Los personajes de Ranma son propiedad de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.


Capítulo 9

—Gira a la derecha en treinta metros.

—Derecha, maltito idiota, el GPS dijo DERECHA. Estás girando a la izquierda —gritó Ranma.

—¿Qué? ¿Lo estoy? —dijo Ryoga confundido mientras cruzaban la intersección.

—Sí, idiota. ¿No sabes distinguir la izquierda de la derecha?

—Por supuesto que sí.

—Solo da una maltita vuelta en U en la próxima calle. Puedes hacer eso, ¿cierto?

Ryoga se limitó a fulminarlo con la mirada y apretar con fuerza el volante en señal de frustración.

—De cualquier forma, ¿por qué pensé que sería buena idea dejarte manejar? Debí estar loco.

—Porque soy el único con acceso a un coche.

—¡Pues debiste haberme dejado manejar!

—¿Por qué? Es mi coche, maltito ingrato. La próxima vez puedes caminar.

—Bueno, con la cantidad de veces que te has equivocado de camino, posiblemente habría llegado más rápido ¡Maldición! Métete en el carril izquierdo, tienes que hacer un giro en U, ¿recuerdas?

—¡Sí, sí!

—Izquierda, ¡idiota! —gritó de nuevo Ranma agitando los brazos al aire mientras señalaba enérgicamente.

Después de que Ryoga finalmente logró hacer el giro en U, el chico de la trenza golpeó su cabeza contra el respaldo de su asiento.

—Maldición, Ukyo, me siento mal por ti —Ranma gritó desde el asiento de enfrente, con la voz llena de compasión.

—¿Por qué? —preguntó la chef en el asiento de atrás, sin saber porqué tan repentinamente se dirigían a ella.

—Porque con su desastroso sentido de orientación me sorprende que sepa dónde meter el pito cuando… ¡joder! —exclamó Ranma incapaz de terminar la oración cuando recibió un puñetazo en el brazo. Eso dolió.

—¡Cierra la maltita boca! —rugió Ryoga, con la cara sonrojada por la vergüenza, las manos apretando con fuerza el volante y los hombros encorvados.

Atrás, Ukyo, Akane y Ranko comenzaron a reír.

—Oh, no te preocupes, cariño, él sabe exactamente el lugar a dónde ir y qué hacer en ese departamento —dijo la chef tranquila mientras se inclinaba hacia enfrente para recorrer su mano sobre el brazo de su novio en señal de consuelo.

El chico del colmillo solo se aclaró la garganta como respuesta y, de alguna forma, se puso aún más rojo. Su halago le infló el ego y le encantaba que fuera cariñosa, pero siempre le ponía nervioso cuando se ponía demasiado demostrativa con sus sentimientos en público. Es que nunca sabía cómo responder.

El grupo se había reunido a primera hora de la mañana en la casa de Ryoga; quien pudo tomar prestado el coche de sus padres para ese día y se ofreció a llevar a todos a la playa para que pudieran estar más cómodos durante el viaje, y detenerse donde sea que necesitaran. El coche no era muy grande, pero tenía una cajuela para guardar todas sus cosas, en lugar de cargarlas por el metro, y todos tenía un asiento, lo que no era garantía cuando se usaba ese transporte. Cuando estaban subiendo sus cosas al carro, Ranma se había ofrecido a sentarse atrás para que Ukyo pudiera irse en el asiento de enfrente, pero ella se negó ya que el viaje sería más cómodo para todos si ella se sentaba con las otras dos chicas. Akane terminó en el asiento de en medio ya que Ukyo y Ranko se habían conocido por primera vez esa mañana.

Desde entonces, las chicas disfrutaron de todo un espectáculo por parte de los hombres en frente mientras reñían por las direcciones y la velocidad de manejo; Ryoga manejando demasiado lento para el gusto de Ranma. Akane encontró todo muy divertido. Los dos actuaban como una vieja pareja de casados. Aunque no podía culpar a Ranma por frustrarse, ya que Ryoga había dado una cantidad desmesurada de giros errados para alguien usando un GPS. Por otra parte, ella se estaba divirtiendo y no tenía prisa por llegar a su destino.

Los hombres guardaron silencio mientras uno trataba de superar su bochorno y el otro se enfadaba. La mujer peliazul trató de no carcajearse por la reacción de ambos.

