© Naruto, Masashi Kishimoto.
Adaptación Sasuhina.
.
꧁ Nomeolvides꧂
Capítulo 6
.
—Soy el detective Uchiha y esta es mi compañera, la detective Yamanaka. —La recepcionista del Konoha Bee, uno de los periódicos más prestigiosos de la ciudad, los miró de arriba abajo mientras se preguntaba qué estarían buscando ese par de policías que parecían salidos de alguna serie de televisión que el canal local trasmitía cada jueves por la noche y que ella nunca se perdía. Debía reconocer que el hombre que estaba frente a ella, recostado sobre el mostrador, era más guapo que el protagonista de su serie favorita.
—¿En qué puedo ayudarles? —les preguntó a ambos, pero su atención estaba centrada en Sasuke. Ino había pasado casi desapercibida para la mujer morena que lucía una camisa de color violeta exageradamente escotada.
—Buscamos a la señorita Tenten Mitsashi. —Sasuke le sonrió y provocó que la joven se ruborizara.
—Tenten es la asistente del señor Jiraiya, su oficina está en el segundo piso —le informó.
—Gracias, preciosa.
Ino le dio un codazo mientras esperaban que el ascensor que acababa de bajar se vaciara.
Sasuke le respondió con un gruñido. Sabía que a su compañera no le gustaba ser ignorada casi por completo, sobre todo porque cuando se lo proponía, podía parar hasta el tráfico.
—Ya nos tocará un recepcionista de sexo masculino —le dijo él mientras fingía pesar.
Ino no dijo nada, pero el fuego que destilaban sus ojos lo decía todo.
—De vez en cuando deberías dejarme usar mi propio encanto — comentó Sasuke, mientras entraban al ascensor.
—Solo espero que lo uses en la dirección correcta —le espetó ella.
Sasuke supo de inmediato a qué se refería. Su compañera había percibido algo en su actitud hacia Hinata Hyuga, y ese algo le estaba molestando. Trabajaban juntos desde hacía dos años y se conocían muy bien. Él sabía que, si Ino le decía aquello, era solo porque estaba preocupada por él. Temía que perdiera objetividad y eso lo llevara a un punto del cual ya no habría retorno.
El viaje hasta el segundo piso se hizo en completo silencio; sin embargo, ambos sabían que había un tema pendiente por tratar y que debían hacerlo lo antes posible.
Tenten reconoció a Sasuke de inmediato y le hizo señas de que se acercara a su escritorio apenas lo vio.
—¡Detective Uchiha, qué sorpresa! —Se levantó de la silla y lo invitó a sentarse a él y a la mujer que lo acompañaba.
—Ella es Ino Yamanaka, mi compañera.
—Un placer conocerla.
—Igualmente, señorita Mitsashi.
—¿En qué puedo serles de utilidad? —Cerró una carpeta que estaba revisando antes de que ellos llegaran y les sonrió.
—Estamos aquí para hacerle algunas preguntas —dijo Sasuke y le devolvió la sonrisa.
—Adelante.
—Esta mañana ha llegado un paquete a la casa que comparte con Hinata.
Tenten asintió y Ino se sorprendió por el tono que usaba su compañero para referirse a Hinata Hyuga.
—El paquete me lo entregó un niño; me dijo que Izumo, el guardia que vigila el acceso al complejo, le había dejado entrar.
—¿Le dijo algo más?
Tenten frunció el ceño, no entendía a que venían tantas preguntas.
—Solo que traía un obsequio para Hinata. ¿Por qué me están interrogando sobre esto? ¿Ha sucedido algo?
—En el paquete estaba la cabeza envuelta del gato de la señorita Hyuga —explicó Ino.
—¡Oh, por Dios! —El grito de Tenten lo oyó todo el personal que se encontraba trabajando aquella mañana—. ¡El pobre Dango!
—¡Tenten! ¿Estás bien? —Un hombre que llegó casi corriendo a pesar de su cojera se abalanzó sobre ella.
Tenten puso su mano sobre el hombro de su nuevo compañero de trabajo.
—Sí, Sasori, es solo que… —No pudo continuar. Miró a Sasuke y buscó en su mirada algo que le dijera que lo que acababa de oír no era verdad. La comprensión que percibió en los ojos del detective no dejaba lugar para las dudas—. ¡Dios mío, qué crueldad! ¿Cómo está Hinata?
