Aclaración: Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi y yo los uso con cariño para saciar mi imaginación y deseo de escritora.

La historia la desarrollé basándome en el último capítulo del manga de Ranma ½. También te recomiendo leer el capítulo 357 del manga, se titula "Pequeño corazón", no es necesario para entender la lectura pero es de mis capítulos favoritos por su dulzura y lo menciono en el fanfics.

El Día blanco: En San Valentín en Japón son las mujeres quienes hacen chocolates para la persona que les gusta. El Día Blanco que corresponde al 14 de marzo los hombres les regalan chocolate a las mujeres.

Disfruta la lectura.

Un gesto dulce como un suave chocolate llegando hasta mi corazón.

El Día Blanco

Se escabulló con cuidado hacia la cocina aprovechando la silenciosa noche para poder desarrollar su plan que con tanto cuidado había elaborado en su cabeza. Se había asegurado de revisar cada habitación para verificar que todos estuvieran durmiendo, nada podría salir mal, solo debía ser lo más callado posible.

Sacó cautelosamente de su bolsa las barras de chocolate y el molde de silicona con simpáticos diseños de oso distribuidos a lo largo y ancho. En la tienda donde lo compró había encontrado diseños de molde de corazón, pero eso era demasiado cursi para él, además a Akane le encantaban los osos, recordó también que había moldes de cerdos, pero ese estaba descartado tan pronto como lo tomó cuando lo asoció a Ryoga, alias P-chan. Claramente él quería que pensara en él y no en ese "aprovechador" fingiendo ser su mascota.

Ranma se acercó a la cocina eléctrica prendiéndola, luego se deslizó por el espacio buscando la olla más grande en la cual vertió agua y comenzó a calentar. Cuando iba a poner el chocolate en un bowl para introducirlo en la olla escuchó pasos por la escalera. Su corazón dio un vuelco, apresurado apagó la cocina, metió las cosas detrás de un mueble agachándose para esconderse, nervioso de que lo fueran a descubrir y se ganara ser molestado toda la semana por cualquier miembro de la familia (eso excluía a Kasumi y Akane).

Escuchó que entró alguien con paso torpe que se acercó al lava platos, abrió el grifo y llenó un vaso con agua. Ranma con cuidado sacó la cabeza viendo la espalda de Nabiki que lucía una camisa de dormir que le llegaba sobre la cadera y un calzón que apenas cubriendo la zona, su corazón esta vez se apretujó. Si Nabiki lo sorprendía era seguro que quedaría endeudado porque lo amenazaría con que la "estaba espiando" y/o para guardar su silencio si notaba lo que iba a preparar. Cualquiera de las dos alternativas eran horribles. Maldijo por lo bajo rogando para que se fuera pronto y él pudiera continuar intentando hacer su maldito chocolate para el día de blanco.

Dio un suspiro de alivio cuando ella terminó de beber, somnolienta la vio moverse hacia la entrada para ir a su habitación, sin embargo, ella se detuvo abruptamente y sin mirarlo habló.

-Me debes 1000 yenes y me quedo callada con tu preparación de chocolate-Ella lo dijo con tono burlón. Ranma emergió de su lugar enfadado.

-Oye Nabiki, eres una manipuladora-Refunfuñó intentando controlarse para no elevar la voz, ella se volteó a mirarlo con una sonrisa triunfante.

-1500 yenes más y agrego que estas mirando en poca ropa a una inocente mujer como yo-Fingiendo dramatismo se abrazó a sí misma, sacándole la lengua- Y eso a Akane no le gustará-Canturrió bajito moviendo las caderas.

-Te detesto-Gruñó sabiendo que estaba perdido, se reprendió mentalmente, debía haber imaginado que sería imposible intentar hacer algo así en esa casa, donde todos se entrometían interfiriendo constantemente en su relación con Akane, presionándolos a casarse sin darles el tiempo para poder acercarse con calma, como él prefería.

-¿Y bien?-Empujó ella extendiendo su mano-O quieres que grite…

-Te lo daré, mañana-Dijo entre dientes y muy mal humorado.

-Buen chico-Ella le hizo el signo de la paz con los dedos y se fue muy callada de regreso a su pieza, con una gran sensación de victoria y buena suerte.

