Hola a todos, aquí les traigo una nueva historia~ Espero que os guste, los personajes de Happy Tree Friends no me pertenecen, pero si la historia que cree con ellos. Aviso que los personajes están en versión humana con rasgos de animales. También informo que le he añadido omegaverse. Se agradecen comentarios y/o sugerencias.
Muchas gracias y que lo disfruten.
...
CAPITULO 3 El mensaje.
El tiempo parecía haberse detenido para el peliverde haciendo que mirase con terror aquella silueta parecida a una mujer. Ese "fantasma de la noche" le traía muy amargos y dolorosos recuerdos de su infancia, concretamente de su progenitora y la cual nunca le quiso, dejándole muy claro ese hecho con diferentes métodos dolorosos e inhumanos. Cada segundo que pasaba con la mirada clavada en ese ser más sentía como le costaba respirar. Era horrorosa aquella sensación, el sentir como le faltaba el aire sin poder llenar sus propios pulmones. Ni si quiera su cuerpo le respondía a pesar de tener el fuerte deseo de salir corriendo de allí, de huir tan lejos como le permitieran sus piernas. La frialdad con la que solía mostrarse se desmorono, pues a pesar de la oscuridad que había en el sótano, se podía apreciar claramente como el miedo le había inundado por completo. Sin embargo, no tardo en hacerse la luz, dejando ver claramente su rostro, sus ojos acuosos de los cuales desbordaban algunas lágrimas que recorrían sus mejillas. Pero a pesar de haber luz, sus propios ojos verdosos le seguían haciendo ver a esa mujer, mientras sus piernas temblaban con fuerza impidiéndole seguir estando de pie. Lentamente fue cayendo aun con su espalda apoyada en la pared, hasta que finalmente termino en el suelo sentado.
Se había pasado con su experimento, se sintió como un idiota sin corazón por haberle hecho tal cosa al ladrón. No era como los otros ciudadanos de la ciudad que estarían incluso riéndose de la situación, y podía llegar a comprenderlos, Shifty había robado muchas cosas a mucha gente, era obvio que estos se movieran por el deseo de la venganza cuando algo malo le pasaba. Pero no era este caso. Nunca se le habría pasado por la cabeza hacer algo así, si hubiera sabido de antemano que el miedo del mapache por los fantasmas era tan fuerte. Bueno, tal vez si habría cambiado el ambiente para que el contrario no hubiera acabado en estado de pánico y de shock. Rápidamente fue al cuadro de luces para volver a dar la luz y encender la del sótano, la cual dejaba ver que el pelo de la silueta de la mujer, eran los pelos de una fregona, y su cuerpo no eran más que simples sabanas viejas amontonadas que en la oscuridad le dieron ese efecto óptico, como los montones de ropa dejados en las sillas que a veces parecían "cosas" que nos miraban en la noche y avivaban nuestros miedos. Acercándose al muchacho al verle que termino en el suelo, apoyando sus manos en los brazos con la intención de darle apoyo o sacudirle levemente si era necesario. Su mirada se entristeció al ver esos orbes de color verde llorando en silencio, la culpa no tardo en aparecer dentro de él, era un alfa, debía de cuidar a los betas u omegas, que se volvían sus ayudantes, no hacerles entrar en pánico. Abrazándole de manera protectora obligándole a apoyar la cabeza en su pecho.
−Tranquilo, Shifty… solo es una fregona. Respira despacio y profundamente. −Usando un tono de voz suave y tranquilo para sacarlo de ese trance, aunque podía notar mejor como el ladrón temblaba. ¿Cómo podían darle tanto miedo los fantasmas?
Al oír la voz del científico se percató en ese instante que estaba siendo abrazado, ¿Cuánto tiempo llevaban así? Estaba dejando de recordar aquel pasado que durante años silencio. −No…puedo…−Le estaba costando hablar y esa horrible sensación no cesaba por el momento.
Cuando escucho de nuevo la voz del mapache sonrió levemente, estaban avanzando. −Claro que puedes, Shifty, eres mi ayudante además aun debes pagarme la probeta. –Riendo levemente antes de mirarle. −Sigue mi respi…−
−Quiero irme…de aquí…por favor…−Le daba igual si estaba rogando, en ese momento solo quería dejar de sentirse así.