—Su hermano Neji está con ella —respondió Sasuke.
—¿Neji está en Konoha?
—Así es, Hinata ha sido quien lo ha llamado.
—Ha hecho bien, necesitará de su hermano en un momento como este. —Se soltó de la mano de Sasori y le agradeció por su apoyo.
—Estoy para servirte, Tenten —le dijo, pero no se movió de su lugar; parecía estar esperando que ella le presentara a las personas que habían venido a traerle aquella mala noticia.
Tenten se dio cuenta de inmediato.
—Perdón por mi falta de cortesía. —Intentó esbozar una sonrisa—. Detectives, él es mi compañero, Sasori Akasuna, una de las últimas adquisiciones que ha hecho el periódico y un gran reportero. Sasori, ellos son los detectives Uchiha y Yamanaka.
El hombre rodeó el escritorio y extendió el brazo para estrechar con fuerza las manos de los policías.
—Es un placer.
—Señor Akasuna.
—Llámeme Sasori, por favor, si no, me siento tan viejo como mi padre —dijo.
Sasuke apenas festejó su presencia, solo quería continuar haciéndole preguntas a la amiga de Hinata.
—Si nos disculpa, debemos hablar en privado con la señorita Mitsashi.
—¡Oh, por supuesto! Lo lamento, solo estoy estorbando. No todos los días nos topamos con verdaderos detectives aquí en la oficina. Ha sido un placer. —Se dirigió a Tenten—. Nos vemos luego, Tenten.
—Sí, Sasori, gracias.
Cuando volvieron a quedarse a solas con ella, Sasuke arremetió de nuevo con las preguntas.
—¿Recuerda alguna característica del niño? El oficial nos ha brindado una descripción, pero tal vez usted nos pueda decir algo más.
—Me temo que no pueda agregar nada más de lo que dijo Hayate. Era un niño pelirrojo, de unos doce o trece años. Conducía una bicicleta, una de esas que se usan en las montañas, con llantas más gruesas que las demás.
Ambos asintieron.
—Llevaba un buzo de los Bijuu Raiders. —Se quedó pensando un momento—. Recuerdo que me dijo que tenía entradas para el próximo partido que se jugará en la ciudad.
Sasuke y Ino se miraron. Habían logrado mucho más de lo que esperaban.
—¿Algo más? —preguntó Sasuke.
—No, me comentó eso y me dijo que le entregara el paquete a Hinata.
—Está bien, muchas gracias por atendernos, señorita Mitsashi. — Sasuke se puso de pie.
—Su testimonio nos ha sido muy útil —comentó Ino y se paró junto a su compañero.
—Espero que sí. —Aún estaba consternada por lo de la cabeza del gato en la caja, pero agradeció recordar todo lo que pudo del muchacho que se la había entregado esa mañana.
Sasuke y Ino abandonaron la enorme oficina en donde el repiquetear de los teclados y el murmullo de la gente volvían, lentamente, a apoderarse del lugar una vez más. Antes de subir al ascensor, Sasori Akasuna, con su rostro afable, los saludó agitando su mano en el aire.
Hinata observaba con atención a su hermano; la impaciencia se reflejaba en su rostro cada vez que echaba un vistazo al reloj.
—Tenten llegará de un momento a otro —le dijo.
Habían entrado en la casa y Neji se había ofrecido a ayudarla a preparar la cena. Hinata vació un paquete de arroz dentro de una cacerola de agua hirviendo y le pidió a su hermano que le alcanzara una de las cucharas de madera que colgaban de la pared.
—Ten.
—Gracias. —Revolvió para evitar que se pegara y cubrió la cacerola con la tapa—. Supongo que vas a quedarte a cenar.
Neji se rascó la barbilla.
—No lo sé, hermanita. He dejado algunos asuntos pendientes en Ame porque he salido de inmediato después de tu llamada, y los trabajos en la escuela de Ame deben estar terminados a más tardar en quince días. Eso si contamos con que el buen tiempo nos siga acompañando.
Hinata hizo una mueca de disgusto.
—Creía que te morirías por probar mi Omusubi.
Él le frotó la punta de la nariz con su dedo índice.
