Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.
Capítulo 12
—Ranma, ¿estás en casa? Abre la puerta, cariño.
«Joder», el susodicho pensó mientras veía la puerta. Confundido momentáneamente antes de que el temor le invadiera. Estaba seguro de que sabía de quién se trataba y qué quería. Únicamente esperaba que Akane no se lo tomara tan mal.
La mirada de Ranma y Akane se volteó de la puerta al otro al mismo tiempo. La cara de la chica estaba llena de confusión, después de dolor, antes de volverse fría e indescifrable. Se quitó de encima suyo, se alisó el vestido y pasó una mano sobre su cabello.
—Deberías abrir —dijo con frialdad cuando escucharon otro toquido en la puerta.
Se sintió como si la temperatura de la habitación hubiera bajado 15 grados. Bueno, ahí iba cualquier esperanza de que se lo tomara bien.
Ranma se paró del sofá y se alisó la camisa. La abrió y de pronto se encontró rodeado de un par de pequeños brazos femeninos. Se puso rígido y alzó los brazo en un ángulo de 90 grados. Quería apartarla, pero estaba muy consciente de que los ojos de Akane estaban en él y no quería poner sus manos en ningún lugar inapropiado. Pero sabía como eso podía lucir ante su cita y dándose cuenta de que los hombros de Azusa eran el único lugar seguro donde poner sus manos, Ranma los agarró tratando de alejarla de él, pero esto hizo que se acercará aún más.
Akane observaba a la chica desconocida lanzarse encima de su cita y proceder a pegarse a él como un pulpo alrededor de su presa. La desconocida fue tan lejos que llegó a enterrar su cara sobre su pecho. Lo único que podía ver era la gabardina y tacones rosados que la chica de ondulado cabello castaño llevaba puesto.
La peliazul entrecerrados los ojos, sus manos se hicieron puños automáticamente en señal de enojo. ¿Está chica no se daba cuenta de que Ranma estaba claramente tratando de escapar de sus garras?
—¡Ranma! —la castaña chilló, su voz sofocada mientras trataba de meterse incluso más cerca de él.
—Azusa, qu-
—¡Te extrañé tanto! —exclamó mientras era retirada.
Se puso de puntitas para darle un ardoroso beso, se sorprendió cuando él movió la cabeza a un lado, sus labios aterrizaron en la mejilla. Se adaptó al cambio, lo besó con firmeza haciendo un sonido de muah al final. La castaña dio una risita insípida mientras arrastraba su mano sobre su pecho y le hizo un puchero, estaba acostumbrada a recibimientos más entusiastas de Ranma.
Akane apretó los dientes ante la vista. Era obvio que Ranma y quien quiera que fuera se conocían y asumió que íntimamente por la forma en que se aventó a sus brazos e intentó meterle la lengua hasta la garganta. Nunca había considerado que fuera el tipo de persona que culpara a "la otra", pero de pronto sintió una repentina e intensa urgencia de golpear a la chica.
—¿Qué sucede no estás feliz de verme? —Azusa preguntó con una voz dulzona haciendo un puchero con los labios.
—De hecho, no. No lo estoy —Ranma dijo sin rodeos. Estaba siendo difícil hablar con Azusa, mucha más deshacerse de ella.
—Awww, después de que me puse elegante para ti.
La castaña dio un paso hacia atrás y abrió su gabardina, revelando un transparente baby doll rosa con holanes con medias blancas de encaje a la altura de los muslos. Ranma rápidamente tomó el abrigo y lo cerró.
—En verdad este no es buen momento —dijo rápidamente.
—De hecho, es el momento perfecto. Ya me iba.
Ranma volteó con rapidez la cabeza ante la declaración de Akane. Ella ya había tomado su bolso y se acababa de poner la chamarra. Sus ojos se entornaron con pánico y se dirigió hacia ella.
—Por favor, no te vayas —suplicó —. Esto no es lo que...
—Oh, ¿hay alguien más aquí?
Azusa miró alrededor de Ranma, su cabeza se inclinó hacia un lado mientras ojeaba a la extraña ante ella. Puso una deslumbrante sonrisa en el rostro cuando salió detrás de Ranma pasó al lado suyo mientras saltaba hacia la extraña. Se detuvo justo delante de Akane, brindándole una gran sonrisa y aplaudió con las manos.
