mientras contemplaba a sus visitantes.

— ¡Saotome! —gritó, con los brazos extendidos.

— ¡Tendo! —Genma gritó a su vez, extendiendo los brazos antes de saludarse con un abrazo de hombres; un rápido apretón y dos rápidas palmadas en el hombro.

El hombre alto hizo una reverencia ante la matriarca Saotome.

—Nodoka, luces tan hermosa como siempre —dijo en un tono mucho más tranquilo.

Ella le devolvió la reverencia.

—Soun, que agradable verte —respondió con un ligero sonrojo en las mejillas ante su halago. Señaló hacia sus hijos—. Estos son Ranma y Ranko.

Ambos hicieron una reverencia cortés.

—Sr. Tendo, es un placer conocerlo —dijo la menor de los Saotome con una sonrisa.

—Sr. Tendo —dijo Ranma amablemente.

—Es un placer finalmente conocerlos a ambos. Por favor, por favor, pasen.

Ranma parpadeó cuando entraron al recinto. ¡El lugar era enorme! Era extraño encontrar terrenos tan grandes en Tokio, así que imaginó que la casa debió haber pertenecido a la familia por generaciones. Miró a su alrededor, vio un estanque koi, la casa y ¿eso era un dojo? ¡¿Dentro de la propiedad?! Ahora el letrero de desafío frente a la puerta tenía más sentido.

Una vez que entraron a la casa y se quitaron los zapatos, fueron conducidos al comedor dónde el té ya estaba preparado para su llegada. Soun servía con amabilidad para todos, después se pusieron cómodos y, por alguna razón desconocida para Ranma, comenzó a hacerle preguntas al hombre de la trenza.

—Así que, Ranma, ¿estás en la universidad?

—Sí, me gradúo en dos años.

— ¿Entonces estás en camino de graduarte a tiempo?

—Sí.

—Bien, bien. ¿Y qué planeas hacer después de graduarte?

—Probablemente trabajaré en un dojo mientras ahorro dinero. Planeo abrir uno propio algún día.

Eso pareció complacer mucho al señor Tendo mientras su cara mostraba una amplia sonrisa y exclamaba:

— ¡Maravilloso, maravilloso!

Confundido, el hombre de la trenza observó a Soun y Genma intercambiar unas significativas miradas.

— ¿Lo ves, Tendo? ¿No te dije que encajarían perfecto?

—Sí, tienes mucha razón, Saotome. Mucha razón.

Ambos se dieron unas palmadas en la espalda y vio que su madre también tenía una sonrisa en la cara. Miró hacia su hermana solo para encontrarla tratando de no reír. Sintiendo que se estaba perdiendo de algo importante, estuvo a punto de preguntar de qué estaban hablando cuando escuchó una puerta abrirse y una voz anunciando su llegada. Rápidamente sumó dos más dos, descubriendo que le habían arreglado otra cita a ciegas.

Gimió para sí cuando miró hacia el pasillo que conectaba a ambos espacios. Sus ojos se entornaron sorprendidos por la persona que entró.

Ranma se avergonzó por la situación en la que se encontraba. A este punto, ella iba a pensar que era una especie de acosador. Miró rápidamente dónde estaba su hermana quien le mostró una sonrisa insolente antes de que ambos regresaran su atención hacia la mujer que recién llegaba. Ella escudriñó la habitación con una sonrisa amable hasta que lo vio. La mirada confusa que le dirigió confirmó sus sospechas, ella tampoco tenía idea de los planes de sus padres. Así que cuando dijo su nombre, él no pudo hacer nada más que disculparse.

— ¡Akane, cariño! ¡Bienvenida a casa!

— ¡Hola, papá! ¡Qué pasa? —preguntó con una rígida sonrisa.

—Tenemos visitas, ¿no es agradable?

—Sí, me doy cuenta. Pero debiste haberme dicho antes así podría haber llegado más temprano a casa y preparar la cena.

Soun se rio torpemente.

