La había cagado, no solo eso, la había cagado en grande. Nunca pensó que Ron podría descubrirlo algún día. Pero la ira lo había cegado, no había tomado las precauciones usuales, y su juicio estaba totalmente nublado como para pensar con algo de claridad. En ese momento, sentado en el suelo mitad aturdido, mitad despierto, Harry no sabía qué pensar, no sabía qué demonios era lo que quería.
Una parta de él se lo gritaba con fuerza, pero él se tapaba los oídos con fuerzas para negar la amarga verdad. El sol no se ocultaba con un dedo y era obvio que sus sentimientos tampoco lo harían, pero él no quería aceptarlo; no los quería, no los necesitaba. Lo que él quería y necesitaba era huir de toda la mierda en la que él mismo se había metido.
De pronto recordó sus años en Hogwarts, recordaba claramente su obsesión por Draco, su necesidad constante por seguirlo a donde quiera que fuera. Todos le decían que no era sano, que lo olvidara y dejara en paz. "¿A quién le importa lo que haga Malfoy?" Era lo que siempre le repetía Ron. "Harry, hay cosas mucho más importantes que Draco Malfoy", terminaba Hermione, así era como siempre terminaban sus discusiones sobre Draco. Pero Harry nunca se quedó tranquilo, nunca estuvo conforme con dejar ser al rubio; todo lo contrario, el solo pensar en dejarlo en paz lo llenaba de un sentimiento que no podía describir.
Comenzó a salir con Ginny cuando comprendió que no era normal la manera en la que lo veía, no era normal tener sueños con él cada noche, no era normal querer pelear con él cada vez que se cruzaban por el camino. Pero entonces lo vio llorar en el baño y algo dentro de él se revolvió, no podía creer que Draco Malfoy pudiera hacer ese tipo de expresión. Pelearon, incluso casi logró matarlo, y fue entonces cuando no pudo soportarlo, ¿cómo se vivía en un mundo sin Draco? Fue la pregunta que resonó en su cabeza por largo tiempo luego de aquello, rápidamente se dio cuenta que no tenía respuesta para aquello, y todo su ser le gritaba que era mejor no saberla jamás; porque seguramente no podría vivir con la amarga respuesta a esa pregunta tan terrible.
Terminó con Ginny, su puerto seguro, cuando tuvo la menor oportunidad. No quería lastimarla con la verdad, no quería aceptar siquiera que esa verdad existía, así que solo terminó todo por lo sano intentando con fuerza engañarse diciéndose que solo lo hacía por el bien de la pelirroja. Ginny era perfecta, nadie podía negarlo, pero ella no era Draco Malfoy. Ella no podía encenderlo con tan solo una mirada déspota, ella no lograba que sus ojos las siguieran a donde fuera que iba, ella no lograba que la sangre le hirviera a Harry con su sola presencia.
Cuando el rubio engañó a su tía y le mintió para que no se diera cuenta que era él, algo en su pecho se agitó, estuvo a punto de besarlo cuando lo tuvo lo suficientemente cerca, sin embargo, logró controlarse a sí mismo y mantenerse concentrado en el peligro en el que se encontraba. Luego vino la batalla de Hogwarts, lo rescató del incendio antes de pensar en su propia seguridad, porque prefería morir que vivir sin él. Y cuando todo acabara se lo confesaría, le diría todo lo que lo hacía sentir. No le importaba nada ni nadie, él era el salvador del mundo mágico, solo pedía al rubio como recompensa; se rio un poco al pensar en ello, pero sabía que aún faltaba mucho como para cantar victoria, primero debía sobrevivir y asegurarse de que Draco también lo hiciera. Luego se encargaría de hacerlo suyo, nada más importaba.
Pero cuando Hermione murió, todo lo que sentía por el rubio se convirtió en vergüenza. Vergüenza para con Hermione, vergüenza para con Ron; si tan solo él no lo hubiera salvado del incendio, si tan solo hubiera escuchado a Ron, sino hubiera sido tan egoísta Hermione estaría viva. Y ese pensamiento llevaba años enloqueciéndolo, si tan solo él no sintiera lo que sentía por ese hombre, ese hombre que ni siquiera valía la pena… Si la valía, valía toda la pena del mundo; debía aceptar las cosas como eran: estaba enamorado de Draco Malfoy. El problema era que sentía que traicionaba a la memoria de Hermione con sus sentimientos, sentía que continuar amándolo después de lo que hizo era traición a todas las personas que amaba y que sufrieron por su causa; Harry lo único que deseaba era poder sacar su corazón de su pecho y dejar de sentir de una vez por todas.
