Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.
Capítulo 4
—Pasa y toma asiento —Akane dijo cuando abría la puerta de su recamara.
Ranko la siguió y se sentó en la silla del escritorio junto a la ventana.
—Solo tengo un gi, pero puedes usarlo; yo usaré otra de mis prendas para hacer ejercicio. —Observando a la chica más joven añadió—: Te prestaría uno de mis sostenes deportivos, pero no creo que ninguno de los míos te quede.
Metió la mano dentro del armario y encontró su gi pulcramente doblado en el lugar de siempre, volteó para ver a Ranko parada y juntando sus grandes pechos, equilibrándose sobre un pie.
—Que mal que no pueda darte un poco de los míos —dijo con una voz cantarina.
Poniendo los ojos en blanco y soltando una risita, arrojó el atuendo a la cara de la otra chica quien lo atrapó con destreza y rio.
—Me gusta como son los míos, muchas gracias. —Adoptó una pose arrogante y fingió echar para atrás su cabello—. Son reales y espectaculares.
Buscó en el armario y esta vez sacó un par de pantalones para yoga negros y un top para yoga con tirantes; puso los artículos en la cama antes de comenzar a cambiarse.
Del otro lado de la recamara, Ranko estaba a la mitad del cambio de ropa y miró a su nueva amiga. Le había sorprendido descubrir que genuinamente le agradaba la joven Tendo. Usualmente cuando sus padres la arrastraban a una de estas cenas, le daba pavor. Los amigos de sus padres solían tener hijas que por lo general eran mujeres demasiado remilgadas, propias y dóciles, o sea, aburridas. O eran vanidosas, vacías, superficiales y más tontas que las piedras. Pero esta chica era diferente. Hermosa y lista, propia pero divertida, con estilo pero no parecía vanidosa.
No fue la primera vez durante la noche que se preguntó qué había pasado en la cita entre Akane y Ranma.
— ¿Estás lista? —preguntó la menor de los Tendo mientras se alisaba el top. Le echó un vistazo a Ranko y la miró dos veces. La pelirroja ya se había puesto el gi y atado el cabello en una trenza baja.
—Espero que no te importe, pero tomé una de tus ligas para el cabello. No puedo pelear con el pelo suelto. —Al levantar la vista, vio a la otra chica observándola fijamente—. ¿Qué sucede?
— ¡Nada! —exclamó rápidamente avergonzada por haber sido sorprendida mirando—. Es solo que te pareces mucho a Ranma con el cabello amarrado así.
Ranko puso los ojos en blanco.
—No es la primera vez que oigo eso. Afortunadamente, ambos sacamos la apariencia de mamá. ¿Me puedes imaginar con lentes o calva? —Hizo muecas de solo pensarlo.
— ¿Lista?
—Sip. Nos golpearemos hasta quedar inconscientes.
No observes. No observes. NO OBSERVES.
Eso era lo que Ranma se decía mientras veía a ambas mujeres. Pero no estaba funcionando. Por más que lo intentaba no podía dejar de mirar a la chica de corto cabello azul.
¿Qué tenían las mujeres en pantalones para yoga que era tan jodidamente sexy?
Tal vez era la forma en que su voluptuoso trasero era resaltado por la entallada ropa. O la forma en que sus pechos se levantaban y rebotaban ligeramente bajo el top azul brillante mientras caminaba. Casi podía imaginar cómo se vería desnuda.
Entonces ella comenzó a realizar una serie de estiramientos a la mitad del dojo y obtuvo una visión aún mejor de su cuerpo. Cuando se inclinó, pudo ver directamente por debajo de su top y tuvo un vistazo de sus amplios pechos antes de vislumbrar qué tan flexible era.
¿Y qué hombre en su sano juicio apartaría la mirada de ahí?
Oh.
Cierto.
Él. Necesitaba apartar la mirada.
NO observes, se recordó.
—Chicas, ¿están listas? —preguntó Soun.
—Sí, papi, estamos listas.
—De acuerdo. Acordamos que yo sería el juez, y ustedes pueden pelear siguiendo las reglas del torneo. ¿Qué les parece?
Las dos jóvenes se miraron con indiferencia. Antes de que Akane volviera a mirar a su padre.
—De hecho, no vamos a hacer eso, solo vamos a hacer sparring. —Levantó las manos para detener las protestas de su padre—. Esto no es para probar que una de nosotras es mejor que la otra, es solo por diversión. Lo entiendes, ¿verdad, papá?
