Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.
Capítulo 11
—No, no, no. No. ¡No! —Akane murmuraba mientras se dirigía hacia su armario sacando y rechazando blusa tras blusa.
Le dio un vistazo a su cuarto, a las pilas de ropa que se amontonaban en su normalmente pulcra habitación.
—¿Por qué no puedo encontrar algo que ponerme? —exclamó para sí frustrada mientras alzaba los brazos al aire.
Le gustaba toda su ropa, después de todo ella misma la eligió. Bueno, excepto por ese suéter horrible que su padre le regaló en Navidad, pero lo había enterrado en el fondo del armario esperando ser añadido a la pila para donación. Entonces, ¿por qué era tan difícil para ella encontrar algo adecuado?
Antes de que pudiera bajar más a la madriguera del conejo, una serie de bips provenientes de su laptop llamaron su atención. Jaló la silla y se sentó mientras le daba clic en la aplicación de Skype. Casi de inmediato la imagen de su hermana de en medio apareció en la pantalla. Nabiki no había cambiado mucho desde que se fue de casa, la única diferencia era que su cara —enmarcada en el mismo corte blunt bob que había llevado desde que estaba en la preparatoria— había perdido las facciones de niña.
—Hola, Nabiki. ¿Cómo te va?
—Bien. —Siempre observadora, la mediana de los Tendo inclinó la cabeza mientras trataba de ver la habitación de su hermana—. Mueve la cabeza hacia un lado. ¿Quieres?
Perpleja, Akane se movió fuera de la visión de la cámara. Nabiki tuvo un buen vistazo del desastre que era la normalmente pulcra habitación de su hermana.
—¿Qué pasó? ¿Te robaron? —la mediana de los Tendo preguntó con una ceja enarcada.
Regresando hacia la pantalla, la peliazul preguntó:
—¿Robar?¿Por qué piensas eso?
—Bueno, obviamente alguien registró tu habitación.
—Ah, eso. No solo estaba tratando de encontrar algo que ponerme.
—¿Por qué tienes una gran cita?
—De hecho sí.
—Bueno, bueno, la pequeña Akane muy preocupada por una cita. El chico debe ser algo especial. Cuenta.
—Papá nos arregló una cita a ciegas. Digamos que no fue bien. Como que hemos sido obligados a salir uno con el otro ya que su amigo es novio de Ukyo y, bueno, decidimos darnos otra oportunidad.
—Así que una de las citas a ciegas de papá en verdad funcionó, ¿eh? No le digas o se le va a subir a la cabeza.
—¿Aún molesta por el chico francés con el que trató de emparejate en preparatoria?
—Tú también lo estarías si hubieras tenido que sentarte frente a ese imbécil durante toda una cena. Tenía unos modales horribles en la mesa, literalmente lamió el plato —la mediana de los Tendo dijo con desdén—. Así que, ¿cuál es el problema, por qué estás teniendo tantas dificultades eligiendo qué ponerte?
—¡Porque no se a donde vamos a ir! Me invitó a cenar la semana pasada, pero me llamó hace unos días para cambiar de planes. Va a pasar por mi a las dos en punto.
—¿Por qué no le preguntaste a donde te llevaría?
—Lo hice, pero solo dijo que era sorpresa y que me pusiera algo cómodo.
—Y quieres llevar algo cómodo, pero quieres lucir linda al mismo tiempo porque es la primera cita, ¿cierto?
—¡Exactamente!
Nabiki, siempre pensando rápido, analizó la situación rápidamente.
—¿Hay algún festival en este momento?
—Sí, el festival del Tanabata es este fin de semana.
—Probablemente te llevará ahí, por eso es que va a pasar por ti tan temprano.
Akane se desparramó en la silla.
—¿Por qué no pensé en eso?
—¿Porque estás demasiado emocionada por tu cita?
—Supongo. ¿Debería llevar una yukata?
Nabiki negó con la cabeza.
—No. En caso de que me equivoqué, no querrás llamar la atención o llevar la ropa equivocada.