Porque verlo le revolvía el alma y el corazón, porque lo que le hacía solo podía traducirlo como una manera de contaminar su amor por él, de mancharlo y ensuciarlo al punto en que a él mismo le causara nada menos que repulsión. Sabía que se perdía en un interminable hoyo negro del que jamás podría salir, pero la culpa lo carcomía a cada instante, sobre todo cuando observaba a Draco y se imaginaba huyendo con él sin importarle nada más, cuando se imaginaba cómo habría sido su vida junto a él si las cosas hubieran sido diferentes.
Ahora agregaba a Ron a la mezcla, como si no tuviera suficiente…
Desde que Hermione murió Harry se obsesionó con él, no comía no dormía vigilándolo, cuidándolo, estando día y noche para él; su vida solo giraba en torno a él porque no podía permitirse perderlo, porque si Ron moría Harry moriría con él. Uno de sus muchos pensamientos de ese tiempo fue dejar que el pelirrojo muriera y luego quitarse la vida también. Pero pensó en la señora Weasley, en Ginny, pensó en tantas personas que no soportarían otra perdida que tuvo que tomar otra decisión. Una donde ambos pudieran continuar, donde pudieran volver a empezar desde cero: tuvo que borrarla para siempre…
Había una pequeña voz en su cabeza que lo torturaba cada día, le repetía una y otra vez que había sido nuevamente su egoísmo quien había actuado por él nuevamente. "¿Estás seguro de que solo quieres seguir con su amistad?".
Desde entonces no podía estar tranquilo cerca de Ron, tenía miedo de verlo diferente, tenía miedo de sentir algo más que una simple amistad hacia él; prefería ser frío e indiferente, hasta Ron notaba la manera agresiva con la que lo trataba, con la que lo alejaba. Pero el miedo a perderlo, el latido de su pecho cada vez que lo miraba, el temor de llegar a decepcionarlo, y la inmensa culpa que sentía al visitar la tumba de Hermione hablaba por él. En ese momento el dilema se presentaba ante él: ¿Draco o Ron? ¿Qué sentía por ellos? ¿Qué era lo que quería realmente? Pensar en ellos juntos fue más de lo que pudo soportar; Draco le pertenecía, Ron debía estar a su lado por siempre, eso era lo que él quería.
La cruda verdad era que no importaba en lo más mínimo lo que Harry quería, ambos hombres lo odiaban con justa razón, ninguno de ellos lo perdonaría jamás, estaba atrapado y sin salida, y nadie estaba dispuesto a ayudarlo a salir. Porque no lo merecía, porque él mismo se lo había buscado, porque ni siquiera él mismo se atrevería a acercarse a alguien tan malditamente toxico y asfixiante como él.
Él necesitaba ayuda, lo aceptaba, pero no había nadie a su alrededor que se la diera; quizá como él se había hundido hasta el fondo, quizás era hora de buscar ayuda por su cuenta y entender que hacerle daño a las personas que amaba para que lo abandonaran y así olvidar sus sentimientos no era lo que él necesitaba, él necesitaba aceptarse plenamente, entenderse y entender lo que sentía por esos hombres a los que solo les hacía un daño terriblemente descomunal. Y luego podría amarlos como se merecían, podría dejar de esconder su temor con violencia, podría ser realmente libre de sus demonios.
Fin del capítulo!
Un capítulo rápido donde quería expresar los sentimientos confusos de Harry. A él le avergüenzan mucho sus propios sentimientos, y esto lo hace actuar como imbécil, no se justifica, pero el primer paso para cambiar es aceptar que tienes un problema...
Basta de el Harry imbécil! es hora de que poco a poco él avance, y de corazón espero que lo haga.
ahora tengo un problema: perdí el horario de las guardias... ahora no estoy segura del orden, pero lo iré viendo en el camino.
De nuevo espero que estén disfrutando la historia! gracias por leer, les mando muchos besos!