—¡Oh, es tan linda! —Azusa exclamó y se giró hacia Ranma para darle un guiño. Se dio la vuelta y tomó las manos de Akane—. ¡Eres tan linda! —repitió antes de poner los brazos alrededor de la menor de los Tendo y frotar con la nariz su cuello.
Akane bajó la mirada sorprendida antes de tratar de escabullirse del sorprendentemente fuerte apretón de la chica delgaducha. Alzó la mirada y miró con furia a Ranma. Aún no podía creer que fuera puesta en esta situación y solo podía culparlo a él por ello.
—¡Qué mierda! Azusa, detente —gritó el.«Esto no puede estar pasando», pensó para sí.
La castaña puso un puchero y aflojó el agarre de la peliazul.
—Tienes que irte —dijo fuerte.
La tomó del abrazo y trató de quitársela a Akane, pero Azusa se limitó a correr un brazo con una mirada quisquillosa en rostro mientras miraba a Ranma y Akane.
—Pero ¿por qué? —preguntó con un quejido.
La peliazul podía decir por la mirada confusa en sus ojos que estaba borracha, lo cual podía explicar el comportamiento errático. Por una razón que no podía explicar, pensaba que la castaña lucía triste. Pero eso hizo poco por disminuir su exasperación.
Azusa soltó una risita antes de envolver sus brazos alrededor de Akane de nuevo.
—Me gusta compartir y juego muy bien con otros —dijo con otra risita. Hizo claro su punto cuando movió una mano sobre el trasero de la peliazul.
«¿Esta chica es real?», Akane pensó incrédula y la poca cantidad de compasión que tenía por el estado físico y emocional de la chica se esfumó.
—¡Azusa! —Ranma gritó, llamando la atención de ambas chicas. No podía creer que ella le estuviera propiniendo un trío a Akane. Aunque fuera la fantasía de todo hombre (diablos, él mismo lo había soñado) no era algo que hubiera contemplado para Akane, mucho menos que se lo propusiera una chica ebria con la que se había acostado mientras interrumpía su cita.
Se acercó a ellas y apartó enérgicamente a la castaña de su cita. Una vez que las separó, sostuvo del antebrazo a la chica ebria al lado suyo. Volteó hacia su cita con una mirada pesarosa, pero antes de que pudiera decir algo ella lo pasó rozando.
—¡No me debiste haber pedido venir si estabas esperando la compañía de otra! —Akane dijo apretando los dientes.
—No tenía idea de que ella vendría esta noche —Ranma dijo como defensa.
Soltó a Azusa y fue tras Akane, deteniéndose únicamente cuando ella se dio la vuelta hacia él y vio la mirada abrasadora en sus ojos. Nunca antes la había visto lucir tan furiosa. Tragó saliva. Su mente estaba en una carrera para encontrar una forma, algún modo para hacerla quedarse. Si tan solo pudiera explicarle la situación, entonces tal vez podría salvar la noche. O al menos asegurarse de que no lo odiara.
—Entonces necesitas programar mejor tus citas con tus novias... a menos que todo el tiempo este fuera tu plan —dijo de modo acusador, sus ojos entrecerrados.
—¿Qué? ¡No! Yo nunca... —Pero fue incapaz de terminar su idea ya que ella tiró de la puerta para abrirla, cerrándola de golpe tras ella.
—¡Joder! —gritó mientras tiraba de su cabello en frustración. Se dio la vuelta para ver a Azusa mirándolo confundida—. ¿Qué estás haciendo aquí? —pronunció.
—Vine a verte —dijo. La respuesta a ello parecía obvia.
—¡Pues no debiste!
—¿Por qué nunca antes te habías quejado? —dijo con otro puchero.
Ranma abrió la boca para gritarle pero la mirada confusa en su rostro hizo que su comentario muriera al instante. Suspiró mientras intentaba controlar sus emociones. Ella tenía razón, a él siempre sus pequeñas visitas le habían agradado y ella venía seguido sin anunciarse, así que no podía saber lo inoportuna que era.
