—¿De verdad piensas dejar a Malfoy en paz? —inquirió Neville mientras hacían el cambio de turno, al hombre le había parecido extraño que Harry los reuniera a todos para informarles que "Draco Malfoy no se toca", al menos no más de lo estrictamente necesario, "solo no lo maten, ¿de acuerdo?"—. Pensé que luego de lo que hizo tú...
—Dije que ustedes lo dejaran en paz, no que yo lo haría —interrumpió Harry muy serio, mientras cambiaba su ropa de calle por el uniforme de guardia.
—Malfoy parece estarla pasando muy mal. —El rubio lo miró como quien no quiere la cosa, solo dejando caer una frase casual que le permitiera hacerse una idea de lo que sucedía durante los turnos nocturnos de Harry.
—Y la pasará peor, no te preocupes. —Harry sonrió misteriosamente, lo que Neville interpretó como que no mordería ese cebo. Aun así quiso intentar presionar un poco más.
—Lo que me preocupa es Ron.
—¿Ron? —repitió Harry sin entender, frunciendo el ceño en dirección al rubio indicándole que explayara su réplica.
—Parece interesado en Malfoy, creo que es porque le dijiste que no se le acercara, ya sabes cómo es...
—¿Le dijiste algo a Malfoy? —inquirió Harry subiendo una ceja tras la montura de sus lentes.
—Solo que era mejor para todos que se mantuviera alejado de Ron. —Neville se encogió de hombros mostrando indiferencia, a lo que Harry asintió conforme—. Creo que entendió lo que debe hacer.
—Malfoy no es idiota, sabe que es mejor hacerte caso. —Por algo el rubio era un Slytherin, él no era estúpido, sabía lo que le convenía y lo que no, no hacerle caso a Neville era sin duda su peor opción.
—¿Puedo saber qué es lo que le haces? —insistió el rubio, tomando una ruta directa al notar que nada funcionaba con Harry, no estaba dispuesto a abrir la boca y, luego de todo lo que habían pasado, eso solo significaba que estaba haciendo cosas terribles, cualquiera que lo conociera un poco lo sabría.
—Es mejor que no —replicó el hombre calzándose los zapatos—; créeme, no quieres saberlo... Solo digamos que me estoy encargando de devolverle el favor. Si llegan a atraparme ustedes estarán bien, no me importa caer solo.
—Sabes que a nadie le importaría, Harry. —Era cierto, a ninguno de ellos le importaría en lo más mínimo que los condenaran por el asesinato de Draco Malfoy, al contrario, sería un honor cumplir esa condena—. Lo que pasó con Hermione... Y luego lo de Ron... Bueno, a todos nos afectó.
—Lo sé, Neville —Harry sonrió al rubio luciendo cansado, era terrible revivir esos recuerdos. Todos habían pasado por mucho, pero Harry era sin dudas el más afectado de todos, pues Hermione y Ron eran su familia, sus hermanos; por quienes daría la vida y más si fuera necesario—. Dejen todo a mi cargo.
—A veces me arrepiento de habernos colado en el ministerio... De haber visto esos recuerdos... —aceptó Neville agachando la cabeza.
Sí, lo peor que pudieron hacer fue aquello. Pero Harry, Ron, Neville y Ginny necesitaban hacerlo. Saber que habían extraído los recuerdos de Hermione para saber lo que había pasado, y que estos estaban en el ministerio, los enloqueció. Kingsley no les permitían verlos, ni siquiera estaba dispuesto a hacer la vista gorda por Harry. Pero, vamos, ellos ya habían irrumpido una vez en el ministerio, ¿qué importaba si volvían a hacerlo? No sabían que se arrepentirían toda la vida de haber visto los últimos días de vida de la castaña. La pequeña habitación sombría fue testigo de las cosas más atroces, los gritos de Hermione los acompañaban cada noche aun después de tantos años, las imágenes grotescas que presenciaron les infundieron los peores sentimientos que podían existir. Solo pudieron decir a sus compañeros del ED, los que los ayudaron a entrar pero que no vieron los recuerdos, que la chica había sufrido mucho. Pero "sufrido" era una palabra muy suave para lo que pasó con ella, todos pudieron verlo en las miradas de los cuatro chicos.
