Esa mañana fue la primera en que no despertó con la voz de Weasley llamando a su nombre, fue Susan Bones quien se encargó de levantarlo, a Draco le pareció extraño que fuera ella quien lo despertara, pues su turno comenzaba siempre pasado el mediodía. Consideró preguntarle por el cambio en su turno, pero en cuanto ella le dio una mirada severa, y le indicó que era mejor para bajar a desayunar con los demás prisioneros, recordó que la pelirroja tampoco le tenía mucha estima. De todos, ella era quien más se controlaba por no hacerle mucho daño, eso no significaba que no se lo hubiera hecho tanto como sus compañeros.
Al llegar al comedor su alma cayó al suelo, no iba a poder comer ni aunque lo hubiera querido, no luego de lo ocurrido la noche anterior, la garganta le dolía al tragar su propia saliva, incluso respirar le producía un tremendo suplicio; esto solo le recordaba todo lo que Potter le había hecho la noche anterior, él volvió a obligarlo a hacerle una mamada de la forma más ruda que encontró. El rubio jamás se acostumbraría a aquello; él ya se había habituado a muchas cosas desde que se convirtió en mortifago, pero estaba seguro que a eso nunca se podría acostumbrar, no con ese Potter que lo golpeaba y violaba cada vez que podía.
Se sentó a la mesa lo mejor que pudo, aguantando las lágrimas cuando el dolor en su trasero se volvió insostenible. Hizo el amague de pararse de la mesa, pero una mirada de Dean lo obligó a permanecer donde estaba; era realmente difícil estar rodeado de personas que querían causarle daño con cada pequeña excusa que él les daba. Cuando sintió que el dolor era mucho mayor al que podría soportar, mordió su labio inferior con fuerza, concentrándose lo menos posible en su sufrimiento, respiró hondo unas cuantas veces antes de soltarlo, acercó una cucharada de avena hacia su boca e intentó dar al menos un bocado, sin embargo, la devolvió al plato cuando no soportó la lastimadura que le causó.
—¿Jugando con la comida, Malfoy? —Inquirió Thomas con una sonrisa, llegando junto a él en cuestión de segundos; él necesita una excusa, Draco se la había dado—, ¿acaso necesitas que te enseñe a comer? —Draco negó de prisa con la cabeza, sabiendo que la voz no le saldría con la debida fuerza; lo menos que quería era otro castigo cuando se sentía tan mal como en ese momento—. ¿Quieres que lo deje pasar? —El rubio asintió—. Bien, creo que solo te haré limpiar la biblioteca, ¿qué te parece?
Draco asintió ya sin ganas, sabía muy bien que eso solo significaba que no le harían nada en ese momento, pero cuando estuvieran solos en la biblioteca se aseguraría de darle una "lección". Quizá tendría el tiempo suficiente para tomar algo de fuerza y aguantar lo mejor posible la futura paliza, al menos ellos solo lo golpeaban de vez en cuando, unos con mayor intensidad que otros, pero nada de eso se comparaba con lo que Potter le hacía; no estaban ni cerca de eso. Él realmente podía soportarlos a todos ellos, podía soportar su hostilidad, odio y maltrato, lo que no aguantaba, sin embargo, era a Potter y a Weasley. Potter le infligía torturas cada vez peores, subiendo la intensidad cada noche; Weasley, en cambio, lo trataba cada vez mejor, no lo obligaba a hacer nada que no quisiera, lo dejaba descansar si lo veía en muy mal estado e incluso le llevaba medicina desde la enfermería. Eso lo tenía de los nervios, si tan solo se comportara tan hostil como los demás; si tan solo tuvieran un poco de coherencia las cosas que hacía. Entonces él podría saber a lo que se estaba enfrentando, en cambio tenía que estar alerta ante cada gesto, cada intensión de acercarse y ser amable con él, la ansiedad lo estaba matando.
Esos dos imbéciles lo iban a volver loco en poco tiempo, lo sabía, ambos estaban atentando contra su salud física y mental. ¿Qué otra explicación habría para ello? El truco del "policía bueno / policía malo" era obviamente para jugar con su cerebro; si bajaba la guardia y confiaba en Weasley, sería ese el momento exacto en el que se arrepentiría más que nunca de existir. El pelirrojo solo quería atacarlo en el mejor momento posible, para que fuera mil veces peor, eso era todo lo que sucedía, lo mejor era continuar con la guardia alta ante él, soportar lo mejor posible a los demás aurores, y tratar de aprender a sobrellevar lo de Potter. Ese era su destino por lo que quedaba de año, pues una vez graduados, ninguno volvería a poner un pie en la prisión, o eso era lo que se repetía cada día.