—Sabes que es casi imposible que me resista a ello, pero lamentablemente, deberé marcharme en cuanto me asegure de que estás acompañada.
Hinata le sonrió y constató que, en efecto, había comprado algas la última vez en el supermercado.
El teléfono de la sala comenzó a sonar.
—¿Quieres atender tú por mí, Neji? —le pidió. Neji le hizo una reverencia y corrió hasta la sala.
—Hinata, es para ti —le informó unos segundos después.
—¿Quién es?
—Tu jefa.
Hinata dejó el queso y tras limpiarse las manos, fue hasta la sala.
—Kurenai, ¿cómo estás? ¿Sucede algo? —Había quedado con ella en que hablarían a la mañana siguiente en la editorial, por eso se sorprendió por su llamada.
—No es nada, Hinata. Quería solo avisarte que la reunión de mañana a las diez se ha pospuesto.
Hinata estuvo a punto de protestar, pero desistió de hacerlo.
—Acabo de hablar con Deidara Kamizuru y me ha dicho que le es imposible llegar antes del mediodía, por lo que hemos decidido pasar la reunión a la tarde.
—Está bien, supongo que no habrá inconveniente en reunirnos por la tarde, entonces. —Habría preferido tener aquella reunión por la mañana y ocupar la tarde haciendo lo que más amaba: encerrarse en su taller y pintar durante horas y así olvidarse del tiempo y de los demás; pero sabía que para Kurenai era muy importante la incorporación de Deidara Kamizuru a su equipo de trabajo.
—¿Estás segura de que no te molesta, Hinata?
—Para nada, nos vemos mañana, entonces.
Cuando colgó, sonrió al ver a Tenten entrar por la puerta principal. No hubo necesidad de palabras, solo necesitaba que ella la abrazara.
—¡Ha debido de ser horrible!
—¿Cómo lo has sabido? —le preguntó Hinata sin soltarla.
—El detective Uchiha y su compañera han estado en el periódico y me han hecho algunas preguntas.
Hinata asintió.
—Neji está aquí —anunció mientras lanzaba una mirada hacia la cocina. De inmediato, percibió los nervios de su amiga.
—¿Sí?
—Sí, no quería marcharse sin saludarte. Vamos, está en la cocina.
Tenten alisó un par de arrugas que se formaban en la falda azul que llevaba y acomodó el cuello de su camisa blanca; se aseguró de que ningún mechón de cabello estuviera atrapado dentro de la tela y miró a su amiga expectante.
—¿Cómo estoy?
—Hermosa, como siempre.
—Tampoco tienes que mentirme —le dijo y la siguió hacia la cocina.
—Neji, aquí la tienes. —Sujetó a Tenten de la muñeca y la plantó delante de ella. Le dio un leve empujoncito y esperó que el saludo entre ellos fuera más que un simple «hola».
—¡Tenten, cuánto tiempo! —Neji la rodeó con sus largos brazos, y Hinata notó la rigidez en los miembros superiores de su amiga. Sus brazos colgaban a ambos lados de su cuerpo, como si fuera incapaz de responder a su abrazo.
—Neji, ¿cómo estás? —apenas pudo murmurar.
Él se apartó para observarla mejor y las mejillas de Tenten se volvieron rojo carmesí.
—Estás estupenda. Hasta creo que has perdido algo de peso — comentó con una sonrisa.
—Tres kilos en un mes —respondió orgullosa.
—Ya me parecía.
Hinata tosió, era hora de que recordaran que ella estaba también allí.
—Será mejor que me ocupe de la cena —dijo, y pasó junto a ambos.
—En ese caso, me despido, Hinata. —Soltó a Tenten y le dio un fuerte abrazo a su hermana—. Prométeme que cualquier cosa que suceda me la harás saber enseguida —le susurró al oído.
—Te lo prometo, Neji. —Se dieron un beso y, tras despedirse de Tenten con un beso en la mejilla, los dos hermanos salieron de la casa para darse otro abrazo bajo la luz que la luna proyectaba aquella noche en el porche.
Sasuke e Ino se encontraban en la oficina de su superior, Minato Namikaze, y esperaban a que terminara de hablar por teléfono.
Sasuke se preguntó si hablaba con Naruto, su hijo y mejor amigo o con Kushina, su esposa. No podía deducirlo, porque Minato siempre les llamaba «Kyubi», un término cariñoso que para la familia Namizake-Uzumaki tenia un significado muy profundo.