Ninguno volvió a ser el mismo luego de ello. Ginny fue internada en San Mungo, al igual que Ron, quien intentó quitarse la vida unas cuatro veces; la menor de los Weasley logró recuperarse, Ron… Ron era otra historia. La sonrisa de Harry jamás volvió a ser la misma, y sus ojos se apagaron irremediablemente. Neville parecía otra persona, siempre estaba enfadado, bebía alcohol más de lo que debía y no se acercaba a nadie a menos que fuera estrictamente necesario.
—Yo lamento que los hayan tenido que ver, lo mejor era seguir recordando a Hermione por lo que era y no por cómo murió.
—Ese maldito enfermo. —Los puños de Neville se volvieron blancos por la fuerza con la que los apretaba, totalmente iracundo de rabia hacia Lestrange, a quien no había podido capturar aunque era uno de los magos más buscados de Inglaterra—. No debimos dejar que Ron los viera, eso es seguro. Pudimos haberlo convencido de no hacerlo.
—Ninguno de nosotros debió verlos, en realidad —concedió Harry con un amargo bufido—. Pero Ron. Él fue quien menos debió haber estado ahí ese día. Me culpo por ello, de verdad pensé que él merecía saber lo que le había sucedido, dar el cierre y, con nuestra ayuda, continuar poco a poco. Pero fue lo peor que hice en mi vida... Cuando lo recuerdo rogándome desesperado porque lo matara yo simplemente...
—Hiciste lo que debías hacer, Harry, no te tortures. —Neville de verdad lo pensaba, Harry había tomado la mejor decisión, y estaba dispuesto a hacérselo ver las veces que fueran necesarias con tal de que su carga se aligerara al menos un poco.
—¿Cómo no voy a torturarme, Neville? —inquirió el hombre con voz átona y resquebrajada, así era siempre que se atrevía a hablar del pasado, todo volvía a él con tanta intensidad que no podía controlarse. Neville nunca sabía qué decir cuando Harry desmoronaba frente a él, y su máscara caía mostrando al chico atormentado que siempre sería—. Fue mi varita quien lo hizo, fui yo quien pronunció el maldito hechizo.
—¿Qué más podías hacer? Ese ya no era Ron, no había nada que ninguno de nosotros pudiera hacer para ayudarlo; no había otra salida.
—¿Tú lo hubieras hecho, Neville? —Las lágrimas no se hicieron esperar por parte de ambos hombres. Harry necesitaba de aquella respuesta, necesitaba desesperadamente saber que había hecho lo correcto, que no había actuado mal. Y no solo ese día frente a Ron, sino también ahora con Malfoy—. Dime con sinceridad: ¿Hubieras sido capaz de hacer lo que yo hice?
—No lo sé, Harry —respondió el rubio sincero. Sabía que Harry vería a través de una mentira y sería mucho peor para él. La verdad era la mejor opción—. Cada vez que era mi turno de vigilarlo... Lo pensaba... Lo pensé miles de veces. Él quería morir tan desesperadamente... No comía, no dormía, tenía que tener a alguien a su lado las veinticuatro horas del día para evitar que atentara contra su propia vida. Tuvimos que quitarle su varita; San Mungo tampoco ayudó... ¿Qué más podíamos hacer? Verlo enloquecer paulatinamente hasta el grado en el que solo deseaba dejarlo morir, fue lo más difícil que he vivido, y sabes que hemos vivido cosas difíciles.
»No te arrepientas, Harry, estoy seguro que solo fuiste el primero en decidirse, pero todos estábamos pensando en lo mismo, era lo mejor para Ron. Ahora solo debemos tratar de continuar. —Tomó la mano del moreno, tratando desesperadamente de que su consuelo llegara hasta él; sonrió tenuemente y agregó—: Solo prométeme que si matas a Malfoy, lo hagas frente a mí, debo estar ahí cuando ese bastardo muera.
