~Fase 01~

Manos a la obra


En medio de unos arbustos, una chica de baja estatura se contiene de expulsar una aglomeración de vulgaridades y presiona sus puños con una fuerza inhumana.

Muerde sus labios para no gritar y una extraña fuerza le impide levantarse de la hierba e ir a irrumpir aquella escena que le repugna y amenaza con sacar lo peor de su ser.

Shinobu era considerada como una chica muy inteligente, hermosa, siempre acompañada de sus hermanas y muy eficiente en su trabajo y estudios.

Sus fuertes conocimientos en la medicina le brindaban un futuro prometedor, pero algunas veces quería aprovecharse de ellos y clavar un bisturí en el ojo de la "bestia" (apodo que le había puesto a aquel joven) para alejarlo de su querida y dulce hermana.

No soportaba ver el trato tan áspero que Sanemi tenía con ella, simplemente no lo comprendía, el contraste entre ellos era gigantesco, cualquiera que los conociera sabría que era imposible que ambos jóvenes formaran una relación saludable.

La Kocho menor se debatía entre llenar la asquerosa boca del albino con algodón o brindarle a Kanae un fuerte golpe en la cabeza para que despertara de su "sueño"y se diera cuenta de lo ciega que estaba al fijarse en el pilar más tosco y amargado que conocía.

Llevó ambas manos a su boca para no vociferar maldiciones al presenciar como el chico empujaba a su hermana que iba hacia él de brazos abiertos, observó como éste apartó su rostro cuando Kanae buscaba darle un beso en la mejilla, pero la cereza del pastel, fue cuando lo escuchó, diciéndole:

—¡Aléjate de mí, no tengo tiempo para tus estupideces!

«¡¿Estupideces!? ¡Las muestras de afecto no son estupideces, mucho menos si vienen de mi hermana!»

Pensó, mientras aprovechaba la distracción y se retiraba hasta la zona trasera de la residencia, dando sonoras zancadas y uno que otro agujero que dejaba en el suelo debido a su increíble fuerza.

«No lo permitiré! ¡Definitivamente no lo haré!» Se dijo para sí mientras deslizaba con brusquedad la puerta de su habitación; necesitaba soledad para calmarse

Las horas iban pasando, y la chica de puntas moradas se había concentrado en la lectura de sus enormes libros de medicina, ya sea para buscar la receta de algún veneno que no deje rastros o por simple distracción.

Lo importante es que su ira de había apaciguado a un punto controlable, cerró su libro y suspiró, fijando su mirada en la ventana circular que tenía al frente, se levantó y se dirigió a la cocina para hacerse un té, pero no contaba con que su hermana mayor estuviese ahí también.

—¿Shinobu? —La llamó —¿Quieres té? —Le extendió una taza humeante, la menor agradeció y acompañó a la chica hacia las afueras de la enorme casa, por petición de la mayor.

—¿Quieres hablarme sobre algo? —Shinobu la conocía muy bien, esa mirada, su tierna sonrisa, quería abrazarla con fuerza, pero aquello la volvía muy sentimental y temía decir algo imprudente si Kanae llegaba a mencionar al joven de cabellos blancos.

—Verás… —respondió, jugando con un mechón de su cabello y fijando su mirada en el extenso jardín —,quería pedirte un consejo…es sobre alguien…

« ¡Otra vez ese idiota! » Pensó, pero aquello solo era eso, un pensamiento, una simple pero liberadora opinión que sabía, no le gustaría a la contraria.

—Si alguien no le gusta recibir muestras de afecto —continuó, ajena a los pensamientos hostiles que su hermana menor tenía contra el que insinuaba—, ¿Qué pesarías, o...qué harías con una persona así?

« Tirarlo a una cueva de demonios, empujarlo hacia un acantilado, amarrarlo y rapar su cabeza… » Había muchas sugerencias de este tipo rondando por la mente de Shinobu, ideas que la hicieron sonreír al imaginarse aplicándolas con aquella "bestia" acto que Kanae interpretó como bueno y ansiaba conocer la opinión "favorable" que su hermana le iba a comunicar.

—N-no entiendo —aclaró, fingiendo una gentil sonrisa para obtener más detalles.

—Mmm...lo que te quiero decir … —La gentil pilar jugaba con sus manos, nerviosa, no hallaba la manera de disfrazar el tosco comportamiento del albino, era imposible; su hermana había sido testigo de eso en ocasiones anteriores—,es que...quiero que Sanemi no se aparte cuando lo quiera abrazar, o que no me rechace cuando lo quiero tomar de la mano… —Todo esto lo decía nerviosa, mirando de reojo a la menor, con temor de que reaccionara con agresividad

La sonrisa de Shinobu se iba ensanchando a medida que escuchaba, agradeció que la taza del té sea de un material resistente, ya que la presión que estaba ejerciendo en éste no era natural.