—Sasuke está aquí, sí. —Una sonrisa perfectamente blanca hizo contraste con su piel canela.
—¿Quién es? —preguntó Sasuke mientras se acercaba al escritorio.
—Es Naruto, te manda saludos y pregunta cuándo irás a visitarlo.
—Dile que cuando el esclavista de mi jefe me lo permita —respondió en voz alta y se aseguró de que Naruto lo oyera desde el otro lado de la línea.
Minato Namizake lanzó una carcajada.
—Yo también te quiero. Adiós, cuídate.
Colocó el auricular en su sitio y se recostó contra el respaldo de su silla. Observó a Sasuke y a Ino con atención; lanzó una bocanada de aire y cruzó los brazos sobre el pecho.
—¿Qué tenemos del caso del Asesino de las Flores? —preguntó en tono burlón. Como policía y jefe de la División de Crímenes Violentos le molestaba que la prensa siempre se encargara de buscarles apodos a los asesinos. Lo único que conseguían con eso era fomentar su popularidad y era justamente eso lo que aquellos delincuentes buscaban: el reconocimiento por sus crímenes. Esperaba que, algún día, la prensa comprendiera que aquello solo aumentaba su pervertido ego.
Ino le entregó una carpeta.
—Las autopsias de las tres víctimas parecen una fotocopia una de la otra. Las tres murieron por estrangulación, ninguna muestra signos de haberse defendido, no hay rastros de piel o tejido debajo de sus uñas. No fueron atacadas sexualmente y fueron encontradas con los ojos abiertos.
—Para que su rostro fuera lo último que vieran antes de morir —acotó Sasuke.
Minato asintió, sus ojos zafiro se posaron con rapidez en las fotografías que ilustraban el expediente del caso.
—¿Qué han podido averiguar sobre el tatuaje?
—Se los hace post mortem con alguna especie de instrumento de acero inoxidable. Es un símbolo de origen celta. Me he puesto en contacto con una experta, me reuniré con ella lo antes posible —anunció Ino.
—Bien. ¿Qué hay de la tercera víctima? ¿Por qué cambió su patrón?
—Creemos que intenta mandar un mensaje. —Sasuke frunció el ceño.
—Ahí es donde entra la señorita Hinata Hyuga.
Ambos asintieron, pero fue Sasuke quien continúo hablando.
—El mensaje está dirigido a ella, el asesino talló lo que aparenta un apodo en el cuerpo de Natsu Hōrai.
—«Hime.»
—Sí, según Sai también fue post mortem, ya que no se encontraron rastros de sangre en la escena del crimen, lo que sí hemos hallado esta vez es una huella parcial de un calzado —señaló mientras observaba a Ino.
—Ahí están los resultados, señor. A pesar de lo poco que obtuvimos tras hacer el molde con yeso, hemos llegado a la conclusión de que se trata de algún tipo de bota militar. Nuestro sospechoso calza un 42 y mide, aproximadamente, 1'75 cm.
—Bien, al menos es algo. —Hizo una pausa—. ¿Han podido hablar con Hinata Hyuga?
Ino se puso de pie.
—Será mejor que Sasuke le responda, señor. Yo, mientras tanto, pasaré por el laboratorio a ver si hay resultados de la caja que esta mañana le ha sido enviada a la señorita Hyuga.
—Está bien, Ino.
Cuando la puerta se cerró tras ella, Sasuke se sintió un poco cohibido bajo la mirada inquisidora de su jefe y padre de su amigo.
—¿Y bien? ¿Qué has conseguido con la señorita Hyuga? —Sasuke se enderezó en el asiento.
—Por lo pronto, he logrado que acepte colaborar en el caso. Ha comprendido que estos asesinatos se relacionan con su secuestro y me temo que el incidente de la caja también.
—¿Crees que está en peligro?
—Sí.
Minato Namikaze lanzó un suspiro.