Ranma permaneció un momento quieto mirando el pasillo esperando que a alguien más se le ocurriera aparecer en la cocina con un sentimiento de querer mandar todo a la mierda.

Luego del fracaso del viaje a China para conseguir una solución a su maldición, casi perder a Akane y gritarle que la amaba pensando que no lo escucharía, el intento de la boda fallida, y negarle luego a Akane lo que había dicho, había reflexionado que ya bastaba de tonterías. Quizás nunca podría volver a ser un hombre completo, pero había algo que aun podía intentar, y era la relación con Akane.

Amaba a Akane, cuando pensó que estaba muerta se sintió como un miserable, si no había cura no importaba, pero perder a Akane era algo que solo la idea lo hacía sentir desesperado. Sin embargo, cuando ella lo encaró antes de la boda él se comportó como el idiota que era. Habían pasado tres meses desde eso y él ahora quería arreglarlo.

Akane no había vuelto a insinuarle nada más sobre ello, se comportaba normal, iban a la escuela juntos, a veces peleaban por alguna idiotez, pero había observado que ella parecía más tranquila, cuando las otras acosadoras prometidas lo perseguían, ella se adelantaba, ya no se enojaba con él, simplemente evitaba el conflicto.

Ella había comenzado a madurar, él también debía hacerlo.

Volvió a su labor de calentar el agua, luego depositó la barra de chocolate sobre el bowl que colocó en la olla. Una vez se hubo derretido lo vertió en el molde de silicona de osos y lo llevó al refrigerador.

Suspiró aliviado de haber logrado completar esa parte, cierta expectación y nerviosismo comenzaron a inundarlo.

¿Y si quedaron malos y no le gustaban?

Negó con la cabeza mientras terminaba de lavar lo que había usado, no había forma que no le gustara, él cocinaba mejor que ella. De eso no había duda.

Recordó cuando en el reciente San Valentín, tras el alboroto del colegio, Akane le dio un pequeño corazón, ella había tenido el cuidado de comprarlo porque sabía que si ella lo intentaba él terminaría directo con el doctor Tofu y con indigestión por una semana.

Sonrió ante ese pensamiento.

Ella era dulce, a su manera.

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Él se despertó primero que todos, pasó por la habitación de Nabiki deslizando un sobre con el dinero haciendo una mueca por sus ahorros, luego corrió al refrigerador sacando como un tesoro el molde de chocolate, afortunadamente ahí estaba, casi intacto. Sintió la furia emerger cuando notó que de los 10 chocolates faltaban dos.

-Podría haber sacado más, jijiji-Escuchó a su espalda la anciana voz del viejo pervertido.

-Maldito viejo-Gritó dándose vuelta para pegarle, pero Happosai se escurrió por la ventana con risa burlona-En esta casa no se puede hacer nada tranquilo-Murmuró enrabiado apresurándose en sacar del molde los chocolates e introducirlos en una caja roja que había comprado especialmente para esto-Todo lo toman, espían o se lo comen-Continuó reclamando.

-¿Qué cosa?-Se quedó petrificado al escuchar su voz, ¿Por qué justo hoy había despertado antes?, maldijo por lo bajo, ¿Acaso una simple sorpresa era imposible hacerla en esa casa?, inseguro de voltearse esperó intentando ignorarla-¿Qué tienes ahí?-La escuchó acercarse, su corazón palpitó frenéticamente de los nervios.

-Na…nada, Akane, tú solo ve a entrenar-Respondió girándose rápidamente para que no viera su caja.

-Um… no es lo que parece-Ella alzó una ceja fijando una mirada sospechosa-¿Qué escondes?

¿Es que acaso nada podía resultarle bien?

Él simplemente no quería dárselo así, ahí, quería que por una vez fuera bonito.

Respiró profundo para armarse de valor.

-Podemos… podemos vernos a las 12:00 en la plaza cercana al santuario-Dijo rápidamente, con sus manos firmemente en su espalda aferrándose a la caja y comenzando a caminar hacia la puerta.

Ella lo miró confundida ante su proposición abrupta, la vio batallar en sus ojos por intentar comprender-¿Es una cita?-Consultó cautelosa tocándose las manos nerviosa.

-Sí, una cita-Respondió rápidamente con la cara hirviendo y luego corriendo a su habitación.

