Los personajes de Ranma son propiedad de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.


Capítulo 8

La cena resultó ser mucho más divertida de lo que Akane pensaba. Los cuatro parecían llevarse muy bien, la conversación fluía de forma agradable y nadie parecía tomarse a mal ninguna de las bromas. Cuando la cena terminó, Ryoga preguntó a las chicas si querían alargar la velada y hacer algo más. Ukyo aceptó entusiasmada y sugirió un karaoke, lo cual era algo que las chicas amaban hacer. Ranma unicamente se encogió de hombros en conformidad, más que feliz de prolongar la velada ya que ambas chicas eran tratables y ninguna de ellas era exigente. Entonces los tres dirigieron su atención a Akane.

Ella odiaba que la pusieran en aprietos, especialmente cuando tenía que decir que no. Aunque la oferta era muy tentadora, tenía que ir a casa e iniciar su ensayo. Los finales se estaban aproximando y si no ponía manos a la obra ya, estaría en problemas cuando también tuviera que estudiar para los exámenes. Prometió al grupo que después de que terminaran los finales, saldrían nuevamente a celebrar. A pesar de que se decepcionaron un poco, todos entendieron su apuro.

Ranma planeó pasar por su padre para asegurarse de que llegara bien a casa, ya que estaba seguro que el viejo había estado bebiendo toda la noche mientras contaba historias, o lo que el hombre aseguraría que eran historias reales. Ryoga llevaría a Ukyo a casa, pero la propiedad de los Tendo estaba de camino a la estación de tren, así que todos juntos se fueron caminando.

Ranma y Akane caminaban uno al lado del otro un poco más adelante de Ryoga y Ukyo, mientras estos últimos iban tomados de las manos y se hacían ojitos. Iban caminando en un cómodo silencio, disfrutando el aire fresco de la noche cuando la peliazul notó que la mirada de Ranma estaba fija del otro lado de la calle. El chico de la trenza de repente se detuvo.

—Regreso enseguida —dijo rápidamente antes de cruzar apresurado la calle.

—¿Qué sucede? —Ryoga dijo cuando se detuvo junto a ella.

—No lo sé —Akane admitió.

El trío observó cuando Ranma llegó al otro lado de la calle y se agachó rápidamente a levantar un conejito de peluche blanco. Sacudió la tierra de la parte superior y lateral del juguete antes de correr tras una anciana sosteniendo la mano de una niña pequeña que llevaba un gran moño sobre su rubio y rizado cabello. Las llamó mientras se acercaba, ambas se detuvieron y voltearon. Cuando las alcanzó, le dio una respetuosa reverencia a la anciana antes de ponerse de cuclillas enfrente de la pequeña y ofrecerle el conejito de peluche. Incluso del otro lado de la calle pudieron escucharla chillar "Pyonkichi" antes de tomar el juguete y abrazarlo con fuerza.

—Supongo que vio a la niña tirar el juguete y se lo quiso regresar —Ukyo dijo.

—Sí, suena como a Ranma. Siempre está ayudando a las personas las conozca o no y tiene debilidad por los niños pequeños —Ryoga dijo sin darle importancia. Había sido testigo de la bondad de su amigo con anterioridad y una escena así no era nueva para él.

Una sonrisa se curvó en el rostro de Akane mientras veía la escena. La pequeña de pronto pareció haberse vuelto tímida y enterró su rostro en el juguete en un intento de esconderse tras él, echando un vistazo a Ranma sobre la cabeza del animal, lo cual pareció hacerle gracia a Ranma. Dijo algo para hacerla sonreír mientras ella se retorcía de derecha a izquierda, haciendo que el borde de su vestidito girara hermosamente alrededor de sus pequeñas piernas.

Era una vista adorable.

Ranma le dio una palmadita a la niña sobre su cabeza y se levantó. La anciana parecía estar agradeciéndole y él se frotaba la nuca avergonzado, haciendo un ademán ante su halago antes de darle otra respetuosa reverencia y regresar con el grupo.