—Cuando tu padre y yo trabajamos en el caso de su secuestro nos devanamos los sesos por intentar atrapar a ese lunático. Tú, mejor que nadie, sabes el juego perverso que comenzó a jugar con él. Le enviaba mensajes que decían que Hinata estaba bien y que no deseaba regresar a su casa; repetía una y otra vez, que estarían juntos para siempre, que ni tu padre ni nadie podría jamás separarlos, que antes prefería matarla que perderla. Luego, tres meses después, ella logra escapar y aparece casi moribunda en los bosques que rodean la parte oeste del rio Parjanya. Fugaku y yo creímos que por fin lograríamos cerrar el caso, pero cuando descubrimos que no recordaba nada de lo que había sucedido, sentimos que era como volver a empezar de cero.
—Sigue todavía sin recordar —dijo Sasuke y apretó la mandíbula.
—Es una pena, estoy seguro de que si pudiera recobrar la memoria nos ayudaría a cerrar su caso y a detener los crímenes.
—Lo sé, Minato. Le he propuesto que consulte a algún especialista; le sugerí que probara con la hipnosis, pero no quiero presionarla demasiado. Lo que menos desea es recuperar el calvario que debió de ser su vida durante esos tres meses.
—Espero que logremos algo de ella, antes de que otra joven inocente se convierta en la cuarta víctima del Asesino de las Flores.
Sasuke asintió, pero no le confesó que su temor más grande era que Hinata fuese la próxima en su lista.
Hinata jugaba con el alga nori de su onigiri. No tenía apetito. La imagen de la cabeza ensangrentada de Dango no desaparecía de su mente. Sabía que le costaría dormir esa noche y que, si no recurría a las «pastillas mágicas» de Tenten, se quedaría despierta y recrearía en su mente, una y otra vez, el momento en que había abierto la caja.
—No tienes hambre. —Tenten estaba sentada junto a ella y tampoco había probado bocado.
Hinata negó con un ligero movimiento de cabeza.
—No logro dejar de pensar…
—Shh, ni siquiera lo digas. —Le tocó el hombro—. Sé que no es fácil, pero trata de olvidar lo que ha pasado.
—Si lo lograse con solo desearlo. —Clavó sus ojos perlados en los ojos castaños de su amiga—. Pero no puedo.
—¿Por qué no te recuestas e intentas dormir? Puedo darte un tranquilizante para que logres conciliar el sueño.
Hinata miró el desorden de la cocina.
—No te preocupes, yo ordeno todo, sabes que mi manía no me permitirá irme a la cama a sabiendas de que la cocina está hecha — observó alrededor— un pequeño desastre.
—Lo siento, quería preparar Omusubi, porque creía que Neji se quedaría a cenar.
—No tienes que justificarte, Hinata. —La ayudó a levantarse—. Vamos, te vas a dar un baño caliente que te relaje y luego te meterás en la cama. Después, te llevo el tranquilizante y si ves que no puedes dormir, te lo tomas.
Hinata asintió sin protestar y dejó que su amiga cuidara de ella, al menos por esa noche.
El timbre de la puerta le impidió dar un paso más.
—¿Quién será a estas horas?
—Deja que yo vaya.
Hinata miró a su amiga caminar hacia la puerta con cautela y espiar a través de la mirilla antes de abrir. ¿Quién insistía en tocar a esas horas de la noche?
—Es el detective Uchiha —le anunció antes de abrir.
Efectivamente, Sasuke Uchiha estaba plantado junto a la puerta de su casa con una media sonrisa que le quedaba muy bien a su estoico rostro.
—Disculpe que me aparezca a esta hora, pero necesitaba hablar con la señorita Hyuga. —Dirigió la mirada hacia Hinata que no le había quitado los ojos de encima desde que su amiga había abierto la puerta. La luz que alumbraba el porche iluminaba solo parte de su rostro y el brillo que emanaba de sus ojos negros hacía destacar aún más la profundidad de su mirada. Llevaba el cabello húmedo y unos mechones caían en desorden sobre su frente. Los ojos de Hinata bajaron por la línea de su mandíbula y recorrieron la nuez que se acentuaba en su garganta cada vez que respiraba. Un poco más abajo, y creyó que la camisa en tonos grisáceos que llevaba puesta le quedaba bastante bien.
El trance en el que parecía haber caído Hinata se desvaneció al escuchar la voz de su amiga.
—Pase, detective.
—Gracias.
Hinata continuaba sin pronunciar palabra a tan solo un par de pasos de él.