Toda esta jodida situación era culpa suya.
—Creo que deberías irte.
Una serie de emociones atravesaron el rostro de Azusa cuando las palabras de Ranma finalmente entraron en su cabeza. Estando borracha, le tomó un momento procesar lo que pasó y se dio cuenta de que él debía ir en serio con la linda chica que antes estaba ahí. La culpa por lo que había hecho rivalizó con la tristeza que la invadió. Siempre podía contar con Ranma para estar ahí y hacerla sentir mejor, incluso si solo era a nivel físico. Él siempre la había hecho sentir deseada en el poco tiempo que estaban juntos. Ahora se sentía nuevamente rechazada. Asintió y cerró la gabardina mientras se dirigía a la puerta.
—¿Estarás bien? ¿Quieres que llame a un taxi? —preguntó.
Negó con la cabeza.
—Estaré bien. No te preocupes.
—Azusa —Ranma llamó.
Se dio la vuelta y lo miró con curiosidad, viendo la expresión seria de su rostro, supo lo que iba a decir y se preparó.
—Creo que nunca más deberías hacer estas visitas.
—Entiendo. Lo lamento, Ranma —dijo de forma suave antes de irse discretamente.
El teléfono de Akane comenzó a sonar tan pronto como llegó a la estación del metro. Lo checó rápidamente para ver el nombre de Ranma llenando la pantalla. Presionó el botón de ignorar y metió su teléfono de vuelta a su cartera. Ignoró el incesante zumbido en todo el viaje a casa.
Subió furiosamente a su habitación, cerró la puerta azotándola antes de dejar caer su cartera sobre el escritorio y a ella misma sobre la cama. Sabía que se estaba dejando llevar por sus emociones; sin embargo, siempre había sido esclava de ellas, conservó el enojo gustosamente; la presión detrás de los ojos le decían que pronto sucumbiría a las lágrimas. Estaba demasiado agitada para únicamente quedarse sin hacer algo. Lo que necesitaba era un entrenamiento duro. Algo para deshacerse del filo de emociones para así poder pensar con claridad en lo que había pasado. Levantándose, agarró su desgastado gi de su armario y se cambió rápidamente antes de dirigirse al dojo.
Ranma caminaba de un lado a otro, así había estado desde que Akane salió por la puerta. Se preguntó por enésima vez esa noche cómo las cosas habían acabado tan mal. La estaban pasando muy bien, conociéndose mejor y solo disfrutando la compañía del otro. Había estado gratamente sorprendido cuando ella dio el primer paso con él. No había planeado que nada pasara entre ellos esa noche, pero con un demonios que estaba seguro que no iba a detenerse una vez que las cosas empezaron. Ningún hombre lo haría cuando una mujer tan hermosa como Akane estuviera así sentada de horcajadas.
Ir de eso, a esto.
El solo recuerdo de la mirada que le dio cuando se fue hizo que le doliera el corazón. Ella lo miró con tal desdén, como si no fuera nada más que un insecto. Se había esforzado tanto para hacerle ver que era más que un imbécil. Se dio cuenta de que en el poco tiempo que se habían conocido, la opinión que tuviera sobre él le importaba más que la de cualquiera excepto por la de su madre y hermana, lo cual decía mucho. Por una vez en su vida, encontró a alguien cuya buena opinión significaba el mundo para él. Pero parecía que otra vez estaba en su lista de mierda. Solo esperaba que lo que había pasado no hubiera destruido por completo su confianza en él.
Se detuvo y miró al animal de peluche sentado sobre la mesa de sala. Trató de tomarlo como una mala señal que ella lo hubiera dejado atrás pero cada vez que lo veía, esos ojos negros parecían burlarse de él.
Estúpido cerdo.
Ranma bajó la mirada a su teléfono, tratando de no preocuparse que ella no le hubiera contestado los textos. Le había enviado una cantidad vergonzosa de mensajes y estaba tentado de enviarle otro, pero se detuvo. Obviamente ella necesitaba más tiempo antes de que estuviera lista para hablar. Pero no podía solo quedarse ahí sentado sin hacer nada. Nunca había sido bueno en eso.
