Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.
Capítulo 5
Akane se acababa de sentar para la primera clase del día cuando escuchó sonar su teléfono en el bolsillo. Lo sacó rápidamente y lo puso en modo silencioso. Vio que recibió un mensaje de texto de Ranko, sonrió al leerlo.
Tuve el visto bueno para el día de hoy. ¿Dónde y cuándo podría verte?
A las 10:30 frente al edificio de administración. Escribió rápidamente y guardó el móvil.
El profesor de la primera hora era un tirano en su forma de conducir su clase y no quería ser el blanco de su ira. La última persona que accidentalmente dejó su móvil encendido durante su clase fue avergonzada delante de todos cuando el maestro le preguntó si creía que sus llamadas eran más importantes que su clase. Después el estudiante tuvo que responder a todas las preguntas que el maestro hizo durante el resto de la lección.
Cuando terminó la clase, guardó el cuaderno y lapicero en la mochila y se dirigió a reunirse con Ranko. Tardó algunos minutos en llegar ahí ya que el edificio de administración se encontraba del otro lado del campus. Cuando llegó al lugar, se sentó en una de las bancas y sacó su teléfono para checar su correo electrónico, Facebook y otras aplicaciones. Se sorprendió y alegró al encontrar una nueva solicitud de amistad de la pelirroja a la que estaba esperando, no dudó en aceptar la invitación.
Sin encontrar nada más interesante en el teléfono, lo guardó. Le quedaba algo de tiempo de espera así que sacó los apuntes de la clase anterior. Los revisó rápidamente, subrayando lo que consideró los puntos más importantes de la lección, agregando algunas notas que no tomó en clase, así como algunos apuntes para buscar información adicional que le sería útil para su ensayo.
— ¡Hola, Akane!
La mujer peliazul levantó la vista automáticamente al escuchar su nombre y vio a una sonriente pelirroja vestida en una sencilla camiseta de tirantes blanca que dejaba ver sus senos y unos pantalones de mezclilla azules entubados metidos en unos botines marrones.
— ¡Hola, Ranko!
Su sonrisa se tambaleó brevemente ante la vista de un hombre alto de cabello oscuro vestido similarmente en una camiseta sin mangas negra que resaltaba sus musculosos brazos, un par de pantalones de mezclilla oscuros y tenis.
— ¡Oh, hola, Ranma! —dijo nerviosamente.
—Mmm, hola —dijo con un pequeño gesto de mano, antes de meter ambas manos en sus bolsillos y permanecer ahí parado de forma incómoda.
— ¿Qué haces aquí? —espetó antes de que pudiera detenerse.
—Mamá y papá no me dejaban venir a menos que Ranma me trajera —dijo girando los ojos—. Temían que fuera a perderme o a ser acosada si venía sin la compañía de un familiar masculino. Tuve suerte que no insistieran en que trajera un guardaespaldas y que tampoco me metieran dentro de un cinturón de castidad.
—Aunque no te preocupes, no tengo que quedarme —el hombre de la trenza dijo ignorando el sarcasmo de su hermana.
—No tienes que irte por mí —le dijo Akane.
—No, está bien. Buscaré algo que hacer y las veré más tarde.
— ¿Estás seguro que no quieres salir con nosotras?
—No, está bien. Yo no…
—Okay, esto se está volviendo incómodo para mí —dijo la pelirroja interrumpiendo al par—. Porqué no resuelven esto, mientras voy por un café para todos. Akane, ¿te parece bien un moca? —preguntó mientras se alejaba sin esperar por una respuesta.
—Mmm, un latte, por favor —gritó la peliazul tras ella. Se dio media vuelta hacia Ranma, dándole una pequeña sonrisa—. ¿Por qué no vienes con nosotras? Será divertido.
—No, está bien no quiero que esto sea incómodo para ti.
Akane cerró los ojos y negó con la cabeza. Esta situación era ridícula y parcialmente su culpa. Ya había durado lo suficiente; tenía que arreglarlo.
Ranma se sorprendió cuando la peliazul hizo una leve reverencia ante él y dijo:
—Lo lamento, Ranma. No debí haber sido tan grosera contigo anoche, especialmente porque eras un invitado en mi casa. Te hice sentir incómodo e inoportuno. Tanto que todavía te estás sintiendo incómodo estando cerca de mí en este momento. Me equivoqué, por favor, perdóname. —Akane le dio otro breve reverencia.