—Bueno, si me disculpan, hay trabajo que me espera en la cocina. — Dio media vuelta y desapareció de la sala mientras sus labios se curvaban en una sonrisita traviesa.
—¿Quiere tomar un café? —Se estaba poniendo nerviosa y sus manos comenzaban a sudar.
—No, gracias, no se moleste. —Sasuke procuró ignorar la emoción que bullía en su interior al volver a verla.
—Siéntese —le indicó.
Sasuke la observó mientras se ubicaba en la orilla del sofá. No supo si sentarse frente a ella o a su lado; siguió sus deseos y se sentó junto a ella.
—Usted dirá —dijo ella finalmente, e hizo añicos el silencio que comenzaba a hacerse cada vez más tenso.
Sasuke estiró su brazo por encima del respaldo del sofá y sus dedos casi tocaron el cabello de Hinata que caía sobre su espalda en una cola de caballo. Se preguntó qué se sentiría al enterrar los dedos en aquella mata de suave cabello negro noche y lentamente liberarlo de la banda de goma que lo contenía para dejarlo caer libre sobre sus hombros.
Hinata se movió inquieta. Cuando lo hizo, su rodilla desnuda rozó la tela áspera de los vaqueros que Sasuke llevaba. La suave fricción provocó en él una marejada de sensaciones que subieron hasta su garganta. Entonces ella lo miró y Sasuke apenas pudo contener el impulso de tomarle el rostro y besarla. Respiró hondo un par de veces; debía concentrarse en su trabajo y pensar en la protección de Hinata. Sin embargo, inevitablemente, sus pensamientos se desviaban en otra dirección.
—He querido venir y saber cómo estaba. —Sus ojos se posaron en los labios entreabiertos de ella.
Hinata intentó procesar en su cerebro lo que aquellas palabras significaban. Sabía que, tal vez, solo formaba parte de su trabajo como policía. Después de todo, era uno de sus deberes velar por el bienestar de las personas, pero la manera en que él la había mirado mientras se lo decía le hizo pensar otra cosa. Estaba preocupado por ella y por su seguridad, preocupado por lo que pudiera pasarle, y había venido hasta su casa, en medio de la noche, para saber cómo se encontraba. Descubrir aquello no la incomodó; muy por el contrario, la hizo sentirse más segura.
—No voy a mentirle —empezó a decir—. He tratado de aparentar fortaleza ante mi hermano y mi amiga, pero por dentro, estoy destrozada. No solo es la muerte cruel de Dango, sino todo lo demás; los crímenes, mi secuestro, ese hombre, usted…
—¿Yo?
—Sí, usted pretende cosas de mí y no sé si podré dárselas. Aparece en mi vida y me dice que necesita mi ayuda para detener a un asesino; me pide que recuerde una época de mi vida que preferiría no desenterrar nunca de mi memoria.
—Lo siento; nunca he querido presionarla, Hinata.
—Sé que lo siente y que solo está tratando de hacer su trabajo, pero le pido que me entienda a mí también. —Lo observó mientras él apartaba un mechón de cabello todavía húmedo de su rostro.
—Créame que nunca habría deseado que se involucrara en todo esto, pero lamentablemente hay alguien más, allá afuera, que desea todo lo contrario. —Se moría de ganas de abrazarla y de probar esos labios que se movían inquietos de un lado a otro mientras lo escuchaba. Probar el sabor de su boca y embriagarse con él hasta perder la razón.
Si Hinata no se hubiera puesto de pie, en aquel preciso momento, habría terminado por ceder a sus instintos; y sabía que luego se arrepentiría de una locura como esa.
Caminó hacia la ventana que daba al jardín; la cercanía de aquel hombre la inquietaba y sus ojos obsidiana parecían tener la clara intención de querer hechizarla. Necesitó apartarse de él y poner un poco de distancia entre ellos. Sabía que continuaba sentado a un par de pasos de distancia, pero percibía la intensidad de su mirada pegada a su espalda. Se pasó la mano por el cuello: su pulso se había acelerado. Lo que el detective Sasuke Uchiha provocaba en ella era algo nunca antes experimentado; una sensación que la dominaba por completo y nublaba sus cinco sentidos.
Se dio media vuelta y cuando volvió a enfrentarse con sus ojos pudo sentir el temblor en sus piernas.
—Detective, es tarde.