Le dio a una sonrisa encantadora con la que sabía que él no podría enfrentar y lo vio encogerse de hombros en señal de derrota.
—Por... por supuesto, por supuesto —dijo antes de dar la vuelta e ir a sentarse junto a la pared con su amigo igual de decepcionado.
Ranko y Akane caminaron al centro del dojo y se hicieron una reverencia. Un chispazo apareció en los ojos de la pelirroja mientras chasqueaba la cabeza a la derecha y luego a la izquierda antes de frotar el pulgar sobre su nariz y girar ligeramente los hombros hacia adelante y atrás, luego los dejó caer en una posición de combate suelta con una sonrisa arrogante en el rostro.
Con una ceja arqueada ante las payasadas de su nueva amiga, Akane comenzó a sonreír. Ella también era gran fan de Bruce Lee y no podía ser superado, ¿o sí? Movió las manos en un complicado movimiento sobre su cabeza, hizo una serie de patadas dobles al aire antes de terminar en una baja posición de combate. Su brazo izquierdo, estirado frente a ella. La palma izquierda orientada hacia arriba, y solo flexionando sus cuatro dedos hizo un ademán para que la chica más joven la atacara, después le guiñó un ojo.
«Esto será divertido», Ranko pensó ahora con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro.
Como no pudo rehusarse a tan divertida invitación, fue al ataque ejecutando rapidamente un jab izquierdo y un cross derecho de prueba. No sé decepcionó al ver que Akane evadió ambos ataques antes de saltar hacia atrás dos veces por la patada giratoria que iba dirigida a su abdomen. La mujer peliazul entonces avanzó tirando un puñetazo que quedó en el aire. La pelirroja había saltado encima de ella, aterrizando detrás de su oponente y la tocó detrás de la cabeza. Akane confundida volteó para ver a su amiga sonriéndole.
—Vaya, eres muy buena.
Ranko solo sonrió ante el cumplido y se encogió de hombros. Dio un vistazo hacia su hermano y devolvió la mirada antes de añadir:
—Al menos soy chica. Odio perder contra los hombres.
—También yo —respondió la peliazul sabiendo exactamente a lo que se refería—. ¿Otra vez?
Asintiendo la pelirroja dijo:
— ¡Vamos!
Ranma se sentó junto a su madre, observando el encuentro con interés. Sabía que Ranko era una excelente artista marcial, no tan buena como él, desde luego, pero mejor que la mayoría. Así que le sorprendió ver que Akane lo hiciera tan bien contra a su hermana. Generalmente, cuando iba a sus combate eran aburridos y desiguales. Si bien la peliazul iba perdiendo, seguía dando una buena pelea.
Además, ahora que estaban luchando, de hecho, estaba bien mirar a la mujer peliazul todo lo que quisiera.
Estaba sudada, algunos de sus cabellos cubrían una parte de su rostro. Sus mejillas arreboladas y sonrosadas. Su pecho moviéndose agitado mientras jadeaba. Una sonrisa satisfecha en el rostro.
Lucía jodidamente sexy. No pudo evitar imaginar que algo así se vería en la cama. Solo que desnuda y gimiendo bajo sus caricias expertas. Agitó la cabeza para deshacerse de esa imagen antes de que su repentino deseo por ella se volviera visible.
¿Qué tenían las mujeres que podían arreglárselas solas? Lo había estado castigando con pericia durante toda la noche sin alzar la voz ni una sola vez. Aunque no le gustaba ser el receptor de su ira, tenía que admitir que ella podría haber complicado las cosas haciendo una escena. Ahora que pudo ver sus habilidades como artista marcial no pudo evitar sentirse impresionado.
Siendo criado por una mujer que mandaba en casa y una hermana tan valiente, sentía gran respeto por las mujeres fuertes. Se dio cuenta que estaba comenzando a admirarla.
Hizo un leve gesto de dolor cuando la vio a arrojar a Ranko sobre su hombro y esta aterrizaba con un golpe seco en el piso del dojo. Eso iba a doler mañana.
