Una historia de hermanos
De camino a la enfermería nadie se atrevía a decir algo, el ambiente era bastante tenso. Po seguía llevando en sus brazos a Tigresa, Tai Lung se había ofrecido a llevarla pero él se rehusó. Mientras caminaban, Po no podía evitar quitarle la mirada al leopardo, de un momento a otro miró a Tigresa la cual permanecía inmóvil en sus brazos y con los ojos medio cerrados.
-No entiendo porque confías en él –Le susurró con desconfianza, a lo que Tigresa solo le dirigió una mirada soñolienta –hablo enserio, sabes todo lo que hizo y aun así ¿confías en él?
-Po… sé que se ve muy extraño pero es verdad
-Pero… ¿por qué? –Preguntó incrédulo
-Agh Po no me… no me siento muy fuerte para hablar –Dijo algo débil –solo espera a que lleguemos y Tai y yo se los contaremos
-¡¿Tai?! –Exclamó Po
-¡Lung! –Corrigió nerviosa y con vergüenza –dije Tai Lung… si
Po sabía que algo había pasado entre ese leopardo y ella como para que lo tratara así, siendo Tigresa, jamás dejaría que la tocaran y mucho menos Tai Lung, quería hacerle más preguntas pero como dijo ella, pronto tendría todas las respuestas. Pocos minutos después, llegaron a la enfermería donde podrían escuchar la historia todos los maestros y curar las heridas de la maestra; Po la dejó con mucho cuidado en la cama para evitar que le doliera a lo que la felina le respondió con una sonrisa y un gracias.
-Maestro, ¿podría decirnos que hacemos aquí? –Dijo Mono
Shifu se veía algo nervioso, parecía que no le apetecía para nada hablar sobre lo que pasó hace años, pero no tenía de otra. Después de todo "la verdad siempre terminará saliendo a la luz" fue lo que le dijo Oogway cuando le pidió no volver a hablar sobre lo que pasó, y ahora era el momento de hacerlo. Suspiró para calmar sus nervios para poder comenzar, pero le dolía tan siquiera recordarla, así que prefirió pasarle la carga a otro.
-Tigresa creo que sería mejor que tú iniciaras –Dijo Shifu
-Si maestro –Dijo, no le agradaba tampoco recordarla pero se atrevió a hacerlo – Verán, todo inició el día en el que llegué al palacio de Jade…
Flashback de la historia
-Recuerdo que estaba emocionada de que al fin tendría un hogar, entré al salón de los héroes corriendo.
-¡Wow, pero que lugar tan grande! –Dijo emocionada la pequeña tigresa mientras recorría todo corriendo -¡me muero por conocer todo y a todos!
-¡Tigresa! –Grito desesperado el panda rojo deteniéndose cada 2 minutos para descansar
La pequeña felina reía y corría por todo el lugar emocionado y muy feliz; accidentalmente chocó con algo grande que la hizo caer hacia atrás. La pequeña se sobó la cabeza para mirar al ser con quien había chocado. Era una tortuga grande, mucho más grande que ella, la tortuga parecía mirarla algo risueño, aunque ella estuviera algo apenada por aquel choque entre ambos.
-¡Maestro Oogway! –Gritó Shifu mientras se acercaba a ellos corriendo
-Oh… lo siento señor –Dijo la pequeña algo apenada
-No hay cuidado pequeña –Respondió tranquilo Oogway mostrándole una sonrisa
-Maestro, mil perdones por molestarlo –Se disculpó Shifu nervioso
-Si fue un accidente –Continuó la pequeña
-"Los accidentes no existen" –Le dijo a la pequeña –si no, aun no nos hubiéramos conocido
-¡Cierto! –Dijo sintiéndose mejor –por cierto me llamo Tigresa
-Un gusto en conocerte Tigresa–Respondió amable el maestro
-Tigresa, él es el maestro Oogway –Le presentó Shifu
-¿Oogway? Wow, entonces ¿usted es una de las figuras de acción de Shifu? –Preguntó curiosa
Shifu no pudo evitar sonrojarse al escuchar a la pequeña decir eso, tal parecía que la pequeña tenía un buen oído y alcanzó a escucharlo a la perfección.
-Tigresa ¿de qué estás hablando? –Disimuló Shifu –por supuesto que no
-Es cierto maestro, también dijo que tenía una de un tal maestro… Yao en su caja, y otra idéntica guardad en una caja –Afirmo la pequeña
Shifu no podía sentirse más avergonzado de lo que ya estaba, mientras que Oogway se limitaba a reír por lo bajo por la inocencia de Tigresa. La tortuga después de un momento decidió que ya era suficiente y se decidió a hablar primero.
-Tigresa, ¿serías tan amable de dejarnos solos un momento a Shifu y a mí? –Le pidió el maestro –sirve que de paso vas yendo a conocer todo pero con cuidado
-¡¿Enserio?! –Dijo emocionada –eso me encantaría ¡gracias!