Estupefacto, Ranma la miró fijamente por un momento antes de decir:
—Está bien. Me lo merecía. —Cuando ella levantó la mirada, él le hizo una reverencia—. Lamento la manera en que actué en nuestra cita y por mi disculpa a medias cuando me encontré contigo otra vez. No debí haberte tratado así. Te mereces algo mejor.
—Debí haber aceptado la disculpa que me ofreciste en primer lugar.
—Sabes, podríamos estar una y otra vez disculpándonos todo el día. ¿Qué tal si decimos que ambos nos equivocamos y aceptamos las disculpas del otro o estaremos aquí todo el día?
—Como eso suena bastante justo, tenemos un trato. Ahora que nos hemos perdonado, ¿qué tal si empezamos de nuevo? ¿Amigos? —preguntó ladeando la cabeza y con la mano extendida.
—Amigos. —El chico de la trenza dijo con una sonrisa mientras estrechaba su mano, la cual era sorprendentemente pequeña. Se alegró de que volvieran a empezar en buenos términos e ignoró el sentimiento de decepción que le produjo la palabra "amigos."
—Vamos a buscar a Ranko antes de que se meta en problemas —añadió y los dos se dirigieron hacia el carrito de café. Gruñó cuando se acercaron y vio a su hermana enfrente de la fila—. No puedo ver esto, adelántate. Yo solo esperaré aquí.
— ¿Qué sucede? —Akane preguntó confundida.
—Ya lo averiguarás.
Se encogió de hombros y se dirigió hacia su amiga, arqueó una ceja mientras se acercaba.
—Oh, ¿en serio? No lo sabía. Como que eres muy listo —Ranko murmuró con admiración en una voz dulzona mientras giraba su cabello alrededor de su dedo.
El barista alto y propenso al acné únicamente le sonrió con un sonrojo en el rostro.
—Bueno, es una gran escuela y aprenderás mucho si vienes aquí. Te gustará bastante.
—Bueno, si todos son tan agradables como tú, ¿cómo no podría? —añadió con una risita y juntó las manos frente a ella de una forma que sabía que apretaba y alzaba sus senos.
El barista parpadeó mientras trataba, sin éxito, de poner las tapas en los vasos de café, sus ojos definitivamente no estaban en su trabajo.
—A-aquí tienes —dijo con una voz sorprendentemente baja después de que por fin logró apartar sus ojos y colocó las tres bebidas en el mostrador.
— ¡Gracias! ¿Cuánto te debo? —preguntó batiendo las pestañas, inclinando su cabeza brevemente, y sonriéndole ampliamente.
—Mmmm, mmm. —El barista lució petrificado por un momento antes de soltar abruptamente—: La casa invita. Por favor, disfrútalos y vuelve pronto.
Ranko rio nerviosamente y batió las pestañas un poco más.
— ¡Vaya, gracias! —dijo mientras tomaba uno de los vasos para llevar y se lo entregó a Akane. Tomó los otros dos y le dio al barista un guiño coqueto antes de alejarse.
El barista se limitó a sonreírle tontamente mientras la veía alejarse. El chico al frente de la fila negó con la cabeza, siendo testigo de toda la conversación, checó su reloj para asegurarse que no iba a llegar tarde. Solo quería una taza de café, ¿era mucho pedir?
— ¿Qué fue todo eso? —la mujer peliazul preguntó cuando estaban lo suficientemente lejos para ser escuchadas.
La pelirroja simplemente se encogió de hombros; mientras su hermano se aproximaba y le entregaba la otra bebida.
—A mi hermanita no le gusta gastar su dinero si no tiene que; así que estafa a tipos por comida gratis —Ranma explicó habiendo escuchado la pregunta mientras se acercaba a ellas.
— ¿En verdad, eso funciona? — Akane preguntó en voz alta.
—No siempre, pero te sorprendería las veces que sí —la pelirroja dijo con una sonrisa, sin avergonzarse ni un poco por su comportamiento.
Divertida, Akane arqueó una ceja y miró a Ranma.
— ¿Y eso te parece bien?
—Con un demonio que no. Como si quisiera ver a mi pequeña hermana coqueteando con un tipo usando esa vocecita de bebé adorable y esa sonrisa boba. Es realmente perturbador. ¿Por qué piensas que me quedé atrás en lugar de venir aquí contigo?