En ese momento todo lo que quería era golpear algo, cualquier cosa para deshacerse de la frustración. Así que justamente eso haría. Fue a su habitación y se cambió rápidamente antes de dirigirse al gimnasio.
Akane regresó a su habitación, cansada tanto física como emocionalmente. Había tomado un remojo rápido después del ejercicio con el cual debería sentirse refrescada pero no lo hizo. Se sentía agotada y ya no sentía el cúmulo de emociones, finalmente era capaz de pensar y procesar lo que antes había pasado.
Colapsó sobre su cama antes de meterse entre las sábanas, sintiéndose completamente deprimida. Ya que el enojo inicial se había esfumado, se encontró atrapada en una mezcla de dolor y vergüenza.
A ella de verdad le gustaba Ranma. Era divertido, amable, listo, y un poco imbécil, pero esa última cualidad lo hacía más sexy que detestable. Se había sentido atraída hacia él por mucho tiempo casi desde el momento en que lo vio en esa desastrosa primera cita. Hizo a un lado esa atracción cuando pensó que él solo era un imbécil pero una vez que llegó a conocerlo, fue cada vez más difícil luchar contra esa atracción. Se había sentido tan feliz cuando la invito a salir, porque pensó que él también la deseaba, y no solo físicamente sino que también quisiera una verdadera relación con ella.
Su cita había sido increíble, probablemente la mejor que haya tenido. Parecía que se llevaban muy bien. Jamás había sentido tanta conexión con alguien. Por una vez, su mente, cuerpo y emociones estaban todas en la misma página, gritándole que era alguien especial. Así que no vio razón para esperar para estar con él. Así que cuando estuvieron solos dio el primer paso. Nunca había sido alguien a la que le gustaran los juegos.
Esta era su primera cita, sí, mas no en el sentido tradicional. Ella nunca habría hecho algo así en una primera cita con un desconocido para ella. Pero Ranma no era ningún extraño. Eran amigos. Él se preocupaba por ella. Él deseaba más con ella.
O eso pensó.
Ahora se sentía como una idiota. Ella sabía de su pasado con las mujeres y sabía que era algo mujeriego, eso era algo que no podía ignorar con las mofas que Ryoga frecuentemente le tiraba a Ranma. No obstante las desestimó, porque pensó que era especial para él. Pero parecía que se había equivocado. ¿Ella era otra conquista para él? ¿Él la veía como alguien con quien acostarse? ¿Otra chica más en la puerta giratoria de fuck buddies?
Se mofó.
Por su puesto que él lo haría. ¿Qué más pensaría cuando ella se había lanzado a él? Estaba mortificada que ni siquiera había pensado en la protección. Ni siquiera había pensado que él no tuviera alguna.
Se sentía tan estúpida.
Cuando pensó en ello, ni siquiera podía estar molesta con él por lo que había pasado. Oh, estaba lo suficientemente molestaba por los eventos y tener a una de sus " chicas" lanzándose frente a su cara pero cuando recordó el incidente era obvio que él no tenía idea de que Azusa iba a aparecer cuando lo hizo e intentó lo mejor que pudo deshacerse de ella.
Así que de lo único que tenía que enojarse era que él estuviera viendo a Azusa al mismo tiempo que a ella. ¿Pero tenía el derecho de estar enojada con él por eso? Ella podía estar dolida por ello, lo estaba, pero había sido su primera cita; no habían hecho compromisos el uno con el otro. No hubo conversación sobre la monogamia. Solo porque ella no estuviera saliendo con alguien más no significaba que él no pudiera.
¿Y ahora eso dónde los dejaba?
¿Estaría bien para ella ser una de las quién sabe cuantas mujeres con las que se acostaba?
No, no lo estaría. Ella no era de las que tuviera sexo casual y aunque lo fuera, no lo haría con Ranma. A ella simplemente le importaba demasiado. Había observado que sus amigas habían acordado tener relaciones físicas con hombres que les importaban, sabiendo que esos chicos solo querían sexo con ellas. Pero cada una mantenía la esperanza de que eso se convirtiera en algo más. Que esos chicos de algún modo se engancharan a ellas, se empezaran a preocupar por ellas. Pero nunca sucedía. Había visto una amiga tras otra estando engañada por demasiado tiempo antes de que se dieran cuenta de lo inútil que sus relaciones eran. Cada una había estado devastada por ello.