—Okay, ¿entonces qué debo ponerme?
La mediana de los Tendo dio unos golpecitos a su mentón con el dedo índice mientras pensaba. El proceso habría sido más fácil de estar viviendo aún en casa y estar más familiarizada con el armario de su hermana de donde le tomaba cosas "prestadas". Nabiki sonrió cuando la respuesta llegó a ella.
—¿Qué tal el vestido high-low que te envié para tu cumpleaños?
—¿El floreado de tirantes?
—Sí. La altura del vestido hace que el vestido sea informal y formal a la vez, los tirantes lo hacen sexy, y el material debería mostrar tus curvas bien.
—¿Y con que lo usó?
—Un par de sandalias de tirantes y lleva una chamarra de mezclilla por si te da frío. Oh, y no lleves una bolsa. Lleva lo esencial en una cartera.
—Creo que eso funcionará.
Akane se reclinó con una sonrisa en el rostro mientras pensaba en su atuendo. Su hermana siempre había sido una especie de experta en moda. Miró a la esquina de la pantalla, notó la hora y se dio cuenta de que tenía que comenzar a vestirse si quería estar lista a tiempo.
—Gracias. Nabiki, me tengo que ir ya.
—Okay. Pero una cosa más, no trates de usar un sosten bajo el vestido, no funcionará. Ah, y también deberías olvidarte de las panties. Estoy segura de que él lo apreciará si la noche va bien —Nabiki dijo con su patentada sonrisa en el rostro.
Akane se limitó a sonreir y negar con la cabeza divertida.
—Adiós, hermana. Gracias por la ayuda y llama a papá, se preocupa.
—Adiós —Nabiki dijo ondeando los dedos.
La peliazul finalizó la llamada de Skype y se sentó con una sonrisa. A pesar del hecho de que solían pelear mucho, en verdad extrañaba a su hermana. Ahora que ya no vivian en la misma casa, su relación era buena. Quizás nunca sería tan cercanas como a Akane le gustaría pero al menos ahora eran amigas.
Levantándose de su escritorio, fue a su armario a buscar el vestido, la chamarra de mezclilla, y una cartera negra antes de ir a su buro. Buscó y encontró un par de panties. Alejandose se detuvo mientras pensaba en las palabras de su hermana.
¿Qué pasaría si la cita salía bien?
Se mordió el labio antes de regresar al buro, puso en su lugar las panties que tenía en la mano, antes de rebuscar en el cajón. Rechazó unas cuantas opciones antes de sacar un par de panties azules de encaje estilo tanga que serían cómodas, evitarían qse le viera la línea de las panties y serían sexys al mismo tiempo.
Después de vestirse, Akane se puso delante del espejo y asintió satisfecha. El atuendo era lo suficientemente casual para una cita de día, pero lo suficientemente elegante si la cita se prolongaba hasta la noche, y lo suficientemente sexy para mantener los ojos de Ranma sobre ella todo el día.
Un punto para Nabiki.
Tomó su cartera y transfirió su identificación, su tarjeta del metro, algo de dinero en efectivo y una tarjeta de crédito al interior. Tomó su brillo de labios y se aplicó una ligera capa antes de meterlo junto con su teléfono en la pequeña cartera.
Akane sonrió al pensar en ver a Ranma. Con sus horarios, no lo había visto desde la playa, pero habían hablado todos los días, ya sea por teléfono, mensajes instantaneos, o a través de texto.
Estaba un poco nerviosa por la cita. Tenía tantas ganas de que saliera bien que temía estar echándose la mala suerte a sí misma. Habían pasado mucho tiempo juntos, pero siempre rodeados de otras personas. Era diferente en una cita en la que solo se harían compañía el uno al otro.
Pero no podía negar que lo esperaba con ansias. Llevaba toda la semana soñando con ello y se sentía como una adolescente atolondrada.