—Bueno, si no te gusta, no tienes que tomarte el café. —Su hermana extendió la mano y añadió—: Puedes dármelo, lo tiraré, y puedes comprar otro para ti —sugirió la pelirroja.
— ¿Qué? ¿Y desperdiciar comida? Sabes que piensa mamá de eso —Ranma dijo antes de dar un sorbo a su café.
Akane simplemente se rio de ambos. Ella no era alguien que hiciera algo así a propósito, pero sí había recibido su buena ración de comida y bebidas gratis en el pasado y siempre lo apreciaba. Así que si la pelirroja quería aprovecharse de su apariencia, más poder para ella.
Normalmente durante el receso matutino, la menor de los Tendo estaría en la biblioteca estudiando, pero hoy se encontraba en la librería ojeando los estantes de ropa con el logotipo de la Metropolitana de Tokio ornamentado. Akane ya había llevado a los hermanos Saotome a un recorrido por el campus, explicándole a Ranko como cada carrera tenía su propio conjunto de edificios separados. Les había llevado a conocer la biblioteca principal y el patio interior, el cual tenía pequeños puestos para comprar licuados de frutas, panquecitos, y otros tipos de comida, antes de llegar a la tienda estudiantil. Esta estaba situada en una pequeña colina; la entrada estaba en el piso principal, la cual contenía mercancía universitaria y una pequeña cafetería mientras que los libros de texto y otros suministros escolares se localizaban en el nivel inferior. Una vez que las jóvenes comenzaron a recorrer la sección de ropa, Ranma se hizo del rogar, diciendo que no se había apuntado para un viaje de compras con su hermana. Sabía que a pesar que la sección no era muy grande, las chicas posiblemente se tomarían su tiempo. Si bien su hermana no era muy femenina en muchos aspectos, amaba ir de compras.
—Y dime, ¿qué piensas? ¿La azul o la negra? —la pelirroja preguntó sujetando dos sudaderas casi idénticas con cierre al frente y el logo de la Metropolitana de Tokio en la espalda.
—Elige la azul, el color es de un bonito tono que resalta sin ser demasiado brilloso y va bien con tu complexión.
—Entonces la azul —dijo poniendo la negra devuelta y colocando la azul sobre su brazo. Se formaron y pagó por su compra antes de dirigirse a la pequeña cafetería donde su hermano las estaba esperando.
— ¿Y qué piensas de la universidad hasta ahora?
—Me gusta. El campus es bonito y los chicos son lindos —contestó echando un vistazo a un par de jóvenes a unos cuantos metros de ella —Si la comida está decente y los dormitorios son agradables, creo que podría ser feliz aquí.
—Veremos el área de comida principal después de mi clase. Sobre los dormitorios, debes saber que hay ligeras diferencias entre ellos; todos los cuartos son casi del mismo tamaño, el cual tendrás que compartir con un compañero que se te asignará. Todos tienen los mismos muebles; una litera, un armario pequeño, un escritorio y una silla para cada persona. Si quieres un frigobar, puedes comprar uno propio o rentar uno al campus.
—Es bueno saber.
—Algunos dormitorios son mixtos y otros no, así que si tienes alguna preferencia, tienes que hacer una petición antes de que comiencen las clases. Más tarde después de que almorcemos, pasaremos a uno de ellos y puedes fijarte en las áreas en común, los baños y los dormitorios. Una de mis amigas nos ofreció dejarnos pasar y darnos un recorrido por el suyo. El cual es mixto, así que no te escandalices si ves a algún chico andando en toalla.
— ¿En serio? ¡Es asombroso! Digo, no del sujeto en toalla, a menos que sea muy atractivo. Muchas gracias por tomarte el tiempo para mostrarme y preparar todo esto. En verdad lo apreció.
—De nada. No hay problema. En verdad estoy disfrutando mucho de mi…
La mujer peliazul fue incapaz de terminar la oración ya que de repente la hicieron retroceder unos cuantos pasos y fue obligada a acuclillarse detrás del gran estante.
— ¿Qu…?
—Shhh —Ranko siseó. Se asomó al lado del pasillo y apretó los dientes—. ¡Mierda!
Akane se asomó por un lado y solamenete vio a una mujer muy curvilínea de largo cabello en un corto vestido azul ajustado y tacones caminando hacia la cafetería.
