Disclamer: Todos los personajes de Herry Potter pertenecen a J.K. Rowling. Solo esta pequeña locura sale de mi mente!
—¿Dónde está Hermione Granger? —Era la constante interrogante que le hacía el wizengamot.
—No lo sé... —repetía el rubio cada vez que le hacían aquella pregunta. Era cierto, el veritaserum se aseguraba de que no mintiera.
—¿A quién se la entregaste?
—A Rodolphus Lestrange —respondió Draco de inmediato; debía decir la verdad, el suero se lo ordenaba, pero no podía decir lo mucho que se arrepentía de lo que había hecho. No estaba pensando con claridad, solo se llevó a Granger y su tío político lo descubrió y le ordenó que le entregara a la "sangre sucia".
—¿Eras un mortífago a las órdenes de Voldemort?
—Sí.
—¿Aceptaste por voluntad propia la marca tenebrosa?
—Sí.
Y de pronto, el efecto de la poción se desvaneció. Volvía a estar atado a una silla, con dos aurores a sus costados. Frente a él no más de treinta magos y brujas se reunían para, de la manera más solemne, escuchar su testimonio y dar su veredicto. Aunque para él era muy obvio que lo enviarían a Azkaban.
Ese día en particular, Potter y Weasley habían entrado al estrado, no para declarar como lo habían hecho anteriormente, sino para saber la verdad de una vez por todas. Querían tener noticias de Hermione, de quien no sabían nada desde la batalla de Hogwarts. Luego del estallido que mató a Fred Weasley, Draco la encontró inconsciente bajo un montón de rocas, sacándola antes que alguien lo notara; todos la buscaron desesperados, pero antes de que Draco pudiera avisar de su paradero ya era demasiado tarde. Su tío Rodolphus lo había visto antes que nadie; Draco Malfoy no era un Gryffindor, no estaba dispuesto a dar su vida por salvar la de Granger, una cosa era realizar un sencillo hechizo para quitarle las rocas de encima y que no muriera asfixiada, otra muy distinta era luchar contra un mago mucho más poderoso que él para que no se la llevara. Le entregó a la chica sin chistar, solo pudiendo observar cómo se alejaban para siempre. Esa fue la última vez que se vio a la castaña.
—¡No puedo creer que te haya defendido! —gritó Harry desde el estrado totalmente fuera de sí—. De verdad quise pensar que no habías sido tú, de verdad quise creer que era un malentendido. No quisiste matar a Dumbledore y me ayudaste cuando nos secuestraron en la mansión. ¡Tu madre me ayudó en el bosque, maldita sea! Y ahora resulta que le entregaste a Hermione a ese mal nacido.
—Siempre odiaste a Hermione, ¿no es así? —inquirió Weasley, totalmente vacío, sus ojeras eran tan profundas que le daban un aspecto de muerto viviente, lo que acentuaban sus ojos carentes de vida—. Ella jamás te hizo nada, Malfoy... ¿De verdad merecía que la entregaras a ese maldito psicópata? ¿Qué demonios te hizo ella?
La puerta se abrió de pronto, todos voltearon en su dirección, intrigados por la repentina interrupción. El jefe de la oficina de aurores entró con paso decidido, se acercó hasta Kingsley y le extendió un pergamino con aire preocupado.
—¿Interrumpes esta sesión por esto? —inquirió el hombre molesto—, espero que sea de vida o muerte. —El auror no respondió, se quedó de pie ante él esperando que leyera la misiva. El rostro de Kingsley pasó de la extrañeza al terror en un segundo, envolvió el pergamino cuando terminó de leer, haciéndole una seña con la cabeza al jefe de aurores para indicarle que podía proseguir; el hombre no esperó otra confirmación, caminó hasta el estrado y le quitó las ataduras de la silla a Draco—. Draco Malfoy —pronunció Kingsley—, este tribunal lo encuentra culpable del crimen de mortífago, además de ser cómplice del rapto y asesinato de Hermione Granger.
—¿A... Asesinato? —balbuceó Draco, palideciendo ante la sola palabra.
—Hermione Granger fue encontrada muerta hace unos minutos por nuestro cuerpo de aurores, dado que usted ya confesó haberla entregado a su tío, es considerado cómplice. Se le condena a cadena perpetua en Azkaban. Pueden llevárselo.
—Pero... Pero yo... Yo no quería...
Un ruido sordo, seguido de una exclamación, interrumpió las desvariaciones del rubio. Draco dirigió su vista al tribunal, curioso de lo que estaba sucediendo. Ron Weasley se había desmayado al escuchar la noticia de la muerte de Hermione, mientras Harry se esforzaba inútilmente por hacerlo despertar.
Los guardias lo sacaron de la sala entre empujones; quizás el desmayo de Weasley había sido lo mejor, de no ser así quién sabe de lo que hubiera sido capaz de hacerle ese par luego de tal revelación. ¡Maldición! Él sabía que no había hecho lo correcto y se arrepentía demasiado, estaba seguro que se arrepentiría por ello el resto de su vida; no importaba todas las veces en que se repitiera a sí mismo que él no hubiera sido capaz de imaginarse lo que ese loco podría llegar a hacerle a la castaña. Por favor, claro que sabía de lo que era capaz Rodolphus Lestrange, la expresión de Kingsley al leer el pergamino lo decía todo; seguramente las condiciones del cuerpo habían sido las peores, o Kingsley no hubiera dado el veredicto de inmediato.
No quería ni imaginar lo que ese maldito bastardo le habría hecho a Granger antes de matarla. Eso solo lo hacía sentir mucho peor.
