Título: El Príncipe de Aratani.
Emparejamientos: Ninguno.
Género: Fantacía / Aventura / Familia / Amistad.
Resumen.
UA: Sawada Tsunayoshi, un niño triste y solitario, que dentro suyo poseía misteriosos poderes. Él fue abandonado por sus padres, quienes lo despreciaban por no ser igual de bueno que superfecto y encantador hijo menor, quien se pensaba, había heredado la línea de sangre de los Vongola. Nadie se esperaba que Tsuna fuera adoptado por una poderosa familia real de un reino extraño, pasando así a ser un joven príncipe que ahora tenía una nueva amorosa familia, grandes amigos, y gente que lo quiere y con el poder para defender a su príncipe del Vongola, quienes lo quieren de vuelta al saber que el menor de los gemelos no posee llamas del cielo al contrario del mayor.
¡Tsuna fuerte e inteligente! Bashing Sawada.
Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! Y de otros animes usados en esta historia no me pertenecen. Todos ellos son de sus respectivos creadores.
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Capítulo 5: Misiones, asesinos e Ilusionistas.
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Ciudad de Namimori, Japón.
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"Muy bien Nono, tomaré el primer vuelo a Italia. Nos vemos más tarde". Decía el pequeño Hitman mientras terminaba su llamada con el noveno don de la Vongola Famiglia.
"Excelente. Hasta luego Reborn". Dijo por último Timoteo cortando la llamada.
El Arcobaleno miró pensativo su teléfono celular por unos segundos y saliendo de sus meditaciones, se encaminó a casa de los Sawada. Al llegar, vio que Nana se encontraba en el jardín trasero lavando algo de ropa. El Arcobaleno del Sol se dirigió a la habitación de Ienari, y al entrar, le informó al joven que se hallaba sentado en un cojín en el suelo jugando videojuegos que se iría de viaje por órdenes del noveno. Con un simple "Esta bien" como respuesta de parte del adolescente, Reborn arregló alguna de sus cosas y se dirigió al aeropuerto después de despedirse de Nana y de su alumno, preguntándose lo que estaba planeando Nono.
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Más tarde ese mismo día en Sicilia Italia: Manción Vongola.
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Timoteo suspiraba cansado por cuarta vez ese día. El anciano capo se encontraba en su oficina en espera de la llegada de su viejo amigo Reborn. Nuevamente el noveno se masajeaba la sien recordando el resto de su reunión con Iemitsu y lo mal que había ido todo.
No le extrañaría en lo absoluto que el jefe del CEDEF, estuviese bebiendo al borde de la inconsciencia después de las duras revelaciones que él le había tenido que dar.
Al principio Iemitsu se había negado a aceptar que su querido hijo menor Ienari no poseía llamas del cielo, pero era Reborn quien había afirmado tal hecho enviando una segunda fotografía con el hijo menor del hombre en modo última voluntad y toda duda había sido aplastada brutalmente con esa contundente prueba.
Aquello en conjunto con la noticia respecto a su hijo mayor, habían dejado al hombre totalmente aplastado. Los empleados del hombre lo habían tenido que ayudar a salir de la mansión, pues éste se encontraba tan conmocionado que casi chocaba con la puerta de su oficina cuando salía del lugar.
Esperaba que el joven rubio se recuperara de su lamentable estado pronto. Como jefe del CEDEF, no se podía permitir mostrarse tan vulnerable. Por suerte Lal trabajaba allí. Estaba seguro que la formidable mujer mantendría todo en orden hasta que Iemitsu volviera a la normalidad.
Nono escuchando que alguien tocaba la puerta, guiándose de su intuición permitió que quien tocaba pasara.
"Ciaossu. Nono, ¿para qué necesitabas que viniera con tanta urgencia?, preguntó el pequeño Hitman que el anciano capo esperaba.
"Reborn me alegro mucho que estés aquí. Te pedí que vinieras porque necesito que viajes al reino de Aratani, investigues todo lo que puedas sobre el reino y la familia real. Quiero que se confirme al cien por ciento, si el Príncipe Kazuhiko es el joven Tsunayoshi, y así poder actuar en consecuencia, en base a la información que envíes. Confío en ti, con esta nueva misión tan importante para la Famiglia, viejo amigo".