—Siento lo ocurrido —dijo al acercarse a ellos.

—No lo sientas, fue muy dulce —Ukyo dijo.

Ryoga, un poco celoso por la forma en que su novia miraba a Ranma, como si fuera un héroe, volteó los ojos. ¡Él habría hecho lo mismo si hubiera notado que la niña dejó caer el animal de peluche!

El chico de la trenza solo encogió los hombros antes de que continuaran su camino.

Akane no puedo evitar más que echar algunos vistazos al hombre de la trenza de regreso a casa. No dejaba de repetirse la escena de él y la niña en su mente. Era una imagen muy dulce, pero lejos de algo que ella hubiera esperado del personaje machista con la que había asociado a Ranma. Él era mucho más complejo que solo el idiota que originalmente parecía haber conocido y eso le hizo preguntarse qué más descubriría de él.


We are never ever, ever getting back together —Akane cantó.

You talk to my friends, I talk to my friends, talk to me —Ukyo intervino.

But we are never ever, ever, ever getting back together* —las dos chicas dijeron al mismo tiempo.

Sentados en el sofá, Ranma le dio un golpe en el brazo a Ryoga.

—Esto para ti no es una buena señal —el chico de la trenza se burló de su amigo.

—No fastidies porque yo tengo a una chica y tú no —el hombre del colmillo respondió, sin molestarse en mirarlo.

Los finales habían terminado y las chicas habían decidido celebrarlo aceptando la oferta de los chicos de ir a un karaoke. Habían traído consigo a sus amigas Yuka y Sayuri, quienes parecían estarse llevando bien con los amigos de los jóvenes Hiroshi y Daisuke. Los ochos habían alquilado una amplia sala de karaoke y habían estado cantando por un rato. Parecía que todos en el grupo se incorporaban fácilmente, pero Ranma sabía que era porque sus amigos (calenturientos hasta la médula) esperaban tener suerte. A las chicas parecía no importarles ya que devolvieron los coqueteos toda la noche, claramente disfrutando de la atención.

Fue muy divertido ver a Akane y Ukyo lentamente emborracharse a lo largo de la velada. Ambas tenían voces bastante buenas. Así que la suma del alcohol no estaba haciendo que la noche se volviera más difícil. De hecho, parecían cantar mejor al progresar de la noche y se volvían menos tímidas con sus voces.

Un momento después, las dos chicas cayeron en los asientos en un ataque de risas.

—¡Me essstoyyy diviertieendo! —la mujer peliazul exclamó con una amplia sonrisa, los ojos ligeramente vidriosos.

—LO SÉ, ha pasado mucho desde la última vez que hicimos esto. ¿Por qué ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hicimos esto?

—No lo sé, pero definitivamente deberíamos hacerlo más a menudo —dijo Akane emocionada, encontrando increíble la idea.

—Vendrías de nuevo con nosotras, ¿verdad, cariño? —Ukyo dijo poniendo una mano a la altura del muslo de Ryoga frotando de arriba abajo suavemente.

—Por supuesto.

Ryoga tomó la mano de Ukyo y entrelazó sus dedos con los suyos. Aunque le gustaban mucho sus atenciones, de verdad quería esperar a que estuvieran solos antes de que ella se pusiera demasiado juguetona. Una vez que comenzaba, era difícil para él resistirle, y no tenía ganas de montar un espectáculo delante de sus amigos. Conociéndoles solo comenzarían a criticar sus técnicas mientras le gritan sugerencias. No le extrañaría que pusieran calificación a su desempeño. Sonrió cuando ella se acurrucó más cerca de él.

Sayuri y Yuka comenzaron a cantar después. El par amaba cantar juntas y tenían sus canciones perfectamente sincronizadas con los pasos de baile. Akane dejó caer la cabeza contra el sofá y cerró los ojos. Las últimas noches de estudio le estaban pasando factura haciéndola sentir muy cansada.

—Creo que es hora de irnos —Ranma dijo cuando la canción terminó, dándose cuento de lo somnolienta que la peliazul lucía.