Era una lástima que Ranma se perdiera la contenta y dulce sonrisa de Akane, quien se deslizó al dojo a entrenar pensando en que vestido usaría.

Akane desde aquella boda fallida había estado segura de una sola cosa, amaba a Ranma y quería compartir su vida con él, era su decisión, pero su familia constantemente los presionaba, las forzadas prometidas locas no los dejaban en paz y estaba agotada de lidiar con eso. Había decidido dejar de pelear por cada idiotez y armarse de paciencia para esperar que Ranma también tomara la elección. Ella había escuchado claramente como él aquel día en que ella casi murió el gritó que la amaba. Tenía esa certeza, se aferraba a esa certeza y por eso había decidido darle más espacio.

Quería construir una mejor relación con él. Esperaba que él también quisiera lo mismo con ella. La idea de la cita la emocionó golpeando más fuerte de lo que esperaba el saco de boxeo rompiéndolo.

-Ups-Sonrió para sí.

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Ranma miraba para todos lados nervioso, ansioso y extremadamente alerta a que nada fuera a arruinar el momento, había depositado cuidadosamente la caja de chocolate en la bolsa café que colgaba a su costado, recostó su espalda en el tronco del árbol disfrutando de su sombra, aún faltaba para primavera pero el clima estaba siendo agradable y caliente, o quizás eran sus nervios que lo acaloraban.

La vio aparecer pasando los juegos de niños, con un vestido hasta la rodilla azul claro y una chaqueta roja, en su cabello había colocado una cinta del mismo color de la chaqueta, sus mejillas sonrojadas y una sonrisa que no podía disimular la hacían ver adorable. Él la apreció conteniendo el aliento y escuchando como su corazón retumbaba en sus oídos casi anulando el ruido alrededor. Se acercó a él con las manos entrelazadas por delante con cierta timidez.

-Hola-Saludó mirándolo directamente a los ojos, él sintió que iba a explotar de nervios, quizás se lo podía dar otro día… NO, no era una opción.

Ya basta de estupideces Ranma. Se dijo para sí mentalmente dándose valor.

-Hola…te ves…te ves…-Intentó luchando para que las palabras pudieran salir naturales de su boca-Te ves…

-¿Si…?-Lo instó internamente contenta de observarlo nerviosa por ella-¿Me veo…?

-Bo-bo… tevesbonita-Logró decir apresuradamente, ella entendió la mitad de las palabras pero logró comprenderlo tras hilarlo.

-Gracias-Dijo Akane desviando la mirada al suelo sintiendo sus mejillas y manos enrojecer.

-Vamos a caminar-Le ofreció pasando sus ojos rápidamente sobre ella y luego a cualquier otro punto mientras rogaba que su rostro acalorado volviera a su color normal.

Ella asintió comenzando a caminar ambos en silencio, con el corazón agitado y el cuerpo alerta sobre el otro.

-Sabes Ranma-Comenzó ella después de un largo momento-Debo confesar… que temo que en cualquier momento llegue alguien y arruine esto-La vio juguetear con sus dedos, mirada fija al frente con las cejas un poco fruncidas-Como si no pudiera disfrutar de esto bien… porque en cualquier momento…

-Lo pueden arruinar-Completó él-Siento igual-Se aventuró a decir, deteniendo sus pasos-Akane… a mi realmente me gustaría…me gustaría poder tener más tiempo así…contigo-Él realmente se estaba esforzando por ser sincero con sus sentimientos, ya no quería más malos entendidos entre los dos.

-Siento igual-Imitó, sonriendo tímidamente-Quiero que esta sea nuestra elección no la de ellos-Soltó sosteniéndole la mirada en la que él pudo palpar determinación. Él asintió.

-Vamos a subir-Dijo espontáneamente, tomándola de la cintura y siendo jalada hacia la copa del árbol que estaba más cercano, ella hizo un chillido ahogado por la sorpresa-Aquí no lo pueden arruinar-Le dijo acomodándola en la rama con cuidado, manteniendo una mano en su espalda para poder tomarla en caso de cualquier movimiento torpe que hiciera ella.