Con la excusa de ir al baño, la menor se levantó del filo de la madera y se adentró a la residencia, las niñas, que la veían caminar por el extenso pasillo no lograban comprender como lograba mantener una inocente sonrisa a la vez que emanaba un aura asesina.

Esa fue la gota que rebosó el vaso. Debía pensar en algo y rápido…


El sol brillaba con fuerza, el cielo estaba despejado al igual que la mente de la Kocho mayor, la cual, acompañada de su fiel hermana, caminaban por el extenso pasillo de madera, la pilar caminaba con tranquilidad y apreciaba el hermoso paisaje del jardín exterior.

A diferencia de la menor, presa en sus propios pensamientos, tenía la mirada fija en el suelo mientras se mentalizaba que debería tener la calma en todo momento, sobre todo porque acompañaría a su hermana en un almuerzo entre pilares.

La de cabellos largos deslizó la puerta, el salón era amplio y pulcro, una enorme mesa en donde servirían la comida y obviamente...los comensales.

Kanae sonrió al ver como sus alegres compañeros charlaban y se divertían un rato, como si por unos breves momentos, no cargaran con la pesada carga que conlleva el título de pilar, solo por unos minutos, eran unos simples seres humanos disfrutando de un momento tranquilo en sus vidas.

Su presencia no pasó desapercibida, en seguida uno de ellos la llamó, ella invitó a su hermana, pero ésta le hizo una seña que no estaba de ánimos para hacerlo. Así, se separaron, Shinobu se sentó tranquilamente en una esquina de la mesa, tomó un sorbo del té que habían servido, posó su mirada en todos los compañeros de su hermana, la mayoría considerados como desconocidos.

No obstante,observaba como Kanae conversaba con tranquilidad con casi todos, unos más ruidosos que otros, al fin y al cabo seguían siendo humanos y cada uno emanaba un aura distinta. Claro, cuando los comparabas con el amargado albino, llegaba a la conclusión que cualquiera de ellos sería mejor para ella que el aludido.

Dio un profundo sorbo a su té, para disimular su alegría al escuchar los murmullos de las sirvientas diciendo que el pilar del viento no había querido asistir.

Al menos no todo sería malo.

Fue en medio de ese alivio, la taza todavía posaba en las manos de Shinobu cuando la mariposa de la inspiración tocó su mente y, como si fuera un rayo de luz, una idea surgió en su cabeza.

« Si logro que mi hermana se fije en alguno de ellos…» Pensaba, al tiempo que una sonrisa (sincera) se ensanchaba cada vez más «...ella se encargará personalmente de sacar a la "bestia" de su vida »

Sé felicitó internamente, estaba en el sitio indicado a la hora indicada, sin perder un segundo más, clavó sus ojos en cada uno, analizando con sumo cuidado a cada hombre sentado en aquella extensa mesa.

«No.»

«Este tampoco.»

«A éste todos lo odian»

«Está casado»

«No...»

Pero no pasó mucho tiempo cuando dieron la orden de que pronto servirían la comida, todos se posicionaron y esperaron pacientemente

—¿Pasa algo? —preguntó la pilar de las flores a su hermana.

Ésta la miró confundida. —No te vi hablar con alguien, es muy raro en ti —explicó con leve preocupación —,si te sientes mal avísame, no estás obligada a acompañarme.

—Tranquila hermana, me encuentro bien—Sonrió, esta vez, con honestidad.

Justo a tiempo, varias mujeres entraron con enormes platos, había comida de todo tipo y las diferentes formas y colores abrían el apetito a todos los presentes, éstas sirvieron el plato a cada uno de los presentes, a excepción de dos puestos vacíos. «Uno es de Sanemi...¿pero y el otro?» Se preguntó la azabache de puntas moradas mientras observaba el sitio vacío, hasta que un comentario de su hermana la distrajo

Todo iba con normalidad hasta que alguien deslizó la puerta. —¡Lamento la demora! —exclamó el recién llegado haciendo una reverencia.

—No te disculpes, ¡si gracias a tu ausencia la comida ha durado! —Se burló el albino, el contrario soltó una amplia sonrisa antes de que éste dirigiera a su puesto.