Estaba tan emocionada que no evitó el poder darle a Oogway un abrazo en su pata a lo cual Shifu se cubrió la frente con su mano, mientras la tortuga disfrutaba el abrazo de la pequeña con una leve sonrisa. Luego de dar su abrazo, Tigresa salió corriendo alegre en busca de algo más que hubiera en su nuevo hogar. Recorría todo con una gran sonrisa, saludaba a todos los que se encontraban trabajando en el palacio, con solo ver a la pequeña felina pasar saludándolos y dándoles su más grande y hermosa sonrisa, nadie podía evitar sentir una gran alegría al ver a la pequeña. Tigresa se detuvo en seco al escuchar unos ruidos que prevenían de una casa, o es lo que ella pensaba; abrió la puerta sigilosamente con mucho cuidado de no ser descubierta o podría meterse en problemas. Al entrar vio muchas máquinas enormes, pero segundos después se le ocurrió que podría ser un salón de entrenamientos, todo era gigante y simplemente maravilloso a los ojos de la cachorra.
Se sobresaltó al escuchar un grito como de furia junto con otros ruidos, ella se acercó con pasos cuidadosos para no ser vista y lo que vieron sus pequeños ojos la dejó algo emocionada. Un leopardo mucho más grande que ella se encontraba golpeando el muñeco de madera con una fuerza impresionante, sus pies por si solos comenzaron a caminar en dirección al gran leopardo. Estaba tan maravillada que no pudo decir ni una sola palabra cuando estuvo a solo un metro de distancia de él, de un solo golpe el leopardo acabó con el muñeco de madera y se quedó mirando en dirección hacia este mientras respiraba algo agotado; y ahí fue el mejor momento de que la pequeña se atreviera a hablar.
-Hola –Dijo con la voz más dulce, que le salió accidentalmente aguda y tierna
Tai Lung miró despacio y con una cara confundida en dirección a la pequeña felina que lo miraba con una tierna sonrisa, al ver bien a la pequeña no pudo evitar darle una sonrisa amable.
-Hola, ¿Cómo te llamas pequeña? –Dijo el leopardo en un tono amable
-Me llamo Tigresa
-¿Tigresa? Es un lindo nombre Tigresa
-¡Gracias! Es la primera vez que me lo dicen –Dijo la pequeña, mientras el leopardo reía bajo por la ternura que enseñaba
-Y dime Tigresa, ¿Cómo llegaste aquí? –Preguntó el leopardo con una amable sonrisa
-Pues Shifu me trajo, el me adoptó –Dijo emocionada –y ahora viviré aquí
-¿Enserio, Shifu te adopto? –Preguntó Tai Lung
-Sí, es un lugar increíble –Dijo con entusiasmo –él se quedó platicando con el maestro Oogway y me dijo que podría ir a recorrer el lugar
-¿Y qué te parece pequeña?
-¡Es asombroso! Nunca pensé vivir en un lugar tan grande y hermoso. Todo me parece fantástico… solo espero tener hermanos
-¿Hermanos?
-Sí, siempre soñé con tener un hermano –Dijo soñadora –espero que si tenga y que le agrade
-Yo pienso que ya le agradas
-¿Enserio, pero cómo lo sabes? –Preguntó sorprendida
-Bueno porque yo seré tú hermano mayor
-¡¿Enserio?! –Dijo sorprendida
-Pues solo si te gustaría
-¡SI! –Gritó la pequeña lanzándose a los brazos del leopardo sumamente feliz
Tai Lung solo se dedicaba a abrazar a su nueva hermana algo entusiasmada. También él de pequeño se sentía solo y deseaba tener alguna compañía, con el tiempo lo había superado pero con la llegada de Tigresa ese sentimiento volvió a él; la pequeña le parecía una niña sumamente única, la perfecta hermana que tanto deseó. Decidió terminar antes de lo normal su entrenamiento para terminar de enseñarle el lugar a Tigresa, el último recorrido fue a las habitaciones, donde Tai Lung le dejaría escoger su cuarto.
-Y bueno, ¿Cuál te gustaría que fuera tu habitación?
-Espera, ¿puedo escogerla? –Pregunto sorprendida
-Por supuesto que sí –Le dijo sonriente el leopardo –hay exactamente 6 habitaciones para que escojas la que más te guste… ¿pasa algo malo?
-Es que… nunca había tenido una habitación -Dijo con algo de nostalgia –mi "habitación" era un lugar frío y pequeño, la puerta era de hierro, era tan pesada que me costaba mucho trabajo empujarla para poder salir de ahí
El leopardo estaba bastante asombrado sobre lo que contaba la pequeña. Toda su vida había vivido en el palacio lleno de bastantes comodidades y con libertad, no podía imaginarse a la pequeña felina en ese cuarto. Dejó ese asunto de lado para darle una tierna sonrisa a Tigresa.
-Bueno, ahora puedes escogerlo –Le dice de forma amable –pero yo te recomendaría el cuarto al fondo a la derecha
-¿Enserio, por qué? ¿Tiene algo de especial? –Pregunta curiosa
-Bueno, tiene de especial que está frente al mío –Le dice el leopardo –así si necesitas algo estaré frente a ti y no estaremos tan distanciados, ¿te parece?
-mmm… -Finge pensarlo la felina –yo creo que… ¡sí!
La pequeña instantáneamente abrazó la pierna del leopardo con un poco de su fuerza, mientras que por otro lado, Tai Lung disfrutaba del afecto de la felina. "Vaya, para haber vivido mucho tiempo en la soledad y el rechazo, parece una niña con un gran espíritu" pensó el leopardo. Al entrar a su cuarto, Tigresa quedó maravillada. Su habitación estaba justo como ahora, no había cambiado nada. Tai Lung bajo la mirada para encontrarse con una pequeña felina maravillada, unos segundos después dio un chillido de alegría y corrió por su cuarto, para finalmente aventarse a su cama. El leopardo no puedo evitar soltar una pequeña carcajada ante la emoción de su nueva hermana.
