Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.
Capítulo 7
La cena dominical con su padre resultó ser la cena dominical con los Saotome. Nodoka había llamado e invitado a su padre a cenar porque quería corresponder a su amabilidad por haberlos invitado la semana pasada y agradecer a Akane su ayuda en mostrar a Ranko la Metropolitana de Tokio. Ya que Ranma la había invitado a almorzar, pensó que el gesto era un poco innecesario, aunque muy dulce. La peliazul se vistió en piloto automático, eligiendo un sencillo vestido azul en corte A a la altura de la rodilla combinado con un par de zapatos negros de tacón bajo y un suéter antes de partir con su padre.
El viaje en tren fue corto, lo cual agradeció ya que no le dio tiempo de reflexionar sobre la situación. A decir verdad, estaba un poco indecisa sobre ir a cenar. Por una parte, estaba emocionada de ver a Ranko y pasar tiempo con ella. Aún estaba gratamente sorprendida de lo bien que ambas se llevaban, casi se sentía como si se hubieran conocido desde siempre. Tenía más cosas en común con la pelirroja que con sus propias hermanas y estaba comenzando a pensar en ella como una hermana pequeña.
Pero por otra parte, se sentía un poco en conflicto de ver a Ranma. Se había sorprendido de su propia reacción a su beso y no había sido capaz de sacar a ninguno de los dos de su cabeza, lo cual la ponía nerviosa. Nunca antes había estado en una situación así, sentirse atraída por alguien que no estaba interesado en ella. Algo que la dejaba sintiéndose frustrada e insegura de sí misma, dos cosas que odiaba en absoluto.
No era alguien que huyera de sus problemas y ciertamente no se iba a esconder de un chico, así que lidiaría con la atracción que sentía hacia él. Solo tenía que comportarse con normalidad alrededor suyo y esperar a que él no se diera cuenta.
—Nodoka, este tonkatsu está absolutamente delicioso —Soun dijo mientras se servía otra ración.
—Gracias, me alegro de que lo estés disfrutando.
—Es una absoluta delicia. No he probado una comida casera así de buena desde que Kasumi dejó la casa para hacer su residencia —dijo bastante melancólico.
— ¿Por qué no? Akane, ¿no cocinas?
—Para ser honesta...
— ¡Claro que cocina! Solo que no es tan hábil como lo era su hermana mayor. Eso… eso es a lo que me refería —Soun dijo rápidamente.
Aún no quería que Ranma supiera cuán horrible era su hija menor en la cocina. Si el joven Saotome se parecía un poco a su padre, entonces decidiría con quien casarse más por su habilidad en la cocina que por su aspecto. Sabía que Genma se consideraba afortunado por haber encontrado a una gran cocinera que también resultaba ser hermosa.
—No soy muy buena cocinera —Akane dijo honestamente—. Lo intento pero siempre termino estropeando las recetas. A veces se siente como si necesitara instrucciones para hervir agua.
La peliazul no iba a mencionar la vez que olvidó que había puesto a hervir una tetera con agua para hacer té antes de ir a la sala a estudiar para sus exámenes finales. Un rato después, entró a la cocina por algo de beber para encontrar que había dejado la tetera en la estufa por horas, toda el agua se había evaporado y la pequeña tetera arruinado.
—Si quieres, ¿podría enseñarte? ¿Tal vez darte unas cuantas lecciones? —Nodoka ofreció con una sonrisa.
— ¿En serio? —la mujer preguntó emocionada.
—Tengo fe en ti.
—¿En serio puedes curar a Akane? —Soun preguntó entusiasmado.
—Cielos, papá. Cocinar mal no es una enfermedad —Akane dijo girando los ojos antes de añadir un poco más con indecisión—: aunque no esperaría ningún milagro.
—No te preocupes. Ma le enseñó a esta marimacho a cocinar, así que estoy seguro que también podrá enseñarte. —Ranma alzó la voz, señalando a su hermana hablando alrededor de un bocado de comida, lo que le valió una mirada furiosa de su madre y hermana.
—Mamá también le enseñó a Ranma, y sabes lo denso que es, así que estoy segura que será mucho más fácil encargarse de ti —Ranko dijo reconfortando a Akane.
—Oh, ¿ambos saben cocinar? —preguntó sorprendida. Las únicas veces que veía a su padre en la cocina era cuando estaba buscando algo de beber o hurgando en el refri.