Volteó a la derecha, y le preguntó a Ranko:

—¿Siempre son así?

—Oh, no tienes idea —dijo la pelirroja volteando los ojos—. De hecho, esto es razonable para estos dos imbéciles.

—¡Oye! —dos respuestas indignadas llegaron de enfrente.


Para cuando llegaron a la playa, solo habían dado cerca de diez vueltas equivocadas las cuales, para fastidio de Ranma, no había aumentado mucho el tiempo de viaje. Terminaron encontrando un espacio en la playa y colocaron sus diversos objetos personales. Ryoga colocó dos sombrillas que había empacado para que todos usaran, junto con dos mantas para picnic en lugar de toallas para playa, y miró a su alrededor. Todavía era temprano y eran de las pocas personas en la playa, esperaba que así continuara.

Las chicas se habían cambiado a sus trajes de baño. Miró con admiración a su novia, quien se encontraba ahí de pie en un bikini azul de corte alto. La parte de abajo apenas le cubría el trasero y los laterales no eran más que dos tirantes atados. La parte de arriba únicamente consistía de dos pedazos de triángulo que estaban unidos por dos pequeños tirantes, uno envolviendo su torso y se ataba a la espalda, el otro alrededor de la nuca. Se había trenzado el cabello el cual caía sobre su hombro, así que podía ver cada centímetro de su desnuda piel.

—Y bien, ¿qué es lo que quieren hacer primero? —preguntó al grupo en general cuando apartó su vista de ella. Él ya se había quitado su camisa y solo usaba su traje de baño café cubierto de flores amarillas.

—Bueno, aún no estoy completamente despierta, así que podría ir por un café helado —respondió la chef con un pequeño bostezo.

En el último par de años se había vuelto adicta a la gloriosa sensación de la cafeína corriendo por sus venas y ahora encontraba difícil mantenerse alerta sin unas cuantas dosis en la mañana. Aunque normalmente le gustaba muy caliente, en la playa ya hacía calor así que algo frío parecía algo perfecto.

—Eso suena bien, iré contigo. Hay una muy buena cafetería en el muelle —Ranko dijo señalando a la larga estructura de madera a poca distancia. Llevaba un monokini verde azulado que dejaba los lados de su estómago al descubierto y se cubrió con una toalla de rizo blanco, el estilo entubado dejaba entrever el vibrante color que había debajo.

—Bien, chicas, iré con ustedes —Ryoga dijo.

—¿Y qué hay de ti, Akane? ¿Quieres venir? —preguntó la chef a su mejor amiga.

—Creo que me voy a quedar aquí y tumbarme un poco —la peliazul respondió mientras se quitaba sus boardshorts. Se arrodilló, jaló su bolso hacia ella y buscó su bloqueador solar antes de doblar su top pulcramente y meterlo. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que vino a la playa que estaba ansiosa de solo tirarse con el sol calentando su piel.

—¿Que hay de ti, Ranma? ¿Quires venir? —le preguntó Ranko a su hermano.

El chico de la trenza se sobresaltó cuando oyó su nombre. Había estado bastante distraído con la menor de los Tendo, quien sin saber le había dado un pequeño espectáculo.

Llevaba una camiseta sin mangas con los más pequeños boardshorts que había visto en su vida. Tan pronto como habían elegido un lugar, él se había sentado en su silla y había echado un vistazo para verla jalar el dobladillo de su camiseta. Tuvo un pequeño vistazo de la delicada y suave piel de su estómago y de pronto no pudo quitarle los ojos de encima. En lo que le pareció una cámara lenta se quitó la camiseta para revelar el top de su bikini rojo. El top estilo bandeau torcido en el centro tenia pequeños tirantes alrededor del cuello. La parte de atrás consistía solamente de una delgada línea que le daba vuelta a su caja torácica. A pesar de que el corte era discreto, aún así obtuvo un vistazo de sus abundantes senos, los cuales rebotaron un poco mientras se sacudía su tank top. Sus ojos recorrieron a toda ella para contemplar su plano y tonificado vientre.