Akane suspiró mientras se metía en el furo, el agua tibia relajando sus cansados músculos casi instantáneamente. Todo su cuerpo parecía gritar en agonía, le daba un poco de pena admitir lo cansada que se sentía después del sparring. Había sido siempre una persona activa, aún corría todos los días, tomaba algunas clases de yoga en el campus, iba al gimnasio a hacer entrenamiento con pesas, pero con su apretado horario de clases, estudios y desplazamientos, tenía poco tiempo para practicar sus artes marciales. Y aunque estaba en forma, las artes marciales hacían trabajar todos sus músculos de formas en las que el correr, el yoga y el levantamiento de pesas no podían. No se había dado cuenta que tan oxidada se había vuelto.
Fue vergonzoso.
Suspiró y se prometió a sí misma retomar su entrenamiento. No quería volver a ser derrotada así de nuevo.
—Sabes, eres bastante buena.
—Gracias, pero claramente me venciste.
—Oye, pensaba que solo era por diversión —Ranko dijo con la ceja arqueada y con una sonrisa de suficiencia en el rostro.
Akane puso los ojos en blanco como respuesta. A pesar de decir al principio del combate que el sparring era solo por diversión, ambas chicas (y sus familias) habían mantenido mentalmente el marcador. Fue obvio que Ranko fue la peleadora superior. La menor de las Tendo se preguntó cuánto le habría costado enfrentarse a la chica cuando aún estaba entrenando activamente, como cuando estaba en preparatoria.
Bueno, tendrían que tener otro encuentro cuando comenzará a entrenar de nuevo, decidió la peliazul.
—Y así fue, pero ambas sabemos que ganaste.
Ranko se limitó a encogerse de hombros. Se había sorprendido gratamente por las habilidades como artista marcial de su nueva amiga. Cuando recién comenzaron, el ligero retraso en sus reacciones hizo evidente que estaba oxidada, pero nunca se rindió y le había dado mucho mejor entrenamiento que las chicas de su división. Al final del combate, Akane había recuperado su ritmo y la pelirroja pudo vislumbrar las habilidades que la joven Tendo habría tenido en su mejor momento.
Miró a la peliazul, tratando de tantear su humor. Aunque había perdido, la chica se veía muy contenta. Ranko dudó y vaciló por un momento, tratando de decidir qué hacer. Sabía que no debía husmear y esperar a escuchar toda la historia de la boca de su hermano, pero había estado deseando conocer los detalles toda la noche. Al final le ganó la curiosidad.
—Realmente no te agrada mi hermano, ¿verdad? —preguntó sin rodeos. No viendo necesidad de irse por las ramas, algo en lo que no era buena en cualquier caso.
Akane se estremeció un poco, sorprendida por el repentino cambio de tema y la pregunta tan directa.
—Para ser honesta, no conozco muy bien a tu hermano. ¿Sabes que tuvimos una cita, verdad?
Ranko asintió, pero se quedó callada no quería influenciar los comentarios de la chica Tendo con la información que tenía.
—Pues...
Akane suspiró sin saber qué le debía decir. Se trataba de la hermana de Ranma, y no importaba lo bien que se estuvieran llevando, sabía por experiencia propia que la familia era primero. No importaba qué tan seguido Nabiki la hiciera enojar y le hubiera hecho cosas despreciables como hermana, Akane no podía relajarse y dejar que alguien despotricara contra ella. Sin importar que se lo mereciera.
—Digamos que no fue bien. Nosotros no nos llevamos bien —finalmente dijo. Decidió que ser breve y ambigua era mejor.
— ¿Por qué? ¿Qué sucedió? —la pelirroja preguntó, ni remotamente satisfecha por la respuesta.
La peliazul se frotó la nuca. ¿Qué podía decir?
—No estaba interesado en mí, sobre todo desde el momento en que nos conocimos, y no fue muy… caballeroso expresando esos sentimientos.
A Ranko le sorprendió mucho escuchar eso. Sabía que su hermano era algo mujeriego y que salía mucho; pero todas las mujeres con las que salía tenían una cosa en común: eran sumamente atractivas. Era bastante inusual que él despachara a una mujer que se veía como Akane tan pronto. Además, Ranma sabía exactamente cómo tratar bien a una mujer, lo que explicaba su éxito al salir con tantas, y siempre era amable con ellas. Era algo que su madre le inculcó desde pequeño.