-Veo que te gusta
-¡Esta lindo, me encanta! –Dijo saltando en su cama haciendo piruetas –me gusta este cuarto, ¡es fantástico!
Tigresa de inmediato fue corriendo en dirección al leopardo para saltar dándole un tierno pero brusco abrazo. Tai Lung nunca se había sentido tan feliz en su vida. Apenas hace una hora había conocido a su nueva hermana y ya la estaba adorando.
-Te quiero Tai –Dijo de repente la pequeña
Tai Lung volteó a ver a la pequeña que se acurrucaba en su pecho sintiendo su pelaje. Sonrió, en verdad estaba amándola.
-Yo también te quiero, mi pequeña Tigresa
…OOOoOOO…
Pasaron varios meses desde que la pequeña felina había ido a alegrar el Palacio de Jade, Tai Lung y ella se habían hecho sumamente unidos. Él le ayudaba a mejorar su técnica en el kung fu, pero la pequeña Tigresa al no lograr algún movimiento se entristecía y se ponía a llorar a lo cual Shifu la consolaba diciéndole que jugaran una rato damas chinas (si como en la Guardería del Kung Fu) también de vez en cuando la pequeña tenía pesadillas sobre su vida en el orfanato, personas gritándole que era un monstruo y muchas más que asustaban a la cachorra; pero Tai Lung siempre la escuchaba y lo más que podía hacer era, ir a su cuarto a consolarla. Pero también el leopardo no la tenía fácil. Ese mismo día iría con Oogway para saber si él sería el Guerrero Dragón lo cual lo ponía bastante nervioso.
-¿Tai? –Pregunto la pequeña
-¿Si? –Dijo dando vueltas
-No importa lo que paso hoy, siempre serás mi hermano
Pausa de flashback
-Wow –Dijeron Po y los furiosos
-Ya había olvidado cuando te dije eso –Le dijo Tigresa a Tai Lung
-Quizás no lo creas, pero… yo nunca lo olvidé –Dijo mirándola a los ojos con una mirada ¿tierna?
Silencio. Un silencio incómodo. Todos estaban impactados por la respuesta del leopardo que pensaron que jamás tendría ese tipo de sentimientos hacia alguien y menos si ese alguien fuera Tigresa. Al notar la tensión en la habitación, un insecto decidió romper con el hielo.
-Y… ¿Qué fue lo que paso después? –Pregunto Mantis curioso
-No creo que yo sea la indicada para relatar esa parte –Dijo Tigresa
-Creo que es mi turno, de contarles –Dijo sin dejar de ver a la felina
De vuelta al flashback
-Ese mismo día fui al salón de los héroes, ese día Oogway me diría si de verdad sería el Guerrero Dragón. Pero todos ya saben lo que sucedió. Siempre tuve un gran problema con mi ira, a veces ni siquiera podía controlarla o simplemente aparecía en el momento menos esperado. A veces Tigresa era la única que podía hacerme entrar en razón. Pero ese día no pude controlarme, destruí gran parte del Valle de la Paz y subí a toda velocidad al Palacio de Jade. Estaba decidido a ir a reclamar lo que se me negó, pero en el caminó alcancé a escuchar ruidos que provenían del salón de entrenamientos. Entré sigilosamente cuidando de no ser visto, para darme cuenta que mi hermana se encontraba practicando. Me quedé un segundo a verla entrenar, el solo mirarla me había logrado calmar un poco, pero ya estaba decidido a lo que haría, solo que iba a hacer algo antes.
-Hola pequeña –Dijo Tai saliendo de su escondite
-Ah, hola Tai –Dijo algo cansada
-¿Cómo va esa técnica? –Dijo su hermano son una sonrisa
-Aún no logro hacerlo –Dijo sentándose en el suelo –Shifu dice que me saldrá cuando tenga que, pero quiero lograrlo para ya estar lista… no creo lograrlo
-Oh, vamos no te des por vencida –Dijo Tai sentándose junto a ella en el suelo –pronto lograrás hacerlo, ya lo verás
-Es que quiero ser igual que tú –Dijo la pequeña conmoviendo el corazón del leopardo –eres increíble en el kung fu y me encantaría ser tan fuerte como tu
Tai Lung se quedó conmovido, la pequeña con solo esas palabras hizo reflexionar al leopardo sobre lo que hizo y estaba a punto de hacer, pero ya estaba decidido a lo que haría, solo quería asegurarse de que estuviera bien su hermana.