— ¿Qué sucede? —preguntó confundida.
Ranko retrocedió y se puso de pie asegurándose que todavía estuviera siendo ocultada por la estantería. Akane hizo lo mismo, dándose la vuelta hasta que estuvieron frente a frente.
— ¿Ves a esa chica? Es la ex de Ranma.
—Sí, ¿y cuál es el problema?
—Me tomará mucho tiempo explicarlo —dijo, ignorando la pregunta, tenía que actuar rápido ya que sabía que la joven china encontraría pronto a su hermano. Agarró a la peliazul de los hombros—. Mira, necesito que me hagas un favor.
Ranma se sentó y miró fijamente a su móvil, apenas resistiendo el impulso de arrojarlo al suelo, la frustración casi se apodera de él. ¡Había estado tan cerca! ¿Por qué era tan difícil? Todo lo que necesitaba era otra combinación y pasaría al siguiente nivel de Candy Crush en el que estaba atascado desde hacía casi dos semanas. No era la primera vez que había estado tentado a borrar la aplicación de su teléfono, pero finalmente no lo hacía. El maldito juego era demasiado adictivo para hacerlo. Suspiró para sí antes de iniciar el nivel nuevamente.
A pesar de la frustración con el juego, estaba de muy buen humor. Estaba contento de haber hecho las paces con Akane. Ahora que estaban llevándose bien y él no era el blanco de su afilada lengua, descubrió que era divertido pasar tiempo con ella. Era divertida, lista y sorprendentemente fácil de hablar. Parecía tener los pies en la tierra más que muchas de las mujeres con las que usualmente salía, quienes tendían a ser superficiales y un poco tontas.
Sin mencionar que, por supuesto, era agradable a la vista. Hoy estaba vestida con una sencilla blusa amarilla de botones con mangas cortas y cinta blanca, pantalones caqui a la altura del tobillo y ballerinas. No era un atuendo que normalmente notaría o miraría dos veces, pero se encontró admirando lo modesta que era. No estaba tratando de lucir sexy todo el tiempo y era extrañamente refrescante ver a una chica tan cómoda con su apariencia.
— ¡Airen!
Ranma alzó la cabeza, alarmado por el familiar saludo. Sus ojos se entornaron y se quejó al ver a la inmigrante china parada frente a él.
—Maldición —murmuró para sí antes de levantarse y cruzar los brazos sobre el pecho—. Shampoo.
—Qué gusto verte —dijo con una amplia sonrisa. Las manos cruzadas tras la espalda mientras sacaba el pecho. Sabía que él adoraba sus senos.
— ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó con un tono irritado.
Encogió los hombros en lo que pensó que era una linda manera.
—Solo estaba echando un vistazo.
—Hola, Shampoo.
La susodicha volteó y puso una sonrisa falsa en el rostro al reconocer a la recién llegada.
—Hola, Ranko.
— ¿Qué estás haciendo aquí?
—Solo dando un vistazo. ¿Y tú qué haces aquí? ¿No tienes clases hoy?
—Me estoy saltando las clases de hoy para dar un recorrido por el campus. Estoy considerando venir a esta escuela el próximo año.
—Oh, bien por ti —dijo en tono condescendiente. No le importaba en absoluto la chica más joven, pero sabía que los hermanos eran muy unidos así que no se podía enemistar con la pelirroja. Por alguna razón, por más que trató, simplemente nunca se llevaron bien.
Las chicas se sonrieron rígidamente mientras que un silencio las rodeaba.
Shampoo estaba decepcionada, esperaba tener más tiempo a solas con Ranma antes de que Ranko apareciera. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vio y estaba esperando que pudieran reavivar su romance. No podía explicar qué tenía ese hombre, pero tan pronto como lo vio fue amor a primera vista. Supo inmediatamente que quería estar con él, así que no tuvo ningún problema en acostarse con él. Después, hizo su mayor esfuerzo para complacerlo de todas la formas que conocía. Cocinaba para él, trataba de llevarse bien con su familia y lo más importante trataba de mantenerlo satisfecho en la cama haciendo cualquier cosa que él quisiera y ofreciendo algunas de sus propias y muy creativas sugerencias.