Ranma buscó en el armario y eligió una camiseta sencilla y pantalones de mezclilla oscuros, se los puso rápidamente antes de pasar un cepillo entre su recién lavado cabello antes de trenzarlo en su estilo normal. Se miró al espejo satisfecho por su apariencia. Sabía que se veía bien —siempre lo hacía— pero aún no se sentía seguro de sí mismo.
Suspiró y negó con la cabeza. Ya no había mucho que pudiera hacer, pero aún estaba pensando por segunda vez en su decisión de dónde iría a su cita con Akane.
Todo era culpa de Ranko.
—Así que finalmente invitaste a salir a Akane, ¿Eh? —la pelirroja preguntó a su hermano.
Fue la mañana siguiente después de su salida a la playa que ella entró a su habitación con un ligero toquido.
—Shhhh —siseó de regreso.
Caminó hacia la puerta y asomó la cabeza, aliviado de que sus padres no estuvieran cerca del alcance del oído. Cerró la puerta y dió la vuelta para ver a su hermana.
—Sí, la invité a salir.
—Ya era hora. Y bien ¿A dónde la llevarás?
—A cenar.
—Déjame adivinar, ¿a algún lugar tranquilo, a luz de las velas y un buen vino, donde la puedas enamorar antes de llevarla a tu casa?
Ranma miró a su hermana con cautela.
—Sí, algo así. Exactamente así. ¿Cómo lo sabes?
—Porque ese es tu estándar, ¿No es así? Vino y cena antes de acostarte con ellas.
—Ni siquiera quiero saber cómo sabes eso.
—No eres tan misterioso como crees.
Ranko negó con la cabeza.
—Estoy muy decepcionada de ti.
—¿Por qué?
—Porque pensé que te importaba Akane.
—Me importa.
—¿Entonces porque la tratas como a esas zorras con las que usualmente sales? Si todo lo querías hacer era cog…
—No es eso —la interrumpió sin querer hablar de ello con su hermana menor—. ¿Pero qué más voy a hacer con ella en una primera cita? Cenar es como el estándar, ¿no?
—Si crees que ella únicamente se merece tu "estándar", entonces adelante.
Había ignorado la conversación después de que sucedió, pero luego sus palabras le habían sembrado la semilla de la duda en la profundidad de su mente. A la mitad de la semana, ya no estaba seguro de que ir a cenar fuera el movimiento correcto porque su hermana tenía razón; la cena y el sexo era una cita estándar para él. Por una vez, el sexo no era lo único que quería, aunque no podía negar que sí deseaba a Akane. Mucho.
Fue entonces cuando se le vino a la mente lo que pensó que sería una gran cita. Solo esperaba que ella la disfrutara ya que era muy tarde para que él cambiara de planes.
Metió la billetera, llaves y móvil en sus bolsillos y se dirigió a la puerta.
Ranma se dirigió a la puerta de entrada de la propiedad de los Tendo y tocó al timbre.
Adentro, Akane sonrió, sorprendida y complacida por su puntualidad. Se puso las sandalias y salió de la casa principal, contenta de que su padre hubiera salido por la tarde. Ella no le había dicho sobre su cita con Ranma. No quería darle falsas esperanzas en caso de que la cita saliera mal, pero sobre todo no quería lidiar con su intromisión.
Cuando la puerta exterior se abrió, los ojos de Ranma se abrieron de par en par al ver a Akane. Su vestido estaba hecho de un material fino en un floral azul que abrazaba su cuerpo curvilíneo. La parte delantera con un bajo escote, dándole una vistazo de sus maravillosos pechos y la parte delantera de su vestido era corta, dándole una visión de las piernas que él amaba. Tenía una amplia sonrisa en el rostro y un ligero brillo en los ojos.
Lucía perfecta.
La chica de peliazul no pasó por alto su mirada apreciativa ni la forma en que sus ojos recorrieron su cuerpo. Cuando sus ojos volvieron a posarse en su rostro, le dedicó una tímida sonrisa, agradeciendo en silencio la ayuda de su hermana.
—Vaya, te ves estupenda, 'Kane —dijo después de volver a mirarla con detenimiento.