Ante esa petición del peliverde no dudo en cargarlo en brazos al estilo "princesa", dándose cuenta de lo poco que pesaba. Iba a tener que examinarlo algún día solo para asegurarse de que no estuviera tan delgado como para considerarlo anoréxico, eso sin mencionar que posiblemente tendría alguna deficiencia de vitaminas o alimenticia de algún tipo. Pensó que le costaría más subir las escaleras del sótano, pero no fue así. La tormenta seguía estando presente iluminando con cada rayo que caía, y los cristales de las ventanas retumbaban ante los truenos incesantes que eran acompañados por esa lluvia torrencial. Era un día horrible y no solo lo decía por la tormenta. A medida que iba avanzando por la casa e iba al segundo piso, su cabeza daba vueltas a varios pensamientos, haciendo que se alejara un poco de la realidad. Por esa razón, al no estar centrado en lo que debía, no se percató que llevo a Shifty a su propio cuarto, el cual estaba al lado de la biblioteca. Dejándole cuidadosamente sobre la cama matrimonial para que pudiera terminar de tranquilizarse, aunque le sorprendió ver como este no le daba la espalda, sino que se puso en posición fetal cerca de él. No podía evitar mirarlo como si fuera un niño, algo que era normal si tenían en cuenta que era un viejo andante de treinta y tantos años ya, y estaba seguro que el peliverde no debería de pasar de los veintiséis años aproximadamente. Pero era difícil saber qué edad tendría, su figura era muy confusa y su rostro tapado con el antifaz le dificultaba más el hacer un cálculo correcto.
Le sorprendió en su momento que Sniffles cediera en su momento ante su petición, la primera impresión que tuvo de él no fue precisamente buena y por tanto pensó que simplemente ni si quiera le cargaría para llevarlo en brazos. Intento centrarse en la decoración de la casa a pesar de haberla visto el primer día que estuvo allí, era una forma de evitar seguir pensando en ese pasado que nuevamente ocultaría para no volver a recordarlo. Al ver que pasaban por enfrente de la puerta de la biblioteca, estuvo a punto de pedirle que le dejara allí, no le importaba dormir en el suelo si estaba rodeado de libros. Sin embargo, prefirió no decirlo y esperar a ver dónde le llevaba. Cerrando los parpados en ese instante para centrarse en respirar de manera tranquila y más pausadamente. No tardo en sentir la comodidad de aquella enorme cama, en la cual se acomodó aún más para poder estar tranquilo. Con la primera mirada que hecho al cuarto, se percató que se trataba de la habitación principal ¿Ahí no era donde dormía el científico? Aunque en esos tres días pudo ver con sus propios ojos que se pasaba las veinticuatro horas en el laboratorio ese. Mas dejo de mirar cada rincón cuando sintió como el peliazul le apoyaba la mano en el brazo, logrando así captar toda su atención.
−Me alegra ver que ya estas más tranquilo. – Dijo Sniffles usando aun un tono de voz suave.
No le quiso contestar a esas palabras, pero le miro de reojo, era tan diferente a cuando lo conoció, a lo mejor si era alguien bipolar como ese militar.
−Shifty, yo…−Quedándose callado unos segundos antes de suspirar pesadamente. −Lo siento, no quería asustarte hasta ese extremo. Sentía curiosidad por saber que temía un ladrón, más concretamente tú. –
¿Aquello estaba siendo una disculpa? Frunciendo levemente el ceño sintiéndose molesto. – Podrías haberme preguntado ¿No crees, Sherlock? –
− ¿Y arriesgarme a que me mintieras? Como mi ayudante científico debes saber que en la ciencia se realizan teorías que luego se llevan a la práctica tras un proceso. Y si te preguntaba directamente, con la probabilidad que tienes de mentirme y mezclarlo con la verdad, el resultado no habría sido el correcto. −Explicándole aquello pues no pensaba decirle sus verdaderos motivos.
−Vamos, que únicamente querías saber la verdad y experimentar conmigo. Pero igualmente podrías haberme preguntado, te mintiera o no, desde ahí podrías haber sacado más teorías y haber estado más entre… ¿Por qué pones esa maldita cara? −Preguntando molesto al ver la cara del científico.
Era la primera vez que un ciudadano de la ciudad ajeno a su puesto de trabajo le hablaba de forma similar a la suya. Había subestimado la inteligencia del ladrón. −Perdona, es solo que me sorprendiste. –
−No soy tonto o un analfabeto como muchos creen. Y en cuanto a ese experimento me va a descontar el doble de lo que pensabas de la probeta. −Sentencio el mapache mientras acomodaba su propia cola rayada encima de sus piernas y cerraba los ojos.