—Sí, mamá me enseñó porque piensa que una novia adecuada debe saber cocinar para su marido —Ranko dijo dulcemente, mas la tensión en sus ojos contaban una historia diferente.
—Y yo aprendí por pura necesidad —Ranma añadió. Quería cambiar el tema, antes de que su madre respondiera, sabía que eso provocaría una discusión entre las dos mujeres testarudas—. Papá solía llevarnos mucho a acampar, pero no sabía cocinar. Así que sobreviviamos de arroz quemado con col hervida cubierta de mayonesa.
—Saotome, eso como me recuerda a nuestros antiguos viajes de entrenamiento con el maestro Ha…
—Shhh. ¡No digas su nombre! —Genma interrumpió mientras hacía un ademán a su amigo para que se callara y sus ojos recorrían a toda velocidad por la habitación buscando señales de peligro.
—¡Cierto! ¡Cierto! Desde luego —Soun dijo rápidamente mientras también daba un vistazo frenéticamente, pequeñas gotas de sudor formándose en su frente.
Ranma, Akane y Ranko miraron a sus padres de forma curiosa. Si bien ellos frecuentemente contaban relatos sobre sus días de entrenamiento, por alguna extraña razón, nunca mencionaban a su "maestro." La misteriosa figura era tratada con ambas, reverencia y miedo, por los dos hombres. Cuando parecía que no iban a explayarse, el chico de la trenza decidió continuar su explicación.
—Ya que mi hermanita era muy joven para cocinar, yo tuve que aprender. Al principio, lo único que sabía hacer era freir huevos y salchichas, pero eso era mucho mejor que las cosas que preparaba papá. Ma me enseñó más mientras crecía.
—De hecho es bastante buen cocinero —Nodoka dijo con orgullo.
Akane sonrió a la mujer mayor y preguntó lo que pensaba era una pregunta obvia:
—Señora Saotome, ¿usted no iba a acampar con ellos?
La menor de las Tendo se sorprendió cuando Ranma, Ranko y Genma comenzaron a reír de forma escandalosa.
La matriarca Saotome solo sonrió y dijo:
—No soy fanática de acampar.
—¡Ese es el eufemismo del año! La idea de mamá de un ambiente hostil es un picnic donde comes en el suelo sin servicio de mesa —Ranko añadió, todavía riendo cuando la imagen de su madre vistiendo pantalones de mezclilla, una camiseta de franela mientras cortaba madera pasó por su mente.
La matriarca Saotome solo sonrió gentilmente a su familia, acostumbrada a que bromearan sobre lo propia que era todo el tiempo.
—Kimiko era bastante parecida cuando estaba viva —Soun dijo con melancolía —. Odiaba acampar y solo pude llevar a Kasumi y Nabiki conmigo una vez. Akane fue la única que lo disfrutaba, pero siempre ha sido mucho más activa que sus hermanas.
—Intenté enseñarle a ellas el arte, pero no pude conseguir que Kasumi o Nabiki se interesaran. Insistí que ambas aprendieran un poco de defensa personal para protegerse, a lo cual accedieron, pero eso fue todo. Siempre fue solo Akane la que tuvo amor por el arte. Pero eso no fue sorpresa ya que siempre corría mientras otros caminaban y siempre prefirió jugar al aire libre que al interior. Tuvimos momentos maravillosos acampando los dos, aunque nunca pude cocinar más que col hervida y arroz.
Soun tenía una mirada encandilada en el rostro cuando por un momento recuerdos preciados cruzaron por su mente, antes de darle una sonrisa cariñosa a su hija, la cual ella devolvió. No era un secreto que era considerada la consentida de papá en la familia Tendo. Kasumi tenía un temperamento parecido al de su madre, mientras que Nabiki siempre fue una niña independiente quién estaba bien jugando sola. Akane siempre tuvo mucho más en común con su padre que cualquiera de sus hermanas y siempre fueron más cercanas a ella que él de sus dos hermanas.
Ranma se sentó y escuchó al patriarca de los Tendo, bastante sorprendido de la nueva información. Si bien sabía que Akane practicaba artes marciales, y era obvio que se ejercitaba, acampar parecía algo muy ajeno a lo que la chica remilgada y propia que conoció en el restaurante, o de la arpía sexy con la que se encontró esa noche, haría.
Tal vez, después de todo, no debería ser tan sorprendente; entre más conocía de ella, más desafiaba sus expectativas. No era como ninguna chica a la que hubiera conocido antes. Entre más la conocía, más atraído se sentía hacia ella y se preguntó qué más descubriría de la bella peliazul.