La mayoría había pasado por alto ese incidente, todos estaban sumergidos en su propia conversación. Pero no la azabache, absorta en sus pensamientos, mantenía su mirada en la puerta, ignorando los llamados de la mayor.

—¿Shinobu?...¿Shino?...Neh, Shinobu… —La pilar la tomó de los hombros, con leve preocupación, observando a su hermana en un estado de shock Aunque más bien, era un estado de "iluminación".

Todas las piezas se acomodaban al favor del rubio que acababa de llegar. Fuerte, inteligente, de buena familia y sobre todo...amable y cariñoso. Shinobu había conseguido al candidato perfecto para su hermana; el pilar del fuego, Rengoku Kyojuro

Confundida, Kanae observaba la figura de su hermana desaparecer en la distancia, no le había dado tiempo para preguntarle el por qué le había pedido que se adelantara a regresar a casa, pero la mayor no tuvo otra opción que emprender camino de vuelta.

Dentro de la extensa residencia, la menor caminaba a paso apresurado por los extensos pasillos, parecía un laberinto de madera, preguntando a varias sirvientas y rogando que el chico no se hubiera retirado del lugar, la azabache daba vueltas por el amplio sitio. Hasta que lo vio, al lado de una puerta, acomodando su característica capa, Shinobu lo llamó, un acto algo atrevido ya que apenas sabía su nombre y esta iba a ser la primera vez que intercambiaría unas palabras con el pilar.

Por su hermana, haría lo que fuera. —¡Buenos días señorita! ¿En qué la puedo ayudar? —Saludó este con alegría y una enorme sonrisa.

«Es algo escandaloso, pero servirá » detalló la chica una vez estuvo frente a él. —Buenos días Rengoku, lamento molestarlo pero…

El mencionado la miró, deseoso de saber el motivo de su llamado. —¿Usted tiene pareja? —Shinobu había optado por la manera brusca.

El rostro del pilar se había puesto de todos los colores, no imaginaba los pensamientos que pasaban por su cabeza, pero si algo era seguro, es que aquello divirtió a la azabache, conteniendo su risa y suplicando que la respuesta fuera... —Y-yo..b-bueno...No entiendo por qué le interesa ese tipo de cosas, p-pero… —¿Pero? —repitió la azabache

Rengoku dudó por unos instantes antes de decir:

—N-no

—Bien.

— ¿¡Bien!? —reiteró éste, asombrado.

—Espero que no le moleste pero, mi hermana tiene una amiga que está en edad de casarse y la queremos ayudar con una cita a ciegas y me gustaría saber si estarías dispuesto a asistir —Una "mentira inofensiva" así era como lo había descrito la menor.

El rubio, por su parte, era un mar de preguntas, nunca antes le habían hecho una propuesta de ese tipo, estaba inseguro de acceder a esa petición; sus labores como cazador le impedían hacer cabeza sobre ese tipo de cosas, pero antes de que pudiera negarse sintió las manos de la chica sobre las suyas.

—¡Por favor! —suplicó ésta a punto de soltar un sollozo (falso) —,no tiene que aceptar estar con ella si no le gusta, con pasar unas horas bastará —explicó, acortando la distancia con el joven.

—Mmm...bien —accedió — ¿Cuándo será?

—En tres días…

Shinobu caminaba de regreso a su residencia, con un alivio en su interior, posaba su mirada en la naturaleza que le rodeaba, el cielo y las plantas jamás le parecieron tan hermosas como ahora.

Como si el mundo estuviera a su favor, así se sentía la menor de las Kocho mientras transitaba por un estrecho camino rodeada de vegetación. La pequeña mariposa sabía que lo más difícil comenzaría ahora, que el porcentaje de salir exitosa era casi nula, pero si había algo que la caracterizaba, era de hacer todo lo posible para cumplir sus metas.

Y estaba dispuesta a todo con este nuevo objetivo que se había planteado.


¡BIENVENIDOS!

Gracias por darle la oportunidad a este nuevo fic, y por sobre todo leer este extenso capítulo hasta aquí :)

Les advierto que trataré de hacer los siguientes capítulos casi tan largos como éste, así que cuando les llegue la noti indicando la actualización vayan por un café/té y galletas y lean con total calma

Y si todavía sus ojos no se han enrojecidos agradecería si invirtieran unos minutos en dejar su comentario para saber qué les pareció o dejar alguna sugerencia.

Por mi parte trataré de dar lo mejor para brindar una alocada pero tierna historia sobre una hermana que busca de manera implícita un pretendiente a su hermana mayor.

Hasta la próxima!