−Touché, pero me parece justo. −Asintiendo levemente con la cabeza. −Te dejo descansar tranquilo, y espero que hayas comido algo en estos días. Si necesitas algo, avísame, estaré en el salón.
Decidió no seguir continuando con la conversación prefería descansar, aunque no lograse quedarse dormido y si lo hacia por culpa de su insomnio solo serían como máximo unas cuatro horas. Eso si algún ruido no le despertaba antes, pues como ladrón no podía permitirse el lujo de bajar nunca la guardia, siempre podían venir a por ti en cualquier momento y no se refería únicamente a la policía. Un suspiro de alivio escapo de sus labios cuando escucho finalmente como las pisadas de Sniffles se alejaban e iban bajando las escaleras. Cambiándose de postura para poder mirar por la ventana, por la cual desgraciadamente solo se podía ver como las gotas de la lluvia seguían cayendo sin descanso alguno. Estaba convencido de que ya se habrían inundado algunas calles de la ciudad, que los héroes estarían yendo de un lado para otro rescatando a las personas que no perteneciesen a los barrios bajos de la ciudad. Por suerte, sabia que su hermano gemelo se encontraba en un lugar seguro y que el casero le obligaría a irse al apartamento del ultimo piso. Intento dormir un poco durante unos minutos, sin embargo, el mundo parecía querer impedírselo porque sintió como su móvil vibro en su bolsillo. ¿Quién sería? Porque Lifty sabía que no debía llamarle o enviarle mensajes a no ser que fuera de vida o muerte, aunque…también era cierto que llevaban ya muchos días separados, y a pesar de que nunca lo diría en voz alta, le echaba de menos, quería poder estar a su lado de nuevo y escuchar su aguda voz.
− ¿Eh?... −Sin embargo, no era Lifty. − ¿Número desconocido? –
"Te llevaste la gloria de mi robo y pagaras por ello."
Al leer ese mensaje no tardo en sentarse sobre la cama, intento averiguar cuál era ese número desconocido, pero por más que revisara el móvil, no encontró nada. Rápidamente le escribió a su hermano para advertirle y tuviera más cuidado, incluso se vio obligado a usar ese lenguaje codificado que se inventaron por si algo así llegaba a ocurrir. Inmediatamente tras enviarle el mensaje apago su móvil, solo para asegurarse de que nadie pudiera rastrearlo. La ira empezó a inundarle, para empezar, él no cometió tal robo y ni si quiera se lo adjudico, fue la misma prensa. Eso sin mencionar que no se llevó un móvil de repuesto para sustituir el que tenía, porque ya no pensaba usarlo en una larga temporada. Mas ahora debía de pensar en que iba hacer, pues por el momento gracias a esa tormenta nadie podría ir a buscarle, pero si mal no recordaba el científico estaba buscando una solución para que esa tormenta se marchara o algo de su máquina climática. La idea de ir frustrando los planes del peliazul aparecieron por su mente, el irle cambiando los cálculos y que no pudiese arreglarla nunca. Aunque esa idea a medida que la fue pensando más se daba cuenta que los daños a la ciudad podrían ser catastróficos, sobre todo si ya tenían en cuenta que las calles se estaban inundando. ¡No podría robar si la ciudad se encontraba sumergida! Sus orejas de mapache se echaron levemente hacia atrás, siempre lo hacía cuando se concentraba demasiado en algo. Solo veía una solución posible, averiguar quien era ese sujeto que robo las joyas del faraón y encontrarle antes de que fuera al revés.
