Título: El Príncipe de Aratani.

Emparejamientos: Ninguno.

Género: Fantasía / Aventura / Familia / Amistad.

Resumen.

UA: Sawada Tsunayoshi, un niño triste y solitario, que dentro suyo poseía misteriosos poderes. Él fue abandonado por sus padres, quienes lo despreciaban por no ser igual de bueno que su perfecto y encantador hijo menor, quien se pensaba, había heredado la línea de sangre de los Vongola. Nadie se esperaba que Tsuna fuera adoptado por una poderosa familia real de un reino extraño, pasando así a ser un joven príncipe que ahora tenía una nueva amorosa familia, grandes amigos, y gente que lo quiere y con el poder para defender a su príncipe del Vongola, quienes lo quieren de vuelta al saber que el menor de los gemelos no posee llamas del cielo al contrario del mayor.

¡Tsuna fuerte e inteligente! Bashing Sawada.

Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! Y de otros animes usados en esta historia no me pertenecen. Todos ellos son de sus respectivos creadores, solo los personajes Oc son míos.

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Prólogo.

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En una bonita casa en los suburbios de la pequeña ciudad de Namimori Japón, vivía una familia constituida por la madre Sawada Nana, su marido Sawada Iemitsu y sus dos hijos gemelos Sawada Tsunayoshi y Sawada Yenari.

Sawada Tsunayoshi Era un niño muy lindo, tenía ojos grandes de color ámbar, pestañas largas, cejas delgadas y bien delineadas, su piel era del color de la porcelana y se veía suave y tersa, tenía una nariz pequeña y en forma de botón, labios rosados ni muy gruesos ni muy delgados y bien formados, su estatura era pequeña, dado a que se veía de unos 4 años de edad cuando realmente tenía 6 años, parte por la genética ya que Nana era de estatura baja y también eso se debía a la desnutrición, pues sus padres apenas le daban de comer cuando se acordaban, su cabello era entre una mezcla de café chocolate con mechones dorados. Y por todos estos rasgos Tsuna como le llamaban poseía un aspecto afeminado.

A diferencia de su hermano mayor, Sawada Yenari era un calco idéntico a su padre Sawada Iemitsu pero su color de ojos era chocolate como los ojos de su madre Nana. El pequeño rubio era la adoración de sus padres que lo veían como su orgullo ya que él era alegre, tenía muchos amigos, le gustaban los deportes, era muy bueno académicamente y siempre era el centro de atención en cualquier lugar que iba.

Sus padres siempre tenían tantas cosas buenas que decir de él y no se cansaban de alardear de su precioso bebé.

Tsuna era muy poco conocido, por no decir invisible por la gente de la pequeña ciudad dado a que por vergüenza, los Sawada no hablaban de él porque el niño no era ni bueno en los deportes como su hermano menor, ni muy sociable, de hecho, Tsuna era un niño muy callado y siempre se la pasaba en su habitación semivacía, puesto que con lo único con lo que esta contaba era con una cama para una sola persona, un pequeño escritorio desgastado, un diminuto librero colgado en la pared y un armario viejo. Tampoco era bueno en la escuela y eso lo hacía la burla de todos los niños y algunos profesores a los que les gustaba menospreciarlo todo el tiempo.

Nadie creía que Tsuna y Yenari estuvieran relacionados porque ambos eran completamente diferentes en todo. Iemitsu y Nana no permitían que los gemelos se relacionaran, en cambio, incentivaban a su hijo menor para despreciar, al igual que ellos, a Tsuna y eso causaba la enemistad entre hermanos, aunque más del lado de Yenari que de Tsuna, que muy al contrario, amaba a sus padres y a su hermano, sufriendo mucho los maltratos de éstos.

Pero Tsuna no era lo único que ocultaban los Sawada, dado que el matrimonio, en especial Sawada Iemitsu guardaba fuertemente el secreto del ser el jefe del CEDEF, una organización independiente pero al mismo tiempo, bajo el control de la Famiglia Vongola, la Famiglia de la mafia más poderosa en el mundo y la cual estaba bajo la jefatura de Timoteo di Vongola, también conocido como Vongola Nono o Vongola noveno.

Iemitsu sabía que esta organización de la mafia sería heredada por uno de sus dos hijos, creencia reforzada por el conocimiento de que él como sus hijos eran descendientes directos de Giotto di Vongola, también conocido como Vongola Primo, el fundador de la Vongola Famiglia, además de que eran los únicos herederos directos en la línea de sucesión, ya que, los tres hijos de Timoteo, El primogénito Enrico, el segundo hermano Massimo y el tercer hermano Federico, habían sido asesinados uno por uno y en ese orden, de formas horribles, y Xanxus, el cuarto hijo de Nono, no era un candidato aceptable para heredar el título de Décimo Vongola, puesto que el preadolescente era adoptado. Iemitsu quería que su hijo menor tomara la jefatura como Vongola Décimo, ya que lo veía más capaz que a su inútil hermano mayor, a parte de que el hombre tenía la firme creencia de que Tsuna no poseía llamas del cielo rasgo que caracterizaba a cada jefe de la Vongola y tenía la certeza de que su hijo menor si las poseía.

Así que con esa idea en mente, habló con su esposa sobre el llevar a Tsuna a un orfanato para ponerlo en adopción y así deshacerse de la mancha en su familia perfecta. Nana estuvo de acuerdo con su marido y ambos quedaron en llevar al día siguiente a Tsuna a dicho lugar. Iemitsu al fin podría realizar su plan sin ningún problema. Ya llevaba tiempo con esta idea y ya tenía todo preparado e incluso él había hablado antes con Timoteo, el cual, igualmente, acordó con la idea del rubio a regañadientes. A Iemitsu sólo le hacía falta la aprobación de su dulce Nana, la cual ya había obtenido.

Y así como estaba planeado, dejaron a Tsuna en dicho lugar, con el pequeño cielo con el corazón roto por lo que habían hecho sus padres, a la matrona del orfanato consolando al tierno niño y con esta decisión, cambiando así sin saberlo, la vida de siete niños especiales que se encontrarían con su cielo destinado más pronto de lo esperado y, por otro lado, causando la desgracia más grande para la Vongola Famiglia y el resto de la mafia.

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Fin del Prólogo.