El primer beso que tuvieron fue enfrente de la sala de menesteres, el único en realidad; la pasión desbordante, los sentimientos intensos al pensar que pudiera ser el final de todo, dieron pie a su repentino arrebato; fue entonces cuando ellos dos decidieron no tener arrepentimientos.
El cabello, siempre enmarañado, se sentía sedoso entre sus dedos; ambos pares de ojos se encontraban cerrados, permitiéndose sentir con intensidad; los labios saboreándose mutuamente, explorándose como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Aunque en realidad no lo tenían.
—¿Olvidan que estamos en medio de una batalla? —gritó el moreno molesto, haciendo que se separaran con brusquedad.
—Es ahora o nunca colega —replicó el pelirrojo sonriendo radiantemente.
—¿Pueden dejar eso para después?
Entonces se dieron cuenta de dónde estaban y lo que hacían, por lo que enrojecieron avergonzados, debían concentrarse en sobrevivir, ahora más que nunca cuando sus sentimientos eran por fin expresados. Corrieron con dirección a la sala que les mostraba lo que necesitaban ver; Draco Malfoy entró tras ellos, ya sabía el funcionamiento de la sala al derecho y al revés, no era impedimento para él seguirlos. Todos corrían entre el lugar laberíntico que los confundía y no los dejaba encontrar absolutamente nada, ni siquiera estaban seguros de dónde debían comenzar a buscar.
—Quieto, Potter —dijo el rubio apuntando a Harry con una varita prestada. El corazón de Harry dio un vuelco, él estaba bien. A pesar de todo Draco Malfoy se encontraba a salvo, y a Harry no le habría importado morir bajo su mano en ese momento, solo pensaba en lo aliviado y feliz que se encontraba por verlo bien.
Harry inició una pequeña conversación con el chico, solo para hacer tiempo y observar su cuerpo en busca de algún signo de malestar, pero no fue así, Draco estaba totalmente bien. Ron los descubrió y atacó al rubio, causando que el corazón de Harry saltara debido al terror, no podía permitir que Ron lastimara a Draco. Entre huidas y hechizos cumplieron su objetivo, a pesar del fuego maldito enviado por Grabbe, pero cuando intentaban huir del fuego, Harry vio a Draco atrapado en la cima de una montaña de chatarra, debía salvarlo, no se había esforzado tanto para que el rubio terminara muriendo calcinado.
—¡Si morimos por ellos te juro que te mato, Harry! —exclamó Ron ayudándolo a salvar a Malfoy y a Goyle.
Sabía que al pelirrojo poco le importaba si Draco moría en ese lugar o no, pero para Harry era importante que él viviera. Estaba dispuesto a confesarle su amor, a decirle lo que siempre había sentido si ambos sobrevivían. Era por esto que decidió protegerlo lo mejor que pudiera, porque quería estar con Draco Malfoy por el resto de su vida; con ese idiota hijo de papi, ese niño malcriado sería el hombre con el que compartiría su vida, y nada podía ser mejor que eso.
Las batallas continuaron y Draco se perdió de su vista. Harry solo podía rezar porque se hubiera ocultado de la batalla y se encontrara a salvo, era lo único que pedía en ese momento; el tiempo era escaso por lo que no podía darse el lujo de buscarlo y llevarlo a algún sitio en que estuviera a salvo, así que tuvo que olvidarlo y, junto con Ron y Hermione, corrió a ayudar a Fred y Percy, quienes luchaban hombro con hombro, como los buenos hermanos que debían ser, parecía que por fin se entendían un poco, incluso Percy se permitió bromear, cosa que causó placer en Fred. El gemelo se encontraba animado por la batalla y por recuperar a Percy al fin, era cierto que no era de sus hermanos favoritos, incluso se alegró cuando se fue. Pero la guerra, y las muertes constantes, le habían enseñado lo que era verdaderamente valioso, y tener a su familia unida era más importante que las malas decisiones tomadas en el pasado.
—¿Estás bromeando, Perce? No te había oído bromeando desde... —Y fue todo.
La explosión los dejó aturdidos, salieron disparados en distintas direcciones, por lo que no estaban seguros de lo que pasaba. Ron llamó a Hermione, pero una vez que se encontró con el cuerpo sin vida de Fred, olvidó por completo a la castaña. No podía creer que su hermano hubiera muerto, no quería creerlo; seguramente era una de las pasadas bromas de Fred, el muy idiota a veces se pasaba de la raya pensando en que sería gracioso. Sin embargo, el tiempo pasaba y Fred no se movía, todo su ser le gritaba que dejara de negar la verdad frente a sus ojos: Fred Weasley estaba muerto.
