Los dementores habían dejado Azkaban, o mejor dicho: los habían echado a patadas de la prisión. Esto acarreó que los aurores, en sus últimos años de entrenamiento, trabajaran algunas horas como guardias de la prisión antes de llevar a cabo el trabajo de campo. Se suponía que esta medida sería "algo bueno" para los reclusos, al no tener dementores que absorbieran su felicidad al punto de la locura, al menos su estabilidad mental estaría a salvo. Esa era la teoría, la practica era algo muy diferente, al menos para Draco Malfoy.

Él no sabía si los demás guardias hacían lo mismo, no sabía si a los demás reclusos les tocaría vivir lo que a él; lo que sí sabía era que estaba a punto de caer en la locura si continuaba como estaba.

¿El motivo de su miserable vida en prisión? Nada menos que Harry Potter, el salvador del mundo magico. Claro que Harry y él no se llevaban bien, nunca lo habían hecho, pero incluso el Harry que él había conocido en Hogwarts tenía sus limites; ese hombre que lo humillaba, que lo obligaba a hacer las cosas más atroces, no podía ser Harry Potter, era solo un mal nacido que la vida había creado luego de tanto sufrimiento y tantas perdidas dolorosas.

—Es hora, Malfoy —anunció el moreno entrando en su celda, Draco tembló del miedo producido por esas palabras, sabía lo que pasaría a continuación, y no sería nada lindo.


Oh no... Qué demonios estoy haciendo? Por qué en lugar de terminar de escribir lo que ya tengo escribo algo nuevo?

Culpo a Kaorugloomy! Porque me llegó la idea mientras hablaba con ella y le gustó!!

Ya, ya, ya. Sí voy a terminar todos mis fic! Es más, voy a escribir el final de domando a la fiera ahora mismo! Aún hay gente que espera el final, verdad? Todos mis lectores me abandonaron... No los culpo, fui una mala escritora...

Aún así, espero que disfruten el fic, va a ser súper tóxico e intenso, con mucho lemon!

Besos!