Intentó apartarse de ella, pero cuando desabotonó la parte de arriba de sus shorts y se quitó el pequeñisimo, ¿mencionó lo cortos que sus shorts eran?, pedazo de velcro cubriéndole el trasero, fue incapaz de apartar sus ojos. Tragó saliva cuando ella se comenzó a sacar con dificultad los ajustados shorts que estaba usando. Tuvo que mover las caderas un par de veces e inclinarse un poco para quitárselos. La parte de abajo de su bikini apenas le cubría el trasero y los laterales no eran más que una serie de tres delgadas tiras de tela. Usando su dedo índice, se ajustó la parte trasera antes de ponerse de rodillas e inclinarse para recoger su bolso.

Qué el señor lo ayudara.

Quería desesperadamente acercarse y recorrer sus manos sobre su culo, pero en lugar de eso, apretó los puños. Sabia que la estaba mirando fijamente, pero trataba de no ser tan obvio al respecto. Sabía que debía detenerse, pero era bastante duro con una mujer tan voluptuosa. Hablando de duro…

Había cambiado la posición en la que estaba sentado del estilo indio a sentarse con las piernas dobladas en un ángulo frente a él. Apoyó sus brazos sobre sus rodillas, no necesitaba que nadie notará el bulto dentro de sus board shorts, cuando su hermana le llamó, intento que su sangre fluyera más hacia el norte para así poder entender lo qué estaba preguntando. Algo sobre café, pensó.

—¿Eh? Mmm, solo me voy a quedar aquí —dijo en lo que creyó fue un tono casual.

—Bieeen —dijo la pelirroja, quien no se había perdido la forma en la que su hermano había estado observando a su amiga peliazul.

Era obvio que se atraían y deseaba que por lo menos uno de ellos diera el paso. Conocía a su hermano mejor que a nadie y pensaba que estar con una chica como Akane, que era más que una cara bonita, sería bueno para él. A diferencia de las chicas con las que normalmente salía, y usaba ese término de forma imprecisa, Akane le ayudaría a crecer y estaría realmente ahí para apoyarlo, a diferencia de las tontas que él normalmente prefería. Y sabía que si bien él era un mujeriego, una vez que finalmente sentara cabeza, estaría totalmente comprometido con la mujer que eligiera. Él haría todo lo que estuviera en su poder para hacerla feliz y mantenerla así. No podía evitar desear que fuera la chica peliazul a la que le había agarrado tanto cariño.

—Antes de que se vayan, ¿puedes tú o Ukyo ponerme bloqueador en la espalda? —Akane preguntó alzando su botella de bloqueador solar.

Ranko estaba a punto de alcanzarla cuando la chef interrumpió a las chicas.

—De hecho, cariño, estoy ansiando algo de cafeína. ¿Por qué no le pides ayuda a Ranma? —dijo agarrando la botella y aventándola a él.

—Ah, sí seguro —dijo él, aclarándose la garganta.

—¡Genial! Vámonos, Ranko — dijo, prácticamente arrastrando a la pelirroja tras ella en su prisa por dejar al par solos.

Los tres se marcharon y Akane rodó sobre su estómago. Dudó por un momento, sin saber si desabrocharse o no los tirantes. Odiaba tener líneas de bronceado innecesarias y siempre que podía se acostaba sin ellas. Nunca le había pedido a un chico con el que no estuviera saliendo aplicar bloqueador por ella, usualmente le pedía a sus amigas que lo hicieran por ella.

Pero confiaba en Ranma y sabía que no se iba aprovechar de la situación para manosearla. Además, había estado pensando en sus manos sobre su cuerpo desde que lo vio sin camiseta en su patio. Así que ahora podía vivir su fantasía.

¡No! ¡Akane mala!

Esa línea de pensamiento no iba a ayudarla en su actual situación. Cerró los ojos y decidió atreverse a hacerlo. Echó la mano hacia la espalda y lentamente desabrochó la parte trasera de su top, se alegró de estar boca abajo para que él no viera el sonrojo en sus mejillas.

Para sorpresa de Ranma, la chica peliazul alcanzó su espalda y desabrochó el tirante trasero de su traje de baño y lo dejó caer a los costados, antes de alcanzar su nuca y hacer lo mismo. Ranma tragó saliva con fuerza.

La chica que había estado protagonizando sus fantasías triple X estaba ahí acostada prácticamente desnuda frente a él. Podía ver todo la cremosa piel de su espalda, sin mencionar las abultados costados de sus generosos pechos a la vista cuando ella cruzó sus brazos al frente y bajó la cabeza. Sus dedos se crisparon al pensar en tocar toda aquella suave y sedosa piel.