—Lo haré. —Harry limpió sus lágrimas e intentó sonreír también.
—Harry, a pesar de todo lo que has hecho, haces y harás... No te pierdas a ti mismo, ¿sí? Es lo único que pido.
—Lo siento, Neville, hace mucho que me perdí —respondió el hombre con voz trémula, y mirada arrepentida; quizá esa sería la última vez que se permitiría derrumbase frente a alguien más, así que prefería sacarlo todo de su sistema—. El chico que conociste en Hogwarts murió el día en que apunté mi varita a Ron mientras me pedía de rodillas porque acabara con todo. Pero ustedes, ustedes aún tienen la oportunidad de no destruir sus almas. No sientas lastima por mí, elegí este camino y lo voy a seguir, no importa lo que cueste.
Harry se marchó hacia las celdas de los prisioneros sin mirar atrás, dejando a Neville con el amargo dolor de haber perdido a sus tres amigos por culpa de la cobardía de Draco Malfoy, por culpa de su egoísmo; él lo merecía, se convenció, lo que sea que Harry le estuviera haciendo, lo que sea que estuviera sufriendo, todo se lo merecía. Porque Neville debía tomar cada noche una poción para dormir sin soñar, si quería poder descansar sin sufrir de unas intensas pesadillas; porque Harry había perdido toda su esencia; porque los Weasley tuvieron que aceptar esa vida; porque, desde hacía un par de años, nadie podía nombrar a Hermione, ninguno tenía permitido nombrarla bajo prácticamente ninguna circunstancia. Ella se había convertido en una especie de tabú terrorífico que podía acabar con todo en segundos, cosa que ella no merecía. Ninguno iba a olvidar jamás lo que vieron en el pensadero ese día, lo que vino luego con la locura de Ron, mucho menos en lo que se convirtió Harry luego de todo. Malfoy pagaría, de eso se encargaría Harry. Y Neville lo apoyaría hasta el final.
Draco se retorcía en sueños, suplicando una y otra vez porque "pararan"; pero, ¿qué es lo que debía parar? La curiosidad de Ron solo iba en aumento. ¿Qué tenía que ver Draco Malfoy con él? ¿Por qué todos sus amigos parecían tan ser tan hostiles con el rubio? ¿Por qué incluso Neville le advertía que se alejara de Malfoy? Las preguntas eran miles, y ni siquiera una de ellas parecía tener respuesta.
Mientras más querían impedirle que se relacionara con él, Ron más quería hacerlo. Nadie le diría qué hacer, hace mucho que era mayor de edad y no iba a permitir que lo trataran como a un niño. Ron iba a descubrir la verdad, costara lo que costara. Si para eso debía acercarse a Draco, ser bueno con él y actuar como si no hubieran sido enemigos casi mortales, pues es lo que él haría. Se ganaría la confianza de Malfoy y finalmente descubriría la verdad de todo. Pues si Harry, Neville y los demás pensaban que él era un imbécil que no se daba cuenta cuando algo iba mal, estaban muy equivocados; él podía ver cuando algo no iba bien, y se daba cuenta que algo sumamente turbio estaba sucediendo.
—Perdóname... Perdóname —pedía el rubio en sueños. Ron ingresó en su celda, como casi todas las mañanas durante su guardia, se acercó a él para tocar su frente y verificar su temperatura, lo que ocasionó que Malfoy despertara asustado. Al verlo frente a él abrió sus ojos con espanto, y se apartó de él lo más rápido que pudo, pegándose a la pared en un intento de fusionarse con ella—. Weasley —murmuró con voz ahogada; el terror que sentía era bastante evidente en su rostro y sus acciones. El hombre temblaba de pies a cabeza, mientras su rostro palidecía como si de un fantasma se tratara—, ¿qué vas a hacerme? —Se cubrió el cuerpo con las manos, en un terrible intento de protegerse de un peligro totalmente inexistente.