Era extraño como el ambiente de una casa parecía cambiar cuando alguien ya no vivía solo. A pesar de no haber pasado mucho tiempo con su nuevo ayudante, esa soledad que siempre reinaba en la casa parecía estar desvaneciéndose y eso que también el mapache no era precisamente muy sociable. Estuvo leyendo durante un buen rato un libro de la biblioteca, no quería pensar por el momento mas en donde se pudo equivocar, ya se pasó tres días encerrado en el laboratorio por esa razón y ahora debía de cuidar de Shifty por el enorme susto que le hizo pasar. Al menos pudo ver algo de humanidad en ese chico, porque con ese carácter de mal genio era imposible poder conocerle, incluso esa frialdad parecía mantener a todos alejados. No era de extrañar que fuera así si tenían en cuenta su oficio. Su mente dejo de pensar en ello cuando un trueno se hizo presente logrando captar toda su atención, ya podía descartar la idea de que la tormenta se fuera por si sola, porque era evidente que eso no iba pasar. Acercándose a la ventana para así intentar ver el exterior, pero por culpa de la fuerza con la que aun llovía le resultaba imposible ver como se encontraba la calle principal. Era consciente que su casa no se inundaría al estar en una zona alta a comparación del resto de la ciudad. Sin embargo, eso no quitaba el hecho de que esa situación era por su culpa y los ciudadanos de la ciudad no debían de pagar por su error. Además, tal y como hacia su héroe favorito, debía de ayudar en todo lo posible, aunque las cosas no salieran bien. Tal vez Shifty podría…No, era imposible que supiera de cálculos matemáticos avanzados ¿No? Quedándose algo pensativo antes de ir a la cocina y ponerse a cocinar, ya sabía cómo hacer que el peliverde le ayudase sin tener que descontarle de la probeta, pues ese día ya le había descontado mucho y algo dentro de él se negaba a dejarle marchar, aun desconocía la razón de ese sentimiento, pero si su instinto de alfa se lo decía era por algún motivo en especial. Al desconocer que comida podría gustarle al contrario prefirió hacer algo sencillo como una sopa de pollo instantánea y pescado hervido. Sin tomarle mucho tiempo en hacer la cena, decidió acomodar la sopa en un cuenco y el pescado en un plato pequeño, para acto seguido ponerlo sobre una bandeja. Le llevaría la cena a Shifty, así se aseguraría de que comiese porque seguía pensando que debía de tener alguna deficiencia de vitaminas por esa delgadez que tenía. Subiendo con cuidado por las escaleras junto con la bandeja, yendo directo a su cuarto. Ni si quiera llamo a la puerta al imaginarse que el muchacho estaría durmiendo. Pero su sorpresa fue verle sentado en la cama, ¿Le habría dado algún ataque de ansiedad o de shock otra vez? Sin embargo, no tardo en darse cuenta que tenía el móvil en la mesita que se encontraba al lado de la cama.
−He traído algo para que cenes, Shifty. −Llamando su atención sin tener mucha respuesta de este. − ¿Shifty? –
No le escucho la primera vez al estar concretado y planeando como podría descubrir la identidad de ese ladrón. Sin embargo, al oír su nombre por segunda vez hizo que girase la cabeza viendo al científico. − ¿Qué pasa? –
−Eso me gustaría saber a mí, ¿Qué te tiene tan absorbido? −Pregunto Sniffles con curiosidad mientras acomodaba las patas de la bandeja a los lados de la pierna del chico.
−Na…−Siendo interrumpido por el contrario antes de poderle dar una contestación.
−No me digas que no es nada, Shifty. Mientes de pena, pensaba que eras un perfecto mentiroso. −Comento el peliazul con el ceño levemente fruncido.
Ese hombre seguía siendo tedioso, pero el ver esa comida hizo que su estomago rugiera con levedad. −Es solo que mi móvil se estropeo con la lluvia y no se enciende. −Tenia que mentirle, no podía involucrarle en eso.
No dudo en tomar el móvil del contrario para examinarlo, parecía estar completamente seco ¿Le estaba mintiendo? Sus orejas se pusieron rectas al escuchar leves gruñidos. −Deberías comer y no te preocupes por tu móvil, puedo repa…−
− ¡NO! −Había elevado mas el volumen de su voz de lo normal, e incluso se giro para verle a los ojos. −Quiero decir…no tengo dinero para pagarte y ya estoy endeudado contigo por la probeta, no quiero añadir más cosas a la lista. –
−Entiendo. Pero no debes preocuparte por el dinero, Shifty, podemos hacer un trueque si quieres. −Levantando la tapa del móvil, ni si quiera sentía humedad o que estuviera frio.
Estaba sintiéndose acorralado con su propia mentira, ¿Qué ese científico loco no veía que no quería que le reparase el móvil? ¿Por qué no le dejaba en paz como hacían los demás? −No, Sniffles, de verdad, no te tomes la molestia, además ¿No estabas ocupado con algo de una maquina climática? –
Mirándole con cierta sospecha sin dudar en alzar una ceja, ese cambio de tema fue demasiado notorio. −Oh, cierto, tienes razón. Lo malo que no encuentro el fallo en mis cálculos y me veo arriesgando mi vida para ir al ayuntamiento y ver la maquina con mis propios ojos. A lo mejor ese estúpido de Lumpy la conecto mal. –
−Ya veo…−
− ¿Tu querrías ayudarme? Como mi nuevo ayudante, no solo te encargas de las muestras o hacer la comida. −Pidiéndole ayuda al peliverde mientras lo iba distrayendo.