—Me encontré a los Saotome cuando salí a comer. Después de ponernos al día, decidimos tener una cena esta noche. Fue una agradable coincidencia que ninguno de los dos tuviera planes para esta noche. Lo siento, olvidé por completo llamarte. Pero no te preocupes, ya ordené de cenar y ya pronto debe llegar. Pue.. puedes cocinar la próxima vez.

Soun sonrió alegremente, esperando que se creyera la historia. Los viejos amigos habían planeado la cena tan pronto como Akane le dijo a Soun que no tendría una segunda cita con el joven Saotome. El patriarca Tendo no le había dicho a su hija menor a propósito por temor a que evitara la cena, pero principalmente porque no quería que intentara prepararla. De ninguna forma dejaría que su pequeña hija cocinara para ningún pretendiente potencial por miedo a que este se intoxicara y huyera despavorido.

Akane entrecerró ligeramente los ojos ante él, pero mantuvo la sonrisa en el rostro. No había manera que creyera esa historia disparatada; sin embargo, no estaba dispuesta a hacer una escena frente a los invitados.

—Akane, ellos son Genma, Nodoka, Ranko y creo que ya conoces a Ranma —dijo Soun presentándole a la familia Saotome.

Les hizo una cortés reverencia y dijo:

—Hola, es un placer conocerlos. Si me disculpan, iré a cambiarme y enseguida regreso.

—Por favor, no te sientas obligada a cambiarte para nuestro agrado.

—No se preocupe, de todas maneras me iba a cambiar una vez que llegara a casa —dijo la peliazul con una sonrisa antes de dar la vuelta y dirigirse hacia las escaleras.

Ranma, en privado, estuvo de acuerdo con su madre, de verdad no necesitaba cambiarse. Le gustaba su atuendo ya que mostraba su figura a la perfección. Llevaba puestos unos pantalones de mezclilla entubados y desgastados que le llegaban hasta el tobillo, tenía agujeros en una rodilla y algunas pequeñas rasgaduras a lo largo de los muslos. Combinado con una sencilla camiseta blanca que tenía impreso Fairy Tail con letras de bloque al frente junto con los personajes en estilo chibi vestidos con ropas de playa. Supuso que le gustaba el anime, lo cual le sorprendió. No parecía el tipo de chica. Pero no era lo que estaba sobre la camiseta sino lo de adentro, era muy ajustada y su opinión de la otra noche fue confirmada, la joven tenía una delantera increíble. Mientras se alejaba, Ranma no pudo evitar notar que también tenía un buen culo. Apartó la mirada rápidamente, no quería que lo cacharan mirando.

Para su tranquilidad, sus padres y el patriarca Tendo parecían tener una discusión tranquila por lo que pudo poner atención a su hermana.

—Lo sabias, ¿no? —dijo acusadoramente.

—Sip —respondió, haciendo énfasis en la p.

—Entonces, ¿por qué no me advertiste? —gruñó.

—Porque entonces habrías huido y ¡YO estaría atrapada aquí sola! Además, ¡debiste haber visto la expresión de tu rostro! —dijo con una sonrisa.

—Un día de estos...

—Oooohhh, el gran y aterrador Ranma. Ahora sí estoy asustada. —Juntó los brazos, los puños al inferior de su cara mientras fingía temblar de miedo, sus ojos se burlaban de él.

— ¡No es gracioso! La cita no salió bien y va a creer que la estoy acosando o algo así —siseó.

Las cejas de Ranko se arquearon hasta su fleco, sus ojos entornados en sorpresa.

— ¿Me estás diciendo que Ranma Saotome fracasó con una chica? Eso es nuevo.

—No fracasé —dijo defensivamente antes de suspirar—. Es una larga historia. Te la contaré después, pero no le agrado. Esto va a ser incómodo porque sé que ellos —dijo señalando con la cabeza hacia sus padres—, van a hacer algo vergonzoso y lo van a empeorar.

La pelirroja sabía que él no era de los que se inquietaban fácilmente, así que esto en verdad lo estaba molestando. Ya se sentía un poco culpable por mentirle a su hermano. Le dio unas palmaditas en el hombro como muestra de apoyo.

—No te preocupes, todo saldrá bien —dijo tranquilizándolo.