El hombre de la trenza pasó a saludar a la casa de sus padres de camino a casa desde la escuela esa misma semana. Ocasionalmente pasaba por ahí sin avisar para buscar algo que necesitara o si quería un poco de la comida casera de su madre. Hoy iba por ambas; en verdad no tenía ganas de cocinar y necesitaba recoger algo de ropa que había olvidado cuando vino a la cena del domingo por la noche. Al abrir la puerta, una dulce y cálida esencia lo recibieron e hicieron sonreír. Ese maravilloso aroma solo podía significar que su madre estaba horneando y podía esperar con ansias algo recién horneado de postre.
Se quitó los zapatos y puso su mochila en el piso junto a la puerta antes de dirigirse a la cocina. A medida que se acercaba, escuchó la voz de su madre dando instrucciones antes de escuchar un par de voces riendo. Curioso por quien más estaba ahí, echó un vistazo a través de la puerta abierta para ver quién era el visitante. Se formó lentamente una pequeña sonrisa en los labios cuando veía la escena frente a él.
Ranko y Akane estaban en la cocina con una amplia sonrisa en sus rostros mientras trataban de aguantarse la risa. En sus manos, cada una sostenía un trapo y estaban ocupadas limpiando, lo que parecía la mitad de una bolsa de harina, de la encimera, la alacena, paredes; bueno, de cualquier superficie que pudiera ver. Tras ellas, Nodoka estaba emplatando unas galletas de la charola para hornear enfriándose en la encimera.
—¿Qué pasó aquí? —Ranma preguntó mientras se apoyaba contra la jamba de la puerta.
—Hola, hermano. —Ranko saludó con la mano, su cabello ligeramente cubierto de harina espolvoreada.
—Hola, Ranma —Akane dijo con una sonrisa mientras se acomodaba su cabello detrás de la oreja. También tenía harina sobre la parte superior de su cabeza así como algunas manchas en las mejillas y en la nariz.
—Ranma, qué sorpresa. ¿Qué estás haciendo en casa? —su madre preguntó, luciendo tan inmaculada y arreglada como siempre.
—Olvidé algunas cosas la otra noche y pase a recogerlas.
—¿Te quedas a cenar?
—Solo si hay suficiente comida —Ranma respondió, sabiendo muy bien el tamaño de la comida que su madre preparaba cuando tenían un invitado.
Nodoka sonrió ante eso.
—Por supuesto que la hay. Akane se nos unirá para cenar. Vino hoy para su primera lección de cocina. Ayudó a preparar toda la comida e hizo un trabajo maravilloso. —La matriarca Saotome añadió con una sonrisa orgullosa.
Akane sonrió ampliamente ante el halago, muy agradecida por la paciencia y amabilidad de la mujer mayor.
Ranma entró a la cocina, deteniéndose frente a la peliazul. Se acercó y de forma casual deslizó su dedo índice sobre el puente de la nariz de la chica, causando que le mirara con curiosidad antes de alejarse y levantar un dedo cubierto de harina frente a su cara.
—¿Y esto? —preguntó.
Akane parpadeó mientras trataba de concentrarse en el digito frente a ella. Cuando finalmente vio lo que tenía en su dedo, se frotó la nariz unas cuantas veces con la palma de la mano, tratando de quitarse la harina.
—Bueno, después de que terminamos la cena, fui a hacerme cargo del lavado de ropa. Ranko aparentemente tuvo la idea de que ellas debían preparar el postre, sin supervisión, regresé encontrando galletas horneadas y la cocina luciendo como si una bomba de harina hubiera explotado. Solo están ordenando la cocina de nuevo, ¿cierto, chicas?
—Sí, mamá. Sí, señora. —Dos respuestas simultáneas llegaron lo que causó que las chicas se miraran y rápidamente apartaran la mirada mientras comenzaban a reír de nuevo.
—¿Qué clase de galletas hicieron? —Ranma preguntó mientras se adentraba más a la cocina y miró el plato que su madre había colocado en la encimera.
—¡Galletas de animalitos! —Akane respondió emocionada.
—Oh, cierto. —Señaló una y preguntó—: ¿Esto es un pulpo?
—No, es un pingüino.
—Uh, mmm… y un ¿cangrejo? —preguntó mientras señalaba otra.