Pero, por alguna razón, su cariño por ella nunca creció y a pesar de que se le ofrecía tan seguido y de muchas formas posibles, él parecía aburrirse incluso de tener sexo con ella. Era más que frustrante. ¿Qué hombre en su sano juicio se aburriría de su cuerpo? Después, lo había atrapado con una zorra y ¡él se había enojado con ella por su reacción! Si bien podía admitir que no debió haber hecho una copia de la llave por su cuenta, razonó que estaban juntos y que él debió habérsela ofrecido. ¡Ella se la merecía!
Al ver que estaba molesto, decidió darle un poco de espacio, pero ahora que había pasado algo de tiempo, pensó que sería buen momento para recordarle lo que tuvieron juntos. Quería recordarle todas las cosas que podía hacer por y para él. Sabía exactamente qué le gustaba así que se puso uno de esos vestidos entallados que se le pegaban al cuerpo como una segunda piel que sabía que le encantaban y unos tacones para seducirlo.
Pero antes de tener suficiente tiempo a solas con él, su fastidiosa hermana apareció. Estaba dándole vueltas a todas las ideas sobre cómo deshacerse de la pequeña idiota, pero antes de que se le ocurriera algo, se distrajo.
—Oh, ¡ahí estás, cariño! —La amazona observó cuando una menuda mujer peliazul se acercaba y besaba a su hombre en la mejilla—. Encontré el libro del que te estaba hablando, creo que te gustará —dijo mirándolo a los ojos y dándole una pequeña sonrisa
—Gracias —dijo Ranma confundido, sin entender por qué Akane repentinamente estaba siendo tan afectuosa o llamándole "cariño." Bajó la vista y notó la mirada bastante penetrante que le daba y de pronto todo se aclaró.
Queriendo cumplir con su papel y absolutamente no por otra razón egoísta, deslizó su brazo alrededor de su estrecha cintura y la atrajo hacia él hasta que su cuerpo quedó al ras del suyo. Tenía que admitir que le gustó la forma en que su cuerpo se sentía presionado contra el suyo. Se sorprendió lo bien que encajaba contra él. Se limitó a sonreír más ampliamente cuando ella puso los ojos en blanco ante esta acción.
Shampoo miró con envidia como Ranma rodeaba posesivamente su brazo alrededor de la cintura de la desconocida y le sonreía. Las dos intercambiaron una mirada antes que la mujer se apartara y volteara, pareciendo sorprendida de ver a la amazona ahí parada.
—Lo siento. No vi que estabas aquí. Hola mi nombre es Akane —dijo haciendo un gesto con la mano.
—Qué grosero de mi parte no haberte presentado. Akane, ella es Shampoo. Shampoo, Akane, la novia de Ranma.
—Su... su novia —Shampoo tartamudeó estupefacta. No solo esta chica no era su tipo sino que todo el tiempo que estuvo con Ranma, su familia nunca la reconoció como su novia.
—Sí y todos creemos que es grandiosa, especialmente mamá —Ranko añadió en un intento de inquietar a la otra chica. Su madre había sido amigable con la china debido al vínculo con su familia, pero la chica nunca le agradó. Fue capaz de ver más allá de la personalidad falsa que adoptaba alrededor de la familia y encontraba tediosas sus aleatorias visitas sorpresas. Pero Nodoka se había alegrado de que Ranma pareciera estar saliendo con alguien seriamente que había tolerado su presencia.
—Oh, ¿eres amiga de la familia o de Ranko? —Akane preguntó dulcemente.
Akane se sintió mal por la china, podía decir que la inmigrante estaba molesta y estaba empezando a arrepentirse del papel que estaba jugando en esto, pero sabía que Ranko no le pediría ayuda si no fuera por una buena razón. Al ver la incomodidad con la que los hermanos actuaban alrededor de la chica, había decidido echarles una mano. De lo cual, se arrepentía.
— ¡De ninguna manera estar con Airen! ¡Tú ni siquiera ser linda! Él no saldría con chica sin sentido de la moda con pecho plano cuando él podía tenerme. —Echó su cabello hacía atrás y colocó una mano sobre su cadera antes de sacarla para resaltar su figura—. Yo su amor.
Eso hizo que Akane se retractara y que cualquier sentimiento de compasión por la joven desapareciera.
— ¿En serio? Nunca antes te había mencionado, ni una sola vez —se burló.