Aunque a menudo se burlaran uno del otro, y fueran muy competitivos, siempre se apoyaban. Así que lo ayudaría por ahora y solo lo molestaría por ello un poco después. Está bien, no tendría piedad, pero él se lo debía.

Devolvieron su atención para ver que los tres adultos los observaban inquisitivamente, lo cual no era sorpresa ya que no fueron muy sutiles con su cuchicheo. Ranma aclaró su garganta y tomó su taza de té dando un gran sorbo. Ranko solo les sonrió angelicálmente a todos; lo cual solo engañó a Soun, sus padres ya la conocían.

Entonces, Akane entró a la habitación y tomó asiento frente a Soun, con Nodoka a su izquierda y Ranma a su derecha. Estaba sorprendido de que se hubiera cambiado tan rápido. Todas las chicas con las que había salido tardaban una eternidad para cambiarse de ropa y arreglarse.

Ella lucía… linda sería la única palabra para describirla. Se había puesto una blusa blanca con cuello Peter Pan metida en una falda palo de rosa que le llegaba a la mitad de los muslos. El atuendo de alguna manera escondía la curvilínea figura que sabía que tenía haciéndola lucir tan inocente. Una vez más, se sorprendió que esta fuera la misma chica que vio en aquel club.

—Disculpen que me haya tardado tanto.

—No te preocupes por nada. Te ves muy hermosa, por cierto —Nodoka dijo.

Akane se sonrojó un poco por el cumplido.

—Gracias.

—Así que, Akane, estás en la universidad, ¿cierto?

—Sí, estoy a la mitad de mi segundo año.

— ¿Y estás disfrutando las clases?

—Mucho. Estoy aprendiendo bastante y todas las materias son todas fascinantes.

—Es maravilloso escucharlo. ¿Y qué estás estudiando?

—Negocios con un minor* en drama.

Nodoka arqueó una ceja ante eso.

—Es una combinación interesante. ¿Qué planeas hacer con esa especialidad? ¿Quieres ser actriz?

—Oh, no. No planeo dedicarme al entretenimiento. El drama es divertido y siempre he disfrutado actuar, disfrazarme e interpretar diferentes personajes. También me ayuda aprender a controlar la voz y como captar y mantener la atención de un grupo de gente, por lo cual es que me estoy especializando en ello.

— ¿En serio? ¿Es eso importante para lo que planeas hacer cuando te gradúes?

—Sí, voy a reabrir el dojo de tiempo completo así que…

— ¿Lo harás? ¡Nunca me lo dijiste! —Ranma soltó sorprendido.

Akane volteó la cabeza hacia la derecha. Con una amplia sonrisa en el rostro, dijo dulcemente:

—Tus historias eran tan cautivantes que no las quise interrumpir con tan tontos… —le arrugó la nariz —, detalles. —Le dio un sorbo a su té delicadamente, su rostro sereno.

El hombre de la trenza se encogió en sí mismo. Se sintió en ese momento como si fuera de cinco centímetros de altura. Junto a él, Ranko tuvo que morder el interior de su mejilla para aguantarse la risa. Se sorprendió que la peliazul lo haya abofeteado en la cara sin siquiera alzar la voz. Hizo una nota mental para sacarle todos los sórdidos detalles de su cita a Ranma más tarde.

La mujer peliazul devolvió su atención a Nodoka y continúo con su explicación.

—Necesito estar cómoda delante de grupos así que la actuación me será útil y el título en negocios me ayudara a manejar el dojo exitosamente.

Soun sonrió orgulloso de su hija.

—Entonces, ¿eso significa que has sido entrenada en artes marciales? —Genma vociferó, finalmente interesado en la conversación. Sabía por la charla con Soun que ella iba a reabrir el dojo, pero no le dio detalles de sus habilidades como artista marcial.

—Sí, tengo un poco de entrenamiento.

— ¿Un poco? Akane, querida, ¡deja de ser tan modesta! Aquí, Akane es cinturón negro de segundo grado —Soun dijo orgullosamente, sacando pecho. Nunca perdía una oportunidad para presumir sobre sus maravillosas hijas.