Los dementores habían sido retirados de Azkaban, lo cual era un verdadero alivio; en realidad la cárcel tenía mejor aspecto, y trataban a los prisioneros como "personas", eso era un avance. Habían habilitado un comedor, una biblioteca, e incluso un baño con duchas compartidas. Si te mantenías alejado de los problemas, la vida era relativamente sencilla adentro de la prisión, y Draco se encargaba de mantenerse al margen de todo; su mayor conflicto eran las constantes pesadillas, pesadillas que le recordaban todo lo que había sucedido durante la estancia de Voldemort en su casa, le recordaban el cuerpo desmayado de Hermione siendo llevado por Rodolphus, le recordaban la maldita batalla de Hogwarts y todos los cadáveres que tuvo que ver mientras sucedía.
Lo peor eran las alucinaciones en las que Lestrange torturaba a Hermione de maneras inimaginables, donde la hechizaba, cortaba, violaba y finalmente la mataba, mientras reía incontrolablemente. Los gritos desesperados de Hermione se unían con la risa psicópata del hombre, atormentándolo en su estado de inconsciencia; muchas veces se encontró a sí mismo llorando amargamente, pidiendo perdón una y otra vez antes de despertar aterrorizado.
Draco Malfoy llevaba dos años en la prisión, tiempo suficiente para haberse adaptado a esa vida privada de libertad; cuando un día, del cuál él jamás supo la fecha ya que todos los días eran iguales para él, formaron a los reclusos en el patio central de la prisión. Los muchos aurores evitaban cualquier intento de motín por parte de los prisioneros más tontos, y de esos había muchos, mientras entraba un grupo de diez personas, a los que fácilmente pudo reconocer de sus años en Hogwarts.
—Mi nombre es John Dawlish —dijo el hombre que precedía a sus antiguos compañeros—. Conmigo están los futuros aurores que serán sus guardias por los próximos meses. Ellos están en su último año en la academia, por lo que deben cumplir con sus horas obligatorias de trabajo en la prisión. Los iré nombrando para que se familiaricen con todos ellos. Bones, Susan.
—Mi nombre es Susan Bones —se presentó la joven luciendo bastante severa—, estoy en mi último año en la academia de aurores y prestaré servicio a partir de hoy.
—Boot, Terry.
—Mi nombre es Terry Boot —se presentó el aludido de la misma manera que su compañera—, estoy en mi último año en la academia de aurores y prestaré servicio a partir de hoy.
—Corner, Michael.
—Mi nombre es Michael Corner —repitió el chico, al igual que los anteriores—, estoy en mi último año en la academia de aurores y prestaré servicio a partir de hoy.
—Finnigan, Seamus.
—Mi nombre es Seamus Finngan, estoy en mi último año en la academia de aurores y prestaré servicio a partir de hoy.
—Goldstein, Anthony.
—Mi nombre es Anthony Goldstein, estoy en mi último año en la academia de aurores y prestaré servicio a partir de hoy.
—Longbottom, Neville.
—Mi nombre es Neville Longbottom. —El corazón de Draco dio un vuelco al escuchar la conocida voz del chico, él seguramente sabría lo sucedido con Granger, no había manera en que no lo supiera—. Estoy en mi último año en la academia de aurores y prestaré servicio a partir de hoy.
—Potter, Harry.
—Mi nombre es Harry Potter. —La respiración del rubio se volvió pesada, eso no era nada bueno, para nada. Lo peor fue cuando Harry lo encontró entre la multitud de presos, y le sonrió de manera desagradable; él había querido alejarse de los problemas, pero al parecer los problemas lo habían encontrado a él—. Estoy en mi último año en la academia de aurores y prestaré servicio a partir de hoy.
—Thomas, Dean.
—Mi nombre es Dean Thomas. —Genial, Azkaban se estaba convirtiendo en todo un paraíso Gryffindor—. Estoy en mi último año en la academia de aurores y prestaré servicio a partir de hoy.
—Weasley, Ronald
—Mi nombre es Ronald Weasley. —Esto era lo peor del mundo, si Potter no lo mataba, seguramente lo haría Weasley por ser el responsable directo de la muerte de la mujer que amaba, eso iba de mal en peor—. Estoy en mi último año en la academia de aurores y prestaré servicio a partir de hoy.
Al contrario de Potter, Weasley no pareció buscarlo entre la multitud, ni siquiera le prestó la más mínima atención, y si eso no era algo extraño, él dejaría de llamarse Draco Malfoy.
Hablaron de los horarios en que estrían en la prisión, recordando que tenían permiso para usar hechizos contra los presos, cosa que no iba dirigido a los futuros aurores, sino a los reclusos; debían comportarse o les podía ir mal, pues nada impedía que los trataran como mejor les pareciera. La cárcel no era una utopía, pero era distopía fácil de manejar; mantente invisible, no causes problemas, sé sumiso y todo irá bien. Tan fácil como eso.
Solo que a partir de allí nada sería fácil para Draco Malfoy.
Fin del capitulo!
Debo aprovechar la inspiración que tengo con este fic, creo que lo haré corto, pero quién sabe lo que pueda pasar. Este capitulo es una breve introducción, y ya tengo la trama en mi cabeza. Sí, Hermione está muerta! Me dije: Qué volvería loco a Harry? La muerte de Ron y Hermione. Peeeroooo... Necesitaba a Ron vivo para la trama, sin embargo hay una razón para que Ron no haya muerto luego de la muerte de Hermione, porque para mí Ron no puede existir sin Hermione, lo he dicho a lo largo de mis fics, yo no concibo la idea de un Ron sin Hermione, pero lo resolví!
Espero que les guste el fic! Que aprovechen mientras la musa se queda a mi lado y que lo disfruten tanto como yo!
Los capítulos los estoy subiendo sin editar, así que si ven errores es porque los hay!
Besos!