-¿Sabes? Creo que ya es demasiado tarde –Dijo Tai –es mejor que te vayas a la cama
-Pero quiero seguir entrenando, no me iré hasta lograrlo –Dijo bostezando
-Ya estás muy cansada, ven te llevaré
-Bueno, está bien –Dijo alzando sus brazos para que así su hermano la cargara en sus brazos para llevarla a los dormitorios
Mientras llevaba a su pequeña hermana en sus brazos hacia sus habitaciones, Tai Lung pensaba en lo que estaba a punto de hacer ¿de verdad estaba dispuesto a eso? ¿Iba a de verdad reclamar algo que posiblemente no le pertenecía? Esas eran las unas de las dudas que rondaban en su cabeza, pero la que más se repetía sin para era "Tigresa." ¿Cómo podría vivir la pequeña sabiendo lo que estaba a punto de hacer su hermano? Era de las personas a las que más admiraba, era él y Shifu a quienes les tenía el más grande respeto y admiración, y ahora iba a hacer algo que quizás dejara de pensar eso de él. Llegaron a los dormitorios, sin perder tiempo Tai Lung entró al cuarto de Tigresa y la recostó suavemente en su cama tapándola bien con las cobijas, éste estaba a punto de irse hasta que escuchó la aguda y adorable voz de su hermana.
-¿Tai? –Dijo la pequeña
-¿Si? ¿Qué pasa nena? –Le preguntó dándosela vuelta hacia a ella sonriéndole
-¿Podrías contarme un cuento?
-¿Un… cuento? –Preguntó extrañado
-Sí, una vez en el orfanato escuché que a los niños, antes de dormir se les debe contar un cuento
-¿Y quieres que te cuente por eso uno? –Le dijo a lo que ella asintió –está bien
-Espero sea bueno
-Créeme, te gustará –le Dijo con una sonrisa
-Ja ja ja, ¡ya empieza! –Dijo divertida
-Está bien –Dijo Tai empezando –Había un vez, una hermosa niña tigre
-¡Esa soy yo! –Gritó entusiasmada
-¡Shhhhh! ¡Es una historia, se supone que no puedes hablar!
-Ja ja ja –Rio a causa de la cosquillas que le provocaba su hermano –Tai
-Está bien, pero no hables –Dijo fingiendo molestia –Era un niña con un gran espíritu, era valiente, leal, cariñosa, súper risueña y con un enorme corazón, pero tenía un pequeño problema, todos le tenían miedo por ser diferente a los demás. Un día, ella les demostró a todos de lo que era capaz, años después se convirtió una maestra del kung fu, la mejor de todas, y ella junto con su hermano protegían al valle entero, ellos eran el mejor dúo de combate de toda China, eran invencibles, y así fueron recordados eternamente, como los héroes más grandes de toda China. Fin.
-¡Wow! Pero, ¿qué hay del príncipe? –Pregunto la pequeña
-¿Él que? –Preguntó incrédulo –no, no hay príncipes en esta historia
-O ¿su amor verdadero?
-Pero ¿Por qué quieres eso?
-No lo sé, cuando sea grande quiero poder amar y ser amada –Respondió Tigresa
-Pero ya eres amada –Dijo Tai acercándose hacia ella –por ejemplo, yo te amo, hermanita –Dijo para luego dejarle un tierno beso en su frente –descansa Tigresa
-Descansa, Tai –Dijo la pequeña acurrucándose en su cama
Tai Lung estaba a punto de salir por la puerta olvidando por completo lo que iba a hacer antes de ver a Tigresa, pero en ese instante la pequeña tigre dijo unas últimas palabras antes de quedar por completo dormida, palabras las cuales dejaron en shock al leopardo.
-Te quiero Tai…mi Guerrero Dragón
El leopardo se giró rápido para darse cuenta que la pequeña ya estaba dormida profundamente. Esas últimas 3 palabras lo hicieron sentir gran furia, no hacia ella, sino a quienes le negaron lo que le pertenecía a él, o es lo que pensaba. No podía fallarle a Tigresa, él le hizo creer que sería el Guerrero Dragón, al igual que hizo Shifu con él. Volteó una última vez a ver a su hermana que dormía plácidamente en su cama bien acurrucada.
-Sin importar que pase, volveré por ti… hermana –Dijo para salir corriendo directo hacia el salón de los héroes
Fin del Flashback
Todos estaban en completo silencio. Nadie se atrevía a decir algo después de esa historia, de tanto silencio incómodo, Tai Lung fue el que se decidió a hablar.
-Y bueno, creo que todos ya saben que sucedió después
-Pero si de verdad querías a Tigresa ¿por qué hiciste todo eso, sabiendo que ella jamás te perdonaría? –Preguntó Po
-¿De qué estás hablando?
-Sí, venciste a los furiosos sabiendo que ella era parte de ellos y que podrías herirla –Dijo Po algo enfadado –si de verdad la quisieras…
-Espera, Tigresa ¿les contaste a todos lo que sucedió después de que aparecí frente a ustedes? –Dijo el leopardo
Tigresa estaba bastante nerviosa, no era común que ella estuviera de esa forma, pero al recordar lo sucesos que tuvo con su hermano hace ya varios años la hizo sentí indefensa. Nunca dijo nada sobre lo que pasó esa vez, ni siquiera a Shifu, y ahora tenía que pagar sus consecuencias.
-Tigresa… ¿por qué no se los dijiste? –Dijo confundido
-¿Decirnos qué? –Dijo Shifu sin entender
-¿Tampoco se lo dijiste a Shifu? –Dijo viendo a la felina la cual solo evitaba su mirada
-¿¡Qué querías que hiciera, eh!? –Dijo harta -¡Decirles que amenazaste con destruir a Shifu y luego llevarme contigo! ¿¡Eso era lo que querías!?