—Gracias —dijo ella, con una sonrisa amplia y coqueta que hizo que a él se le revolviera el estómago.
Ella se giró para cerrar y ponerle llave a la puerta y los ojos del chico se abrieron de nuevo. La parte trasera de su vestido no era más que una serie de tirantes, la parte inferior comenzaba justo por encima de la curva de su trasero, la mayor parte de su espalda quedaba al descubierto. Su mano se estremeció con el deseo de volver a tocar su piel increíblemente suave. Tragó saliva cuando se dio cuenta de que era imposible que llevara sostén. Cuando ella se dio la vuelta, él ya se había calmado y su conpostura había vuelto a su sitio.
—Entonces, ¿a dónde vamos? —Preguntó Akane mientras seguían los pasos de Ranma.
—El Festival del Tanabata. Pensé que sería divertido jugar a algunos de los juegos y la comida del festival siempre es bastante buena. Podríamos hacer otra cosa si eso no te parece bien.
—No, eso suena bastante bien —dijo ella con una sonrisa.
Otro punto para Nabiki.
—¡Tallos de bambú! ¡Lleve sus tallos de bambú! Joven, compre uno y escriba su nombre y el de su chica en él. Cualquier hombre y mujer que peguen sus nombres en las hojas están destinados a casarse, ¡o eso dice la leyenda! —gritó un hombre vestido con un yukata azul mientras los agitaba hacia adelante.
—Ummm... —Ranma murmuró incómodo.
Las discusiones matrimoniales en una primera, bueno técnicamente segunda, cita parecían ser algo precipitado.
—¿Por qué no vamos en esta dirección? —preguntó Akane, señalando lejos del vendedor y fingiendo que no le había oído.
Ella también sabía que era demasiado pronto para siquiera murmurar la palabra matrimonio.
—Gran idea —dijo el hombre de la trenza, agradecido por la huida.
—¡Vean un pergamino chino maldito de 3000 años de antigüedad! —gritó un hombre mientras intentaba que la gente entrara en su pequeño teatro móvil.
—¿Qué te parece? —preguntó Ranma mirando a su cita.
—Ooh, ¡suena divertido!
Adentro, encontraron un pequeño escenario con algunos bancos rodeándolo. Había gente sentada alrededor de la parte delantera, así que la pareja decidió sentarse en la parte de atrás. Un anciano vestido con una túnica china salió y se inclinó ante la multitud.
Con una voz baja y misteriosa que tenía un fuerte acento comenzó:
—¡Estos tres pergaminos que van a ver son realmente los más aterradores de la Tierra! En el primero, mi abuelo murió un año después de terminarlo.
El hombre hizo un gesto hacia la derecha y se desplegó un pergamino. En él había una representación de una bestia con cabeza de dragón, con sus largos cuernos y colmillos prominentes, sobre un lecho de calaveras. Lo verdaderamente siniestro de la criatura eran los ojos que parecían mirar directamente al espectador.
La multitud murmuró en silencio con asombro ante la imagen.
—El segundo, mi padre murió tres años después de terminarlo —dijo el chino después de un momento, atrayendo de nuevo la atención de la multitud hacia él.
Se movió y se desplegó otro pergamino. En él aparecía un oni con una larga cabellera y el cuerpo de una araña, con la lengua extendida como si fuera a lamer a un enemigo desprevenido mientras grandes arañas peludas parecían moverse a su alrededor con cada movimiento del pergamino.
—¡Oh! ¡Qué horrible! —jadeó una mujer mientras se acercaba a su cita.
Akane se tapó la boca con la mano, intentando reprimir una risita. Al notarlo, Ranma se volvió hacia ella.
—¿No crees que dan miedo?
Sacudió la cabeza con alegría ante las respuestas de los demás.
—¿Son feos pero malditos? —susurró de vuelta y se encogió de hombros.
—Pero mira todas esas arañas espeluznaaaantes—dijo en voz baja mientras movía los dedos.
—Las arañas nunca me han dado miedo.