Respiró profundo y apretó las manos mientras trataba de controlar sus hormonas, sin darse cuenta que aún estaba sosteniendo el bloqueador. El tapón salió disparado por la repentina presión y se encontró con la mano cubierta de toda la cremosa y blanca sustancia.


Ranko apenas había esperado a que salieran del alcance de sus oídos antes de girar la cabeza para espiar a su hermano y amiga. Nunca le había visto tan nervioso por algo tan simple como poner bloqueador solar en la espalda de una chica. Arqueó la ceja cuando le vio de forma lenta y metódica aplicar el bloqueador por la espalda de Akane, obviamente disfrutándolo.

Se dio la vuelta y preguntó sin rodeos:

—Así que, Ukyo, ¿estás tratando de emparejarlos?

—Ummm —dijo la chef en respuesta sorprendida de la repentina pregunta— ¿Tan obvio fue?

—Sí, pero probablemente solo para mi. Esos dos están tan en negación de sus sentimientos, no pueden ver lo que tienen en frente de sus narices.

—¿Eh? ¿De qué están hablando ustedes dos? —Ryoga preguntó mientras se pasaba entre las dos mujeres.

—Ranma y Akane —su novia dijo dulcemente cuando puso su mano sobre la suya.

—¿Qué hay con ellos? —preguntó.

—Bueno, que es obvio que se gustan. Por lo menos, es obvio que a ella le gusta, pero no sé lo que sienta él por ella.

—Oh, a él le gusta, de acuerdo —Ranko añadió, pensando en lo que acababa de ver.

La chef contenta de confirmar los sentimientos de Ranma, asintió con una sonrisa.

—¿No te has dado cuenta? —le preguntó al chico del colmillo.

—Por supuesto que sí —dijo él con seguridad.

No sé había dado cuenta.

—Volveré enseguida —la pelirroja dijo de pronto antes de salir corriendo, dirigiéndose hacia un puesto con un lindo expositor de accesorios de playa.

Ryoga cambió de perspectiva para así poder hablar frente a frente con Ukyo y mantener a la vista en Ranko.

—Así que —la chef continúo—, ¿qué crees que deberíamos hacer?

—¿Hacer?

—Sí, hacer. ¿Crees que deberíamos hablar con ellos? ¿Tratar de arreglarles otra cita?

El chico del colmillo se frotó la nuca nerviosamente. ¿Hablar con Ranma de sus sentimientos? Preferiría tener una endodoncia.

—No lo sé —respondió—. Creo que deberíamos dejar que ellos lo resuelvan.

—Bueno, y ¿qué tal si nunca lo hacen?

—Bueno, noso...tro… —se interrumpió.

Ukyo miró a su novio, confundida de porqué de su repentina distracción. Dio un vistazo para ver a Ranko hablando con dos chicos en sandalias y trajes de baño. Un sentimiento de inquietud creció dentro de ella.

—Y, ¿vas a hablar con él? —presionó, parándose en su línea de vista, tratando de centrar su atención a ella.

—Mmm, ¿qué? —respondió distraído.

—Ranma. ¿Vas a hablar con él? —preguntó de nuevo.

—¿Crees que debería ir allá y deshacerme de esos chicos? —preguntó ignorando por completo la pregunta.

—¿Por qué? Es una chica grande y puede cuidarse sola —la chef preguntó apretando los dientes.

Ukyo estaba acostumbrada a tener toda la atención de Ryoga cuando estaban juntos. Nunca miraba a otras chicas cuando salían, algo que ella apreciaba mucho. Y ahora estaba ignorándola mientras toda su atención estaba en la hermosa pelirroja. Peor, él estaba tratando de que otros chicos dejarán de hablarle. Solo pudo pensar en una razón por la que estaría tan interesado en la vida amorosa de la chica Saotome y eso no le gustó nada.

—Bueno, parece que podrían dar problemas —dijo, sus ojos nunca se apartaron de la pelirroja.

Harta de ser ignorada, preguntó sin rodeos:

—¿Estás celoso?

Para su sorpresa, Ryoga se rio. Realmente él se estaba riendo de ella. Ukyo entrecerró los ojo mientras se quejaba. Apartó su mano de él y comenzó a alejarse.

Confundido del porqué ella repentinamente se marchaba, el chico del colmillo estiro el brazo para alcanzar su mano. Ella la apartó.