—Ahhh. —Dos respuestas simultáneas llegaron de parte de Yuka y Sayuri.

—Nosotros cuatro vamos a un bar después de esto, ¿quieren venir? —Sayuri preguntó mientras el grupo estaba recogiendo sus cosas.

—Probablemente solo regresaremos a mi casa, estoy algo cansada —Ukyo respondió antes de envolver con sus brazos la cintura de Ryoga y susurrarle algo al oído, haciendo que la cara del chico se sonrojara.

Nadie se creyó que en realidad estuviera cansada.

—No, así está bien —Akane murmuró apenas contenido un bostezo.

—¿Qué hay de ti, Ranma? —Sayuri preguntó con una sonrisa coqueta.

—Nah, también mejor me marcho —replicó amistosamente.

Ser el mal quinteto no le parecía muy divertido. Aunque Sayuri había mostrado interés en él durante toda la noche, y pensaba que era linda, no tenía ningún interés particular en ella. Su interés parecía estar exclusivamente en cierta mujer peliazul y él ya la había cagado lo suficiente en lo que a ella respectaba. No estaba dispuesto a arruinar la buena imagen que tenía de él solo para tener un acostón con su amiga, sin importar cuán dispuesta la chica pareciera. Además, Hiroshi parecía estar muy interesado en Sayuri, y él tenía la regla de nunca hacerle un cock block* a sus amigos.

Afuera, de madrugada, los cuatro se dirigieron hacia sus destinos dejando a Ranma, Ryoga, Akane, y Ukyo en la banqueta.

—Vamos, Akane te llevaremos de vuelta antes de ir a mi casa —Ukyo sugirió.

—No seas tonta. Solo tomaré el tren de regreso —dijo con un gran bostezo. Sus ojos estaban ligeramente cerrados y sonreía perezosamente, su cuerpo se mecía un poco. Todo estaba ligeramente neblinoso y su cuerpo parecía estar lento para reaccionar, pero a ella no le importaba porque se sentía muy bien.

—No, no quiero que te duermas en el tren.

—No'mporta, estaré bien —habló arrastrando las palabras con un ligero murmullo.

No confiando en que la peliazul viajara sola en la condición en la que estaba a tan altas horas de la noche, Ranma interrumpió al par.

—¿Qué tal si llamo a un taxi y llevo a Akane a casa?

—No, tú no…

—Me parece perfecto —Ukyo dijo, pasando de las objeciones de Akane—. Por favor, asegúrate de que llegue bien a casa. —Entrecerró los ojos cuando una idea llegó a su mente—: Y nada de cosas raras.

Ryoga resopló.

—Sí, nada de aprovecharte de una chica ebria.

—No estoy ebria —Akane exclamó indignada, siendo ignorada por todos.

—Te podría decir lo mismo —Ranma replicó.

—Será mejor que no. Tenga muchas ganas que se aproveche de mi —la chef dijo mientras envolvía el brazo musculoso de su novio con el suyo después procedió a frotar los senos contra él de forma sugerente.

—¿Y quién soy yo para decepcionarle? —Ryoga dijo con una sonrisa.

Ignorando sus payasadas, Ranma se despidió de ellos antes de llamar a un taxi y se subió al asiento trasero junto a la chica peliazul para el viaje a la casa de los Tendo. Casi en cuanto abordaron, Akane echó la cabeza hacia atrás y se quedó dormida. Cuando el taxi dio una vuelta, su cuerpo lo dio con él y cayó sobre Ranma, la cabeza de la chica descansando sobre su hombro. No queriendo que ella le estuviera dando empujones, Ranma lentamente movió el brazo alrededor de sus hombros y poco a poco la acercó para asegurarse que estuviera cómoda. Sin nada más que hacer, cerró los ojos.