—¿Ni siquiera la idea de que se te suban por el cuello? —preguntó él y movió las yemas de los dedos por la nuca de ella.
Akane lanzó un grito de sorpresa antes de soltar una risita ante la sensación y apartar la mano de él. Alrededor de ellos, algunas personas se volvieron para mirarlos con curiosidad. El chino que estaba en el escenario estrechó los ojos hacia ellos, haciendo que la mujer de peliazul se agachara, tratando de ocultarse. Ranma solo les devolvió la mirada con indiferencia. El chino soltó una carcajada malvada, atrayendo de nuevo la atención de la multitud hacia él.
—¡Todavía no ver nada! —Desveló otro pergamino de temática igualmente oscura.
—¿Todavía no tienes miedo? —preguntó Ranma.
—No —dijo volteando los ojos.
Ranma sonrió mientras llevaba su mano al cuello de ella y movía sus dedos sobre su cuello de nuevo. Akane ahogó una risa mientras le daba un codazo en el costado. Ambos se rieron de las reacciones del público mientras bajaba otro pergamino.
—3000 años de magia maldita detrás de este pergamino, pintado con pincel maldito sobre pergamino maldito, haciendo arte maldito. Mi pergamino más maldito —dijo dramáticamente el hombre en el escenario.
Con los hombros temblando, Akane apenas pudo controlar su risa mientras miraba el cuadro más ridículo que había visto nunca.
—¿Qué es? —soltó Ranma en voz alta para que todos lo oyeran.
La mujer peliazul se tapó la boca con las manos para amortiguar su risa.
Afrentado, el hombre contestó brevemente:
—Es Panda. ¿Qué te parece?
Ranma inclinó la cabeza hacia un lado y entornó los ojos:
—¿Es una chica panda?
La multitud se rio ante el comentario.
—¿No puedes saberlo por la mirada? — preguntó el chino con un gruñido mientras miraba al hombre de la trenza.
Ranma estaba a punto de replicar cuando Akane lo agarró de la mano y salieron corriendo por la parte de atrás. Cuando llegaron afuera ella lo soltó y se rio a carcajadas mientras se limpiaba una lágrima del ojo.
—Lo único que maldijo ese último cuadro fue el mal gusto —dijo Ranma secamente, lo que hizo que Akane volviera a reírse.
—Sí, fue realmente malo. Pero no deberías haber dicho nada. Ese pobre hombre parecía tan insultado.
—Oye, no es mi culpa que no sepa dibujar. Además, te hizo reír, ¿no? —dijo él con una sonrisa que la hizo sonrojarse.
Con los bocadillos en la mano, la pareja caminó entre algunos de los juegos de la feria. De vez en cuando se detenían para ver a la gente jugar.
—¡Ven y gana un pez para tu dama! —el hombre llamó a Ranma y le hizo un gesto para que se acercara.
—¿Quieres un pez como mascota? —preguntó con curiosidad el chico de la trenza.
—¡Claro! Siempre he querido una mascota —dijo con una sonrisa.
—De acuerdo, entonces, te voy a regalar un pez. —Se acercaron a uno de los hombres y este preguntó—: ¿Cuánto cuesta?
—Solo 100 yenes por intento —dijo el hombre con una sonrisa tortuosa.
Ranma pagó y le entregaron una pequeña pieza redonda de alambre que contenía una red de pesca. La tomó y se sentó frente a un pequeño estanque de cristal que contenía una docena o más de peces dorados. Con la mano suspendida sobre el estanque, esperó hasta que un pez nadó cerca de la parte superior y rápidamente bajó la red al agua. Sacó la mano triunfalmente y miró hacia abajo...
Nada.
—¡Oye, la red de esta cosa está rota!
—¿Ah, sí? Bueno, aquí hay otra red —dijo el hombre con voz desagradablemente suave. Cuando Ranma la alcanzó, añadió—: son 100 yenes más.
—¿Qué? Eso es ridículo. Vamos —dijo Akane con voz disgustada.