—No me toques —dijo fríamente.

El tono de la mujer finalmente le abrió los ojos y puso toda su atención en ella. La flameante mirada en sus ojos hizo que todo rastro de risa muriera instantáneamente. Tragó saliva y su cerebro comenzó a trabajar frenéticamente para descubrir porqué estaba tan enojada.

Que solo estuviera observándola sin hablar solo aumentó su irritación. Se dio la vuelta alejándose de él nuevamente, con la intención de volver para recoger sus cosas y tomar el tren de regreso a casa. En ese momento, lo único que quería era estar tan lejos de él como fuera posible.

No quiso arriesgarse a hacerla enojar más tocándola nuevamente, así que simplemente la llamó:

—Espera. Por favor.

—¿Para qué? ¿Para que puedas reírte un poco más de mi?

—¿Qué?

¿Por qué parecía que él se la pasaba repitiendo eso el día de hoy? Sacudió la cabeza mientras intentaba concentrarse.

»No me estaba riendo de ti. Me estaba riendo de la idea de yo estuviera celoso de Ranko. De qué yo me interesaría en ella.

—Entonces ¿por qué estabas observándola así? ¿Por qué estás tan interesado en con quién está hablando?

—¡Porque es como mi hermana! Crecí con los Saotome. Sabes, Ranma es como un hermano para mi y Ranko siempre ha estado ahí con nosotros siguiéndonos. La conozco desde que teníamos cinco. No hay nada entre nosotros más que cariño de hermanos. Salir con ella sería como… —le costó trabajo encontrar algo tan absurdo—, como salir con Ranma.

Cuando Ryoga pareció palidecer y sufrir una pequeña arcada ante la idea, Ukyo bajó las manos y relajó los hombros mientras se acercaba a él. Pensaba que ya había superado la traición de su ex novio, pero parecía que aún tenía algunos problemas de confianza con los que debía trabajar.

—¿Así que no están interesado en ella?

—Ni un poco. —Extendió la mano tentativamente, y sé sintió aliviado que ya no estuviera evitando su contacto. La acercó hacia él y la envolvió en sus brazos—. Lo siento, si te hice pensar eso. —No creyó que hubiera hecho algo malo pero odió que se sintiera mal por su culpa.

—No, lo siento por exagerar. —Fue su turno de rodear sus brazos en su cintura y él comenzó a acariciar su espalda para reconfortarla.

Se rio.

—Que te pongas celosa es algo lindo, de hecho.

La chef le sonrió a través de sus pestañas y dijo dulcemente:

—Recuerda lo acabas de decir la próxima vez que me ponga celosa. Y, cariño, no lo olvides, soy chef y sé exactamente como usar un cuchillo para rebanar cosas. —Le dio un piquito en la mejilla antes de descansar su cabeza y rodear su pecho con los brazos.

Ryoga se aclaró la garganta y se rio nerviosamente mientras se movía incoscientemente al sentir que su hombría parecía encogerse repentinamente dentro de su cuerpo en señal supervivencia.


—Bonito sombrero, Ranko. También me gusta el pareo —dijo Akane cuando regresó el trío.

La pelirroja ahora estaba usando un sombre de paja estilo Fedora con ribetes negros y un pareo nuevo verde y negro sobre el monokini negro. Estaba trayendo una bolsita de papel en una mano, en lo que la peliazul asumió estaba su anterior atuendo. Este nuevo tenía más estilo, añadiendo un poco más de sex appeal y audacia, lo cual en su opinión encajaba perfectamente con la pelirroja.

—Gracias, estaba harta de esto —dijo agitando la bolsa de compra—, había un puestecito con cosas muy lindas expuestas de camino a la cafetería. Hablando de —dijo antes de pasarle una vaso para llevar de plástico—, te traje un café latte y aquí hay un mocca para ti —añadió dándole un vaso a su hermano.

—Gracias —dijo sincera la peliazul, conmovida que la pelirroja recordara su bebida preferida.

—Gracias, hermanita —Ranma dijo cuando tomó la suya y de alguna forma pareció beber la mitad de su taza de un trago.

—No hay problema —respondió. Se quitó el pareo y lo colocó en su bolso antes de asegurar su nuevo sombrero sobre él, tomó su boogie board—. Voy al agua, ¿quiere venir alguien?