"Entendido Nono. Saldré de inmediato". Dijo el Arcobaleno del Sol serio y sin decir nada más, éste se marchó de la oficina del noveno. Tendría una difícil labor por delante, pues su misión no sería para nada fácil.
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Ciudad Capital de Safaia, Palacio Real.
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Se podía ver a un atractivo joven alto, de tes blanca, Cabello color azul atado en una cola de caballo, de ojos heterocromáticos, siendo el izquierdo de un bonito color azul y el derecho con el iris color rojo con el kanji del número seis como pupila de dicho ojo. Vestía un elegante traje color azul noche, con algunos detalles en hilo dorado, tenía guantes negros y calsaba unos zapatos de vestir del mismo color de los guantes. Éste caminaba por los pasillos del palacio en dirección a la sala del trono, para hablar con el rey Akihiro.
Iba tan centrado en llegar a su destino, que ni siquiera le prestaba atención como normalmente hacía, a las miradas soñadoras y los evidentes sonrrojos que las sirvientas más jóvenes que trabajaban en el palacio real le dedicaban.
En el exterior, el joven se veía tranquilo, pero por dentro era una historia diferente. Hervía de furia. Su querido cielo había sido nuevamente atacado, y todavía no daban con los responsables de tal osadía. Ya era hora de que él interviniera, y cuando tuviera a su merced a esas patéticas cucarachas, destruiría sus mentes tan profundamente, que no habría posibilidad alguna de que se recuperaran, quedando como simples cáscaras inútiles de su antiguo ser.
Finalmente, llegó a las puertas que daban a la sala del trono la cual se encontraba custodiada por dos guardias a cada lado de esta, y el chico de ojos heterocromáticos asintió levemente como saludo hacia los guardias y estos imitaron la acción con respeto, luego abrieron las ornamentadas puertas permitiendo que éste pasara.
Sin perder tiempo, el peliazul entró a dicho lugar, y se encaminó a paso firme en dirección al rey que sin saberlo el joven, ya lo esperaba, pues tenía un trabajo para él.
"Mukuro, justo a quien quería ver". Dijo con una pequeña sonrisa el monarca al ver al joven entrar a la sala del trono.
"¿Así?, ¿y eso por qué su majestad?", preguntó éste curioso luego de hacer una respetuosa reverencia.
"Pues, verás joven Mukuro". comenzó el monarca su detallada explicación del porqué era tan grata su llegada.
Unos minutos más tarde, en los que el rey terminó su larga explicación, el poderoso ilusionista no pudo evitar esbozar la sonrisa sanguinaria que se posó en su lindo rostro. Sin ni siquiera decir nada, había conseguido más de lo que había venido a buscar. El padre de Kazuhiko lo conocía muy bien, como para saber a la perfección que él no diría que no a la tarea que se le estaba encomendando.
"Kufufu. Estaré encantado de realizar este trabajo su majestad. Por cierto, se me permite decirle a Chrome que se me una en esta maravillosa tarea?", preguntó éste mirando al rey de manera expectante.
"Excelente idea. Por supuesto que puedes hacerlo. Además, si ella se enterase que llevaste acabo este trabajo sin su ayuda, estoy seguro que se pondrá muy molesta, y no queremos eso ¿cierto?", dijo el rey divertido.
"Kufufu. Muy cierto. Bueno, con su permiso su majestad, iré a cumplir con la tarea que me encomendó". Dijo Mukuro.
"Bien, tienes mi permiso para irte". Dijo el rey.
Después de hacer una respetuosa reverencia, Mukuro se marchó de la sala del trono ya imaginándose con deleite la satisfacción que le daría la tarea venidera.
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Fronteras de la Ciudad de Shinju, Zona Norte del Reino de Aratani.
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Un hombre corría y corría por un oscuro bosque desesperadamente sin detenerse ni siquiera para tomar algo de aire para recuperarse de su larga carrera, tratando, pero muy en sus adentros sabiendo que por más que intentara escapar del hombre que lo perseguía, no lo lograría, sin embargo, el miedo a la muerte que sentía junto con una pequeña chispa de esperanza al casi llegar a uno de los pocos interruptores que activarían una teletransportación instantánea lejos de su persecutor, lo impulsavan a seguir adelante.