Ranma y el hombre tuvieron un breve concurso de miradas, el vendedor casi lo desafió a continuar.
—No, yo me encargo de esto —respondió el hombre de la trenza, confiado de sus habilidades.
2.000 yenes más tarde, Ranma le entregó a Akane con orgullo una bolsa de plástico que contenía su preciado pez dorado.
—¿Ves? ¡Te dije que podía hacerlo! —dijo orgulloso.
《Sí, y solo te has gastado 20.000 yenes en un pez que costaba 100》, pensó divertida.
En voz alta dijo:
—Gracias. —mientras tomaba la bolsa. Miró dentro de ella y sonrió al pez de ojos grandes—. ¡Creo que voy a llamarlo F-Chan!
—¿F-chan?
—Sí, F de Pez (Fish) y Chan de lindo.
—Suena genial.
Los dos se dieron la vuelta para marcharse, pero se detuvieron cuando vieron a un niño pequeño llorando mientras se aferraba a una red rota. Akane se acercó al niño y se arrodilló hasta quedar a la altura de sus ojos.
—¿Qué pasa? —preguntó amablemente.
—¡Mmmi redd sropió ! —exclamó mientras se tallaba los ojos.
—Siempre puedes volver a intentarlo —dijo Akane.
—No tengo (sollozos), más (sollozos), dinero —dijo con un puchero.
Akane levantó la vista e hizo contacto visual con Ranma. Comprendiendo la mirada que ella le dirigía, suspiró pero asintió de todos modos.
—Bueno, ¿qué te parece este pequeñín? —le preguntó al pequeño mientras sostenía la bolsa de plástico.
El pequeño miró asombrado mientras se le secaban las lágrimas.
—¿De verdad? —preguntó mientras miraba el pez.
—De verdad —dijo ella y le entregó la bolsa.
—¡Gracias! —dijo con una amplia sonrisa antes de salir corriendo gritando—: ¡Mamá! ¡Adivina lo qué tengo!
Levantándose, Akane sonrió al verle marchar.
—Espero que no te importe —le dijo a Ranma.
—En absoluto.
De hecho, le pareció muy dulce que ella quisiera hacer feliz al pequeño. Se alejaron y Ranma la guió en otra dirección.
—Además, siempre podemos conseguirte otra cosa. Allí hay un juego de lanzamiento de monedas en el que puedes ganar peluches. —Llegaron al puesto y él preguntó—: Asi que, ¿cuál te gusta?
Ella miró alrededor y sonrió cuando uno en particular le llamó la atención.
—Ese cerdito negro es muy bonito —dijo señalando uno que estaba al final del exhibidor.
—Okay. Déjame adivinar, ¿lo vas a llamar P-Chan?
—¡Sip! —dijo ella con una amplia sonrisa.
Ranma no pudo evitar sentirse un poco celoso del cerdito negro cuando Akane le dio un beso en el hocico y lo acurrucó contra su pecho. Trató de no mirar mientras el movimiento empujaba sus pechos ligeramente hacia arriba.
—¿Qué quieres hacer ahora? —le preguntó.
Él asintió con la cabeza y dijo:
—El Túnel del Amor Maldito, es una casa encantada.
—¡Oh, odio esas cosas!
—¿Por qué?
—Me dan mucho miedo.
—Pero estabas bien cuando fuimos a ver los pergamino.
—Sí, pero eso es sólo una imagen. En las casas encantadas, la gente salta y aparecen cosas. Yo salto cada vez; es vergonzoso. Estaría totalmente colgada de ti todo el tiempo. —Le sonrió socarronamente y le miró con los ojos entrecerrados —. A menos que eso sea lo que quieras.
Eso es exactamente lo que él estaba pensando.
—Eso no suena tan mal —dijo con una pequeña sonrisa, sus ojos brillando.
Ella se acercó a él y le dio una sonrisa coqueta propia.
—No necesito una excusa para eso —dijo ella antes de ponerse de puntillas y besarle en la mejilla—. Gracias de nuevo por el pez —dijo antes de depositar un ligero beso en sus labios.