Aunque parecía estar dormido, estaba muy despierto, demasiado consciente de su posición actual para relajarse. Aspiró un poco el aroma del cabello de la joven, oliendo el mismo aroma limpio de su champú, pero esta vez mezclado con algo más. Su perfume era una cálida mezcla de vainilla y flores que parecía hacer que su sangre bullera. En ese momento, ella se acurrucó más cerca suyo, su mano aterrizando sobre su estómago dónde comenzó a deslizarse hacia abajo. Abrió los ojos y le tomó la muñeca. Se detuvo cuando se dio cuenta de lo pequeña y delicada que parecía antes de mover su mano para colocarla de forma segura en su regazo. No era ningún pervertido que buscara placer de una mujer dormida e inconsciente, especialmente si ella estaba ligeramente ebria.

Cuando llegaron a la casa, Ranma intentó despertarla sacudiendo sus hombros, pero estaba profundamente dormida, solo murmuraba un poco en respuesta a sus llamados. Sin encontrar otra solución, tomó su pequeño bolso y lo revisó, se sintió extrañamente culpable ya que sabía que nunca debía registrar el bolso de una mujer sin su permiso. Afortunadamente, ella no era de las que cargaban bolsos grandes por lo que las llaves fueron fáciles de encontrar.

Le pagó al taxista y apoyó a la peliazul en el respaldo del asiento antes de dar la vuelta para abrirle la puerta. La tomó de una mano y llevó su brazo alrededor de su cuello. Su cuerpo pareció seguirlo de forma natural y pronto tuvo su rostro enterrado en el hueco de su cuello. Puso su otro brazo alrededor de él antes de poner los brazos por debajo de sus piernas. La levantó y se dirigió a la propiedad. Suplicó que Soun estuviera dormido porque sabía que la situación se podría malinterpretar.

En el camino por el patio, tuvo que detenerse ya que ella le rodeó con el otro brazo se acurrucó más cerca suyo. Frotó su rostro a lo largo del hueco de su cuello y murmuró suavemente mientras se acomodaba contra él. Su cálido aliento sopló lentamente contra su piel fría, haciendo que se estremeciera un poco antes de que ella soltara un pequeño gemido. Ranma cerró los ojos por un momento tratando de recomponerse. Se estaba excitando y ¡ella ni siquiera lo estaba provocando! Esta chica iba a matarlo.

Se las arregló para entrar con ella a la casa y subir las escaleras sin más incidentes, después se detuvo cuando se dio cuenta que no tenía idea de cuál era su habitación. Para su fortuna, había patitos de madera colgando en cada puerta con nombres en ellos escritos en inglés, lo que le facilitó encontrar su habitación. La colocó de forma suave en la cama y le quitó los zapatos antes de arroparla.

Sonrió cuando ella dejó escapar un ronquidito antes de darse la vuelta hacia su lado. Le dio un vistazo a su habitación, se dio cuenta que estaba muy pulcra, una hazaña que él nunca había logrado con la suya. Sabiendo por experiencia que probablemente se despertaría con un dolor de cabeza, fue silenciosamente al baño de abajo, tomó dos aspirinas, y después se desvío a la cocina para traer un vaso de agua. Puso ambos en su buró con una pequeña nota. Se quedó ahí parado por un momento mirándola fijamente antes de acercarse y quitarle un mechón de cabello de la cara metiéndolo detrás de su oreja. De verdad que era jodidamente linda.

El chico de la trenza estaba por cerrar la puerta cuando escuchó un carraspeo tras él, se dio la vuelta sorprendido.

—Señor Tendo.

—Ranma.

—¿Lo… lo desperté?

—No, solo vine por un vaso de agua.

Los dos se quedaron de pie por un momento. Los ojos de Soun perforando al joven antes de que el patriarca Tendo hablara de nuevo.

—Y, ¿qué estabas haciendo? —Soun preguntó bruscamente, el duro tono de su voz expresaba que esperaba una buena respuesta o habría consecuencias funestas.

—Oh, solo estaba… no es lo que… —Ranma tartamudeó cuando se dio cuenta de cómo eso lucía. Respiró profundamente. No tenía idea porqué se sentía como un adolescente al que atrapan escabulléndose de la habitación de una chica—. Akane se durmió en el taxi de vuelta a casa y la subí —dijo en voz más calmada.