—Oh, en serio, eso es bastante impresionante, Ranko también es cinturón negro de segundo grado y Ranma, cinturón negro de tercer grado —Genma alardeó, su naturaleza competitiva lo impulsaba más que su orgullo paterno.

— ¡Deben estar muy orgullos! ¿Sabías que Akane ganó el primer lugar en su división durante los cuatro años de preparatoria?

—Ranko también ganó el primer lugar los dos años pasados y será pan comido ganar otra vez este. Incluso podría llegar a las nacionales. Que mal que están en diferentes divisiones, pudieron haber competido entre ellas.

—Sí, eso de hecho habría sido interesante, Saotome.

—También puedo saltar construcciones de un solo brinco —la pelirroja dijo fríamente.

— ¿En tacones? Porque eso me impresionaría —dijo la peliazul con una cara seria.

— ¿Qué te parece, Akane? Después de cenar, vamos afuera y lo resolvemos.

—Dos mujeres entran, solo una sale; al estilo Thunderdome.*

—Y, por supuesto, el derecho para presumir va hacia al padre ganador.

El par se sonrió mientras que sus padres se rieron de su broma.

Akane inclinó la cabeza hacia un lado mientras decía seriamente:

—Sabes, deberíamos hacerlo.

La sonrisa de Ranko desapareció y cambió por un fruncimiento confuso de ceño.

—Solo estaba bromeando…

—No, no me refiero a que deberíamos golpearnos hasta quedar inconscientes. ¿Pero qué tal una sesión de sparring? Tenemos un dojo localizado convenientemente justo afuera.

—Bueno, en realidad no estoy vestida para ello.

La menor de los Tendo desestimó eso.

—Te puedo prestar algo mío, pero solo si quieres —dijo apresuradamente. Sintiéndose un poco avergonzada, explicó—: Ha pasado mucho tiempo desde que he tenido un buen sparring.

Ranko se encogió de hombros. Siempre estaba lista para un buen partido.

—Bien. Pero no esperes a que sea suave contigo.

—Será mejor que lo des todo.

—Oh, ¡ya lo estoy dando! —lo dijo moviendo el cuello de manera circular.

Las chicas se miraron una a la otra por un momento antes de soltar una carcajada. El resto de la mesa las miraba confundidos.

En ese momento, sonó el timbre de la puerta.

—Debe ser la comida. Yo abriré, papi.

Akane se puso unas pantuflas y fue a la puerta de enfrente. Cuando la abrió entornó los ojos sorprendida por la cantidad de comida que su padre había pedido. Iba a tener que dar varias vueltas para llevar todo. Firmó el recibo de la tarjeta de crédito y comenzó a tomar los paquetes del repartidor. Estaba a punto de poner las dos primeras bolsas en el suelo cuando de pronto un par de manos masculinas las tomaron por ella. Echó un vistazo para ver a Ranma parado junto a ella.

—Llevaré estas y estas —dijo tranquilamente, agarrando dos bolsas más del repartidor.

—Ummm, gracias.

Akane tomó las últimas dos bolsas antes de agradecer al repartidor y cerrar la puerta.

Ranma se avergonzó por la incomodidad entre ellos.

Después de que la mujer peliazul se fue, su madre lo miró significativamente y dijo:

— ¿Por qué no vas a ayudarla con las bolsas? —Él había querido ir a ayudarla sin que su madre se lo pidiera, pero eso le dio la excusa que necesitaba para levantarse. Si lo hubiera hecho por sí solo, sus padres y el señor Tendo podrían mal interpretar sus intenciones.

Se aclaró la garganta fuertemente mientras regresaban.

—No sabía a donde íbamos a cenar hasta que llegamos aquí, incluso entonces, no me di cuenta que estábamos en tu casa. Perdón por tomarte desprevenida.

Ella había descubierto eso por sí sola. Después de sus dos primeros encuentros, dudaba de que el hombre la buscara a propósito.

—Está bien —dijo con rigidez.