—Eso es muy extraño. Ranma será muchas cosas, ruidoso, grosero, irritante, con un enorme ego y bastante mandón. No puedo decirte la cantidad de veces que se ha metido en mi vida, a pesar de que sabe que puedo cuidar de mí misma; quiero decir, tengo dieciocho y soy cinturón negro de segundo grado, ¡pero me trata como si aún tuviera cinco años! ¡Es casi tan malo como mis padres! Siempre interrogando a mis citas hasta que ellos prácticamente se orinan encima. No es que yo quiera salir con alguien tan cobarde que se aleje de mí solo porque él no lo aprobó, pero ¡es cuestión de principios! —Gruñó antes de cruzar los brazos sobre su pecho, mirar hacia la pared y murmurar para sí.
Akane esperó un momento y cuando parecía que Ranko no iba a continuar, preguntó:
— ¿Pero?
— ¿Pero qué?
—Estabas llegando a un punto antes de distraerte.
— ¿Estaba?
La peliazul solo asintió. La pelirroja parpadeó y recordó cómo había empezado su pequeña rabieta. Se sonrojó por su desliz. No había estado tratando de hacer las cosas más difíciles para su hermano, pero era tan raro encontrar a alguien que no pensara que él caminaba sobre el agua. Ranma se llevaba bien con todos por lo que nunca nadie entendía sus quejas contra su hermano.
Incluso sus amigas estaban enamoradas de él. Era vergonzosa la manera en cómo le coqueteaban y se lanzaban a su paso cuando iban a su casa. A su favor, siempre era educado con ellas y aunque coqueteaba con cualquiera que usara falda, nunca lo hacía con ellas. Sabía que era por lealtad hacia ella (porque no quería hacerle la vida imposible) lo que hacía que el chico, normalmente amable, fuera distante con ellas.
Se había pasado toda la vida escuchando cuan perfecto era su hermano, así que se dejó llevar un poco cuando se encontró con alguien que no lo adoraba. Pero eso no iba a ayudarlo en nada, lo cual fue lo que ella prometió hacer.
—Lo siento, es solo que Ranma siempre es un caballero con las mujeres. Mi madre le enseñó eso desde que era muy pequeño y estaría realmente molesta de escuchar que te trató mal.
—Oh. Por favor, no le digas. No quiero darle mucha importancia. Solo fue una cita y lo superé al día siguiente.
Ranko no tenía intención de contarle a su madre, pero decía mucho de Akane que estuviera tratando de proteger a su hermano, aunque no le agradara.
—No te preocupes, deje de delatarlo con mamá desde hace mucho tiempo. Casi siempre —añadió con una sonrisa—. Pero si ya lo superaste, ¿qué fue todo eso durante la cena?
—Lo notaste, ¿eh?
—Sí, pero fuiste muy sutil al respecto; estoy segura que ninguno de nuestros padres lo hizo.
—Bueno, él sí hirió mis sentimientos, así que quizás no estaba del todo superado —admitió—. Luego estaba muy molesta por la emboscada de esta noche y como que me desquité con él. No crees que esté molesto, ¿o sí? —preguntó, sintiéndose culpable.
Ranko ignoró la pregunta.
—No te preocupes por eso. Ya es un niño grande, puede soportarlo. Además, suena a que se lo merecía.
Se quedaron calladas por un momento antes de que su conversación cambiara a temas más mundanos.
—Bueno fue una velada encantadora, me la pasé muy bien.
—Estoy de acuerdo. Fue agradable ponerme al día con Tendo otra vez.
—Además, pudimos conocer a su adorable hija, es muy amable sin mencionar que es hermosa. ¿Cierto, Ranma?
El susodicho se encogió de hombros.
—Sí, mamá, es muy bonita.
—Así que, ¿te verás de nuevo con ella? —preguntó Nodoka con optimismo.
—No suelo salir con marimachos, mamá —dijo evasivamente.
— ¿Qué hay de malo con las marimachos? —Ranko preguntó con un resoplido. Para ella era uno de sus apodos favoritos.
—Nada si son tus hermanas —dijo revoloteando su cabello.
Ella lo empujó y le sacó la lengua. Cuando llegaron a casa, Ranko siguió a Ranma hasta su habitación, tomó un balón de básquet del piso, saltó a su cama y se puso cómoda, sentándose al estilo indio.
—Sabes, me agradó mucho Akane.
—Sí, lo sé. Fue obvio.
Le sorprendió que su hermana se llevara tan bien con la menor de los Tendo. Su hermana, si bien era afable, normalmente no se llevaba con la gente de inmediato, especialmente con otras chicas. No era alguien que tolerara a féminas a las que considerara nenitas y tontas. Ciertamente, nunca le había agradado ninguna de las mujeres con las que salía.