−Claro, pero no creo poder igualar tu inteligencia, aun así, daré mi mayor esfuerzo. −Dijo Shifty viendo como al científico se le notaba en el rostro como se le subía el ego, al parecer no iban a ser tan diferentes como pensaba.
Mostrando una sonrisa victoriosa al lograr lo que se estaba proponiendo. −Perfecto, ahora cena a gusto y duérmete. Yo iré abajo a por un par de cosas y ahora vendré a por la bandeja. –
Se aseguro de ver como empezaba a comer al mismo tiempo que hacia como si dejaba el móvil en el cajón de la mesita de noche. ¿De verdad pensaba que no se percato que estaba ocultando algo? Ese beta tenía mucho que aprender de los alfas como él, porque no era tan fácil engañarlos como parecía, ni eran tan buenos como los hacían creer. Ocultando el móvil en la manga de su bata hasta que pudo salir del cuarto y cerrar un poco la puerta. Yéndose a su laboratorio para poder encender el aparato telefónico, quería saber que era lo que estaba ocultando. Aunque ya había pensado en la posibilidad de que el peliverde hubiera discutido con su hermano o estaría dándole indicaciones para ocultar eso que robaron. ¿Qué dijo Lumpy que era? ¿Las joyas del faraón? Pero Shifty no parecía haberlas robado, no actuaba como si lo hubiera hecho, eso sin mencionar que la seguridad de las joyas del faraón, era muy elevada, mucho más que la del propio banco. Mirando aquel móvil nada mas pasar por la puerta de su laboratorio. No le costo nada encenderlo, ¡Funcionaba perfectamente tal y como había sospechado! Sin embargo, no tardo en aparecerle la pantalla de la contraseña, bueno eso le iba a tomar algo de tiempo, pero con el programa que creo, en cuestión de unos minutos lo tendría y podrá ver que era lo que ese mentiroso intento ocultarle. Luego que experimentaba con él en lugar de preguntarle, era obvio que las mentiras estaban al orden del día con ese sujeto. Tal vez debió llamar a la policía desde un comienzo, odiaba que le mintieran y aun mas que le tomaran por tonto, algo que el contrario parecía disfrutar.
Respiro mas aliviado cuando vio como el peliazul dejaba el móvil en el cajón, siendo ajeno a que le había usado el truco más barato y simple para hacer pensar algo que no era. Comenzó a comer aquella sopa, no tenía mal sabor, pero se notaba que era de sobre, no tenia el sabor de una sopa casera y empezaba a entender porque se iba a tener que encargar de cocinar. Parecía imposible, pero… alguien le había superado en cocinar de pena. A pesar de esa comida casi carente de sabor alguno, se la comió sin rechistar. En esos días no comió gran cosa por si acaso Sniffles optaba por acusarle de haber comido su comida. Mirando hacia la ventana unos segundos, si la lluvia continuaba sin dar ni si quiera un descanso, sería mejor no comer demasiadas cantidades y poder tener comida durante varios días. Pues a saber cuándo acabaría esa tormenta o cuando Sniffles lograría reparar la maquina para que parase de llover. Tras terminarse esa insulsa comida, dejo la bandeja en la mesita de noche para así poder recostarse de nuevo en la mullida y cómoda cama. Suspirando pesadamente al dejar caer su cabeza sobre la almohada, mientras su cabeza seguía analizando la escasa información que poseía para hallar al ladrón de las joyas del faraón. Le gustara o no, iba a tener que usar su móvil para hacer que ese desgraciado fuera a la casa, tal vez con suerte, cuando Sniffles fuera al ayuntamiento ese sujeto aprovecharía para atacarle… ¡Debía prepararse! Girándose y así abrir el cajón haciendo que su rostro decidido y serio cambiara a una de pavor ¡¿Dónde estaba su móvil?! Rebuscando en el interior del cajón, llegando incluso al extremo de sacarlo, vertiendo el contenido en el suelo. Su corazón se aceleraba con cada segundo que pasaba, su mirada recorría de un lado a otro mientras que sus manos esparcían los objetos por el suelo al estar arrodillado ante estos. Y su cola anillada erizaba cada hebra de pelo.