El beso era dulce y erótico al mismo tiempo. Una promesa de más. Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Ranma.
—Y gracias por el cerdo —dijo en voz baja antes de deslizar su mano en la de él.
—¿Qué quieres hacer ahora? —preguntó Ranma mientras el día se convertía en atardecer.
—Bueno, me estoy cansando de dar vueltas —dijo Akane.
Habían pasado horas explorando el festival y jugando a varios juegos, todo ello tomados de la mano. Normalmente, el hombre de la trenza odiaba que las chicas con las que estaba se volvieran pegajosas con sus demostraciones de afecto en público, pero con la chica de peliazul, se sorprendió de que lo disfrutara.
Akane la había pasado bien con Ranma. Pasaron la mayor parte de la cita hablando y riendo. Ella le encantaba la forma en la que él la tocaba, tan casual y a la vez tan íntimo. Él ponía su mano en la parte baja de la espalda de ella y pasaba su mano suavemente a lo largo de su espalda mientras se alejaba. Él dibujaba pequeños círculos en sus manos con el pulgar mientras caminaban. Se acercaba a ella y le colocaba un mechón de pelo detrás de la oreja. Se divirtieron, pero a ella le empezaban a doler los pies; las sandalias, aunque bonitas, no le servían de apoyo.
—Oh. ¿Quieres que te lleve a casa? —preguntó decepcionado el joven de la trenza. No había querido que su cita terminara tan pronto.
—No. Sólo quiero sentarme un rato, si te parece bien. Me empiezan a doler los pies.
Aliviado de que el día no iba a terminar, Ranma pensó en las posibilidades. Se acercaba la hora de la cena, así que podrían ir a algún sitio a comer, pero como habían estado botaneando todo el día, él no tenía estaba particularmente hambriento y dudaba que ella tampoco.
—¿Podemos ir a ver una película? —sugirió. Otra idea le vino a la mente y la pensó por un segundo, sin estar seguro de si estaba siendo demasiado atrevido, pero luego decidió ir por todas. ¿O podríamos ir a mi casa y ver algo en Netflix?
—Pues a tu casa.
Tardaron un rato, pero acabaron eligiendo una vieja película de Jackie Chan, algo que ambos habían visto en numerosas ocasiones. Resultó que a los dos les gustaban las películas de acción siempre que tuvieran artes marciales. Jackie Chan era uno de los favoritos de ambos, ya que sus escenas de lucha eran siempre imaginativas y divertidas.
La película pasó desapercibida mientras la pareja estaban envueltos el uno con el otro.
Después de poner el control remoto en la mesa de café, Ranma se sentó con su brazo sobre el respaldo del sofá. Le agradó que ella se inclinara hacia él inmediatamente y se acurrucara a su lado, con la mano puesta ligeramente en su estómago. Él movió su mano hacia el hombro desnudo de ella y lo masajeó suavemente.
Akane cerró los ojos ante la sensación. Nunca se había sentido tan excitada por unas caricias tan simples. Todo su cuerpo parecía cosquillear y sintió la atracción del deseo crecer en su vientre. Su mano apretó la camisa de él antes de relajarse mientras dejaba que recorriera los abdominales que tenía debajo.
Lo deseaba.
Ranma se sorprendió cuando ella se apartó de repente de él. Se preguntó brevemente si había hecho algo mal. Le dirigió una mirada confusa cuando ella se puso delante de él y se sorprendió completamente cuando ella puso sus rodillas a ambos lados de sus caderas antes de bajar encima de él. Puso las manos en el pecho de él y las movió lentamente hacia los hombros y el cuello antes de ahuecar su cara suavemente. Ella bajó su rostro hacia él lentamente, como si le estuviera dando tiempo a él para decirle que se detuviera. Como si eso fuera a suceder.