—¿Hacerte? —repitió el pelirrojo con seriedad, Draco lo veía como si fuera un monstruo dispuesto a devorarlo en cualquier segundo, por lo que Ron no sabía cómo hacerlo sentir seguro y que se le pasara el ataque de pánico que estaba teniendo—. No entiendo por qué siempre estas a la defensiva conmigo, Malfoy, yo no te he hecho nada.
—Eso es lo que más miedo me causa: ¡Tú no me has hecho nada! —exclamó Malfoy fuera de sí, cubriéndose la cabeza con las manos, al tiempo en que adoptaba una posición fetal—, ¿por qué demonios no me has hecho nada? ¿No quieres vengarte como todos los demás?
—Pero, Malfoy, tú solo cometiste un error de adolescente —replicó Ron tratando de acercarse al rubio como quien se acerca a un gato que puede rasguñarte en cualquier momento por estar aterrado luego de haber sido lastimado—. Todos éramos muy jóvenes, Malfoy. Apenas y éramos mayores de edad, aun así nos obligaron a tomar una decisión, y lo hicimos. Cada uno hizo lo que creyó correcto. No voy a juzgarte por eso.
—No voy a creerte —replicó el rubio con voz enloquecida, negando una y otra vez con la cabeza—. Es imposible que tú me perdones, es imposible que me veas y no sientas ganas de matarme.
—Yo no soy un asesino —bramó Ron totalmente ofendido.
—Pues deberías serlo, Weasley. Yo merezco eso y más… Todo por lo que estoy pasando es porque lo merezco…
—Malfoy, tranquilízate —El hombre acabó con la distancia entre ambos y lo abrazó con cuidado. Draco se tensó ante el gesto, y el temblor de su cuerpo aumentó mucho más. Pero del resto fue incapaz de moverse por su cuenta—. Todo va a estar bien, ¿sí? Solo debes confiar en mí.
Draco se quedó estático entre los brazos del pelirrojo, hasta que finalmente rompió en llanto. Porque tenía miedo, porque quería huir de allí, porque quería dormir y no volver a despertarse, porque lo que más temía, era a la voz en su cabeza que le repetía una y otra vez que él se merecía todo lo que Harry le estaba haciendo. Se merecía eso y todo lo que Harry le tenía preparado, porque si no fue capaz de proteger a Hermione, ¿por qué la sacó de entre las rocas? ¿Qué pretendía hacer ayudando a la castaña a salir para luego lanzarla a una muerte segura?
Ron lo abrazó con más fuerza, meciéndolo suavemente hasta que volvió a quedarse dormido. Y entre los brazos del pelirrojo, Malfoy pareció calmarse y tener un sueño menos terrorífico.
Fin del capitulo! Pues la señorita Di se quejó del largo de los capítulos así que aquí traigo uno más largo! Tampoco mucho, Di, no te emociones. Jajajajaja...
Me pareció que era momento de una parte con los Gryffindors y así saber qué les sucedió, al menos un poquito. Obviamente en capítulos futuros va a salir un capitulo de retrospección donde diré qué fue exactamente lo que pasó. Pues sí, lo que más los marcó a todos fue haber visto los recuerdos de la muerte de Hermione y saber por lo que había pasado. Gran error, debo decir. Yo imagino que Lestrange le hizo cosas horribles a Hermione, que jamás saldrán en el fic salvo como una ligera insinuación. Pero ellos lo vieron todo y por eso están como están. No creo que Ginny salga jamás en el fic, pero para efectos del mismo la imagino en la madriguera, sin salir mucho ni acercarse a nadie.
En fin, espero que disfruten los capítulos! Ya quiero saber cómo terminará la historia, porque la verdad no tengo ni idea del final, pero ya llegará la idea.
Les mando miles de besos!