Las oscuras cejas de Soun se arquearon, pasó por delante de Ranma y abrió la puerta de la habitación. Miró hacia adentro, vio a su hija acostada en la cama profundamente dormida, completamente vestida. Sus hombros se relajaron un poco al verla. Sabía bien cuán duro se había esforzado durante los exámenes finales y se alegraba de que tuviera algo de descanso.

«Bueno», pensó para sí fríamente, «es un alivio no tener que buscar un lugar para esconder el cuerpo del chico».

—Eh, bueno —el patriarca Tendo dijo antes de regresar su atención a Ranma—, gracias por cuidar de ella.

Ranma sintió la tensión de su cuerpo relajarse de inmediato, aliviado de saber que el hombre mayor le creía y no tendría que lidiar con un padre enojado. De la nada, tuvo una visión del hombre mayor persiguiéndole mientras vestía una antigua armadura samurai blandiendo una katana. Siempre había pensado que el patriarca Tendo era alguien de naturaleza bondadosa y amable, así que se sorprendió del aura siniestra que había rodeado al hombre. Pero por otra parte, era razonable si su preciosa hija estaba involucrada.

Soun le dio al joven una palmada en el hombro. A pesar de que aprobaba al chico, jamás ningún hombre sería verdaderamente merecedor de su pequeña. Una sonrisa le apareció en el rostro cuando una idea vino a su mente.

—Así que, Ranma, quieres dirigir un dojo cuando te gradúes, ¿cierto?

—Sí, es cierto.

—Bueno, ¿qué te parecería recibir algo de práctica para el trabajo? Hay algo en lo que necesito ayuda y creo que eres el hombre adecuado para ello.

Intrigado, Ranma asintió y el par se dirigió escaleras abajo.


Cuando Akane se despertó la mañana siguiente, le tomó un poco darse cuenta dónde estaba. Su cabeza se sentía un poco pesada, su cuerpo dolía por dormir demasiado, y tenía un serio caso de boca reseca. Parpadeó cuando se dio cuenta que estaba en su cama. Lo último que recordaba era subirse al taxi con Ranma.

Sabía que no debió haber salido anoche con lo poco que había dormido recientemente. Debió haber estado más cansada de lo que pensaba y combinado con el alcohol, no era de extrañar que perdiera el conocimiento de esa forma. No recordaba cómo había llegado a casa.

«¿Cómo entré?»

Sacudió la cabeza tratando de desenmarañar su mente. Aunque sabía que anoche se había embriagado, no había bebido lo suficiente para desmayarse. Quizás se quedó dormida. Pero eso no explicaba cómo había llegado a la cama. ¿Tal vez Ranma la ayudó a entrar? Trató de recordar lo que había pasado, pero le dolía demasiado la cabeza. Estaba a salvo y en casa así que tendría que pensar en ello más tarde. Se preguntó qué hora era, dio un vistazo a su buró y se sorprendió cuando encontró un vaso de agua junto a un par de aspirinas. Tomó la nota escrita en un post-it pegado en el vaso y la leyó.

¡Bébeme y toma estas! ~Ranma.

Bueno, eso respondía su pregunta. Él la debió haber traído. Sonrió e hizo lo que la nota indicaba, se acurrucó de vuelta dentro de sus mantas, sintiéndose de pronto mucho mejor.


Estaba en una situación en la que últimamente Ranma parecía encontrarse a menudo, atravesando las puertas del recinto de los Tendo. De alguna manera, en unas pocas semanas, se encontraba ahí sintiéndose completamente en casa.Tal vez era por la forma en la que Soun lo trataba, como a un hijo, a veces mejor que lo hacía su padre. O tal vez solo era el estar cerca de cierta chica peliazul. Su sonrisa, solo su risa tenía una forma de… en verdad no podía realmente explicarlo. Solo lo hacía feliz.