Le dio un ligero beso en la comisura derecha de la boca, y luego en la izquierda, antes de besarle suavemente en los labios. Akane se apartó ligeramente para ver su cabeza inclinada hacia atrás, con los ojos cerrados, justo cuando sintió que sus manos se dirigían a sus caderas. Se inclinó hacia él y le mordisqueó la parte inferior del labio entre los dientes.
Ella lo estaba provocando y a él le encantaba. Pero necesitaba saborearla y llevó la mano a la nuca de ella y la atrajo hacia sí. Su lengua recorrió los labios de ella, que se separaron ante su silenciosa petición antes de que él se adentrara en ella, con sus lenguas bailando una alrededor de la otra.
Llevaba todo el día fascinado por su espalda y por fin pudo darse el gusto. Movió su mano libre hacia arriba y la deslizó por debajo de los tirantes del vestido, dejándola vagar por donde pudiera, masajeándola mientras lo hacía. Su otra mano comenzó a recorrer su cabello, jugando con los suaves mechones.
A ella le encantaban sus manos. Cada movimiento de él le producía un cosquilleo en el cuerpo. La zona entre sus muslos empezó a palpitar de necesidad.
Su olor, su sabor, llenaron sus sentidos. Él ya estaba duro como piedra.
A ella le encantaba sentir su longitud contra su centro ya húmedo. Apretó las caderas contra él, saboreando el ligero alivio que le producía la sensación. Gimió en el fondo de su garganta mientras sus labios seguían asaltando los de él.
—Raanmaa.
Las manos del chico se movieron, esta vez hacia su trasero. Apretó su firme trasero antes de moverlas a sus caderas. Las utilizó para empujarla con más fuerza sobre su hombría antes de moverla hacia adelante y hacia atrás a lo largo de su miembro. Sus caderas se empujaban con fuerza sobre ella.
—¡Raannn-maaaa!
De repente, ella se quedó quieta encima de él y retiró su boca de la suya. Él abrió los ojos y miró su cara de confusión. Se preguntó qué pasaba, ya que ella estaba gritando su nombre.
Espera.
Tardó un momento (ya que la mayor parte de la sangre había abandonado su cabeza) en darse cuenta de que ella no podía estar diciendo su nombre, ya que su boca estaba ocupada con la de él. Se miraron un momento más antes de que ambos se volvieran hacia una voz cantarina e inentendible que venía detrás de su puerta principal.
—¡Raan-maa! ¿Estás en casa? Abre la puerta, cariño.
Joder.
.
.
.
N/T: A mi no me miren yo solo traduzco, jajaja. Broma. Vamos, que sería de Ranma y Akane sin esas míticas interrupciones aunque en este caso en un escenario mucho más subido de tono. En fin, ya llegaremos a los sexy times, aunque no estoy muy segura ya que la autora no publicó el lemon aquí en FF, ya veré cuando llegue el momento.
Les deseo a todos un buen 2022. Y cómo siempre agradezco mucho a todos aquellos que siguen a la historia o a mi persona así como a Vero.Guti (me alegro que te haya gustado la historia , ojalá te guste este nuevo capítulo), Benani0125 jajaja, a Ranma le faltaba un buen motivo para atreverse a dar el paso con Akane, así que gracias, Ryoga. Muchas gracias por leer y seguir con el fic) YokoLyn (Muchas gracias por leer; aquí está una actualización que espero sea de tu agrado), Bealtr (Jajaja, al menos se animó a avanzar, gracias por leer), guest (Yes because he was indeed an a..whole with Akane in the first chapters. Thanks for reading), SARITANIMELOVE (Muchas gracias por tus reviews, me alegra que te haya gustado el fic. Espero disfrutes de esta nueva entrega), Lucitachan (Feliz año. Muchas gracias por continuar con el fic, por fin avanzaron aunque veremos que pasa en el siguiente capítulo. Espero te haya gustado la actualización)y a la página Mundo Fanfics InuYasha y Ranma por su apoyo a la historia.
Espero que se encuentren bien, les mando un abrazo virtual y mis mejores deseos para este inicio de año.
Gracias por leer.