—Pero vaya que le desagradas.
—Sí, lo sé. Fue obvio.
— ¿Qué demonios le hiciste, Ranma?
— ¿Qué, no te lo dijo?
— ¿Qué te hace pensar que le pregunté?
—Te conozco.
—Bien. Le pregunté pero todo lo que dijo fue que su cita no fue buena. Así que desembucha.
Ranma gimió. Sabía que su hermana no lo iba a dejarlo en paz. Cuando se metía de lleno en algo era como un perro con un hueso. Comenzó a contarle sobre su cita, una historia que le tomó más de lo que pensaba ya que ella seguía haciendo preguntas y pidiendo que se explayara cuando él estaba tratando de no dar demasiados detalles.
—Eres un idiota —dijo cuando terminó su relato.
—Gracias.
—Hablo en serio. Ella es muy agradable y lista, a diferencia de esas tontas con las sales y tenías que ser un idiota. Entonces eso fue todo, ¿eh?
Ranko entrecerró los ojos cuando se apartó de ella, claramente tratando de evitar su mirada.
—Eso es todo, ¿cierto?
—No exactamente.
— ¿A qué te refieres con no exactamente? ¿Qué hiciste?
—Nada.
—Ranma… —Gruñó amenazadoramente.
Gimió antes de comenzar a contarle sobre su segundo encuentro. Cuando terminó, su hermana únicamente negó con la cabeza hacia él antes de golpearlo duramente en la cabeza con el balón de básquet.
— ¿Qué demonios? —exclamó mientras se sobaba la frente.
—No te quejes, te mereces mucha más que eso.
Solo recibió una mirada furiosa de regreso.
—A ver si lo entiendo bien, hablaste de ti toda la noche, le echaste un vistazo a un grupo de chicas delante de ella, la ignoraste para jugar con tu móvil, olvidaste su nombre cuando te la encontraste de nuevo y le llamaste gorda. Dos veces.
El hombre de la trenza se estremeció y, para la satisfacción de su hermana, tuvo la decencia de lucir avergonzado.
—Sip, básicamente.
—Repito, ¡eres un idiota!
—Sí, lo sé. Fui un completo imbécil.
— ¿Por qué? Solo dime, ¿por qué la trataste así?
—Sabes que no quería ir a esa cita en primer lugar y… temía que se convirtiera en otra Shampoo.
— ¡Eso también fue tu culpa! ¡Debiste haberle dejado las cosas claras!
—Lo hice. ¡Sabes que lo hice! Le dije que no estaba interesado en una relación.
—Sí, pero de igual manera te seguiste acostando con ella.
Quería defenderse, pero ¿qué podía decir? ¿Qué había habido otras chicas que parecían más que felices siendo sus amigas con derechos después que les decía que no estaba interesado en una relación y que ninguna de ellas se convirtió en una sicópata como Shampoo? Era su hermana; solo podía contarle hasta cierto punto de su vida sexual. Eran muy unidos, pero había ciertas cosas que no estaba dispuesto a compartir con ella y esta era una de esas.
Además, no quería que ella pensara que estaba bien meterse en una situación de amigos con derechos con alguien. Sabía que era hipócrita y sexista que estuviera bien para él y no para ella, pero así era como se sentía.
—Sé que fue mi culpa, está bien. Lo sé —dijo finalmente concediendo ese punto.
Fue el turno de la pelirroja de suspirar. Había conocido a Shampoo y para nada le agradó.
Como sus padres eran amigos de su abuela, utilizaba esa amistad para intentar congraciarse con la familia Saotome, pasando a saludar sin avisar con excusas endebles. Intentó ganarse a Ranma lambisconeando a sus padres, especialmente a Nodoka, actuando como si fuera remilgada y propia. Adulaba por todo a la matriarca Saotome y trataba de ayudar en las labores del hogar en la medida de lo posible. También intentó quedar bien con Ranko, tratando a la pelirroja como a una hermana menor, pero, en lugar de eso, la acabó tratando como a una niñita.
A pesar de los grandes esfuerzos de Shampoo, Ranko se percató de sus planes y la consideraba alguien arrogante, condescendiente y manipuladora. Así que no podía culpar a su hermano por estar receloso de conocer a otra chica así.