Shampoo resopló y apretó los dientes ante el insulto. Lo único que quería era golpear a la mujer peliazul, pero mantuvo su temperamento bajo control. Miró a la peliazul de arriba abajo de forma condescendiente antes de decir:
—Te ves como una esposa desaliñada que se ha dado por vencida en la vida.
—Es mejor que lucir como una imitación de Kim Kardashian con demasiado maquillaje y caballo encrespado.
—Encontraste esa ropa en el ejército de salvación o en el closet de tu abuela.
—No es muy temprano para que estés trabajando en la calle, ¿no?
— ¡Cállate! —Shampoo siseó—. Ella no ser en verdad tu novia, Ranma —enunció volteando hacía el único hombre del grupo.
Ranma había estado escuchando la discusión cuando repentinamente se dio cuenta de qué trataba el libro que le había entregado Akane. Sonrió y elevó la mirada al escuchar su nombre. Apretó a la mujer peliazul a su lado y gentilmente besó el costado de su cabeza. No pudo evitar olfatear su cabello en el proceso. Olía fresco y dulce, como a fresas. Fue un cambio agradable de las chicas demasiado perfumadas y con el cabello excesivamente rociado de spray a las que estaba acostumbrado.
El gesto fue muy simple e íntimo a la vez que hizo que el corazón de la amazona latiera dolorosamente. Nunca le había mostrado a ella afecto tan fácilmente mientras estaban juntos. El dolor incrementó cuando le dio una mirada dulce a la peliazul.
—Sip, mi novia. Gracias otra vez por el libro, 'Kane. Creo que lo disfrutaré mucho —le dijo antes de mostrárselo a Shampoo de forma casual.
La aflicción rápidamente se volvió rabia cuando la amazona apretó los dientes y puños mientras leía el título. Su cuerpo tembló de rabia al por fin entender el atractivo de la peliazul.
Habló rápida y agresivamente en chino, emitiendo una serie de improperios, o eso asumió el trío.
—Tú, ramera pervertida, solo tenerlo por ahora, el aburrirse de ti y ¡entonces regresar a mí! —chilló antes de marcharse enojada.
Akane parpadeó ante el veneno y odio puro que había rodeado a la chica. Negó con la cabeza antes de darse cuenta que todavía seguía abrazada de Ranma. Se alejó apresuradamente de él, avergonzada por cómo simplemente olvidó que la estaba abrazando y lo bien que se sentía.
Suspiró por todo el desastre, había sido su culpa involucrarse en la situación en primer lugar.
—Necesito que me hagas un favor. Finge que eres la novia de Ranma.
—¿Q… qué?
—Es una acosadora y no lo dejará en paz. Tratará de seguirnos a todas partes durante todo el día si no nos deshacemos de ella y es la única forma que se me ocurre.
—No creo que sea buena idea. Ni siquiera sabes si funcionará —respondió dudando.
—Funcionará —Ranko dijo confiadamente. Pensando que era mejor no esperar por una respuesta, sonrió y antes de marcharse añadió—: Gracias, te debo una.
—Ranko —siseó a su amiga, quien ni siquiera se molestó en mirar atrás—. ¡Maldición!
Sin saber qué hacer, se acercó al pasillo y los observó desde una esquina. Parecía que ninguno de los hermanos Saotome estuvieran contentos de que la pelimorada estuviera ahí. Suspiró, decidida a ayudarlos. Caminó hacia el grupo y por un impulso tomó un libro al azar de los estantes.
Ranko miró a la china con una sonrisa de satisfacción.
—Bien hecho, Akane. Ese minor en actuación está dando frutos —La pelirroja dijo con una risita—. ¡Estoy impresionada!
—Gracias. No pensé que fuera a funcionar. Mucho menos tan bien.
—Sí, realmente la enfadaste.
— ¿Verdad? Me preguntó porqué se enojó tan de pronto.
—Bueno, puede ser por el libro que elegiste —Ranma dijo, hablando más fuerte.
Curiosa, Ranko agarró el libro y entornó los ojos, antes de empezar a reír.
— ¡Vaya! Cuando te metes en el papel, realmente lo haces, ¿no es así?
Confundida, Akane tomó el libro rosa fluorescente, también entornó los ojos cuando leyó el título, The Cosmo Kama Sutra: 99 Mind Blowing Sex Positions (La Cosmo Kama Sutra: 99 extraordinarias posiciones sexuales).