-¿¡QUE?! –Exclamaron todos
-¡Esperen! –Dijo Tai alzando sus brazos en son de paz –si van a golpearme por eso, déjenme explicarles lo que en verdad pasó…
Flashback del puente de la esperanza (lo que debió pasar en kung fu panda 1)
-Shifu los entrenó bien –Dijo Tai Lung para luego paralizar a Mono con su ataque de nervios, a lo que los demás solo se sorprendieron –pero no lo suficiente
Tai Lung terminó paralizando a todos los furiosos, todos menos a Grulla el cual estaba confundido.
-Llévatelos al Palacio de Jade y dile a Shifu, que si los guerres más fuertes de China no pudieron detenerme ¿Qué le hace pensar que el tal Po lo hará? –Dijo amenazante
-S-sí, enseguida –Dijo Grulla tratando de cargar a sus amigos uno por uno
Tai Lung estaba por irse, pero se detuvo al ver a cierta felina paralizada en el suelo. Lo pensó muy rápido, pero estaba muy decidido "Todo por ella" pensó el leopardo. Sin previo aviso, tomó a Tigresa del suelo para luego cargarla en sus brazos.
-Me quedo con ella –Dijo acariciando la mejilla de la felina
-¿Qué?
-Ya me oíste –Exigió el leopardo –puedes llevarte a todos menos a ella
-¡No! ¡No volveré sin ella! –Reclamó Grulla -¡Me los llevaré a todos!
-Bien, bien… -Dijo pensando en que hacer –tu ganas pajarito, te la llevarás también, pero antes voy a hablar con ella
-No, será ahora o tendré que… -No pudo terminar a causa de ser paralizado por un leopardo bastante harto de sus reclamos
-Bueno, creo que ahora ya es seguro
Se acercó a un pilar de piedra que se hallaba detrás de él y recargó la espalda de Tigresa contra esta. La miró fijamente unos segundo, viendo cuanto había cambiado; la última vez que la había visto había sido la noche en la que trató de robar el rollo del dragón, y en una cartel anunciando a los nuevos 5 furiosos, aunque no sabía bien si era ella, había cambiado tanto que pensó que se trataba de una nueva alumna del palacio. Hizo unos cuantos movimientos hasta que Tigresa quedó des paralizada. Al despertar, la felina miró confundida a su alrededor y a su viejo hermano, trató de huir lejos de él, pero Tai reaccionó rápido y la detuvo sujetándola de ambos brazos u una sola mano. Tigresa decidida a separarse de él, trató de darle un rodillazo, fue en vano ya que el leopardo sujetó su pierna antes de que lo golpeara.
-Gusto en verte, Tigresa –Dijo con una sonrisa maliciosa -¿Cuánto ha pasado, eh? Apenas te reconocí
-¡Basta! Déjame ir a mí y a mis amigos –Dijo intentando zafarse de su agarre
-¿Qué, acaso no estás feliz de verme?
-¿¡Debería de estarlo!? –Reclamó enojada -¿¡Después de lo que hiciste, crees que puedes escapar de prisión y volver como si nada!?
-Algo por el estilo –Dijo sonriendo de forma burlona
-¡Eres un imbécil! –Gritó fastidiada
-Sí, sí, si… escucha, la única razón por la cual estás viva al igual que tus amigos, es que eres mi hermana
-Yo no soy tu hermana –Dijo la felina –no lo soy y nunca lo fui, y si vas a hacerme algo pues mejor hazlo ahora
-Con gusto pequeña –Dijo de forma maliciosa –solo que lo haré con una condición… quiero que vengas conmigo
-¿Qué me vaya contigo? ¡Debes de estar loco! –Dijo alterada –Antes muerta que irme contigo
-Bueno, pero piénsalo –Dijo Tai –mi idea es ir al palacio a reclamar lo que me pertenece de una buena vez
-¿Y yo que tengo que ver? –Dijo preguntó algo curiosa
-Bueno, quizás habrá una pelea y si la hubiera… no creo que quisieras que Shifu saliera mal, ¿o sí?
-¿Qué? No, no –Se repitió incrédula –no puedes hacerlo, él… él es tu padre
-Lo fue, hasta que ese día –Dijo con furia –ahora el rollo y tú es lo único que me interesa. Así que, si no quieres que Shifu salga herido tendrás que hacer lo que te diga
-Agh, ¿Qué es lo que quieres que haga? –Dijo derrotada
-Cuando estén en el Valle de la Paz, quiero que vayas a tu habitación, me esperes ahí con tus cosas listas para irnos y que no salgas hasta que yo llegue, ¿entendido?
Tigresa estaba completamente asustada. Su hermano, su admiración de su niñez, aquel quien le demostró siempre cuanto la quería, estaba amenazándola con lastimar a su padre para que pudieran huir juntos. Al no recibir respuesta, comenzó a incrementar más fuerza en ella contra el pilar de piedra, lo cual hizo asustarla.
-Dime que si –Dijo malicioso
-Yo… a… s-si –Tartamudeo temerosa
-No, quiero que me digas "si, hermano" –Dijo con enfado
-…Yo…yo… yo…ah…
-¡Dímelo! –Gritó desesperado, ahora apretando sus muñecas
-S-si…estúpido… hermano –Dijo conteniendo las lágrimas
-Bien hecho hermosa –Dijo con una sonrisa victoriosa –ahora duerme un rato, te veré pronto
Tigresa no pudo reaccionar antes de que su hermano la noqueara tocándole un nervio, haciendo que ella cayera inconsciente en sus brazos. Tai Lung Solo podía admirarla, se veía tan en calma, pacífica, hasta podría decir que se veía tierna. La cargó en sus brazos, como cuando era una niña, solo que ahora había crecido y no era tan pequeña como antes. Sin soltarla, despertó a Grulla el cual estaba confundido, no pudo oír nada de la conversación que tuvo con su hermana, pero si se puso tenso al ver al leopardo cargando a su compañera.