—Claro —dijo Ranma mientras se levantaba con rapidez.

—Iremos contigo —dijo Ukyo mientras Ryoga le extendía la mano para ayudarla a levantarse.

—Diviértanse, chicos, yo me quedaré aquí un poco más y terminaré la bebida —Akane dijo sin dudar. Sacó un libro para leer mientras el resto del grupo se dirigía hacia el agua.


Cuando Ranma echó un vistazo media hora después se dio cuenta que la menor de los Tendo no se había movido de su lugar. Llevaba tiempo esperando a que se les uniera, pero la chica había permanecido obstinadamente plantada sobre la toalla.

A pesar de sus mejores intenciones, seguía pensando en la aplicación del bloqueador solar en su espalda. Cuando comenzó se sorprendió al descubrir que su piel de hecho era más suave de lo que lucía. Todo lo que había querido hacer era seguir tocándola, así que prolongó la tarea y lentamente frotó sus manos por toda la espalda. Se preocupó de que ella se pudiera preguntar porqué se demoraba tanto y si debería ir a una velocidad normal, pero cuando comenzó a presionar sus hombros tensos, ella dejó escapar unos pequeños gemidos que hicieron punzar su entrepierna y de ninguna forma iba a detenerse hasta cubrir cada centímetro de piel que ella le permitiera tocar. Solo se ajustó ligeramente para que su erección no fuera visible, agradecido que sus shorts fueran holgados, y continuó.

Se alegraba de estar en ese momento metido hasta la cintura en el agua fría porque incluso solo pensar en ello lo endurecía de nuevo. Nunca se había puesto tan duro con tanta facilidad por una chica en su vida. Estaba un poco avergonzado de hecho y sentía que se estaba volviendo un pervertido, pero se resignó a otra noche agitada llena de sueños subidos de tono con Akane.

Se tomó otro momento antes de salir del océano determinado a meter a la peliazul al agua.


Aunque parecía que la peliazul estaba concentrada en su libro, su atención estaba clavada con firmeza en el varón Saotome mientras se aproximaba a ella. Todo su cuerpo brillaba con el agua salada mientras se movía por la arena. Él sacudió la cabeza y las gotas de agua parecían flotar a su alrededor mientras brillaban bajo el sol. Sus shorts, los cuales eran simplemente de color negro con un corcel blanco impreso en la pierna izquierda, le colgaban del cuerpo, presumiendo sus abdominales de lavadero y tentando con lo que había debajo.

Tragó saliva y deseó no haberse terminado ya el café, para así poder tener algo con que refrescarse. Apresuradamente le dio vuelta a una página del libro para mantener la ilusión de que estaba leyendo, pero tras los Aviators que llevaba puestos sus ojos estaban fijos en su cuerpo. Apretó un poco los muslos cuando su cuerpo reaccionó a la tentadora visión.

No podía olvidar la forma en que sus manos se sintieron sobre su cuerpo momentos antes. Lo que comenzó como una simple aplicación de protector solar se convirtió en un maravilloso masaje. Había tenido razón, las manos del chico eran increíbles. Él parecía conocer la cantidad exacta de presión para hacer que su cuerpo se volviera arcilla bajo sus manos. Había tratado de evitar gemir de placer mordiéndose el labio, pero sus atenciones se habían sentido tan bien que no había podido contenerlos. Había querido pedirle que lo hiciera con todo su cuerpo, mas sabía que era inapropiado ya que eran amigos. En un lugar público, ni más ni menos.

—Oye, 'Kane, ¿no te unirás con nosotros? —preguntó curioso.

—Oh, todavía no. He llegado a una parte muy buena del libro —respondió con tranquilidad.

—Puedes leer eso en cualquier momento. Estamos en la playa, tienes que meterte al agua.

—Lo haré más tarde.

—Venga, vamos ya.

—Más tarde —dijo riendo.

—Dios, por la manera en la que estás actuando voy a pensar que no sabes nadar. Sí sabes nadar, ¿no es así? —preguntó burlándose.

Ranma estaba tratando de incitarla para que saliera. Quiso hacer el comentario en broma, pero se detuvo cuando se dio cuenta que su sonrisa se desvaneció y se llevó un mechón de cabello tras la oreja. Un gesto que sabía que ella hacía solo cuando estaba nerviosa por algo.

—Espera, es eso. No sabes nadar, ¿verdad? —preguntó curioso.