A lo lejos, pudo distinguir la clave de su salvación y sintiéndose con fuerzas renovadas al estar muy cerca de su objetivo, apresuró el paso hasta que estuvo a pocos centímetros de el, sin embargo, cuando estiró su mano para pulsar el símbolo diminuto gravado en uno de los tantos árboles del solitario bosque aparte de él y la persona que lo seguía, su mano fue sujetada por otra la cual se encontraba enfundada en guantes de color negro.
Aterrorizado, el joven hombre miró lentamente a la persona que había interceptado su mano. Fue difícil, pero a pesar de la penumbra, éste pudo identificar la identidad de la persona que lo seguía y el terror en él, aumentó a niveles exponenciales. Sentía que el corazón le saldría del pecho por lo fuerte y rápido que latía por el increíble miedo que recorría todo su ser.
Qué iluso había sido por tener una pequeña pizca de esperanza al pensar estúpidamente que lograría escapar del hombre ahora delante de él. Nadie, absolutamente nadie había podido escapar de éste hombre, su reputación lo precedía, no por nada era tanto odiado por muchos y admirado por otros de los que trabajaban en las sombras manteniendo el orden en el reino bajo las órdenes del rey Akihiro.
Él le había tratado de hacer entrar en razón a su señor, para que hiciera las cosas diferentes con respecto al asesinato del príncipe Kazuhiko y fuese más discreto con aquello, pero sus consejos fueron totalmente ignorados y ahora él sería el primero en pagar el precio por traición a la corona, y los fríos ojos de éste hombre se lo confirmaban.
El joven asesino apuntó su arma en su dirección y con una voz frívola citó su famosa frase, la cual él había escuchado que tendía a decir antes de acabar con su Víctima.
"He venido a traer un poco de mala suerte".
Después de esas palabras, el hombre presionó el gatillo de su arma. A él no le dio tiempo ni siquiera de gritar, cuando un fuerte dolor se alojó en su costado derecho, y luego, todo se volvió negro cuando cayó al frío y duro suelo del bosque.
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"El objetivo, Yutaka Ryoichi a sido neutralizado. Será transportado de inmediato a la base". Informó serio el joven asesino por un pequeño intercomunicador.
"Excelente trabajo. Esperaremos con ansias su llegada". Respondió la otra persona con un tono de voz bastante sádico.
"Bien". Fue lo único que respondió el joven, y con eso finalizó la conversación.
Meros segundos más tarde en los que el asesino aprovechó a estudiar el pequeño símbolo tallado en el árbol que el hombre tendido a sus pies quería alcanzar, llegó otra persona al sitio.
Esta caminó en dirección al hombre inconsciente y lo puso sobre su hombro sin ningún cuidado. Dándole una fugaz mirada a su compañero asesino, éste dijo, "desde aquí me hago cargo. Nos veremos después".
"Muy Bien. Por cierto, lleva esto contigo". Dijo el joven, entregándole al recién llegado una fotografía del símbolo gravado en el árbol.
"¿Mmm?, interesante". Dijo éste mirando la foto que le había entregado su compañero. Me encargaré de que llegue sin demora al área de investigación".
El joven asesino solo asintió en señal de despido y observó como el otro joven desaparecía entre los árboles con el inconsciente Yutaka Ryoichi a cuestas.
Por su parte, él también se marchó por el lado contrario a su compañero. Todavía tenía trabajo por hacer.
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Fin del Capítulo.
Significado de los Nombres.
Akihiro: Literalmente, se traduce por "luz que brilla en el extranjero".
Kazuhiko: Se traduce por "príncipe lleno de armonía".
Ryoichi: Hace referencia al primer hijo de Ryo, nombre común en Japón.
Aratani: Literalmente, quiere decir "piedra preciosa".
Safaia: Literalmente significa zafiro.
Shinju: Significa Perla.
Respondiendo Review.
Fenix en Llamas: ¡JAJA!, yo también amo que Iemitsu sufra. Debió estar más con Tsuna y Nana. Pienso que pudo ser un mejor padre, pero bueno…
Realmente el rey es un padre bastante protector con su familia, el Vongola no la tendrá fácil con un padre como él.
Oh, me alagas. Por eso me gustan los review, ayudan mucho al escritor a saber si va bien con la historia. Muchas veces sin darnos cuenta dejamos pasar agujeros de la trama XD
Saludos.
¿Review?