—¡E… elegí el libro por accidente! Lo elegí sin mirar. No, no lo hice a propósito —dijo tartamudeando. Su cara volviéndose cada vez más roja.
—Está bien si eres una ramera pervertida, no te juzgo —Ranko dijo cuando tomó de nuevo el libro para darle un vistazo al interior.
—Sí, lo pervertido no es necesariamente algo malo —Ranma dijo sin pensarlo mientras le arrebataba el libro de las manos a su hermana. En verdad, no quería que se le ocurrieran ideas—. Como sea que lo hayas elegido, ayudó a vender la historia. ¿Imagino que Ranko te pidió que me ayudaras?
—Mmm, sí —dijo torpemente, un poco insegura por cómo se lo tomaría.
—En verdad lo aprecio. Shampoo… bueno, digamos que está teniendo dificultad pasando página, con suerte, esto ayudara a que se le meta en la cabeza que ya no quiero tener nada que ver con ella. —Arrugó las cejas mientras se preguntaba en voz alta—: Pero me pregunto cómo nos encontró aquí.
Ranko se movió incómoda y Ranma le entrecerró los ojos.
—¿Qué hiciste?
—¿Yo?
—Sí, tú.
—Mmmm, ¿nada?
—Ranko. ¿Qué hiciste? —dijo en un tono autoritario que sorprendió a la menor de los Tendo.
— ¿Recuerdas esa selfie que me tomé contigo esta mañana frente a la escuela? Puede que yo la publicara en Facebook cuando ingresé —dijo mientras se encogía de hombros.
Ranma suspiró. Ni siquiera preguntaría porqué era amiga de Shampoo en Facebook en primer lugar, pero hizo una nota mental para conversar más tarde con ella sobre tener más cuidado con las redes sociales.
Volviéndose hacia la chica peliazul dijo con seriedad:
—Siento haberte metido en esto. Gracias por tu ayuda. Lo aprecio en verdad —dijo mientras le daba una sonrisa sincera.
—De nada —Akane dijo y se sonrojó un poco por lo guapo que el chico de la trenza lucía.
—Debería hacer algo para agradecerte. —Alzó el libro y lo movió de izquierda a derecha frente a ella—. ¿Qué tal si te lo compró como regalo, ya que estás tan interesada en él? —dijo en tono burlón mientras le movía las cejas.
— ¡Te dije que fue un accidente! —siseó, su cara pareciendo una vez más un tomate. Arrancó el libro de sus manos y le dio un golpe en el hombro con él—. Voy… voy a devolver esto a su sitio —dijo y se marchó apresuradamente mientras los hermanos Saotome se reían de ella.
«¿Por qué demonios tienen esto en una librería estudiantil de todos modos», pensó con completa mortificación.
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N/A: Este capítulo va dedicado a mis compañeros adictos al Candy Crush que haya por ahí. No tengo idea como funcionan las universidades en Japón por lo que utilice algunas universidades de Estados Unidos como inspiración para la Metropolitana de Tokio. Ranma va a una escuela diferente, una universidad un tanto menos prestigiosa que la Metropolitana. No puedo tener una historia con Ranko sin ella coquetando por comida. El libro Cosmo es real y tuve que usar Google en mi teléfono porque no quería que nadie viera lo que estaba haciendo.
Lamento si mi caracterización de Shampoo ofende a alguien que le agrade, pero en el manga era bastante lanzada sexualmente, de forma cómica, y capaz de justificar cualquiera de sus acciones. Así que tiene sentido que una versión más moderna suya se enfoque más que nada en lo que puede ofrecer sexualmente en una relación y tratar de meterse en la vida de Ranma a través de su familia. Debería ser obvio, pero no soy fan de ella.
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N/T: Hola a todos, espero que se encuentren bien.
En lo personal, las escenas con Shampoo no son de mis favoritas; por fortuna, solo tiene una participación más en toda la historia. Y después de 5 capítulos Ranma y Akane, por fin, han limado asperezas. Veremos en los próximos capítulos como evoluciona esa relación.
Nuevamente agradezco a quienes estén leyendo el fic, a los que han agregado la historia a favoritos/seguir, a Lucitachan (Gracias por el review, espero te haya gustado este capítulo) y a BaybyFace (Thank you so much, I hope you liked this chapter).
Cuídense mucho y espero poder subir pronto el capítulo seis.
Gracias por leer.