-Bueno, supongo que ya hablaste con ella –Dijo Grulla –ahora, déjala
-Agh… bien –Dijo acostándola en el suelo para de que Grulla la tomara, lo cual no tardó en hacer éste, debido a su desconfianza contra el leopardo. De inmediato, tomó a los demás furiosos y alzó rumbo hacia el Palacio de Jade.
Mientras que Tai solo observó a su hermana que se alejaba en las nubes, al ya no ver rastro de ellos, continuó hacia su destino corriendo en 4 patas.
Pausa del Flashback
-Alto, Grulla ¿por qué nunca dijiste nada? –Preguntó Mono curioso
-Bueno, no creí que fuera algo importante
-¿Qué no fuera algo importante? Por favor ¡Tai Lung quería llevársela, era muy importante! –Reclamó Po
-Está bien, admito que me equivoqué, lo reconozco y en verdad lo siento
-Grulla, no tienes que sentirte culpable –Dijo Shifu –no sabías lo que sucedía y no tienes la culpa
-Gracias maestro –Dijo Grulla haciendo una reverencia
-Ahora, Tigresa cuéntanos ¿Qué sucedió luego? –Dijo Shifu
-Agh, está bien
De vuelta al Flashback
-Sabía que sería muy mala idea, pero ¿Qué más me quedaba? Había estado pensando en lo que me dijo, estaba pensando en que de verdad debía de hacerlo, pero luego me entro algo más a la cabeza. Soy una maestra del kung fu, la líder de los cinco furiosos, y no podía irme, no iba a rendirme. Decidí no hacer lo que me dijo, y afrontarme contra lo que me hiciera. Shifu en parte fue su padre y no creí que de verdad fuera a lastimarlo. Decidí mejor ayudar a los aldeanos a evacuar el valle, tal vez solo así haría lo correcto… Pero no todo salió de acuerdo a mi plan. Cuando ayudaba a unos conejos con su carreta, uno de los niños de ahí, saltó de la carreta y se fue corriendo por los arbustos.
-¡Hijo ven aquí, no es seguro! –Gritó su padre desesperado y preocupado
-Descuide, yo iré por él –Dijo Tigresa
-Muchas gracias maestra Tigresa –Dijo haciendo una reverencia, a lo que ella asintió
Tigresa se metió a los arbustos en busca del pequeño travieso. Al atravesarlo de dio cuenta que se trataba de una especie de sendero muy largo, a lo que decidió buscar al conejo más rápido, o podría haberse ido siguiendo el sendero. Tigresa se detuvo un momento mirando a su alrededor pensado en donde pudo irse.
-No pudo haber ido muy lejos –Se dijo a si misma -¿Dónde podrá estar?
-Buscabas… ¿esto? –Dijo una voz a su espalda
Al voltearse vio al mismo Tai Lung frente a ella sujetando al conejito con una de sus manos. El pequeño no entendía nada de lo que pasaba, ¿Cómo no culparlo? Estaba metido en un lío entre hermanos del cual no tenía idea de que se trataba y de cualquier forma lo metían en eso.
-Bájalo –Reclamó Tigresa calmada
-Y ¿por qué debería de hacerlo? –Dijo el leopardo
-Porque esto es entre tú y yo
-¿Qué pasa si no lo hago? –Dijo malicioso
-Vamos, podrás ser muchas cosas pero yo sé que a pesar de eso, no lo lastimarías ¿o sí? –Dijo triunfal al ver la expresión de su hermano –y si no tendré que detenerte
-Mmmm… bien, tu ganas –Dijo bajando al pequeño al suelo, éste al estar a salvó se dirigió corriendo hacia la maestra
-¿Estás bien? –Dijo Tigresa
-Sí, lo siento maestra –Dijo el pequeño afligido
-Ya no importa –Dijo calmada –será mejor que vayas con tus padres, deben de estar preocupados, si preguntan por mí diles que en un rato estaré por allá pero que continúen
-E-está bien –Dijo el pequeño nervioso
Tigresa se dio vuelta para ver que el conejito se fuera sin ningún problema, y así lo hizo perdiéndose en los arbustos. Antes de poder moverse, Tai Lung la derribó tirándola al suelo y sujetando sus muñecas con la intención de que no escapara.
-¿Qué creías, eh? ¿Qué no pensé que ibas a irte sin decirme? –Reclamó molesto, a lo que Tigresa no respondió y solo decidió a forcejar
-¡Contéstame! –Gritó histérico golpeando el suelo cerca de la cara de su hermana. Tigresa solo podía retener las ganas de llorar y dejó de forcejar, nunca en su vida se había sentido tan mal, se sentía amenazada, como la presa
-Agh… por favor ya basta –dijo entre sollozos la felina
En ese momento, Tai Lung se sintió como si una daga le atravesara el corazón. Frente a él estaba la persona más importante en su vida, su razón de hacer lo correcto… sólo que se equivocó, se equivocó de la peor manera posible; y ahora, estaba sufriendo por su culpa. No era el único, Tigresa también. Su hermano era el ser que más amaba ahora estaba haciéndole daño. No pudo resistir más y soltó unas lágrimas con un gran dolor y pánico. Tai no pudo resistir más ante lo que veía. Levantó a Tigresa del suelo rodeándola con sus brazos para evitar que escapara. Con su mano derecha, acarició la mejilla de Tigresa para calmarla un poco, y también aprovechó para secar esa lágrima que bajaba por la mejilla de la felina.