Ella era diferente a la mayoría de las chicas que había conocido. Aunque parte de esa razón, era que casi no tenía amigas. Pasaba la mayor parte de su tiempo con casi puros chicos y las chicas que conocía eran con las que él salía o sus amigos salían, con quiénes nunca llegaba a tener mucha amistad o se molestaba en conocer. Así que se sorprendía que genuinamente le gustara la compañía de Akane. Que se hayan vuelto amigos.

Amigos.

Frunció el ceño. De algún modo, nunca había pensado que esa fuera una mala palabra, pero últimamente se sentía como si lo fuera. No era la primera vez desde que la conoció que se arrepentía de la forma en la que la trató en su cita a ciegas. Lo que le había parecido una buena idea en ese momento en realidad le estaba comenzando a morder el culo.

Se preguntó qué habría pasado entre ellos si solo hubiera actuado normal. ¿Ya estarían saliendo? Y saliendo en serio, no solo acostándose como con las chicas con las que había estado, lo cual le sorprendió. En un largo tiempo no le había interesado una chica para nada más que el sexo. Pero desde luego, Akane no era solo otra chica. Era diferente. Era especial. No pudo evitar más que arrepentirse de su decisión.

Con esos pensamientos recorriendo su mente, se dirigió al dojo para encontrarse con Soun. El hombre mayor, de alguna forma, había conseguido que aceptara ir a ayudarle con las clases sin en realidad decirle lo que iba a hacer y sin recibir paga alguna. Soun había evitado exitosamente responder sus preguntas sobre las clases. Ranma estaba comenzando a pensar que el hombre mayor era tan taimado como su padre. Lo cual, cuando lo pensó, tenía sentido ya que después de todo ambos eran viejos amigos.

Entró al dojo y encontró a Akane limpiando unas almohadillas y guardándolas en un armario con puertas shoji deslizables. Estaba usando su gi y en ese momento estaba agachada. Se detuvo y se tomó un momento para admirar la vista. La vida no valía la pena si un hombre no podía darse tiempo para apreciar un muy buen culo.

—¡Que hay, 'Kane! —Ranma la llamó rápidamente cuando se dio la vuelta.

—¡Hola, Ranma! —replicó, inconscientemente se alisó el cabello y la ropa—. ¿Qué estás haciendo aquí?

—Tu padre me pidió ayuda para la próxima clase.

—¿La próxima clase? —preguntó, la ceja derecha se arqueó en sorpresa y una sonrisa de suficiencia se le formó en los labios. «Esto será interesante», pensó para sí.

—Sí, ¿por qué?

—Por nada. Es muy amable de tu parte ayudarlo así. Por cierto, de nuevo gracias por lo de la otra noche.

—No fue gran cosa. No es como si pesaras mucho o algo así.

—Bueno, tampoco soy exactamente ligera.

Ranma se encogió de hombros.

—No, pero está bien. ¿Qué tiene que no seas súper flaca?

—Mmm… —en realidad Akane no tenía respuesta ante ese comentario.

—Te ejercitas, lo cual significa más músculo, el cual es más denso. Estar en forma es mejor que estar flaca.

—Oh, bueno, gracias —replicó, sonrojándose un poco por el halago.

—De nada, pero como dije no fue gran cosa. También estoy bastante en forma —dijo flexionando sus brazos para presumir sus bíceps.

—Cierto —Akane dijo mientras apartaba la vista tratando de no fijar su vista en Ranma. Pero era tan difícil cuando estaba vestido solamente con pantalones de ejercicio negros y una blanca camiseta sin mangas de algodón, la cual mostraba sus amplios hombros y sus fuertes brazos. Intentó no sonrojarse aún más al recordar el sueño tan vívido y caliente que tuvo con el hombre de la trenza después de verlo completamente acalorado y sudado sin camiseta. Ambos estaban en su habitación y él volvía a estar completamente acalorado y sudoroso, pero esta vez era por todas las travesuras que ella le hacía.