—¡Es un león!
—¡Ya sé! —Ranma dijo emocionado señalando una tercera galleta—. ¿Una pulga de agua?
—¡Un conejo! —dijo, con un tic en el ojo derecho
Akane bajó la mirada a sus galletas resoplando. No pensó que hubieran salido tan mal. De hecho, estaba bastante orgullosa de ellas, eran las galletas con mejor apariencia que había preparado y él no pudo identificar ni una.
«Es decir quién ha escuchado de una galleta de animalitos en forma de pulga de agua», pensó frustrada.
—Ah, sí. Me doy cuenta —dijo con una sonrisa, que le hizo darse cuenta que solo estaba bromeando con ella.
Bueno, dos podían jugar ese juego. La peliazul entrecerró los ojos.
—Estas obviamente no cumplen con tus altos estándares —Akane dijo altivamente y quitó el plato de la encimera.
—¿Qué? —el hombre de la trenza dijo sorprendido.
—Así que no deberías comer ninguna.
—Oye, yo no iría tan lejos.
—Nop, no querría que te enfermaras o algo por ellas —dijo con determinación mientras balanceba la charola en su cadera.
—¡Eso no es justo, 'Kane! Déjame probar solo una —Ranma se quejó mientras intentaba tomar una galleta.
La mujer pelíazul movió hábilmente la bandeja del otro lado y lejos de su alcance. Entretenido, trató rápidamente de tomar una galleta del lado derecho y después del izquierdo mientras ella seguía jugando a alejarla. Determinada a vencerlo en ese juego, puso la charola tras su espalda.
Ranma sonrió ante el desafío. Se acercó a ella, eficientemente la encerró contra la encimera. Se inclinó cerca mientras la rodeaba con ambos brazos.
Akane tragó saliva cuando se dio cuenta de lo cerca que estaba de ella, comenzó a sonrojarse. No había pensado que se acercaría tanto a ella, lo suficiente para que pudiera oler su loción almizclada y… muy masculina fue todo lo que podía pensar para describirla. Aturdida y recién recordando su juego, instintivamente puso la charola arriba de su cabeza para alejarla de su agarre. Sin embargo, vio una sonrisa triunfal escapando de su rostro antes de que hábilmente tomara dos galletas y se alejara.
—Te olvidaste de la ventaja que tengo por mi altura, debe ser un asco ser tan bajita —bromeó con un guiño antes de darle una gran mordida a una de las galletas. La masticó y asintió lentamente con la cabeza mientras juzgaba su sabor—. No está mal.
—¿En serio? —la mujer pelíazul preguntó emocionada.
¿En verdad podría haber hecho algunas galletas decentes?
Estaba tan feliz ante la idea de que sus galletas hubieran salido bien que no le importó perder su pequeña batalla. Rápidamente tomó una galleta del plato y le dio una mordida de prueba. Las galletas tenían un ligero saborcillo salado, lo cual fue raro porque no recordaba haber agregado nada de sal. También estaban un poco quemadas de las orillas. Frunció el ceño confundida.
—Están un poco saladas y algo achicharradas —dijo dándole una mirada decepcionada.
Ranma solo se encogió de hombros.
—Sí pero aún así no están mal.
Terminó la segunda galleta y tomó la otra que tenía forma de pulga de agua antes de dejar la cocina y dirigirse a su habitación.
Akane le dio otra mordida a la galleta. Él tenía razón, no estaba mal solo que no era lo que ella estaba esperando. Pero si era honesta con ella misma, seguían siendo las mejores galletas que había hecho. La peliazul sonrió alegremente mientras terminaba su galleta pensando en Ranma.
No estaba muy segura si le gustaron las galletas o solo estaba siendo amable. Pero había tomado una tercera galleta así que era posible que de verdad le hubieran gustado y no solo la estuviera apaciguando. No podía saber con certeza, pero de cualquier modo fue muy amable de su parte. Se dio la vuelta para poner la bandeja de galletas en la encimera y vio a ambas mujeres Saotome mirándola con amplias sonrisas en el rostro.
—¿Qué? —preguntó un poco cautelosa.
—Oh, nada, querida. Absolutamente nada —Nodoka dijo dulcemente antes de revisar la cena.
Ranko solo bufó y siguió limpiando la cocina. Akane le restó importancia y comenzó a ayudar a la pelirroja a poner la cocina de nuevo en orden.