-Escucha, sé que crees que soy alguien malo, y no te culpo –dijo Tai –pero tengo miedo de que algo peor te pase por lo que estoy haciendo y creo… creo que es mejor que estés conmigo
Con sus brazos, acercó a la felina más hacia a él, para poder depositarle un tierno beso en la frente. Tigresa sólo trataba de no hacer más movimientos para evitar sacar el carácter explosivo de su hermano, lo cual la hacía temblar por completo. Comenzó a acercarla mucho más a su cuerpo, convirtiéndolo en un tierno abrazo, o al menos lo era para el leopardo. Tigresa estaba que temblaba de miedo y lo menos que sentía sobre el abrazo era cariño, sólo se dejó abrazar mientras una lágrima bajaba por su mejilla. Con lentitud, Tai tocó uno de los nervios de la espalda Tigresa dejándola inconsciente, y haciendo que ésta callera sobre sus brazos. El leopardo de ojos dorados, subió a un gran árbol que había cerca de ellos con su hermana ya desmayada en sus hombros. Ya estando arriba, Tai la recargó en el tronco del árbol, enredándola entre algunas enredaderas que había en éste. Sin que nadie lo viera, comenzó a hacer los pasos del chií e, dirección a donde se encontraba su hermana, y como si de magia se tratara, las enredaderas comenzaron a crecer, atando con más fuerza a la felina que yacía inconsciente atada en estas.
-Sé que no es la mejor forma de mantenerte a salvo, pero es lo mejor que puedo hacer –dijo Tai –no quiero llevarte, eso es algo que tengo que hacer solo. Pero descuida pequeña… sin importas que suceda hoy, te encontraré y volveremos a estás juntos… lo prometo
Dicho esto, Tai saltó del árbol, para después salir corriendo en dirección al Palacio de Jade, donde su destino ya estaba esperándolo.
Fin del Flashback
-Y bueno, ya conocen lo demás de la historia –dijo el leopardo
-Espera ¿tú ya sabías manejar el chií? –preguntó Po incrédulo
-Una vez vi a Oogway practicarlo y le pedí que me enseñara –dijo Tai –pero no de una forma tan increíble como tu panda, o como Kai
-Alto ¿conociste a Kai? –pregunto Tigresa
-¿Si lo conocí? Fui uno de sus zombies de Jade
-Jadembies –susurraron Po y Mono
-Pero ¿por qué nunca te vimos cuando peleamos con los demás? –preguntó Grulla
-Porque él quería sacarme en un momento indicado –dijo Tai –tal vez para confundirlos o algo así
-Oh, eso tiene sentido –dijo Mantis
-Pero Tigresa ¿Cómo saliste de eso? –preguntó Po
-Cuando desperté, tardé un poco pero con una de mis garras comencé a cortar las enredaderas que me sujetaban –dijo la felina –y sólo salí como si nada y ayudé a unos conejos con su carreta
-Eso sí que no tiene sentido –dijo el insecto
-Pero algo que no entiendo para nada es ¿por qué estás aquí? –preguntó Víbora
-A mí tampoco me lo dijiste –dijo Tigresa
-La verdad tampoco estoy seguro por qué –dijo Tai –cuando desperté creí que estaría en el Reino de los Espíritus, pero desperté en las ruinas de una casa en la aldea de los pandas
-¿Qué? –exclamaron todos
-De hecho los vi a todos desde lejos –les contó –en una de mis patas, encontré esto
De su pantalón, Tai les mostró el pétalo rosado que tenía escrito el mensaje que al parecer Oogway le había dejado al leopardo.
-Es la letra y firma de Oogway –dijo Shifu
-Significa que ¿Oogway quiere darle otra oportunidad? –pregunto Po
-Al parecer si –dijo Tigresa con firmeza
-Escuchen, se bien que es lo que piensan de mí, y no los culpo –dijo el leopardo –pero deben de entender que he cambiado, estando muerto hablé con Oogway y otros maestros, y ellos me ayudaron a comprender mi error, me ayudaron a cambiar mis defectos. Créanme he cambiado
Todos se miraron entre ellos indecisos. No sabían bien si era buena confiar en el leopardo de ojos dorados, pero para ellos se veía muy honesto, quizás si había cambiado.
-Por sus expresiones debo de suponer que no están deacuerdo –dijo Tai
-No es eso sólo… -dijo Po
-Lo entiendo bien panda –dijo –sé que por lo que hice perdí mi honor y mi lugar en este palacio, y comprenderé bien si no me creen… será mejor que me retire
Tai decaído, dio la vuelta en dirección a la salida. Él sabía bien que lo que había hecho era imperdonable y que no se merecía el perdón de nadie, sin embargo, había alguien que tenía una esperanza de que él ya no era malo.