Para su fortuna, algunas mujeres entraron al dojo en ese momento seguidas por el patriarca Tendo. La mujer peliazul se acercó para saludar a las damas mientras que Soun se acercó al chico de la trenza.

—Ranma, muchas gracias por ayudarme el día de hoy. ¿Por qué no tomas asiento mientras comienzo con estas damas?

Condujo a las mujeres en una sesión de ligeros estiramientos antes de pedirle al grupo de vecinas que tomaran asiento en una de las paredes del dojo. Caminó al centro del dojo e hizo un gesto al chico de la trenza para que se le acercara antes de dirigirse a las mujeres.

—Señoras, gracias por acompañarme esta noche. Hemos estado trabajando durante bastante tiempo en sus habilidades básicas de defensa personal. Hoy pondremos a prueba todo lo que han aprendido. El día de hoy nos acompaña Ranma.

Hizo un ademán al joven, quien asintió como saludo a las mujeres.

—Él amablemente ha estado de acuerdo en actuar como su atacante por esta tarde. Se pondrá algunas almohadillas y atacará a cada una en turno mientras que yo observaré y evaluaré sus reacciones. Cada una tendrá varios turnos, siendo el último un ataque sorpresa.

«¿Qué?» Ranma pensó mientras sus ojos se entonaron horrorizados.


Akane hizo un gesto de dolor mientras observaba a Ranma ser pateado en la entrepierna por enésima vez esa noche. Estaba completamente acolchado en esa área, junto con el resto de su cuerpo, pero igual tenía que ser incómodo.

Ya se sentía un poco culpable por no advertirle antes como sería su ayuda en la clase. Su padre era activo en el vecindario e insistía en dar clases de defensa personal a las mujeres del barrio. Solo que nunca antes había necesitado ayuda al final de cada sesión cuando era el momento de evaluar a sus estudiantes. Akane normalmente tomaba parte y ayudaba, tomando el rol de instructor mientras que el propio Soun la hacía de atacante. Él siempre temía esta parte de la lección, pero insistía que era necesaria en el programa ya que ayudaría a mantener a las mujeres a salvo. Nunca consideraría hacer que Akane fuera la atacante, pero parecía no tener reparos pidiéndoselo a Ranma.

Suspiraba cada vez que pensaba en el hombre de la trenza. Realmente disfrutaba de su compañía ya que era divertido y honesto. Él se preocupaba y cuidaba de los demás sin problemas. Ayudaba a las personas sin jactarse de ello, sin querer o necesitar acreditación por sus buenas acciones. Tenían mucho en común y les gustaban casi las mismas cosas. Ella adoraba a su madre y se llevaba bien con su hermana.

Sin mencionar lo atraída que se sentía hacía él. A veces era todo lo que podía hacer para mantener sus hormonas bajo control. Más de una vez había tenido el impulso de querer hacer con él lo que quisiera. Pero no podía ya que él le había dejado en claro que no la veía de esa manera. Tenía la mala fortuna de que justo el único chico que realmente le atraía desde hace mucho no le correspondiera.

Aunque había momentos que lo había cachado mirándola de tal forma que le hacía preguntarse si la atracción era unilateral. Pero usualmente ignoraba esos pensamientos ya que se los atribuía a sus deseos.

Esta vez, la peliazul se estremeció cuando una joven madre muy entusiasta pisoteó la plantilla de Ranma, le dio un codazo en el estómago y lo lanzó sobre su hombro. Él aterrizó en el suelo con un golpe seco antes de ponerse de pie otra vez.

«Bueno, al menos, esta vez no lo pateó en… no importa. Ahí está». Pensó con una mueca.


Ranma estaba tumbado en el suelo con la mirada perdida sobre el techo. Oficialmente este había sido el peor día de su vida. Incluso mucho peor que esos insoportables exámenes de admisión de la universidad que había presentado.

Era un idiota por no averiguar exactamente qué se le pediría hacer para "ayudar." Se retractó de todas las cosas buenas que había dicho sobre el patriarca Tendo. El hombre era un genio del mal. Tendría que recordar que debía estar atento cuando estuviera cerca de él.