Ella simplemente no podía hacerse eso a sí misma. Era mejor estar dolida ahora, cuando no era tan doloroso terminar las cosas. Únicamente se sentía triste que algo que apenas había comenzado pudiera terminarse tan rápido.
Ranma miró a su teléfono, deseando que sonara, pero obstinadamente permanecía en silencio. Sus pulgares puesto sobre el teclado electrónico antes de que eventualmente ponerlo sobre la superficie. No tenía idea qué decir que no hubiera ya. Incluso si lo hiciera, era obvio que ella no quería hablar con él y no quería ser uno de esos chicos no podían captar indirectas.
No importaba cuanto le molestara.
Decidió que solo iría a la cama. Tendría que tratar de explicarle las cosas y esperar a que ella estuviera dispuesta a escuchar pero terminó levantándose temprano después de una noche sin descanso. Lo primero que hizo fue revisar su teléfono, suspiró decepcionado cuando aún no había tenido noticia de Akane, a pesar que no se sorprendió ya que eran las ocho de la mañana del sábado. Puso el teléfono de vuelta en el buro y se acostó ahí mirando el techo.
Ya que sabía que era improbable que se volviera a dormir con todo lo que pasaba por su mente, decidió levantarse. Una hora después, estaba sentado en el sofá comiendo un tazón de cereal y mirando la televisión sin poner atención, cuando su teléfono sonó. Lo tomó rápidamente y suspiró aliviado cuando vio que era un mensaje de Akane.
¿Estás despierto?
Sí. Contestó rápidamente.
Ranma estaba comenzando otro mensaje, queriendo averiguar si estaba bien cuando le llegó un segundo mensaje.
¿Puedo ir a verte? Necesitamos hablar.
El hombre de la trenza gruñó en la segunda oración. Nunca antes esas palabras habían sido dichas —o escritas— a un hombre que significarán algo bueno. Pero sabía que era inevitable. Suspiró antes de contestar.
Seguro. ¿Cuando vas a pasar?
Se sentó ahí mirando a su teléfono esperando otro mensaje cuando escuchó un toquido en la puerta principal. Se dirigió a la puerta, preguntándose quién sería tan temprano. Se abrió y se sorprendió cuando vio a Akane ahí sosteniendo dos vasos para llevar.
También había sido una larga noche para la chica peliazul. Se había dormido tarde y se había levantado temprano ya que su mente se rehusó a desactivarse. Se había levantado y alistado, queriendo lidiar con la situación más temprano que tarde. No fue hasta que tocó a la puerta principal, hasta que le cayó el veinte que él podría no estar solo.
—Hola —Ranma saludó sorprendido.
—Buenos días. No estoy interrumpiendo nada, ¿verdad? —preguntó.
No creía poder soportar si resultaba que Azusa había pasado la noche ahí. Aunque ya había tomado su decisión, él durmiendo con la chica de la otra noche habría sido una clara señal de que él sentía muy poco por ella. Además, no creía que pudiera manejar otro encuentro con Azusa sin ponerse violenta.
— No, Azusa se fue poco tiempo después de que tú lo hiciste. Ella no pasó aquí la noche. Nada pasó. —Él quería que ese punto quedara bien claro—. ¿Por qué no entras?
La siguió hasta el sofá y se sentó junto a ella, dejando una exorbitante cantidad de espacio entre ellos considerando el tamaño del sofá. Se sentaron ahí de forma incómoda por un momento antes de que Akane decidiera romper el silencio.
—Creo que no deberíamos vernos más.
—¿Qué? ¿Por qué?
Él había temido que justo eso sucediera, pero cuando apareció en su puerta un pequeño rayo de esperanza floreció en él.
Había pensado que tal vez si tenía suerte solo despotricaría contra él. Pero parecía que su suerte se había agotado. La opresión en el pecho que había sentido desde anoche parecía intensificarse.
—Bueno, no salgo con chicos que ya tienen novias.
—¡Ella no es mi novia! ¡Ella ya tiene un novio!