Akane aguantó la respiración ante su proximidad, podía observar sus orbes azules con pupilas algo dilatadas por la sombra del árbol, sus ojos vagaron por su nariz y sus labios, su masculina quijada y su cuello, subieron a sus labios y regresaron a sus ojos, pudo percibir el cambio del color de su piel a uno más rojo. Ella se sentía igual, pero le gustaba. Le encantaba que él estuviera finalmente siendo más abierto con ella.

-Es un buen lugar-Finalmente se atrevió a decir, moviendo sus piernas que colgaban para disimular su nerviosismo-Y… qué era lo que me escondías en la mañana-Preguntó casualmente cuando se acostumbró a su proximidad.

-Cierto…-Ranma había quedado estático por un momento contemplando la cercanía del rostro de Akane, era tan bonita, y él siempre con sus idioteces diciéndole lo contrario, pero ya no sería así, se lo prometía. Dejaría de ser un idiota. Introdujo la mano en su bolsa y sacó la caja, con cuidado la puso entre sus manos-Hoy es…

-El día Blanco-Completó una Akane profundamente sorprendida al comprender lo que era ese regalo.

-Los hice yo…no sé si están buenos, los puedes tirar si no te gustan-Dijo intentando aparentar poca importancia a lo último.

Akane deslizó sus ojos por la caja y luego hacía él sintiendo como en su pecho se removía la emoción de felicidad, jamás habría imaginado que él tendría ese gesto, ni siquiera lo había esperado, había escuchado a sus amigas comentar sobre el día Blanco pero ella no se había hecho ninguna expectativa. Sabía que Ranma solo vivía para entrenar y ese tipo de cosas poco le prestaba atención, o quizás se equivocaba, recordando el revuelo del último San Valentín y su rostro alegre cuando le lanzó el pequeño chocolate.

-Seguro sabe mejor que alguno mío-Bromeó, aceptando después de eternos intentos que la cocina y ella no eran aliadas-Gracias Ranma-Sonrió ampliamente-Estoy muy feliz-Ranma sintió un escalofrío placentero extenderse por su columna vertebral ante sus sinceras palabras.

-Me alegra…-Se atrevió a decir, llevándose una mano al pecho instintivamente para intentar controlar su agitado corazón, juraría que en cualquier momento se salía de su lugar.

-Probaré uno-Anunció retirando la tapa de la caja con cuidado, corrió el papel emitiendo un leve gritito de emoción al ver los diferentes ositos de chocolate-¡Son tan lindos!-Exclamó encantada ante el detalle-Ranma, gracias…

-No es nada-Respondió orgulloso de sí mismo al ver su reacción y complacido de haber logrado su plan con éxito, descartando el incidente con Nabiki y Happosai, había podido hacer todo lo que había pensado.

Ella se llevó con delicadeza un chocolate a la boca sintiendo pena por comerse la cabeza del osito, degustando el sabor dulzón. Él la contempló esperando su aprobación. Ella lo miró y en respuesta se comió el resto del osito felizmente.

Ranma, se armó de valor y pasó su brazo por los hombros de Akane atrayéndola con delicadeza a su costado, Akane se sorprendió de su avance, segundos después lo aceptó feliz acomodándose mejor apoyando la cabeza en su hombro.

-Entonces… esta es nuestra elección-Dijo Akane con suavidad queriendo corroborar sus sentimientos.

-Si… quiero salir contigo…pero sería bueno que…

-Ellos por ahora no lo sepan-Asintió Akane estando de acuerdo-También lo prefiero de ese modo.

-Akane...

Ella levantó la cara para mirarlo pero se encontró con sus labios torpes chocando con los de ella, abrió los ojos sorprendida, podía ver como los de él estaban relajadamente cerrados y el sonrojo en su nariz, entonces lo imitó aferrando su mano libre en su pecho en busca de estabilidad, abriendo sus labios para invitarlo con ella a explorar el beso.

Un beso torpe, tímido y gentil.

Un beso tierno y ligero.

Un beso dulce como el chocolate.

Fin

Gracias por leer.

Hace mucho que llevaba deseando escribir algo de Ranma ½, hoy la idea vino a mi cabeza mientras revisaba escenas del ova 7- 8 (mis favoritos) y esto fue lo que surgió.

Espero dejes un reviews para saber tu opinión, me encanta leerte por aquí.

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Que tengas una linda semana.

¡Un abrazo!

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