Llegaron a la puerta de enfrente, Ranma se adelantó y abrió por ella. La siguió a la cocina y dejó las bolsas sobre la encimera.

— ¿Por qué no vuelves adentro? Tendré todo listo y lo llevaré —dijo dándole la espalda.

—Seguro —dijo encogiéndose de hombros. Lo había intentado.

Akane pasó los siguientes minutos emplatando todo, recolectando lo necesario platos y cubiertos mientras preparaba más agua caliente para el té. Sabía que su familia no confiaba en ella en la cocina, pero hervir agua era algo que podía hacer con confianza. Estaba a punto de llevar las cosas al comedor cuando Nodoka y Ranko entraron a la cocina.

—A ver, déjanos ayudarte con esto —la matriarca Saotome dijo. Hábilmente tomó tres platos y salió de la cocina.

La pelirroja tomó una pila de platos y cubiertos antes de girar los ojos y decir:

—Mamá se toma muy en serio el papel de esposa tradicional. —Negó con la cabeza exasperada.

La mujer peliazul soltó una risita, tomó dos platos más y dejaron la cocina juntas. Una vez que todo estuvo listo, todos comenzaron a comer. Pronto quedó claro porqué su padre había ordenado tanta comida, los hombres Saotome parecían comer tres veces más que ella. Incluso Ranko parecía tener un apetito saludable, comiendo mucho más de lo que Akane normalmente hacía. La peliazul se preguntó cómo era eso posible con la pelirroja siendo tan menuda como ella, pero se lo atribuyó a la buena genética.

Después de que todos terminaron, las tres mujeres despejaron la mesa y entonces Akane trajo una bandeja de mochis de frijol rojo que su padre pidió como postre y la colocó al centro de la mesa.

Viendo que su hija no estaba comiendo las golosinas que había ordenado especialmente para ella, Soun preguntó:

—Akane, ¿por qué no estás comiendo nada? Estos son tus favoritos.

—Estoy a dieta, papi. Me han dicho que estoy engordando un poco de la cintura.

Tomó un sorbo de té y vio a Ranma tensarse junto a ella. Tuvo un momento de satisfacción antes de comenzar a sentirse culpable. Ella lo había estado sutilmente desairando toda la noche, y aunque él se lo merecía, no estaba en su naturaleza ser malvada o rencorosa. Rara vez guardaba resentimientos, pero algo en el hombre de la trenza la molestaba mucho. Pero su grosero comportamiento no le daba derecho a ser descortés con los invitados en su casa. Suspiró para sí.

La verdadera razón por la que no había comido nada era porque a ella no le gustaban los mochi de frijol rojo, ese era el postre favorito de Nabiki, no el suyo. Ella prefería los de sakura. Su padre aparentemente olvidó ese detalle y no quiso avergonzarlo delante de la compañía.

Tal vez había llevado las cosas demasiado lejos.

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*Man cave: refugio masculino en una casa ya sea una cochera, dormitorio de invitados, casa del árbol, etc; ahí el o los hombres de la casa pueden pasar tiempo e invitar a sus amigos. Además de poder decorar dicha habitación a su gusto.

*Minor: en algunas universidades, los programas minor son cursos universitarios que permiten al estudiante obtener competencias o conocimientos en un área distinta a la de su especialización. Es decir, sin importar qué carrera elijas, se pueden complementar los estudios cursando otras asignaturas, pertenecientes a cualquier otra rama del conocimiento (como salud, ciencias sociales, artes, negocios e ingeniería). Solo encontré una universidad en México con este programa; ignoro si hay más.

*Thunderdome: referencia a las jaulas de acero para peleas en la película, todavía con Mel Gibson, Mad Max 3: Más allá de la cúpula del trueno.


N/T: En lo personal, Ranko me parece la roba escenas de este fic, por lo menos en los primeros capítulos y ha sido bastante divertido de traducir.

Gracias a aquellos que han leído la historia así como a quienes la han añadido a sus favoritos y/o le han dado seguir, a Alexandraaa417 y al usuario guest por sus reviews.

Cuídense mucho y si todo va bien, el capítulo cuatro estará en unas semanas.

Gracias por leer.