—Oh, ¿y se supone que eso mejora las cosas? —Akane preguntó mordazmente mientras le alzaba una ceja.
—¡Sí! No. Yo... —tartamudeó antes de detenerse, tomando un momento para ordenar sus ideas—. ¿Puedes por favor darme un segundo para explicar antes de que tomes cualquier decisión?
Akane frunció el señor. Tenía en la punta de la lengua un no para así poder dejarlo y terminar rápido. Pero parte de ella necesitaba repuestas.
—Bien. Explica.
—Azusa tiene novio, ha estado con él por años. Pero Mikado ha sido un ojo y mano alegre. No sé cuántas veces la ha engañado durante estos años. Siempre es lo mismo. Él la engaña, ella rompe con él, él promete no hacerlo otra vez y ella vuelve con él. Pero antes de hacerlo, cuando descubre la infidelidad, rompe con él y viene... —se fue apagando, sin querer terminar la oración.
—Viene para tener sexo por despecho contigo —dijo Akane sin rodeos.
Ranma asintió lentamente. No era algo que quisiera admitir con ella. Nunca se había avergonzado del acuerdo que tenía con Azusa, eran adultos con consentimiento. También se preocupaba por ella, como amigos. Era difícil no hacerlo ya que siempre era tan alegre, incluso cuando se sentía triste. Pero tenerle que explicar la situación a Akane le hacía sentir como si lo que había estado haciendo de algún modo estaba mal.
—No significa nada para ninguno de los dos, ella ama a Mikado y siempre vuelve con él, ambos sabemos eso. No la he visto ni pensado en ella por meses.
Akane permaneció en silencio mientras procesaba la información. Eso confirmó su sospecha de que Ranma no tenía ni idea de que Azusa se iba a aparecer anoche y la hizo sentir un poco mejor que no la hubiera visto en meses. Eso significaba que no había tenido sexo con ella mientras se estaban conociendo. La historia también explicaba porqué la chica lucia tan triste anoche, especialmente considerando para lo que había venido. Una parte de ella se sintió mal por Azusa.
Azusa
¿Por qué ese nombre le sonaba tan familiar? Ahora que lo pensaba la chica también lucia familiar.
Azusa
Mikado
—¿Azusa Shiatori y Mikado Sanzenin? —preguntó Akane en voz alta.
—Sí, son ellos —Ranma respondió, pensando que su pregunta era para él.
—¿La pareja dorada? ¿Esos Azusa y Mikado? ¿Los candidatos para los próximos olímpicos?
—Sí —dijo con cansancio. No tiene idea de que siguiera el patinaje artístico sobre hielo.
Ranma pasó una mano sobre su rostro antes de meter las manos en los bolsillos. Observó a la peliazul con cuidado. Parecía estar menos enojada pero estaba lejos de estar tranquila.
Akane comenzó a asimilar esa información. Encontró surrealista que a ella la hubiera manoseado una de las patinadoras más famosas de Japón. Sacudió la cabeza para tratar de aclararla. Eso no era en lo que por el momento debía concentrarse. Se tomó un momento para volver a concentrase en sus ideas. La situación, aunque lucia mejor, no había cambiado mucho.
—Gracias por contármelo todo, aun así no creo que debamos vernos más.
—¿Por qué? No lo entiendo. Te dije que que no tenía idea de que Azusa iba a estar aquí y la despaché tan rápido como pude.
—Lo sé, pero no soy el tipo de persona que va a estar bien contigo saltando de mi cama a la de alguien más. No estoy bien con el sexo casual o solo ser otra chica con la que te acuestas.
—¿Eso es lo piensas? ¿Qué solo busco meterme entre tus piernas? —exigió de forma acalorada.
—¿Puedes culparme?
—Sí, sí puedo. Pensé que me conocías mejor.
—¿Así que me estás diciendo que nunca has tenido una relación de amigos con derechos con nadie? Porque que eso suena a exactamente a lo que tenías con Azusa. O que jamás te has acostado con dos mujeres diferentes al mismo tiempo, y no me refiero a un trío.
—¿Entonces que estás diciendo? ¿Me estás pidiendo algún tipo de... compromiso?