—Hola, Ukyo —Akane saludó cuando se encontró con su amiga en la estación del tren.
Habían decidido tener su reunión semanal de charla en la casa de los Tendo ese día. Con sus horarios eso significaba que Ukyo llegaría a la estación de Nerima solo cinco minutos después de la peliazul. Akane decidió esperar a su mejor amiga para que pudieran caminar juntas hacia su casa.
—¡Hey, cariño! —la chef devolvió el saludo antes de que ambas comenzarán a dirigirse al recinto de los Tendo.
Le pasó a Akane una de las dos bolsas grandes llenas de comida del restaurante donde trabajaba. Sabía que si no traía comida con ella, su amiga cocinaría lo que había aprendido. Lo cual era algo que como chef apoyaba, pero no quería tener que comerse los resultados.
—Así que, ¿qué hay de nuevo? —la mujer peliazul preguntó.
—Nada, en realidad. No tengo mucho tiempo para nada más que trabajar y mis clases —la chef dijo encogiendo los hombros.
—Ni siquiera Ryoga —Akane, preguntó moviendo sus cejas de arriba hacia abajo.
—Bueno, una chica debe tener tiempo para ejercitarse. Y créeme, él hace que me ejercite bastante.
Ambas chicas se rieron mientras se aproximaban a la entrada de la propiedad de los Tendo. Las dos se miraron de forma interrogante cuando escucharon el sonido de un martilleo.
—Me preguntó qué está pasando —la peliazul murmuró.
Ambas se dirigieron a la parte trasera del dojo, hacia el lugar de donde provenía el ruido. Doblaron la esquina y se pararon en seco cuando un escenario inesperado las recibió. Ahí, vestido solo con unos pantalones de mezclilla y unas botas negras, estaba un hombre sin camiseta construyendo un muñeco de madera para entrenar. Estaba de espaldas mientras usaba un mazo de hule para golpear una de las clavijas superiores.
Las chicas se quedaron en silencio, admirando mientras observaban al hombre frente a ellas trabajar.
Sus pantalones de mezclilla estaban a la altura de la cadera así que Akane pudo ver la parte superior del elástico de su ropa interior. Los músculos de su espalda se flexionaban con cada movimiento, su espalda brillaba con un capa de sudor. Mientras trabajaba, pudo ver los músculos de sus antebrazos flexionarse dándole una idea del poder que habia en ellos. Era algo extraño de notar o encontrar sexy pero así era. Los poderosos músculos de su espalda y omóplatos se flexionaban con cada movimiento y un rastro de sudor recorría su espalda. Se agachó para levantar otra clavija de madera, ambas mujeres inclinaron sus cabezas ligeramente hacia la derecha para tener una mejor vista del culo tan firme que se les presentaba.
—Vaya —Ukyo murmuró, finalmente rompiendo el silencio—. ¿Quién ese ese? —preguntó.
—Ranma —Akane respondió automáticamente, su mirada aún pegada al hombre frente a ella.
—¿Cómo lo sabes?
—¿Eh?
—Hay algo que quieras contarme sobre ¿cómo puedes reconocerlo con solo ver su espalda desnuda?
—¿Qué? —la peliazul preguntó cuando finalmente apartó la mirada—. No, nada de eso. Es su cabello, lo lleva así todo el tiempo.
—Ajá —la chef dijo mientras volvía a mirar fijamente al hombre —. Maldición, está musculoso. Si no estuviera saliendo ya con Ryoga… yummy —tarareó bajo en su garganta mientras su voz se hacía menos audible, dejando que su imaginación se divirtiera un poco.
—¿Qué dijiste? —dijo una voz masculina detrás del par, causando que ambas chillaran y se dieran la vuelta.
—R-Ryoga —Ukyo dijo sorprendida mientras se ponía la mano sobre el corazón que latía rápidamente —. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Estaba en casa de Ranma cuando su padre dijo que necesitaba ayuda —el hombre del colmillo replicó—. Y ya que estabas ocupada y no tenía ningún otro plan vine a ayudarle.
—¿El señor Saotome también está aquí? —Akane preguntó sorprendida. Estaba tratando de no fijar la mirada hacia el chico recién llegado, que también estaba sin camiseta. La chef definitivamente no estaba exagerando cuando dijo que Ryoga estaba tonificado.