—Mira, ya le he ofrecido una disculpa, pero no creo que la aceptara, acabó tomándola a broma —dijo mientras recordaba su reacción ante su explicación en el club. Todavía hería un poco a su ego—. No quiero que sea raro si nos encontramos otra vez y lo haremos ya que Ryoga está saliendo con su amiga… ¿Ucchan? ¿O Umi? ¿Ukyo? No creo que tampoco sea ese. Cualquiera que sea su nombre. Pero no sé realmente qué más puedo hacer.
—Definitivamente vas a volverla a ver ya que pienso seguir siendo su amiga y salir con ella. Así que mejor lo averiguas. Buenas noches, Ranma —dijo mientras salía de la habitación para prepararse para la cama.
Ranko podría haberle dicho que Akane en sí se sentía mal por toda la situación y que ya lo había superado, pero decidió no hacerlo. Ahora que supo la historia completa, pensaba que su hermano merecía ser castigado por sus acciones. Incluso si ese castigo solo fuera una noche sin descanso.
A la mañana siguiente toda la familia Saotome se sentó alrededor del comedor disfrutando de un desayuno bastante abundante. La cena de anoche había durado más de lo planeado, combinado con la necesidad de lavar su ropa, y la esperanza de probar la comida casera de su madre de la que tantas ganas tenía, Ranma decidió pasar la noche en casa de sus padres. No sé sintió decepcionado pues la matriarca Saotome, quien estando tan contenta de tener a su hijo en casa otra vez, aunque fuera una noche, preparó varios de sus platillos favoritos. Un hecho que complació tanto a padre e hijo.
Ranko también estaba satisfecha ya que le gustaba la misma comida que a Ranma y extrañaba ver a su hermano rondar por la casa a diario. Además, esperaba que su presencia pusiera a sus padres de buen humor y los ablandara para lo que tenía planeado.
—Mamá, ¿sabías que Akane va a la Metropolitana de Tokio?
—No, no sabía. ¿No enviaste solicitud ahí para el próximo año?
—Sí, es mi primera opción. Dijo que estaría dispuesta a darme un recorrido por el campus si estaba interesada. ¿Crees que esté bien?
—Eso fue muy amable de su parte. Por supuesto que está bien, siempre y cuando estés segura que no la molestarás.
—Ella se ofreció, mamá. Yo no se lo pedí así que no será una molestia. ¡Es genial! Así que está bien si voy hoy, ¿verdad?
— ¿Hoy? Pero si hoy tienes clases. Pensé que te referías a que te daría el recorrido durante el fin de semana.
—No, no será lo mismo el fin de semana cuando el campus está vacío. De esta manera, sabré cómo es durante la semana. Me ofreció llevarme a una de sus clases e incluso a una de las cafeterías para ver cómo es la comida.
—No lo sé, ya preparé tu bento y todo. ¿Por qué no nos preguntaste anoche?
«Porque no quería darles mucho tiempo para pensarlo o me dirían que no», Ranko pensó para sí. Encogiéndose de hombros, dijo:
—Estaba muy cansada cuando llegamos a casa y solo se me olvidó.
—Hmmm. —Nodoka tarareó no muy convencida, sin creerle el pretexto—. ¿Tienes algún examen hoy?
—No, ya tuvimos los parciales.
—No lo sé, Genma, ¿tú qué piensas?
Volteó hacia su padre, quien sabía que poco le interesaba la escuela, y dijo:
—Por favor, papá. En verdad, quiero ir.
—No veo ningún problema con ello. Pero no quiero que vayas sola. Ranma, lleva a tu hermana.
— ¡Qué! —los dos respondieron al mismo tiempo.
— ¿Por qué tengo que llevarla yo? Solo tiene que tomar el tren. Estará bien.
—No, tu padre tiene razón. Es un área nueva y estará rodeada de un montón de chicos universitarios. Tampoco quiero que le pase algo. Ranma, lleva a tu hermana —Nodoka dijo.
—Sí se dan cuenta que si va a la universidad el próximo año, estará rodeada de universitarios todo el tiempo, ¿cierto?
—Pero es diferente, para entonces estará en la universidad.
Ranma resistió el deseo de poner los ojos en blanco a su madre y a su tipo de lógica.
—Hoy tengo clases, ma.
—Está bien. Debes asistir a clases. Lo siento, Ranko. Tal vez en otra ocasión.