—¡No! Solo hemos tenido una cita. Pero no juego bien con otros y no comparto. Por lo cual creo que es mejor terminar las cosas de una vez.
Ranma estaba a punto de replicar pero sabía que en realidad no había mucho que pudiera decir. La mayoría de sus relaciones eran situaciones de amigos con derechos. Había ocasiones que tenía más de una mujer a la vez en su lista de booty calls ya que las chicas no significaban mucho para él.
Por segunda ocasión en esa noche se sintió incómodo por como había estado viviendo su vida. No había visto ningún daño en la manera en la que actuaba ya que él —la mayor parte del tiempo— había sido honesto de sus intenciones con las mujeres. Hubo algunas situaciones comprometedoras en las que se había metido cuando era más joven, cuando no era tan sincero con las chicas como lo era ahora, pero era joven y aprendió de esos errores. ¿Entonces por qué ahora se sentía tan culpable?
No le tomó demasiado tiempo darse cuenta que era debido a Akane. No quería que pensara mal de él. No quería que lo juzgara por su pasado, pero parecía demasiado tarde para ello. Pero aquí estaba, lista para terminar las cosas con él porque no podía confiar en sus intenciones.
Respiró profundo mientras intentaba calmarse. Ponerse a la defensiva o empezar a discutir no iba ayudar a la situación que ya era lo bastante mala. Necesitaba ser honesto con ella y explicarle la situación, pero también necesitaba hacerlo de una forma que le asegurara que a él le importaba. Si no lo hacia entonces todo en verdad acabaría y no sabía si podría vivir con eso.
—Sí, tienes razón. He tenido ese tipo de relaciones en el pasado, pero esto —la señaló a ella y luego a él—, es diferente.
—¿Por qué?
—Por ti. Nunca antes me había sentido... así por alguien.
Lo cual era tanto emocionante como aterrador para el hombre de la trenza.
—Necesitas saber que no he estado con nadie desde que te conocí, antes de eso en realidad.
Shampoo había sido la última mujer con la que había estado y había resultado ser una completa sicópata que había estado preocupado de involucrarse con alguien más por temor a que también resultaran ser tan obsesivas con él como ella. La noche en que conoció a Akane, había estado muy emocionado de irse de fiesta con sus amigos porque esperaba conocer a alguien. Ya había pasado suficiente tiempo así que lo que pasó con Shampoo no estaba tan fresco en su mente y francamente necesitaba un acostón. De hecho, había conseguido el número de una chica bastante buena que había tenido toda intención de llamar pero después se había encontrado en diferentes situaciones con Akane. Entre más la conocía, más pensaba en ella. Luego se habían dado ese increíble beso y no pudo sacarla de su mente. Así que se olvidó por completo de la chica del club. No le había dado más que un vistazo a otras chicas ya que su mente estaba llena de Akane.
No obstante no podía decirle eso ya que era muy pronto para ese tipo de confesión. Además, era demasiado vergonzoso de admitir.
La miró con expectativa, preguntándose porqué se veía tan alterada antes de entender.
—No me crees, ¿cierto? —preguntó decepcionado.
Akane estaba en conflicto. Él había dicho todas la cosas correctas. Destruyó todo argumento que tenia en contra de que ellos siguieran saliendo. Confirmando que él también sentía que había algo especial entre ellos. Este era el Ranma que había llegado a conocer, el que era honesto y sincero, por el que ella se preocupaba.
Pero no pudo evitar mas que preguntarse cuánto de eso era verdad. El incidente de anoche aún estaba fresco en su mente, sus emociones todavía estaban muy heridas.
—Quiero creerte. Lo hago. Es solo que... —respiró profundo—, ¿es extraño, no, que ya hayamos tenido tantos problemas? ¿Desde la muy mala primera cita hasta la segunda que de alguna forma terminó siendo aún peor? Se siente como una señal o algo de que no deberíamos estar juntos —terminó suavemente.
—Creo que puedes verlo así pero yo no. Nada que valga la pena es fácil y creo que esto podría valerlo. —Lo asimiló antes de añadir—: Sé que no estás segura porque piensas que solo quiero cogerte, así que descartemos el sexo.