—Yo… yo… sé nadar —tartamudeó.

Qué mortificante. Una mujer adulta, que era una atleta y sobresalía en una variedad de deportes, que no sabía nadar. Odiaba ese hecho. Además, era su maltita culpa. Casi se ahoga cuando era niña y había estado reacia a nadar desde entonces. Su padre la había inscrito a un sin número de lecciones de natación después, pero siempre encontraba excusas para saltárselas antes de que él se resignarse al hecho que aprendería cuando estuviera lista. Desde entonces con éxito había evitado meterse al agua y raramente se había encontrado en una situación dónde alguien descubriera la verdad y nadie lo había adivinado tan rápido. Ni siquiera sabía si Ukyo conocía la verdad.

Ranma miró a la peliazul obviamente nerviosa y avergonzada y por dentro se ablandó. Odiaba admitir que no podía hacer nada y estaba segura que ella se sentía igual. De pronto se sintió un poco mal por su casual broma. Repentinamente, se le ocurrió una idea que compensaría su mala broma y la metería al agua.

—¿Qué tal si te enseño?

—¿Tú? Vas a enseñarme —preguntó con duda.

—Sí, ¿por qué no? Estuve en el equipo de natación en la preparatoria, le dí clases a niños pequeños y fui salvavidas en la piscina local por dos veranos. Diablos, probablemente podría nadar hasta China si quisiera —dijo orgulloso.

Akane puso los ojos en blanco ante la idea, pero pensó en su oferta seriamente. Ella sí quería aprender a nadar, pero deseaba que estuvieran en un entorno más controlado ya que el océano aún la aterraba.

—Quizás un poco más tarde, ¿de acuerdo? —finalmente respondió evasiva.

Ranma se frotó la nuca mientras le daba un vistazo a la playa luego a la chica frente a él. Si ella no quería meterse al agua, no había mucho que pudiera hacer. Con un suspiro, se encogió de hombros resignado.

Agradecida de que no la presionara sobre el asunto le sonrió. Sus ojos se entonaron cuando este se inclinó y la levantó echandola sobre su hombro y corriendo hacia al océano.

—Raaaaaanmaaaaaaa —gritó con pánico cuando llegaron a la orilla del agua.

Cerró los ojos temerosa cuando la volvió a levantar y la lanzó directamente al aire, aterrada que la hubiera aventado al agua de pronto. Tuvo un momento de ligero alivio cuando sintió un par de brazos atrapándola y acercándola a su pecho antes de que el pánico la atacara de nuevo cuando sintió su cuerpo sumergido en el agua. Envolvió sus brazos con firmeza alrededor de su cuello cuando finalmente abrió los ojos y se dio cuenta de que Ranma se había sumergido en el agua hasta el cuello, la marea ocasionalmente salpicando su cara.

—¡Por favor, llévame de vuelta! —suplicó prácticamente llorando.

—Lo haré después de que aprendas a nadar.

—Ranma, por favor, no quiero estar aquí.

—Solo tienes que confiar en mi, no voy a dejar que nada malo te pase —dijo tratando de calmarla.

Ranma no tenía idea de que ella le temía al agua. Solo pensaba que se avergonzaba del hecho de no saber nadar y no quería que le enseñaran delante de sus amigos. Si hubiera sabido que estaba asustada, nunca habría corrido al agua de la forma en como lo hizo. Se preguntó qué había pasado para que estuviera tan temerosa.

—¿Qué sucede? —se oyó una voz curiosa al lado de ella.

Dirigiendo su cabeza hacia un costado, Akane vio a una pelirroja mojada mirándola con preocupación.

—No sé nadar y Ranma no me deja volver.

—¡Hermano! —gritó regañando y golpeándole en la cabeza. En voz más tranquila le preguntó—: ¿Por qué simplemente no vuelves sola?

—¡Estamos demasiado lejos! ¿Qué tal si me resbalo y me hundo?

—Akane, respira profundo y mírame.

La peliazul respiró entrecortadamente. Ranko esperó hasta que tuvo la atención de la asustada chica en ella antes de ponerse de pie para mostrarle para que solo estaban con el agua hasta la cintura. Viendo que la menor de las Tendo finalmente se soltó del varón Saotome y trató de alejarlo de ella. Él le soltó las piernas, asegurándose que estuviera firme antes de soltarla. Akane le miró con furia y lo dio un puñetazo en el hombro.