Todo lo que quería hacer en ese momento era solamente quedarse donde estaba y hacerse un ovillo, pero su orgullo lo obligó a levantarse. Con un gruñido, se puso de pie y se preparó para recibir otra paliza.


Bien, tal vez toda la experiencia no fue horrible. Fue gratificante saber que había hecho su parte para ayudar a esas agradables señoras a estar seguras. Quizás había sido un poco duro con Soun anteriormente.

El cambio de opinión de Ranma tuvo mucho que ver con estar rodeado por mujeres que le estaban elogiando y agradeciendo su ayuda. Su gratitud le hizo sentir bien, como si hubiera hecho un buen trabajo. Tampoco estaba de más que todas le estuvieran diciendo que pensaban que era muy guapo y fuerte.


Akane observaba cuando el grupo de mujeres rodeaban a Ranma colmándalo de agradecimientos, todo mientras se disculpaban por haberle tratado tan mal. Fue divertido observar como su vergüenza crecía debido a toda la atención de las mujeres mayores. Él amablemente aceptaba sus halagos, pero seguía insistiendo que su ayuda no había sido gran cosa.

Fue obvio que se estaba incomodando un poco cuando las señoras comenzaron a preguntarle si estaba soltero. Todas parecieron sorprenderse que un "joven tan amable" como él no tuviera novia. Para Akane fue menos divertido cuando algunas de ellas sugirieron que saliera con sus hijas o nietas. La sonrisa en su rostro se volvió rígida mientras trataba de ignorar la sensación de malestar en el estómago.


Entre clase y clase, Akane revisaba su teléfono cuando observó que tenía cuatro mensajes nuevos. Abrió la aplicación, revisó primero el de Ukyo.

¡Vamos el viernes a la playa!

Después revisó los tres mensajes de Ranko.

¡Viernes de playa!

¡Vete de pinta!

¡No aceptaré un no por respuesta!

Solo tenía una clase los viernes, una clase de Ciencias Políticas para cumplir con los requisitos de la división inferior.* Aunque sonaba divertido, estaba insegura si debía saltarse una clase tan pronto. Pero era un nuevo cuatrimestre así que no debería afectar mucho su calificación. Además, Ciencias Políticas sonaba muy aburrida y estaba segura que podría conseguir los apuntes de sus compañeros. Vaciló por un momento antes de decidirse a ir.

Me apunto. Les respondió el mensaje a ambas.

.

.

.

La canción que Akane y Ukyo cantan en el karaoke es "We are never ever geeting back together" de Taylor Swift.

Cock block:Slang utilizando para expresar cuando alguien evita, con o sin intención, que una persona tenga sexo.

Requisitos de la división inferior: lo que entendí es que estos son cursos o materias optativas que no están dentro del programa de estudios pero tienes que cursar para poder titularte.


N/A: admitiré que no es mi mejor capítulo ya que se siente repetitivo con el anterior, pero quería establecer qué ha pasado algo de tiempo desde que se conocieron y han tenido la oportunidad de saber más el uno del otro.

.

.

.

N/T: ¡Hola a todos!

Muchas gracias por continuar con las historia, espero que el capítulo haya sido de su agrado. Veremos qué tal les va en ese viaje a la playa, en lo personal toda esa salida me pareció muy divertida e importante para esos dos, no diré más no caer en territorio spoiler para quienes no hayan leído el fic. También aprovecho este espacio para agradecer a aquellos que hayan leído la primera parte del one-shot Halloween, espero les haya gustado. Como siempre agradezco a los usuarios que me/ le han dado fav/follow a mi y a la historia así como a Benani0125(jajaja, pues ya tiene a la suegra y la cuñada en la bolsa así que sin miedo al éxito, Akane. Espero te haya gustado este nuevo capitulo) y a la página Mundo Fanfics InuYasha y Ranma por las menciones de los nuevos capítulos.

Si todo va bien, estará el capítulo 9 en unas semanas.

Gracias por leer.