—¿Eh? ¿A qué te refieres?
—Iremos despacio. Salir y conocernos. No tendremos sexo hasta que sea apropiado, no hasta que estés segura de que quiero más de esta relación que solo sexo.
—¿Estarás bien con ello? —preguntó incredula.
—Sí, porque tú lo vales —replicó sincero, aunque lo avergonzó admitir tal sentimiento en voz alta.
—¿Pero qué hay de las otras chicas?
—¿Qué hay con ellas?
—Me refiero a que solo porque no hayas estado con nadie desde que nos conocimos no significa...
—Fui sincero con lo que dije. No he estado con nadie más y no quiero hacerlo. No voy a arriesgar esto por una cogida.
—¿Y tendré que esperar alguna otra visita inesperada cuando venga?
—No, le dejé en claro a Azusa anoche que ya no debía venir más.
—¿Pero Azusa es?
—Akane —dijo rapidamente—, creeme cuando te digo que no tendrás que lidiar con algo así de nuevo.
Era la verdad. Aunque tenía muchas chicas con las que se mensajeaba al azar para los booty calls, Azusa era la única que venía de visita sin avisarle y eso era porque estaba borracha. Si alguna otra chica le mandaba un mensaje, le diría que no y eso sería todo.
—De acuerdo.
—¿De acuerdo? —preguntó con optimismo.
—Solo necesito algo de tiempo para pensar las cosas —dijo cuando se paró para marcharse.
Aunque ya no estaba enojada, estaba lejos de sentirse bien de la situación. Pero Ranma la había hecho sentir segura al respecto y su confesión y disposición de llevar las cosas despacio la hizo pensar que era honesto. Pero después de la tumultuosa noche que tuvo, no podía tomar una decisión tan a la ligera.
—Seguro —dijo mientras la acompañaba a la puerta, la cual abrió por ella.
—Adiós, Ranma.
—Nos vemos.
Ranma quería pedirle que se quedara para que pudieran resolver las cosas de una vez por todas, pero lo pensó mejor. Ella dijo que necesitaba tiempo y él se lo daría; si insistía en el asunto ahora, podría empujarla a la dirección contraria. Por ahora, podía aferrarse al hecho de que ella no lo había rechazado por completo. Había una chispa de esperanza de que aún tenían una oportunidad.
.
.
.
N/T: Hola a todos. Aquí está un nuevo capítulo en la que nuevamente las cosas se pusieron bastante feas para nuestros protagonistas; pero bueno, un poco de drama antes de que lleguen tiempos mejores *guiño, guiño*.
Lamento si el capítulo no está lo suficiente pulido; la verdad he tenido muy poco tiempo para avanzar con la historia. No voy dejar el fic sin concluir faltando menos de la mitad por subir, pero tardaré más de lo previsto en terminarlo.
Como siempre agradezco a todas aquellas personas que le han dado seguir/fav a la historia o mí. Así como a los lectores que amablemente se toman el tiempo para dejar sus impresiones del capítulo.
MundoFanficsInuyashayRanma: aquí la continuación de quién fue la inoportuna que los ha interrumpido. Gracias por el review, por su apoyo y promoción a la historia. Abrazos.
Lucitachan: Sí más adelante hay escenas lemon (muy buenas, por cierto), pero la autora no las ha publicado en esta plataforma. Gracias a ti por el review, espero te agrade este nuevo capítulo.
Vero.Guti: Hola, gracias por tu review, ya te habrás dado cuenta de que tenías razón y efectivamente no fue alguien agradable, especialmente para Akane, jaja. Otra abrazo de vuelto hasta Chile. Espero te haya gustado el capítulo.
Alexandraaa417: Hola, feliz año para ti también. Lamentablemente ha sido la segunda opción. Muchas gracias por comentar, espero te haya gustado está actualización.
SARITANIMELOVE: Efectivamente fue una "amiga" de Ranma la que les ha cortado la inspiración, jajaja. Ya les llegará el momento del desfogue. Gracias por dejar un review y ojalá este capítulo haya sido de tu agrado.
Mia8111: Gracias por comentar; espero te guste esta actualización.
Muchas gracias por leer. Hasta la próxima.