Sasuke se levantó de un salto y avanzó hacia ella.
—Es verdad, ni siquiera sé qué estoy haciendo aquí —respondió y esbozó una sonrisa.
—Lo acompaño. —Pasó a su lado y, por un segundo, creyó que él la detendría y la besaría apasionadamente. Pero no fue así.
Salió con él hasta el porche y trató de mostrarse lo más serena posible.
—Nos vemos —dijo él y le lanzó una última mirada antes de echarse a andar hacia su automóvil.
Hinata se quedó en silencio mientras observaba cómo se subía en su Lexus plateado y ponía distancia entre ellos.
Se recostó contra la puerta y contempló la luna un instante antes de entrar en la casa.
Una silueta se mezclaba entre las sombras que esa misma luna dibujaba caprichosamente aquella noche.
Nadie escuchó el nombre que esa silueta pronunció, casi en un susurro, una y otra vez.
Hime, Hime, Hime.
...
Hi everyone! Ha sido un tiempo desde que publique el capitulo 5, lo sé… dije que publicaría recurrente, pero tras mi recuperación olvide mi compromiso y regrese a mi día a día, digo, una necesita ganarse la vida.
La verdad no sabía si continuar con la historia porque ya no encontré el tiempo para hacerlo, pero me di cuenta que han habido lectores que muy amablemente han dejado una reseña, así que no podía simplemente no continuarla, sobre todo porque yo misma experimente cierta tristeza cuando encuentro una historia que me gusta y no está terminada. No podía hacer que alguien pase por lo mismo.
Me gustaría responder personalmente todas las reseñas que han dejado en la historia, pero no sé cómo hacerlo, así que lo hare por aquí, sooo, aquí vamos…
xXAiKawaiiChanXx: ¡Gracias! Aunque se trata solo de una adaptación, me permití hacer cambios significativos para que concuerde con nuestro Sasuhina!
Para el, la o le usuarix invitadx: Prometo volver con actualizaciones más seguidas y en caso de tardarme, volver con 3 capitulos extras xD para saber como va esto :)
Garden At Suntime: Solo puedo decir que si, será alguien del mundo de Naruto pero decir quién, buenooo, eso arruinaría el factor sorpresa, así que solo espero que continúes apoyando la historia para saber quién es el loquito.
MomoO3: Comentaste en cada capítulo que no sé cuál responder, jajaja, además siento que si lo hago me delatare de una, por eso solo responderé lo más fácil xD ¡Cierto! Tampoco conecto con Gara como interés amoroso para Hinata, sin embargo, lo utilicé siendo pequeño porque fue el único personaje que recordé con una familia monoparental (aunque de mierda), sooo xD. Estoy feliz por cada uno de tus comentarios, sobre todo porque me da la impresión que conforme avance la historia serás la primera en descifrar quién es el secuestrador… Orochimaru si es un loco, pero luego recuerdo a Yamato siguiéndolo modo stalker y se me olvida su perversidad jaja, no sé, en el capítulo donde graban un video para regalo de bodas de Naruto me pareció muy inofensivo, aunque no lo es. Bueno, hasta aquí mi informe Joaquín, ¡nos leemos próximamente!
Kristy Vanessa Barreto: Me alagas, pero la historia es una adaptación de un libro de Sienna Anderson con el mismo nombre, eso sí, cambié cosas significativas para que sea de lo más congruente con la personalidad de los personajes. Hace mucho tiempo leí la historia original en físico y recogiendo mi estante me tope con el libro otra vez, ¡me golpeo el sasuhina en cuento lo volví a hojear! Eso y que también estaba buscando una historia con esta temática con Sasuke y Hinata como personajes me motivo para hacer la adaptación, aunque debo admitir que esto de las adaptaciones tiene su chiste, pensé que sería fácil, pero si no tengo mis apuntes cerca, esta adaptación sasuhina no podría lograrse. En cuanto al stalker, solo diré que nada es lo que parece y mucha atención a los personajes… Bye!
PocketLily: ¡Gracias por expresar tu gusto por la historia, tratare de actualizar con constancia, nos vemos en los próximos capítulos!
Me despido, no sin antes preguntarles acerca de lo que les pareció el capitulo ¿? He tomado una decisión, así que muy atentas porque nada es lo que parece... ahora si, ¡Ciao!
...