—¡Ranma, idiota! —gritó antes de alejarse de él.

El chico de la trenza fue rápidamente tras ella, diciendo:

—¡Lo siento! ¡De verdad!

Pronto estuvieron fuera del alcance del oido y Ranko solo pudo observar cuando su hermano trató de razonar con la chica. No tenía idea qué estaba diciendo, pero eventualmente logró que la chica entrara al agua por su propia voluntad. La pelirroja solo sacudió la cabeza divertida. De verdad que tenía un don con las mujeres.


Aún un poco molesta Akane preguntó:

—No me vas a soltar, ¿cierto?

—Lo prometo, no voy a dejar que nada malo te pase —repitió y pregunto—: ¿Confías en mí, verdad?

La peliazul asintió vacilante, todavía no muy segura de cómo la había convencido de aceptar a que le enseñara a nadar.

—Bien, ahora quiero que trates de flotar de espaldas.

Usando sus manos como apoyo, la ayudó a ponerse de espaldas.

—Muy bien, ahora trata de relajarte. —Cuando parecía que su cuerpo parecía tensarse, añadio—: Respira profundamente. —Cuando su cuerpo finalmente se relajó parecía que ella flotaba por un momento antes que su cuerpo comenzará a hundirse. Presa del pánico, arrojó sus brazos por un momento antes de ponerse de pie.

—¿Lo ves? ni siquiera puedo flotar.

—Bueno, es solo que no tienes grasa suficiente. Tienes demasiado músculo para flotar fácilmente. Por qué no intentamos nuevamente, pero está vez trabajaremos en como mover tus brazos y piernas. Vamos a ponerte boca abajo.

Casi de la misma forma como la ayudó a ponerse de espaldas, una vez más uso sus brazos para ayudarle a ponerla boca abajo.

—Bien, ahora aguanta la respiración antes de meter la cara al agua.

—Oh, ¿no se supone que debo respirar bajo el agua? No lo sabía —dijo, su voz empapada de sarcasmo.

Ranma solo amplió su sonrisa. Le gustaba aún más solo porque ella nunca le dejaba salirse con la suya.


«¡Estoy nadando! En verdad estoy nadando!». Akane pensó emocionada.


Ranma observaba perplejo como Akane chapoteaba. Le tomó mucho más tiempo de lo que pensó, pero por fin fue capaz de moverse por el agua sin ayuda. No obstante tenía que admitir que "nadar" sería una descripción generosa para lo que estaba haciendo, era más patalear como perrito. Tendrían que tener más lecciones antes de que en verdad pudiera nadar, pero esto era un progreso.

La bella peliazul salió del agua corrió hacia él con una deslumbrante sonrisa cubriendo su rostro. Por momentos había sido frustrante, pero saber que la había hecho feliz había valido todo el esfuerzo. Cuando llegó a él, dio saltos al frente suyo emocionada.

—¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! —exclamó.

Le tomó mucho esfuerzo mantener su mirada en el rostro. Entonces, ella lo rodeó con sus brazos y lo abrazó, todo sin dejar de saltar, sus senos frotando sobre su desnudo pecho.

Sip. Valió totalmente la pena.

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N/T: Hola a todos. Espero que se encuentren bien.

Aquí esta la primera parte de esa salida a la playa, de este capítulo solo puedo decir: la tensión sexual is strong with this one (voz de Darth Vader). Lamento si este capítulo no está muy bien pulido, he tenido poco tiempo así que le di una corrección por encimita, espero aun así esté lo suficientemente entendible y cómodo de leer.

Como siempre agradezco mucho a todas las personas que han dado follow/fav a mi o al fic. Así como a Benani0125 (muchas gracias por tus palabras espero que te haya gustado este nuevo capítulo), Ferchis-chan (Gracias por el review, en esa parte Ranma sintió el verdadero terror, jajjaja. Espero que este capítulo haya sido de tu agrado), Lucitachan (Muchas gracias por continuar con la historia, espero te guste este nuevo), AkaneMx (Gracias por seguir el fic, aquí está un nuevo capítulo, el cual espero hayas disfrutado) y a la página Mundo Fanfics InuYasha y Ranma, de verdad aprecio mucho que se tomen parte de su tiempo para leer y comentar el fic.

Gracias por leer.