—Sí, mi pa' está adentro —Ranma respondió cuando se acercaba, los gritos de sorpresa de las chicas llamaron su atención—. Me pidió que viniera a ayudarle y cuando llegamos aquí, tu padre explicó lo que necesitaba. Se quedaron y nos ayudaron unos cuantos minutos antes de que desaparecieran allá dentro. No les hemos visto desde entonces.
—Les vi cuando fui por agua —el chico del colmillo dijo mientras le entregaba una botella a su amigo—. Han estado jugando shogi todo el tiempo.
Ranma solo negó exasperado con la cabeza antes de tomar un sorbo de agua.
—Típico de papá —el chico de la trenza respondió sacudiendo la cabeza—. No importa, de todos modos ya casi terminamos.
—¿En serio? ¿Ya? Y nosotros que veníamos aquí a ayudarte —Soun dijo cuando él y Genma se acercaban al grupo—. Hola, Ukyo, Akane, ¿cuándo llegaron a casa?
—Hace pocos minutos. Escuchamos el ruido y vinimos aquí primero para checar.
—¿No es amable que Ranma y su amigo vinieran a ayudarme?
—Sí, papá, fue muy amable por parte de ambos.
—Ukyo, ¿ya te presentaron a Ranma y Ryoga?
—De hecho, sí. Ryoga y yo somos… —la chef bajo la voz sin saber qué decir.
Ninguno de los dos estaba saliendo con alguien más pero aún no habían tenido La Charla sobre lo que eso significaba. Así que no sabía cómo referirse a él. Ciertamente no iba a etiquetarlo como algo para lo que él no estuviera listo, no quería ahuyentarlo.
—Soy su novio —el joven del colmillo dijo con un ligero sonrojo en las mejillas.
—Cierto, mi novio —Ukyo confirmó con una resplandeciente sonrisa.
—¿En serio? Es maravilloso. Lo apruebo completamente. Un chico tan amable y servicial —Soun dijo emocionado mientras le daba una palmada en el hombro al hombre del colmillo.
El patriarca de los Tendo había conocido a Ukyo desde que era niña y se sentía protector de forma paternal con ella. La chef amplió más su sonrisa . Siempre había respetado a Soun, y como su padre y él eran amigos, siempre lo consideró como un amado tío, asi que le complació que él le diera a su nuevo novio su bendición.
—Ya que todos se llevan bien, ¿por qué los cuatro no van a cenar? Invitó yo como agradecimiento. Les pedí que vinieran a ayudarme y ustedes chicos, terminaron haciendo todo el trabajo. Me disculpó por ello, es solo que ha pasado mucho tiempo desde que Saotome y yo hemos jugado una partida de shogi.
—Está bien, Sr. Tendo. No fue la gran cosa.
—Sí. No fue problema —Ryoga añadió.
—Papi, Ukyo ya nos ha traído algo de comida del restaurante donde trabaja —Akane dijo levantando una de las dos bolsas.
—Bueno, no queremos que se desperdicie. La comeremos mientras ustedes salen —Genma interrumpió, tomando las bolsas—. Muchachos, merecen una recompensa por trabajar tan duro y no puedo pensar en una mejor que vayan a cenar con dos chicas bonitas. —Mirando a su hijo, dijo—: Llamaré a tu madre para que sepa que no iremos a casa a cenar. Si pregunta, yo ayudé todo el tiempo.
Ranma volteó los ojos.
—Claro, papá.
Tomando eso como consentimiento, los dos hombres mayores se fueron para dejar al grupo ponerse de acuerdo con los detalles. Una vez dentro, se dieron una palmada en la espalda. Las cosas estaban saliendo mejor de lo que ellos esperaban. Todo lo que habían planeado era reunir a sus hijos tanto como fuera posible, esperando que terminaran sintiéndose atraídos uno por el otro. No tenían idea de que sus mejores amigos comenzarían a salir, por consiguiente eso haría que se toparan aún más en el camino del otro. Eso hizo que enviarles como grupo a salir pareciera natural y que ninguno de sus hijos lo considerara una cita doble o culparan a sus padres de interferir. Pareciera que el mismo destino estaba feliz con la idea de que Ranma y Akane estuvieran juntos.
Afuera, Ryoga preguntó:
—¿Y qué les parece a ustedes?, ¿quieren salir a cenar con nosotros o quieren hacer sus cosas de noche de chicas? .
Ukyo le había contado sus planes y sabía lo mucho que ambas esperaban la noche con ansias y no quería asumir que tenían ganas de acompañarlos sin más. Ambas jóvenes se miraron por un momento, teniendo una conversación silenciosa antes de asentir al mismo tiempo.