− ¿Has perdido algo, Shifty? −Dijo una voz seria y malhumorada.
Se quedo completamente paralizado, no podía creerse que hubiera sido descubierto. El silencio comenzó a reinar volviendo la situación cada vez más incómoda para el mapache.
Acercándose al peliverde con pasos decididos hasta quedar frente a este y ponerse de cuclillas para recoger todas sus cosas. −Me parece una falta de respeto enorme que no me lo contaras. −Dijo Sniffles mirando al ladrón con severidad. −Esto incrementa el precio que debes pagarme. –
− ¡¿Qué?! ¡Eso no estaba en el trato! −Protesto Shifty alzando la voz con el ceño fruncido.
− ¡Ni tampoco que me mintieras tan descaradamente! ¡Estaba intentando confiar en ti, idiota! ¡Si eres mi ayudante debes contarme estas cosas, joder! −Contesto el peliazul bastante molesto tomando la gaveta para ponerla de nuevo en su sitio.
Aquella bronca le había desconcertado y su cabeza intentaba asimilar lo que le había dicho al mismo tiempo que una de sus orejas de mapache se había bajado y la otra permanecía en alto mostrando su confusión.
Suspirando pesadamente antes de acomodarse sus gafas circulares. −Shifty… −Devolviéndole el móvil tras sacarlo del bolsillo de su bata. −Si vuelves a mentirme, te juro que te usare como ratón de laboratorio. No soy un ingenuo que se cree todo lo que dices…al menos me alegra saber que hice bien en no llamar a la policía. −Una risa escapo de sus labios al ver la cara del menor.
− ¿Qué?... −Aun estaba intentando asimilar todo lo que había pasado. −Entonces, ¿No vas a echarme ni a delatarme? −
−A ti el susto de antes te ha dejado tonto ¿Verdad? −Comento Sniffles algo serio. − ¿Por qué iba a echarte? ¿Por qué me ocultaste este mensaje de advertencia? Si, es verdad, debería de echarte por la ventana ahora mismo…−Mirando la cara del contrario haciendo que riera de nuevo. −No pienso hacer eso, pero tenme confianza, Shifty. Eres mi ayudante y somos un equipo, somos socios, así que no mas mentiras o pagaras las consecuencias de ello.
Asintiendo con la cabeza levemente tomando su celular tras levantarse y poder sentarse de nuevo en la cama. −La confianza a de ganarse, pero…supongo que puedo intentar decirte la verdad, aunque piense que no me vas a creer. –
−Tsk, no soy como los idiotas de la policía, a mi si me vienes con pruebas firmes te creeré, de igual modo que si ellos vienen con pruebas les creeré. A fin de cuentas, uno es inocente hasta que se demuestra lo contrario ¿Verdad? Y ahora a dormir, mañana debemos ir a ver la estúpida máquina. –
−Gra…−Iba agradecerle, pero se silenció al ver como el contrario se quitaba la ropa. − ¡¿Pero qué demonios estas haciendo?! –
Alzando una ceja al oír ese pequeño escándalo. – Cambiarme de ropa, me voy a poner el pijama. −Sonriendo divertido al ver esas mejillas sonrojadas. − ¿Acaso pensaste que te iba a dar un estriptis? Eso se paga mapachito~ −
− ¡Claro que no pensé eso, Sherlock! −Se defendió Shifty apartando la mirada del alfa.
−Oh, eso me recuerda, quítate la ropa y ponte un pijama, en mi cama no se duerme con ropa de calle. –
−No tengo pijama. −Contesto cortante el peliverde mientras se cruzaba de brazos. −Y no pienso ponerme uno tuyo. –
Mirándole con seriedad tras quitarse la parte de arriba y mostrar su abdomen desnudo con la musculatura levemente marcada. − ¿Cómo has dicho? ¿Qué no piensas ponerte uno mío? ¿Cuánto te apuestas a que lo logro? −
...
Notas de Shifty Braginski (Autor):
Buenos días a todos~ Espero que les haya gustado el capítulo, ¿Quién le envió el mensaje a Shifty? ¿Lograra Sniffles reparar la maquina? ¿Y lograra que el gemelo mayor de los ladrones se ponga un pijama?
Estas preguntas y muchas más se irán respondiendo a lo largo de la historia. Muchas gracias a todos aquellos que la leen. Los personajes de esta historia no me pertenecen, pero si la historia que cree con ellos.