-¡Espera! –grito la felina
El leopardo dio vuelta, viendo a su hermana parada recargándose en la pared para evitar no perder el equilibrio. Con paso débil, Tigresa se acercó a él, queriendo verlo a los ojos. Pero de un momento a otro, ésta perdió fuerzas y se desplomó; Tai la sujetó antes de que tocara el piso, y la levantó de forma en la que pareciera un abrazo.
-No puedo creer que diga esto, pero… -dijo la felina con voz agotada –quiero que te quedes
-¡¿QUÉ?! –exclamaron todos
-¿Qué? –dijo Tai sorprendido –Tigresa, yo no tengo perdón de lo que hice
-Tal vez –dijo Tigresa –pero tienes mi confianza, y tengo fe en ti
Todos se quedaron con la boca abierta ante las palabras de la felina. Viendo la frialdad que solía demostrar la felina ante todos, era demasiado sorprendente creer lo que habían escuchado.
-¡Oh Tigresa! –Dijo Tai, seguido de esto la alzó del piso, dándole un muy emotivo abrazo mientras daba vueltas y daba brinquitos en su lugar como un niño pequeño –no puedo creer que estés diciendo esto, yo…
-Alto, yo no dije que te perdonaba –dijo haciendo que el leopardo se detuviera de golpe, volteando a ver a la felina a los ojos confundido –dije que tenías mi confianza y que tenía fe en ti, mas no dije que estabas perdonado
-Es que yo creí que… -dijo con el ánimo bajo, bajándola al suelo con cuidado, pero sin soltarla
-Sé lo que creíste –lo interrumpió la felina –pero la verdad es que no se si en verdad deba de hacerlo. Me hiciste mucho daño en el pasado y… necesito tiempo para adaptarme
-Entiendo –dijo con ánimos un poco más altos –tranquila, te demostraré que he cambiado, que soy otro Tai Lung, te sorprenderás hermanita
Tigresa ante las palabras del leopardo, podría jurar que no se trataba de ese leopardo de ojos dorados, pero de forma increíble todo lo que veía era real.
-De hecho, comenzaré a demostrártelo ahora –dijo cargándola estilo princesa, se dirigió con ésta en brazos y la acomodó de forma suave en la camilla –voy a curarte… sólo un poco, o me quedaré sin mucha energía
El leopardo comenzó a mover los brazos haciendo los pasos de la maestría del chií, nadie entendía que haría ni siquiera Tigresa, la cual estaba algo preocupada. Seguido de terminar los pasos, dirigió ambas palmas en dirección a la felina, para que después como si de magia se tratara, salió una luz dorada, casi igual de brillante que el sol. Al salir la luz, ésta se dirigió hasta la felina, para luego posarse en su pecho e introducirse dentro de éste. Al momento, Tigresa sintió un gran alivio de bienestar, se sentía por completo curada; Tai le dio una sonrisa sincera, con unos ojos que reflejaban un total cariño.
-Espero te sientas mejor –dijo el leopardo
-Estoy… bien, supongo –dijo para luego intentar levantarse de la camilla
Al levantarse por completo, notó que ahora podía ponerse de pie con menor esfuerzo, al instante trató de caminar, pero al no tener por completo todas sus fuerzas se inclinó de dolor. Po al instante, la sujeto de los hombros cuidando que no volviera a caerse, haciendo que el ambiente se volviera algo tenso.
-Ten cuidado, aun no te recuperas por completo –dijo Po con una sonrisa
-Po tiene razón, Tigresa –dijo Shifu –Tai Lung te sanó un poco con su chií, pero no significa que estés por completo recuperada
-Perdóneme maestro –dijo Tigresa aún en brazos de Po
-Creo que sería mejor que te vayas a descansar amiga –dijo Víbora –así recuperarás por completo tus fuerzas
-Víbora tiene razón –convino Shifu –es lo mejor Tigresa, pero no irás sola alguien te acompañará
-Por supuesto Shifu –dijo Tai Lung –la llevaré con cuidado
-Ahh… creo que sería mejor si lo haces tú Po –dijo rencoroso
-Oh, está bien maestro –dijo Po entendiendo la indirecta de su maestro contra el leopardo
-Bueno… cuídala bien panda –dijo sujetando a Po del hombro, como suele hacer Tigresa
-Descuida lo haré –dijo con una sonrisa algo forzada
HOLA AMIGOS Y AMIGAS. SÉ QUE ME TARDÉ UN RATO EN ACTUALIZAR, ERO YA VOLVÍ CON UN NUEVO CAP, ÉL CUAL ESPERO QUE SI LES HAYA GUSTADO (PORQUE A MÍ ME ENCANTÓ ESCRIBIRLO XD) NO OLVIDEN QUE SI LES GUSTÓ AGRÉGUENLA PARA RECIBIR NOTIFICACIONES DE CUANDO ACTUALICE. SI LES GUSTÉ POR FAVOR LES PIDO QUE LA RECOMIENDEN A QUIENES QUIERAN O A OTRO FANS DE KFP O TIPO FANS. Y SI TIENEN WATTPAD, NO OLVIDEN BUSCARME COMO Pau Garcia o PauGarcia044, SI LES GUSTA EL MISTERIO LES RECOMIENDO MI HISTORIA DE AHÍ LLAMADA "El gran secreto" LOS QUIERO CHICOS.
BYEEEEEEE