—Seguro, los acompañaremos a cenar —la chef respondió, hablando por ambas.
—Genial. Si pueden esperar unos diez minutos, ya casi terminamos y entonces saldremos —Ranma dijo.
—Tómense su tiempo y siéntanse libres de usar el ofuro para refrescarse cuando terminen. Estaremos en mi habitación esperandolos.
—Bien —Ranma dijo mientras se marchaba.
Ryoga esperó hasta que su amigo volviera a martillear antes de decirle a su novia:
—No creas que he olvidado el comentario que hiciste hace rato.
Ukyo lo miró con los ojos desorbitados de forma inocente.
—No tengo idea de qué estás hablando.
—Sigue así y tendré que castigarte después.
La chef vio a su hombre y tarareó por lo bajo en su garganta.
— ¿Lo prometes? —preguntó coquetamente mientras batía las pestañas ante él.
El chico del colmillo sonrió y se inclino para susurrarle algo al oído, lo que causó que una sonrisa se extendiera por todo el rostro de la chef. Akane se sorprendió al ver a su amiga sonrojarse. Ryoga se apartó y la besó rápidamente en la mejilla antes de alejarse para reunirse con su amigo.
Ambas amigas se pusieron una al lado de la otra mientras veían a ambos hombres trabajar, las dos admirando gratamente la vista.
—Vaya que sí Ranma se la pone difícil a Ryoga para ganar en el departamento de musculatura. Tiene sentido considerando que ambos se ejercitan juntos.
Akane solo pudo asentir mientras admiraba a ambos. Físicamente eran muy similares. Ambos en muy buena forma, con complexión delgada, musculosos sin estar demasiado voluminosos. Parecía que no tenían ni un gramo de grasa entre los dos. Ranma era ligeramente más alto que su amigo y sus hombros no eran tan anchos, pero eso apenas se notaba mientras Akane lo miraba fijamente.
¿Qué tenía un hombre que trabajaba con las manos que era tan jodidamente sexy? Tal vez era la idea de que él sería bueno con las manos de una forma diferente lo que la tenía tan excitada.
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N/A: Como mencioné en el primer capítulo, esta historia está planteada como comedia romántica, así que este y el siguiente capítulo debería ser visto como un montaje de escenas con ambos creando vínculos. Simplemente me llevaría demasiado tiempo tener que poner a ambos conociéndose mejor.
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N/T: Hola, espero que se encuentren bien.
No podían faltar los padres de ambas familias haciendo de celestinos con esos dos. Vamos, que los Saotome y Soun son los shippers por excelencia de Ranma y Akane. ¿Ustedes qué opinan?
Como siempre quiero agradecer a los lectores de este fic, especialmente a quienes le han dado fav/seguir a la historia y/o a mi, a Ferchis-chan (la primera vez que leí el fic quedé igual de sorprendida. Muchas gracias por tus palabras, espero te haya gustado el capítulo), Benani0125 (Sí, todas queríamos ser Akane en ese momento. Me alegro que te haya gustado el capítulo, ojalá también te agrade este), Alexandraaa417(Jajaja, no tengo pruebas pero tampoco dudas de que efectivamente se le movió algo más que el piso al trenzudo. En cuanto al beso, tardará algunos capítulos en llegar y es todo lo que puedo decir... Otro abrazo de regreso hasta Perú), Anahí Ruz (Gracias por darle una oportunidad al fic, que bueno que te haya gustado. Espero que este capítulo también te agrade), guest (Muchas gracias por el review, aquí está el siguiente capítulo, el cual espero te haya gustado), Lucitachan (Sin duda nunca se deja de aprender, en especial si se trata de la infinita variedad de expresiones entre los países hispanohablantes, jaja. Gracias por el review, espero te haya agradado este capítulo), AkaneMx (El trenzudo sí se vio muy listo *guiño, guiño* gracias por seguir al pendiente de la historia. Otro abrazo para ti) y a la página Mundo Fanfics InuYasha y Ranma por compartir las actualizaciones de la historia.
La próxima quincena subiré una historia en la que vengo trabajando hace tiempo. Es tentativamente un one-shot llamado "Halloween" (me quebré la cabeza con el título) por lo cual el capítulo siguiente tardará más en salir. Si todo va bien, después de ese fic estará listo el capítulo 8.
Gracias por leer.