—¡No! Quiero ir hoy. —Volteando hacia su hermano, le suplicó—: ¿Por favor, Ranma?
El hombre de la trenza negó con la cabeza. No le importaba saltarse las clases ya que le podía pedir los apuntes a sus amigos, estaba más preocupado de volver encontrarse con Akane después de aquella tensa cena.
Ranko sabía el porqué su hermano estaba diciendo que no, y definitivamente nada tenía que ver con sus clases. Tenía sus esperanzas puestas en ir a ver la universidad hoy y pasar tiempo con la mujer peliazul otra vez. Ahora que tenía el permiso de sus padres, no iba a dejar que Ranma la detuviera. Tenía un as bajo la manga aprueba de fallo.
Suspiró con fuerza, dejó caer los hombros y bajó la mirada. Su labio izquierdo sobresalió un poco mientras alzaba la mirada hacia él. Este solo negó con la cabeza nuevamente como respuesta.
—Bien —dijo en voz suave y abatida.
Tomó los palillos y revolvió la comida en su tazón. Puso un temblor de lo más ligero en su labio inferior y lo miró con el rabillo del ojo permitiéndole ver el pequeño charco de lágrimas formándose y la expresión devastada en su rostro.
Ranma la miró con furia, decididamente y Ranko devolvió la atención a su comida. Un momento después, escuchó un sollozo y vio una lágrima cayendo de su mejilla. Había tenido debilidad por sus lágrimas cuando tenía cinco y parecía que aún la tenía. Él sabía que solo recurría a esas tácticas cuando algo era muy importante para ella. Echó la cabeza hacia atrás y maldijo al cielo, sabiendo que estaba derrotado.
—Bien, ¡te llevaré! —exclamó mientras levantaba las manos al aire.
Reavivándose y las lágrimas secándose al instante, Ranko repentinamente le sonrió.
—Gracias, Ranma —exclamó antes de devorar su comida con entusiasmo.
El hombre de la trenza la fulminó con la mirada mientras comía su desayuno.
Nodoka sonrió gentilmente ante la escena, una que había visto muchas veces a lo largo de los años. Amaba que sus hijos fueran cercanos y que se apoyaran, aunque fuera a regañadientes.
Genma sonrió con satisfacción mientras comía. No tenía duda de que su hija podía arreglárselas sola (después de todo, él mismo la entrenó) solo aprovechó la ocasión para lanzar a Ranma frente a la joven Tendo. Los viejos amigos se habían puesto de acuerdo anoche para continuar con sus planes de emparejamiento después de conocer a los hijos del otro. Ambos impresionados por lo que vieron. Soun esperaba establecer a su hija con un hombre que pudiera proveer y cuidar de ella. Genma quería que su descendencia continuara y con herederos fuertes. Con su linaje y las habilidades en las artes marciales que demostró anoche, sabía que Akane sería perfecta para el trabajo.
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N/A: Aquí está otro vistazo a Ranma y su forma de pensar. Estoy segura que habrá gente que va a decir que tengo algunos problemas de coherencia con él. Al crecer con una madre y hermana, no le veo teniendo una actitud tan despectiva con las mujeres como en el manga, creo que en todo caso sería respetuoso con ellas. Al fin y al cabo, es honesto con las mujeres con las que está, nunca trata de engañarlas o herirlas y, de hecho, es capaz de decirles que no está interesado en una relación con ellas, a diferencia del manga. No obstante, es un deportista en sus primeros años como veinteañero, así que frecuentemente piensa con la cabeza que tiene en los pantalones y muchos de sus pensamientos son más subidos de tono. Eso no hace que sea menos respetuoso con las mujeres con las que está. Y con las chicas con las que tiene una relación exclusivamente sexual, piensa en ellas sólo de forma sexual porque esa es la extensión de su interacción.
La Universidad Metropolitana de Tokio es una universidad real, pero no imparte drama, esa parte es ficticia.
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N/T: Hola, espero les haya gustado este nuevo capítulo. Como siempre agradezco a quienes estén leyendo la historia, a quienes la han añadido a sus favoritos/seguidos, a Alexandraaa457, a Lucitachan y al guest (I'm glad you liked chapter 3, hopefully you enjoyed this one as well) por sus amables reviews.
Cuídense mucho y si todo va bien, el siguiente capítulo estará en unas semanas.
Gracias por leer.