¿Qué le diría a su madre? No pudo proteger a su hermano, no pudo evitar su muerte aunque sucedió frente a sus ojos. No podía respirar, ni pensar, no podía hacer nada más que gritar con todas sus fuerzas llamando a Fred. Harry por su parte volteó en todas direcciones buscando a Hermione. El pitido en sus oídos no dejaba que escuchara a Ron, y estaba lo suficientemente aturdido como para procesar lo que ocurría a su alrededor.
Fue entonces cuando vio cómo Rodolphus le quitaba a una desmayada Hermione de entre los brazos a Draco, el rubio temblaba de terror, totalmente indeciso de lo que hacía. Intentó hablar, pero no salió ningún sonido de su boca, al menos fue la impresión que tuvo Harry. Una vez que Rodolphus se dio la vuelta para marcharse, Draco corrió tras él, parecía querer negociar con su tío, pero el hombre lo ignoró y salió del lugar.
Harry se levantó y fue en la misma dirección en la que se habían llevado a Hermione, no podía permitir que ese desgraciado se la fuera con ella, no quería saber qué le haría a la chica. Hermione ya había pasado por demasiadas cosas terribles, no podía simplemente permitir que aquello sucediera. Dejó detrás a Draco, quien parecía que había olvidado cómo respirar, y siguió al hombre lo más que pudo hasta que finalmente lo perdió en la espesura del bosque prohibido. El corazón de Harry se oprimió, no pudo rescatar a Hermione, había sido un completo inútil al intentar proteger a una de las personas más importantes en su vida. Pero quizá regresando para buscar la ayuda de los demás, podían rescatar a Hermione de su terrible destino. Tenían que hacerlo costara lo que costara, porque sin Hermione el mundo perdería color, el mundo no valdría la pena sin Hermione Granger en él, simplemente no podía existir algo como aquello. Mucho menos si todo era culpa de Draco Malfoy, porque si Harry no lo hubiera salvado, entonces Hermione estuviera sana y salva a su lado, luchando como siempre había pasado.
...
Lo peor de todo llegó cuando Ron se enteró, no hubo manera de detenerlo de buscarla, lo único que pudieron hacer fue acompañarlo en todo momento para que no hiciera ninguna tontería; pero por más que buscaron no pudieron encontrar el lugar donde la tenían escondida, nada les daba una pista del paradero de Hermione. Hasta que esos aurores la encontraron: desnuda, golpeada, con demasiados cortes en su piel, los labios partidos e hinchados, el cabello lleno de suciedad, los ojos abiertos carentes de vida; y el corte profundo en su garganta.
—Lo hizo ella misma —dijo el auror a Kingsley durante el juicio a Draco Malfoy—. Se suicidó al no soportar toda la tortura a la que fue expuesta. Las violaciones fueron constantes, así como los golpes y las lesiones infringidas en todo su cuerpo, también fue expuesta a diversas maldiciones... Ella... Soportó cuanto pudo...
La rabia bulló en el cuerpo del ministro, su mente se nubló y una ola explosiva se extendió desde su estomago hasta su pecho y garganta; quería matar a alguien en ese instante, él conocía a Hermione desde hacía pocos años, se había dado cuenta de su inteligencia, valentía y coraje; así como de su ternura, cariño y entrega hacia sus amigos. Hermione Granger tenía un futuro brillante por delante, y no solo se lo robaron, lograron que ella se rindiera y dejara toda su lucha. Habían socavado a la chica a tal punto en que ella misma había elegido no continuar.
El hombre tuvo que controlarse a sí mismo para no matar a Draco Malfoy en ese momento, en ese instante él solo quería venganza y Malfoy era uno de los principales culpables a su parecer; sentenciarlo a cadena perpetua parecía poco a su parecer, no le importaba que la condena fuera injusta, no le importó que una voz en su mente le dijera que bien sabía que no debía hacer aquello, nada importaba más que calmar su sed de justicia, aunque para ello debiera ser totalmente injusto. Draco Malfoy pagaría muy caro su error y cobardía, de eso se encargaría él.
Fin del capítulo!!!
Volví!! Bueno hacía mucho que no actualizaba por dos razones: tengo algunos problemas de salud con los que he tenido que lidiar de a poco, por fin comienzo a recuperarme y le agradezco infinitamente a mi bella Kaoruglommy por estar conmigo en todo momento! contar con su apoyo fue muy importante para mí! No voy a casarme de decir lo mucho que te amo, hermosa!
Y la otra razón era que el capítulo no me convencía en lo absoluto! no sé qué tan bien quedó, pero creo que logré hacer un buen trabajo.
El próximo capítulo ya lo comencé a escribir y espero poder subirlo el fin de semana! Esperenlo! Les mando besos!!!