Thomas le "perdonó" la falta de apetito, por lo que le permitió volver a su celda y pudiera prepararse para ir a la biblioteca.
La biblioteca no era tan oscura como el resto de la prisión, la iluminación era tenue, pero al menos estaba iluminada. No se permitía levantar la voz en ella; y, si te portabas bien, te dejaban llevarte un libro a tu celda para distraerte durante el tiempo en que no podías salir. Todos los libros eran muggles, por lo que pocos de los convictos los tomaban en cuenta al principio, pero luego de un tiempo aprendes a valorar la distracción que te da un libro, incluso uno muggle. Algunas veces los presos ayudaban con el aseo de la biblioteca guardando los libros en sus respectivas estanterías, un trabajo tedioso, pero sencillo. Incluso había a quienes les gustaba hacerlo, Malfoy era uno de ellos.
Pasear entre la muchas estanterías con un objetivo en concreto, lo llenaba de una sensación de utilidad que no sentía hacía mucho tiempo. Por eso siempre se ofrecía ayudar antes de que ellos llegaran a la prisión.
Draco caminaba lenta y trabajosamente, empujando lo mejor que podía el carrito con apenas una docena de libros, pensando que no sería mala idea pedir uno prestado cuando Dean lo dejara en paz; él lo golpearía, se cansaría y luego se iría, dejándolo para que terminara su trabajo lo mejor que pudiera.
—Malfoy, Malfoy. —Escuchó la voz de Finnigan detrás de sí. Se giró a verlo, palideciendo al extremo. ¿Qué hacía él también ahí? Se suponía que solo sería Dean, se suponía que ese día Seamus lo tenía libre. ¿Qué demonios pasaba?—. ¿Sorprendido? —inquirió el hombre subiendo las cejas—. Dean me invitó a pasar un buen rato en la biblioteca… No podía negarme ante semejante propuesta.
—Debemos aprovechar el nuevo horario de nuestras guardia —replicó Thomas delante de Draco, por lo que lo tenían totalmente acorralado—. Y qué mejor manera que esta.
Finnigan lo tomó de ambos brazos llevándolos seguidamente hasta su espalda, mientras Thomas quitaba de en medio el carro con los libros. Cuando lo hubo apartado, le golpeó el estómago con fuerza. Draco perdió el aliento rápidamente, por lo que se concentró en respirar como mejor pudiera; otro golpe directo a sus costillas lo obligó a doblarse hacia el lado contrario. Dean continuó repartiendo golpes hacia Draco, hasta que fue el turno de Finnigan.
—Si supieras las ganas que tengo de matarte —murmuró el hombre una vez que lo tuvo de frente—. He soñado muchas noches con hacerlo...
—¿Y por qué no lo haces? —Inquirió Malfoy con desprecio, su voz era ronca y forzada, pero podía tomarse como si fuera causa de los golpes que acababa de darle Thomas nada más.
—Tú eres de Harry, él se encargará de ti.
—¿Potter es tu jefe aca...? —Dean lo tomó por el cuello con su antebrazo antes de poder terminar la frase, se acercó hasta su oído y apretó fuerte.
—Mira, maldito idiota —replicó con odio—, lo que sea o no Harry nuestro, no es de tu maldita incumbencia. Y como vuelvas a nombrar a Harry, Ron o incluso Hermione, te irá muy mal. No tienes ni idea de todo lo que pasó en estos últimos años, ni podrás hacerlo, pero Harry sufrió más que nadie. ¿Crees que alguien le podría quitar el privilegio de llevar a cabo su venganza? A ninguno de nosotros se le irá la mano contigo, eso es seguro, pero igual nos podemos desquitar.
Una patada en su estómago dada por el castaño le quitó el poco aliento que tenía, por lo que Thomas lo soltó, dejándolo caer en el suelo con un estrepito. Una vez en el suelo Finnigan continuó con las patadas en sus costillas. "Pronto acabará", pensaba Draco luchando por respirar "por favor, por favor, terminen ya".
Y así, tan pronto como comenzaron, los golpes se detuvieron. La visión del rubio estaba nublada por la humedad en sus ojos, que luchaba por convertirse en lágrimas de agonía, sin embargo, haciendo un esfuerzo pudo distinguir a Harry recostado en una de las estanterías cercanas. Verlo ahí le causó terror, definitivamente no estaba preparado para eso.
Fin del capitulo! Pues como he estado perdida, aquí les dejo un capitulo y en breve subiré otro, donde explicaré por qué no he subido nada.
